Una idea central...
Somos La Iglesia católica
Nuestra familia está compuesta por personas de toda raza. Somos jóvenes y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres, pecadores y santos.
Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.
Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.
Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.
Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.
Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.
Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.
Somos… La Iglesia católica.
Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.
Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).
Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.
Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.
Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...
Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.
Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.
Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.
Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.
Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.
Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.
Somos… La Iglesia católica.
Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.
Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).
Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.
Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.
Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...
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La droga llega al cerebro y provoca el suicidio
De las drogas nadie está libre.
Por Clemente Ferrer.
Cada día llega un mayor número de menores, un 63,5%, en busca de un plan de deshabituación.
“Las drogas siempre pasan factura.” Dice la comunicación publicitaria del Ministerio de Sanidad y Consumo, dentro del Plan Nacional sobre Drogas. Tiene como finalidad esquivar el derroche de las alcaloides entre los adolescentes.
Esther y Jorge han aprendido una de las enseñanzas más punzantes de su existencia. Ella con 17 años se aficionó al “speed” y a las anfetaminas. Pronto el capricho de la cocaína la devoró. Ahora a los 23 abriles está culminando una terapia de deshabituación en Proyecto Hombre. Él, con 21 años, arrancó ligando con los porros y acabó embaucado por la cocaína. Son las experiencias de dos de los 1.079 adolescentes que arribaron el pasado año a esta institución para estrenar un plan con el fin de resurgir de las tinieblas de los estupefacientes, según el portavoz de las Jornadas de Proyecto Hombre “Menores, drogas y sociedad.”
La droga llega directamente al cerebro. El estudio de la Oficina Nacional de Control de la Drogadicción de Washington, refrenda que los narcóticos pueden producir daños, como zozobra, melancolía, brotes psicóticos o tendencias al suicidio.
¿Será esto lo que algunos buscan, en clara línea con la cultura de la muerte?, apremia embestir a fondo contra las drogas, contrarias a la salud.
La droga es una de las plagas de la sociedad de nuestros días. La elevación de los índices de consumo de estupefacientes ha crecido de una forma alarmante y las autoridades se encuentran desbordadas con este grave problema. La drogadicción ha tomado carta de naturaleza en una parte de la población juvenil de todo el mundo. Se están poniendo los medios para terminar con esta lacra social que sólo lleva a la a la autodestrucción y a la muerte.
“He visto a los más grandes espíritus de mi generación, arrastrarse de madrugada por las calles de los negros, en busca de la droga urgente imperiosa”, afirma Allen Ginsberg.
Por Clemente Ferrer.
Cada día llega un mayor número de menores, un 63,5%, en busca de un plan de deshabituación.
“Las drogas siempre pasan factura.” Dice la comunicación publicitaria del Ministerio de Sanidad y Consumo, dentro del Plan Nacional sobre Drogas. Tiene como finalidad esquivar el derroche de las alcaloides entre los adolescentes.
Esther y Jorge han aprendido una de las enseñanzas más punzantes de su existencia. Ella con 17 años se aficionó al “speed” y a las anfetaminas. Pronto el capricho de la cocaína la devoró. Ahora a los 23 abriles está culminando una terapia de deshabituación en Proyecto Hombre. Él, con 21 años, arrancó ligando con los porros y acabó embaucado por la cocaína. Son las experiencias de dos de los 1.079 adolescentes que arribaron el pasado año a esta institución para estrenar un plan con el fin de resurgir de las tinieblas de los estupefacientes, según el portavoz de las Jornadas de Proyecto Hombre “Menores, drogas y sociedad.”
La droga llega directamente al cerebro. El estudio de la Oficina Nacional de Control de la Drogadicción de Washington, refrenda que los narcóticos pueden producir daños, como zozobra, melancolía, brotes psicóticos o tendencias al suicidio.
¿Será esto lo que algunos buscan, en clara línea con la cultura de la muerte?, apremia embestir a fondo contra las drogas, contrarias a la salud.
La droga es una de las plagas de la sociedad de nuestros días. La elevación de los índices de consumo de estupefacientes ha crecido de una forma alarmante y las autoridades se encuentran desbordadas con este grave problema. La drogadicción ha tomado carta de naturaleza en una parte de la población juvenil de todo el mundo. Se están poniendo los medios para terminar con esta lacra social que sólo lleva a la a la autodestrucción y a la muerte.
“He visto a los más grandes espíritus de mi generación, arrastrarse de madrugada por las calles de los negros, en busca de la droga urgente imperiosa”, afirma Allen Ginsberg.
Al pasar la antorcha... en una empresa familiar...
"llèvala con orgullo y promulga y defiende los valores y principios que emanan de ella, pues son los de tu familia. Valora a cada uno de tus compañeros de trabajo como lo que son, miembros de nuestra familia extendida y, por sobre todo, fomenta un clima de calidez que propicie el trabajo en equipo."
La familia en los negocios
"Mi padre, desde su lecho de muerte, aconsejó a mis hermanos mayores que la familia debiera permanecer siempre unida y que, en la medida en que actuáramos con apego a ello, esa habría de ser la base de nuestro éxito.
Los cuatro hijos que estuvimos, hasta hace poco, al frente de los negocios familiares teníamos temperamentos y, en ocasiones, visiones distintas sobre las cosas, pero teníamos a nuestro favor que aunque no siempre pensábamos igual, siempre pensábamos juntos, pues sabíamos que esta sería la base de nuestra unión.
Dios nos ha premiado con algo que me llena de satisfacción y de confianza en el futuro, y es, que la tercera generación de nuestra familia, a quien le toca asumir el liderazgo de nuestros negocios, ha organizado un Consejo Familiar donde están representadas las siete ramas... Entre ellos, un grupo mucho más numeroso, prima el mismo principio, pues es imposible que piensen siempre igual, pero están y, así confío, habrán de seguir pensando juntos. Esa ha sido una lección que ha orientado bien a nuestra familia por más de cien años."
Los cuatro hijos que estuvimos, hasta hace poco, al frente de los negocios familiares teníamos temperamentos y, en ocasiones, visiones distintas sobre las cosas, pero teníamos a nuestro favor que aunque no siempre pensábamos igual, siempre pensábamos juntos, pues sabíamos que esta sería la base de nuestra unión.
Dios nos ha premiado con algo que me llena de satisfacción y de confianza en el futuro, y es, que la tercera generación de nuestra familia, a quien le toca asumir el liderazgo de nuestros negocios, ha organizado un Consejo Familiar donde están representadas las siete ramas... Entre ellos, un grupo mucho más numeroso, prima el mismo principio, pues es imposible que piensen siempre igual, pero están y, así confío, habrán de seguir pensando juntos. Esa ha sido una lección que ha orientado bien a nuestra familia por más de cien años."
Relaciones prematrimoniales
Tomado de www.forumvida.org
La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos así como a la generación y educación de los hijos. Además, es un escándalo grave cuando se da corrupción de menores.
Ciertamente esta definición de la fornicación es susceptible de recibir diversos adjetivos, según las circunstancias en las que se encuentran las personas. Una cosa es la prostitución, otra las relaciones sexuales en las que ambos solo buscan el placer que le produce el otro, otro caso es el de los novios comprometidos, y una última situación es la de los que cohabitan sin formalizar su unión de ninguna forma. Hay una gradación del sentido de utilización del otro, de amor verdadero, de proyecto de vida, de donación. Sin embargo, en todo los casos, falta lo que constituye la bondad ética de la relación sexual: el significado del acto sexual como expresión de un amor total y definitivo, la dimensión social (el otro y el hijo) y el carácter vinculante de esa relación. No se puede vivir como si se fuese lo que todavía no se ha decidido y comprometido en que sea.
Por eso advierte PH: “Se van difundiendo, cada vez más, entre los adolescentes y jóvenes ciertas manifestaciones de tipo sexual que de suyo disponen a la relación completa, aunque sin llegar a ella. Estas manifestaciones genitales son un desorden moral porque se dan fuera de un contexto matrimonial.
Las relaciones íntimas deben llevarse a cabo sólo dentro del matrimonio, porque únicamente en él se verifica la conexión inseparable, querida por Dios, entre el significado unitivo y el procreativo de tales relaciones, dirigidas a mantener, confirmar y manifestar una definitiva comunión de vida -"una sola carne"- mediante la realización de un amor "humano", "total", "fiel y exclusivo" y "fecundo", cual el amor conyugal. Por esto las relaciones sexuales fuera del contexto matrimonial, constituyen un desorden grave, porque son expresiones de una realidad que no existe todavía; son un lenguaje que no encuentra correspondencia objetiva en la vida de las dos personas, aun no constituidas en comunidad definitiva con el necesario reconocimiento y garantía de la sociedad civil y, para los cónyuges católicos, también religiosa.
“Como enseña la experiencia, para que la unión sexual responda verdaderamente a las exigencias de su propia finalidad y de la dignidad humana, el amor tiene que tener su salvaguardia en la estabilidad del matrimonio. Estas exigencias reclaman un contrato conyugal sancionado y garantizado por la sociedad; contrato que instaura un estado de vida de capital importancia tanto para la unión exclusiva del hombre y de la mujer como para el bien de su familia y de la comunidad humana. A la verdad, las relaciones sexuales prematrimoniales excluyen las más de las veces la prole; y lo que se presenta como un amor conyugal no podrá desplegarse, como debería indefectiblemente, en un amor paternal y maternal; o, si eventualmente se despliega, lo hará con detrimento de los hijos, que se verán privados de la convivencia estable en la que puedan desarrollarse, como conviene, y encontrar el camino y los medios necesarios para integrarse en la sociedad”.
La fornicación es la unión carnal entre un hombre y una mujer fuera del matrimonio. Es gravemente contraria a la dignidad de las personas y de la sexualidad humana, naturalmente ordenada al bien de los esposos así como a la generación y educación de los hijos. Además, es un escándalo grave cuando se da corrupción de menores.
Ciertamente esta definición de la fornicación es susceptible de recibir diversos adjetivos, según las circunstancias en las que se encuentran las personas. Una cosa es la prostitución, otra las relaciones sexuales en las que ambos solo buscan el placer que le produce el otro, otro caso es el de los novios comprometidos, y una última situación es la de los que cohabitan sin formalizar su unión de ninguna forma. Hay una gradación del sentido de utilización del otro, de amor verdadero, de proyecto de vida, de donación. Sin embargo, en todo los casos, falta lo que constituye la bondad ética de la relación sexual: el significado del acto sexual como expresión de un amor total y definitivo, la dimensión social (el otro y el hijo) y el carácter vinculante de esa relación. No se puede vivir como si se fuese lo que todavía no se ha decidido y comprometido en que sea.
Por eso advierte PH: “Se van difundiendo, cada vez más, entre los adolescentes y jóvenes ciertas manifestaciones de tipo sexual que de suyo disponen a la relación completa, aunque sin llegar a ella. Estas manifestaciones genitales son un desorden moral porque se dan fuera de un contexto matrimonial.
Las relaciones íntimas deben llevarse a cabo sólo dentro del matrimonio, porque únicamente en él se verifica la conexión inseparable, querida por Dios, entre el significado unitivo y el procreativo de tales relaciones, dirigidas a mantener, confirmar y manifestar una definitiva comunión de vida -"una sola carne"- mediante la realización de un amor "humano", "total", "fiel y exclusivo" y "fecundo", cual el amor conyugal. Por esto las relaciones sexuales fuera del contexto matrimonial, constituyen un desorden grave, porque son expresiones de una realidad que no existe todavía; son un lenguaje que no encuentra correspondencia objetiva en la vida de las dos personas, aun no constituidas en comunidad definitiva con el necesario reconocimiento y garantía de la sociedad civil y, para los cónyuges católicos, también religiosa.
“Como enseña la experiencia, para que la unión sexual responda verdaderamente a las exigencias de su propia finalidad y de la dignidad humana, el amor tiene que tener su salvaguardia en la estabilidad del matrimonio. Estas exigencias reclaman un contrato conyugal sancionado y garantizado por la sociedad; contrato que instaura un estado de vida de capital importancia tanto para la unión exclusiva del hombre y de la mujer como para el bien de su familia y de la comunidad humana. A la verdad, las relaciones sexuales prematrimoniales excluyen las más de las veces la prole; y lo que se presenta como un amor conyugal no podrá desplegarse, como debería indefectiblemente, en un amor paternal y maternal; o, si eventualmente se despliega, lo hará con detrimento de los hijos, que se verán privados de la convivencia estable en la que puedan desarrollarse, como conviene, y encontrar el camino y los medios necesarios para integrarse en la sociedad”.
Aborto: una enfermedad infecciosa
Por Clemente Ferrer
(Tomado de Hispanidad: www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=137668)
El 4 de julio, Estados Unidos conmemora su Declaración de Independencia en la que se afirma:
“Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos entre los hombres y los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.”
Sin embargo, en EEUU, el aborto emprendió su despliegue después de que el Tribunal Supremo dictaminara la sentencia “Roe vs. Wade”, en 1973. En los años ochenta, el aumento se mantuvo estable hasta que se llegó al máximo histórico de 1,61 millones de abortos en 1990. Desde entonces, la cifra de abortos ha bajado: en 2004 hubo 1,22 millones de infanticidios.
La nación que lanzó en 1776 su grito de independencia en nombre del derecho de poder abolir gobiernos despóticos y violadores de los derechos fundamentales como son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, convive hoy con el aborto. Con el asesinato de los nonatos
No se pueden obviar los antecedentes del actual presidente de Estados Unidos, en su etapa como senador; ha ido en contra de cualquier restricción del aborto. Estas son algunas de sus decisiones; ha escogido para altos cargos a iniciadores del derecho al aborto; ha anulado la prohibición de apoyar a centros de planificación familiar que facilitan abortos; ha prohibido la subvención a las campañas de adiestramiento sexual que impulsan la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad después de los esponsales.
“Una sociedad abortista se hace inhóspita. Con el tiempo, reinará la tiranía y la arbitrariedad en todos los ambientes. Es como una enfermedad infecciosa que se contagia”, afirmó Jutta Burggraf.
Correo electrónico del autor: clementeferrer3@gmail.com
(Tomado de Hispanidad: www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=137668)
El 4 de julio, Estados Unidos conmemora su Declaración de Independencia en la que se afirma:
“Sostenemos como evidentes estas verdades: que todos los hombres son creados iguales; que son dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables; que entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad; que para garantizar estos derechos entre los hombres y los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad.”
