Una idea central...

Somos La Iglesia católica


Nuestra familia está compuesta por personas de toda raza. Somos jóvenes y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres, pecadores y santos.

Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.

Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.

Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.

Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.

Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.

Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.

Somos… La Iglesia católica.

Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.

Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).

Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.

Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.

Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...

Contenido del Blog

El alcohol es la más letal

Entre todas las drogas, el alcohol es la más letal.

Por Clemente Ferrer

www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=138711

La promoción de las bebidas etílicas es uno de los temas de la legislación publicitaria más debatidos y que suscitan más polémica.

Cierto es que las prohibiciones publicitarias son justificadas por el legislador en orden al cuidado de la salud y la seguridad de las personas, evitando el consumo indiscriminado.

El alcohol causa más de 12.000 muertes al año. “El abuso del alcohol crea más problemas de salud que las drogas”. El Gobierno ha destinado más de 22 millones de euros a las distintas comunidades autonómicas para programas contra la droga, en el que se incluye, con un énfasis especial, el alcohol.

Por otra parte la Fundación de Ayuda a las Taxicomanías de la Cruz Roja afirma que un tercio de los jóvenes gasta el 90% de su dinero en bebidas alcohólicas por lo que el consumo de los néctares etílicos es la primera causa de muerte entre la juventud, ya que el 60% de los accidentes de tráfico mortales, durante la noche del fin de semana, son provocados por el consumo de alcohol.

También se han lanzado varias campañas publicitarias contra el consumo del alcohol bajo los eslóganes: “El alcohol llena vacíos”, “habla con tus hijos, la información es prevención”. Y también “bebe con moderación, es tu responsabilidad” y “disfruta de un consumo responsable”. Con estas acciones se ha intentado vigorizar las conductas y sugerir la exigencia individual en la dilapidación de bebidas alcohólicas.

De los países de la Unión Europea, Irlanda es el terruño con mayor número de consumidores inmoderados y Bulgaria el del menor número.

Por otra parte, el alcoholismo afecta más a las mujeres que a los hombres ya que, en ellas, la parálisis cerebral se desarrolla de una manera más rápida, según un estudio de la Universidad alemana de Heidel y la norteamericana de Stanford.

Finalmente se ha de reconocer que las bebidas etílicas son el ataque más feroz que sufre la sociedad actual. Una agresión cuyas consecuencias alcanzan a todos los estamentos pero del que son especialmente víctimas los jóvenes, nuestro caudal más valioso.

Sobre el alcoholismo

13 de Mayo #2002
Día de Nuestra Señora de Fátima

Don
Alejandro “Villón” Hernández
Sus manos,

Estimado Don Alejandro:

Reciba un cordial y afectuoso saludo en esta hermosa mañana de hoy al tiempo que elevo una plegaria a Dios Todopoderoso, bueno y misericordioso, para que se apiade de todos nosotros, y nos asista con su Espíritu Santo y Divino.

Ha sido muy grata la sorpresa de leer ayer, en el Semanario Católico Camino, el trabajo que usted preparara bajo el título de “El alcoholismo es subestimado”, el cual me ha llamado poderosamente la atención, razón por la cual he querido dirigirle estas líneas.

Con anterioridad ya le había ofrecido mi testimonio de vida, por lo que ambos contamos con una visión completa, racional y precisa del impacto de esta “maldita” enfermedad [una opresión demoníaca] en la vida de todos aquellos que de una manera u otra forma entran en contacto y deciden vivir con ella, voluntaria e involuntariamente, directa o indirectamente hablando.

Ha manifestado usted mucho coraje al expresarse en la forma en que lo ha hecho, y por eso quiero felicitarle.

Enfrentar “el sistema establecido” [the establishment], auspiciado en toda su complejidad por Satanás, es cosa de varones, y tiene que hacerse necesariamente contando con el auxilio Divino para que sea eficaz. Sus palabras han tenido un efecto de “espada de doble filo”, penetrando hasta el tuétano de mis huesos, haciendo evidente y claro lo más intimo de mi ser.

“Estoy consciente de lo importante que es para el hombre luchar en contra de una corriente de poderes enormes que pueden estar sinceramente equivocados.” Esta es una buena forma de expresar el problema que tenemos en nuestras manos.

Cuando leo estas líneas suyas, lo primero que me viene a la mente es la lucha que tengo yo todos los días tratando de convencer a mis hermanos cristianos separados de La Iglesia Católica del error que cometen de profesar un credo protestante, de distinta denominación.

“Tal vez sucederá algún día, cuando se manifieste la Conciencia de Dios en los hombres, y se comprendan y admitan las consecuencias del pecado, y se crea en el Cristo verdadero que viene detrás de aquella voz que clama en el desierto.”

A mi humilde entender, esa “conciencia divina” ya se ha manifestado, y se sigue manifestando en todo momento mediante las acciones del Espíritu Santo de Dios, así como por medio de la conversión que vive el hombre luego de sostener un encuentro personal con Jesús, el Señor. Sobre el pecado, le anexo un trabajo que preparé en una ocasión.

Creer y vivir con Jesucristo es algo que venimos haciendo muchos cristianos desde hace ya dos mil años. A veces caemos, a veces triunfamos, pero siempre en Cristo que nos fortalece. Lo que sucede es que, como dice la reflexión de hoy de la novena al Espíritu Santo que estoy rezando para la fiesta de “Pentecostés”:

“El peor enemigo del cristiano, que aspira y trabaja por conseguir los dones del Espíritu Santo de Dios, es el pecado mortal”.

Esos pecados aceptados con una conciencia tranquila, que nuestra alma desea excusar, que no se odian, y cuya ocasión de cometerlos no se evita.

La “marihuana” fue mi peor enemigo durante muchos años, pues con su efecto depresivo [downer], provocaba las sensaciones perfectas [anestésicas] para así yo poder evitar el impacto de los problemas emocionales y espirituales que llevaba sepultados en lo más profundo de mi ser. Usted no la menciona en su artículo. Personalmente, creo que después del alcohol, es la droga más popular en nuestra sociedad, entre nuestros jóvenes de hoy y de siempre, provocando serios trastornos de comportamiento y personalidad en todos los que la utilizan.

“Es una pena que esto sea así, porque estos mismos profesionales que se hallan dándole prioridad a la adicción a las “drogas secas”, tienen que saber que el alcoholismo es una enfermedad tan grave que no puede soslayarse ni relegarse a un segundo lugar ni menos preciarse como se hace regularmente.”

Esto es lo que en Al-Anon llamamos “negación”, y usted se sorprendería si le dijera que una de las clases más afectadas por todo este problema de las drogas y el alcoholismo es precisamente esa de los “científicos”, comúnmente conocidos como licenciados, ingenieros, arquitectos, médicos o “profesionales de la salud”, etc., supuestamente, los más sabios de todos.

Como testimonio pudiera decirle de uno, reputado internacionalmente, que es adicto al alcohol y las drogas [marihuana, cocaína y otras], en ocasiones, llegando a dictar charlas y escribir sobre el tema, y cuando es cuestionado por sus familiares y amigos al respecto, lo único que responde es que él lo tiene todo “bajo control”.

Que ironía, esta vida nuestra.

Es oportuno señalar que en una ocasión, mientras preparaba el tema para una charla, encontré algunos textos históricos de la época de Jesús, donde aparecen relatos del Rey Herodes y Pilato, ambos, reconocidos por lo que en ese momento se denominaba “aficionados al vino”. Calígula, y muchos de los magnates romanos de ese pasado lúgubre, nos recuerdan perfectamente sobre el alcoholismo y la perversidad, unidos de la mano a la maldad de Satanás

Muy preocupado con el tema, deseo presentarle la siguiente inquietud, que me ha tomado cinco años elaborar, a base de mucho estudio, oración y discernimiento espiritual.

“Si bien es cierto que Alcohólicos Anónimos y Al-Anon han reportado históricamente un exitoso resultado visible en la ejecución de sus programas de autoayuda, no es menos cierto también que nuestro Señor Jesucristo, obrando por medio del Espíritu Santo de Dios, ha obrado milagros en las vidas de millones y millones de personas, que como yo, han sido libradas y liberadas de las cadenas de la maldad en todos sus sentidos.”

Le recomiendo obtenga y lea la obra “El Peregrino Ruso”, especialmente su capítulo “el poder del Evangelio” para que se percate de que así como lo que le digo primero es una cierta realidad, lo que le afirmo luego es “la verdad” de todo el poder de Dios, expresado en su infinito amor y misericordia para con el hombre.

En pocas palabras, “el tratamiento más efectivo” que existe para el alcoholismo, la drogadicción, así como todo tipo de atadura física, psíquica o espiritual que esclaviza al hombre, es nuestro Señor Jesucristo, luego que nos decidimos, voluntaria y personalmente, a sostener un encuentro y vivir con EL.

Tengo una última inquietud, un poco más compleja todavía, sobre AA/Al-Anon que quisiera compartir con usted, y es la referente al “sincretismo” religioso/espiritual que presentan dichos programas, como tales, y el impedimento real que esto puede significar para que los miembros de dichos programas puedan encontrar al único y verdadero Dios, nuestro Señor Jesucristo.

Aquí, como dicen los cibaeños, es donde el puerco retuerce el rabo.

Son muchas las cosas que quiero compartir con usted sobre este tema, y otros, pero comprendo que su tiempo es muy valioso y limitado, por lo que aprovecharé para terminar enviándole un escrito que he preparado sobre el fin del mundo.

Saludos al Pastor Encarnación de mi parte, y de nuevo gracias por sus aportes en la lucha contra estos grandes males que tanto nos aquejan.

Que Dios le bendiga,

Mario R. Saviñón

Tres tipos de familia

Por Maruchi R. de Elmúdesi

En esta semana asistimos a la Parroquia Jesús Maestro, (renovada en el interior, más amplia, está preciosa y con una comunidad muy activa) a la charla del predicador católico Salvador Gómez con un tema muy del día: “Retos de la Familia Cristiana en el Mundo de Hoy”, mi tema favorito, por considerarlo de suma importancia para la transformación del mundo de hoy. Solamente si la familia cambia y se pone “las pilas”, podremos cambiar la sociedad que nos envuelve y no al revés.

