Una idea central...
"Pablo lo sufrió todo por amor a Cristo
Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Estad alegres y asociaos a mi alegría; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también dice, escribiendo a los corintios: vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.
Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: doy gracias a Dios, que siempre nos asocia a la victoria de Cristo.
Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho que muchos otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.
Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte, sin él, de los más encumbrados y honorables.
Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.
Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.
Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.
Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo."
Qué es el hombre, cuán grande su nobleza y cuánta su capacidad de virtud lo podemos colegir sobre todo de la persona de Pablo. Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligros que lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante; y, al presentir la inminencia de su muerte, invitaba a los demás a compartir su gozo, diciendo: Estad alegres y asociaos a mi alegría; y, al pensar en sus peligros y oprobios, se alegra también dice, escribiendo a los corintios: vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos y de las persecuciones; incluso llama a estas cosas armas de justicia, significando con ello que le sirven de gran provecho.
Y así, en medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelve victorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: doy gracias a Dios, que siempre nos asocia a la victoria de Cristo.
Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza más que nosotros la riqueza, y el trabajo mucho que muchos otros apetecen el descanso que lo sigue. La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.
Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarse a los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte, sin él, de los más encumbrados y honorables.
Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.
Gozar del amor de Cristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor, nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.
Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecido contra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.
Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo."
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El burro y su historia
Autor: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net
El ambiente en que vivimos los hombres cada día es más hostil y complicado, nos confunden, y a la hora de la hora hasta nos hacen dudar; ¿lo que estamos haciendo está bien o está mal? nos preguntamos. ¿Cómo satisfacer el querer y el parecer de todos? labor difícil, más aún en un mundo con tanta información, tan cambiante y con tantas apreciaciones personales.
Lo importante para nosotros cristianos, es que tengamos muy bien puestas nuestras ideas en la cabeza y en el corazón, para que no pensemos, hablemos y actuemos como la mayoría lo hace, de lo contrario, seremos como veletas que se mueven de acuerdo al viento, y eso sí que sería catastrófico.
Vivamos nuestros valores, actuemos según nuestra conciencia formada y madura con los principios correctos y con la certeza de que lo que importa no es lo que dirán, sino lo que ve Dios y el bien objetivo que tengo que hacer. Él sabe perfectamente mi intención y las convicciones que me mueven a actuar... ¿Cuántos de nosotros tal vez vivimos lo que esta familia vivió? no sé si decir, pobre burro o pobre familia. Al final, tú puedes sacar tu propia conclusión, esperamos coincidir…
Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro.
Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: “¡Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas!”. Entonces, la mujer le dijo a su esposo: No permitamos que la gente hable mal del niño. El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: “¡Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima!”. Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: “¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre!”. Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: “¡Son unas bestias, más burros que el burro que los lleva, van a partirle la columna!”
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: “¡Mira a esos tres mensos: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!”
¿Cómo complacer a todos?, realmente un misterio y una proeza, ¡vaya aventurita que se dieron estos pobres! Siempre habrá alguien que te critique, que hable mal de tí y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
Entonces:
¡Vive como creas y según tus principios! ¡Haz lo que te dictamine tu conciencia y el corazón! Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos.
Por eso:
¡Vive tu vida, no solo existas, cada día canta, ríe, ama, crece y lucha por tus convicciones! ¡Vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos!
El ambiente en que vivimos los hombres cada día es más hostil y complicado, nos confunden, y a la hora de la hora hasta nos hacen dudar; ¿lo que estamos haciendo está bien o está mal? nos preguntamos. ¿Cómo satisfacer el querer y el parecer de todos? labor difícil, más aún en un mundo con tanta información, tan cambiante y con tantas apreciaciones personales.
Lo importante para nosotros cristianos, es que tengamos muy bien puestas nuestras ideas en la cabeza y en el corazón, para que no pensemos, hablemos y actuemos como la mayoría lo hace, de lo contrario, seremos como veletas que se mueven de acuerdo al viento, y eso sí que sería catastrófico.
Vivamos nuestros valores, actuemos según nuestra conciencia formada y madura con los principios correctos y con la certeza de que lo que importa no es lo que dirán, sino lo que ve Dios y el bien objetivo que tengo que hacer. Él sabe perfectamente mi intención y las convicciones que me mueven a actuar... ¿Cuántos de nosotros tal vez vivimos lo que esta familia vivió? no sé si decir, pobre burro o pobre familia. Al final, tú puedes sacar tu propia conclusión, esperamos coincidir…
Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro.
Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: “¡Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas!”. Entonces, la mujer le dijo a su esposo: No permitamos que la gente hable mal del niño. El esposo lo bajó y se subió él.
Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: “¡Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima!”. Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas.
Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: “¡Pobre hombre! Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre!”. Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje.
Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían: “¡Son unas bestias, más burros que el burro que los lleva, van a partirle la columna!”
Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.
Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: “¡Mira a esos tres mensos: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!”
¿Cómo complacer a todos?, realmente un misterio y una proeza, ¡vaya aventurita que se dieron estos pobres! Siempre habrá alguien que te critique, que hable mal de tí y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.
Entonces:
¡Vive como creas y según tus principios! ¡Haz lo que te dictamine tu conciencia y el corazón! Una vida es una obra de teatro que no permite ensayos.
Por eso:
¡Vive tu vida, no solo existas, cada día canta, ríe, ama, crece y lucha por tus convicciones! ¡Vive intensamente cada momento de tu vida antes que el telón baje y la obra termine sin aplausos!
Sobre Dan Brown
11 de Junio #2006
Fiesta de la Santísima Trinidad
Lic.
Elías Samuel Rosario Mata
Ciudad de Panamá, Panamá
Vía: Sr. Radhamés Gómez Pepín
Director El Nacional
Vía correo electrónico
Ciudad,
Ref.: “Dan Brown, el código Da Vinci, el Nuevo Orden Mundial y la Nueva Era”
“En esa parte del mundo que conocemos como "los medios de comunicación", se siembra tanto para un futuro venturoso de comunión como para un futuro trágico de desencuentros y rupturas. La suerte ya está hechada.”
Distinguido Lic. Rosario Mata:
“Quien ama La Verdad no permite nunca se convierta en mercancía, tampoco que sea tergiversada u ocultada.”
Al saludarle cordialmente en esta hermosa tarde festiva, he querido dirigirle la presente en relación a su “carta al Director”, publicada este viernes pasado en ese prestigioso medio de comunicación dominicano. Es interesante ver como se han globalizado los medios, como para que un panameño se dirija a nosotros en estos términos. Ya vere como me las arreglo para colocar algo por allá.
“¿Por qué la abrumadora obsesión de leer un libro y ver una película en los que se promueva la teoría de que Jesús tuvo hijos con María Magdalena, y muestren al Opus Dei como una organización siniestra?”
Contestar la cuestión pudiera tomar a un “iluminado” muchas horas, días, semanas y meses de discernimiento, análisis y ponderación. Dado que solo deseo regalarle una humilde opinión al respecto, me concentro en lo esencial, lo más evidente y sencillo.
Actualmente, La Iglesia católica cuenta con unos 1’500 millones de bautizados (+/-), de los cuales apenas un resto, de acuerdo a Isaías, se ha interasado en evangelizarse adecuadamente, estudiar historia y religión, Catecismo y Patrística, formarse como requiere el oficio de cristianos a tiempo completo, auténticos discípulos de Uno que decimos seguir. A mi humilde entender, una inmensa mayoría no ha perseverado en la fe, luego de su experiencia personal con el Resucitado.
¿Cuántos son verdaderos cristianos católicos? Solo Dios sabe. Lo que sí sabemos es que Dan Brown nos ha quitado la toalla, nos ha puesto al descubierto, y sólo uno que no ame a Jesucristo y a su Iglesia puede sentirse cómodo con todo lo que Dan Brown y sus secuaces han hecho para perjudicarnos; así como otros tantos lo perpetuarán a raíz de ello, como efecto de este nuevo estilo de rebeldía que ha enseñado.
Los demás 4,5 billones de habitantes en el planeta, o bien se oponen por alguna razón a La Iglesia, o sencillamente les importa un bledo. Algo sí es cierto, el misterio de la iniquidad y el imperio de la muerte ejecutan su proyecto con maestría combatiendo La Iglesia en todos los flancos posibles. La batalla que comenzó en el jardín del Edén, concluirá con la segunda venida de Jesús de Nazaret, cuando Dios así lo disponga.
Estoy seguro de poder afirmar, luego de leer con detenimiento su carta, que usted no es católico, aún algunas expresiones suyas resulten ambiguas y ciertamente confusas. Es normal en estos días observar por doquier este tipo de comunicaciones publicadas en los medios, como una forma de seguir en el ejercicio de confundir a los que como yo se resisten ante el dilema, aquellos que no han sido todavía alcanzados por cualquier otra vía, en palabras de San Pablo, “los elegidos”.
“El cúmulo de escándalos que ha vivido La Iglesia católica” en veinte siglos, no es otra cosa que un reflejo preclaro de: 1. el estado actual en que vive la humanidad, en un mundo dominado por el imperio de la muerte, que combate aguerridamente contra la fe del pueblo de Dios por todos los medios a su alcance con el propósito de que se pierdan; y 2. la postura firme de tantos sectores adversos a La Iglesia por dar a conocer, publicitar por todos los medios a su alcance, las aflicciones y miserias que afectan a sus miembros, que no es más que cuanto vive el mundo día a día, sin remedio.
Por favor, no crea que con esto excuso a nadie, yo el primer vagabundo, pero es que parecería como si estuviesen algunos de un lado, y el resto del otro a la hora de observar el panorama tan desolador en que vivimos todos. Cristo vino a buscar las ovejas descarriadas de Israel, como todo buen médico en emergencias atiende a quienquiera que sea llega averiado en medio de la noche, incluso aunque no tenga seguro.
La Iglesia católica, santa en su origen y naturalez, no es otra cosa que el resultado de la sumatoria de todas las acciones y reacciones de sus miembros, aún ELLA misma no tenga que nada ver con cuanto sucede. La ley existe desde hace mucho tiempo, somos nosotros los hombres los que no deseamos por ningún medio cumplirla, ponerla en práctica, y por eso delinquimos, especialmente cuando ocupamos alguna posición de autoridad. Imagínese usted lo que ha sido el bombardeo del fundamentalismo norteaméricano desde 1776 para acá; ni hablar del proyecto de La Nueva Era, gestado y desarrollado en California y New York, USA, a mediados del siglo XIX y en lo adelante.
Lo del “cilicio” y “las cadenas de púas” es una falacia. No es verdad que esto se pratique como tampoco sufrir para poder vivir felizmente la virginidad. Investigue un poco más al respecto y verá que son muchos, cientos de miles los que viven los votos de castidad, pobreza y obediencia con gran gozo y alegría, por dos razones básicas: 1. han querido hacerlo voluntariamente; y 2. porque el Espíritu Santo les ha dado la gracia. De lo contrario, no hay forma de llevarlo a cabo, y es por eso que vemos tantas fechorías y desórdenes en algunos miembros de La Iglesia que han creído haber sido llamados, cuando en realidad era todo producto de una imaginación enfermiza y defectuosa.
He pasado parte del fin de semana escuchando con todos los sentidos un “Cd” prestado, en el que Josémaría Escrivá de Balaguer habla a sus discípulos sobre La Obra, como se le conoce, dando testimonio franco del favor recibido de Dios para poder llevar a cabo cuanto ha hecho, la estructura que dejó montada que llega hasta nosotros hoy, y de la cual –por lo menos en Santo Domingo- soy yo testigo.
Jesús de Nazaret fue ultra-conservador, radical y muy estricto en sus predicaciones, bastante preciso en su estilo de vida: Nada de “términos medios con papas fritas”, como suelo referirme a “los tibios” y “frívolos”, esos que menciona Juan el Evangelista en el Apocalipsis. Caliente todo el tiempo, preferiblemente por encima de los 38°C.
Sobre la “Teología de la Liberación” no me referiré, pero si le advierto que ha sido desmantelada por completo, con todo y que tanta gente buena estuviera involucrada de su buena fe en un proyecto que más que religioso tenía vicios de “politicoide”. La liberación que usted y yo (y todos) necesitamos es la de un encuentro personal con Jesucristo, conocer a fondo su doctrina, su Palabra, y haciéndola carne de nuestra carne podamos ser verdaderos discípulos suyos, conocer La Verdad que nos hace libres, para algún día –con su favor- alcanzar la vida eterna.
“¡Oh, cuán breves, cuán falsos, cuán desordenados y torpes son todos los placeres! Los hombres, por estar borachos y ciegos, no lo entienden así y a manera de estúpidos animales, por unos placeres de esta vida mortal, corren hacia la muerte del alma.” [La Imitación de Cristo]
Derrama sobre nosotros, Jesús de Nazaret, el fuego de tu Espíritu, y así podamos llevar a todos el verdadero mensaje de salvación. Amén.
Que Dios Padre todopoderos bendiga su familia, y les guarde de todo mal, hoy, mañana y siempre.
Atentamente,
Mario R. Saviñón
Fiesta de la Santísima Trinidad
Lic.
Elías Samuel Rosario Mata
Ciudad de Panamá, Panamá
Vía: Sr. Radhamés Gómez Pepín
Director El Nacional
Vía correo electrónico
Ciudad,
Ref.: “Dan Brown, el código Da Vinci, el Nuevo Orden Mundial y la Nueva Era”
“En esa parte del mundo que conocemos como "los medios de comunicación", se siembra tanto para un futuro venturoso de comunión como para un futuro trágico de desencuentros y rupturas. La suerte ya está hechada.”
Distinguido Lic. Rosario Mata:
“Quien ama La Verdad no permite nunca se convierta en mercancía, tampoco que sea tergiversada u ocultada.”
Al saludarle cordialmente en esta hermosa tarde festiva, he querido dirigirle la presente en relación a su “carta al Director”, publicada este viernes pasado en ese prestigioso medio de comunicación dominicano. Es interesante ver como se han globalizado los medios, como para que un panameño se dirija a nosotros en estos términos. Ya vere como me las arreglo para colocar algo por allá.
“¿Por qué la abrumadora obsesión de leer un libro y ver una película en los que se promueva la teoría de que Jesús tuvo hijos con María Magdalena, y muestren al Opus Dei como una organización siniestra?”
Contestar la cuestión pudiera tomar a un “iluminado” muchas horas, días, semanas y meses de discernimiento, análisis y ponderación. Dado que solo deseo regalarle una humilde opinión al respecto, me concentro en lo esencial, lo más evidente y sencillo.
Actualmente, La Iglesia católica cuenta con unos 1’500 millones de bautizados (+/-), de los cuales apenas un resto, de acuerdo a Isaías, se ha interasado en evangelizarse adecuadamente, estudiar historia y religión, Catecismo y Patrística, formarse como requiere el oficio de cristianos a tiempo completo, auténticos discípulos de Uno que decimos seguir. A mi humilde entender, una inmensa mayoría no ha perseverado en la fe, luego de su experiencia personal con el Resucitado.
¿Cuántos son verdaderos cristianos católicos? Solo Dios sabe. Lo que sí sabemos es que Dan Brown nos ha quitado la toalla, nos ha puesto al descubierto, y sólo uno que no ame a Jesucristo y a su Iglesia puede sentirse cómodo con todo lo que Dan Brown y sus secuaces han hecho para perjudicarnos; así como otros tantos lo perpetuarán a raíz de ello, como efecto de este nuevo estilo de rebeldía que ha enseñado.
Los demás 4,5 billones de habitantes en el planeta, o bien se oponen por alguna razón a La Iglesia, o sencillamente les importa un bledo. Algo sí es cierto, el misterio de la iniquidad y el imperio de la muerte ejecutan su proyecto con maestría combatiendo La Iglesia en todos los flancos posibles. La batalla que comenzó en el jardín del Edén, concluirá con la segunda venida de Jesús de Nazaret, cuando Dios así lo disponga.
Estoy seguro de poder afirmar, luego de leer con detenimiento su carta, que usted no es católico, aún algunas expresiones suyas resulten ambiguas y ciertamente confusas. Es normal en estos días observar por doquier este tipo de comunicaciones publicadas en los medios, como una forma de seguir en el ejercicio de confundir a los que como yo se resisten ante el dilema, aquellos que no han sido todavía alcanzados por cualquier otra vía, en palabras de San Pablo, “los elegidos”.
“El cúmulo de escándalos que ha vivido La Iglesia católica” en veinte siglos, no es otra cosa que un reflejo preclaro de: 1. el estado actual en que vive la humanidad, en un mundo dominado por el imperio de la muerte, que combate aguerridamente contra la fe del pueblo de Dios por todos los medios a su alcance con el propósito de que se pierdan; y 2. la postura firme de tantos sectores adversos a La Iglesia por dar a conocer, publicitar por todos los medios a su alcance, las aflicciones y miserias que afectan a sus miembros, que no es más que cuanto vive el mundo día a día, sin remedio.
Por favor, no crea que con esto excuso a nadie, yo el primer vagabundo, pero es que parecería como si estuviesen algunos de un lado, y el resto del otro a la hora de observar el panorama tan desolador en que vivimos todos. Cristo vino a buscar las ovejas descarriadas de Israel, como todo buen médico en emergencias atiende a quienquiera que sea llega averiado en medio de la noche, incluso aunque no tenga seguro.
La Iglesia católica, santa en su origen y naturalez, no es otra cosa que el resultado de la sumatoria de todas las acciones y reacciones de sus miembros, aún ELLA misma no tenga que nada ver con cuanto sucede. La ley existe desde hace mucho tiempo, somos nosotros los hombres los que no deseamos por ningún medio cumplirla, ponerla en práctica, y por eso delinquimos, especialmente cuando ocupamos alguna posición de autoridad. Imagínese usted lo que ha sido el bombardeo del fundamentalismo norteaméricano desde 1776 para acá; ni hablar del proyecto de La Nueva Era, gestado y desarrollado en California y New York, USA, a mediados del siglo XIX y en lo adelante.
Lo del “cilicio” y “las cadenas de púas” es una falacia. No es verdad que esto se pratique como tampoco sufrir para poder vivir felizmente la virginidad. Investigue un poco más al respecto y verá que son muchos, cientos de miles los que viven los votos de castidad, pobreza y obediencia con gran gozo y alegría, por dos razones básicas: 1. han querido hacerlo voluntariamente; y 2. porque el Espíritu Santo les ha dado la gracia. De lo contrario, no hay forma de llevarlo a cabo, y es por eso que vemos tantas fechorías y desórdenes en algunos miembros de La Iglesia que han creído haber sido llamados, cuando en realidad era todo producto de una imaginación enfermiza y defectuosa.
He pasado parte del fin de semana escuchando con todos los sentidos un “Cd” prestado, en el que Josémaría Escrivá de Balaguer habla a sus discípulos sobre La Obra, como se le conoce, dando testimonio franco del favor recibido de Dios para poder llevar a cabo cuanto ha hecho, la estructura que dejó montada que llega hasta nosotros hoy, y de la cual –por lo menos en Santo Domingo- soy yo testigo.
Jesús de Nazaret fue ultra-conservador, radical y muy estricto en sus predicaciones, bastante preciso en su estilo de vida: Nada de “términos medios con papas fritas”, como suelo referirme a “los tibios” y “frívolos”, esos que menciona Juan el Evangelista en el Apocalipsis. Caliente todo el tiempo, preferiblemente por encima de los 38°C.
Sobre la “Teología de la Liberación” no me referiré, pero si le advierto que ha sido desmantelada por completo, con todo y que tanta gente buena estuviera involucrada de su buena fe en un proyecto que más que religioso tenía vicios de “politicoide”. La liberación que usted y yo (y todos) necesitamos es la de un encuentro personal con Jesucristo, conocer a fondo su doctrina, su Palabra, y haciéndola carne de nuestra carne podamos ser verdaderos discípulos suyos, conocer La Verdad que nos hace libres, para algún día –con su favor- alcanzar la vida eterna.
“¡Oh, cuán breves, cuán falsos, cuán desordenados y torpes son todos los placeres! Los hombres, por estar borachos y ciegos, no lo entienden así y a manera de estúpidos animales, por unos placeres de esta vida mortal, corren hacia la muerte del alma.” [La Imitación de Cristo]
Derrama sobre nosotros, Jesús de Nazaret, el fuego de tu Espíritu, y así podamos llevar a todos el verdadero mensaje de salvación. Amén.
Que Dios Padre todopoderos bendiga su familia, y les guarde de todo mal, hoy, mañana y siempre.
Atentamente,
Mario R. Saviñón
El valor del silencio
Por S.S. Bernedicto XVI
(Tomado prestado de www.catholic.net)
Extracto del mensaje del Papa Benedicto XVI para la 46 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales a celebrar el 20 de mayo de 2012 bajo el lema “Silencio y Palabra: Camino de evangelización”
El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido.
En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos.
Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación.
Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena.
En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona.
En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa.
Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones.
Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial.
Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido.
El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes.
El silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.
No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas.
El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: "Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada...
El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio" (Exhort. ap. Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando "el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos" (cf. Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.
Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. "Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora".
La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.
En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad.
La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.
Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización.
Silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo.
(Tomado prestado de www.catholic.net)
Extracto del mensaje del Papa Benedicto XVI para la 46 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales a celebrar el 20 de mayo de 2012 bajo el lema “Silencio y Palabra: Camino de evangelización”
El silencio es parte integrante de la comunicación y sin él no existen palabras con densidad de contenido.