Sin embargo, en EEUU, el aborto emprendió su despliegue después de que el Tribunal Supremo dictaminara la sentencia “Roe vs. Wade”, en 1973. En los años ochenta, el aumento se mantuvo estable hasta que se llegó al máximo histórico de 1,61 millones de abortos en 1990. Desde entonces, la cifra de abortos ha bajado: en 2004 hubo 1,22 millones de infanticidios.
La nación que lanzó en 1776 su grito de independencia en nombre del derecho de poder abolir gobiernos despóticos y violadores de los derechos fundamentales como son la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, convive hoy con el aborto. Con el asesinato de los nonatos
No se pueden obviar los antecedentes del actual presidente de Estados Unidos, en su etapa como senador; ha ido en contra de cualquier restricción del aborto. Estas son algunas de sus decisiones; ha escogido para altos cargos a iniciadores del derecho al aborto; ha anulado la prohibición de apoyar a centros de planificación familiar que facilitan abortos; ha prohibido la subvención a las campañas de adiestramiento sexual que impulsan la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad después de los esponsales.
“Una sociedad abortista se hace inhóspita. Con el tiempo, reinará la tiranía y la arbitrariedad en todos los ambientes. Es como una enfermedad infecciosa que se contagia”, afirmó Jutta Burggraf.
Correo electrónico del autor: clementeferrer3@gmail.com
Desalentador estado social... Marzo del 1969
Por P. R. Thompson
Ya, inclusive, los que pasaban sus días en un plácido e inalterado sosiego, al amparo de un cándido optimismo, comienzan a sentirse afectados por un vago e indefinido temor.
¿En qué parará todo esto? Es la pregunta que aflora a todos los labios y que, como un inicio de contagio de pánico, cruza de un ciudadano a otro.
El costo de la vida, para los que puedan pagarla, claro anda por las nubes. Y tan común como esta opinión es esta otra: lo que aquí parece no tener precio, porque ni siquiera se cotiza, es la vida humana.
Nos hemos dedicado al jovial deporte de la caza mayor: nos estamos cazando los unos a los otros.
No concluye un día ni se abre una noche sin que la prensa nos informe, en una inmancable crónica de sangre, de un asalto, de un asesinato, del estruendoso estallido de granadas, de tumultuarios movimientos callejeros que traen siempre como secuela obligada, pesadumbres, contusiones y destrozos.
Se ha perdido incluso la fe en la justicia de los Tribunales que descargan, no sin público escándalo, a quienes los propios institutos policiales, con pruebas que parecían no dejar márgenes a dudas, señalaban como autores de múltiples y macabros delitos.
Se fomenta, como es obvio, con esa impunidad, el menosprecio al Código Penal y se presta alas al crimen que ya actúa con alegre desenvoltura y mansalva. Comisiones y comisiones se suceden para esclarecer los sangrientos hechos y sus gestiones concluyen en un impenetrable y eterno silencio.
El negocio del atraco ha resultado tan jugoso y tan sin riesgos que, hasta el momento, los ladrones de encrucijada han acumulado, en total, más de doscientos mil pesos, sin que se hayan encontrado vestigios ni de los audaces protagonistas de esta inciviles tareas ni de los dineros robados.
Son claros, bien nítido, los síntomas de una trágica descomposición social. Vivimos en una anarquía virtual.
Sé que a muchos este cuadro sombrío, veteado de raudales de sangre, les parecerá pura hipérbole, imágenes surgidas en un cerebro asustadizo y amedrentado.
Se tendrá como una exageración. y toda exageración, en la medida en que se exagere, es falsa. ¡Bien desearía que así fuese!
Pero los hechos no se borran ni con la desaprensión ni con el espléndido brillo de armoniosas cláusulas retóricas. En esta ocasión, como en otras, son los muertos los que rinden un testimonio mayor a toda excepción.
Cabe preguntarse: ¿por qué en ciertos círculos -por fortuna restringidos- los fúnebres acontecimientos que nos sacuden casi a diario, no les hace ni perder el sueño ni les amarga por un instante sus suntuosos y exquisitos entretenimientos? ¿Es que su sensibilidad -ya encallecida- se ha vuelto inaccesible a la facultad de horrorizarse?
Bien. Aventuremos unas explicaciones. Según mi parecer algunos se han inconscientemente elaborado una noción estrictamente etimológica y semántica de lo que es el "prójimo". Prójimo, como es sabido, se deriva de próximo. Lo que nos está cerca. Conforme a esta escueta definición, el que pierde la vida, víctima de balas homicidas, en Jima, en el barrio Luperón o en cualquiera de las autopistas que convergen en la ciudad no es prójimo.
Prójimo seria su familiar o su íntimo o aquel que, por su alto prestigio social o político disfruta de pública notoriedad. El día en que entre el ataúd en su casa, en la casa de uno de estos últimos, entonces, a éstos tales se les habrá muerto un "prójimo" .
En el entretanto, mientras esto no ocurra, seguirán diciendo que en las páginas de los periódicos no hay nada, porque no aparece la esquela fúnebre de uno de los suyos.
Otra posible explicación de la indiferencia de algunos sectores: cultivan el crecimiento de los males, lo fomentan para dar lugar a la invocación del "Orden" que justifique el surgimiento de una providencial dictadura que imponga, a sangre y fuego, el imperio de la ley, con el beneplácito de los afortunados y con el total naufragio de las libertades públicas y cerrando así toda posibilidad de establecer una sociedad nueva que descanse en cimientos más humanos, más equitativos y decorosos que los actuales.
Mirabeaux conocía esta astuta política: la llamaba "la política de lo peor". "La polítique du pis".
Cualquiera que sea la racionalización de las turbias circunstancias actuales, aunque aún estamos en tiempo de detenernos en la loca y desalada carrera hacia el despeñadero, estamos, por una parte, orillando el borde de la anarquía, y, por la otra, caminamos mirando al abismo del despotismo.
Y esta es mi respuesta a la obsesiva pregunta de todos los días.
¿En qué parará esto?
Ya, inclusive, los que pasaban sus días en un plácido e inalterado sosiego, al amparo de un cándido optimismo, comienzan a sentirse afectados por un vago e indefinido temor.
¿En qué parará todo esto? Es la pregunta que aflora a todos los labios y que, como un inicio de contagio de pánico, cruza de un ciudadano a otro.
El costo de la vida, para los que puedan pagarla, claro anda por las nubes. Y tan común como esta opinión es esta otra: lo que aquí parece no tener precio, porque ni siquiera se cotiza, es la vida humana.
Nos hemos dedicado al jovial deporte de la caza mayor: nos estamos cazando los unos a los otros.
No concluye un día ni se abre una noche sin que la prensa nos informe, en una inmancable crónica de sangre, de un asalto, de un asesinato, del estruendoso estallido de granadas, de tumultuarios movimientos callejeros que traen siempre como secuela obligada, pesadumbres, contusiones y destrozos.
Se ha perdido incluso la fe en la justicia de los Tribunales que descargan, no sin público escándalo, a quienes los propios institutos policiales, con pruebas que parecían no dejar márgenes a dudas, señalaban como autores de múltiples y macabros delitos.
Se fomenta, como es obvio, con esa impunidad, el menosprecio al Código Penal y se presta alas al crimen que ya actúa con alegre desenvoltura y mansalva. Comisiones y comisiones se suceden para esclarecer los sangrientos hechos y sus gestiones concluyen en un impenetrable y eterno silencio.
El negocio del atraco ha resultado tan jugoso y tan sin riesgos que, hasta el momento, los ladrones de encrucijada han acumulado, en total, más de doscientos mil pesos, sin que se hayan encontrado vestigios ni de los audaces protagonistas de esta inciviles tareas ni de los dineros robados.
Son claros, bien nítido, los síntomas de una trágica descomposición social. Vivimos en una anarquía virtual.
Sé que a muchos este cuadro sombrío, veteado de raudales de sangre, les parecerá pura hipérbole, imágenes surgidas en un cerebro asustadizo y amedrentado.
Se tendrá como una exageración. y toda exageración, en la medida en que se exagere, es falsa. ¡Bien desearía que así fuese!
Pero los hechos no se borran ni con la desaprensión ni con el espléndido brillo de armoniosas cláusulas retóricas. En esta ocasión, como en otras, son los muertos los que rinden un testimonio mayor a toda excepción.
Cabe preguntarse: ¿por qué en ciertos círculos -por fortuna restringidos- los fúnebres acontecimientos que nos sacuden casi a diario, no les hace ni perder el sueño ni les amarga por un instante sus suntuosos y exquisitos entretenimientos? ¿Es que su sensibilidad -ya encallecida- se ha vuelto inaccesible a la facultad de horrorizarse?
Bien. Aventuremos unas explicaciones. Según mi parecer algunos se han inconscientemente elaborado una noción estrictamente etimológica y semántica de lo que es el "prójimo". Prójimo, como es sabido, se deriva de próximo. Lo que nos está cerca. Conforme a esta escueta definición, el que pierde la vida, víctima de balas homicidas, en Jima, en el barrio Luperón o en cualquiera de las autopistas que convergen en la ciudad no es prójimo.
Prójimo seria su familiar o su íntimo o aquel que, por su alto prestigio social o político disfruta de pública notoriedad. El día en que entre el ataúd en su casa, en la casa de uno de estos últimos, entonces, a éstos tales se les habrá muerto un "prójimo" .
En el entretanto, mientras esto no ocurra, seguirán diciendo que en las páginas de los periódicos no hay nada, porque no aparece la esquela fúnebre de uno de los suyos.
Otra posible explicación de la indiferencia de algunos sectores: cultivan el crecimiento de los males, lo fomentan para dar lugar a la invocación del "Orden" que justifique el surgimiento de una providencial dictadura que imponga, a sangre y fuego, el imperio de la ley, con el beneplácito de los afortunados y con el total naufragio de las libertades públicas y cerrando así toda posibilidad de establecer una sociedad nueva que descanse en cimientos más humanos, más equitativos y decorosos que los actuales.
Mirabeaux conocía esta astuta política: la llamaba "la política de lo peor". "La polítique du pis".
Cualquiera que sea la racionalización de las turbias circunstancias actuales, aunque aún estamos en tiempo de detenernos en la loca y desalada carrera hacia el despeñadero, estamos, por una parte, orillando el borde de la anarquía, y, por la otra, caminamos mirando al abismo del despotismo.
Y esta es mi respuesta a la obsesiva pregunta de todos los días.
¿En qué parará esto?
Las sectas se nutren de nuestras miserias
Por José Miguel Cuevas
http://info-ries.blogspot.com/
Continúan los medios de comunicación atendiendo a la presencia y la actuación de las sectas en una sociedad en crisis, aunque lo hacen con un enfoque únicamente psicológico, dejando de lado el componente religioso y de búsqueda de sentido que tiene este fenómeno.
Lo último ha sido una entrevista a un psicólogo andaluz que lleva varios años estudiando este tema, y que ha publicado el diario La Voz, realizada por el redactor Dani Pérez.
José Miguel Cuevas es psicólogo clínico y social. Actualmente elabora su tesis sobre sectas destructivas en la Universidad de Málaga, donde es profesor. En 2006 publicó el libro Sectas: cómo funcionan, cómo son sus líderes, efectos destructivos y cómo combatirlas, en la editorial Aljibe, considerado uno de los estudios de referencia en este campo de investigación. Asesora a diversas asociaciones que combaten el fenómeno creciente de la actividad sectaria.
-Con la crisis, ¿las sectas han adaptado sus mecanismos de manipulación para captar adeptos?
-No podemos olvidar que las sectas se nutren, fundamentalmente, de las miserias humanas y de las problemáticas sociales. Conforme peor esté la sociedad, mejor para ellos. Encuentran más ‘motivos objetivos’ para echarla por tierra, ahondar en el desencanto de los individuos y utilizarlo en su provecho.
-¿Hay más sectas ahora?
-Lo que está claro es, al menos, que tienen más éxito en la captación. Los grupos que ya existen han percibido que hay un caldo de cultivo favorable a sus mensajes y es lógico que incrementen su actividad.
-Es fácil toparse, en cualquier rincón de cualquier ciudad, con anuncios que invitan a apuntarse a cursos de sanación, meditación, terapias alternativas. ¿Hay que temerles?
-Como poco, hay que dudar. Te puedes topar con perfiles bastante sectarios, que intentan generar una dependencia en las personas a las que se dirigen y pueden utilizar esos cursos u otras actividades atractivas como una puerta de entrada a grupos más sólidos. Hay un cierto ‘boom’ de filosofías relacionadas con el ‘new age’, que no tienen por qué suponer, de por sí, una problemática. Otra cosa es el daño que pueden hacer cuando se ofertan como alternativa al trabajo de profesionales.
-¿Por qué las islas y la costa parecen territorios más favorables para la actividad sectaria?
-Es un fenómeno asociado, a nivel sociológico, con la diversidad cultural y el turismo. Eso favorece la implantación de grupos no autóctonos. Pueden pasar más desapercibidos.
-¿Y con el nivel económico?
-Existe una secta para cada tipo de persona. El perfil de estas ‘entidades’ es tan variado como el de sus posibles víctimas. Existen organizaciones especializadas en gente con problemas económicos, en desempleo, que estén pasando apuros, y existen sectas para yupis. Hay quien se ‘especializa’ en personas con un nivel cultural bajo y quien apunta a un ‘público’ universitario, como parece que ocurre en Granada.
-¿Cómo puede saber alguien que está siendo manipulado?
-Resulta sospechoso que la actividad por la que acudes deje de ser lo relevante, para centrarse en otras cuestiones que tú no habías elegido. También, es alarmante cuando se coarta la libertad individual y hay imposiciones, o cuando se te exige importantes cambios en tus creencias, valores y/o comportamientos previos. Una buena opción es, entonces, acudir a los especialistas, como los de RedUne o la AIIAP.
http://info-ries.blogspot.com/
Continúan los medios de comunicación atendiendo a la presencia y la actuación de las sectas en una sociedad en crisis, aunque lo hacen con un enfoque únicamente psicológico, dejando de lado el componente religioso y de búsqueda de sentido que tiene este fenómeno.
Lo último ha sido una entrevista a un psicólogo andaluz que lleva varios años estudiando este tema, y que ha publicado el diario La Voz, realizada por el redactor Dani Pérez.