El nos hizo ver, que el tiempo que vivió Jesús no fue fácil, y nacer en una familia, todavía más difícil. Sin embargo, nos demostró con citas de las Sagradas Escrituras, que no importa cual adversas sean las circunstancias, es en la familia donde es posible encontrar la serenidad, la paz y la concordia, si verdaderamente vivimos esa familia que Cristo quiere. Es interesante como explica el por qué el mundo está como está. Hemos olvidado la necesidad de crecer, de madurar. Y es la familia el lugar privilegiado para vivir ese crecimiento y sabiduría. No es solamente entender, es querer hacerlo. No hay que poner mucha mente a las cosas, solamente el corazón, como lo hacía la Santísima Virgen María, quien guardaba todas las cosas en el corazón, especialmente lo que no entendía. Solamente así podremos enfrentar el mundo exterior. Un mundo de relativismo, de placer, un mundo hedonista. Donde la palabra sacrificio no existe. Solamente se vive para disfrutar, para lo que me sienta bien, sin compromisos ni responsabilidades. ¡No te sacrifiques, no renuncies! Y sin embargo, hay cosas que son objetivas. Son o no son. Hemos perdido la capacidad de vivir la vida real. Todo es, lo que deseo hacer, y no, lo que debo hacer. Debemos aceptar que ni la oración más fervorosa puede acabar con todos los males del mundo. Somos nosotros los que debemos actuar. Nos habló de cómo la Organización Mundial de la Salud, no la Iglesia, ha expresado que en la humanidad ha bajado el nivel del dolor. Ha aumentado el número de suicidios, ha aumentado el consumo de drogas y alcohol. Las personas buscan todo tipo de paliativos, analgésicos. Los que usan drogas, buscan su propia satisfacción. No crecemos, y ¡en este mundo queremos ser Familia, y además, Cristiana! Oh Señor!

Solamente una persona en paz consigo misma es capaz de establecer una relación en paz. La inmadurez psicológica es el problema de la familia hoy. Hemos perdido la tolerancia, la oración, la ternura, y la esperanza.

El Evangelio de hoy nos habla de tres tipos de familia, este evangelio es también llamado el de la misericordia. En la primera, lo que se pierde es una oveja, y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, llama a sus amigos se siente feliz. La segunda, es cuando es la mujer la que pierde una moneda, enciende una lámpara, barre la casa, busca con cuidado, hasta que la encuentra, llama a sus amigas y hace una fiesta. Y la otra es la de un padre que tiene dos hijos y el más pequeño le pide su parte de la herencia. Después, parte a tierras lejanas, derrocha su fortuna, y cuando pierde todo y empieza a pasar necesidad; entonces reflexiona y regresa donde su padre. Este, cuando le vio de lejos, se conmueve, se le echa al cuello y lo besa. El padre se pone feliz, porque su hijo estaba perdido y ha regresado, y hace una fiesta. En las dos situaciones primeras, eran una oveja, y una moneda, el hombre sale en busca de estas, sin embargo, en esta última, el padre deja ir al hijo, no lo retiene. Es una persona, con su libertad. Acepta su deseo, aunque le duele. Muchas veces buscamos las cosas materiales antes que a los seres queridos. Y otras veces queremos a los seres queridos como si fueran cosas. Este padre, cuando su hijo vuelve, lo perdona y hace una fiesta. No recuerda el mal que ha hecho. No permitamos que los demás nos amarguen la fiesta. Que es lo que le sucede al hijo mayor cuando ve esa situación. Pregunta qué sucede en su casa cuando regresa de trabajar en el campo, pero le pregunta a un criado, y éste le cuenta lo que ha hecho su padre, crea cizaña en él, le amarga la fiesta, porque él prefiere hablar con un extraño, no con su padre, que es su familia. Muchas veces hacemos lo mismo. Permitimos que los demás nos estropeen nuestra fiesta. Hablamos de nuestros problemas con personas que no son de nuestra propia familia, y en la propia familia no dialogamos, ni conversamos de lo que nos sucede. El Señor desea invitarte hoy a reconocer a la familia como camino de Santidad. Nuestra familia es nuestra fiesta. Disfrutémosla. Es en ella donde nos santificamos ambos, con nuestros hijos. Amar no es un sentimiento, eso es lo que nos dice la sociedad relativista. El amor es una decisión. Amar es mandamiento, es una tarea que tenemos que realizar. Amar es una orden. El problema de hoy es cuando la libertad no la ponemos al servicio del amor, sino del egoísmo. Para ser familia es necesario: Amar cada día. ¡Cuenta conmigo! ¡Aquí estoy!

Ser familia significa sacrificio, compartir ideales, compartir sueños. Vamos a pedir al Señor que nos ayude en esta tarea de convertir nuestras familias en verdaderos santuarios de vida y amor, en una fiesta! Amén.

Perturbaciones mentales y nerviosas

Por Antonio Royo Marín

A consecuencia, en gran parte, del nerviosismo y agitación de la vida moderna, cada vez son más frecuentes los casos de personas "anormales" que tienen más o menos disminuida su responsabilidad moral en virtud de las alteraciones y trastornos de sus centros cerebrales y facultades sensitivas, que repercuten, a veces hondamente, en su vida psíquica y moral.

La lista de estas perturbaciones mentales y nerviosas es cada vez más larga. Frenesí, obsesión, impulsos ciegos, propensiones irresistibles, abulia, neurastenia, histeria, epilepsia, perversiones sexuales (sadismo, masoquismo, fetichismo, homosexualismo, etc.) y otras mil aberraciones por el estilo, van creciendo y propagándose cada vez más por el mundo entero.

EN CUANTO A LA RESPONSABILIDAD MORAL de estos seres anormales, hay que rechazar en absoluto las manifiestas exageraciones de la escuela criminalista de Lombroso y de muchos deterministas, según los cuales casi todos los malhechores y criminales son enfermos irresponsables. No puede negarse que pueden darse casos de verdadera irresponsabilidad moral, sobre todo cuando esas enfermedades nerviosas han llegado a su paroxismo; pero, de ordinario, la corriente y normal es que la responsabilidad continúe en pie, si bien más o menos atenuada o disminuida según la intensidad del desorden nervioso.

En la práctica, el confesor debe tener presentes las siguientes observaciones:

I.ª En general, los anormales permanecen perfectamente libres con relación a las cosas que no afectan directamente a su enfermedad o propensión.

2.ª En aquellas cosas hacia las que sienten enorme y anormal inclinación, con frecuencia su libertad e imputabilidad están atenuadas y disminuídas; pero no tanto que siempre la mortal se haga venial.

3.ª Por la general, la libertad no se extingue totalmente, salvo en muy contadas excepciones. Por la mismo, no hay que suponerlo a priori en un caso determinado, sino que hay que presumir, por el contrario, que existe la libertad suficiente para el pecado.

4.ª Aunque la libertad se disminuya e incluso se extinga totalmente en algún caso, puede ocurrir -y es frecuente de hecho- que haya responsabilidad en la causa puesta voluntariamente. Por la cual, cuanto más grande y anormal sea la propensión hacia las cosas desordenadas, tanto mayor es la obligación de huir o evitar las ocasiones peligrosas en las que su propensión se exacerbaría; y pecan in causa si no las evitan pudiéndolo hacer.

5.ª En los casos en que su responsabilidad se disminuya en gran escala o casi se extinga, el confesor o psiquiatra no debe decírselo al penitente o enfermo, porque esto aumentaría extraordinariamente su concupiscencia y le impulsaría a cometer actos cada vez más temerarios o perversos, al juzgar inútil toda tentativa de resistencia.

6.ª El confesor debe tratar a estos pobres anormales con gran benignidad y dulzura. Ayúdeles con paternal solicitud e inquebrantable paciencia. Anímeles a luchar, a huir cuidadosamente de las ocasiones de pecado, a frecuentar los sacramentos, a renovar con frecuencia sus propósitos de resistencia a las tentaciones, a orar con fervor ya servirse también de los remedios físicos y medicinas oportunas que le recete un médico católico y de confianza.

7.ª En general, hay que ser benigno en concederles la absolución de sus faltas, aunque sean reincidentes, por su fragilidad intrínseca. Pero si, además, son voluntariamente ocasionarios, hay que obligarles a romper con la ocasión, con mayor motivo que si se tratara de una persona normal, por su mayor inclinación al pecado.

El guardián de Dios

Por Juan Manuel de PRADA

Si hay algo que me conturba el ánimo (tal vez porque me recuerda la «abominación de la desolación» de la que hablaba el profeta Daniel: esto es, el sacrilegio del templo) es el espectáculo de los turistas indecentes que se pasean por las iglesias como por un mercadillo playero, en camiseta de tirantes y pantalón corto, pavoneándose de la pelambre de sus canillas, de los morrillos de carne excedente de sus cinturas, de su muslamen injuriado por la celulitis, mientras disparan fotografías por doquier e intercambian comentarios vocingleros en la capilla del Santísimo, como los intercambiarían en un retrete comunal.

Esta pérdida generalizada del decoro (que es expresión de otra pérdida más aflictiva, que es la pérdida del sentido de lo sacro) alcanza una expresión paroxística en las iglesias de la Toscana más celebradas por las guías turísticas, ante la pasividad o negligencia de las propias autoridades eclesiásticas. Es verdad que a las puertas de los templos suele haber carteles que reclaman respeto al visitante; pero la caterva turística se pasa tales avisos por la entrepierna, que gusta de rascarse sin rebozo y llevar bien aireada, tal vez para aliviarse las escoceduras de las caminatas, tal vez para exhibir su nauseabunda indiferencia. Y así las iglesias se van convirtiendo en zocos de zafiedad impronunciable, donde la luz roja del sagrario tiembla acongojada, como debió de temblar ante las invasiones de los bárbaros.

Pero, mientras la abominación de la desolación campa por sus fueros, aún queda algún irreductible guardián de Dios que no se resigna. En la iglesia de San Agustín, en Montepulciano, un sacristán viejo y acaso impedido, acaso también loco, vigilaba, sentado en una silla al pie del presbiterio, el trasiego de turistas en el templo. Entró una recua, con las consabidas camisetas de tirantes y los pantaloncitos cortos que enseñan los mofletes del culo; y el mulo que parecía capitanear la recua voceó, para recrearse con el eco de la bóveda: «Venga, vamos a hacernos unas fotos aquí». Entonces el sacristán, poseído por esa virtud cristiana hogaño en desuso llamada santa ira (la misma virtud que animaba a Cristo cuando expulsó a los mercaderes del templo y cuando maldijo a la higuera seca), lo increpó desde la penumbra: «Tú, cerdo, vete a hacer fotos a la pocilga de tu casa, donde tu madre te dejará ir vestido como un mamarracho». El mulo entonces titubeó, incrédulo ante la osadía del sacristán loco, incrédulo de que una estantigua semejante se atreviera a cercenar sus sacrosantos derechos democráticos, pero mientras titubeaba el sacristán loco proseguía su retahíla de improperios: «Largaos de aquí con viento fresco, panda de guarros, que no os quiero ver ni en pintura». El italiano campesino del sacristán loco, áspero como un vino mal fermentado, sonaba a gloria bendita, era como escuchar al león de Judá en el día del Juicio Final, separando a las ovejas de los cabritos. Y los cabritos de la camiseta de tirantes y el pantaloncito corto se fueron con el rabo entre las piernas, perseguidos por la santa ira del sacristán loco, que apenas los vio desaparecer del templo recuperó un aire inocente y beatífico, como acariciado por la brisa de la Jerusalén celeste.