En el silencio escuchamos y nos conocemos mejor a nosotros mismos; nace y se profundiza el pensamiento, comprendemos con mayor claridad lo que queremos decir o lo que esperamos del otro; elegimos cómo expresarnos.
Callando se permite hablar a la persona que tenemos delante, expresarse a sí misma; y a nosotros no permanecer aferrados sólo a nuestras palabras o ideas, sin una oportuna ponderación.
Se abre así un espacio de escucha recíproca y se hace posible una relación humana más plena.
En el silencio, por ejemplo, se acogen los momentos más auténticos de la comunicación entre los que se aman: la gestualidad, la expresión del rostro, el cuerpo como signos que manifiestan la persona.
En el silencio hablan la alegría, las preocupaciones, el sufrimiento, que precisamente en él encuentran una forma de expresión particularmente intensa.
Del silencio, por tanto, brota una comunicación más exigente todavía, que evoca la sensibilidad y la capacidad de escucha que a menudo desvela la medida y la naturaleza de las relaciones.
Allí donde los mensajes y la información son abundantes, el silencio se hace esencial para discernir lo que es importante de lo que es inútil y superficial.
Una profunda reflexión nos ayuda a descubrir la relación existente entre situaciones que a primera vista parecen desconectadas entre sí, a valorar y analizar los mensajes; esto hace que se puedan compartir opiniones sopesadas y pertinentes, originando un auténtico conocimiento compartido.
El silencio es precioso para favorecer el necesario discernimiento entre los numerosos estímulos y respuestas que recibimos, para reconocer e identificar asimismo las preguntas verdaderamente importantes.
El silencio que, a veces, puede ser más elocuente que una respuesta apresurada y que permite a quien se interroga entrar en lo más recóndito de sí mismo y abrirse al camino de respuesta que Dios ha escrito en el corazón humano.
No sorprende que en las distintas tradiciones religiosas, la soledad y el silencio sean espacios privilegiados para ayudar a las personas a reencontrarse consigo mismas y con la Verdad que da sentido a todas las cosas.
El Dios de la revelación bíblica habla también sin palabras: "Como pone de manifiesto la cruz de Cristo, Dios habla por medio de su silencio. El silencio de Dios, la experiencia de la lejanía del Omnipotente y Padre, es una etapa decisiva en el camino terreno del Hijo de Dios, Palabra encarnada...
El silencio de Dios prolonga sus palabras precedentes. En esos momentos de oscuridad, habla en el misterio de su silencio" (Exhort. ap. Verbum Domini, 21). En el silencio de la cruz habla la elocuencia del amor de Dios vivido hasta el don supremo. Después de la muerte de Cristo, la tierra permanece en silencio y en el Sábado Santo, cuando "el Rey está durmiendo y el Dios hecho hombre despierta a los que dormían desde hace siglos" (cf. Oficio de Lecturas del Sábado Santo), resuena la voz de Dios colmada de amor por la humanidad.
Si Dios habla al hombre también en el silencio, el hombre igualmente descubre en el silencio la posibilidad de hablar con Dios y de Dios. "Necesitamos el silencio que se transforma en contemplación, que nos hace entrar en el silencio de Dios y así nos permite llegar al punto donde nace la Palabra, la Palabra redentora".
La contemplación silenciosa nos sumerge en la fuente del Amor, que nos conduce hacia nuestro prójimo, para sentir su dolor y ofrecer la luz de Cristo, su Mensaje de vida, su don de amor total que salva.
En la contemplación silenciosa emerge asimismo, todavía más fuerte, aquella Palabra eterna por medio de la cual se hizo el mundo, y se percibe aquel designio de salvación que Dios realiza a través de palabras y gestos en toda la historia de la humanidad.
La pregunta fundamental sobre el sentido del hombre encuentra en el Misterio de Cristo la respuesta capaz de dar paz a la inquietud del corazón humano. Es de este Misterio de donde nace la misión de la Iglesia, y es este Misterio el que impulsa a los cristianos a ser mensajeros de esperanza y de salvación, testigos de aquel amor que promueve la dignidad del hombre y que construye la justicia y la paz.
Palabra y silencio. Aprender a comunicar quiere decir aprender a escuchar, a contemplar, además de hablar, y esto es especialmente importante para los agentes de la evangelización.
Silencio y palabra son elementos esenciales e integrantes de la acción comunicativa de la Iglesia, para un renovado anuncio de Cristo en el mundo contemporáneo.
Sobre la homosexualidad
Por Luis Fernández Cuervo (luchofcuervo@gmail.com)
LOS CASOS INDIVIDUALES
Toda persona humana tiene una dignidad esencial, muy por encima del resto de los seres vivos, por el hecho de tener una inteligencia racional, abstractiva, capaz de conocer verdades universales y así descubrir en su conciencia las leyes de la moral universal (las leyes que rigen la ecología humana). Pero como también tiene una voluntad libre, puede elegir rebelarse contra esas leyes y buscar, con error, la felicidad donde a él le parece que está.
Entender y respetar las decisiones libres que hacen las personas solo tiene el límite cuando algunas de esas decisiones son abiertamente perjudiciales para el propio individuo o para las demás personas. Por eso es lícito oponerse al suicidio y a los delitos sociales.
En el caso de la homosexualidad es de vital importancia distinguir lo individual de lo colectivo y dentro de esto último distinguir los grupos que se asocian libremente (sin otras pretensiones que las de vivir en su ambiente) del llamado homosexualismo político (mas bien imperialista) o lobby LGBT.
En los casos individuales hay que distinguir la tendencia homosexual de la distinta actitud ante esta tendencia: rechazarla, tratar de curarla o aceptarla. Ya dije que nadie es culpable por encontrar que tiene esa tendencia afectivo-sexual, porque su origen, según todos los estudios y experiencias científicas, los culpables son el padre, la madre o ambos, porque fallaron en su rol paternal y familiar. Dato que demuestra, junto con otros muchos, la importancia social de la buena salud mental y moral de los matrimonios estables, sus hogares y la educación de sus hijos.
Los homosexuales que aceptan su homosexualidad y la practican, diciendo estar contentos con ella, hay derecho a pensar que han elegido el camino equivocado para su felicidad, pero hay que respetar su libertad. No pueden ser objeto de desprecio o violencia. Mantener con ellos amistad requiere suma prudencia, personalidad firme, madura y alguna posibilidad de ayuda (por parentesco, amistad anterior, etc.). Si aceptan, hay que tratar, con afecto y paciencia, que acudan a un psiquiatra especializado. Si no aceptan, hay que valorarlos en la convivencia diaria, como a los heterosexuales, por sus valores intelectuales, profesionales, sociales, etc.. Hay derecho a no simpatizar con algunos como hay derecho a no simpatizar con tanto heterosexual.
Los que practican la homosexualidad, mejor si la mantienen donde debe tenerla todo el mundo: en la intimidad. Hoy día es una vergüenza, socialmente nociva, todo el alarde publicitario de los vaivenes de la vida heterosexual u homosexual de tantas figuras de la farándula del cine, la tele y la música popular. Y cae una seria responsabilidad sobre los Medios informativos, hablar de ello con tono de normalidad o incluso de admiración, desvalorizando las nobles palabras de “novio”, “novia” y “matrimonio” para lo que en realidad son solo concubinatos o enganches amatorios pasajeros.
Aquellas personas que no están contentas con su tendencia o su conducta homosexual, por las razones que sean (religiosas, morales, familiares, sociales, etc.), insisto en que con violencia o desprecio no se arregla nada sino que se agrava la angustia e infelicidad que padecen. Hay que decirles, contra los dogmas falsos de la propaganda del lobby LGBT, que la homosexualidad, en efecto es una anormalidad pero que tiene curación. No sirve de nada, casarse. Tampoco suele bastar acudir solamente a los medios espirituales, religiosos, aunque son una ayuda importante si el sacerdote o pastor son gente de genuina vida espiritual, pero su atención debe consensuarse con la que tiene que dar el psicólogo o psiquiatra experto en este tipo de pacientes.
La propaganda homosexual millonaria que hoy padece el país es solo el comienzo de una política imperial claramente anticristiana, destructiva de la familia y de la moral natural universal, porque destruye las leyes que rigen la naturaleza humana. Bien está luchar por conservar y mejorar la ecología de animales y plantas, pero mas importante es conservar y mejorar la ecología humana.
LOS CASOS INDIVIDUALES
Toda persona humana tiene una dignidad esencial, muy por encima del resto de los seres vivos, por el hecho de tener una inteligencia racional, abstractiva, capaz de conocer verdades universales y así descubrir en su conciencia las leyes de la moral universal (las leyes que rigen la ecología humana). Pero como también tiene una voluntad libre, puede elegir rebelarse contra esas leyes y buscar, con error, la felicidad donde a él le parece que está.
Entender y respetar las decisiones libres que hacen las personas solo tiene el límite cuando algunas de esas decisiones son abiertamente perjudiciales para el propio individuo o para las demás personas. Por eso es lícito oponerse al suicidio y a los delitos sociales.
En el caso de la homosexualidad es de vital importancia distinguir lo individual de lo colectivo y dentro de esto último distinguir los grupos que se asocian libremente (sin otras pretensiones que las de vivir en su ambiente) del llamado homosexualismo político (mas bien imperialista) o lobby LGBT.
En los casos individuales hay que distinguir la tendencia homosexual de la distinta actitud ante esta tendencia: rechazarla, tratar de curarla o aceptarla. Ya dije que nadie es culpable por encontrar que tiene esa tendencia afectivo-sexual, porque su origen, según todos los estudios y experiencias científicas, los culpables son el padre, la madre o ambos, porque fallaron en su rol paternal y familiar. Dato que demuestra, junto con otros muchos, la importancia social de la buena salud mental y moral de los matrimonios estables, sus hogares y la educación de sus hijos.
Los homosexuales que aceptan su homosexualidad y la practican, diciendo estar contentos con ella, hay derecho a pensar que han elegido el camino equivocado para su felicidad, pero hay que respetar su libertad. No pueden ser objeto de desprecio o violencia. Mantener con ellos amistad requiere suma prudencia, personalidad firme, madura y alguna posibilidad de ayuda (por parentesco, amistad anterior, etc.). Si aceptan, hay que tratar, con afecto y paciencia, que acudan a un psiquiatra especializado. Si no aceptan, hay que valorarlos en la convivencia diaria, como a los heterosexuales, por sus valores intelectuales, profesionales, sociales, etc.. Hay derecho a no simpatizar con algunos como hay derecho a no simpatizar con tanto heterosexual.
Los que practican la homosexualidad, mejor si la mantienen donde debe tenerla todo el mundo: en la intimidad. Hoy día es una vergüenza, socialmente nociva, todo el alarde publicitario de los vaivenes de la vida heterosexual u homosexual de tantas figuras de la farándula del cine, la tele y la música popular. Y cae una seria responsabilidad sobre los Medios informativos, hablar de ello con tono de normalidad o incluso de admiración, desvalorizando las nobles palabras de “novio”, “novia” y “matrimonio” para lo que en realidad son solo concubinatos o enganches amatorios pasajeros.
Aquellas personas que no están contentas con su tendencia o su conducta homosexual, por las razones que sean (religiosas, morales, familiares, sociales, etc.), insisto en que con violencia o desprecio no se arregla nada sino que se agrava la angustia e infelicidad que padecen. Hay que decirles, contra los dogmas falsos de la propaganda del lobby LGBT, que la homosexualidad, en efecto es una anormalidad pero que tiene curación. No sirve de nada, casarse. Tampoco suele bastar acudir solamente a los medios espirituales, religiosos, aunque son una ayuda importante si el sacerdote o pastor son gente de genuina vida espiritual, pero su atención debe consensuarse con la que tiene que dar el psicólogo o psiquiatra experto en este tipo de pacientes.
La propaganda homosexual millonaria que hoy padece el país es solo el comienzo de una política imperial claramente anticristiana, destructiva de la familia y de la moral natural universal, porque destruye las leyes que rigen la naturaleza humana. Bien está luchar por conservar y mejorar la ecología de animales y plantas, pero mas importante es conservar y mejorar la ecología humana.
El arte de la simulación
Por Juan Francisco Puello Herrera
La simulación más que un arte es costumbre que incentiva las malas artes pues, son medios o intrigas reprobables de que se vale alguien para conseguir un propósito. El simulador es astuto, mezquino, perverso, calculador, parsimonioso, emprendedor, pasivo, inmutable, sensiblero, lastimero, pernicioso. Pero realmente, el hábito de simular es fundamentalmente una astucia poco política, de mal gusto. Es artificio, pero también estudio de calcular con aparente simplicidad e ingenuidad y con seductora vehemencia a otros. Es el arte de callar y mentir en partida doble.
La aparente discreción es otro de los atributos del simulador que maneja convenientemente a la perfección. En su interior anida la maldad, por esto guarda en su corazón una cosa y expresa otra. La apariencia lo ayuda a creerse indemne de asumir cualquier responsabilidad y de que otros adviertan su excesiva teatralidad.
Sin embargo, aún algunos reconociendo ese histrionismo dañino y su falsedad encubierta le celebran sus iniciativas preñadas de maldad. El simulador justifica su estado de vida diciendo que el que no sabe simular no sabe vivir, es la razón por la que tiene pocos amigos y aquellos que ha conseguido en obras buenas pronto se apartan de su lado, desdeñando su proceder. Simular es engañar. Es desdoblarse y convertirse en otro, apoyando iniciativas ajenas que no comparte, y a la vez preparando la daga de la traición que clavará en el momento preciso.
La mente perversa del simulador no descansa, encuentra caldo de cultivo en la falsedad que maneja selectivamente o indiscriminadamente dependiendo de la circunstancia que rodee el caso que le interese. Pero hay algo que olvida el simulador y es lo que Louis Josserand advierte sobre la apariencia: “Quien crea una apariencia se hace esclavo de ella”.
Considero al que engaña mediante la simulación -tomándole prestada una expresión a José Ingenieros- un tránsfuga de la honestidad, un inválido moral que medra en la mediocridad que lo ampara y que se refugia en la tiniebla de su infamia para esconder sus vicios.
La simulación más que un arte es costumbre que incentiva las malas artes pues, son medios o intrigas reprobables de que se vale alguien para conseguir un propósito. El simulador es astuto, mezquino, perverso, calculador, parsimonioso, emprendedor, pasivo, inmutable, sensiblero, lastimero, pernicioso. Pero realmente, el hábito de simular es fundamentalmente una astucia poco política, de mal gusto. Es artificio, pero también estudio de calcular con aparente simplicidad e ingenuidad y con seductora vehemencia a otros. Es el arte de callar y mentir en partida doble.
La aparente discreción es otro de los atributos del simulador que maneja convenientemente a la perfección. En su interior anida la maldad, por esto guarda en su corazón una cosa y expresa otra. La apariencia lo ayuda a creerse indemne de asumir cualquier responsabilidad y de que otros adviertan su excesiva teatralidad.
Sin embargo, aún algunos reconociendo ese histrionismo dañino y su falsedad encubierta le celebran sus iniciativas preñadas de maldad. El simulador justifica su estado de vida diciendo que el que no sabe simular no sabe vivir, es la razón por la que tiene pocos amigos y aquellos que ha conseguido en obras buenas pronto se apartan de su lado, desdeñando su proceder. Simular es engañar. Es desdoblarse y convertirse en otro, apoyando iniciativas ajenas que no comparte, y a la vez preparando la daga de la traición que clavará en el momento preciso.
La mente perversa del simulador no descansa, encuentra caldo de cultivo en la falsedad que maneja selectivamente o indiscriminadamente dependiendo de la circunstancia que rodee el caso que le interese. Pero hay algo que olvida el simulador y es lo que Louis Josserand advierte sobre la apariencia: “Quien crea una apariencia se hace esclavo de ella”.
Considero al que engaña mediante la simulación -tomándole prestada una expresión a José Ingenieros- un tránsfuga de la honestidad, un inválido moral que medra en la mediocridad que lo ampara y que se refugia en la tiniebla de su infamia para esconder sus vicios.
El nombre de "Jehová"
Por Oscar Gerometta
Tomado del informe "sobre los Testigos de Jehová"
(http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/243/1456/articulo.php?id=15254)
Este es según ellos el nombre que el mismo Dios les ha encomendado dar a conocer a los tiempos modernos.
Pero, ¿de dónde sale el término "Jehová"?
La lengua hebrea, es originalmente una lengua consonántica, es decir, que el significado de las palabras surgía a partir de las combinaciones de las consonantes. En correspondencia con esto, en su desarrollo escrito el hebreo es originariamente un lenguaje de consonante, es decir, se escribían solamente las consonantes, y la pronunciación de las palabras se transmitía por tradición. De este modo encontramos que en hebreo el Nombre de Dios se escribía: "YHWH" (lo que se ha denominado "tetragrama sagrado").
En la tradición judía más primitiva, llevando al extremo el precepto de no usar en vano el Nombre de Dios, cuando leían el texto bíblico evitaban pronunciarlo, y lo reemplazaban por el vocablo "Señor", que en hebreo se dice "Aedonai".
Cuando en el desarrollo del hebreo se comenzaron a escribir las vocales (que se representaban como puntos por debajo de las consonantes), y como un modo de evitar pronunciar el Nombre de Dios, cuando en los textos bíblicos aparecía el tetragrama, se le colocaban las vocales de Aedonai para que el lector recordara evitar pronunciar el Nombre sagrado.
Estos detalles del idioma hebreo, eran desconocidos en el Renacimiento cuando comenzaron a traducirse los textos sagrados a las distintas lenguas, por lo que los traductores de los siglos XV en adelante se encontraban con lo que parecía la palabra hebrea "Yaehowah", que tradujeron por "Jehová". Así aparece en muchas traducciones que optaron por utilizar el Nombre de Dios, en lugar de conservar el tradicional "Señor", hasta principios de este siglo.
Recién durante el siglo XX, con el desarrollo de la moderna lingüística y el estudio de las lenguas bíblicas, se pudo saber que la verdadera vocalización del tetragrama era "Yahvéh", como de hecho aparece hoy en la mayoría de las traducciones que utilizan el Nombre de Dios.
Cuando los Testigos de Jehová comenzaron su predicación, a fines del siglo pasado, ciertamente el vocablo "Jehová" aparecía en las traducciones al inglés de uso más frecuente. Y cuando el Juez Rutherford, "revela" que el nombre de los miembros de la Sociedad ha de ser "Testigos de Jehová", todavía no sabía que estaba proponiendo como revelado por Dios un error filológico. Pero hoy este ha podido ser claramente dilucidado.
Lo más llamativo, es que los testigos de Jehová hoy se confiesan conocedores del error filológico implícito detrás del vocablo, pero dedican largos y eruditos párrafos en los que mezclan la erudición con la polémica y el fundamentalismo para justificar su persistencia en el uso del mismo (Al respecto se puede revisar: Rutherford, Sea Dios Veraz, c. II; ¿Quién es Jehová? p. 20; La Verdad que lleva a Vida Eterna, c. 3; ¿Quién es Dios?, p. 17; Razonamiento a partir de las Escrituras art. Jehová, p.198; folleto El Nombre Divino que dura para siempre, New York, 1984; toda bibliografía propia de la Sociedad).
En este punto hay una pregunta que nunca encuentra respuesta. Si se admite que el término "Jehová" ha surgido como consecuencia de la ignorancia y el error de los primitivos traductores, ¿cómo podemos pretender que la Voluntad de Dios sea que se dé a conocer este nombre?, Y lo que es peor… que quien no acepte este nombre (este error podríamos decir) se condene.
Tomado del informe "sobre los Testigos de Jehová"
(http://es.catholic.net/sectasapologeticayconversos/243/1456/articulo.php?id=15254)
Este es según ellos el nombre que el mismo Dios les ha encomendado dar a conocer a los tiempos modernos.
Pero, ¿de dónde sale el término "Jehová"?
La lengua hebrea, es originalmente una lengua consonántica, es decir, que el significado de las palabras surgía a partir de las combinaciones de las consonantes. En correspondencia con esto, en su desarrollo escrito el hebreo es originariamente un lenguaje de consonante, es decir, se escribían solamente las consonantes, y la pronunciación de las palabras se transmitía por tradición. De este modo encontramos que en hebreo el Nombre de Dios se escribía: "YHWH" (lo que se ha denominado "tetragrama sagrado").
En la tradición judía más primitiva, llevando al extremo el precepto de no usar en vano el Nombre de Dios, cuando leían el texto bíblico evitaban pronunciarlo, y lo reemplazaban por el vocablo "Señor", que en hebreo se dice "Aedonai".
Cuando en el desarrollo del hebreo se comenzaron a escribir las vocales (que se representaban como puntos por debajo de las consonantes), y como un modo de evitar pronunciar el Nombre de Dios, cuando en los textos bíblicos aparecía el tetragrama, se le colocaban las vocales de Aedonai para que el lector recordara evitar pronunciar el Nombre sagrado.
Estos detalles del idioma hebreo, eran desconocidos en el Renacimiento cuando comenzaron a traducirse los textos sagrados a las distintas lenguas, por lo que los traductores de los siglos XV en adelante se encontraban con lo que parecía la palabra hebrea "Yaehowah", que tradujeron por "Jehová". Así aparece en muchas traducciones que optaron por utilizar el Nombre de Dios, en lugar de conservar el tradicional "Señor", hasta principios de este siglo.
Recién durante el siglo XX, con el desarrollo de la moderna lingüística y el estudio de las lenguas bíblicas, se pudo saber que la verdadera vocalización del tetragrama era "Yahvéh", como de hecho aparece hoy en la mayoría de las traducciones que utilizan el Nombre de Dios.