José Miguel Cuevas es psicólogo clínico y social. Actualmente elabora su tesis sobre sectas destructivas en la Universidad de Málaga, donde es profesor. En 2006 publicó el libro Sectas: cómo funcionan, cómo son sus líderes, efectos destructivos y cómo combatirlas, en la editorial Aljibe, considerado uno de los estudios de referencia en este campo de investigación. Asesora a diversas asociaciones que combaten el fenómeno creciente de la actividad sectaria.
-Con la crisis, ¿las sectas han adaptado sus mecanismos de manipulación para captar adeptos?
-No podemos olvidar que las sectas se nutren, fundamentalmente, de las miserias humanas y de las problemáticas sociales. Conforme peor esté la sociedad, mejor para ellos. Encuentran más ‘motivos objetivos’ para echarla por tierra, ahondar en el desencanto de los individuos y utilizarlo en su provecho.
-¿Hay más sectas ahora?
-Lo que está claro es, al menos, que tienen más éxito en la captación. Los grupos que ya existen han percibido que hay un caldo de cultivo favorable a sus mensajes y es lógico que incrementen su actividad.
-Es fácil toparse, en cualquier rincón de cualquier ciudad, con anuncios que invitan a apuntarse a cursos de sanación, meditación, terapias alternativas. ¿Hay que temerles?
-Como poco, hay que dudar. Te puedes topar con perfiles bastante sectarios, que intentan generar una dependencia en las personas a las que se dirigen y pueden utilizar esos cursos u otras actividades atractivas como una puerta de entrada a grupos más sólidos. Hay un cierto ‘boom’ de filosofías relacionadas con el ‘new age’, que no tienen por qué suponer, de por sí, una problemática. Otra cosa es el daño que pueden hacer cuando se ofertan como alternativa al trabajo de profesionales.
-¿Por qué las islas y la costa parecen territorios más favorables para la actividad sectaria?
-Es un fenómeno asociado, a nivel sociológico, con la diversidad cultural y el turismo. Eso favorece la implantación de grupos no autóctonos. Pueden pasar más desapercibidos.
-¿Y con el nivel económico?
-Existe una secta para cada tipo de persona. El perfil de estas ‘entidades’ es tan variado como el de sus posibles víctimas. Existen organizaciones especializadas en gente con problemas económicos, en desempleo, que estén pasando apuros, y existen sectas para yupis. Hay quien se ‘especializa’ en personas con un nivel cultural bajo y quien apunta a un ‘público’ universitario, como parece que ocurre en Granada.
-¿Cómo puede saber alguien que está siendo manipulado?
-Resulta sospechoso que la actividad por la que acudes deje de ser lo relevante, para centrarse en otras cuestiones que tú no habías elegido. También, es alarmante cuando se coarta la libertad individual y hay imposiciones, o cuando se te exige importantes cambios en tus creencias, valores y/o comportamientos previos. Una buena opción es, entonces, acudir a los especialistas, como los de RedUne o la AIIAP.
El "waka waka" de Shakira en el mundial
Una invocación a los dioses santeros afro-antillanos...
Letra de “Time for Africa”...
Llegó el momento,
Caen las murallas,
Va a comenzar La única justa,
De las batallas.
No duele el golpe,
No existe el miedo,
Quítate el polvo,
Ponte de pie,
Y vuelves al ruedo.
Y la presión,
Que sientes,
Espera en ti,
Tu gente!
Ahora vamos por todo,
Y te acompaña la suerte,
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
(Eleggua es una de muchas deidades de la religión yoruba. En la santería, se sincretiza su persona con la del Santo Niño de Atocha o con San Antonio de Padua. Eleggua es el dueño de los caminos y el destino, es el que abre y cierra el camino a la felicidad; es muy travieso y su nombre significa "el mensajero")
Samina mina ¡eh! ¡Eh!
Waka waka ¡eh! ¡Eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Oye tu dios y,
No estarás solo,
Llegas aquí,
Para brillar,
Lo tienes todo.
La hora se acerca,
Es el momento,
Vas a ganar,
Cada batalla,
Ya lo presiento.
Hay que empezar,
De cero,
Para tocar,
El cielo.
Ahora vamos por todo,
Y todos vamos por ellos,
samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡Ah!
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Cause this is África.
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡ah!
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡ah!
(Changó o Shangó es una de muchas deidades de la religión yoruba. En la santería se sincretiza con San Marcos y Santa Bárbara. Shangó es uno de los más populares Orishas del panteón Yoruba. Es considerado Orisha de los truenos, los rayos, la justicia, la virilidad, la danza y el fuego. Fue en su tiempo un rey, guerrero y brujo, quien por equivocación destruyó su casa y a su esposa e hijos y luego se convirtió en Orisha. Orisha de la justicia, la danza y la fuerza viril, dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés, del baile y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida, la belleza masculina, la pasión, la inteligencia y las riquezas)
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Samina mina Zangaléwa, (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡ah!
Porque esto es África.
Porque esto es África.
(Pataki de Changó: Furibundo con sus descendientes al saber que Oggún había querido fornicar con su propia madre, Obatalá ordenó ejecutar a todos los varones. Cuando nació Changó, Elegguá (su hermano) se lo llevó escondido a su hermana mayor, Dadá, para que lo criara. Al poco tiempo nació Orula, el otro hermano, Elegguá, también temeroso de la ira de Obatalá, lo enterró al pie de la ceiba y le llevaba comida todos los días. El tiempo transcurrió y un buen día Obatalá cayó enfermo. Elegguá buscó rápido a Changó para que lo curara. Luego de que el gran médico Changó curó a su padre, Elegguá aprovechó la ocasión para implorar de Obatalá el perdón de Orula. Obatalá accedió y concedió el perdón. Changó lleno de gozo cortó la ceiba y de ella labró un hermoso tablero y junto con él le dio a su hermano Orunmila el don de la adivinación. Desde entonces Orunmila dice: "Maferefun (bendición) Elegguá, maferefun Changó, Elegbara". También por la misma razón el ékuele de Orunmila lleva en la cadeneta un fragmento del collar de Changó (blanco y rojo) por una punta. Desde entonces Orunmila es el adivinador del futuro como interprete del oráculo de Ifá, dueño del tablero y consejero de los hombres)
Mucha cautela con la letra de las canciones que cantamos...
Parecería inofensiva, pero no lo es...
Información adicional:
www.fcpeace.com/spanish/apo_varios/ocultismo_santeria.htm
Letra de “Time for Africa”...
Llegó el momento,
Caen las murallas,
Va a comenzar La única justa,
De las batallas.
No duele el golpe,
No existe el miedo,
Quítate el polvo,
Ponte de pie,
Y vuelves al ruedo.
Y la presión,
Que sientes,
Espera en ti,
Tu gente!
Ahora vamos por todo,
Y te acompaña la suerte,
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
(Eleggua es una de muchas deidades de la religión yoruba. En la santería, se sincretiza su persona con la del Santo Niño de Atocha o con San Antonio de Padua. Eleggua es el dueño de los caminos y el destino, es el que abre y cierra el camino a la felicidad; es muy travieso y su nombre significa "el mensajero")
Samina mina ¡eh! ¡Eh!
Waka waka ¡eh! ¡Eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Oye tu dios y,
No estarás solo,
Llegas aquí,
Para brillar,
Lo tienes todo.
La hora se acerca,
Es el momento,
Vas a ganar,
Cada batalla,
Ya lo presiento.
Hay que empezar,
De cero,
Para tocar,
El cielo.
Ahora vamos por todo,
Y todos vamos por ellos,
samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡Ah!
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Cause this is África.
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡ah!
Samina mina ¡eh! ¡eh!
Waka waka ¡eh! ¡eh!
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Porque esto es África.
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Samina mina Zangaléwa (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡ah!
(Changó o Shangó es una de muchas deidades de la religión yoruba. En la santería se sincretiza con San Marcos y Santa Bárbara. Shangó es uno de los más populares Orishas del panteón Yoruba. Es considerado Orisha de los truenos, los rayos, la justicia, la virilidad, la danza y el fuego. Fue en su tiempo un rey, guerrero y brujo, quien por equivocación destruyó su casa y a su esposa e hijos y luego se convirtió en Orisha. Orisha de la justicia, la danza y la fuerza viril, dueño de los tambores Batá, Wemileres, Ilú Batá o Bembés, del baile y la música; representa la necesidad y la alegría de vivir, la intensidad de la vida, la belleza masculina, la pasión, la inteligencia y las riquezas)
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Yango ¡eh! ¡eh! (Changó, dios de los santeros)
Samina mina Zangaléwa, (Eleggua, dios de los santeros)
Anawaaa ¡ah! ¡ah!
Porque esto es África.
Porque esto es África.
(Pataki de Changó: Furibundo con sus descendientes al saber que Oggún había querido fornicar con su propia madre, Obatalá ordenó ejecutar a todos los varones. Cuando nació Changó, Elegguá (su hermano) se lo llevó escondido a su hermana mayor, Dadá, para que lo criara. Al poco tiempo nació Orula, el otro hermano, Elegguá, también temeroso de la ira de Obatalá, lo enterró al pie de la ceiba y le llevaba comida todos los días. El tiempo transcurrió y un buen día Obatalá cayó enfermo. Elegguá buscó rápido a Changó para que lo curara. Luego de que el gran médico Changó curó a su padre, Elegguá aprovechó la ocasión para implorar de Obatalá el perdón de Orula. Obatalá accedió y concedió el perdón. Changó lleno de gozo cortó la ceiba y de ella labró un hermoso tablero y junto con él le dio a su hermano Orunmila el don de la adivinación. Desde entonces Orunmila dice: "Maferefun (bendición) Elegguá, maferefun Changó, Elegbara". También por la misma razón el ékuele de Orunmila lleva en la cadeneta un fragmento del collar de Changó (blanco y rojo) por una punta. Desde entonces Orunmila es el adivinador del futuro como interprete del oráculo de Ifá, dueño del tablero y consejero de los hombres)
Mucha cautela con la letra de las canciones que cantamos...
Parecería inofensiva, pero no lo es...
Información adicional:
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Dios, que buen vasallo
Por Juan Manuel de PRADA
http://bitacorapi.blogia.com/2010/071201-dios-que-buen-vasallo.php
Los triunfos de la selección española de fútbol vuelven a despertar un «sentimiento patriótico» en el pueblo que se celebra encomiásticamente, como si de auténtico patriotismo se tratara. Pero el «sentimiento patriótico» no es, como la propia expresión indica, sino la expresión emotiva de los efectos; y tal expresión emotiva puede ser el humus del que brote un «sentido patriótico» si se orienta hacia lo alto, pero también puede ser la charca donde el patriotismo perezca, si se orienta hacia lo bajo.
En la Roma imperial, por ejemplo, el «sentimiento patriótico» alcanzó cúspides de expresión emotiva que no se dieron jamás en la Roma republicana; pero esa exaltación sentimental discurrió paralela a la paulatina atrofia del «sentido patriótico» alcanzado en la etapa anterior. Un «sentido patriótico» que se cuaja cuando las naciones alcanzan la mancomunidad de las almas que la integran; y tal mancomunidad sólo se logra plenamente cuando, entre las almas que la integran, surgen personas con «espíritu público»; esto es, personas con la percepción y la pasión del bien común, capaces de dar alas al «sentimiento patriótico», levantándolo del magma emotivo. Cuando tales personas no existen, el «sentimiento patriótico» es como una semilla que germina en un terreno fértil donde, sin embargo, falta la luz que la haga crecer; y, cuando falta la luz, a la semilla germinada no le resta otro destino sino pudrirse. Y así, con frecuencia, el «sentimiento patriótico» huérfano de luz —desilusionado— acaba incubando los hongos venenosos de la acedia y el esplín; como ocurrió en la Roma Imperial, comandada por hombres que carecían de la percepción y la pasión del bien común.
Esto es lo que ocurre también hoy entre nosotros: quienes detentan el poder están destruyendo o dejando destruir la mancomunidad, por falta de «espíritu público»; y así, el destino de ese «sentimiento patriótico» que germina espontáneamente en ocasiones como la presente es infecundo; o, todavía peor, putrescente. A los pueblos comandados por hombres que carecen de «espíritu público» no les queda otro remedio sino vagar entristecidos, como al Cid del destierro («Dios, qué buen vasallo si hubiese buen señor»), cuando no enzarzarse en querellas intestinas que son como guerras civiles latentes. Esta situación de «guerra civil latente» es la que padecemos hoy en España, azuzada por ideologías que, en lugar de buscar el procomún o bien general, buscan el bien particular de un grupo o de una región; y que se hacen fuertes subrayando ese particularismo, dividiendo a los pueblos en lo profundo, actuando como sucedáneos religiosos que dificultan el entendimiento, la «mancomunidad de almas». Y, cuando más se debilita esa mancomunidad, más fuertes se hacen esas ideologías y los «partidos» que las representan; de tal modo que la robustez de tales partidos se cobra a costa del espíritu público y del sentido patriótico. Así, debilitando la mancomunidad, es como nuestros gobernantes se han hecho fuertes; y, aunque jalean el «sentimiento patriótico» que en estos días prende entre las gentes divididas, temen en lo más profundo de sus corrompidos corazones que de ese «sentimiento» instintivo (emotiva nostalgia de un bien que nos ha sido arrebatado) brote un «sentido» orientado hacia lo alto. Para evitar que tal ventura ocurra, seguirán azuzando la guerra civil latente que los hace fuertes.
http://bitacorapi.blogia.com/2010/071201-dios-que-buen-vasallo.php
Los triunfos de la selección española de fútbol vuelven a despertar un «sentimiento patriótico» en el pueblo que se celebra encomiásticamente, como si de auténtico patriotismo se tratara. Pero el «sentimiento patriótico» no es, como la propia expresión indica, sino la expresión emotiva de los efectos; y tal expresión emotiva puede ser el humus del que brote un «sentido patriótico» si se orienta hacia lo alto, pero también puede ser la charca donde el patriotismo perezca, si se orienta hacia lo bajo.