Transido de emoción, me arrodillé en la penumbra de la iglesia de San Agustín, en Montepulciano, y rogué fervorosamente a Dios que concediera muchos años de vida a aquel sacristán, y que le mantuviera incólume la virtud de la santa ira. La llama del sagrario resplandecía con un vigor jubiloso e impávido, orgullosa de su celoso guardián.

¿De qué o de quién depende tu felicidad?

Por Luis García Dubus

Miguelito estaba sentado en el suelo, entretenido con un juguete que le habían regalado en su sexto cumpleaños, cuando alguien se le paró en frente y le dijo: “Tienes que portarte bien y no hacer nada que moleste a tu mamá, porque ella está muy enferma, y se va a morir pronto... ¿entendiste?”

Miguelito se quedó mirando el suelo y no contestó. Por suerte para él, el portador de aquella noticia no le exigió una respuesta, y se fue. Y allí se quedó Miguelito, solo. Por primera vez en su vida, solo.

El juguete se le cayó de la mano. Ya no le importaba. El mundo exterior podía lucir idéntico, pero en su pequeño mundo interior se había producido un derrumbe total.

Y no era para menos. Para un niño de seis años, su madre es un valor de absoluta prioridad. Su padre, hermanos, amigos y juguetes también son valores. No es que no lo sean. Pero la madre es un valor prioritario. Es lo fundamental, es lo esencial. Todos los demás valores se supeditan a éste.

La vida de Miguelito se había quedado repentinamente suspendida en el aire. Le habían removido la base en la que estaba cimentada.

Estaba sin sostén y sin apoyo. Estaba solo. Probablemente ha pasado usted por una experiencia similar a ésta.

La pérdida de la madre, del padre, del cónyuge, de un hijo o de una hija, produce un vacío aparentemente imposible de llenar.

Y es natural. Relaciones de este nivel constituyen valores fundamentales para cualquier persona normal.

De estos valores fundamentales nos habla el Señor en el evangelio de hoy (Lucas 14,25-33). Y nos dice algo que puede resultar hasta chocante acerca de ellos. Dice el Señor:

“Si uno de ustedes quiere ser de los míos y no me prefiera su padre y a su madre, a su mujer y sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a sí mismo, no puede ser discípulo mío” (v. 26).

Una pregunta

¿Qué significa esta frase aparentemente tan exigente de parte del Señor? Significa que el Señor quiere que lo tengamos a Él como nuestro valor prioritario, así como tenía Miguelito a su mamá.

Otra pregunta

¿Qué ventaja tiene quien lo tiene a Él por encima de cualquier otro valor? Tiene la ventaja de saber que está aferrado a alguien a quien a quien no perderá nunca, y por lo tanto, tiene la garantía de no quedarse solo jamás.

De esta forma, el cristiano se libera del peligro de llegar a ser un pobre Miguelito desamparado, y se convierte en una persona madura, que sabe en quién ha confiado.

Puede que pase por momentos de tristeza, pero jamás de desesperación. Quien tiene al Señor como su valor esencial y primordial puede superarlo todo. Como dice Louis Evely: “La alegría cristiana es una tristeza superada”.

El Señor es el único valor firme, seguro y trascendente, en el que usted y yo podemos fundamentar nuestra razón de vivir. Todos los demás valores son sólo juguetes de niños que en cualquier momento se nos pueden caer de la mano.

En cambio, acerca del Señor, afirma San Pablo: “Nadie que confía en Él, quedará defraudado”. (Romanos 10,11) ¿De qué o de quién depende su felicidad?

Algunos valores femeninos

Por Luis Fernández Cuervo

Soy decididamente feminista. Pero no de cualquier feminismo, sino del feminismo inteligente y verdaderamente progresista. Un feminismo de mujeres llenas de feminidad, que no envidian ni temen la gloria de los varones, que no quieren ser iguales a ellos porque se saben diferentes y, en tantas cosas, superiores. Amo y admiro ese feminismo auténtico que asume con alegría el don de la maternidad como una de sus mayores logros personales, muy por encima del valor de la paternidad. Creo con firmeza que del rol que las mujeres tengan en el hogar, con el marido y los hijos, y en la sociedad, a través de las múltiples profesiones que competentemente van desarrollando, depende primordialmente la salud, la paz, la convivencia y el progreso de cualquier país.

Tuve la suerte de tener una mamá con virtudes humanas excepcionales que mi papá amó y admiró con toda justicia. Yo siempre sentí que los prejuicios sociales de comienzos del siglo XX impidieran que mi madre tuviera acceso a la universidad. Después, en mi entorno familiar y social, siempre admiré la mayor fortaleza moral de las mujeres ante las desgracias familiares, ante la traición de muchos maridos y ante las injusticias sociales y legales.

La prudencia, constancia y politesse de las mujeres inteligentes ha sabido ser, a lo largo de la historia, la columna vertebral de todo hogar. Desde un segundo plano, también ha sido muchas veces “el poder detrás del trono”. En el arte de conseguir lo difícil venciendo al varón, son insuperables y hacen, con elegancia, que su éxito recaiga en el varón. Eso ocurre hasta en el evangelio.

Así, en las bodas de Caná, donde María le pide a Jesús que resuelva el problema de la falta de vino. Jesús rechaza esa invitación con unas palabras que suenan duras: -Mujer ¿qué nos va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora. ¿Qué hace María? No contesta “disculpa, no quise molestarte” sino: -Haced lo que él os diga. Y Jesús, supongo que con una sonrisa y una mirada de cariño, acepta y hace su primer milagro. De ahí nace el tremendo poder de María. Ella es la omnipotencia suplicante.

Si vamos a la biología, el cuerpo de las mujeres es cien veces más digno e interesante que el cuerpo del varón. Al feminismo “progre” le irrita sobre manera el himen, ese signo de virginidad que la naturaleza ha puesto en su cuerpo. No se dan cuenta de que la naturaleza es sabia y de que en esto, como en otras de sus fobias mentales, su feminismo es ridículo y equivocado. El cuerpo de la mujer es muy valioso y todo regalo valioso viene siempre con “sello de garantía”. El cuerpo del varón no lo trae, porque la biología masculina mira a la acción, a lo exterior. La biología femenina mira hacia adentro; es acción de acoger, de proteger en su interior, de misterio.

Recuerdo a este respecto algo que le ocurrió al insigne genetista francés, doctor Lejeune, hablando con unas japonesas sobre temas de biología humana. Al salir en la conversación la palabra útero, dos de aquellas mujeres comenzaron a hablar con excitación en su propia lengua. Lejeune pidió que le tradujeran lo que estaban diciendo y le explicaron que en su lenguaje escrito, el ideograma para escribir “útero” era el mismo que para escribir “templo oculto”.

Toda cultura auténtica, no impuesta ni manipulada, está llena de sabiduría milenaria. Este caso japonés lo demuestra, porque el cuerpo de la mujer está hecho para ser el santuario de la vida. Dentro de la matriz femenina todos, hombres y mujeres, hemos tenido nuestro primer hogar, hemos corrido la primera gran aventura de nuestra vida, ese prodigio, esa maravilla de nuestro desarrollo embrionario desde el zigoto hasta el parto. Y además, en nuestro desarrollo biológico, también la madre ha sido más importante que el varón, porque, en todo zigoto, el padre sólo puso su carga cromosómica; la madre puso eso mismo y además todo el citoplasma.

El machismo es propio de brutos espiritualmente débiles, de mente subdesarrollada. El feminismo “progre”, no es remedio para el machismo. Es estúpido pedir la obligación de decir, en vez de sólo hijos, especificar: hijas e hijos, o hij@s. Peor insistir en el derecho al aborto, en la “equidad de género” con ese tufillo lesbiánico injusto y agresivo. El colmo es apoyar la tiranía de los Comités del Cedaw, que castiga lo mas valioso del femenismo verdadero.

Somos un país mayoritariamente cristiano, abierto y tolerante. Los homosexuales dignos, hombres o mujeres, no han tenido ningún obstáculo para su vida íntima ni para ocupar puesto políticos muy importantes. Pero si se quiere trabajar para la mayor dignidad de la mujer y en que adquiera todos sus derechos, debe hacerse de acuerdo con nuestra cultura mayoritaria, cristiana, que es cultura de vida, no de muerte, de sensatez, de sentido común, muy de acuerdo con los verdaderos valores femeninos.

La sinceridad

Por Juan Francisco Puello Herrera

Cuántos problemas no nos habrá acarreado al ser sinceros con alguien. Situación que se agrava si no es aceptada la sinceridad, porque nadie quiere escuchar verdades, aunque, como dice San Agustín, la verdad dulce consuela y perdona, pero la verdad amarga cura. La prudencia, en infi - nidad de casos puede justifi car el que nos quedemos callados ante las verdades humanas.

Como me expresa una amiga muy querida, no se puede estar buscando uno enemigos gratuitos siendo tan sincero. A lo que yo respondo, entonces, ¿debemos hacernos cómplices de las cosas que vemos mal hechas por la prudencia con la que debemos manejar nuestras vidas o sencillamente para estar bien con todo el mundo? Es un tema para refl exionar porque de ese tipo de gente está llena nuestra sociedad, de irresponsables que por no asumir posición, por no perderse un abrazo efusivo, por preparar un favor para el futuro o sencillamente para mantenerse a cualquier precio en un círculo social exclusivo, prefi eren sacrifi car su dignidad y vender su integridad por un interés.

El cristiano auténtico debe asumir responsabilidades propias de su condición, porque la Luz que hemos recibido vino para iluminar y rescatarnos de las tinieblas y la sombras de la muerte.