Cuando los Testigos de Jehová comenzaron su predicación, a fines del siglo pasado, ciertamente el vocablo "Jehová" aparecía en las traducciones al inglés de uso más frecuente. Y cuando el Juez Rutherford, "revela" que el nombre de los miembros de la Sociedad ha de ser "Testigos de Jehová", todavía no sabía que estaba proponiendo como revelado por Dios un error filológico. Pero hoy este ha podido ser claramente dilucidado.
Lo más llamativo, es que los testigos de Jehová hoy se confiesan conocedores del error filológico implícito detrás del vocablo, pero dedican largos y eruditos párrafos en los que mezclan la erudición con la polémica y el fundamentalismo para justificar su persistencia en el uso del mismo (Al respecto se puede revisar: Rutherford, Sea Dios Veraz, c. II; ¿Quién es Jehová? p. 20; La Verdad que lleva a Vida Eterna, c. 3; ¿Quién es Dios?, p. 17; Razonamiento a partir de las Escrituras art. Jehová, p.198; folleto El Nombre Divino que dura para siempre, New York, 1984; toda bibliografía propia de la Sociedad).
En este punto hay una pregunta que nunca encuentra respuesta. Si se admite que el término "Jehová" ha surgido como consecuencia de la ignorancia y el error de los primitivos traductores, ¿cómo podemos pretender que la Voluntad de Dios sea que se dé a conocer este nombre?, Y lo que es peor… que quien no acepte este nombre (este error podríamos decir) se condene.
Respeto debido a nuestro Cardenal y Obispo
06 de Enero #2012
Solemnidad de la Epifanía
Sra.
xxxx xxxx
Vía correo electrónico
Ciudad,
Ref.: "Las palabras del Cardenal hacen flaco servicio al matrimonio"
Distinguida Sra. xxxx, muy buenas noches.
“No se puede confundir la libertad de expresión con una falsaria expresión de la libertad; no se puede caer en una errada libertad de pensamiento donde el pensamiento piensa mal la libertad, la prostituye, la vacía de sentido y la desliga de la verdad que es su base.”
Luego de saludarle cordialmente, procedo a dar respuesta a su último correo y así concluir este conversatorio que hemos mantenido sobre un tema que siempre será de mi interés, la salvaguarda de nuestro Cardenal, Pastor y Obispo.
He revisado de nuevo los escritos aparecidos en los medios que usted ha utilizado como sustento para su artículo, y discernido muy bien su contenido en base a nuestro conocimiento, experiencia, el auxilio de algunos hermanos en la fe y la ayuda de Dios.
En estos se citan textualmente las siguientes palabras del Cardenal López Rodríguez:
Periódico Hoy, 01 de Enero -
"... Hemos tenido sobre todo en el campo de la mujer hechos inconcebibles, yo no acabo de entender cómo es posible que haya tantos crímenes, sobre todo pasionales, porque no se pueden definir de otra forma y, sobre todo, que cuando un hombre y una mujer no pueden convivir juntos, pues que se separen..."
En ningún momento habla nuestro Cardenal sobre el matrimonio, como tampoco de un Sacramento, que es su preocupación. Ni siquiera hace referencia al matrimonio civil.
Diario Libre, 02 de Enero -
"Cuando un hombre y una mujer no pueden estar juntos, por alguna razón u otra, lo mejor es que se separen, ya que de esta manera se evita la ocurrencia de una tragedia..."
La expresión "un hombre y una mujer" y "estar juntos" no pueden interpretarse como matrimonio, pues cuando se analiza en su contexto en ningún lugar se habla de ello. Si no existe la condición de Sacramento, y la relación va acabar en una tragedia, al final será mucho mejor si estas dos personas, que apenas se han juntado, se separen.
El periodista indica “que el Cardenal ha exhortado a las parejas a que, cuando ya no se quieran, se separen y así evitar desgracias muy lamentables”.
“Las palabras del Cardenal hacen flaco servicio al matrimonio”, no. Lo que hace verdaderamente un flaco servicio a La Iglesia y al Sacramento del Matrimonio es la falta de cuidado al hablar de tal forma de una persona como nuestro Cardenal que merece todo nuestro respeto. Debe pensarse muy bien antes de "sacudir la almohada llena de plumas", ya que después será imposible recogerlas todas.
Listin Diario, 02 de Enero -
"... pero cuando un hombre y una mujer no pueden convivir, que se separen, que dejen eso..."
La intención, en todo momento, no ha sido hablar de “divorcio” sino más bien de separación, de dos personas que viven o no bajo el mismo techo, nunca bajo el Sacramento de matrimonio, que es su preocupación.
En esencia, los diarios utilizados para este análisis apenas han citado textualmente unas pocas palabras pronunciadas por nuestro Cardenal, y de ninguna de estas hemos podido deducir ninguna de las teorías que se han querido enarbolar. Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice que han dicho de la máxima autoridad de La Iglesia católica en nuestra nación.
Insisto, y perdone usted si le ofendo de alguna forma, que no es ni ha sido mi intención, pero simplemente argumento con ideas y conceptos muy bien fundamentados el hecho de que usted se ha equivocado en sus planteamientos sobre el Pastor de nuestra Iglesia. Lo mismo que sus amigos que han comentado sus ideas favorablemente de forma muy complaciente.
La ventaja de poner nuestros pensamientos por escrito es precisamente esa, poder volver atrás y revisar cada línea y entre líneas los mensajes. En ningún momento he emitido yo ningún juicio desconsiderado o irrespetuoso sobre usted. Humildemente lo digo.
El hecho de que usted acepte comentarios en su blog, y que decidiese publicar el mió, es de su estricta responsabilidad. Si usted lo aceptó, creo que es porque le pareció bien desde el principio.
“El Diablo quiere acabar con La Iglesia, la única que se le opone, y para lograrlo hacen falta obreros para trabajar esa otra “mies” de la cual yo no quiero formar parte.”
Es por todos conocido la conjura que mantienen muchos medios comunicación y sus funcionarios contra La Iglesia católica, y por acción u omisión la bombardean en cuanto pueden. No sancionan a los periodistas esperando siempre que metan la pata. Es del todo normal sacar las cosas de contexto para tergiversarlas. Tengo toda la razón cuando afirmo que el Demonio se vale incluso de gente buena para cometer sus fechorías, para obrar mal.
Soy yo el que no desea formar parte de la “mies” del Diablo, que en modo alguno lo he referido a su persona, y por favor entiéndalo de una vez por todas.
El hecho de que el imperio de la muerte y el misterio de la iniquidad pretendan dar al traste con La Iglesia y todo lo que Ella representa es una realidad incontrovertible. A eso me he referido, únicamente.
Cualquier duda que pueda tener sobre su afecto y consideración hacia nuestro Cardenal la ha sembrado usted misma al escribir de tal forma sobre el, todo basado en las opiniones de unos cuantos “chupatintas” asalariados que, por lo general, están tan ocupados en producir “headlines” que olvidan escuchar atentamente a la persona que provee la información.
Jesús trabajo muy arduamente durante tres años en compañía de sus doce amigos. A la hora de la verdad, uno lo traiciono, otro lo negó, nueve salieron huyendo y apenas el mas jovencito de todos se quedo con el a los pies de La Cruz. Yo me parezco a aquel que lo traicionó, ¿a cual se parece usted?
Para concluir le anexo esta carta que escribí en el 2009, denunciando un ataque frontal a la persona de nuestro Obispo y Pastor, Su Eminencia Reverendísima Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, para que no le queden dudas de nuestro ministerio, muy difícil y delicado por cierto. Como usted bien dijo en el primero de sus correos, en este pais se me conoce, saben de que vivo, saben donde estoy.
http://mrsavinon.blogspot.com/2009/09/con-su-perdon-cardenal.html
Para mi esto no es novedad, es algo que habrá de producirse frecuentemente en el futuro. Para ello estamos preparados.
Uno de los fracasos fundamentales en el protestantismo consiste precisamente en el irrespeto y la desobediencia por parte de sus fieles; es por tal razón que se encuentran divididos en mas de treinta mil organizaciones distintas, cada cual haciendo lo que quiere, lo que entienden correcto a su mejor parecer.
A imagen de Cristo, nosotros los católicos actuamos de forma distinta, astutos como la serpiente, mansos como una paloma.
Feliz Navidad y un prospero año nuevo para todos en casa, son mis sinceros deseos. Que Dios continúe bendiciendo abundantemente los ministerios en que trabaja, y que podamos orientar adecuadamente a más y más jóvenes en su formación para establecer y desarrollar matrimonios y familias verdaderamente cristianas.
Sin otro particular por el momento, aprovecho para suscribirme a sus órdenes siempre.
Atentamente,
Mario R. Saviñón
Solemnidad de la Epifanía
Sra.
xxxx xxxx
Vía correo electrónico
Ciudad,
Ref.: "Las palabras del Cardenal hacen flaco servicio al matrimonio"
Distinguida Sra. xxxx, muy buenas noches.
“No se puede confundir la libertad de expresión con una falsaria expresión de la libertad; no se puede caer en una errada libertad de pensamiento donde el pensamiento piensa mal la libertad, la prostituye, la vacía de sentido y la desliga de la verdad que es su base.”
Luego de saludarle cordialmente, procedo a dar respuesta a su último correo y así concluir este conversatorio que hemos mantenido sobre un tema que siempre será de mi interés, la salvaguarda de nuestro Cardenal, Pastor y Obispo.
He revisado de nuevo los escritos aparecidos en los medios que usted ha utilizado como sustento para su artículo, y discernido muy bien su contenido en base a nuestro conocimiento, experiencia, el auxilio de algunos hermanos en la fe y la ayuda de Dios.
En estos se citan textualmente las siguientes palabras del Cardenal López Rodríguez:
Periódico Hoy, 01 de Enero -
"... Hemos tenido sobre todo en el campo de la mujer hechos inconcebibles, yo no acabo de entender cómo es posible que haya tantos crímenes, sobre todo pasionales, porque no se pueden definir de otra forma y, sobre todo, que cuando un hombre y una mujer no pueden convivir juntos, pues que se separen..."
En ningún momento habla nuestro Cardenal sobre el matrimonio, como tampoco de un Sacramento, que es su preocupación. Ni siquiera hace referencia al matrimonio civil.
Diario Libre, 02 de Enero -
"Cuando un hombre y una mujer no pueden estar juntos, por alguna razón u otra, lo mejor es que se separen, ya que de esta manera se evita la ocurrencia de una tragedia..."
La expresión "un hombre y una mujer" y "estar juntos" no pueden interpretarse como matrimonio, pues cuando se analiza en su contexto en ningún lugar se habla de ello. Si no existe la condición de Sacramento, y la relación va acabar en una tragedia, al final será mucho mejor si estas dos personas, que apenas se han juntado, se separen.
El periodista indica “que el Cardenal ha exhortado a las parejas a que, cuando ya no se quieran, se separen y así evitar desgracias muy lamentables”.
“Las palabras del Cardenal hacen flaco servicio al matrimonio”, no. Lo que hace verdaderamente un flaco servicio a La Iglesia y al Sacramento del Matrimonio es la falta de cuidado al hablar de tal forma de una persona como nuestro Cardenal que merece todo nuestro respeto. Debe pensarse muy bien antes de "sacudir la almohada llena de plumas", ya que después será imposible recogerlas todas.
Listin Diario, 02 de Enero -
"... pero cuando un hombre y una mujer no pueden convivir, que se separen, que dejen eso..."
La intención, en todo momento, no ha sido hablar de “divorcio” sino más bien de separación, de dos personas que viven o no bajo el mismo techo, nunca bajo el Sacramento de matrimonio, que es su preocupación.
En esencia, los diarios utilizados para este análisis apenas han citado textualmente unas pocas palabras pronunciadas por nuestro Cardenal, y de ninguna de estas hemos podido deducir ninguna de las teorías que se han querido enarbolar. Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice que han dicho de la máxima autoridad de La Iglesia católica en nuestra nación.
Insisto, y perdone usted si le ofendo de alguna forma, que no es ni ha sido mi intención, pero simplemente argumento con ideas y conceptos muy bien fundamentados el hecho de que usted se ha equivocado en sus planteamientos sobre el Pastor de nuestra Iglesia. Lo mismo que sus amigos que han comentado sus ideas favorablemente de forma muy complaciente.
La ventaja de poner nuestros pensamientos por escrito es precisamente esa, poder volver atrás y revisar cada línea y entre líneas los mensajes. En ningún momento he emitido yo ningún juicio desconsiderado o irrespetuoso sobre usted. Humildemente lo digo.
El hecho de que usted acepte comentarios en su blog, y que decidiese publicar el mió, es de su estricta responsabilidad. Si usted lo aceptó, creo que es porque le pareció bien desde el principio.
“El Diablo quiere acabar con La Iglesia, la única que se le opone, y para lograrlo hacen falta obreros para trabajar esa otra “mies” de la cual yo no quiero formar parte.”
Es por todos conocido la conjura que mantienen muchos medios comunicación y sus funcionarios contra La Iglesia católica, y por acción u omisión la bombardean en cuanto pueden. No sancionan a los periodistas esperando siempre que metan la pata. Es del todo normal sacar las cosas de contexto para tergiversarlas. Tengo toda la razón cuando afirmo que el Demonio se vale incluso de gente buena para cometer sus fechorías, para obrar mal.
Soy yo el que no desea formar parte de la “mies” del Diablo, que en modo alguno lo he referido a su persona, y por favor entiéndalo de una vez por todas.
El hecho de que el imperio de la muerte y el misterio de la iniquidad pretendan dar al traste con La Iglesia y todo lo que Ella representa es una realidad incontrovertible. A eso me he referido, únicamente.
Cualquier duda que pueda tener sobre su afecto y consideración hacia nuestro Cardenal la ha sembrado usted misma al escribir de tal forma sobre el, todo basado en las opiniones de unos cuantos “chupatintas” asalariados que, por lo general, están tan ocupados en producir “headlines” que olvidan escuchar atentamente a la persona que provee la información.
Jesús trabajo muy arduamente durante tres años en compañía de sus doce amigos. A la hora de la verdad, uno lo traiciono, otro lo negó, nueve salieron huyendo y apenas el mas jovencito de todos se quedo con el a los pies de La Cruz. Yo me parezco a aquel que lo traicionó, ¿a cual se parece usted?
Para concluir le anexo esta carta que escribí en el 2009, denunciando un ataque frontal a la persona de nuestro Obispo y Pastor, Su Eminencia Reverendísima Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez, para que no le queden dudas de nuestro ministerio, muy difícil y delicado por cierto. Como usted bien dijo en el primero de sus correos, en este pais se me conoce, saben de que vivo, saben donde estoy.
http://mrsavinon.blogspot.com/2009/09/con-su-perdon-cardenal.html
Para mi esto no es novedad, es algo que habrá de producirse frecuentemente en el futuro. Para ello estamos preparados.
Uno de los fracasos fundamentales en el protestantismo consiste precisamente en el irrespeto y la desobediencia por parte de sus fieles; es por tal razón que se encuentran divididos en mas de treinta mil organizaciones distintas, cada cual haciendo lo que quiere, lo que entienden correcto a su mejor parecer.
A imagen de Cristo, nosotros los católicos actuamos de forma distinta, astutos como la serpiente, mansos como una paloma.
Feliz Navidad y un prospero año nuevo para todos en casa, son mis sinceros deseos. Que Dios continúe bendiciendo abundantemente los ministerios en que trabaja, y que podamos orientar adecuadamente a más y más jóvenes en su formación para establecer y desarrollar matrimonios y familias verdaderamente cristianas.
Sin otro particular por el momento, aprovecho para suscribirme a sus órdenes siempre.
Atentamente,
Mario R. Saviñón
Prioridades de un cristiano
Por Miguel Rivilla San Martín
A continuación expongo esta lista de lo que es ser un buen cristiano.
El orden de los sumandos no afecta al resultado.
-Lo 1º Defender toda vida humana desde el inicio, después ser ecologista
-Lo 1º Tener ideas claras en religión cristiana, después hablar de religiones
-Lo 1º Llenarse del Amor de Dios, después ser apóstol valiente en la vida
-Lo 1º Ser un buen profesional, después tratar de ser un profesional comprometido
-Lo 1º Respetarse a sí mismo, después respetar a toda clase de personas
-Lo 1º Oír la Palabra de Dios, después las palabras humanas
-Lo 1º Cuidar el alma, después el cuerpo
-Lo 1º Ser buen cristiano, después ser buena persona
-Lo 1º Defender los Derechos de Dios, después los Derechos humanos
-Lo 1º Vivir él en paz con Dios, después trabajar por la paz global
-Lo 1º Ser coherente uno mismo, después tratar que los demás lo sean
-Lo 1º Cumplir los Mandamientos de Dios, después los de los hombres
-Lo 1º Ser honrado y sincero, después meterse en política
-Lo 1º Tener el corazón lleno de amor, después hablar de justicia y solidaridad
-Lo 1º Ser rico ante Dios, después mejorar su estado económico y el de los demás
-Lo 1º Practicar la justicia, después juzgar a los demás
-Lo 1º Admirar la obra de Dios en el mundo, luego viajar para conocer el mundo
-Lo 1º Tener el alma limpia de pecado mortal, después seguir las devociones
A continuación expongo esta lista de lo que es ser un buen cristiano.
El orden de los sumandos no afecta al resultado.
-Lo 1º Defender toda vida humana desde el inicio, después ser ecologista
-Lo 1º Tener ideas claras en religión cristiana, después hablar de religiones
-Lo 1º Llenarse del Amor de Dios, después ser apóstol valiente en la vida
-Lo 1º Ser un buen profesional, después tratar de ser un profesional comprometido
-Lo 1º Respetarse a sí mismo, después respetar a toda clase de personas
-Lo 1º Oír la Palabra de Dios, después las palabras humanas
-Lo 1º Cuidar el alma, después el cuerpo
-Lo 1º Ser buen cristiano, después ser buena persona
-Lo 1º Defender los Derechos de Dios, después los Derechos humanos
-Lo 1º Vivir él en paz con Dios, después trabajar por la paz global
-Lo 1º Ser coherente uno mismo, después tratar que los demás lo sean
-Lo 1º Cumplir los Mandamientos de Dios, después los de los hombres
-Lo 1º Ser honrado y sincero, después meterse en política
-Lo 1º Tener el corazón lleno de amor, después hablar de justicia y solidaridad
-Lo 1º Ser rico ante Dios, después mejorar su estado económico y el de los demás
-Lo 1º Practicar la justicia, después juzgar a los demás
-Lo 1º Admirar la obra de Dios en el mundo, luego viajar para conocer el mundo
-Lo 1º Tener el alma limpia de pecado mortal, después seguir las devociones
Los dos 'logros' del feminismo
Por Eulogio López (www.hispanidad.com)
Pasamos de la festividad de la Sagrada Familia a la de la Maternidad Divina de María. Es decir, de la familia a la maternidad, lo que un analista financiero calificaría como dos asuntos ‘indiciados’.
Y muy de actualidad, dado que el primer objetivo del feminismo imperante ha consistido en reducir la maternidad, es decir, la natalidad. Con bastante éxito, dado que la baja natalidad se ha convertido en el principal problema de Occidente.
Lo malo de las malas costumbres -como la de cegar las fuentes de la vida o simplemente no tener hijos- es que acaban convirtiéndose en leyes y lo malo de las leyes inicuas es que acaban por convertirse en sentimientos generales, en hábitos.
Por ejemplo, tras décadas de antinatalismo, resulta que ahora la mujer sufre de genofobia. Muchas mujeres, por aversión a la natalidad, han desarrollado aversión a aquello que produce la natalidad: al sexo.
Curioso, pero lógico, que la llamada liberación sexual -que tanto ha perjudicado a la mujer y tanto ha beneficiado a los varones crápulas- haya terminado en una sociedad tan pornográfica como asexuada. Muchas mujeres han desarrollado tanto miedo a quedarse embarazadas que, a pesar de la profusión de tanos anticonceptivos químicos -todos ellos abortivos- prefieren evitar los prolegómenos. Para el progresismo femenino, es decir, para el feminismo, el sexo no es ninguna entrega ni apertura a la vida: es algo repugnante, sobre todo, porque trae vida.
La genofobia corre pareja a la repugnancia por todo aquello que crece, es decir, por la vida, sea humana o cualquiera. La materia viva se desarrolla y muere, fenómeno que evoca decrepitud y mal olor. En otras palabras que muchos -sobre todo muchas confunden la vida con la podredumbre y la procreación con la animalidad y confunden lo orgánico como antihigiénico.
El otro espléndido logro del feminismo, que no es sino una lucha por el poder, ha consistido en enfrentar a media humanidad contra la otra media, batalla que ha perjudicado, principalmente, a la mujer. Dos seres tan distintos como complementarios, hombre y mujer, en lugar de colaborar nos dedicamos a lanzarnos los trastos a la cabeza. Brillante.
Ahora bien, una de las muchas grandezas de la feminidad consiste, precisamente, en un desprecio por el poder, al menos por el poder como capacidad para infligir daño, que suele ser la definición más rigurosa de poder.
En la familia, las feministas consideran que el asunto consiste en que la mujer manda menos y el hombre ha de ceder el poder. De entrada, una comunidad, la única, que se rige por el amor, no puede ser el escenario de una batalla por el poder, ciertamente.