En la Roma imperial, por ejemplo, el «sentimiento patriótico» alcanzó cúspides de expresión emotiva que no se dieron jamás en la Roma republicana; pero esa exaltación sentimental discurrió paralela a la paulatina atrofia del «sentido patriótico» alcanzado en la etapa anterior. Un «sentido patriótico» que se cuaja cuando las naciones alcanzan la mancomunidad de las almas que la integran; y tal mancomunidad sólo se logra plenamente cuando, entre las almas que la integran, surgen personas con «espíritu público»; esto es, personas con la percepción y la pasión del bien común, capaces de dar alas al «sentimiento patriótico», levantándolo del magma emotivo. Cuando tales personas no existen, el «sentimiento patriótico» es como una semilla que germina en un terreno fértil donde, sin embargo, falta la luz que la haga crecer; y, cuando falta la luz, a la semilla germinada no le resta otro destino sino pudrirse. Y así, con frecuencia, el «sentimiento patriótico» huérfano de luz —desilusionado— acaba incubando los hongos venenosos de la acedia y el esplín; como ocurrió en la Roma Imperial, comandada por hombres que carecían de la percepción y la pasión del bien común.
Esto es lo que ocurre también hoy entre nosotros: quienes detentan el poder están destruyendo o dejando destruir la mancomunidad, por falta de «espíritu público»; y así, el destino de ese «sentimiento patriótico» que germina espontáneamente en ocasiones como la presente es infecundo; o, todavía peor, putrescente. A los pueblos comandados por hombres que carecen de «espíritu público» no les queda otro remedio sino vagar entristecidos, como al Cid del destierro («Dios, qué buen vasallo si hubiese buen señor»), cuando no enzarzarse en querellas intestinas que son como guerras civiles latentes. Esta situación de «guerra civil latente» es la que padecemos hoy en España, azuzada por ideologías que, en lugar de buscar el procomún o bien general, buscan el bien particular de un grupo o de una región; y que se hacen fuertes subrayando ese particularismo, dividiendo a los pueblos en lo profundo, actuando como sucedáneos religiosos que dificultan el entendimiento, la «mancomunidad de almas». Y, cuando más se debilita esa mancomunidad, más fuertes se hacen esas ideologías y los «partidos» que las representan; de tal modo que la robustez de tales partidos se cobra a costa del espíritu público y del sentido patriótico. Así, debilitando la mancomunidad, es como nuestros gobernantes se han hecho fuertes; y, aunque jalean el «sentimiento patriótico» que en estos días prende entre las gentes divididas, temen en lo más profundo de sus corrompidos corazones que de ese «sentimiento» instintivo (emotiva nostalgia de un bien que nos ha sido arrebatado) brote un «sentido» orientado hacia lo alto. Para evitar que tal ventura ocurra, seguirán azuzando la guerra civil latente que los hace fuertes.
¿Amas a la Iglesia como a tu Madre?
Por R.P. José Luis Martín Descalzo
Creo que no puedo escribir sobre las cosas que amo sin hablar también sobre la Iglesia, sobre mi querida Iglesia. Comprendo que, al hacerlo, no estoy muy de moda porque hoy lo que prima es hablar de ella, cuando menos, con desapego (y tantas veces con ferocidad) incluso entre los creyentes. Dicen que el signo de los tiempos es gritar: “Cristo sí, la Iglesia no”. Pero a mí eso me parece tan inverosímil como decir, “quiero el alma de mi madre, pero a mi madre no”. Y lamento no entender a quienes la insultan o desprecian “en nombre del Evangelio” o a quienes parecen sentirse avergonzados de su historia y piensan que sólo ahora o en el futuro vamos a construir la “verdadera y fiel Iglesia”. No sé, pienso que tal vez cuando ya esté en el cielo sentiré compasión hacia eso en lo que aquí abajo convertimos entre todos a la Iglesia, pero mientras esté en la tierra ya tengo bastante trabajo con quererla como para encontrar también tiempo para ver sus fallos.
Y voy a ver si explico las razones por las que la quiero. Para ser un poco sistemático, voy a reducirla a cinco fundamentales.
La primera es que ella salió del costado de Cristo. ¿Cómo podría no amar yo aquello por lo que Jesús murió? ¿Y cómo podría yo amar a Cristo sin amar, al mismo tiempo, aquellas cosas por las que El dio su vida? La Iglesia –buena, mala, mediocre, santa o pecadora, o todo eso junto– fue y sigue siendo la esposa de Cristo. ¿Puedo amar al esposo despreciándola?
Pero –me dirá alguien– ¿cómo puedes amar a alguien que ha traicionado tantas veces el Evangelio, a alguien que tiene tan poco que ver con lo que Cristo soñó que fuera? ¿Es que no sientes al menos nostalgia de la iglesia primitiva? Sí, claro, siento nostalgia de aquellos tiempos en los que –como decía san Ireneo– “la sangre de Cristo estaba todavía caliente”, y en los que la fe ardía con toda viveza en el alma de los creyentes. Pero, ¿es que hubiera justificado un menor amor la nostalgia de mi madre joven que yo podía sentir cuando ya mi madre era vieja? ¿Hubiera yo podido devaluar sus pies cansados y su corazón fatigado?
A veces oigo en algunos púlpitos o tribunas periodísticas demagogias que no tienen ni siquiera el mérito de ser nuevas. Las que, por ejemplo, hablan de que la Iglesia es ahora una esposa prostituida. Y recuerdo aquel disparatado texto que Saint-Cyran escribía a san Vicente de Paúl y que es –como ciertas críticas de hoy– un monumento al orgullo: “Sí, yo lo reconozco: Dios me ha dado grandes luces. El me ha hecho comprender que ya no hay Iglesia. Dios me ha hecho comprender que hace cinco o seis siglos que ya no existe Iglesia. Antes de esto la Iglesia era un gran río que llevaba sus aguas transparentes, pero en el presente lo que nos parece ser Iglesia no es nada más que cieno. La Iglesia era su esposa, pero actualmente es una adúltera y una prostituta. Por eso la ha repudiado y quiere que la sustituya otra que le sea fiel”.
Me quedo, claro, con san Vicente de Paúl, que, en lugar de soñar pasadas y futuras utopías, se dedicó a construir su santidad y, con ella, la de la Iglesia. Un río de cieno hay que purificarlo, no limitarse a condenarlo, sobre todo cuando nadie puede presentar ese supuesto libelo de repudio que Cristo habría dado a su esposa.
La segunda razón por la que amo a la Iglesia es porque ella y sólo ella me ha dado a Cristo y cuánto sé de El. A través de esa larga cadena de creyentes mediocres me ha llegado el recuerdo de Jesús y su Evangelio. Sí, claro, a veces lo ha ensuciado al transmitirlo, pero todo lo que de El sabemos nos llegó a través de ella.
Ella no es Cristo, ya lo sé. El es el absoluto, el fin; ella sólo el medio. Incluso es cierto que cuando digo “creo en la Iglesia” lo que estoy diciendo es que creo en Cristo, que sigue estando en ella, lo mismo que cuando afirmo que bebo un vaso de vino lo que realmente bebo es el vino, no el vaso. Pero, ¿cómo podría beber el vino si no tuviera vaso? El canal no es el agua que transporta, pero ¡qué importante es el canal que la trae!
El centro final de mi amor es Cristo, pero “ella es la cámara del tesoro donde los apóstoles han depositado la verdad que es Cristo”, como decía san Ireneo. Ella es “la sala donde el padre de familia celebra los desposorios de su Hijo” como escribía san Cipriano. Ella es verdaderamente –ahora es el río de san Agustín quien se desborda– “la casa de oración adornada de visibles edificios, el templo donde habita su gloria, la sede inconmutable de la verdad, el santuario de la eterna caridad, el arca que nos salva del diluvio y nos conduce al puerto de la salvación, la querida y única esposa que Cristo conquistó con su sangre y en cuyo seno renacemos para su gloria, con cuya leche nos amamantamos, cuyo pan de vida nos fortalece, la fuente de la misericordia con la que nos sustentamos”.
¿Cómo podría no amar yo a quien me transmite todos los legados de Cristo: la Eucaristía, su Palabra, la comunidad de mis hermanos, la luz de la esperanza?
Pero su historia es triste, está llena de sangres derramadas, de intolerancias impuestas, de legalismos empequeñecedores, de maridajes con los poderes de este mundo, de jerarcas mediocres y vendidos….sí es cierto. Pero también está llena de SANTOS. Y esta es la tercera razón de mi amor.
La tercera razón de mi amor a la Iglesia es que está llena de santos. Siempre que yo me monto en un tren sé que la historia del ferrocarril está llena de accidentes. Pero no por eso dejo de usarlo para desplazarme. “La Iglesia –decía Bernanos– es como una compañía de transportes que, desde hace dos mil años, traslada a los hombres de la tierra al cielo. En dos mil años ha tenido horas de retraso. Pero hay que decir que, gracias a sus santos, la compañía no ha quebrado”. Es cierto, los santos son la Iglesia, son los que justifican su existencia, son los que no nos hacen perder la confianza en ella. Ya sé que la historia de la Iglesia no ha sido un idilio. Pero, a fin de cuentas, a la hora de medir a la Iglesia, a mí me pesan mucho más los sacramentos que las cruzadas, los santos que los estados pontificios, la gracia que el derecho canónico.
¿Estoy con ello diciendo que amo a la Iglesia invisible y no a la visible? No, desde luego. Pienso que tenía razón Bernanos al escribir que “la Iglesia visible es lo que nosotros podemos ver de la invisible” y que como nosotros tenemos enfermos los ojos, sólo vemos las zonas enfermas de la Iglesia. Nos resulta más cómodo. Si viéramos a los santos tendríamos obligación de ser como ellos. Nos resulta más rentable “tranquilizarnos” viendo sólo sus zonas oscuras, con lo que sentimos, al mismo tiempo, el placer de criticarlas y la tranquilidad de saber que todos son tan mediocres como nosotros. Si nosotros no fuésemos tan humanos, veríamos más los elementos divinos de la Iglesia, que no vemos porque no somos ni dignos de verlos.
Cuarta razón. Voy a atreverme a decir más: yo amo con mayor intensidad a la iglesia porque es imperfecta. No es que me gustes sus imperfecciones, es que pienso que sin ellas hace tiempo que me habrían tenido que expulsar a mí de ella. A fin de cuentas, la Iglesia es mediocre porque está formada de gente como nosotros, como tú y como yo. Y esto es lo que, en definitiva, nos permite seguir dentro de ella.
Bernanos decía con exacta ironía: “Oh, si el mundo fuera la obra maestra de un arquitecto obsesionado por la simetría o de un profesor de lógica, de un Dios deista, la santidad sería el primer privilegio de los que mandan; cada grado de la jerarquía correspondería a un grado superior de santidad hasta llegar al más alto de todos, el Santo Padre, por supuesto. ¡Vamos! ¿Y nos gustaría una Iglesia así? ¿Os sentiríais a gusto en ella? Dejadme que me ría. Lejos de sentiros a gusto, os quedaríais en esta congregación de superhombres dándole vueltas entre manos a vuestra boina, lo mismo que un mendigo a la puerta del hotel Ritz. Por fortuna, la Iglesia es una casa de familia donde existe el desorden que hay en todas las casas familiares, siempre hay sillas a las que le falta una pata, las mesas están manchadas de tinta, los tarros de confites se vacían misteriosamente en las alacenas, todos lo conocemos bien, por experiencia”.
Sí, por fortuna en la Iglesia imperan las diversas extravagancias del Espíritu, que sopla donde quiere. Y gracias a ello nosotros podemos agradecerle a Dios cada noche que aún no nos hayan echado de esa casa de la que todos somos indignos. Tendremos, claro, que luchar por mejorarla. Pero sabiendo bien que siempre ha sido mediocre, como en las casas siempre hay polvo por muy cuidadosa que sea su dueña. No se sabe por dónde, pero el polvo entra siempre. Y una limpia el polvo en lugar de pasarse la vida enfadándose con él.
En rigor, todas esas críticas que proyectamos contra la Iglesia deberíamos volcarlas contra cada uno de nosotros mismos. Lo voy a decir en Latín con las preciosas palabras de san Ambrosio: Non in se, sed in nobis vulneratur Ecclesia. Caveamus igitur, ne lapsus noster vulnus Ecclesia fiat.
No en ella misma, sino en nosotros es herida la Iglesia. Tengamos, pues, cuidado, no sea que nuestros fallos se conviertan en heridas de la Iglesia.
La quinta y más cordial de mis razones es que la Iglesia es –literalmente– mi madre. Ella me engendró, ella me sigue amamantando. Y me gustaría ser como san Atanasio, que “se asía a la Iglesia como un árbol se agarra al suelo”. Y poder decir, como Orígenes, que “la Iglesia ha arrebatado mi corazón; ella es mi patria espiritual, ella es mi madre y mis hermanos”. ¿Cómo entonces sentirme avergonzado por sus arrugas cuando sé que le fueron naciendo de tanto darnos y darnos a luz a nosotros?
Por todo ello espero encontrarme siempre en ella como en un hogar caliente. Y deseo –con la gracia de Dios– morir en ella, como soñaba y consiguió santa Teresa. Y ese será mi mayor orgullo en la hora final. Ese día me gustaría repetir un pequeño poema que escribí hace ya muchos años siendo seminarista, un poema muy malo, pero que conservo como era porque expresaba y expresa lo que hay en mi corazón.
Amo a la Iglesia, estoy con sus torpezas,
Con sus tiernas y hermosas colecciones de tontos,
Con su túnica llena de pecadores y manchas.
Amo a sus santos y también a sus necios.
Amo a la Iglesia, quiero estar en ella.
Oh madre de manos sucias y vestidos raídos
Cansada de amamantarnos siempre
Un poquito arrugada de parir sin descanso.
No temas nunca, madre, que tus ojos de vieja
Nos lleven a otros puertos.
Sabemos bien que no fue tu belleza quien nos hizo hijos tuyos,
Sino tu sangre derramada al traernos.
Por eso cada arruga de tu frente nos enamora
Y el brillo cansado de tus ojos nos arrastra a tu seno.
Y hoy, al llegar cansado y sucios, con hambre
No esperamos palacios, ni banquetes, sino esta casa,
Esta madre, esta piedra donde poder sentarnos.
Creo que no puedo escribir sobre las cosas que amo sin hablar también sobre la Iglesia, sobre mi querida Iglesia. Comprendo que, al hacerlo, no estoy muy de moda porque hoy lo que prima es hablar de ella, cuando menos, con desapego (y tantas veces con ferocidad) incluso entre los creyentes. Dicen que el signo de los tiempos es gritar: “Cristo sí, la Iglesia no”. Pero a mí eso me parece tan inverosímil como decir, “quiero el alma de mi madre, pero a mi madre no”. Y lamento no entender a quienes la insultan o desprecian “en nombre del Evangelio” o a quienes parecen sentirse avergonzados de su historia y piensan que sólo ahora o en el futuro vamos a construir la “verdadera y fiel Iglesia”. No sé, pienso que tal vez cuando ya esté en el cielo sentiré compasión hacia eso en lo que aquí abajo convertimos entre todos a la Iglesia, pero mientras esté en la tierra ya tengo bastante trabajo con quererla como para encontrar también tiempo para ver sus fallos.