Siendo honestos con nosotros mismos y con Dios, es cómo podemos transmitir la verdad que nos traerá la liberación.

Isaac Riera Fernández en “Convertir la vida” refi ere que la sinceridad nos exige ser intransigentes en defensa de la verdad divina (agrego y de la verdad en toda su extensión), aunque seamos muy comprensivos con los errores humanos, exige valentía en proclamarla públicamente, aunque ello nos traiga problemas, y exige mantener con fi rmeza su luz, aunque a nuestro alrededor cunda la indiferencia.

¿Dónde están las intenciones ocultas que condicionan nuestra sinceridad? ¿Cuál máscara usaremos ese día para ocultar nuestro verdadero rostro y nuestras verdaderas intenciones? Citando a Shakespeare en su Otelo, escribe Riera Fernández, al prójimo le damos la mano continuamente, pero muy rara vez le damos abierta el alma.

El sexo, un icono de persuasión

Por Donald Rowland

En los años finales del siglo pasado y en los albores de este nuevo siglo se ha notado una proliferación de institutos, escuelas, centros y agencias de modelos en nuestro país, en los cuales se preparan a jóvenes de todos los estratos sociales en el campo del modelaje, las cuales llenan primordialmente las necesidades de casting en los comerciales y anuncios que promocionan los productos y las marcas de las empresas nacionales.

Una buena parte de este recurso humano se utiliza en lograr una asociación sana y provechosa a favor del posicionamiento de esos productos en la mente del consumidor o usuario convertido en target publicitario. Otro grupo sin embargo es objeto de un uso manipulado y orientado a la venta del erotismo y la sexualidad de la figura femenina envuelta en esa gestión.

Por ello, en la medida en que las manifestaciones contrarias al uso del sexo y la figura de la mujer como icono publicitario se hacen cada vez mas evidentes, en esa misma medida se afecta la sensible epidermis de los sectores religiosos, feministas y defensores de la moral publica que condenan esta práctica.

La utilización de la imagen femenina como icono sexual de poder y persuasión, es un tema latente cuyos picos de recurrencia exacerban la eterna polémica entre los que favorecen el uso de este recurso y aquellos que lo consideran inapropiado y denigrante a la condición humana de la mujer.

La percepción generalizada en nuestro país es que el recurso del erotismo y su figura central, la mujer, han venido siendo explotados en forma creciente, no solo en el campo de la comunicación publicitaria per-se, sino también en los planes de programación de los medios de comunicación, cuyos niveles de competencia obligan al uso del principio del menor esfuerzo.

En el caso presente el abuso del erotismo, el sexo y su elemento simbólico por excelencia.

El sexo o las imágenes sensuales y a veces eróticas son una especie de herramienta que utilizan marcas y productos para posicionarse ante un mercado determinado; es una singular carnada que ofende a unos y atrapa a otros.

Las fuerzas contrarias al uso de este mecanismo de atracción y de persuasión elevan continuamente sus voces de protesta siendo una de las más autorizadas la de la Iglesia Católica que reiteradamente expone su posición contraria a esta práctica.

A pesar de ello mientras la hipocresía social colectiva se siga manifestando a través de los resultados tangibles que se desprenden de la utilización de este recurso, los anunciantes, los productores de programas para los medios y la industria de la comunicación comercial en sentido general continuaran haciendo uso del mismo en su calidad de herramienta efectiva para atraer la atención, persuadir al publico, asegurar sus ventas y elevar de ese modo los puntos de rating de sus programaciones.

El uso del sexo se hace cada vez mas popular en todo el mundo, acercando a distintos segmentos de consumo hacia el producto que utiliza el mencionado recurso en su campaña y separando a otros por los excesos que muchas veces se comenten cuando del uso de lo sexual y erótico en la comunicación se trata.

El SIDA y los Bill: Clinton y Gates

Por Luis Fernández Cuervo

Si es cierta una información sobre la reciente 18º Conferencia Internacional contra el Sida, resulta que Bill Gates y Bill Clinton ahora descubren, aceptan y piden promover, en la lucha contra el Sida, lo que ya muchos sabíamos eficaz: la abstinencia sexual y la fidelidad a la pareja. Sorprendente. Nunca es tarde para cambiar, ¿verdad?

Según la información de Forum Libertas (28-07-2010) sobre esa Conferencia, Clinton y Gates coinciden en que se malgastan los recursos contra el Sida, y afirman que la mejor estrategia y la más barata es la prevención, fomentando políticas basadas en una conducta sexual responsable. “Ambos han coincidido en afirmar que la enfermedad requiere el desarrollo de políticas de prevención que se basen mas en la conducta y no tanto en el envío masivo de preservativos y contraceptivos”.

Relaciones sexuales más tardías, evitar la promiscuidad y fomentar la fidelidad, tres cambios en la conducta de los jóvenes que han reducido espectacularmente el VIH en África. De hecho, mucho antes, las pautas reconocidas como las más fiables a la hora de evitar el contagio con el VIH eran las promovidas por la OMS y conocidas como el “ABC” (Abstinencia, Fidelidad a la pareja y –para los incapaces de vivir ese A o B- condones). Ese ABC fue divulgado por la revista médica The Lancet ya en 2004, pero la debilidad moral de tantos médicos, periodistas y políticos y el dinero fácil y generoso para acallar conciencias sigue silenciando lo que es eficaz y ocultando lo que es contraproducente.

Así, cuando en septiembre del 2006, Bob Geldof, el cantante organizador de los populares conciertos “Live Aid” y “Live 8” apoyó las políticas del presidente Bush para combatir el Sida, basadas en abstinencia y fidelidad, diciendo que eran altamente efectivas, las críticas y acusaciones feroces no se hicieron esperar. “Es incómodo para la gente que yo diga estas verdades no dichas” –insistió sin acobardarse-, “pero mucho de eso está funcionando”. Este líder del grupo musical Boomtown Rats se ríe de que lo acusen de fundamentalismo cristiano, porque él siempre se declara ateo, pero insiste en que abstinencia y fidelidad también “brindan a las mujeres un arma para proteger su salud.”

Pero el negocio mundial y millonario de repartir condones y la mentalidad de considerar la fornicación “protegida” como un derecho y una conquista cultural responden siempre con agresiones descalificadoras a los que se atreven a decir la verdad. Por eso cuando el Papa insinuó discretamente, en su visita a varios países africanos, que el cambio de conducta sexual era de gran importancia en la lucha contra esta pandemia, sufrió un “linchamiento mediático y político” de alcance mundial.

Pocos le defendieron, pero Edward Green, el máximo experto en Sida de la universidad de Harvard, sí tuvo el valor de decir que Benedicto XVI tenía razón y que en su larga experiencia comprueba que existe “una relación entre una mayor disponibilidad de preservativos y una mayor tasa de contagios de Sida”. Green opinó entonces que el modelo en la lucha contra el Sida sigue siendo el escogido por Uganda, que en los años 80 inició una campaña que fomentaba la abstinencia, la monogamia y la fidelidad a la pareja. En África, la población joven era, hasta el programa de Uganda, la más sacudida por la enfermedad. Ahora, siguiendo programas semejantes al de Uganda, Boswana, Costa de Marfil, Etiopía, Kenia, Malawi, Namibia, Zimbawe, Senegal y otros, han podido reducir fuertemente el impacto del Sida en su población.

El Sida es sobre todo un problema de cultura moral. Por eso ONUSIDA (el brazo de la ONU para la gestión de sus recursos contra la enfermedad) reconoce el descenso de la enfermedad, en los últimos años, en 15 países africanos debido a la iniciación sexual según los principios morales de su cultura tradicional. “Los jóvenes han demostrado que pueden ser agentes del cambio en la revolución de la prevención”, afirma un informe de Naciones Unidas que insiste en que “un cambio está ocurriendo en la gente joven de todo el mundo, especialmente en partes del África subsahariana”.

Bueno después de esas sorprendentes declaraciones de Clinton y Gates, tal vez ese programa que se conocía como ABC pase a llamarse ahora “The Bill and Bill programme”. Eso le daría un tono muy progresista y ajeno a implicaciones religiosas que tanto molestan a la intolerancia de los autoproclamados “tolerantes”.

Y nosotros, mientras tanto ¿qué? ¿Como siempre? ¿Con varios años de retraso? ¿Todavía somos tan estúpidos como para seguir creyendo en la “salud sexual y reproductiva”? ¿tan cobardes, mercenarios o sinvergüenzas, como para seguir difundiendo condones entre nuestros jóvenes?

Los episcopales

29 de Julio #2005
Recordando a María Reina de la paz y a Santa Marta

Señores
Julio C. Holguín y Miltón Amparo Tapia
Iglesia Episcopal Dominicana
Vía correo electrónico
Ciudad,

Ref.: “De católico a episcopal”

“Los episcopales provienen de la iglesia del imperio inglés, los anglicanos, creada en 1534 al separarse de la Iglesia Católica por desobedecer la autoridad del Papa.”

Muy distinguidos señores:

“El sanedrín judío, el consejo mundial de iglesias, los iluminati, los masones, los fundamentalistas, los herejes contemporáneos, el ocultismo, el satanismo; miembros todos del Nuevo Orden Mundial y la Nueva Era: el sincretismo neo-pagano, la coalición de adversarios de La Iglesia católica, apostólica y Romana.”

A finales de Agosto 2003, tuve la osadía de escribir una carta como esta al Sr. Emilio Herasme Peña, en ese entonces Director del Listín, para hacerme presente de parte del Sr. Tapia, en momentos en que todo el país -o por lo menos una parte de el- se abalanzaban hacia él por haberse pronunciado públicamente a favor del pueblo como lo hizo contra la figura del Presidente Mejía, presente allí delante de él.

Lejos tenía en la mente pensar que apenas unos meses después estaría yo escribiendo sobre lo mismo; esta vez motivado por razones muy distintas.

Al saludarles cordialmente en esta tarde que Dios nos ha regalado hoy, he querido escribirles a ambos con relación a esta penosa situación que se ha creado alrededor de la apostasía del Sr. Tapia de La Iglesia que le vio nacer, crecer y desarrollarse; el revuelo escandaloso en torno a las declaraciones que hemos visto en los diarios todos estos días.