Pero es que, además, es posible que la mujer no pretenda mandar, sino gobernar, que es cosa distinta. Ayer hablaba de la familia, de la mano de Clive Lewis. El mismo autor británico se refiere a este fenómeno con términos políticamente incorrectos: «Creo que incluso una mujer que pretende ser la cabeza de su propia familia no suele admirar el mismo estado de cosas si descubre que está sucediendo en la casa de al lado. Es más fácil que diga: “¡Pobre señor X! No puedo entender cómo puede permitir que esa espantosa mujer le domine de la manera en lo que hace”. Debe de haber algo antinatural acerca de la supremacía de las mujeres sobre los maridos porque las mujeres mismas se avergüenzan de ella y desprecian a los maridos a los que dominan».
Y, naturalmente, quien pretende gobernar y no mandar, acaba mandando y gobernando.
Pasamos de la festividad de la Sagrada Familia a la de la Maternidad Divina de María. Es decir, de la familia a la maternidad, lo que un analista financiero calificaría como dos asuntos ‘indiciados’.
Y muy de actualidad, dado que el primer objetivo del feminismo imperante ha consistido en reducir la maternidad, es decir, la natalidad. Con bastante éxito, dado que la baja natalidad se ha convertido en el principal problema de Occidente.
Lo malo de las malas costumbres -como la de cegar las fuentes de la vida o simplemente no tener hijos- es que acaban convirtiéndose en leyes y lo malo de las leyes inicuas es que acaban por convertirse en sentimientos generales, en hábitos.
Por ejemplo, tras décadas de antinatalismo, resulta que ahora la mujer sufre de genofobia. Muchas mujeres, por aversión a la natalidad, han desarrollado aversión a aquello que produce la natalidad: al sexo.
Curioso, pero lógico, que la llamada liberación sexual -que tanto ha perjudicado a la mujer y tanto ha beneficiado a los varones crápulas- haya terminado en una sociedad tan pornográfica como asexuada. Muchas mujeres han desarrollado tanto miedo a quedarse embarazadas que, a pesar de la profusión de tanos anticonceptivos químicos -todos ellos abortivos- prefieren evitar los prolegómenos. Para el progresismo femenino, es decir, para el feminismo, el sexo no es ninguna entrega ni apertura a la vida: es algo repugnante, sobre todo, porque trae vida.
La genofobia corre pareja a la repugnancia por todo aquello que crece, es decir, por la vida, sea humana o cualquiera. La materia viva se desarrolla y muere, fenómeno que evoca decrepitud y mal olor. En otras palabras que muchos -sobre todo muchas confunden la vida con la podredumbre y la procreación con la animalidad y confunden lo orgánico como antihigiénico.
El otro espléndido logro del feminismo, que no es sino una lucha por el poder, ha consistido en enfrentar a media humanidad contra la otra media, batalla que ha perjudicado, principalmente, a la mujer. Dos seres tan distintos como complementarios, hombre y mujer, en lugar de colaborar nos dedicamos a lanzarnos los trastos a la cabeza. Brillante.
Ahora bien, una de las muchas grandezas de la feminidad consiste, precisamente, en un desprecio por el poder, al menos por el poder como capacidad para infligir daño, que suele ser la definición más rigurosa de poder.
En la familia, las feministas consideran que el asunto consiste en que la mujer manda menos y el hombre ha de ceder el poder. De entrada, una comunidad, la única, que se rige por el amor, no puede ser el escenario de una batalla por el poder, ciertamente.
Pero es que, además, es posible que la mujer no pretenda mandar, sino gobernar, que es cosa distinta. Ayer hablaba de la familia, de la mano de Clive Lewis. El mismo autor británico se refiere a este fenómeno con términos políticamente incorrectos: «Creo que incluso una mujer que pretende ser la cabeza de su propia familia no suele admirar el mismo estado de cosas si descubre que está sucediendo en la casa de al lado. Es más fácil que diga: “¡Pobre señor X! No puedo entender cómo puede permitir que esa espantosa mujer le domine de la manera en lo que hace”. Debe de haber algo antinatural acerca de la supremacía de las mujeres sobre los maridos porque las mujeres mismas se avergüenzan de ella y desprecian a los maridos a los que dominan».
Y, naturalmente, quien pretende gobernar y no mandar, acaba mandando y gobernando.
La piedra filosofal
Por José Luis Martín Descalzo
Cuando alguien preguntó a Kazantzaki por qué amaba tanto a San Francisco, respondió:
«Lo amo porque su alma, a fuerza de amor, ha vencido a la realidad -lo que los hombres privados de alas llaman "la realidad": el hambre, el frío, la enfermedad, el desprecio, la injusticia, la fealdad, y ha logrado transformarla en un sueño alborozado, tangible, más verdadero que la misma verdad. San Francisco había encontrado el secreto que los alquimistas de la Edad Media buscaron en vano: el secreto para transformar el metal más vil en oro puro.
Para San Francisco, la "piedra filosofal" no era algo inaccesible, fuera del alcance del hombre; para encontrarla no era necesario quebrantar las leyes naturales: la piedra filosofal era su propio corazón. Así, por este milagro de alquimia mística, es como él ha sometido la realidad, liberado al hombre de la fatalidad y transformado en él toda carne en espíritu. San Francisco es, a mi ver, el gran general que lleva las tropas humanas a la victoria más absoluta».
Hay, efectivamente, dos realidades: una efímera y otra eterna, superpuestas, yuxtapuestas. Y la mayor parte de los humanos sólo ven la más superficial.
Acercaos a un hospital. Entrad en una sala con cinco enfermos afectados de la misma dolencia. Seguramente encontraréis a tres de ellos acorralados por su propia enfermedad. A uno, resignado a ella. A otro, sereno y quizá radiante. ¿Cómo? A fuerza de alma.
O preguntaos por qué, con el mismo sueldo, dos oficinistas uno vive feliz y sin apuros y al otro no le llega la respiración al cuello. Y es que, efectivamente, la piedra filosofal existe. No es un sueño romántico. Y es de fabricación casera. ¿Que cómo se fabrica? Cada uno debe encontrar su propia receta. Pero podrían servir algunos de estos consejos:
- El primero y más importante es tener algún gran ideal para cuya consecución lleguen a importar bien poco los fracasos y las dificultades.
- Tener fe en el futuro y confianza en la vida. Asumir cada día los problemas de hoy en lugar de ponerse a sufrir anticipadamente por los que podrían tal vez llegarnos mañana.
- Tomar y vivir la decisión de pensar mucho más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos que cruzar. Hablar del bien; no revolver los residuos de los fracasos.
- Creer descaradamente en el prójimo y preferir ser engañado una vez por él a pasamos toda la vida desconfiando de todos (con lo que seremos perpetuamente engañados).
- Dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios. As! se curarán o mitigarán los dos.
- Amar sin preguntarse si nos lo agradecerán. Estar seguros de que, a la larga, incluso en este mundo, el amor acaba funcionando y también nos querrán más de lo que merezcamos.
- Despertarse cada mañana como recién nacidos. Colgar cada noche en el perchero las preocupaciones de ayer y dormir olvidándolas.
- Sonreír, aunque no se tengan ganas. Sonreír, sobre todo, si un día se debe decir algo amargo.
- Aprender de los niños, aprender de los santos.
- Dar tiempo al tiempo, sabiendo que las frutas maduran lentamente.
- No ser demasiado ambiciosos. Querer pocas cosas, pero quererlas apasionadamente.
- Recordar al menos cuatro o cinco veces al día que tenemos alma y alimentarla tanto como al cuerpo por lo menos.
- Hacer, si se puede, un trabajo que amemos. O si no, al menos, amar lo que tenemos que hacer.
- Descubrir que casi siempre los disgustos que nos llevamos son mayores que los motivos que los causaron.
- Creer en algo muy en serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir de nuevo cuando nos cansemos de seguir.
- Recordar que, al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios la que nos hará felices, porque ésa y no otra es la piedra filosofal.
Cuando alguien preguntó a Kazantzaki por qué amaba tanto a San Francisco, respondió:
«Lo amo porque su alma, a fuerza de amor, ha vencido a la realidad -lo que los hombres privados de alas llaman "la realidad": el hambre, el frío, la enfermedad, el desprecio, la injusticia, la fealdad, y ha logrado transformarla en un sueño alborozado, tangible, más verdadero que la misma verdad. San Francisco había encontrado el secreto que los alquimistas de la Edad Media buscaron en vano: el secreto para transformar el metal más vil en oro puro.
Para San Francisco, la "piedra filosofal" no era algo inaccesible, fuera del alcance del hombre; para encontrarla no era necesario quebrantar las leyes naturales: la piedra filosofal era su propio corazón. Así, por este milagro de alquimia mística, es como él ha sometido la realidad, liberado al hombre de la fatalidad y transformado en él toda carne en espíritu. San Francisco es, a mi ver, el gran general que lleva las tropas humanas a la victoria más absoluta».
Hay, efectivamente, dos realidades: una efímera y otra eterna, superpuestas, yuxtapuestas. Y la mayor parte de los humanos sólo ven la más superficial.
Acercaos a un hospital. Entrad en una sala con cinco enfermos afectados de la misma dolencia. Seguramente encontraréis a tres de ellos acorralados por su propia enfermedad. A uno, resignado a ella. A otro, sereno y quizá radiante. ¿Cómo? A fuerza de alma.
O preguntaos por qué, con el mismo sueldo, dos oficinistas uno vive feliz y sin apuros y al otro no le llega la respiración al cuello. Y es que, efectivamente, la piedra filosofal existe. No es un sueño romántico. Y es de fabricación casera. ¿Que cómo se fabrica? Cada uno debe encontrar su propia receta. Pero podrían servir algunos de estos consejos:
- El primero y más importante es tener algún gran ideal para cuya consecución lleguen a importar bien poco los fracasos y las dificultades.
- Tener fe en el futuro y confianza en la vida. Asumir cada día los problemas de hoy en lugar de ponerse a sufrir anticipadamente por los que podrían tal vez llegarnos mañana.
- Tomar y vivir la decisión de pensar mucho más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos que cruzar. Hablar del bien; no revolver los residuos de los fracasos.
- Creer descaradamente en el prójimo y preferir ser engañado una vez por él a pasamos toda la vida desconfiando de todos (con lo que seremos perpetuamente engañados).
- Dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios. As! se curarán o mitigarán los dos.
- Amar sin preguntarse si nos lo agradecerán. Estar seguros de que, a la larga, incluso en este mundo, el amor acaba funcionando y también nos querrán más de lo que merezcamos.
- Despertarse cada mañana como recién nacidos. Colgar cada noche en el perchero las preocupaciones de ayer y dormir olvidándolas.
- Sonreír, aunque no se tengan ganas. Sonreír, sobre todo, si un día se debe decir algo amargo.
- Aprender de los niños, aprender de los santos.
- Dar tiempo al tiempo, sabiendo que las frutas maduran lentamente.
- No ser demasiado ambiciosos. Querer pocas cosas, pero quererlas apasionadamente.
- Recordar al menos cuatro o cinco veces al día que tenemos alma y alimentarla tanto como al cuerpo por lo menos.
- Hacer, si se puede, un trabajo que amemos. O si no, al menos, amar lo que tenemos que hacer.
- Descubrir que casi siempre los disgustos que nos llevamos son mayores que los motivos que los causaron.
- Creer en algo muy en serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir de nuevo cuando nos cansemos de seguir.
- Recordar que, al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios la que nos hará felices, porque ésa y no otra es la piedra filosofal.
Religiosidad alternativa para el año nuevo
Tomado de http://info-ries.blogspot.com/
El sacerdote español Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), continúa con su serie de artículos titulada “Fragmentos de apocalipsis”, y que publica la revista religiosa quincenal En Acción Digital. Reproducimos a continuación el último que ha escrito por el momento, titulado “Magia para el año nuevo”.
En mi búsqueda de referencias apocalípticas y milenaristas, sean mayas o no, sobre el año 2012 que hoy comenzamos, me he topado estos días con una serie de grupos y personas de la órbita de la nueva religiosidad y del esoterismo que hacen afirmaciones muy peculiares en torno al cambio anual de calendario, o al menos al que acaba de suceder. Y con unas consecuencias rituales de lo más extraño, a pesar de que a estas alturas, en medio de tanta liturgia popular, se complica cada vez más la celebración de la Nochevieja entre uvas, cava, prenda usada y nueva, ropa de tal color, algo de oro en la copa y la mezcla de cotillones y pirotecnia.
La agencia France Press proporcionaba la siguiente información en vísperas del cambio de año: “en Brasil se espera que dos millones de personas vestidas de blanco lleguen a la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para recibir el 2012 con un gigantesco espectáculo de 24 toneladas de fuegos artificiales lanzados desde el mar, que este año buscan promover la preservación del medio ambiente”. Hasta aquí, parece que todo es normal: al tratarse de otra cultura, pensamos que ésas serán sus costumbres. Pero seguimos leyendo y encontramos la clave de esta celebración: “tradicionalmente, los cariocas vestidos de blanco hacen sus ofrendas a Yemanjá, diosa del mar del culto afro-brasileño candomblé, y lanzan al mar gladiolos blancos en pedido de paz, rojos para tener amor y pasión, o amarillos para atraer el dinero”.
Si la cifra aportada se aproxima a la realidad, estamos ante una práctica bastante difundida. Seguramente no todos los que han participado anoche en este rito sean practicantes asiduos del candomblé, pero esto nos da una idea de la popularización de una costumbre ligada a un culto sincretista afroamericano bien concreto. Muchos de los que han celebrado esta fiesta serán católicos, por ejemplo, y no verán problema ninguno en honrar a una diosa pagana con sus ofrendas. Triste espectáculo que contrasta con las impresionantes actas de mártires que conservamos en la Iglesia como testimonio de antepasados nuestros que se dejaron matar antes que quemar un puñado de incienso delante de un ídolo. En la Biblia, antes de Cristo, encontramos ya el testimonio dramático de los siete hermanos que, junto con su madre, afrontaron el martirio firmes en su fidelidad a Dios y sin abandonar las tradiciones de sus padres (2 Mac 7). Pero ésta es otra historia, y parece que poco tiene que ver con lo que vivimos hoy.
Siguiendo con los cultos afroamericanos, y sin salir del despacho publicado por France Press, “los habitantes de Cuba arrojan baldes de agua para purificar su hogar”. A primera vista, igual que antes, parece una simple costumbre supersticiosa, pero la misma agencia informativa nos aclara que se trata de “una costumbre inspirada en las religiones africanas”. Volvemos, pues, al sincretismo popularizado entre la gente. Leemos también que en Nicaragua se bañan al aire libre para recibir el nuevo año purificados mirando al sol, y en Colombia colocan espigas sobre la mesa donde cenan para invocar a la abundancia, además de poner “tres patatas bajo la cama: una pelada, una a medio pelar y otra sin pelar. A medianoche, se elige una sin mirar: la pelada representa un mal augurio, la medio pelada ni el bien ni el mal y la sin pelar depara gran bonanza”. Aunque desconozco el origen de estas prácticas, nos movemos en el mismo ámbito de ritualización más o menos esotérica de un momento que se vive especialmente como cambio de ciclo.
Según los expertos en sociología de la religión, después de sus investigaciones sobre el terreno, los adeptos de estos cultos afroamericanos –sobre todo umbanda y candomblé– crecen numéricamente en Brasil, y sólo en Río de Janeiro habría más de 250.000. Esto produce unos efectos sociales que van más allá del rito puntual de fin de año en las playas cariocas, pasando a otras esferas más institucionales. En estos días, por ejemplo, el alcalde de Río, Eduardo Paes, ha emitido un decreto que declara el culto a esa divinidad marina, Yemanjá, “patrimonio cultural carioca”. Como afirma acertadamente una noticia de la agencia Efe, esta ofrenda multitudinaria “es una tradición que ha trascendido a la propia religión y que ahora la practica gran parte de la población” de esta ciudad brasileña.
Viajamos hacia el norte y cambiamos de culto, aunque continuamos en el mismo continente y en los parámetros del sincretismo religioso contemporáneo. Algunos medios de comunicación han destacado estos días cómo viven el cambio de año los fieles de la Santa Muerte, algo que ha cobrado una creciente popularidad en México en estos últimos años. Como es natural, sus adeptos encomiendan el año 2012 a la protección de esa figura lúgubre personificada y divinizada. Un redactor de la revista mexicana Sexenio explica que “existen personas que le encargan su seguridad, porvenir económico y salud a la Santa Muerte”, y añade que a pesar del rechazo de la Iglesia católica a esta desviación espiritual, “cada vez más católicos creen en ella y en los milagros que concede, los cuales cobra a alto costo, si no se cumplen los acuerdos que le fueron ofrecidos”.
Podríamos seguir con muchos más ejemplos de todo esto. No pueden faltar los adivinos, cartomantes y magos que siempre aparecen con sus predicciones para el año nuevo. Uno muy popular en Iberoamérica, Walter Mercado (que dio un salto directamente del cine al ocultismo, y que ahora se hace llamar Shanti Ananda), nos puede servir como ejemplo. En su “Panorama astrológico” para 2012 habla de planetas y signos zodiacales, y desde ahí vaticina lo que va a ocurrir. Por un lado, todos los efectos interiores de las personas –cuyo cumplimiento será difícil de comprobar a final de año–, tales como “enfrentar nuestro lado oscuro del corazón y batallar contra nuestros demonios internos”, añadiendo que “sólo con honestidad y fe llegaremos a realizar el Reino de Dios en nuestro interior”.
Por otro lado, lo más interesante y mediático, que son las predicciones que afectan al mundo exterior. Así, leemos afirmaciones demasiado genéricas, como que “los sistemas legales alrededor del mundo tendrán que corregir errores que afectaban a ciertos grupos un tanto marginados y destruir los abusos de poder, tanto gubernamentales como corporativos”. O que “se cuestionarán la llamada sabiduría o los dogmas absolutos de algunas religiones organizadas”. Y están los típicos avances de la política mundial, como éste: “Plutón irá tumbando y destruyendo gobiernos dictatoriales donde no existen libertades”, en referencia a los países árabes que han vivido las recientes revoluciones. Y lo más curioso de todo es que en 2012 “se intensificará el descubrimiento de seres de otros planetas o de planetas paralelos”. Y, para dejar buen sabor de boca, una recomendación práctica: “la sanación global estará en la unión de todos con amor, fraternidad, compasión, comprensión y fe”.
Para terminar, recojo la referencia de algunos medios de comunicación que proponen a sus lectores algunas pistas de acción para el cambio de año. En un periódico ecuatoriano leo los consejos de un “terapeuta holístico” que también es maestro de reiki, y que llamaba a “armonizarse” con vistas al año nuevo. En un lenguaje espiritual típico de la Nueva Era, recomienda la oración –que es “muy poderosa”– con una vela encendida alrededor del aura propia de la persona. A esta oración, explica, “se le pone un propósito deseando que esa vela consuma todo lo negativo de la mente y del corazón. Ese es el fuego transmutador que todo lo quema y lo renueva y mientras más fe le pongas, mejor”. Junto a esto, la meditación: “enciérrate a solas en una habitación y visualiza que del cielo desciende una cascada de luz que viene desde la mano de Dios”. No sabemos de qué Dios habla, claro. Y a esto se une una serie de indicaciones prácticas sobre la limpieza energética con el baño en aguas amargas, la quema de monigotes o la purificación del hogar con incienso.
Ciertamente el cambio de año se vive como un momento especial por parte de las personas, un momento que va más allá del simple gesto de cambiar el calendario y de repartir buenos deseos entre los demás. Los momentos de paso en la vida sirven para mirar atrás y recapitular, y para plantear la vida con sentido hacia el futuro. Cuando no se encuentra este sentido, hay que buscarlo en algún lugar, y por las rendijas del puro positivismo vital se cuelan todas estas ofertas alternativas que habría que situar más en el espacio de la magia que en el de la religión. Se intentan disipar los miedos y asegurar las certezas, dejando muy poco espacio para la esperanza y para la fe, y poniendo todo en las manos de divinidades y fuerzas más o menos conocidas a las que habrá que tener contentas. Pura magia.
El sacerdote español Luis Santamaría, miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES), continúa con su serie de artículos titulada “Fragmentos de apocalipsis”, y que publica la revista religiosa quincenal En Acción Digital. Reproducimos a continuación el último que ha escrito por el momento, titulado “Magia para el año nuevo”.
En mi búsqueda de referencias apocalípticas y milenaristas, sean mayas o no, sobre el año 2012 que hoy comenzamos, me he topado estos días con una serie de grupos y personas de la órbita de la nueva religiosidad y del esoterismo que hacen afirmaciones muy peculiares en torno al cambio anual de calendario, o al menos al que acaba de suceder. Y con unas consecuencias rituales de lo más extraño, a pesar de que a estas alturas, en medio de tanta liturgia popular, se complica cada vez más la celebración de la Nochevieja entre uvas, cava, prenda usada y nueva, ropa de tal color, algo de oro en la copa y la mezcla de cotillones y pirotecnia.
La agencia France Press proporcionaba la siguiente información en vísperas del cambio de año: “en Brasil se espera que dos millones de personas vestidas de blanco lleguen a la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, para recibir el 2012 con un gigantesco espectáculo de 24 toneladas de fuegos artificiales lanzados desde el mar, que este año buscan promover la preservación del medio ambiente”. Hasta aquí, parece que todo es normal: al tratarse de otra cultura, pensamos que ésas serán sus costumbres. Pero seguimos leyendo y encontramos la clave de esta celebración: “tradicionalmente, los cariocas vestidos de blanco hacen sus ofrendas a Yemanjá, diosa del mar del culto afro-brasileño candomblé, y lanzan al mar gladiolos blancos en pedido de paz, rojos para tener amor y pasión, o amarillos para atraer el dinero”.