Y voy a ver si explico las razones por las que la quiero. Para ser un poco sistemático, voy a reducirla a cinco fundamentales.
La primera es que ella salió del costado de Cristo. ¿Cómo podría no amar yo aquello por lo que Jesús murió? ¿Y cómo podría yo amar a Cristo sin amar, al mismo tiempo, aquellas cosas por las que El dio su vida? La Iglesia –buena, mala, mediocre, santa o pecadora, o todo eso junto– fue y sigue siendo la esposa de Cristo. ¿Puedo amar al esposo despreciándola?
Pero –me dirá alguien– ¿cómo puedes amar a alguien que ha traicionado tantas veces el Evangelio, a alguien que tiene tan poco que ver con lo que Cristo soñó que fuera? ¿Es que no sientes al menos nostalgia de la iglesia primitiva? Sí, claro, siento nostalgia de aquellos tiempos en los que –como decía san Ireneo– “la sangre de Cristo estaba todavía caliente”, y en los que la fe ardía con toda viveza en el alma de los creyentes. Pero, ¿es que hubiera justificado un menor amor la nostalgia de mi madre joven que yo podía sentir cuando ya mi madre era vieja? ¿Hubiera yo podido devaluar sus pies cansados y su corazón fatigado?
A veces oigo en algunos púlpitos o tribunas periodísticas demagogias que no tienen ni siquiera el mérito de ser nuevas. Las que, por ejemplo, hablan de que la Iglesia es ahora una esposa prostituida. Y recuerdo aquel disparatado texto que Saint-Cyran escribía a san Vicente de Paúl y que es –como ciertas críticas de hoy– un monumento al orgullo: “Sí, yo lo reconozco: Dios me ha dado grandes luces. El me ha hecho comprender que ya no hay Iglesia. Dios me ha hecho comprender que hace cinco o seis siglos que ya no existe Iglesia. Antes de esto la Iglesia era un gran río que llevaba sus aguas transparentes, pero en el presente lo que nos parece ser Iglesia no es nada más que cieno. La Iglesia era su esposa, pero actualmente es una adúltera y una prostituta. Por eso la ha repudiado y quiere que la sustituya otra que le sea fiel”.
Me quedo, claro, con san Vicente de Paúl, que, en lugar de soñar pasadas y futuras utopías, se dedicó a construir su santidad y, con ella, la de la Iglesia. Un río de cieno hay que purificarlo, no limitarse a condenarlo, sobre todo cuando nadie puede presentar ese supuesto libelo de repudio que Cristo habría dado a su esposa.
La segunda razón por la que amo a la Iglesia es porque ella y sólo ella me ha dado a Cristo y cuánto sé de El. A través de esa larga cadena de creyentes mediocres me ha llegado el recuerdo de Jesús y su Evangelio. Sí, claro, a veces lo ha ensuciado al transmitirlo, pero todo lo que de El sabemos nos llegó a través de ella.
Ella no es Cristo, ya lo sé. El es el absoluto, el fin; ella sólo el medio. Incluso es cierto que cuando digo “creo en la Iglesia” lo que estoy diciendo es que creo en Cristo, que sigue estando en ella, lo mismo que cuando afirmo que bebo un vaso de vino lo que realmente bebo es el vino, no el vaso. Pero, ¿cómo podría beber el vino si no tuviera vaso? El canal no es el agua que transporta, pero ¡qué importante es el canal que la trae!
El centro final de mi amor es Cristo, pero “ella es la cámara del tesoro donde los apóstoles han depositado la verdad que es Cristo”, como decía san Ireneo. Ella es “la sala donde el padre de familia celebra los desposorios de su Hijo” como escribía san Cipriano. Ella es verdaderamente –ahora es el río de san Agustín quien se desborda– “la casa de oración adornada de visibles edificios, el templo donde habita su gloria, la sede inconmutable de la verdad, el santuario de la eterna caridad, el arca que nos salva del diluvio y nos conduce al puerto de la salvación, la querida y única esposa que Cristo conquistó con su sangre y en cuyo seno renacemos para su gloria, con cuya leche nos amamantamos, cuyo pan de vida nos fortalece, la fuente de la misericordia con la que nos sustentamos”.
¿Cómo podría no amar yo a quien me transmite todos los legados de Cristo: la Eucaristía, su Palabra, la comunidad de mis hermanos, la luz de la esperanza?
Pero su historia es triste, está llena de sangres derramadas, de intolerancias impuestas, de legalismos empequeñecedores, de maridajes con los poderes de este mundo, de jerarcas mediocres y vendidos….sí es cierto. Pero también está llena de SANTOS. Y esta es la tercera razón de mi amor.
La tercera razón de mi amor a la Iglesia es que está llena de santos. Siempre que yo me monto en un tren sé que la historia del ferrocarril está llena de accidentes. Pero no por eso dejo de usarlo para desplazarme. “La Iglesia –decía Bernanos– es como una compañía de transportes que, desde hace dos mil años, traslada a los hombres de la tierra al cielo. En dos mil años ha tenido horas de retraso. Pero hay que decir que, gracias a sus santos, la compañía no ha quebrado”. Es cierto, los santos son la Iglesia, son los que justifican su existencia, son los que no nos hacen perder la confianza en ella. Ya sé que la historia de la Iglesia no ha sido un idilio. Pero, a fin de cuentas, a la hora de medir a la Iglesia, a mí me pesan mucho más los sacramentos que las cruzadas, los santos que los estados pontificios, la gracia que el derecho canónico.
¿Estoy con ello diciendo que amo a la Iglesia invisible y no a la visible? No, desde luego. Pienso que tenía razón Bernanos al escribir que “la Iglesia visible es lo que nosotros podemos ver de la invisible” y que como nosotros tenemos enfermos los ojos, sólo vemos las zonas enfermas de la Iglesia. Nos resulta más cómodo. Si viéramos a los santos tendríamos obligación de ser como ellos. Nos resulta más rentable “tranquilizarnos” viendo sólo sus zonas oscuras, con lo que sentimos, al mismo tiempo, el placer de criticarlas y la tranquilidad de saber que todos son tan mediocres como nosotros. Si nosotros no fuésemos tan humanos, veríamos más los elementos divinos de la Iglesia, que no vemos porque no somos ni dignos de verlos.
Cuarta razón. Voy a atreverme a decir más: yo amo con mayor intensidad a la iglesia porque es imperfecta. No es que me gustes sus imperfecciones, es que pienso que sin ellas hace tiempo que me habrían tenido que expulsar a mí de ella. A fin de cuentas, la Iglesia es mediocre porque está formada de gente como nosotros, como tú y como yo. Y esto es lo que, en definitiva, nos permite seguir dentro de ella.
Bernanos decía con exacta ironía: “Oh, si el mundo fuera la obra maestra de un arquitecto obsesionado por la simetría o de un profesor de lógica, de un Dios deista, la santidad sería el primer privilegio de los que mandan; cada grado de la jerarquía correspondería a un grado superior de santidad hasta llegar al más alto de todos, el Santo Padre, por supuesto. ¡Vamos! ¿Y nos gustaría una Iglesia así? ¿Os sentiríais a gusto en ella? Dejadme que me ría. Lejos de sentiros a gusto, os quedaríais en esta congregación de superhombres dándole vueltas entre manos a vuestra boina, lo mismo que un mendigo a la puerta del hotel Ritz. Por fortuna, la Iglesia es una casa de familia donde existe el desorden que hay en todas las casas familiares, siempre hay sillas a las que le falta una pata, las mesas están manchadas de tinta, los tarros de confites se vacían misteriosamente en las alacenas, todos lo conocemos bien, por experiencia”.
Sí, por fortuna en la Iglesia imperan las diversas extravagancias del Espíritu, que sopla donde quiere. Y gracias a ello nosotros podemos agradecerle a Dios cada noche que aún no nos hayan echado de esa casa de la que todos somos indignos. Tendremos, claro, que luchar por mejorarla. Pero sabiendo bien que siempre ha sido mediocre, como en las casas siempre hay polvo por muy cuidadosa que sea su dueña. No se sabe por dónde, pero el polvo entra siempre. Y una limpia el polvo en lugar de pasarse la vida enfadándose con él.
En rigor, todas esas críticas que proyectamos contra la Iglesia deberíamos volcarlas contra cada uno de nosotros mismos. Lo voy a decir en Latín con las preciosas palabras de san Ambrosio: Non in se, sed in nobis vulneratur Ecclesia. Caveamus igitur, ne lapsus noster vulnus Ecclesia fiat.
No en ella misma, sino en nosotros es herida la Iglesia. Tengamos, pues, cuidado, no sea que nuestros fallos se conviertan en heridas de la Iglesia.
La quinta y más cordial de mis razones es que la Iglesia es –literalmente– mi madre. Ella me engendró, ella me sigue amamantando. Y me gustaría ser como san Atanasio, que “se asía a la Iglesia como un árbol se agarra al suelo”. Y poder decir, como Orígenes, que “la Iglesia ha arrebatado mi corazón; ella es mi patria espiritual, ella es mi madre y mis hermanos”. ¿Cómo entonces sentirme avergonzado por sus arrugas cuando sé que le fueron naciendo de tanto darnos y darnos a luz a nosotros?
Por todo ello espero encontrarme siempre en ella como en un hogar caliente. Y deseo –con la gracia de Dios– morir en ella, como soñaba y consiguió santa Teresa. Y ese será mi mayor orgullo en la hora final. Ese día me gustaría repetir un pequeño poema que escribí hace ya muchos años siendo seminarista, un poema muy malo, pero que conservo como era porque expresaba y expresa lo que hay en mi corazón.
Amo a la Iglesia, estoy con sus torpezas,
Con sus tiernas y hermosas colecciones de tontos,
Con su túnica llena de pecadores y manchas.
Amo a sus santos y también a sus necios.
Amo a la Iglesia, quiero estar en ella.
Oh madre de manos sucias y vestidos raídos
Cansada de amamantarnos siempre
Un poquito arrugada de parir sin descanso.
No temas nunca, madre, que tus ojos de vieja
Nos lleven a otros puertos.
Sabemos bien que no fue tu belleza quien nos hizo hijos tuyos,
Sino tu sangre derramada al traernos.
Por eso cada arruga de tu frente nos enamora
Y el brillo cansado de tus ojos nos arrastra a tu seno.
Y hoy, al llegar cansado y sucios, con hambre
No esperamos palacios, ni banquetes, sino esta casa,
Esta madre, esta piedra donde poder sentarnos.
Diez razones para no legalizar la droga
Escrito por Mauricio Aira (www.ernestojustiniano.org)
Los propagandistas de la legalización de la droga vuelven a la carga con gran publicidad después del aparente éxito obtenido en Argentina con una Ley que despenaliza la tenencia de marihuana o cannabis, no obstante la oposición firme y airada de la clase consiente de nuestro vecino. Dicen en sus falsas argumentaciones algunas mentiras que es preciso puntualizar.
Atribuyen a los EEUU el fracaso de la política restrictiva, que controla y sanciona la actividad del narcotráfico tal cual establece NNUU y tal como está vigente por ej., en los 27 países de la UE. Que tal actitud significa gastos es evidente, aunque inevitable si se quiere evitar el daño irreparable generalmente mortífero que las drogas provocan en las juventudes que caen bajo sus garras.
Una. La legalización no pondría fin a la actividad lucrativa del narcotráfico. Al quitarse las barreras legales que prohíben su comercialización saldría a flote el submundo que hoy domina la criminal actividad, haciendo florecer el mercado con ventas mayores y de los 400 mil millones de dólares que se estima el actual comercio triplicaría su volumen, sumiendo al mundo en un mar de droga.
Dos. De ser posible la reducción del precio de las drogas por una mayor ilimitada oferta el daño social por la extensión del veneno afectaría un universo inmensamente mayor al actual. El robo y la prostitución para financiar su consumo cobrarían un mayor auge.
Tres. Legalizar la droga permitiría dicen los “liberalizadores” un control de calidad. Lo que equivale a establecer una escala del efecto del veneno que de todos modos mata, aunque algún producto demore mayor tiempo que el otro. El daño irreparable sería al menos tres veces mayor.
Cuatro. Si fuera evidente que los grandes narcotraficantes se benefician con el mayor control hoy en vigencia, ¿porqué los carteles y las mafias ejecutan tal propaganda por su legalización? Salta a la vista que la “venta libre” sería motivo de su mayor enriquecimiento y empoderamiento. Si hay nuevos operativos en Latinoamérica, los expertos lo interpretan como “algo planificado” porque actúan así para reciclarse y “echar a la basura” las plantas ya obsoletas.
Cinco. Se suele generalizar cuando se asegura que en todos los niveles de gobierno una cantidad de policías, de aduaneros, de jueces y otras autoridades son comprados, sobornados o extorsionados por los narco traficantes. Es evidente que en algunos países como México, Colombia, Brasil, Perú y por supuesto Bolivia se han dado esos casos, en muchos otros, para bien de la humanidad las autoridades son incorruptibles y tienen tras suyo, un efectivo control social formado por padres de familia, por sindicatos, por gremios y políticos que garantizan las normas restrictivas.
Sexta. Donde se equivocan los despenalizadores es interpretar que con su “medida salvadora” cerrarán las cárceles y desaparecerán los asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas, que los gobiernos ahorrarán los presupuestos que hoy destinan a combatir el narcotráfico, descongestionarán las prisiones donde permanecen “gentes cuyo único crimen fue el consumo de sustancias prohibidas” lo cual es tremenda falsedad. En muchísimos países lo que está penado es el narcotráfico, existe tolerancia con el consumo en muy pequeñas dosis. ¿Cuáles son las autoridades que reconocen que sus esfuerzos por la penalización apenas llegan al 28%?
Séptima. La legalización terminará con el recorte de libertades, pinchazos telefónicos, allanamientos, registro en listas negras, censura y control de armas que atentan “contra nuestra libertad”. ¿Olvidan acaso que los delincuentes incursos en el narcotráfico son los criminales de la peor especie, contra los que no cabe consideración alguna? El encarcelamiento colectivo no se termina con el control de las drogas aseguran y cabe. La liberalización dará mayor libertad… ¿a quienes?