Sufro un gran dolor, el que se experimenta con el divorcio, para recordar perfectamente lo sucedido hace quinientos años con Enrique VIII, en Inglaterra, que para divorciarse de su esposa legítima decidiera hacer lo que hizo, separarse de la Iglesia para formar tienda aparte. Un crimen tras otro dio origen a los anglicanos; y de ella –como sarmiento infecundo- a la otra, los episcopales.

Suerte tenemos nosotros que Juan el Evangelista lo propuso bastante claro, cuando ya se preveía el deterioro en la fe de algunas personas, las ambiciones desmedidas por destacarse más allá del ensalce mismo que implica ser cristiano, auténticos cristianos. “Hijitos, es la última hora. Habéis oído que tiene que venir el anticristo: pues bien, ya han aparecido muchos anticristos. Por eso sabemos que es la última hora. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Porque si hubieran sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que ninguno de ellos es de los nuestros” [I Jn. 2, 18].

¿Cómo explicar nosotros esto?

Judas, discípulo momentáneo de Jesús, compartió con ellos hasta decidir tomar parte con sus enemigos para matarle. ¿Qué significa esto si analizamos con cierta suspicacia las acciones del Sr. Tapia? Primero el matrimonio y luego el ingreso, o primero el ingreso a la iglesia y luego el matrimonio. Hacen falta muchos datos para colocar en su lugar y hacernos la idea concreta de todo lo sucedido. Lo cierto es que más valdría haberse colocado una piedra de molino al cuello y lanzarse al mar caribe delante del Hotel Inter-Continental que armar este escándalo, en momentos tan fuertes como los que vivimos nosotros los dominicanos.

“Les he escrito estas cosas para ponerlos en guardia contra los que intentan seducirlos.” [1 Jn. 2, 26]

De Jesús de Nazaret -en el Evangelio- hemos aprendido nosotros esto de la corrección fraterna [Mt. 18, 15-20], que yo imagino ustedes habrán tenido en cuenta a la hora de considerar las alternativas y dar los pasos que han dado. Yo me pregunto: ¿Y no será que en lo adelante -a la hora del none- suceda lo mismo y se repita la separación y el divorcio? ¿Ya no de la señora, pero sí de la iglesia episcopal?

“Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre.” [Mt. 19, 6]

Estas son palabras mayores cuando hablamos hoy con tal desparpajo del divorcio entre dos esposos unidos bajo el vínculo del Sacramento del Matrimonio, ¿Y qué del Sacramento del Orden Sacerdotal?

¿Cuál es la opinión de la iglesia episcopal sobre el tema del ‘gaymonio’ y el ‘lesbimonio’? ¿Cuál es la postura de la iglesia episcopal sobre la ordenación de hombres y mujeres –de sexualidad perversa- al orden ministerial?

En algunas declaraciones públicas externadas, se afirma la continuidad del ministerio del Sr. Tapia. Y yo me pregunto, ¿Puede un hombre –luego de haberse divorciado de su esposa- mantener el vínculo que tenía con ella antes de separarse?

Dejar La Iglesia católica, renunciar a los votos formulados, rechazar las promesas hechas, separarse de aquella que una vez te acogió, retractarse del compromiso con el Espíritu Santo, esto tiene que ser algo verdaderamente terrible para uno que dice ser cristiano delante de toda la comunidad.

¿En quién creer?

Yo lamento realmente tener que hacer esto esta tarde al expresar mis inquietudes públicamente, pero es que no me han dejado otra opción. Si bien tuve el coraje de escribir al Sr. Herasme Peña cuando se pronunció en contra suya en un editorial del Listín, hoy me veo precisado a hacer lo mismo, pero en el sentido de expresar mi repudio por la actitud asumida frente al más grande de todos los llamados que hombre alguno haya recibido en el curso de su vida: servir a Dios comprometido con su Iglesia.

Concluyo con este trozo del Salmo 83, ‘Anhelo por la casa de Dios’:

“Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo... Tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío, Dios mío... Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre... Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la cada de Dios a vivir con los malvados...”

Con sentimientos de consideración me suscribo a sus órdenes siempre.

Atentamente,

Mario R. Saviñón
mrsavinon@yahoo.com

Pd. anexo esto que he tomado prestado una vez más del Semanario católico Camino, La décima de Johnny Lama, “En defensa de la fe...

“Se ha querido pretender
de una manera malsana,
que la creencia cristiana
fue producto del poder,
y que se pudo extender
por un antojo imperial
al darle su credencial
tras convocar un concilio,
usándolo como auxilio
en decretarla oficial.

Y han gestado un adefesio
disfrazado de tratado,
que ha dejado retratado
a su “creador” como a un necio,
al abordar con desprecio
la divinidad de Cristo,
y “avalar” su manuscrito
supuestamente en la historia
que se convierte en parodia,
de todo cuanto se ha escrito.

Presentarnos al Mesías
como cualquier ser humano
no solamente es profano:
Es vulgar apostasía
y mundana fantasía
afirmar de forma plena
que María, la Magdalena,
fue consorte de Jesús,
por seguirle hasta la Cruz
llena de dolor y pena.

Por seguir al Redentor,
difundiendo su enseñanza,
mucha ha sido la asechanza
incalculable el dolor.
Desde Pilato, el pretor,
la cruz se mantiene en pie
solamente no la ve
quien su sangre no ha bebido,
ni mucho menos vivido
en defensa de la fe.”

Carta a Don Alejandro Fernández Abarca

Por Gaby Vargas

¿‘Nalgadas con pencas de Nopal’?

No suelo meterme con el trabajo de los artistas; sin embargo, al escuchar en el noticiero de Carmen Aristegui la canción que promueves, llamada “Unas nalgadas”, la indignación me llevó a escribirte esta carta.

No tengo el gusto de conocerte, pero quiero decirte que siempre te había admirado como cantante y joven talento. Seguramente estarás muy contento de que tu lanzamiento cause polémica, debido a la promoción gratuita que ello implica (tal como mencionaste en la presentación que realizaste ante los medios). No obstante, como mujer del siglo XXI, quiero decirte que tu canción me parece poco atinada, misógina y ofensiva.

No es cuestión de un feminismo a ultranza, se trata simplemente de tener sentido común y ser consciente del efecto que una canción popular puede tener en el inconsciente colectivo.

Considera por un momento que el pueblo, al cantar las canciones, hace suyas las letras.

Unas nalgadas con pencas de nopal
es lo que ocupas por falsa y traicionera.
Cómo te amaba, qué bruto, qué animal,
cómo fui a darte mi amor a la ligera.
Unas nalgadas con pencas de nopal,
una lección es la que te mereces.
Unos rasguños con espina de maguey,
hoy se me antoja jugar gato en tus cachetes;
me hacías piojito y luego me ‘hicites’ güey
ya te veré empeñando los aretes.

Honestamente, no comprendo qué te hizo aceptar promover una letra en la que parece normal, divertido e insignificante pegarle a una mujer. “Sirve como amenaza juguetona para la mujer y la canción me divierte”, declaraste a la prensa.

Asumo que se debe a la ignorancia sobre lo serio del tema. No sé si estés al tanto de los esfuerzos que tanto el Gobierno como instituciones privadas, hombres y mujeres realizamos por diversos medios para erradicar en nuestro País la violencia contra la mujer, una conducta imperdonable que nos regresa al estado más primario y salvaje del ser humano.

Ojalá pudieras escuchar de viva voz el testimonio o conocer los casos de tantas y tantas mujeres que han sido golpeadas y humilladas por sus maridos, al grado de requerir atención hospitalaria, si es que ese servicio está dentro de sus posibilidades o, en caso contrario, han terminado en la tumba.

Además, como la violencia es una conducta que se aprende, después los hijos la repiten. ¿Cómo crees que se sienten los cientos de mujeres víctimas de la violencia en nuestro País al escuchar tu canción?

Permíteme compartir contigo algunos datos duros que pueden ser de tu interés. Quizá a partir de ellos consideres seriamente retirar la canción del mercado:

*En México, diariamente mueren cinco mujeres debido a la violencia ejercida contra ellas (Inegi).

*La violencia intrafamiliar es la décima causa de muerte de mujeres, según la Encuesta sobre Violencia Intrafamiliar (Envif).

*De cada 10 homicidios de mujeres, entre el 45 y el 60% son cometidos dentro de la casa de la víctima a manos de su pareja (ONU).

*En algunos estados, como Jalisco, Estado de México, DF, Oaxaca y Puebla, hay tres veces más feminicidios que en Ciudad Juárez, pero éstos no se dan a conocer (Inmujer).

Alejandro, el tema de la violencia desde ningún ángulo es divertido o simpático.
La violencia duele, lacera y marca. Para las mujeres y las niñas es un problema de proporciones epidémicas; destroza vidas, destruye comunidades y detiene el desarrollo.

En los hijos provoca problemas escolares, alteraciones de sueño, pésima interacción social, depresión y ansiedad.

Por lo anterior y a nombre de millones de mujeres en el País, te pido que retires tu canción del mercado. Aprovecha tu popularidad para promover canciones que ayuden a valorar y a respetar a la mujer. Además de ganar prestigio, le harías un gran bien al País. ¿O todo es cuestión de dinero?

Saludos a tu mami, a tus hermanas, a tus dos esposas y a tus hijas.

¿Sexo seguro?

Tomado de www.veritasradio.org

Se dice mucho por ahí que los anticonceptivos nos garantizan una vida sana y feliz en todo lo que tiene que ver con el sexo.

Pero ¿Sabías que todos los anticonceptivos pueden fallar y tienen diferentes efectos nocivo para tu salud? Por ejemplo: dicen que el condón es tu mejor aliado contra el SIDA, pero resulta que el virus del SIDA es 450 veces más pequeño que el espermatozoide y de 50 a 500 veces más pequeño que los microscópicos poros que pueden encontrarse en todos los condones. ¿Cómo ves?

Pero no sólo existe el SIDA, sino también muchas otras enfermedades de las que casi no se habla, pero que están ahí y que en su mayoría no se pueden prevenir usando el condón, pues su contagio se da por el contacto de la piel, vello púbico, saliva, etc.

Algunas de estas enfermedades son:

La Gonorrea

En los hombres puede causar problemas en el tracto urinario, en las mujeres puede causar esterilidad, peligrosos embarazos fuera del útero, quistes en los ovarios, dolor crónico en la pelvis y ceguera en los hijos. El 80% de las víctimas de la gonorrea no saben que la tienen.

El Herpes

Es un virus que produce ampollas y llagas en la piel, especialmente en los genitales, muchas veces no se manifiesta, pero puede transmitirse, incluso por medio de un beso.