Si la cifra aportada se aproxima a la realidad, estamos ante una práctica bastante difundida. Seguramente no todos los que han participado anoche en este rito sean practicantes asiduos del candomblé, pero esto nos da una idea de la popularización de una costumbre ligada a un culto sincretista afroamericano bien concreto. Muchos de los que han celebrado esta fiesta serán católicos, por ejemplo, y no verán problema ninguno en honrar a una diosa pagana con sus ofrendas. Triste espectáculo que contrasta con las impresionantes actas de mártires que conservamos en la Iglesia como testimonio de antepasados nuestros que se dejaron matar antes que quemar un puñado de incienso delante de un ídolo. En la Biblia, antes de Cristo, encontramos ya el testimonio dramático de los siete hermanos que, junto con su madre, afrontaron el martirio firmes en su fidelidad a Dios y sin abandonar las tradiciones de sus padres (2 Mac 7). Pero ésta es otra historia, y parece que poco tiene que ver con lo que vivimos hoy.
Siguiendo con los cultos afroamericanos, y sin salir del despacho publicado por France Press, “los habitantes de Cuba arrojan baldes de agua para purificar su hogar”. A primera vista, igual que antes, parece una simple costumbre supersticiosa, pero la misma agencia informativa nos aclara que se trata de “una costumbre inspirada en las religiones africanas”. Volvemos, pues, al sincretismo popularizado entre la gente. Leemos también que en Nicaragua se bañan al aire libre para recibir el nuevo año purificados mirando al sol, y en Colombia colocan espigas sobre la mesa donde cenan para invocar a la abundancia, además de poner “tres patatas bajo la cama: una pelada, una a medio pelar y otra sin pelar. A medianoche, se elige una sin mirar: la pelada representa un mal augurio, la medio pelada ni el bien ni el mal y la sin pelar depara gran bonanza”. Aunque desconozco el origen de estas prácticas, nos movemos en el mismo ámbito de ritualización más o menos esotérica de un momento que se vive especialmente como cambio de ciclo.
Según los expertos en sociología de la religión, después de sus investigaciones sobre el terreno, los adeptos de estos cultos afroamericanos –sobre todo umbanda y candomblé– crecen numéricamente en Brasil, y sólo en Río de Janeiro habría más de 250.000. Esto produce unos efectos sociales que van más allá del rito puntual de fin de año en las playas cariocas, pasando a otras esferas más institucionales. En estos días, por ejemplo, el alcalde de Río, Eduardo Paes, ha emitido un decreto que declara el culto a esa divinidad marina, Yemanjá, “patrimonio cultural carioca”. Como afirma acertadamente una noticia de la agencia Efe, esta ofrenda multitudinaria “es una tradición que ha trascendido a la propia religión y que ahora la practica gran parte de la población” de esta ciudad brasileña.
Viajamos hacia el norte y cambiamos de culto, aunque continuamos en el mismo continente y en los parámetros del sincretismo religioso contemporáneo. Algunos medios de comunicación han destacado estos días cómo viven el cambio de año los fieles de la Santa Muerte, algo que ha cobrado una creciente popularidad en México en estos últimos años. Como es natural, sus adeptos encomiendan el año 2012 a la protección de esa figura lúgubre personificada y divinizada. Un redactor de la revista mexicana Sexenio explica que “existen personas que le encargan su seguridad, porvenir económico y salud a la Santa Muerte”, y añade que a pesar del rechazo de la Iglesia católica a esta desviación espiritual, “cada vez más católicos creen en ella y en los milagros que concede, los cuales cobra a alto costo, si no se cumplen los acuerdos que le fueron ofrecidos”.
Podríamos seguir con muchos más ejemplos de todo esto. No pueden faltar los adivinos, cartomantes y magos que siempre aparecen con sus predicciones para el año nuevo. Uno muy popular en Iberoamérica, Walter Mercado (que dio un salto directamente del cine al ocultismo, y que ahora se hace llamar Shanti Ananda), nos puede servir como ejemplo. En su “Panorama astrológico” para 2012 habla de planetas y signos zodiacales, y desde ahí vaticina lo que va a ocurrir. Por un lado, todos los efectos interiores de las personas –cuyo cumplimiento será difícil de comprobar a final de año–, tales como “enfrentar nuestro lado oscuro del corazón y batallar contra nuestros demonios internos”, añadiendo que “sólo con honestidad y fe llegaremos a realizar el Reino de Dios en nuestro interior”.
Por otro lado, lo más interesante y mediático, que son las predicciones que afectan al mundo exterior. Así, leemos afirmaciones demasiado genéricas, como que “los sistemas legales alrededor del mundo tendrán que corregir errores que afectaban a ciertos grupos un tanto marginados y destruir los abusos de poder, tanto gubernamentales como corporativos”. O que “se cuestionarán la llamada sabiduría o los dogmas absolutos de algunas religiones organizadas”. Y están los típicos avances de la política mundial, como éste: “Plutón irá tumbando y destruyendo gobiernos dictatoriales donde no existen libertades”, en referencia a los países árabes que han vivido las recientes revoluciones. Y lo más curioso de todo es que en 2012 “se intensificará el descubrimiento de seres de otros planetas o de planetas paralelos”. Y, para dejar buen sabor de boca, una recomendación práctica: “la sanación global estará en la unión de todos con amor, fraternidad, compasión, comprensión y fe”.
Para terminar, recojo la referencia de algunos medios de comunicación que proponen a sus lectores algunas pistas de acción para el cambio de año. En un periódico ecuatoriano leo los consejos de un “terapeuta holístico” que también es maestro de reiki, y que llamaba a “armonizarse” con vistas al año nuevo. En un lenguaje espiritual típico de la Nueva Era, recomienda la oración –que es “muy poderosa”– con una vela encendida alrededor del aura propia de la persona. A esta oración, explica, “se le pone un propósito deseando que esa vela consuma todo lo negativo de la mente y del corazón. Ese es el fuego transmutador que todo lo quema y lo renueva y mientras más fe le pongas, mejor”. Junto a esto, la meditación: “enciérrate a solas en una habitación y visualiza que del cielo desciende una cascada de luz que viene desde la mano de Dios”. No sabemos de qué Dios habla, claro. Y a esto se une una serie de indicaciones prácticas sobre la limpieza energética con el baño en aguas amargas, la quema de monigotes o la purificación del hogar con incienso.
Ciertamente el cambio de año se vive como un momento especial por parte de las personas, un momento que va más allá del simple gesto de cambiar el calendario y de repartir buenos deseos entre los demás. Los momentos de paso en la vida sirven para mirar atrás y recapitular, y para plantear la vida con sentido hacia el futuro. Cuando no se encuentra este sentido, hay que buscarlo en algún lugar, y por las rendijas del puro positivismo vital se cuelan todas estas ofertas alternativas que habría que situar más en el espacio de la magia que en el de la religión. Se intentan disipar los miedos y asegurar las certezas, dejando muy poco espacio para la esperanza y para la fe, y poniendo todo en las manos de divinidades y fuerzas más o menos conocidas a las que habrá que tener contentas. Pura magia.
La Navidad, ayer, hoy y siempre
Por Jorge Hernández Mollar
Desde hace más de dos mil años los cristianos rememoramos el hecho histórico más grandioso e inimaginable de la vida del hombre.
Un niño nace humildemente en un lugar muy modesto de una ciudad de Judea llamada Belén. Sus padres, José y María, eran portadores de la misión más delicada y transcendental para la humanidad: dar vida, criar y educar al hijo de Dios.
Nada de lo que haya ocurrido en el mundo desde entonces es más grandioso ni relevante que esto. Nuestra imaginación no llega a alcanzar la dimensión de esa decisión divina que ha supuesto una revolución en el devenir de la humanidad. Es cierto que millones de seres humanos viven a espaldas de este acontecimiento como consecuencia de practicar otra religión o por su agnosticismo, aunque buena parte de ellos lo celebran como una fiesta con sabor social y familiar, extremando, eso sí, los gestos de paz y bondad.
Pero la celebración de la navidad, la “nativitas”, el nacimiento de Dios hecho hombre, es para los cientos de millones de cristianos del mundo un acontecimiento que va mucho más allá de lo que es un fenómeno social. Debe ser un tiempo de reflexión, de revisión de nuestras conductas, de examinar nuestras sensibilidades hacia las necesidades e inquietudes de las personas más próximas a nosotros: compañeros de trabajo, familiares, amigos…, pero sobre todo es una fiesta personal, íntima, para interiorizar nuestra actitud ante nuestras responsabilidades personales y sociales.
Hoy estamos inmersos en una sociedad excesivamente ruidosa, egoísta y en ciertos aspectos desquiciada. El mundo de las ideas e incluso de las utopías ha sido absorbido por el pragmatismo, la velocidad, la información sin límites, el economicismo. La esclavitud del hombre por el hombre ha dado paso a la esclavitud del hombre por el dinero, la corrupción, las drogas, el sexo o el mismo consumismo.
Pero nada es diferente de los tiempos en que ocurrió aquel providencial nacimiento. La perversidad del hombre de hoy no es mayor que la de entonces y los males que hoy nos aquejan tampoco. Solo se trata de que nos empeñemos en desarrollar nuestras innumerables capacidades y bondades, poniendo en práctica los valores que germinaron en Belén. El esfuerzo personal, la solidaridad, el deseo de justicia, las ansias de libertad o el respeto a las ideas u opiniones de los otros.
La Navidad coincide también con la apertura de un nuevo año. Desde que se instauró nuestro calendario gregoriano y muchos siglos antes también, cada año viene marcado por sucesos que han condicionado la vida de las personas.
Los grandes descubrimientos científicos y revolucionarios, las convulsiones políticas, los fastos deportivos y sociales junto a las catástrofes naturales o las guerras y penalidades determinan de una forma u otra la historia de la humanidad.
Estas fiestas navideñas vienen marcadas por una crisis que nos tiene que hacer reflexionar sobre nuestra actitud personal ante ella. Millones de ciudadanos en España, viven hoy de las ayudas y subsidios e incluso de la caridad por falta de trabajo.
Recuperar, como la imagen del portal de Belén, hábitos y costumbres que se asienten en la austeridad, la laboriosidad y la solidaridad nos ayudará y ayudará al nuevo Gobierno a recuperar la senda del desarrollo y de la prosperidad para todos los españoles. Este es mi deseo y el que aprovecho para transmitir en estos entrañables días a todos mis lectores y amigos.
Desde hace más de dos mil años los cristianos rememoramos el hecho histórico más grandioso e inimaginable de la vida del hombre.
Un niño nace humildemente en un lugar muy modesto de una ciudad de Judea llamada Belén. Sus padres, José y María, eran portadores de la misión más delicada y transcendental para la humanidad: dar vida, criar y educar al hijo de Dios.
Nada de lo que haya ocurrido en el mundo desde entonces es más grandioso ni relevante que esto. Nuestra imaginación no llega a alcanzar la dimensión de esa decisión divina que ha supuesto una revolución en el devenir de la humanidad. Es cierto que millones de seres humanos viven a espaldas de este acontecimiento como consecuencia de practicar otra religión o por su agnosticismo, aunque buena parte de ellos lo celebran como una fiesta con sabor social y familiar, extremando, eso sí, los gestos de paz y bondad.
Pero la celebración de la navidad, la “nativitas”, el nacimiento de Dios hecho hombre, es para los cientos de millones de cristianos del mundo un acontecimiento que va mucho más allá de lo que es un fenómeno social. Debe ser un tiempo de reflexión, de revisión de nuestras conductas, de examinar nuestras sensibilidades hacia las necesidades e inquietudes de las personas más próximas a nosotros: compañeros de trabajo, familiares, amigos…, pero sobre todo es una fiesta personal, íntima, para interiorizar nuestra actitud ante nuestras responsabilidades personales y sociales.
Hoy estamos inmersos en una sociedad excesivamente ruidosa, egoísta y en ciertos aspectos desquiciada. El mundo de las ideas e incluso de las utopías ha sido absorbido por el pragmatismo, la velocidad, la información sin límites, el economicismo. La esclavitud del hombre por el hombre ha dado paso a la esclavitud del hombre por el dinero, la corrupción, las drogas, el sexo o el mismo consumismo.
Pero nada es diferente de los tiempos en que ocurrió aquel providencial nacimiento. La perversidad del hombre de hoy no es mayor que la de entonces y los males que hoy nos aquejan tampoco. Solo se trata de que nos empeñemos en desarrollar nuestras innumerables capacidades y bondades, poniendo en práctica los valores que germinaron en Belén. El esfuerzo personal, la solidaridad, el deseo de justicia, las ansias de libertad o el respeto a las ideas u opiniones de los otros.
La Navidad coincide también con la apertura de un nuevo año. Desde que se instauró nuestro calendario gregoriano y muchos siglos antes también, cada año viene marcado por sucesos que han condicionado la vida de las personas.
Los grandes descubrimientos científicos y revolucionarios, las convulsiones políticas, los fastos deportivos y sociales junto a las catástrofes naturales o las guerras y penalidades determinan de una forma u otra la historia de la humanidad.
Estas fiestas navideñas vienen marcadas por una crisis que nos tiene que hacer reflexionar sobre nuestra actitud personal ante ella. Millones de ciudadanos en España, viven hoy de las ayudas y subsidios e incluso de la caridad por falta de trabajo.
Recuperar, como la imagen del portal de Belén, hábitos y costumbres que se asienten en la austeridad, la laboriosidad y la solidaridad nos ayudará y ayudará al nuevo Gobierno a recuperar la senda del desarrollo y de la prosperidad para todos los españoles. Este es mi deseo y el que aprovecho para transmitir en estos entrañables días a todos mis lectores y amigos.
Calculando La Navidad
La auténtica historia del 25 de diciembre
Autor: William J. Tighe | Fuente: www.forumlibertas.com
No fueron los cristianos quienes asumieron una fiesta pagana, sino al revés.
Recuperamos un artículo muy útil en estas fechas.
Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.
Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario que nada tenían que ver con los festivales paganos.
Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aurelio el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, "los orígenes paganos de la Navidad" son un mito sin fundamento histórico.
Un error
La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas "paganizaciones" del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas "degeneraciones" que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.
Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.
Pero, en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aurelio, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.
Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aurelio) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.
Lo que ocurrió realmente fue que Aurelio, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del "Nacimiento del Sol Invicto" como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del "renacimiento" anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.
Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado "renacimiento" o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.
Una consecuencia
Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aurelio, en el año 336 d.C., pero sí hay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.
¿Y cómo ocurrió todo esto? Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.
La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.
Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.
Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran "desviando" hacia meses inapropiados.
Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.
El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.
Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario.
Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.
No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29. Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.
Edad Integral
Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la "edad integral" de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.
Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.
Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos") se encarnó en su vientre. ¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.
La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental. Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después. Los armenios, solos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron, y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.
Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.
En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.
Una fiesta cristiana
Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino. Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.
En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aurelio en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del "Nacimiento del Sol Invicto" para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del "Sol de la Salvación" o el "Sol de la Justicia".
________________________________________
William J. Tighe, corresponsal de TOUCHSTONE y profesor adjunto de la Universidad de Muhlenberg. Para los interesados, recomienda la lectura de Los Orígenes del Año Litúrgico de Thomas J. Talley.
Autor: William J. Tighe | Fuente: www.forumlibertas.com
No fueron los cristianos quienes asumieron una fiesta pagana, sino al revés.
Recuperamos un artículo muy útil en estas fechas.
Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.
Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario que nada tenían que ver con los festivales paganos.
Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aurelio el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, "los orígenes paganos de la Navidad" son un mito sin fundamento histórico.
Un error
La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas "paganizaciones" del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas "degeneraciones" que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.
Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.
Pero, en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aurelio, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.
Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aurelio) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.
Lo que ocurrió realmente fue que Aurelio, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del "Nacimiento del Sol Invicto" como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del "renacimiento" anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.
Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado "renacimiento" o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.
Una consecuencia
Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aurelio, en el año 336 d.C., pero sí hay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.
¿Y cómo ocurrió todo esto? Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.
La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.
Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.
Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran "desviando" hacia meses inapropiados.
Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.
El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.
Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario.
Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.
No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29. Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.
Edad Integral
Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la "edad integral" de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.
Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.
Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos") se encarnó en su vientre. ¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.
La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental. Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después. Los armenios, solos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron, y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.
Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.
En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.
Una fiesta cristiana
Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino. Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.
En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aurelio en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del "Nacimiento del Sol Invicto" para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del "Sol de la Salvación" o el "Sol de la Justicia".
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William J. Tighe, corresponsal de TOUCHSTONE y profesor adjunto de la Universidad de Muhlenberg. Para los interesados, recomienda la lectura de Los Orígenes del Año Litúrgico de Thomas J. Talley.
Los padres, la moral, la medicina y la sexualidad
Por Don Francisco Gras
www.micumbre.com
Hay magnificas vacunas como la de la poliomielitis, la viruela, la tuberculosis, la difterias, la tosferina, tétanos, etc. que han salvado y salvan millones de vidas. Pero ninguna de estas vacunas envía mensajes como la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) o en inglés (HPV) de que los jóvenes, ya pueden dedicarse a hacer lo que quieran en sus relaciones sexuales, porque han sido vacunados contra las consecuencias de sus actos.
Los profesionales de la industria farmacéutica y de la salud, no se ponen de acuerdo si esta vacuna VPH tiene muchos, pocos o cuáles son los efectos secundarios, a plazo corto y largo, sobre los niños que la toman a partir de los 9 años. Parece ser que no ha pasado el tiempo suficiente, para que los análisis que dicen que han hecho, hayan podido investigarse bien. La vacuna está presentada como muy segura, sin apenas efectos secundarios, pero no existen suficientes garantías probadas, que demuestren de forma global, los beneficios para la salud de los niños.
No voy a comentar las recomendaciones que hacen los médicos y farmacéuticos relacionadas con la calidad, los estudios de eficacia a largo plazo, las garantías, los efectos adversos y secundarios, las contraindicaciones, el excesivo costo, la frecuencia, las dosis de inicio y de recuerdo, las edades mínimas, ni máximas, la edad en la que hay que empezar y terminar de ponerla, a qué segmentos de población, las consecuencias físicas y morales, incompatibilidades, responsabilidades, etc. Pero debo insistir que los padres tienen que tener, un total control sobre su innegable responsabilidad de su poder de decisión, en un tema tan esencial, como el de la salud total de sus hijos, ya que la industria del sexo, hace un gran esfuerzo para obligar a todos los jóvenes, a recibir esta vacuna VPH.
Es posible que alguien difiera con el planteamiento de este artículo, en general o con algunos de sus aspectos. Pero como el asunto es muy grave, no lo echen en saco roto y procuren complementarlo con otras fuentes confiables en moral, medicina y sexualidad. Sus hijos en particular y la sociedad en general, se lo agradecerán.
Esta vacuna VPH tiene sus beneficios, pero no se puede ocultar un efecto siniestro, el deseo de corromper a la juventud, desde lo más pronto posible y de que los jóvenes sigan teniendo más relaciones sexuales, cada vez a edades más tempranas y que pierdan el temor a sus consecuencias. La mejor y única vacuna eficaz, como se ha demostrado en todas las partes del mundo y desde la existencia de la humanidad, es la abstinencia sexual hasta el matrimonio. Lo demás son parches malévolos. Las vacunas contra el sarampión, la rabia, la tuberculosis, etc. son muy buenas como prevención. Pero no se les puede decir a los vacunados, que ya pueden revolcarse con todos los que tengan esas enfermedades, porque no les va a pasar nada. Seguramente no se contagiarán de esas enfermedades, pero contraerán cualquiera de las enfermedades que estén por ahí, algunas mucho peores que las que querían eliminar con la vacuna.
Los padres deberían preguntar a los profesionales que tengan el conocimiento, criterio, honestidad y moralidad para aconsejarles, sobre la vacuna VPH. Eliminando de estos profesionales los que tengan ataduras o intereses comerciales o económicas, con la industria del sexo: Laboratorios farmacéuticos, clínicas de abortos, denominadas de planificación familiar, oficinas gubernamentales y ese largo etcétera, donde están incluidas muchas más organizaciones, con ánimo de lucro con el sexo.
Es muy difícil para los padres, reconocer el tipo de educación sexual y moral que han dado a sus hijos. Todos creen que la educación que les han dado es perfecta, y nunca van a tener problemas para llevarla a cabo. Claro que si se atrevieran a preguntárselo a otras personas independientes, podrían llevarse el disgusto de que la educación que han dado a sus hijos, tiene mucho que desear y que por lo tanto, han convertido a sus hijos en personas de alto, bajo o medio riesgo, para tener enfermedades que ocasionan las relaciones sexuales, fuera del matrimonio.
Hay padres, que equivocadamente, quieren educar desde pequeños a sus hijos, en un ambiente de total libertad, sin reglas morales ni sociales, permitiéndoles que hagan lo que quieran, en aras de una mal entendida libertad sexual y moral. Los están abocando a que cuando vayan llegando, a la edad del libre consentimiento y aunque no tengan el libre albedrío, para distinguir lo correcto y lo incorrecto, se dejen llevar por sus propias apetencias incontroladas, o por las malas intenciones de personas mayores que ellos. Ese tipo de mala educación, seguramente conllevará relaciones sexuales prematuras, y por lo tanto se convierten en niños de alto riesgo, ante el virus del papiloma humano HPV. Fomentando ese tipo de educación permisiva, es cuando los padres deben ponerles la mencionada vacuna, pues ellos mismos saben, el riesgo de contagio al que someten a sus hijos.