Octava. Reconocen los liberalizadores que las guerrillas financiadas por el narcotráfico poseen millones de dólares, armas, prensa, recursos humanos que son una bomba de tiempo en Bolivia, Perú y Colombia y su próxima extensión a Venezuela, Brasil, Panamá lo que obliga a las potencias a prevenir su expansión y la peligrosidad de su agresividad. Con el respaldo de la Ley los grupos se consolidarían e intervendrían en los estados sin disimulo alguno.
Novena. De ser evidente que el consumo de drogas provoca violencia urbana, abuso policial, la confiscación de bienes, allanamientos indebidos, etc., el consumo libre sin el freno legal multiplicará por mil estos daños e incorporará a nuevos grupos hoy felizmente al margen del consumo.
Décima. El debate sobre la legalización debe continuar, al mismo tiempo que el rigor de la política restrictiva, cualquier señal en falso alentaría a los sabuesos que aguaitan cual aves de rapiña a la espera de un error, como el que acaban de cometer en Argentina, explicable tan sólo entre otras cosas por la influencia maligna de George Soros y su poderoso imperio, quién posee planes monstruosos para “obtener ganancias de pescador” en el mar revuelto de confusión que seguirá a la desafortunada medida. Debe continuar el uso de métodos y tecnología de punta la campaña educativa desde la primera edad, para prevenir, denunciar y evitar el consumo de drogas con que la criminalidad agrede a la sociedad actual.
Las experiencias parciales, reducidas a pequeños grupos de drogadictos en Copenhague, Ámsterdam y algunas comunas de Suiza terminaron en un fracaso total. Suecia en cambio ha reforzado la prohibición y la no tolerancia con una actuación más estricta y severas penalidades para los delitos relacionados con las drogas, se fomentó la educación y la participación ciudadana. Hoy el índice de consumo de droga descendió hasta ser el más bajo de todo el mundo occidental.
Los propagandistas de la legalización de la droga vuelven a la carga con gran publicidad después del aparente éxito obtenido en Argentina con una Ley que despenaliza la tenencia de marihuana o cannabis, no obstante la oposición firme y airada de la clase consiente de nuestro vecino. Dicen en sus falsas argumentaciones algunas mentiras que es preciso puntualizar.
Atribuyen a los EEUU el fracaso de la política restrictiva, que controla y sanciona la actividad del narcotráfico tal cual establece NNUU y tal como está vigente por ej., en los 27 países de la UE. Que tal actitud significa gastos es evidente, aunque inevitable si se quiere evitar el daño irreparable generalmente mortífero que las drogas provocan en las juventudes que caen bajo sus garras.
Una. La legalización no pondría fin a la actividad lucrativa del narcotráfico. Al quitarse las barreras legales que prohíben su comercialización saldría a flote el submundo que hoy domina la criminal actividad, haciendo florecer el mercado con ventas mayores y de los 400 mil millones de dólares que se estima el actual comercio triplicaría su volumen, sumiendo al mundo en un mar de droga.
Dos. De ser posible la reducción del precio de las drogas por una mayor ilimitada oferta el daño social por la extensión del veneno afectaría un universo inmensamente mayor al actual. El robo y la prostitución para financiar su consumo cobrarían un mayor auge.
Tres. Legalizar la droga permitiría dicen los “liberalizadores” un control de calidad. Lo que equivale a establecer una escala del efecto del veneno que de todos modos mata, aunque algún producto demore mayor tiempo que el otro. El daño irreparable sería al menos tres veces mayor.
Cuatro. Si fuera evidente que los grandes narcotraficantes se benefician con el mayor control hoy en vigencia, ¿porqué los carteles y las mafias ejecutan tal propaganda por su legalización? Salta a la vista que la “venta libre” sería motivo de su mayor enriquecimiento y empoderamiento. Si hay nuevos operativos en Latinoamérica, los expertos lo interpretan como “algo planificado” porque actúan así para reciclarse y “echar a la basura” las plantas ya obsoletas.
Cinco. Se suele generalizar cuando se asegura que en todos los niveles de gobierno una cantidad de policías, de aduaneros, de jueces y otras autoridades son comprados, sobornados o extorsionados por los narco traficantes. Es evidente que en algunos países como México, Colombia, Brasil, Perú y por supuesto Bolivia se han dado esos casos, en muchos otros, para bien de la humanidad las autoridades son incorruptibles y tienen tras suyo, un efectivo control social formado por padres de familia, por sindicatos, por gremios y políticos que garantizan las normas restrictivas.
Sexta. Donde se equivocan los despenalizadores es interpretar que con su “medida salvadora” cerrarán las cárceles y desaparecerán los asesinos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas, que los gobiernos ahorrarán los presupuestos que hoy destinan a combatir el narcotráfico, descongestionarán las prisiones donde permanecen “gentes cuyo único crimen fue el consumo de sustancias prohibidas” lo cual es tremenda falsedad. En muchísimos países lo que está penado es el narcotráfico, existe tolerancia con el consumo en muy pequeñas dosis. ¿Cuáles son las autoridades que reconocen que sus esfuerzos por la penalización apenas llegan al 28%?
Séptima. La legalización terminará con el recorte de libertades, pinchazos telefónicos, allanamientos, registro en listas negras, censura y control de armas que atentan “contra nuestra libertad”. ¿Olvidan acaso que los delincuentes incursos en el narcotráfico son los criminales de la peor especie, contra los que no cabe consideración alguna? El encarcelamiento colectivo no se termina con el control de las drogas aseguran y cabe. La liberalización dará mayor libertad… ¿a quienes?
Octava. Reconocen los liberalizadores que las guerrillas financiadas por el narcotráfico poseen millones de dólares, armas, prensa, recursos humanos que son una bomba de tiempo en Bolivia, Perú y Colombia y su próxima extensión a Venezuela, Brasil, Panamá lo que obliga a las potencias a prevenir su expansión y la peligrosidad de su agresividad. Con el respaldo de la Ley los grupos se consolidarían e intervendrían en los estados sin disimulo alguno.
Novena. De ser evidente que el consumo de drogas provoca violencia urbana, abuso policial, la confiscación de bienes, allanamientos indebidos, etc., el consumo libre sin el freno legal multiplicará por mil estos daños e incorporará a nuevos grupos hoy felizmente al margen del consumo.
Décima. El debate sobre la legalización debe continuar, al mismo tiempo que el rigor de la política restrictiva, cualquier señal en falso alentaría a los sabuesos que aguaitan cual aves de rapiña a la espera de un error, como el que acaban de cometer en Argentina, explicable tan sólo entre otras cosas por la influencia maligna de George Soros y su poderoso imperio, quién posee planes monstruosos para “obtener ganancias de pescador” en el mar revuelto de confusión que seguirá a la desafortunada medida. Debe continuar el uso de métodos y tecnología de punta la campaña educativa desde la primera edad, para prevenir, denunciar y evitar el consumo de drogas con que la criminalidad agrede a la sociedad actual.
Las experiencias parciales, reducidas a pequeños grupos de drogadictos en Copenhague, Ámsterdam y algunas comunas de Suiza terminaron en un fracaso total. Suecia en cambio ha reforzado la prohibición y la no tolerancia con una actuación más estricta y severas penalidades para los delitos relacionados con las drogas, se fomentó la educación y la participación ciudadana. Hoy el índice de consumo de droga descendió hasta ser el más bajo de todo el mundo occidental.
Los clósets no debieron abrirse
"De buena tinta" en Diario Libre
www.diariolibre.com/noticias_det.php?id=251394
No serán machos, tal vez "machas", pero no muchas.
En alguna vieja comedia del cine mexicano, un personaje que quería aparentar lo que no era, lanzaba a manera de consigna: "Hucha, hucha/ muchachas a la lucha/ no somos machos/ pero somos muchas".
Mauricio Garcés en ese tiempo era una maravilla.
La manifestación del sábado en El Conde y del domingo en El Malecón demostró todo lo contrario. Las lesbianas y los gays no serán machos, tal vez "machas", pero tampoco son muchas.
Los valientes y los arriesgados se revelaron como una exigua minoría que era mejor haberse quedado en casa y con los clósets cerrados, pues nadie va a convenir en reconocer derechos a dos o tres mal acostumbrados.
Incluso, la fama alcanzada como feministas por algunas de las manifestantes, se fue al suelo cuando se les vió besándose en público como una forma de escandalizar la sociedad.
Lo de Madonna con Britney Spears, como era un espectáculo montado, quedó mejor. Y como era en MTV, superior. Las dominicanas que quisieron imitarlas, que el próximo año ensayen más.
Más que un Besotón, lució un Pisotón. Y el mal gusto ni Dios lo perdona.
www.diariolibre.com/noticias_det.php?id=251394
No serán machos, tal vez "machas", pero no muchas.
En alguna vieja comedia del cine mexicano, un personaje que quería aparentar lo que no era, lanzaba a manera de consigna: "Hucha, hucha/ muchachas a la lucha/ no somos machos/ pero somos muchas".
Mauricio Garcés en ese tiempo era una maravilla.
La manifestación del sábado en El Conde y del domingo en El Malecón demostró todo lo contrario. Las lesbianas y los gays no serán machos, tal vez "machas", pero tampoco son muchas.
Los valientes y los arriesgados se revelaron como una exigua minoría que era mejor haberse quedado en casa y con los clósets cerrados, pues nadie va a convenir en reconocer derechos a dos o tres mal acostumbrados.
Incluso, la fama alcanzada como feministas por algunas de las manifestantes, se fue al suelo cuando se les vió besándose en público como una forma de escandalizar la sociedad.
Lo de Madonna con Britney Spears, como era un espectáculo montado, quedó mejor. Y como era en MTV, superior. Las dominicanas que quisieron imitarlas, que el próximo año ensayen más.
Más que un Besotón, lució un Pisotón. Y el mal gusto ni Dios lo perdona.
"El closet", según la LGBT
Por Tiberio Castellanos
Esta descarga esta inspirada en esa torcida consigna que dan a los jóvenes con inclinaciones homosexuales ciertos grupos con intereses políticomalvados.
Estos grupos inducen a estos jóvenes a "salirse del Closet". (Porque, según parece, hay personas con inclinaciones homosexuales que nunca se salen del Closet. Lo que, para nosotros, resultaría lógico y bueno. Pero, que para estos propagandistas del desparpajo sexual sería perder prosélitos y también otras ventajas de orden económico y político).
Se llaman Gay, Lesbian and Bisexual Community. Y obsérvece que cuando hablamos de gays o lesbians nos referimos a personas con una inclinacion o "preferencia", como ahora es más políticamente correcto decir. Pero, cuando hablamos de bisexuales, no estamos hablando de ninguna inclinación o "preferencia" (inclinación cuyo origen puede ser discutible). No, la bisexualidad es un muy feo vicio. Una horrible corrupción del instinto sexual. Y, también, en este ancho y perverso mundo en que vivimos un modo de ganarse la vida, para algunos.
Quiero aclarar. O mejor dicho aclaro, que el Closet no es sólo para las personas con inclinaciones homosexuales. Es también, para nosotros con otras y a veces peores inclinaciones.
Para mi, que he estado un tiempo fuera de él, y que, gracias a Dios, he vuelto al buen camino, el Closet aparece con toda claridad en los dias de Moisés. Se le ha llamado también Decálogo. Y la Historia Sagrada nos muestra, durante todo el Antiguo Testamento, cómo cuando el pueblo de Israel se salía del Closet le venían desgracias: derrotas militares, pestes, destierros.
Y esa, a mi entender, es la gran lección que nos enseñan esos viejos libros. Cuando me salgo del Closet me vienen desgracias. O dicho de otro modo: la paga del pecado es la muerte.
Luego, en el Nuevo Testamento, Jesús nos enseña, además de los diez anteriores, un nuevo mandamiento: amar al prójimo, aún cuando nuestro prójimo sea también nuestro enemigo.
Confieso, que aunque me cuesta mucho trabajo, trato, cada día, de no salirme del Closet.
Pero, la parte más complicada de esta descarga es la siguiente. Si las relaciones homosexuales son un grave pecado de fornicación, entonces, ¿el no salirse del Closet significaría vivir en completo celibato?. Exactamente.
Yo entiendo que esto es muy difícil. Pero no imposible. El Dios en el que yo creo, es un Dios justo. Por una parte, "nadie será tentado mas allá de sus fuerzas", es dogma de fé. Por otra parte está el especial talento que casi todos apreciamos en los homosexuales. O en casi todos ellos. Eso está a la vista, y no tengo que hacer un recuento histórico de grandes pintores, poetas, escritores, y modistas de hoy, entre otros artistas.
Entonces, el mismo Dios justo que te ha trazado un camino dificil te ha dado también la suficiente capacidad para recorrerlo exitosamente. Amén de que las relaciones homosexuales son una pura porquería. Aunque la practiquen bellezas como la Ellen De Generes o el Ricky Martin.
Esta descarga esta inspirada en esa torcida consigna que dan a los jóvenes con inclinaciones homosexuales ciertos grupos con intereses políticomalvados.
Estos grupos inducen a estos jóvenes a "salirse del Closet". (Porque, según parece, hay personas con inclinaciones homosexuales que nunca se salen del Closet. Lo que, para nosotros, resultaría lógico y bueno. Pero, que para estos propagandistas del desparpajo sexual sería perder prosélitos y también otras ventajas de orden económico y político).
Se llaman Gay, Lesbian and Bisexual Community. Y obsérvece que cuando hablamos de gays o lesbians nos referimos a personas con una inclinacion o "preferencia", como ahora es más políticamente correcto decir. Pero, cuando hablamos de bisexuales, no estamos hablando de ninguna inclinación o "preferencia" (inclinación cuyo origen puede ser discutible). No, la bisexualidad es un muy feo vicio. Una horrible corrupción del instinto sexual. Y, también, en este ancho y perverso mundo en que vivimos un modo de ganarse la vida, para algunos.
Quiero aclarar. O mejor dicho aclaro, que el Closet no es sólo para las personas con inclinaciones homosexuales. Es también, para nosotros con otras y a veces peores inclinaciones.