La Sífilis

Puede afectar varios órganos y partes del cuerpo, como el cerebro, los huesos, el corazón y puede ser transmitida al hijo durante el embarazo.

El virus del papiloma humano (HPV)

Causa cáncer en los órganos genitales de ambos, muchas veces no se manifiesta, pero puede transmitirse. Es la enfermedad de transmisión sexual de mayor aumento en Estados Unidos y mata a más mujeres que el SIDA.

No es broma, el sexo seguro que te “venden” en los medios está matando y dejando enfermas a millones de personas.

Condón seguro… ¡seguro te enfermas!

Impidamos la tiranía

Por Monseñor Francisco Gil Hellin

En la vida de las personas, instituciones y pueblos existen fechas que se borrarían del calendario, si la historia pudiese rebobinar sus páginas. El 5 de julio de 2010 es una de ellas para los españoles. Ese día, en efecto, se ha promulgado una ley inicua, que se opone frontalmente a la recta razón y a la justicia más elemental. Tal es la ley que establece que los españoles tienen derecho a matar a los no-nacidos, con tal que lo hagan antes de las catorce semanas. Digámoslo con total claridad: esta ley no es ley, aunque se presente así por algunas instancias políticas y legislativas. Y no lo es, porque nadie tiene derecho a eliminar a un inocente. Por eso, no obliga. Más aún, reclama una oposición frontal y sin distingos. La recta razón no puede admitir como derecho, matar a una persona que no tiene ninguna culpa.

He dicho “razón”, no religión. Porque el derecho a existir de una persona ya concebida, aunque todavía no haya nacido, no es una creencia de esta o aquella religión. No se requiere ser creyente para afirmar que un inocente tiene derecho a ser defendido y respetado en su integridad. La recta razón comprende que una persona humana no puede ser destruida por una responsabilidad ajena. Menos todavía si es por ganar dinero o votos. El sentido común se rebela.

Es una falacia afirmar que esta ley ha sido aprobada por la mayoría del Parlamento y que éste representa a la mayoría de los ciudadanos; o decir que si el Tribunal Constitucional lo dictamina conforme, sería una desobediencia oponerse, y merecería una sanción. La falacia consiste en atribuir a políticos, jueces o ciudadanos un derecho que no tienen. Y nadie tiene derecho a legislar que se puede matar a un inocente. ¿Qué sociedad subsistiría si declarase que es un derecho ciudadano matar a las personas inocentes por mayoría? En el mejor de los supuestos, se convertiría en una tiranía, contra la cual deberían reaccionar las personas rectas, según este consejo de Gandhi: “En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle”. No se puede decir con más acierto. Porque lo que está en juego es que unos puedan dominar tiránicamente a otros. Es indiferente que esos “dominadores” lleven un apellido u otro.

Los grandes pensadores de la época clásica ya vieron que todas las leyes han de derivarse de la recta razón. Por ejemplo, Cicerón decía en su famoso tratado De Legibus: “La ley es la razón suma que está inserta en la naturaleza humana, la cual ordena lo que debe hacerse y prohíbe lo contrario”. Más próximo a nosotros, decía A. Einstein: “Nada hay más destructivo para el respeto del gobierno y la ley del país que aprobar leyes que no pueden cumplirse”. Con su talento clásico, muchos siglos antes había sentenciado san Agustín: “Juzgo que lo que es injusto no puede ser ley”. Montesquieu, desde otra perspectiva, dijo lo mismo: “Una cosa no es justa por el hecho de ser ley. Debe ser ley porque es justa”. Él, buen conocedor de los comportamientos sociales, supo adivinar que los políticos y legisladores tienden a presentar como justas las leyes injustas. Frente a tal pretensión, él mismo nos abre los ojos: “No existe tiranía peor que la ejercida a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia”.

Yo soy un simple ciudadano, no soy un político ni un magistrado. Además, soy responsable de una comunidad cristiana. Desde esta mi doble condición quiero hacer un llamamiento a la cordura y al buen sentido. Salgamos al encuentro de todas las madres que se encuentran en dificultades y facilitemos su maternidad con todos los medios de que disponemos, que son muchos. Y con el mismo empeño tratemos de parar esta lacra del aborto que, sólo en España, ha destruido ya más personas que las que hay en las ciudades de Zaragoza, Córdoba y Burgos.

El poder del verbo

08 de Agosto #2004
En memoria de Santo Domingo de Guzmán (s. XII)

Lic.
Carmen Luz Beato
Columnista de la página “Senderos” del Listín Diario
Vía correo electrónico
Ciudad,

Ref.: “El poder del verbo”

Distinguida Lic. Beato:

Al saludarle cordialmente en esta hermosa tarde que Dios Padre todopoderoso nos ha regalado, le escribo una vez más con relación al artículo aparecido en el Listín de este domingo con el nombre de referencia. Honestamente le digo que no logro reponerme aún de apenas leer su contenido.

"El Verbo", sabemos usted y yo, no es otro que Jesús de Nazaret, La Palabra de Dios encarnada en el seno de la Virgen María; el Nombre que Dios ha dado sobre todo nombre; el Nombre por el cual seremos salvos a la hora de la muerte y al momento del juicio final.

¿Que “diantre” significa todo esto?

"Esoteristas", "prácticas mágicas", "planos supra o infra-terrenos", "puertas que se abren con determinadas claves", "los iniciados", "la cábala", "tradición mística judía", "alfabeto secreto", "tribus neolítica", "fraternidad rosacruces", "energía shakti", "energías universales divinas", "proceso mental creativo", "yantras mágicos", "rituales religiosos", "realizar la naturaleza de las divinidades", "liberación del maya", "ilusión cósmica", "Los vedas", "libros sagrados hindúes", "liberación", "dioses menores", "poderes sobrenaturales", "alimentar los dioses y a los ancestros", "comunicación con los fantasmas"....

Dice la Sra. Coiffard que "luego de estar por muchos años en todas estas cosas da testimonio de sus poderes y bondades: !son formidables!". Que por favor nos cuente con exactitud cómo esto le ha servido de algo en su vida, que no sea para engañar a pobres incautos, los menos avispados en la fe.

“Ustedes”, el equipo completo, no terminan de darse cuenta de que en esto se está jugando con “candela”, y que ésta quema severamente. Satán, el rey de las moscas, es mucho más inteligente y malo de lo que nosotros podemos entender. Dios los libre de sus ardides y mañoserías.

Anoche escuchaba en la radio, gracias al bendito apagón de todo el día de ayer, un programa llamado "sancocho", producido por el maestro Anthony Ríos. Resulta que tenía en línea telefónica a una señora, ¡otra señora!, que contaba una historia de cuando era niña y se le presentó el Demonio, e hizo esto, aquello y lo otro, de lo más gracioso el cuento.

Yo me pregunto: ¿Será que nos estamos volviendo locos? ¿Que hemos perdido el juicio? ¿Que estamos fuera de control?

El taxista esta mañana me comentaba de una señora, ¡otra señora!, que daba los números de la lotería a través de un programa de RTVD, que resulta estaba llevando a la quiebra a la Lotería Nacional, porque todos los números que ella daba, salían. ¿Cree usted que esto algo de bueno tenía?

Hoy, todo es adivinación, poderes sobrenaturales, fuerzas ocultas, grupos escogidos, sabios y entendidos, los iluminados del siglo XXI.

¿Que cuento tan espectacular es este?

Usted se auto-denomina "cristiana", pertenece a “Unity, escuela de cristianismo práctico”, habla de Dios, de Jesucristo, del Espíritu de Dios. ¿Como es posible que usted se sienta tan tranquila atrapada por las cuatro esquinas justo en medio de un esoterismo ocultista rampante?

Es que acaso no se da cuenta que esto nada tiene que ver con el Dios que nos ha sido revelado por Jesús de Nazaret, y que, por el contrario, lo que con ello se pretende es alejar a muchos y alejarla a usted del único Dios verdadero.

!Vamos Sra. Beato! Es hora de que despierte del letargo en que se encuentra. Lo mismo digo de las Sras. Feliz Franco y Vargas, y del Sr. Jiménez Coll, y de la Dirección de ese diario que yace plácidamente recostado sobre las piedras mientras esto ocurre, como si nada, como si nada de esto implicara en sí mismo funestas consecuencias.

La Iglesia Católica es la única Iglesia de Dios desde que Dios hombre, Cristo Jesús, la fundara hace 2000 años; se requiere de apenas un poquitín de seriedad y honestidad para entenderlo. Fuera y lejos a todos esos charlatanes, cantamañanas o fantasiosos que no merecen ninguna consideración o crédito, nacidos del afán de protesta, de contracultura y del mismo Diablo, que aparecen en más de cinco (5) semanalmente “made in U.S.A.”.

“El hijo del Hombre, Jesús de Nazaret, va a ser entregado en manos de los hombres y le matarán, pero resucitará al tercer día.” [Mateo 17, 22]

Yo quisiera que usted me dijera ¿quién?, en toda la historia de la humanidad ha osado decir semejante cosa; ¿quién? lo ha logrado. Tan sencillo como eso. Es hora de que comencemos a llamar a las peras, mangos y a los melocotones, naranjas, de forma que nos podamos entender mejor.

Le anexo este trabajo sobre periodismo al estilo siglo XXI para su información y archivo. Es momento propicio de que investigue mejor sobre estas cosas esotéricas y ocultas, de manera que puedan advertir de igual forma a aquellos que las practiquen, no vaya a ser que sus dioses se sientan mal con el engaño, porque viene.

Sin otro particular por el momento aprovecho para suscribirme a sus órdenes siempre.

Atentamente,

Mario R. Saviñón

Unión Latina en Dominicana

Notas tomadas del sitio de Unión Latina en Internet, del sitio de Centro León así como las bases para el concurso juvenil –auspiciado por la UNESCO:

- “Conoce y evalúa tu patrimonio inmaterial”.

Unión Latina es una transnacional –auspiciada por otras transnacionales- cuyo fin consiste en organizar y programar eventos ligados al conocimiento del patrimonio in-material, y destinado al público joven de los países latinos. Dedican esfuerzo por preservar el sentimiento de identidad y elevar la creatividad (de los jóvenes).

El concurso se lleva a cabo en cuatro países a la vez: Costa Rica, Cuba, Dominica y Venezuela.

El objetivo del concurso es el de conocer y evaluar nuestra herencia cultural inmaterial, el conocimiento de saber-hacer tradicional, estimular el aprovechamiento de las prácticas tradicionales y de los rituales ligados al patrimonio inmaterial.