Algunos padres consideran políticamente correcto, suministrar a los niños la mencionada vacuna VPH, sin querer entender que es una maniobra de reingeniería social y de la familia, relacionada con la “salud sexual y reproductiva”, un “gran experimento público de salud” patrocinado, fomentado y en muchos casos obligado, en las escuelas y universidades públicas, por la industria que controla y se lucra descaradamente, con la inmoral utilización desmedida del sexo en la sociedad. ¿Es esto fraude, estafa, robo, marketing del miedo o promoción agresiva de los “derechos sexuales” para los menores? Los padres pueden evitar esta obligatoriedad, en función de reivindicar el derecho a su declaración de objeción moral o religiosa.
Las alarmantes cifras propagadas sobre el cáncer uterino, producido por el Virus del Papiloma Humano VPH, han creado una desproporcionada sensación de miedo y una malévola orientación, hacia la vacunación obligatoria. Algunos padres han tenido que optar de manera precipitada, entre vacunar o no a sus hijos, por el miedo inducido a las consecuencias que pueda acarrear una decisión irreversible.
Cuando se pregunta a los padres su opinión sobre la vacuna VPH, la mayoría de ellos, por falta de información y por no querer enfrentarse a una realidad, cambian de tema, echan la culpa de la vacuna a las grandes corporaciones farmacéuticas, que manipulan a las escuelas, para imponer sus productos, tergiversan las estadísticas, que dicen ellos que conocen, e intentan crear una niebla tan espesa, que les permita escaparse y evadir la realidad y su responsabilidad.
Los padres tienen que elegir entre pensar, que con esa vacuna eliminan el problema del VPH en sus hijos, y el dejar la puerta abierta con la vacuna VPH, que la mayoría de las veces, fomenta una mayor facilidad para que se metan en otros problemas, todavía más graves, como son la repetición de los actos sexuales, al creer que no deben temer a las consecuencias que conllevan.
Los padres tienen que cambiar esa actitud permisiva, con todo lo que la sociedad les dice, relacionado con la educación sexual de sus hijos. Tienen que seleccionar lo que es trigo de lo que es paja, formando su propio criterio en función de lo que estudien ellos o les digan las personas bien formadas y con experiencia, en cada tema, así podrán adecuar su mente a lo que verdaderamente es moral. Meditar profundamente el tipo de educación, que han dado y van a dar a sus hijos, les definirá la gran respuesta, ante la administración o no de la vacuna VPH.
Los padres tienen que entender que no pueden, ni deben facilitar o permitir en la pubertad, adolescencia o juventud emergente de sus hijos, los métodos anticonceptivos como pastillas y parches anticonceptivos, píldoras del día después, sistemas intrauterinos, preservativos, vacunas contra el VPH, etc., mandándoles el equivocado mensaje, de la permisividad de las relaciones sexuales, homosexuales y lesbiánicas. Tampoco deben consentir o permitir, que mantengan relaciones sexuales prematrimoniales, sin aconsejarles sobre los graves peligros, físicos, morales y sociales que conllevan.
La mejor vacuna contra el VPH es la enseñanza y práctica de las virtudes y valores humanos. Esta vacuna tan antigua, certera y segura, la sociedad la aprendió desde hace miles de años y está impresa en la Ley Natural.
30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos: Abstinencia, amor, autodisciplina, castidad, disciplina, educación, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, justicia, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pudor, pureza, religiosidad, respeto, responsabilidad, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc. Cada vez hay más jóvenes, que hacen la promesa solemne, de mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio.
Avisar a los hijos sobre los peligros de las enfermedades sexuales contagiosas es imprescindible, para reducir o eliminar ese riesgo. Pero decir que ya no existen las enfermedades o que ha desaparecido el riesgo de contaminación de una de ellas, por lo que ya pueden hacer lo que quieran con su sexo, supone que muchos niños, al quitar el miedo al castigo que les manda la naturaleza por su mal comportamiento, aumentarán los actos inmorales. Cuando se usa algún adelanto técnico, para reducir el riesgo de algunas enfermedades sexuales, como la vacuna VPH, a menudo se pierden los beneficios, pues se asume una mayor exposición, que si no usara ese adelanto.
Si se eliminaran las leyes que castigan los crímenes, robos, asesinatos, etc. a los criminales les daría por cometer muchos más crímenes, porque les desaparecería el miedo al castigo, por lo tanto aumentaría el número de ellos y también las consecuencias de recibir mayores daños, producidos por los agresores y por los agredidos en defensa propia. Si no hubiera cárceles que atemorizan, es posible que hubiera más robos y asesinatos. Si no nos hubieran dicho mil veces, que el tabaco causa cáncer, seguramente habría mas fumadores y por lo tanto más cáncer. Quitar los castigos a los crímenes, no quitaría los riesgos de las consecuencias de esos crímenes, al contrario, aumentarían los actos delictivos y las consecuencias, para los que los producen y los que los padecen.
La vacuna VPH a diferencia de las otras, que los padres normalmente van poniendo a sus hijos desde que nacen, crea confusión en los niños a los que se les pone a los 9 años. Los padres lo justifican, diciendo a sus hijos que las niñas a partir de los 11 años, que es cuando generalmente empiezan con su periodo menstrual, podrían quedarse embarazadas, si tienen relaciones sexuales, aunque la vacuna VPH no lo impida.
Algunos padres pueden pasar por excéntricos, locos o extraños, por su manera de opinar moralmente sobre esta vacuna. La medicina y la sociedad no les permiten, que vayan en contra de la corriente que ellas marcan. Pero los padres, bien asesorados moral y médicamente, deben ir muy por delante de lo que marca la sociedad. Siempre deben estar alertas y preparados, para evitar determinados cambios inmorales, que la sociedad impone como norma. Tienen que tener la valentía de dar ejemplos gigantescos, con su entrega generosa a favor de la familia y no les tiene que preocupar, el desoír los cantos de sirena que equivocadamente la sociedad emite. No crean los padres que están solos en el mundo y sin obligaciones, siempre tienen unas raíces que regar y unas ramas que cuidar.
La responsabilidad de los padres es muy variada y tiene varios grados. Siempre tendrán que dar cuenta por lo que han hecho y por lo que han dejado de hacer, en beneficio de los hijos. Algunos padres están formados por silencios, tienen temas en los que no pueden rechazan entrar, porque no saben o porque no quieren. Prefieren arrastrar el profundo dolor que produce la irresponsabilidad, ante las obligaciones voluntariamente asumidas ante sus hijos. No deben detestar la compasión y los consejos, de los que desinteresadamente les quieren ayudar, ni encerrarse en esa burbuja cómoda, que la sociedad les ofrece con la terrible frase “todos los padres lo hacen”, pues tienen el riesgo de que la burbuja, en la que están metidos, les explote en su propia cara.
La educación de los hijos es como ir montado en un tren, que lleva a un destino previamente determinado. Se puede elegir el tren o el destino correcto o incorrecto, bajarse en mitad del recorrido y abandonar la misión familiar encomendada. Lo que no resuelve nada es decir “yo no sabía”, cuando llega el descarrilamiento de los hijos. Los padres pueden y deben discutir, comentar y negociar con los hijos, pues son su prioridad y lo que más quieren. La vida tiene unas etapas naturales, que los jóvenes, ni los mayores, las deben de quemar, pues cada etapa tiene su momento y sus características. Las conductas buenas dejan huellas buenas y las malas, las dejan malas y muchas veces irreversibles, inalterables o definitivas.
La vida es un asombroso baile, mezcla de caos y precisión, pero hay que saber claramente, cuando hay que atacar los problemas, cuando hay que hacer una finta y cuando retirarse a pensar en las soluciones adecuadas, pidiendo consejo a los expertos. A primera vista, no todas las verdades, por muy edulcoradas que estén, suelen ser positivas. Algunas verdades son muy amargas y dolorosas, pero pueden constituir el punto de partida, para llegar a los objetivos propuestos, aunque para cumplirlas, cueste realizar un esfuerzo sobrehumano.
Los padres deben tomar la decisión mejor para sus hijos, sobre esta vacuna HPV, porque creen que es la prioridad y no porque sea políticamente correcta. Esta es una de las decisiones en las que la verdad, tiene que presidir la vida, aunque esta verdad, suene cacofónica y tenga un timbre desabrido, para el resto de la sociedad. No deben tomar la decisión, solamente, por seguir la danza que la sociedad marca o por no desentonar. Esta verdad, si no suena como lo que quiere la sociedad, puede ser molesta, pero tienen que asumirla y aplicarla en beneficio de los hijos y para dar ejemplo a la sociedad, de forma que quede reflejado en la manera de estar, hablar y vivir.
Algunos padres basan la decisión de poner a sus hijos la mencionada vacuna HPV, en que lo mismo van a comenzar a tener relaciones sexuales, desde la más temprana edad y por lo tanto, pudieran ser contagiados fácilmente con enfermedades de transmisión sexual. Si bien la vacuna pudiera protegerles de la infección del HPV, no protege nada, contra las otras enfermedades sexuales ETS que la promiscuidad alentada por esta vacuna, fomenta indirectamente.
Los padres no deben volverse cómplices de la patraña sobre el sexo seguro, que la industria del sexo les quiere envolver con su verborrea engañosa, para que obren en contra de su propia naturaleza, peor aun, en contra de sus propios hijos. Esta vacuna HPV es uno de los motivos, por los que han aumentado el número de abortos en las adolescentes. Sirve para evitar el HPV pero aumenta enormemente, las posibilidades de embarazos y el contagio de enfermedades sexuales ETS.
Los padres tienen que elegir, entre enseñar, recomendar y educar a sus hijos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que les hagan evitar las ocasiones de tener relaciones sexuales o dejar que ellos hagan lo que quieran. No existe ninguna alternativa que sustituya a la de llevar una vida moralmente responsable, donde prime la abstinencia sexual fuera del matrimonio. Podrán suministrarles a sus hijos alternativas médicas o farmacéuticas, pero al final es una elección, entre evitar el embarazo o evitar las enfermedades de transmisión sexual, pero no las dos cosas. La sociedad ofrece a los jóvenes muchas alternativas médicas y farmacéuticas, que evitan o suspenden los embarazos o para que no se contagien con las enfermedades de transmisión sexual, pero no ofrecen nada que pueda solucionar ambas cosas. Nunca les hablan de la abstinencia sexual, pues eso no es negocio para las empresas, ni para las organizaciones que viven de la industria del sexo.
Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje:
La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH, posiblemente evita esta enfermedad o algunos tipos de la enfermedad, pero tendrán muchas más probabilidades de obtener embarazos no deseados, fuera del matrimonio y el contagio de las enfermedades de transmisión sexual, debido a que al perder el miedo a las consecuencias del VPH, realizarán más cantidad y con más frecuencia las relaciones sexuales. El sida está avanzando enormemente en el segmento de población, que ha tomado la vacuna VPH debido a la mayor desinhibición sexual.
Las píldoras anticonceptivas, los dispositivos intrauterinos (DIU’s), los implantes e inyectables, también fomentarán en los hijos una mayor cantidad de relaciones sexuales, sabiendo que no tienen el miedo a embarazarse ni a embarazar. Pero siguen con el gravísimo riesgo de contagio con las enfermedades de transmisión sexual, por aumento de las relaciones sexuales.
La píldora anticonceptiva postcoito, RU 486, denominada Plan B o anticoncepción de emergencia. Como los otros anticonceptivos evitan los embarazos, pero no evitan las graves consecuencias que origina el aumento de relaciones sexuales, al creer que no habrá embarazos.
Los preservativos, masculinos o femeninos, podrán evitar los embarazos, pero no la transmisión de las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.
Otras formas de realizar actos sexuales, creyendo que así podrán disminuir o evitar los embarazos, pero son igual o más peligrosas, ante el contagio de las enfermedades sexuales, en otras partes del cuerpo.
La sociedad en general y los medios de comunicación en particular, están educando a los jóvenes, desde que son niños, en que el cuerpo les pertenece y que pueden hacer con él lo que les de la gana, cuándo y cómo les de la gana. Les dicen que como es de ellos, lo pueden, como si fuera un bien inmueble, prostituir, prestar, vender, alquilar, mutilar, decorar, perforar, etc. Nadie les habla de las consecuencias físicas, morales y emocionales que esas actitudes les van a proporcionar. Solamente les dicen, que pueden ejercitar la libertad de hacer con él lo que quieran.
A los padres hoy les cuesta mucho hablar con sus hijos de las relaciones sexuales y la moralidad. Dan muchos rodeos y emplean palabras nuevas, distintas y poco claras, para expresarse sobre este tema, no van al meollo de la cuestión. Una de las formas más elocuentes de hablar, es con el ejemplo, pero es una de las formas más difíciles de hacerlo, aunque la que mejor comprenderían los hijos. Hoy en día, el sexo está presente en casi todos los órdenes de la vida, en todas sus facetas, pero no, en el coloquio amistoso de la educación.
Los padres deben educar a sus hijos sobre los aspectos sexuales, en función de su edad física y mental, con una educación positiva y prudente, haciéndoles ver que, en algunas ocasiones, es peor el remedio que la enfermedad, como en el caso de la vacuna VPH. La ignorancia no es buena compañera de la educación, por lo tanto no es negociable.
El amor y el respeto a la dignidad de la otra persona, son los principales objetivos de la sexualidad, no la promiscuidad y la permisividad absoluta, donde la obtención del placer, sea el principal objetivo de la sexualidad, al querer solamente satisfacer el instinto, con la búsqueda del placer, procurando únicamente evitar los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual. Los hijos deben aprender a determinadas edades físicas y mentales, a entender qué es la sexualidad del matrimonio y de la procreación.
La mejor escuela para la educación de los hijos y su formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos, la constituye una vida familiar equilibrada, en la que los padres sean fieles practicantes de ellas y totalmente entregados el uno al otro, y a sus hijos.
Los padres no deben permitir, que en nombre de una pretendida salud sexual, se corrompa a los niños y adolescentes, contándoles mentiras o verdades a medias. La vacuna VPH no soluciona el problema de las enfermedades de transmisión sexual, producidas por la promiscuidad. Los padres deben enterarse bien, de la cruda realidad de la situación presente y futura de sus hijos, y ejercitar el derecho irrenunciable e intransferible, de educar a los hijos de la forma que crean más conveniente para ellos. Tienen el derecho a negarse a que a sus hijos les pongan la vacuna HPV, si entienden que ya les han dado una buena formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos.
La infección por el VPH representa el contagio de transmisión sexual más frecuente. Existen aproximadamente cuarenta tipos de VPH sexualmente transmisibles, algunos de los cuales, son causa del cáncer de cuello de útero. Los médicos indican que aunque se use el preservativo, en las relaciones sexuales, el riesgo de contagiarse por VPH es muy alto, y que la única forma eficaz para prevenir esa infección, es la abstinencia de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Los padres deben insistir a sus hijos, que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio, esperando para tener las relaciones sexuales, hasta que puedan compartir un proyecto de vida matrimonial.
La vacuna que quieren aplicar, colectiva y obligatoriamente en las escuelas públicas, a todas las niñas y niños desde los 9 años, aunque según los médicos, solamente evita un número muy limitado de todos los cánceres de cuello uterino y de las verrugas genitales. La vacunación colectiva y obligatoria, equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de las relaciones sexuales, ni mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio, incluso entre los jóvenes que elijan esa opción.
La promoción de esta vacuna se está llevando en las escuelas y en los medios de comunicación, de una manera sutil, engañosa, ladina y poco cautelosa, en relación con las consecuencias morales, médicas y sexuales. Lo que está fomentando en los padres, niños y jóvenes una falsa sensación de seguridad, frente a las infecciones de transmisión sexual, lo que producen un aumento de las conductas de riesgo. Esta sensación se conoce como “comportamientos desinhibidos” o “compensación de riesgo”.
Los padres tienen la opción de negarse y oponerse con todas sus fuerzas individuales y colectivas, a la vacunación de sus hijos, para protegerlas de tantas incógnitas y mensajes confusos. Principalmente debido a que esta vacuna abre inequívocamente, una avenida de seguros errores, gravísimos e irremediables, por los que una parte de la sociedad pretende que los jóvenes circulen.
Es muy difícil que los padres se pregunten y se examinen, sobre el tipo de educación sexual que están dando a sus hijos, y mucho más que lo consulten con sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen. Eso es indispensable y determinante, para inclinar la balanza a un lado u otro, a la hora de permitir o no, aplicar la vacuna VPH, en función del riesgo que se supone, que esos hijos están preparados para asumir.
Unos creen que a los hijos les deben dar total libertad, para que hagan lo que quieran, cuando quieran y con quien quieran.
Otros creen que no pueden hacer nada en ese tipo de educación sexual, pues sus hijos están inmersos en un tipo de sociedad permisiva, donde es muy difícil luchar contra corriente, que todos hacen lo mismo y que la batalla la tienen perdida de antemano.
Otros creen que siempre ha habido hijos rectos y torcidos y que los padres, no han podido hacer nada, para que no se tuerzan, ni enderezar a los torcidos.
Otros creen que recomendándoles los imprescindibles exámenes periódicos de Papanicolaou, ya han terminado con su obligación educativa, olvidándose que muchas hijas, todavía no tienen la edad de hacérselo o no quieren decir que lo necesitan hacer, para no levantar sospechas, de haber tenido relaciones sexuales prematuras. Algunas veces el examen llega tarde, pues las hijas no saben que han contraído la enfermedad y ya está muy avanzada.
Otros creen que lo mejor es ocultar a los hijos, como "mentira piadosa", que les han puesto la vacuna. Más tarde o más temprano se enterarán, y es mucho mejor explicarles la decisión tomada y los motivos que les llevaron a esa decisión. El futuro de los hijos, dependerá de la educación sexual que hayan recibido de sus padres. Los padres deben explicar claramente, los peligros que les podría suceder si creen que con la vacuna, ya pueden hacer lo que quieran sexualmente, creyendo equivocadamente que se les abre una avenida donde la “compensación de riesgo” es alta.
Otros implícitamente aceptan como normal el estado de las prácticas sexuales autodestructivas de los jóvenes. Asumiendo que los niños o adolescentes desde los 11 años, están teniendo esas prácticas, y que por precaución, deberían recibir esta vacuna, aunque no sirva para combatir, otras peligrosas ETS que los niños y los jóvenes pueden contraer. Algunos padres prefieren ignorar la actual cultura de la promiscuidad, que la mencionada vacuna puede fomentar por la repetición de los actos sexuales.
Otros aceptan poner la vacuna a sus hijos, porque saben que no les han educado suficientemente en la práctica de las virtudes y valores humanos, o debido al medio ambiente en el que se desarrollan, por el segmento social al que pertenecen, por las experiencias familiares, por el mal ejemplo que los padres dan, etc. Algunas veces tienen que reconocer, que los hijos corren un alto riesgo, ya que desde temprana edad tienen o van a tener, una vida sexualmente activa.
Hay muchos padres que se preocupan de enseñarles el verdadero camino con el ejemplo y con la práctica de las virtudes y valores humanos, este es el mejor camino para que alcancen su plenitud. En este caso no es necesario y si contraproducente el ponerles la vacuna VPH y todos los peligros que conlleva.
Las familias y por lo tanto la sociedad, viene lidiando con índices siempre crecientes de enfermedades sexualmente transmitidas ETS, que hoy son aproximadamente 26 diferentes. Existe un gravísimo problema, que es dar por hecho que la promiscuidad sexual de los jóvenes, no se puede modificar, y que sólo es posible reforzar las acciones, para combatir las enfermedades resultantes. Pero se lograría mucho más, si toda esa energía se dirigiera a la educación y prevención.
La vacuna VPH demuestra que el sexo seguro es inseguro, y que los métodos anticonceptivos, no evitan las enfermedades de transmisión sexual, algunas mortales como el VPH, HIV-SIDA, etc. el único sexo seguro, es el sexo abierto a la vida dentro del matrimonio. Pero hay muchos y ocultos intereses políticos, económicos, demográficos, etc. A más vacunas de esta clase, más relaciones sexuales y más embarazos no deseados, por lo tanto mas abortos y mas contagios de las enfermedades de transmisión sexual. Así crecerá el número de clientes enfermos y se aumentarán los gastos, necesarios para combatir esas enfermedades, además de los ingresos por la realización de abortos.
Esta vacunación obligatoria se ha convertido para los gobiernos, en un instrumento de “pulso político”, una bandera equivocada de “modernidad” y de “progreso” dentro de una carrera por ser el primero en adoptarla, para así decir que se está a la vanguardia en las técnicas de prevención y en el grupo de países punteros, en las políticas públicas de salud. La engañosa publicidad política y comercial, que conlleva un pulso a las familias, donde la industria del sexo ha multiplicado sus esfuerzos de marketing y de corrupción política. Para algunas industrias farmacéuticas, el sexo fuera del matrimonio y las enfermedades y abortos criminales que conlleva, es como su combustible. No pueden vivir sin él.
Resumen:
La razón de poner la vacuna VPH a los niños, está motivada por la aseveración inexacta, de que indefectiblemente todos, empezando desde la más tierna juventud, van a tener relaciones sexuales antes del matrimonio y por lo tanto, van a contraer el virus del papiloma humano.