Para mi, que he estado un tiempo fuera de él, y que, gracias a Dios, he vuelto al buen camino, el Closet aparece con toda claridad en los dias de Moisés. Se le ha llamado también Decálogo. Y la Historia Sagrada nos muestra, durante todo el Antiguo Testamento, cómo cuando el pueblo de Israel se salía del Closet le venían desgracias: derrotas militares, pestes, destierros.
Y esa, a mi entender, es la gran lección que nos enseñan esos viejos libros. Cuando me salgo del Closet me vienen desgracias. O dicho de otro modo: la paga del pecado es la muerte.
Luego, en el Nuevo Testamento, Jesús nos enseña, además de los diez anteriores, un nuevo mandamiento: amar al prójimo, aún cuando nuestro prójimo sea también nuestro enemigo.
Confieso, que aunque me cuesta mucho trabajo, trato, cada día, de no salirme del Closet.
Pero, la parte más complicada de esta descarga es la siguiente. Si las relaciones homosexuales son un grave pecado de fornicación, entonces, ¿el no salirse del Closet significaría vivir en completo celibato?. Exactamente.
Yo entiendo que esto es muy difícil. Pero no imposible. El Dios en el que yo creo, es un Dios justo. Por una parte, "nadie será tentado mas allá de sus fuerzas", es dogma de fé. Por otra parte está el especial talento que casi todos apreciamos en los homosexuales. O en casi todos ellos. Eso está a la vista, y no tengo que hacer un recuento histórico de grandes pintores, poetas, escritores, y modistas de hoy, entre otros artistas.
Entonces, el mismo Dios justo que te ha trazado un camino dificil te ha dado también la suficiente capacidad para recorrerlo exitosamente. Amén de que las relaciones homosexuales son una pura porquería. Aunque la practiquen bellezas como la Ellen De Generes o el Ricky Martin.
Falsos paraísos de evasión
Por Clemente Ferrer (clementeferrer3@gmail.com)
http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=136959
“Bad night. Esta noche te puede tocar a ti” es el eslogan de la campaña de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.
Esta acción busca concienciar a la juventud frente a los alcaloides que originan zozobra, alucinación, odios, angustia y puede llevar al suicidio. Una madrugada de juerga se puede mudar en “una mala experiencia” porque, esos concentrados, “pueden ser tu peor enemigo”.
Las drogas se han alojado en la diversión de los adolescentes.
Por otra parte, la cifra del negocio de la droga obtiene cientos de millones de dólares cada año. A este mercado ilegal de los estupefacientes están amarradas las empresas delictivas y asesinas; blanqueo de dinero y subvención de guerrillas terroristas.
Alcanzar un estado de arrebato en unos minutos y sentir un efecto de júbilo durante una hora, son las alucinaciones que origina el “fentanilo”, una nueva droga sintética obtenida del opio que ha hecho tronar los pánicos de la ONU, por lo que, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, presenta en su Informe Anual, un capítulo específico a este concentrado: “Un opioide sintético 80 veces más potente que la heroína”, y que está originando graves quebrantos en Estados Unidos y México. También, un seis por ciento de la población adulta de los países occidentales acepta haber degustado esta sustancia una vez a lo largo de su existencia.
Asimismo, el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías, exhibió un horizonte penoso; las drogas son más económicas que nunca en todos los países de la Unión Europea, una bajada del 45%, lo que ha originado un aterrador aumento del derroche de la cocaína, estigma que se hincha con pujanza entre los adolescentes. La investigación expone la crudeza de la situación; anualmente se originan en Europa más de 8.000 defunciones atañidas a la dilapidación de alcaloides.
La droga, el sexo, el terror y la espiral del fanatismo, no se cobijarán en los fofos paraísos de evasión. El joven incauto cree que la droga le “llevará al paraíso” y lo que le dona es su propia autodestrucción, el deterioro físico y psíquico que transformará el “paraíso”, de unos instantes, en un prolongado e insoportable infierno.
http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=136959
“Bad night. Esta noche te puede tocar a ti” es el eslogan de la campaña de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción.
Esta acción busca concienciar a la juventud frente a los alcaloides que originan zozobra, alucinación, odios, angustia y puede llevar al suicidio. Una madrugada de juerga se puede mudar en “una mala experiencia” porque, esos concentrados, “pueden ser tu peor enemigo”.
Las drogas se han alojado en la diversión de los adolescentes.
Por otra parte, la cifra del negocio de la droga obtiene cientos de millones de dólares cada año. A este mercado ilegal de los estupefacientes están amarradas las empresas delictivas y asesinas; blanqueo de dinero y subvención de guerrillas terroristas.
Alcanzar un estado de arrebato en unos minutos y sentir un efecto de júbilo durante una hora, son las alucinaciones que origina el “fentanilo”, una nueva droga sintética obtenida del opio que ha hecho tronar los pánicos de la ONU, por lo que, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, presenta en su Informe Anual, un capítulo específico a este concentrado: “Un opioide sintético 80 veces más potente que la heroína”, y que está originando graves quebrantos en Estados Unidos y México. También, un seis por ciento de la población adulta de los países occidentales acepta haber degustado esta sustancia una vez a lo largo de su existencia.
Asimismo, el Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías, exhibió un horizonte penoso; las drogas son más económicas que nunca en todos los países de la Unión Europea, una bajada del 45%, lo que ha originado un aterrador aumento del derroche de la cocaína, estigma que se hincha con pujanza entre los adolescentes. La investigación expone la crudeza de la situación; anualmente se originan en Europa más de 8.000 defunciones atañidas a la dilapidación de alcaloides.
La droga, el sexo, el terror y la espiral del fanatismo, no se cobijarán en los fofos paraísos de evasión. El joven incauto cree que la droga le “llevará al paraíso” y lo que le dona es su propia autodestrucción, el deterioro físico y psíquico que transformará el “paraíso”, de unos instantes, en un prolongado e insoportable infierno.
Orgullo farisaico
Por Juan Francisco Puello Herrera
En mi proceso de conversión no puedo negar la influencia que ha tenido el pensamiento de Isaac Riera Fernández manifestado en “Convertir la vida, ser o no ser cristiano: tú decides”. En este proceso, con la ayuda de este libro, he hecho el firme propósito de revisar día a día mis actitudes y comportamientos.
Me cuido de no ser orgulloso, que es la primera forma oculta del fariseísmo, de un orgullo que para Riera Fernández es tan refinado y sutil que podría calificarse de espiritual, ya que éste tiene su origen en las prácticas religiosas. Aunque parezca un contrasentido, nos dice que esta oscura pasión es tan inseparable de nuestro ser y tan sinuosa en sus medios, que aprovecha incluso lo más santo para su propio alimento.
Recomienda llegar a la raíz del corazón, a no dejarse llevar, de que el trato habitual con Dios haga florecer en nosotros el engañoso sentimiento de considerarnos buenos, por encima de las otras personas. Previene contra el oculto amor a nuestro yo, siempre procurando nuestro beneficio, el cual puede revestirse de sentimientos religiosos para embellecer artificialmente nuestra alma.
No hay duda de que cuando esto suceda, y sucede con frecuencia, se cae en la trampa del orgullo farisaico. Para este autor la unión con Dios, que debe ser real y auténtica, debe producir siempre en nuestra alma un profundo sentimiento de la propia miseria y un crecimiento en humildad.
El buen olor a Dios sube cuando uno siendo justo ignora siempre que lo que es. Y desde esa perspectiva afirma que el refinamiento del orgullo espiritual introduce así una grave desviación en el sentido autentico de la piedad religiosa: en lugar de perdernos a nosotros mismos en Dios, acudimos a Él para el propio enaltecimiento.
En mi proceso de conversión no puedo negar la influencia que ha tenido el pensamiento de Isaac Riera Fernández manifestado en “Convertir la vida, ser o no ser cristiano: tú decides”. En este proceso, con la ayuda de este libro, he hecho el firme propósito de revisar día a día mis actitudes y comportamientos.
Me cuido de no ser orgulloso, que es la primera forma oculta del fariseísmo, de un orgullo que para Riera Fernández es tan refinado y sutil que podría calificarse de espiritual, ya que éste tiene su origen en las prácticas religiosas. Aunque parezca un contrasentido, nos dice que esta oscura pasión es tan inseparable de nuestro ser y tan sinuosa en sus medios, que aprovecha incluso lo más santo para su propio alimento.
Recomienda llegar a la raíz del corazón, a no dejarse llevar, de que el trato habitual con Dios haga florecer en nosotros el engañoso sentimiento de considerarnos buenos, por encima de las otras personas. Previene contra el oculto amor a nuestro yo, siempre procurando nuestro beneficio, el cual puede revestirse de sentimientos religiosos para embellecer artificialmente nuestra alma.
No hay duda de que cuando esto suceda, y sucede con frecuencia, se cae en la trampa del orgullo farisaico. Para este autor la unión con Dios, que debe ser real y auténtica, debe producir siempre en nuestra alma un profundo sentimiento de la propia miseria y un crecimiento en humildad.
El buen olor a Dios sube cuando uno siendo justo ignora siempre que lo que es. Y desde esa perspectiva afirma que el refinamiento del orgullo espiritual introduce así una grave desviación en el sentido autentico de la piedad religiosa: en lugar de perdernos a nosotros mismos en Dios, acudimos a Él para el propio enaltecimiento.
Raíces de la libertad
Por el P. Sergio G. Román
Tomado de www.amigodelhogar.net/2010/06/raices-de-la-libertad.html
¡Soy libre!
Entraron a su departamentito llenos de alegría. Los niños traían en sus manos el pedazo de pastel que no se alcanzaron a comer y que se habían llevado a casa. Mientras su esposa realizaba la titánica labor de acostarlos, David se sentó ante la mesita del comedor y poniendo la barbilla entre sus manos se puso a pensar. Venían de una fiesta, su fiesta; le habían celebrado su primer cumpleaños de vida. ¡Un año desde que había vuelto a nacer! Su primer año desde que había decidido dejar de beber sólo por un día, al que se unió otro y otro más. Comenzó a recordar su antiguo infierno y las lágrimas acudieron a sus ojos. ¡Cuánto camino por delante, camino de felicidad con la ayuda de su Poder Superior, de su amado Padre Dios! Su esposa se acercó a él y, sin pronunciar palabra, puso sus manos cariñosamente sobre sus hombros. Él la miró y, con una gran sonrisa que iluminó su rostro humedecido por las lágrimas, pronunció dos palabras que significan mucho: “¡Soy libre!”.
La dinámica de la libertad
El entendimiento me dice lo que conviene hacer o lo que no conviene. Cuando mi voluntad realiza aquello que el entendimiento le pide, entonces soy libre. Cuando actúo en contra de lo que pienso, seducido por una promesa de felicidad, placer o bienestar, entonces he perdido mi libertad. Comienzo a depender. Las decisiones ya no son mías.
La libertad es la autodeterminación ante el bien o el mal, y es uno de los fundamentos de la dignidad humana. El recto ejercicio de la libertad está sujeto a la conciencia y a la recta formación de ella.
El camino hacia la libertad
Desde el niño que es totalmente dependiente de los demás, hasta el adulto en plenitud que se basta a sí mismo, hay un largo camino que recorrer en el que se va aprendiendo a ser libre.
La educación en el hogar debería ser, primordialmente, un acompañamiento para saber usar la libertad. Un niño necesita principios morales y normas, pero, de acuerdo a su edad, debe comprender y estar de acuerdo con el por qué de la restricción. Si él acepta la norma, se está salvando su libertad. Si solamente se somete por temor a la represalia, entonces está a la par de un animalito amaestrado por miedo al látigo o por deseo de un premio.
El buen uso de la libertad es un valor que se apoya, desde luego, en el equilibrado amor a uno mismo y en el amor generoso a los demás.
La pérdida de la libertad
No sólo se pierde la libertad por la privación física de ella en la enfermedad que imposibilita o en la cárcel; se pierde cuando cualquier circunstancia vicia nuestra capacidad de optar por lo bueno.
La ignorancia, la pobreza extrema, la desnutrición, la marginación racial o religiosa, el desconocimiento del idioma, la estancia ilegal en un país extraño, la ancianidad desvalida, el desempleo, la dependencia económica y otras circunstancias sociales ajenas a nuestra decisión, disminuyen nuestra libertad. Por eso son admirables quienes vencen todas esas trabas y conquistan el ser libres.
Del anhelo de libertad al libertinaje
Los niños y los jóvenes están sometidos a las normas del hogar; cuando éstas son opresivas y no son comprendidas y aceptadas, cuando no son dialogadas, entonces se crece con un anhelo de libertad y, tan pronto como se puede, se cortan las amarras de la casa paterna.
Desgraciadamente, sobre todo para la mujer en nuestra cultura, este vuelo hacia la libertad es a través de un matrimonio “salvavidas”, lo primero que encuentran. Por ello, muchas mujeres no se casan por amor, sino por escapar del hogar, y las consecuencias son trágicas.
Un joven independizado del hogar debe cuidar de no caer en el libertinaje, es decir, en el abuso de la libertad recién estrenada. No se es libre para escoger entre el bien y el mal, se es libre para escoger entre algo que es bueno y algo que puede ser mejor.
El libertinaje es la decisión de hacer lo que contradice los principios morales que no dependen de las costumbres ni de las circunstancias, sino que son válidos por sí mismos.
Jamás seré libre para robar, para matar, para engañar, para mentir, para renunciar a mi dignidad de persona.
Resulta, pues, que los que presumen de liberales por haber transgredido las normas morales, en realidad han caído en la esclavitud.
Los católicos llamamos a esa esclavitud, pecado.
Dios respeta nuestra libertad
Aunque del abuso de la libertad provienen todos los males morales de la sociedad, Dios quiere respetar la libertad del hombre a pesar de nuestro continuo reproche: “Si Dios existiera no habría tanto dolor en el mundo”.
Él ama nuestra libertad y nos da los medios para liberarnos de nuestras cadenas. ¡Con la ayuda de Dios! Todo lo puedo con Aquel que me da la fuerza.
Tomado de www.amigodelhogar.net/2010/06/raices-de-la-libertad.html
¡Soy libre!