El ensayo debe tratar sobre uno de los temas de la siguiente lista indicativa del patrimonio inmaterial de la República Dominicana:

Las festividades de Cristo de Bayaguana;
Las festividades a la Altagracia (Higuey, San José de Ocoa y Villa Altagracia);
El carnaval popular festividades a la Dolorita (Los Morenos y Villa Mella);
Las Cachúas de Cabral;
Las máscaras del Diablo de Elías Piña;
Los Gagá de Elias Piña;
Los Gagá de la caña (comunidades del sureste);
Los Negros de la joya;
Las fiestas Santa Cruz (Baní);
Los Congos de Villa Mella;
Las festividades del Espíritu Santo (Cotuí);
los Sarandunga (Baní);
El San Antonio de los Guillén (Llamaza);
Las fiestas de Anaísa (nigua y Baní);
Los Toros de la Altagracia;
Las festividades a San Miguel (Bánica);
La fiesta de la cosecha (Samaná);
Las festividades del barón del cementerio (Santo Domingo);
Las festividades a Candelo Sedife (Nigua y Haina);
Los guloyas de San Pedro de Macorís;
El festival de atabales (Nigua);
El festival cimarrón de Nigua;
El festival de atabales de Barahona;
Los chuines de Cañafistol (Baní);
Los cantos de toros (Higuey); y
El merengue folclórico en todo el país.

+++

Convocatoria. Conoce y evalúa tu patrimonio inmaterial

Unesco, Unión Latina y el Centro León convocan a un concurso con el objetivo de contribuir a preservar el sentimiento de identidad y elevar la creatividad de los universitarios dominicanos

La Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Villa Mella fue declarada Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

La UNESCO, Unión Latina y el Centro Cultural Eduardo León Jimenes han presentado la convocatoria del concurso juvenil Conoce y evalúa tu patrimonio inmaterial. El certamen, que tiene como objetivos contribuir a preservar el sentimiento de identidad y elevar la creatividad de los universitarios dominicanos, será convocado en otros tres países de América Latina y el Caribe: Costa Rica, Cuba y Venezuela. Para la organización del Concurso en República Dominicana, Unión Latina se asoció al Centro León, una institución cultural que desde su fundación ha promovido la creatividad en el país a través de proyectos y programas.
En una rueda de prensa convocada recientemente, los organizadores recalcaron que con el Concurso se procura motivar a los jóvenes universitarios de los países participantes a conocer mejor y valorar su herencia cultural inmaterial e impulsar el conocimiento del saber-hacer tradicional, así como también estimular el aprovechamiento de las prácticas tradicionales y de los rituales ligados al patrimonio inmaterial.

El Concurso propone a cada joven escoger un tema de una lista indicativa del patrimonio inmaterial de su país que comprende expresiones orales, música, danza, artes y espectáculos, tradiciones y prácticas sociales, rituales, fiestas. Una vez escogido el tema, cada joven deberá redactar un ensayo poniendo de manifiesto el valor ejemplar del patrimonio inmaterial.
El jurado está constituido por personalidades comprometidas con la promoción del patrimonio inmaterial y en República Dominicana estará integrado por José Chez Checo, Carlos Hernández, Natacha Sánchez, Carlos Fernández Rocha, Dagoberto Tejeda, Lil Despradel (por Unión Latina) y Rafael Emilio Yunén (por el Centro León). Las obras ganadoras de cada país serán publicadas en un volumen y sus autores recibirán un premio consistente en 500 dólares. El plazo de admisión de las obras cerrará el viernes 2 de diciembre de 2005.

Los pueblos de lenguas romances son de orígenes muy diversos, sin embargo, tienen en común un patrimonio lingüístico y un sistema de referencias históricas y culturales. Por lo tanto, es natural que esta familia, aunque dispersa y muy diversificada, se haya dotado de una institución dedicada a la promoción y difusión de la herencia común y de las identidades del mundo latino.
En el momento en el que se refuerzan los lazos entre los países iberoamericanos, en que se edifican las relaciones institucionales entre los Estados de habla portuguesa y española, así como entre los Estados francófonos, en que se construye el Mercosur, en que se constituye una Comunidad de países de lengua portuguesa, en que se elabora la Europa cultural que debe obligatoriamente desembocar en la Europa económica y monetaria, compete a la Unión Latina asumir el papel cada vez más significativo en la percepción de esa solidaridad cultural entre Latinos que ella simboliza.

[¿Qué el Unión Latina? www.unilat.org]

La Unión Latina está presente en cuatro continentes comprendiendo actualmente a: Angola, Argentina, Bolivia, Brasil, Cabo Verde, Chile, Colombia, Costa de Marfil, Costa Rica, Cuba, Ecuador, España, Filipinas, Francia, Guatemala, Guinea-Bissau, Haití, Honduras, Italia, México, Mónaco, Mozambique, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, República Moldava, Rumania, San Marino, Santa Sede (estatuto especial), Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Uruguay y Venezuela.

Sabiduría o necedad del corazón

Por S.S. Benedicto XVI

"El hombre necio, en la Biblia, es aquel que no quiere darse cuenta, desde la experiencia de las cosas visibles, de que nada dura para siempre, sino que todo pasa: la juventud y la fuerza física, las comodidades y los cargos de poder".

Estos días se celebra la memoria litúrgica de algunos santos. Ayer recordamos a san Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús. Vivió en el siglo XVI; se convirtió leyendo la vida de Jesús y de los santos durante una larga hospitalización causada por una herida de batalla. Se quedó tan impresionado con aquellas páginas que decidió seguir al Señor.

Hoy recordamos a san Alfonso María de Ligorio, fundador de los Redentoristas; vivió en el siglo XVIII y fue proclamado patrono de los confesores por el venerable Pío XII. Tuvo la conciencia de que Dios quiere que todos sean santos, cada uno según su propio estado, naturalmente.

Esta semana la liturgia nos propone además a san Eusebio, primer obispo del Piamonte, valiente defensor de la divinidad de Cristo; y, finalmente, la figura de san Juan María Vianney, el cura de Ars, quien guió con su ejemplo el Año sacerdotal recién concluido y a cuya intercesión confío de nuevo a todos los pastores de la Iglesia.

Empeño común de estos santos fue salvar a las almas y servir a la Iglesia con sus respectivos carismas, contribuyendo a renovarla y a enriquecerla. Estos hombres adquirieron "un corazón sabio" (Sal 89, 12) acumulando lo que no se corrompe y desechando cuanto irremediablemente es voluble en el tiempo: el poder, la riqueza y los placeres efímeros.

Al elegir a Dios, poseyeron todo lo necesario, pregustando desde la vida terrena la eternidad (cf. Qo 1, 1-5)

En el Evangelio de este domingo, la enseñanza de Jesús se refiere precisamente a la verdadera sabiduría y está introducida por la petición de uno entre la multitud: "Maestro, di a mi hermano que reparta conmigo la herencia" (Lc 12, 13).

Jesús, respondiendo, pone en guardia a quienes le oyen sobre la avidez de los bienes terrenos con la parábola del rico necio, quien, habiendo acumulado para él una abundante cosecha, deja de trabajar, consume sus bienes divirtiéndose y se hace la ilusión hasta de poder alejar la muerte. "Pero Dios le dijo: "¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?"" (Lc 12, 20).

El hombre necio, en la Biblia, es aquel que no quiere darse cuenta, desde la experiencia de las cosas visibles, de que nada dura para siempre, sino que todo pasa: la juventud y la fuerza física, las comodidades y los cargos de poder. Hacer que la propia vida dependa de realidades tan pasajeras es, por lo tanto, necedad.

El hombre que confía en el Señor, en cambio, no teme las adversidades de la vida, ni siquiera la realidad ineludible de la muerte: es el hombre que ha adquirido "un corazón sabio", como los santos.

Santo Domingo de Guzmán

(tomado de http://moralyluces.wordpress.com/)

Era todavía estudiante cuando se le nombró canónigo de la Catedral de Osma. El santo vivía en comunidad, bajo la regla de San Agustín. Cuando Diego de Acevedo fue elegido Obispo de Osma hacia el año 1201, le sucedió en el cargo de prior del capítulo.

El obispo y Domingo fueron a Roma a pedir a Inocencio III que los enviase a predicar el Evangelio a los cumanos en Rusia. El Papa los exhortó para que consagraran sus esfuerzos a luchar dentro de la cristiandad por desarraigar la herejía. Domingo y el obispo pasaron después por Citeaux, a cuyos monjes había encargado el Papa que lucharan contra los albigenses. En Montpellier se reunieron con el abad de Citeaux y otros dos monjes, Pedro de Castelnau y Raúl de Fontefroide.

El sistema albigense se basaba en el dualismo del bien y el mal. A este último principio opuesto al bien, pertenecía la materia y todo lo material. Por ende, los albigenses negaban la realidad de la Encarnación y rechazaban los sacramentos.

En 1206, el día de la fiesta de Santa María Magdalena, Domingo fundó en Prouille un convento con nueve monjas a las que había convertido de la herejía. Santo Domingo había predicado ya diez años en el Languedoc. Hasta entonces había portado el hábito de los Canónigos Regulares de San Agustín y observado su regla. Pero, deseaba reavivar el espíritu apóstolico, para eso proyectaba fundar un grupo de religiosos, que no serían necesariamente sacerdotes ni se dedicarían exclusivamente a la contemplación, como los monjes, sino que unirían a la contemplación el estudio de las ciencias sagradas y la práctica de los ministerios pastorales. Pocos meses más tarde, Santo Domingo acompañó al obispo al cuarto Concilio de Letrán. Hacia 1215, Inocencio III aprobó el convento de religiosas en Prouille y, verbalmente, la nueva fundación. Finalmente la nueva comunidad y sus constituciones fue aprobada por el sucesor de Inocencio III, Honorio III, en el año de 1216.

Gregorio IX (el cardenal Ugolino) firmó el decreto de canonización de su amigo, Santo Domingo en 1234.

España está muy enferma

Por Miguel Rivilla San Martín

Me importa más bien poco la escenificación que los políticos hacen, a través de los medios, sobre el Estado irreal de la Nación. De antemano sabemos ya el resultado. Todo va muy bien para unos y todo va muy mal para otros. La realidad no se cambia por votaciones consensuadas de antemano. Las cifras macroeconómicas y los logros políticos y materiales, por mucha verborrea de los oradores en sus peroratas, no van a lograr que el pueblo llano se apasione por ello. La gente va a su rollo, que no es otro que disfrutar del verano y esperar lo que pase en el próximo otoño caliente. Ahora bien, nadie va a decir una sola palabra sobre lo que creo es el estado principal y la raíz de cuanto mal nos sucede y sucederá.