La abstinencia sexual antes del matrimonio, es la única vacuna que verdaderamente evita todas las enfermedades de transmisión sexual. Todavía ningún joven, se ha muerto por practicar la abstinencia.
La abstinencia sexual fuera del matrimonio, tiene que estar enseñada a los hijos con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, antes indicados.
La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH abre los caminos que fomentan las relaciones sexuales y por lo tanto, la transmisión de otras graves enfermedades sexuales. Con ella sí se propicia la posibilidad, de que haya más muertos y enfermos graves e incurables, aunque prevenga el VPH y las verrugas genitales.
Si tienen la menor duda, sobre poner o no poner la vacuna a sus hijos, les sugiero que ante la gravedad del tema, no titubeen en consultarlo con su pediatra y con el sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen.
¡Padres! No tengan miedo, pues no están solos, pongan todas sus energías en educar sexualmente bien y honradamente a sus hijos, al final ellos y la sociedad se lo agradecerán.
Si tiene algún comentario, por favor escriba a francisco@micumbre.com
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Hay magnificas vacunas como la de la poliomielitis, la viruela, la tuberculosis, la difterias, la tosferina, tétanos, etc. que han salvado y salvan millones de vidas. Pero ninguna de estas vacunas envía mensajes como la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) o en inglés (HPV) de que los jóvenes, ya pueden dedicarse a hacer lo que quieran en sus relaciones sexuales, porque han sido vacunados contra las consecuencias de sus actos.
Los profesionales de la industria farmacéutica y de la salud, no se ponen de acuerdo si esta vacuna VPH tiene muchos, pocos o cuáles son los efectos secundarios, a plazo corto y largo, sobre los niños que la toman a partir de los 9 años. Parece ser que no ha pasado el tiempo suficiente, para que los análisis que dicen que han hecho, hayan podido investigarse bien. La vacuna está presentada como muy segura, sin apenas efectos secundarios, pero no existen suficientes garantías probadas, que demuestren de forma global, los beneficios para la salud de los niños.
No voy a comentar las recomendaciones que hacen los médicos y farmacéuticos relacionadas con la calidad, los estudios de eficacia a largo plazo, las garantías, los efectos adversos y secundarios, las contraindicaciones, el excesivo costo, la frecuencia, las dosis de inicio y de recuerdo, las edades mínimas, ni máximas, la edad en la que hay que empezar y terminar de ponerla, a qué segmentos de población, las consecuencias físicas y morales, incompatibilidades, responsabilidades, etc. Pero debo insistir que los padres tienen que tener, un total control sobre su innegable responsabilidad de su poder de decisión, en un tema tan esencial, como el de la salud total de sus hijos, ya que la industria del sexo, hace un gran esfuerzo para obligar a todos los jóvenes, a recibir esta vacuna VPH.
Es posible que alguien difiera con el planteamiento de este artículo, en general o con algunos de sus aspectos. Pero como el asunto es muy grave, no lo echen en saco roto y procuren complementarlo con otras fuentes confiables en moral, medicina y sexualidad. Sus hijos en particular y la sociedad en general, se lo agradecerán.
Esta vacuna VPH tiene sus beneficios, pero no se puede ocultar un efecto siniestro, el deseo de corromper a la juventud, desde lo más pronto posible y de que los jóvenes sigan teniendo más relaciones sexuales, cada vez a edades más tempranas y que pierdan el temor a sus consecuencias. La mejor y única vacuna eficaz, como se ha demostrado en todas las partes del mundo y desde la existencia de la humanidad, es la abstinencia sexual hasta el matrimonio. Lo demás son parches malévolos. Las vacunas contra el sarampión, la rabia, la tuberculosis, etc. son muy buenas como prevención. Pero no se les puede decir a los vacunados, que ya pueden revolcarse con todos los que tengan esas enfermedades, porque no les va a pasar nada. Seguramente no se contagiarán de esas enfermedades, pero contraerán cualquiera de las enfermedades que estén por ahí, algunas mucho peores que las que querían eliminar con la vacuna.
Los padres deberían preguntar a los profesionales que tengan el conocimiento, criterio, honestidad y moralidad para aconsejarles, sobre la vacuna VPH. Eliminando de estos profesionales los que tengan ataduras o intereses comerciales o económicas, con la industria del sexo: Laboratorios farmacéuticos, clínicas de abortos, denominadas de planificación familiar, oficinas gubernamentales y ese largo etcétera, donde están incluidas muchas más organizaciones, con ánimo de lucro con el sexo.
Es muy difícil para los padres, reconocer el tipo de educación sexual y moral que han dado a sus hijos. Todos creen que la educación que les han dado es perfecta, y nunca van a tener problemas para llevarla a cabo. Claro que si se atrevieran a preguntárselo a otras personas independientes, podrían llevarse el disgusto de que la educación que han dado a sus hijos, tiene mucho que desear y que por lo tanto, han convertido a sus hijos en personas de alto, bajo o medio riesgo, para tener enfermedades que ocasionan las relaciones sexuales, fuera del matrimonio.
Hay padres, que equivocadamente, quieren educar desde pequeños a sus hijos, en un ambiente de total libertad, sin reglas morales ni sociales, permitiéndoles que hagan lo que quieran, en aras de una mal entendida libertad sexual y moral. Los están abocando a que cuando vayan llegando, a la edad del libre consentimiento y aunque no tengan el libre albedrío, para distinguir lo correcto y lo incorrecto, se dejen llevar por sus propias apetencias incontroladas, o por las malas intenciones de personas mayores que ellos. Ese tipo de mala educación, seguramente conllevará relaciones sexuales prematuras, y por lo tanto se convierten en niños de alto riesgo, ante el virus del papiloma humano HPV. Fomentando ese tipo de educación permisiva, es cuando los padres deben ponerles la mencionada vacuna, pues ellos mismos saben, el riesgo de contagio al que someten a sus hijos.
Algunos padres consideran políticamente correcto, suministrar a los niños la mencionada vacuna VPH, sin querer entender que es una maniobra de reingeniería social y de la familia, relacionada con la “salud sexual y reproductiva”, un “gran experimento público de salud” patrocinado, fomentado y en muchos casos obligado, en las escuelas y universidades públicas, por la industria que controla y se lucra descaradamente, con la inmoral utilización desmedida del sexo en la sociedad. ¿Es esto fraude, estafa, robo, marketing del miedo o promoción agresiva de los “derechos sexuales” para los menores? Los padres pueden evitar esta obligatoriedad, en función de reivindicar el derecho a su declaración de objeción moral o religiosa.
Las alarmantes cifras propagadas sobre el cáncer uterino, producido por el Virus del Papiloma Humano VPH, han creado una desproporcionada sensación de miedo y una malévola orientación, hacia la vacunación obligatoria. Algunos padres han tenido que optar de manera precipitada, entre vacunar o no a sus hijos, por el miedo inducido a las consecuencias que pueda acarrear una decisión irreversible.
Cuando se pregunta a los padres su opinión sobre la vacuna VPH, la mayoría de ellos, por falta de información y por no querer enfrentarse a una realidad, cambian de tema, echan la culpa de la vacuna a las grandes corporaciones farmacéuticas, que manipulan a las escuelas, para imponer sus productos, tergiversan las estadísticas, que dicen ellos que conocen, e intentan crear una niebla tan espesa, que les permita escaparse y evadir la realidad y su responsabilidad.
Los padres tienen que elegir entre pensar, que con esa vacuna eliminan el problema del VPH en sus hijos, y el dejar la puerta abierta con la vacuna VPH, que la mayoría de las veces, fomenta una mayor facilidad para que se metan en otros problemas, todavía más graves, como son la repetición de los actos sexuales, al creer que no deben temer a las consecuencias que conllevan.
Los padres tienen que cambiar esa actitud permisiva, con todo lo que la sociedad les dice, relacionado con la educación sexual de sus hijos. Tienen que seleccionar lo que es trigo de lo que es paja, formando su propio criterio en función de lo que estudien ellos o les digan las personas bien formadas y con experiencia, en cada tema, así podrán adecuar su mente a lo que verdaderamente es moral. Meditar profundamente el tipo de educación, que han dado y van a dar a sus hijos, les definirá la gran respuesta, ante la administración o no de la vacuna VPH.
Los padres tienen que entender que no pueden, ni deben facilitar o permitir en la pubertad, adolescencia o juventud emergente de sus hijos, los métodos anticonceptivos como pastillas y parches anticonceptivos, píldoras del día después, sistemas intrauterinos, preservativos, vacunas contra el VPH, etc., mandándoles el equivocado mensaje, de la permisividad de las relaciones sexuales, homosexuales y lesbiánicas. Tampoco deben consentir o permitir, que mantengan relaciones sexuales prematrimoniales, sin aconsejarles sobre los graves peligros, físicos, morales y sociales que conllevan.
La mejor vacuna contra el VPH es la enseñanza y práctica de las virtudes y valores humanos. Esta vacuna tan antigua, certera y segura, la sociedad la aprendió desde hace miles de años y está impresa en la Ley Natural.
30 Virtudes y valores humanos, como base para la educación sexual de los hijos: Abstinencia, amor, autodisciplina, castidad, disciplina, educación, familia, Fe, fortaleza, generosidad, honestidad, justicia, modestia, obediencia, oración, orden, paciencia, perdón, prudencia, pudor, pureza, religiosidad, respeto, responsabilidad, sencillez, templanza, tolerancia, virginidad masculina y femenina, voluntad, etc. Cada vez hay más jóvenes, que hacen la promesa solemne, de mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio.
Avisar a los hijos sobre los peligros de las enfermedades sexuales contagiosas es imprescindible, para reducir o eliminar ese riesgo. Pero decir que ya no existen las enfermedades o que ha desaparecido el riesgo de contaminación de una de ellas, por lo que ya pueden hacer lo que quieran con su sexo, supone que muchos niños, al quitar el miedo al castigo que les manda la naturaleza por su mal comportamiento, aumentarán los actos inmorales. Cuando se usa algún adelanto técnico, para reducir el riesgo de algunas enfermedades sexuales, como la vacuna VPH, a menudo se pierden los beneficios, pues se asume una mayor exposición, que si no usara ese adelanto.
Si se eliminaran las leyes que castigan los crímenes, robos, asesinatos, etc. a los criminales les daría por cometer muchos más crímenes, porque les desaparecería el miedo al castigo, por lo tanto aumentaría el número de ellos y también las consecuencias de recibir mayores daños, producidos por los agresores y por los agredidos en defensa propia. Si no hubiera cárceles que atemorizan, es posible que hubiera más robos y asesinatos. Si no nos hubieran dicho mil veces, que el tabaco causa cáncer, seguramente habría mas fumadores y por lo tanto más cáncer. Quitar los castigos a los crímenes, no quitaría los riesgos de las consecuencias de esos crímenes, al contrario, aumentarían los actos delictivos y las consecuencias, para los que los producen y los que los padecen.
La vacuna VPH a diferencia de las otras, que los padres normalmente van poniendo a sus hijos desde que nacen, crea confusión en los niños a los que se les pone a los 9 años. Los padres lo justifican, diciendo a sus hijos que las niñas a partir de los 11 años, que es cuando generalmente empiezan con su periodo menstrual, podrían quedarse embarazadas, si tienen relaciones sexuales, aunque la vacuna VPH no lo impida.
Algunos padres pueden pasar por excéntricos, locos o extraños, por su manera de opinar moralmente sobre esta vacuna. La medicina y la sociedad no les permiten, que vayan en contra de la corriente que ellas marcan. Pero los padres, bien asesorados moral y médicamente, deben ir muy por delante de lo que marca la sociedad. Siempre deben estar alertas y preparados, para evitar determinados cambios inmorales, que la sociedad impone como norma. Tienen que tener la valentía de dar ejemplos gigantescos, con su entrega generosa a favor de la familia y no les tiene que preocupar, el desoír los cantos de sirena que equivocadamente la sociedad emite. No crean los padres que están solos en el mundo y sin obligaciones, siempre tienen unas raíces que regar y unas ramas que cuidar.
La responsabilidad de los padres es muy variada y tiene varios grados. Siempre tendrán que dar cuenta por lo que han hecho y por lo que han dejado de hacer, en beneficio de los hijos. Algunos padres están formados por silencios, tienen temas en los que no pueden rechazan entrar, porque no saben o porque no quieren. Prefieren arrastrar el profundo dolor que produce la irresponsabilidad, ante las obligaciones voluntariamente asumidas ante sus hijos. No deben detestar la compasión y los consejos, de los que desinteresadamente les quieren ayudar, ni encerrarse en esa burbuja cómoda, que la sociedad les ofrece con la terrible frase “todos los padres lo hacen”, pues tienen el riesgo de que la burbuja, en la que están metidos, les explote en su propia cara.
La educación de los hijos es como ir montado en un tren, que lleva a un destino previamente determinado. Se puede elegir el tren o el destino correcto o incorrecto, bajarse en mitad del recorrido y abandonar la misión familiar encomendada. Lo que no resuelve nada es decir “yo no sabía”, cuando llega el descarrilamiento de los hijos. Los padres pueden y deben discutir, comentar y negociar con los hijos, pues son su prioridad y lo que más quieren. La vida tiene unas etapas naturales, que los jóvenes, ni los mayores, las deben de quemar, pues cada etapa tiene su momento y sus características. Las conductas buenas dejan huellas buenas y las malas, las dejan malas y muchas veces irreversibles, inalterables o definitivas.
La vida es un asombroso baile, mezcla de caos y precisión, pero hay que saber claramente, cuando hay que atacar los problemas, cuando hay que hacer una finta y cuando retirarse a pensar en las soluciones adecuadas, pidiendo consejo a los expertos. A primera vista, no todas las verdades, por muy edulcoradas que estén, suelen ser positivas. Algunas verdades son muy amargas y dolorosas, pero pueden constituir el punto de partida, para llegar a los objetivos propuestos, aunque para cumplirlas, cueste realizar un esfuerzo sobrehumano.
Los padres deben tomar la decisión mejor para sus hijos, sobre esta vacuna HPV, porque creen que es la prioridad y no porque sea políticamente correcta. Esta es una de las decisiones en las que la verdad, tiene que presidir la vida, aunque esta verdad, suene cacofónica y tenga un timbre desabrido, para el resto de la sociedad. No deben tomar la decisión, solamente, por seguir la danza que la sociedad marca o por no desentonar. Esta verdad, si no suena como lo que quiere la sociedad, puede ser molesta, pero tienen que asumirla y aplicarla en beneficio de los hijos y para dar ejemplo a la sociedad, de forma que quede reflejado en la manera de estar, hablar y vivir.
Algunos padres basan la decisión de poner a sus hijos la mencionada vacuna HPV, en que lo mismo van a comenzar a tener relaciones sexuales, desde la más temprana edad y por lo tanto, pudieran ser contagiados fácilmente con enfermedades de transmisión sexual. Si bien la vacuna pudiera protegerles de la infección del HPV, no protege nada, contra las otras enfermedades sexuales ETS que la promiscuidad alentada por esta vacuna, fomenta indirectamente.
Los padres no deben volverse cómplices de la patraña sobre el sexo seguro, que la industria del sexo les quiere envolver con su verborrea engañosa, para que obren en contra de su propia naturaleza, peor aun, en contra de sus propios hijos. Esta vacuna HPV es uno de los motivos, por los que han aumentado el número de abortos en las adolescentes. Sirve para evitar el HPV pero aumenta enormemente, las posibilidades de embarazos y el contagio de enfermedades sexuales ETS.
Los padres tienen que elegir, entre enseñar, recomendar y educar a sus hijos, en la práctica de las virtudes y valores humanos, para que les hagan evitar las ocasiones de tener relaciones sexuales o dejar que ellos hagan lo que quieran. No existe ninguna alternativa que sustituya a la de llevar una vida moralmente responsable, donde prime la abstinencia sexual fuera del matrimonio. Podrán suministrarles a sus hijos alternativas médicas o farmacéuticas, pero al final es una elección, entre evitar el embarazo o evitar las enfermedades de transmisión sexual, pero no las dos cosas. La sociedad ofrece a los jóvenes muchas alternativas médicas y farmacéuticas, que evitan o suspenden los embarazos o para que no se contagien con las enfermedades de transmisión sexual, pero no ofrecen nada que pueda solucionar ambas cosas. Nunca les hablan de la abstinencia sexual, pues eso no es negocio para las empresas, ni para las organizaciones que viven de la industria del sexo.
Lo que la industria del sexo ofrece a los jóvenes para su libertinaje:
La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH, posiblemente evita esta enfermedad o algunos tipos de la enfermedad, pero tendrán muchas más probabilidades de obtener embarazos no deseados, fuera del matrimonio y el contagio de las enfermedades de transmisión sexual, debido a que al perder el miedo a las consecuencias del VPH, realizarán más cantidad y con más frecuencia las relaciones sexuales. El sida está avanzando enormemente en el segmento de población, que ha tomado la vacuna VPH debido a la mayor desinhibición sexual.
Las píldoras anticonceptivas, los dispositivos intrauterinos (DIU’s), los implantes e inyectables, también fomentarán en los hijos una mayor cantidad de relaciones sexuales, sabiendo que no tienen el miedo a embarazarse ni a embarazar. Pero siguen con el gravísimo riesgo de contagio con las enfermedades de transmisión sexual, por aumento de las relaciones sexuales.
La píldora anticonceptiva postcoito, RU 486, denominada Plan B o anticoncepción de emergencia. Como los otros anticonceptivos evitan los embarazos, pero no evitan las graves consecuencias que origina el aumento de relaciones sexuales, al creer que no habrá embarazos.
Los preservativos, masculinos o femeninos, podrán evitar los embarazos, pero no la transmisión de las enfermedades de transmisión sexual como el SIDA.
Otras formas de realizar actos sexuales, creyendo que así podrán disminuir o evitar los embarazos, pero son igual o más peligrosas, ante el contagio de las enfermedades sexuales, en otras partes del cuerpo.
La sociedad en general y los medios de comunicación en particular, están educando a los jóvenes, desde que son niños, en que el cuerpo les pertenece y que pueden hacer con él lo que les de la gana, cuándo y cómo les de la gana. Les dicen que como es de ellos, lo pueden, como si fuera un bien inmueble, prostituir, prestar, vender, alquilar, mutilar, decorar, perforar, etc. Nadie les habla de las consecuencias físicas, morales y emocionales que esas actitudes les van a proporcionar. Solamente les dicen, que pueden ejercitar la libertad de hacer con él lo que quieran.
A los padres hoy les cuesta mucho hablar con sus hijos de las relaciones sexuales y la moralidad. Dan muchos rodeos y emplean palabras nuevas, distintas y poco claras, para expresarse sobre este tema, no van al meollo de la cuestión. Una de las formas más elocuentes de hablar, es con el ejemplo, pero es una de las formas más difíciles de hacerlo, aunque la que mejor comprenderían los hijos. Hoy en día, el sexo está presente en casi todos los órdenes de la vida, en todas sus facetas, pero no, en el coloquio amistoso de la educación.
Los padres deben educar a sus hijos sobre los aspectos sexuales, en función de su edad física y mental, con una educación positiva y prudente, haciéndoles ver que, en algunas ocasiones, es peor el remedio que la enfermedad, como en el caso de la vacuna VPH. La ignorancia no es buena compañera de la educación, por lo tanto no es negociable.
El amor y el respeto a la dignidad de la otra persona, son los principales objetivos de la sexualidad, no la promiscuidad y la permisividad absoluta, donde la obtención del placer, sea el principal objetivo de la sexualidad, al querer solamente satisfacer el instinto, con la búsqueda del placer, procurando únicamente evitar los embarazos y las enfermedades de transmisión sexual. Los hijos deben aprender a determinadas edades físicas y mentales, a entender qué es la sexualidad del matrimonio y de la procreación.
La mejor escuela para la educación de los hijos y su formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos, la constituye una vida familiar equilibrada, en la que los padres sean fieles practicantes de ellas y totalmente entregados el uno al otro, y a sus hijos.
Los padres no deben permitir, que en nombre de una pretendida salud sexual, se corrompa a los niños y adolescentes, contándoles mentiras o verdades a medias. La vacuna VPH no soluciona el problema de las enfermedades de transmisión sexual, producidas por la promiscuidad. Los padres deben enterarse bien, de la cruda realidad de la situación presente y futura de sus hijos, y ejercitar el derecho irrenunciable e intransferible, de educar a los hijos de la forma que crean más conveniente para ellos. Tienen el derecho a negarse a que a sus hijos les pongan la vacuna HPV, si entienden que ya les han dado una buena formación, en la práctica de las virtudes y valores humanos.
La infección por el VPH representa el contagio de transmisión sexual más frecuente. Existen aproximadamente cuarenta tipos de VPH sexualmente transmisibles, algunos de los cuales, son causa del cáncer de cuello de útero. Los médicos indican que aunque se use el preservativo, en las relaciones sexuales, el riesgo de contagiarse por VPH es muy alto, y que la única forma eficaz para prevenir esa infección, es la abstinencia de las relaciones sexuales antes del matrimonio. Los padres deben insistir a sus hijos, que la prevención más eficaz es evitar el riesgo de contagio, esperando para tener las relaciones sexuales, hasta que puedan compartir un proyecto de vida matrimonial.