Mi diagnóstico-sin ser analista político- es que España –o lo que queda de ella- está, au enferma de cuidado. Ni más ni menos, que una persona con normal apariencia, pero a quien se le ha detectado un tumor maligno. Para curarlo no valen ni cataplasmas ni aspirinas. Se impone un tratamiento quirúrgico o quimioterapia a largo plazo y de resultados inciertos.

El tumor detectado no es otro que el olvido y rechazo de Dios. La metástasis afecta a toda la Nación por la indiferencia religiosa, el relativismo y el laicismo generalizados.

Dios no cuenta apenas nada en la vida personal, social y nacional. La Ley divina ha sido anulada por toda clase de corrupciones. La apostasía de la fe y la pérdida de valores está a la orden del día. Mientras, la Nación se desmorona y desangra a causa de fuerzas ocultas. La gente camina adormecida hacia el abismo.¿Remedio?.Sí. Volvernos a Dios misericordioso. Cuanto antes mejor. Ojalá fuese un infeliz exagerado e inconformista.

Espiritualidad sin religión - materialismo con esmoquin

por David Mills

www.aceprensa.com/articulos/2010/jul/28/espiritualidad-sin-religion/

Hoy se ha puesto de moda declararse “espiritual pero no religioso”, cláusula que sirve para atribuirse lo que da buena imagen a la fe –sentimientos filantrópicos, tolerancia universal–, sin los inconvenientes de la “religión organizada” –dogmas, preceptos, exclusividad–. Pero unas creencias blandas no nos sostendrán cuando necesitemos agarrarnos a algo firme, como advierte el autor de este artículo.

La afirmación de que uno es “espiritual pero no religioso” constituye una colosal e interesada jerigonza que oímos de labios de casi todos los que hablan de religión en público, excepción hecha de aquellos a quienes el mundo define como fundamentalistas (yo, probablemente usted, Joseph Bottum, David Goldman, Benedicto XVI, los judíos hasídicos, los musulmanes devotos o las familias creyentes que tienen más de cuatro hijos).

Es una de esas frases sencillas de recordar que funciona como una cédula de “excarcelación” para cualquiera que tenga la sensación de que ha de explicar su falta de práctica religiosa; y como reivindicación de excelencia para los preocupados por ser superiores a los que practican una religión establecida. Es el equivalente religioso de “yo ya hice una donación en la oficina” o “me llaman por la otra línea” o “yo no como carne”.

“Espiritual pero no religioso” brinda un compromiso llevadero entre ambos lados de nuestra naturaleza: nuestro deseo de Dios y el de ser nosotros mismos Dios

Así, descubrimos a Lady Gaga revelando a un reportero de The Times, justo antes de salir con el periodista a pasar una velada en un club erótico de Berlín, que ella tiene una nueva espiritualidad. A la pregunta “Usted se crió como católica; luego cuando usted dice ‘Dios’, ¿se refiere al Dios católico o a un sentido diferente, quizá más espiritual, de Dios?”, respondió: “Más espiritual... No existe en realidad religión alguna que no odie o condene a un determinado tipo de personas, y yo creo por completo en el amor y el perdón universal, y sin excluir a nadie”.

Materialismo con esmoquin

¿Ven ustedes lo que quiero decir? Ser verdaderamente espiritual –en una escala en la que “el Dios católico” parece atascado en el medio– significa, según las apariencias, ser indiferentemente incluyente o (dicho de otra forma) adogmático.

No creo que la señorita Gaga o cualquier otra persona que hable de esa forma lo haya pensado a conciencia. Ese Dios que perdona a todos y no excluye a nadie no pone objeción a las orgías en clubes eróticos de Berlín. Un tanto a su favor, desde un punto de vista. Pero entonces tampoco pone objeción a los asesinos, ni a los torturadores ni a los banqueros corruptos. Un tanto a su favor desde el punto de vista de nadie.

Ni siquiera los académicos ven el problema. Hace algunos años, un estudio sobre la práctica religiosa de los estudiantes universitarios, que alcanzó enorme difusión, reveló que se transforman en más “espirituales” a medida que declina la práctica de la fe de su infancia. Los investigadores definieron lo “espiritual” como “el desarrollo de la autocomprensión, la preocupación por los demás, la transformación en alguien más cosmopolita y la aceptación de otros que pertenecen a confesiones distintas”. Lisa y llanamente, disfrazaron las actitudes de las que eran partidarios denominándolas “espirituales”. Esa clase de espiritualidad, separada de cualquier cosa específicamente religiosa, no es más que materialismo con esmoquin.

Creencias de peluche

La palabra “espiritual” carece de significado útil si no se refiere a una relación con un espíritu real, con algo procedente de un mundo que no es el nuestro, con algo sobrenatural, con algo o alguien que nos dice cosas que no sabemos, que juzga nuestras faltas y que nos da ideales por los que esforzarnos y quizá ayuda para alcanzarlos. No es una palabra útil si significa una inclinación general, o una estructura mental, o un patrón emocional, o un conjunto de actitudes o una colección de valores. No existe razón para definir nada de ello como espiritual.

Salvo que, naturalmente, a uno le guste esa leve sensación de importancia y ese reconfortante sentido de la aprobación social que nuestra sociedad sigue otorgando a las “cosas espirituales”, aunque no a las religiosas. Es una palabra cálida y difusa. Es una palabra monísima, como un conejito de peluche. No es nada parecido a “religión”, palabra fría y áspera, más propia de un predicador que aúlla y al que le huele el aliento.

Sin embargo, no se quiere una mejor definición. En el mismo momento en el que uno reconoce a un espíritu verdadero hacia el que se orienta la espiritualidad y por el que ésta es orientada, por distante y ajeno a todo compromiso que ese espíritu resulte, uno tiene una religión. Está ligado a alguien. Tiene instrucciones imperativas. Tiene que preguntar lo que el espíritu quiere y lo que exige y lo que dice.

Tal y como lo expresó el escritor Malcolm Muggeridge, converso él mismo de una vaporosa especie de religión, ansiamos “un cristianismo sin lágrimas... un idilio más que un drama, que tenga un final feliz en lugar de esa descarnada cruz que se alza tan inexorablemente contra el cielo”. El espíritu puede resultar ser un puritano. Puede decir algo sobre tomar una cruz. Es mejor ser “espiritual” sin espíritu y confiar en que nadie se dé cuenta.

La desesperación domesticada

Pero, ¿por qué molestarse en ser “espiritual”? ¿Por qué no ser al menos agnóstico? Ser “espiritual” es una especie de posición natural por defecto. “Espiritual pero no religioso” brinda un compromiso llevadero entre ambos lados de nuestra naturaleza: nuestro deseo de Dios y el de ser nosotros mismos Dios.

Queremos lo espiritualoide porque Dios nos hizo quererle; pero no queremos quererle y no le queremos en las condiciones que Él fija. Si nuestros corazones están inquietos sin Dios, como dijo san Agustín, pueden tranquilizarse con sucedáneos, entre los que la “espiritualidad” resulta más fácil de hallar y mucho menos costosa que las alternativas. Las drogas y la bebida son dañinas; la riqueza y el sexo son difíciles de conseguir y el éxito exige trabajo.

“Vivimos inmersos en una falta de creencias, aunque ésta sea señalada y torcidamente espiritual”, observó la escritora católica Flannery O’Connor. “Hay algo en nosotros... que exige el acto redentor, que clama por que lo que se venga abajo tenga al menos la oportunidad de ser restaurado”. El hombre moderno “busca este gesto, y con toda la razón, pero lo que ha olvidado es el coste que tiene. Su sentido del mal está diluido o falta por completo; por lo tanto, ha olvidado el precio de la rehabilitación”.

“En su aspecto más negativo”, concluía O’Connor, la nuestra es “una época que ha domesticado la desesperación y ha aprendido a vivir felizmente con ella”. Con mucha frecuencia, a mi parecer, lo que distingue lo “espiritual” de lo “religioso”, una vez vaciado lo primero de todo significado, es la ideología, la justificación de la desesperación domesticada. Es una forma de sentirse mejor estando solo en el universo, reivindicando una cierta relación con algo que nos supera, aunque no sabemos qué es. El marxismo está muerto como fuente de esperanza humana, pero permanece con nosotros el intento de hallar esperanza en una abstracción que se mantenga lejos de nosotros, a buen recaudo. El libertino que proclama ser “espiritual” me recuerda a los académicos que solían ser conocidos como “marxistas a la Gucci”, que predicaban la revolución y cuyo radicalismo les llevaba a sentirse muy satisfechos de sí mismos, pero que llevaban la vida más sibarítica y lujosa que quepa imaginar, y se justificaban pensando que la revolución no había llegado.

A la hora de la verdad

Ser “espiritual” no nos hace ningún bien. Recordando lo que he escrito recientemente en otro lugar, funciona bastante bien cuando se goza de salud y se dispone de suficiente dinero para disfrutar de la vida, y cuando lo único que uno quiere de su espiritualidad es la sensación de que todo está bien en el universo, especialmente en el rincón que uno habita. Pero no es de gran ayuda cuando las cosas se ponen mal.

El hombre que se consume víctima del cáncer de páncreas no recibirá ayuda ni consuelo de lo “espiritual”, que le parecerá mucho menos cordial y reconfortante cuando sienta un dolor que la morfina no pueda erradicar. No tiene a nadie a quien pedir ayuda; a nadie a quien suplicar que le consuele; a nadie que le acompañe; a nadie con quien encontrarse cuando traspase los límites de este mundo y se adentre en el otro. Él quiere lo que la religión promete.

Y tiene razón al quererlo. El hombre moribundo es el hombre verdadero en el sentido de que él es quien nos revela lo que esencialmente somos. Yacemos en nuestro lecho de muerte desde el día en que venimos al mundo. Parafraseando a Pascal, los moribundos no quieren al Dios de la espiritualidad sino al Dios de Abraham, Isaac y Jacob.

+ + +

Artículo reproducido con autorización. El original fue publicado en “On the Square”, sección de la web de la revista First Things (www.firstthings.com/onthesquare). Traducción: Paulino Serrano.