La vacuna que quieren aplicar, colectiva y obligatoriamente en las escuelas públicas, a todas las niñas y niños desde los 9 años, aunque según los médicos, solamente evita un número muy limitado de todos los cánceres de cuello uterino y de las verrugas genitales. La vacunación colectiva y obligatoria, equivale a asumir que no es posible retrasar el inicio de las relaciones sexuales, ni mantener la abstinencia sexual hasta el matrimonio, incluso entre los jóvenes que elijan esa opción.
La promoción de esta vacuna se está llevando en las escuelas y en los medios de comunicación, de una manera sutil, engañosa, ladina y poco cautelosa, en relación con las consecuencias morales, médicas y sexuales. Lo que está fomentando en los padres, niños y jóvenes una falsa sensación de seguridad, frente a las infecciones de transmisión sexual, lo que producen un aumento de las conductas de riesgo. Esta sensación se conoce como “comportamientos desinhibidos” o “compensación de riesgo”.
Los padres tienen la opción de negarse y oponerse con todas sus fuerzas individuales y colectivas, a la vacunación de sus hijos, para protegerlas de tantas incógnitas y mensajes confusos. Principalmente debido a que esta vacuna abre inequívocamente, una avenida de seguros errores, gravísimos e irremediables, por los que una parte de la sociedad pretende que los jóvenes circulen.
Es muy difícil que los padres se pregunten y se examinen, sobre el tipo de educación sexual que están dando a sus hijos, y mucho más que lo consulten con sacerdotes, pastores, rabinos o imanes, según la religión que practiquen. Eso es indispensable y determinante, para inclinar la balanza a un lado u otro, a la hora de permitir o no, aplicar la vacuna VPH, en función del riesgo que se supone, que esos hijos están preparados para asumir.
Unos creen que a los hijos les deben dar total libertad, para que hagan lo que quieran, cuando quieran y con quien quieran.
Otros creen que no pueden hacer nada en ese tipo de educación sexual, pues sus hijos están inmersos en un tipo de sociedad permisiva, donde es muy difícil luchar contra corriente, que todos hacen lo mismo y que la batalla la tienen perdida de antemano.
Otros creen que siempre ha habido hijos rectos y torcidos y que los padres, no han podido hacer nada, para que no se tuerzan, ni enderezar a los torcidos.
Otros creen que recomendándoles los imprescindibles exámenes periódicos de Papanicolaou, ya han terminado con su obligación educativa, olvidándose que muchas hijas, todavía no tienen la edad de hacérselo o no quieren decir que lo necesitan hacer, para no levantar sospechas, de haber tenido relaciones sexuales prematuras. Algunas veces el examen llega tarde, pues las hijas no saben que han contraído la enfermedad y ya está muy avanzada.
Otros creen que lo mejor es ocultar a los hijos, como "mentira piadosa", que les han puesto la vacuna. Más tarde o más temprano se enterarán, y es mucho mejor explicarles la decisión tomada y los motivos que les llevaron a esa decisión. El futuro de los hijos, dependerá de la educación sexual que hayan recibido de sus padres. Los padres deben explicar claramente, los peligros que les podría suceder si creen que con la vacuna, ya pueden hacer lo que quieran sexualmente, creyendo equivocadamente que se les abre una avenida donde la “compensación de riesgo” es alta.
Otros implícitamente aceptan como normal el estado de las prácticas sexuales autodestructivas de los jóvenes. Asumiendo que los niños o adolescentes desde los 11 años, están teniendo esas prácticas, y que por precaución, deberían recibir esta vacuna, aunque no sirva para combatir, otras peligrosas ETS que los niños y los jóvenes pueden contraer. Algunos padres prefieren ignorar la actual cultura de la promiscuidad, que la mencionada vacuna puede fomentar por la repetición de los actos sexuales.
Otros aceptan poner la vacuna a sus hijos, porque saben que no les han educado suficientemente en la práctica de las virtudes y valores humanos, o debido al medio ambiente en el que se desarrollan, por el segmento social al que pertenecen, por las experiencias familiares, por el mal ejemplo que los padres dan, etc. Algunas veces tienen que reconocer, que los hijos corren un alto riesgo, ya que desde temprana edad tienen o van a tener, una vida sexualmente activa.
Hay muchos padres que se preocupan de enseñarles el verdadero camino con el ejemplo y con la práctica de las virtudes y valores humanos, este es el mejor camino para que alcancen su plenitud. En este caso no es necesario y si contraproducente el ponerles la vacuna VPH y todos los peligros que conlleva.
Las familias y por lo tanto la sociedad, viene lidiando con índices siempre crecientes de enfermedades sexualmente transmitidas ETS, que hoy son aproximadamente 26 diferentes. Existe un gravísimo problema, que es dar por hecho que la promiscuidad sexual de los jóvenes, no se puede modificar, y que sólo es posible reforzar las acciones, para combatir las enfermedades resultantes. Pero se lograría mucho más, si toda esa energía se dirigiera a la educación y prevención.
La vacuna VPH demuestra que el sexo seguro es inseguro, y que los métodos anticonceptivos, no evitan las enfermedades de transmisión sexual, algunas mortales como el VPH, HIV-SIDA, etc. el único sexo seguro, es el sexo abierto a la vida dentro del matrimonio. Pero hay muchos y ocultos intereses políticos, económicos, demográficos, etc. A más vacunas de esta clase, más relaciones sexuales y más embarazos no deseados, por lo tanto mas abortos y mas contagios de las enfermedades de transmisión sexual. Así crecerá el número de clientes enfermos y se aumentarán los gastos, necesarios para combatir esas enfermedades, además de los ingresos por la realización de abortos.
Esta vacunación obligatoria se ha convertido para los gobiernos, en un instrumento de “pulso político”, una bandera equivocada de “modernidad” y de “progreso” dentro de una carrera por ser el primero en adoptarla, para así decir que se está a la vanguardia en las técnicas de prevención y en el grupo de países punteros, en las políticas públicas de salud. La engañosa publicidad política y comercial, que conlleva un pulso a las familias, donde la industria del sexo ha multiplicado sus esfuerzos de marketing y de corrupción política. Para algunas industrias farmacéuticas, el sexo fuera del matrimonio y las enfermedades y abortos criminales que conlleva, es como su combustible. No pueden vivir sin él.
Resumen:
La razón de poner la vacuna VPH a los niños, está motivada por la aseveración inexacta, de que indefectiblemente todos, empezando desde la más tierna juventud, van a tener relaciones sexuales antes del matrimonio y por lo tanto, van a contraer el virus del papiloma humano.
La abstinencia sexual antes del matrimonio, es la única vacuna que verdaderamente evita todas las enfermedades de transmisión sexual. Todavía ningún joven, se ha muerto por practicar la abstinencia.
La abstinencia sexual fuera del matrimonio, tiene que estar enseñada a los hijos con el ejemplo y la práctica de las virtudes y valores humanos, antes indicados.
La vacuna contra el virus del papiloma humano VPH abre los caminos que fomentan las relaciones sexuales y por lo tanto, la transmisión de otras graves enfermedades sexuales. Con ella sí se propicia la posibilidad, de que haya más muertos y enfermos graves e incurables, aunque prevenga el VPH y las verrugas genitales.
Si tienen la menor duda, sobre poner o no poner la vacuna a sus hijos, les sugiero que ante la gravedad del tema, no titubeen en consultarlo con su pediatra y con el sacerdote, pastor, rabino o imán, según la religión que practiquen.
¡Padres! No tengan miedo, pues no están solos, pongan todas sus energías en educar sexualmente bien y honradamente a sus hijos, al final ellos y la sociedad se lo agradecerán.
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Cultos levantados sobre el desencanto del cristianismo
Por Guillermo Gazanini Espinoza
http://blogs.periodistadigital.com/sursumcorda.php
El mundo secularista y relativista ha adoptado a Dios bajo la apariencia de mil máscaras. La proliferación de los nuevos cultos y de la religiosidad alternativa ha propiciado que lo divino se presente de acuerdo a las necesidades particulares a través de los gurús, profetas, santones y videntes dotados de dones supranaturales, carismas irresistibles y mando férreo para desempeñar el papel de guías y, peor, de ser las encarnaciones auténticas del Dios único e intérpretes exclusivos de su voluntad.
La erosión de los métodos de evangelización de las Iglesias históricas provocó la desilusión en muchos para acercarse a los cultos esotéricos y mistéricos que transforman los paradigmas religiosos; la guerra al crimen organizado en México, por otro lado, propició la fundación de cultos para honrar a la muerte en una idolatría moderna que hace sincretismo de elementos católicos para entronizar a los dioses nuevos bajo la forma de los santos no canonizados.
La proliferación de sectas resulta del vacío en el que muchos se encuentran al no tener las respuestas definitivas de su existencia y no menos es la decepción religiosa al carecer de ayuda efectiva ante necesidades apremiantes y demandas espirituales. En ocasiones, tienen finalidades utilitaristas y pragmáticas y el caldo de cultivo propicio son las necesidades personales en función a las respuestas útiles mediante el toque esotérico, el clima afectivo, el poder carismático del líder o el elitismo sectario de los grupos que, en no pocas ocasiones, realizan una despersonalización total del sujeto despojándolo de su voluntad y libertad. Estos movimientos religiosos alternativos coinciden con la definición de secta como grupos separados de los grandes troncos eclesiales que trae aparejado un toque despectivo y peyorativo: segregación, pequeñez, exceso, fanatismo, proselitismo, lavado de cerebro, despersonalización.
El Informe Progresivo del Secretariado para la Unidad de los Cristianos, el Secretariado de los no Cristianos, el Secretariado de los no Creyentes y el Consejo Pontificio de la Cultura de la Santa Sede, publicado en mayo de 1986, quiso dar luces sobre los peligros y retos pastorales ante el fenómeno de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos. De acuerdo con el documento, el concepto secta tiene significados diversos que no permiten una definición sencilla. Una aproximación deriva hacia los “grupos religiosos con una concepción del mundo suya específica, derivada, pero no completamente de acuerdo con ellas, de las enseñanzas de las grandes religiones mundiales".
Aunque nos referimos aquí a determinados grupos que normalmente insisten en la libertad del hombre y de la sociedad en general, los cultos y sectas también están caracterizados por un determinado número de cualidades específicas, que generalmente consisten en que son autoritarias, estructuralmente, que se sirven de formas de lavado de cerebro y de control mental, que forman grupos que fomentan y alimentan un sentimiento de culpa o de miedo”.
Es claro que hay sectores sociales que son objetivos de las sectas y nuevos movimientos religiosos. Como se ha mencionado, el vacío y la angustia, particularmente en los tiempos de crisis, hacen proclive la proliferación de cultos extraños que ofertan los remedios más inauditos para lograr la prosperidad. Estos “grupos vulnerables” tienen un sector que es digno de mayor atención: el de los jóvenes ya que “cuanto más «sueltos» anden, ociosos, sin tomar parte activa en la vida y organización de la parroquia, o provengan de una familia con bases no estables, o pertenezcan a grupos étnicos minoritarios, o vivan en lugares lejanos del influjo de la Iglesia, etc., tanto más posible es que los quieran atrapar los nuevos movimientos y sectas.
Otras sectas parecen atraídas principalmente por gente de grupos de media edad. Otras sacan sus adeptos de familias acomodadas y cultas. En este contexto, se tiene que mencionar los campus universitarios, que son generalmente terreno favorable de adoctrinamiento para sectas o lugares de reclutamiento. Por otra parte, una relación difícil con el clero o una situación matrimonial irregular, puede llevar a una ruptura con la Iglesia y una agregación a un nuevo grupo”.
Los nuevos grupos religiosos, por lo tanto, activan métodos proselitistas agresivos que, en un momento inicial, no revelan las intenciones reales de los líderes: un campamento, cursos de superación, talleres de autoestima, invitaciones a círculos bíblicos, pláticas motivacionales, conferencias, exposiciones, cocteles o días de campo son ganchos atractivos. El adoctrinamiento, una vez que el neófito acepta, vendrá después con el fin de iniciar un itinerario cuyo resultado podría ser devastador. El informe Vaticano así describe estos procesos de reclutamiento y de técnicas de formación entre las que destacan el bombardeo de amor, las “fiestas-pesca”, la adulación, la distribución de ayudas materiales y las garantías de un futuro mejor si doblegan la voluntad a la del líder todopoderoso.
No es nuevo afirmar la enfermedad de lo trascendente que padece la sociedad, patología con un significado más estremecedor cuando las sectas de corte satánico, santeras, de culto a engendros como la santa muerte o de ritos que amparan a los capos de las drogas, revelan las descomposición a la que hemos llegado cuando la religión deja de ser el vínculo de Dios y los hombres cuyo medio es la caridad. En la sociedad mexicana, tal vez una de las más religiosas en la América hispana, se ha arraigado una crisis profunda de valores que desvirtúan el significado auténtico del rol del catolicismo.
Los jóvenes parados, la delincuencia desatada, la fiebre de poder, la corrupción, las injusticias y violencia indiscriminada y la angustia por el futuro fermentan grupos cuya presencia ofrece una respuesta más efectiva en comparación con las ideas radicadas en la pobreza evangélica y el amor al prójimo del cristianismo. Para aliviar toda esta putrefacción, se requiere de una “fe legitimadora” y fetichista que pretende ofrecer inmunidad ante la muerte y los deseos negativos a cambio de dinero y riquezas; en pocas palabras, es el deseo –nuevo y añejo- de la humanidad para controlar lo que no puede estar bajo su poder… y en tiempos de crisis es mejor tener buenas palancas, aún religiosas, que infundan miedo y respeto a quienes se sienten dueños de todo.
La oferta en el mercado espiritual se dirige a todos los gustos. Desde las sectas gnósticas y esotéricas, pasando por las de corte carismático, milenarista y apocalíptico, hasta las más extrañas como las de la muerte y el diablo, su proliferación en México denota además, la necesidad de una reactivación de los métodos de evangelización que tengan las características requeridas por el beato Juan Pablo II: nueva en sus métodos y en su ardor.
Benedicto XVI lo sabe bien al haber creado el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización quien afrontará la difusión, quizá incontrolable, de las sectas porque “Sólo una nueva evangelización puede asegurar el crecimiento de una fe límpida y profunda, capaz de hacer de estas tradiciones una fuerza de auténtica libertad. Ciertamente urge en todas partes rehacer el entramado cristiano de la sociedad humana. Pero la condición es que se rehaga la trabazón cristiana de las mismas comunidades eclesiales que viven en estos países o naciones». No es para menos, las sectas resultan de la incapacidad de las grandes religiones para llegar al corazón de cada hombre y mujer: Son los nuevos cultos levantados sobre el desencanto del cristianismo.
http://blogs.periodistadigital.com/sursumcorda.php
El mundo secularista y relativista ha adoptado a Dios bajo la apariencia de mil máscaras. La proliferación de los nuevos cultos y de la religiosidad alternativa ha propiciado que lo divino se presente de acuerdo a las necesidades particulares a través de los gurús, profetas, santones y videntes dotados de dones supranaturales, carismas irresistibles y mando férreo para desempeñar el papel de guías y, peor, de ser las encarnaciones auténticas del Dios único e intérpretes exclusivos de su voluntad.
La erosión de los métodos de evangelización de las Iglesias históricas provocó la desilusión en muchos para acercarse a los cultos esotéricos y mistéricos que transforman los paradigmas religiosos; la guerra al crimen organizado en México, por otro lado, propició la fundación de cultos para honrar a la muerte en una idolatría moderna que hace sincretismo de elementos católicos para entronizar a los dioses nuevos bajo la forma de los santos no canonizados.
La proliferación de sectas resulta del vacío en el que muchos se encuentran al no tener las respuestas definitivas de su existencia y no menos es la decepción religiosa al carecer de ayuda efectiva ante necesidades apremiantes y demandas espirituales. En ocasiones, tienen finalidades utilitaristas y pragmáticas y el caldo de cultivo propicio son las necesidades personales en función a las respuestas útiles mediante el toque esotérico, el clima afectivo, el poder carismático del líder o el elitismo sectario de los grupos que, en no pocas ocasiones, realizan una despersonalización total del sujeto despojándolo de su voluntad y libertad. Estos movimientos religiosos alternativos coinciden con la definición de secta como grupos separados de los grandes troncos eclesiales que trae aparejado un toque despectivo y peyorativo: segregación, pequeñez, exceso, fanatismo, proselitismo, lavado de cerebro, despersonalización.
El Informe Progresivo del Secretariado para la Unidad de los Cristianos, el Secretariado de los no Cristianos, el Secretariado de los no Creyentes y el Consejo Pontificio de la Cultura de la Santa Sede, publicado en mayo de 1986, quiso dar luces sobre los peligros y retos pastorales ante el fenómeno de las sectas y de los nuevos movimientos religiosos. De acuerdo con el documento, el concepto secta tiene significados diversos que no permiten una definición sencilla. Una aproximación deriva hacia los “grupos religiosos con una concepción del mundo suya específica, derivada, pero no completamente de acuerdo con ellas, de las enseñanzas de las grandes religiones mundiales".
Aunque nos referimos aquí a determinados grupos que normalmente insisten en la libertad del hombre y de la sociedad en general, los cultos y sectas también están caracterizados por un determinado número de cualidades específicas, que generalmente consisten en que son autoritarias, estructuralmente, que se sirven de formas de lavado de cerebro y de control mental, que forman grupos que fomentan y alimentan un sentimiento de culpa o de miedo”.
Es claro que hay sectores sociales que son objetivos de las sectas y nuevos movimientos religiosos. Como se ha mencionado, el vacío y la angustia, particularmente en los tiempos de crisis, hacen proclive la proliferación de cultos extraños que ofertan los remedios más inauditos para lograr la prosperidad. Estos “grupos vulnerables” tienen un sector que es digno de mayor atención: el de los jóvenes ya que “cuanto más «sueltos» anden, ociosos, sin tomar parte activa en la vida y organización de la parroquia, o provengan de una familia con bases no estables, o pertenezcan a grupos étnicos minoritarios, o vivan en lugares lejanos del influjo de la Iglesia, etc., tanto más posible es que los quieran atrapar los nuevos movimientos y sectas.
Otras sectas parecen atraídas principalmente por gente de grupos de media edad. Otras sacan sus adeptos de familias acomodadas y cultas. En este contexto, se tiene que mencionar los campus universitarios, que son generalmente terreno favorable de adoctrinamiento para sectas o lugares de reclutamiento. Por otra parte, una relación difícil con el clero o una situación matrimonial irregular, puede llevar a una ruptura con la Iglesia y una agregación a un nuevo grupo”.
Los nuevos grupos religiosos, por lo tanto, activan métodos proselitistas agresivos que, en un momento inicial, no revelan las intenciones reales de los líderes: un campamento, cursos de superación, talleres de autoestima, invitaciones a círculos bíblicos, pláticas motivacionales, conferencias, exposiciones, cocteles o días de campo son ganchos atractivos. El adoctrinamiento, una vez que el neófito acepta, vendrá después con el fin de iniciar un itinerario cuyo resultado podría ser devastador. El informe Vaticano así describe estos procesos de reclutamiento y de técnicas de formación entre las que destacan el bombardeo de amor, las “fiestas-pesca”, la adulación, la distribución de ayudas materiales y las garantías de un futuro mejor si doblegan la voluntad a la del líder todopoderoso.
No es nuevo afirmar la enfermedad de lo trascendente que padece la sociedad, patología con un significado más estremecedor cuando las sectas de corte satánico, santeras, de culto a engendros como la santa muerte o de ritos que amparan a los capos de las drogas, revelan las descomposición a la que hemos llegado cuando la religión deja de ser el vínculo de Dios y los hombres cuyo medio es la caridad. En la sociedad mexicana, tal vez una de las más religiosas en la América hispana, se ha arraigado una crisis profunda de valores que desvirtúan el significado auténtico del rol del catolicismo.
Los jóvenes parados, la delincuencia desatada, la fiebre de poder, la corrupción, las injusticias y violencia indiscriminada y la angustia por el futuro fermentan grupos cuya presencia ofrece una respuesta más efectiva en comparación con las ideas radicadas en la pobreza evangélica y el amor al prójimo del cristianismo. Para aliviar toda esta putrefacción, se requiere de una “fe legitimadora” y fetichista que pretende ofrecer inmunidad ante la muerte y los deseos negativos a cambio de dinero y riquezas; en pocas palabras, es el deseo –nuevo y añejo- de la humanidad para controlar lo que no puede estar bajo su poder… y en tiempos de crisis es mejor tener buenas palancas, aún religiosas, que infundan miedo y respeto a quienes se sienten dueños de todo.
La oferta en el mercado espiritual se dirige a todos los gustos. Desde las sectas gnósticas y esotéricas, pasando por las de corte carismático, milenarista y apocalíptico, hasta las más extrañas como las de la muerte y el diablo, su proliferación en México denota además, la necesidad de una reactivación de los métodos de evangelización que tengan las características requeridas por el beato Juan Pablo II: nueva en sus métodos y en su ardor.
Benedicto XVI lo sabe bien al haber creado el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización quien afrontará la difusión, quizá incontrolable, de las sectas porque “Sólo una nueva evangelización puede asegurar el crecimiento de una fe límpida y profunda, capaz de hacer de estas tradiciones una fuerza de auténtica libertad. Ciertamente urge en todas partes rehacer el entramado cristiano de la sociedad humana. Pero la condición es que se rehaga la trabazón cristiana de las mismas comunidades eclesiales que viven en estos países o naciones». No es para menos, las sectas resultan de la incapacidad de las grandes religiones para llegar al corazón de cada hombre y mujer: Son los nuevos cultos levantados sobre el desencanto del cristianismo.
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