Entraron a su departamentito llenos de alegría. Los niños traían en sus manos el pedazo de pastel que no se alcanzaron a comer y que se habían llevado a casa. Mientras su esposa realizaba la titánica labor de acostarlos, David se sentó ante la mesita del comedor y poniendo la barbilla entre sus manos se puso a pensar. Venían de una fiesta, su fiesta; le habían celebrado su primer cumpleaños de vida. ¡Un año desde que había vuelto a nacer! Su primer año desde que había decidido dejar de beber sólo por un día, al que se unió otro y otro más. Comenzó a recordar su antiguo infierno y las lágrimas acudieron a sus ojos. ¡Cuánto camino por delante, camino de felicidad con la ayuda de su Poder Superior, de su amado Padre Dios! Su esposa se acercó a él y, sin pronunciar palabra, puso sus manos cariñosamente sobre sus hombros. Él la miró y, con una gran sonrisa que iluminó su rostro humedecido por las lágrimas, pronunció dos palabras que significan mucho: “¡Soy libre!”.
La dinámica de la libertad
El entendimiento me dice lo que conviene hacer o lo que no conviene. Cuando mi voluntad realiza aquello que el entendimiento le pide, entonces soy libre. Cuando actúo en contra de lo que pienso, seducido por una promesa de felicidad, placer o bienestar, entonces he perdido mi libertad. Comienzo a depender. Las decisiones ya no son mías.
La libertad es la autodeterminación ante el bien o el mal, y es uno de los fundamentos de la dignidad humana. El recto ejercicio de la libertad está sujeto a la conciencia y a la recta formación de ella.
El camino hacia la libertad
Desde el niño que es totalmente dependiente de los demás, hasta el adulto en plenitud que se basta a sí mismo, hay un largo camino que recorrer en el que se va aprendiendo a ser libre.
La educación en el hogar debería ser, primordialmente, un acompañamiento para saber usar la libertad. Un niño necesita principios morales y normas, pero, de acuerdo a su edad, debe comprender y estar de acuerdo con el por qué de la restricción. Si él acepta la norma, se está salvando su libertad. Si solamente se somete por temor a la represalia, entonces está a la par de un animalito amaestrado por miedo al látigo o por deseo de un premio.
El buen uso de la libertad es un valor que se apoya, desde luego, en el equilibrado amor a uno mismo y en el amor generoso a los demás.
La pérdida de la libertad
No sólo se pierde la libertad por la privación física de ella en la enfermedad que imposibilita o en la cárcel; se pierde cuando cualquier circunstancia vicia nuestra capacidad de optar por lo bueno.
La ignorancia, la pobreza extrema, la desnutrición, la marginación racial o religiosa, el desconocimiento del idioma, la estancia ilegal en un país extraño, la ancianidad desvalida, el desempleo, la dependencia económica y otras circunstancias sociales ajenas a nuestra decisión, disminuyen nuestra libertad. Por eso son admirables quienes vencen todas esas trabas y conquistan el ser libres.
Del anhelo de libertad al libertinaje
Los niños y los jóvenes están sometidos a las normas del hogar; cuando éstas son opresivas y no son comprendidas y aceptadas, cuando no son dialogadas, entonces se crece con un anhelo de libertad y, tan pronto como se puede, se cortan las amarras de la casa paterna.
Desgraciadamente, sobre todo para la mujer en nuestra cultura, este vuelo hacia la libertad es a través de un matrimonio “salvavidas”, lo primero que encuentran. Por ello, muchas mujeres no se casan por amor, sino por escapar del hogar, y las consecuencias son trágicas.
Un joven independizado del hogar debe cuidar de no caer en el libertinaje, es decir, en el abuso de la libertad recién estrenada. No se es libre para escoger entre el bien y el mal, se es libre para escoger entre algo que es bueno y algo que puede ser mejor.
El libertinaje es la decisión de hacer lo que contradice los principios morales que no dependen de las costumbres ni de las circunstancias, sino que son válidos por sí mismos.
Jamás seré libre para robar, para matar, para engañar, para mentir, para renunciar a mi dignidad de persona.
Resulta, pues, que los que presumen de liberales por haber transgredido las normas morales, en realidad han caído en la esclavitud.
Los católicos llamamos a esa esclavitud, pecado.
Dios respeta nuestra libertad
Aunque del abuso de la libertad provienen todos los males morales de la sociedad, Dios quiere respetar la libertad del hombre a pesar de nuestro continuo reproche: “Si Dios existiera no habría tanto dolor en el mundo”.
Él ama nuestra libertad y nos da los medios para liberarnos de nuestras cadenas. ¡Con la ayuda de Dios! Todo lo puedo con Aquel que me da la fuerza.
Hyundai retira comercial blasfemo tras protesta católica
NUEVA YORK, 15 Jun. 10 / 11:48 am (ACI)
www.aciprensa.com/noticia.php?n=29974
La empresa de automóviles Hyundai decidió retirar un comercial blasfemo en el que se veía a diversos miembros de la "Iglesia Maradoniana" jugando fútbol dentro de un templo, haciendo mofa del rito católico y "comulgando" pizza.
La decisión se dio luego de la enérgica protesta de diversas personas y organizaciones que solicitaron sacar del aire el spot que fue dado a conocer en el encuentro entre Inglaterra y Estados Unidos por el Mundial de fútbol Sudáfrica 2010.
Al principio, Hyundai trató de justificar el aviso alegando que el comercial se había hecho en referencia a una iglesia verdadera en Argentina, pero luego un vocero de la firma se disculpó por el spot y anunció la decisión de sacarlo del aire.
"Hemos recibido suficientes protestas y creo que nos quedó claro. Así que vamos a hacer lo correcto y vamos a retirarlo", dijo un portavoz al DailyFinance.
En un comunicado, Hyundai señala también que "la inesperada respuesta generada por el aviso, que combina el fútbol y motivos religiosos para hablar de la pasión internacional de los fanáticos del fútbol nos lleva a una mirada más crítica sobre el comercial. No tuvimos intención y vemos que fue insensible. Apreciamos esta reacción y sinceramente nos disculpamos ante quienes pudimos haber ofendido".
Asimismo, Hyundai ha hecho lo posible por eliminar el comercial de Youtube. Diversos enlaces que llevaban a verlo muestran ahora un mensaje que dice: "esteo video ya no está más disponible dado un reclamo de derechos de autor de Innocean Americas". Esta última es la empresa que habría creado el spot.
www.aciprensa.com/noticia.php?n=29974
La empresa de automóviles Hyundai decidió retirar un comercial blasfemo en el que se veía a diversos miembros de la "Iglesia Maradoniana" jugando fútbol dentro de un templo, haciendo mofa del rito católico y "comulgando" pizza.
La decisión se dio luego de la enérgica protesta de diversas personas y organizaciones que solicitaron sacar del aire el spot que fue dado a conocer en el encuentro entre Inglaterra y Estados Unidos por el Mundial de fútbol Sudáfrica 2010.
Al principio, Hyundai trató de justificar el aviso alegando que el comercial se había hecho en referencia a una iglesia verdadera en Argentina, pero luego un vocero de la firma se disculpó por el spot y anunció la decisión de sacarlo del aire.
"Hemos recibido suficientes protestas y creo que nos quedó claro. Así que vamos a hacer lo correcto y vamos a retirarlo", dijo un portavoz al DailyFinance.
En un comunicado, Hyundai señala también que "la inesperada respuesta generada por el aviso, que combina el fútbol y motivos religiosos para hablar de la pasión internacional de los fanáticos del fútbol nos lleva a una mirada más crítica sobre el comercial. No tuvimos intención y vemos que fue insensible. Apreciamos esta reacción y sinceramente nos disculpamos ante quienes pudimos haber ofendido".
Asimismo, Hyundai ha hecho lo posible por eliminar el comercial de Youtube. Diversos enlaces que llevaban a verlo muestran ahora un mensaje que dice: "esteo video ya no está más disponible dado un reclamo de derechos de autor de Innocean Americas". Esta última es la empresa que habría creado el spot.
Iglesia y sociedad
Por Alina de van Welie (cursillo no. 407)
Cuando la Iglesia falla la sociedad clama crucifícala, crucifícala, sin embargo cuando la sociedad falla la Iglesia clama, perdónala, perdónala. La historia del hombre gira como la tierra, por eso la historia de la humanidad es continua según el siglo en que se vive, y se actualiza de la misma forma que la moda y los estilos de vida.
La Iglesia ha sufrido desde sus inicios, porque unos amaban a Jesús y otros los odiaban, unos aceptaban su mensaje y otros los querían acomodar a su estilo de vida, esta lucha ha existido desde siempre. Dice la Palabra: “Si el mundo los odia, sepan que antes me odio a mi. No seria lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia” (Jn.15. 18-19)
Esta actitud del hombre en todo tiempo, me recordó la historia desde donde nació el Movimiento de Cursillos de Cristiandad hace ya unos 61 años. La sociedad mundial de aquellos años estaba igual que ahora, pues el hombre vivía o quería vivir de espalda a Dios; entonces surgió un grupo de jóvenes laicos y sacerdotes que se hicieron una pregunta: “¿Por qué había dejado el hombre de ser cristiano? Y pensaron que, entre otras cosas, estas eran las dos causas principales: Porque le pesaba la ley y porque desconocía la doctrina autentica. Y optaron por buscar la recristianización del hombre, dando una respuesta a la segunda causa”. (IF-22). Y, de esta pregunta nació este apostolado, llamado Cursillo de Cristiandad.
Creo que la causa de ayer es la misma que hoy, al hombre de todo tiempo le cuesta encontrarse frente al rostro de Cristo porque desconoce su autentica doctrina, porque desconoce que Cristo vive en el corazón del hombre. Todo ser humano tiene una historia, su propia historia de la vida, por eso, hoy no toda la sociedad esta en el punto tan bajo como el que se quiere resaltar en las distintas sociedades, así la Iglesia. Jesús fundó su Iglesia con hombres pecadores, para que por la fe pudieran llegar a ser santos del mundo. ¿Por eso, yo me pregunto?: ¿La Iglesia Católica Apostólica y Romana es la única Iglesia formada por hombres pecadores escogidos por el mismo Cristo Jesús? ¿Por qué cuando la Iglesia de Jesús peca se quiere pisotearla y denigrarla, y NO se mira hacia las demás iglesias tan pecadoras y quizás mucho más que la Católica? Incluyendo el Islam. ¿Es que estas otras iglesias son manejadas por Robot y no por hombres pecadores como los que escogió Cristo Jesús para su Iglesia?
Ningún ser humano terrestre en el mundo esta excepto de pecado, porque hasta los mismos Santos que hoy veneramos fueron pecadores, pero fueron lo suficientemente valientes para aceptar la voluntad de Dios y para asemejarse a su perfección como fueron creados. Este sufrimiento por el que esta pasando nuestra amada Iglesia Católica, ya Cristo lo vivió en carne propia, cuando uno de sus apóstoles lo traicionó y lo entregó a la muerte, sabiendo que era el Hijo de Dios encarnado. Este hecho sucedió para dar fe, de que siempre habrá un Judas dispuesto a seguir traicionándole, pero siempre habrá un Jesús Resucitado para continuar aquella misión que el Padre le entregó.
Hubo un sacerdote que llego a ser Obispo, que sufrió dura cárcel por defender la Iglesia y que dejó plasmadas hermosas reflexiones en su libro: “El camino de la esperanza”, de las cuales quiero compartir dos de ellas, de modo de oración por nuestra Iglesia Católica.
“Antes de criticar a la Iglesia, prueba a leer los documentos y las encíclicas de los Papas. Te sorprenderá el descubrir que han tratado a fondo cada problema. Verás cómo son radicales en sus proyectos de renovación, y cómo es revolucionario el espíritu cristiano, impregnado de las Escrituras, de la gracia de Dios y de la Tradición. Como ha dicho el papa Pío XII, si pusiéramos en práctica el 2% de las enseñanzas de los Papas, la Iglesia y el mundo serían seguramente transformados”. (269)
“En los últimos dos mil años, la Iglesia ha sido traicionada por apóstoles, papas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos; es lo que el papa Pablo VI ha definido como auto destrucción. A pesar de todo, la Iglesia ha conseguido renovarse y ha llegado a ser más resplandeciente, más joven, más fuerte; en ella, en efecto, se continúa el misterio de la pasión y de la resurrección”. (263) (van Thuan)
Cuando la Iglesia falla la sociedad clama crucifícala, crucifícala, sin embargo cuando la sociedad falla la Iglesia clama, perdónala, perdónala. La historia del hombre gira como la tierra, por eso la historia de la humanidad es continua según el siglo en que se vive, y se actualiza de la misma forma que la moda y los estilos de vida.
La Iglesia ha sufrido desde sus inicios, porque unos amaban a Jesús y otros los odiaban, unos aceptaban su mensaje y otros los querían acomodar a su estilo de vida, esta lucha ha existido desde siempre. Dice la Palabra: “Si el mundo los odia, sepan que antes me odio a mi. No seria lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los elegí de en medio del mundo, y por eso el mundo los odia” (Jn.15. 18-19)
Esta actitud del hombre en todo tiempo, me recordó la historia desde donde nació el Movimiento de Cursillos de Cristiandad hace ya unos 61 años. La sociedad mundial de aquellos años estaba igual que ahora, pues el hombre vivía o quería vivir de espalda a Dios; entonces surgió un grupo de jóvenes laicos y sacerdotes que se hicieron una pregunta: “¿Por qué había dejado el hombre de ser cristiano? Y pensaron que, entre otras cosas, estas eran las dos causas principales: Porque le pesaba la ley y porque desconocía la doctrina autentica. Y optaron por buscar la recristianización del hombre, dando una respuesta a la segunda causa”. (IF-22). Y, de esta pregunta nació este apostolado, llamado Cursillo de Cristiandad.
Creo que la causa de ayer es la misma que hoy, al hombre de todo tiempo le cuesta encontrarse frente al rostro de Cristo porque desconoce su autentica doctrina, porque desconoce que Cristo vive en el corazón del hombre. Todo ser humano tiene una historia, su propia historia de la vida, por eso, hoy no toda la sociedad esta en el punto tan bajo como el que se quiere resaltar en las distintas sociedades, así la Iglesia. Jesús fundó su Iglesia con hombres pecadores, para que por la fe pudieran llegar a ser santos del mundo. ¿Por eso, yo me pregunto?: ¿La Iglesia Católica Apostólica y Romana es la única Iglesia formada por hombres pecadores escogidos por el mismo Cristo Jesús? ¿Por qué cuando la Iglesia de Jesús peca se quiere pisotearla y denigrarla, y NO se mira hacia las demás iglesias tan pecadoras y quizás mucho más que la Católica? Incluyendo el Islam. ¿Es que estas otras iglesias son manejadas por Robot y no por hombres pecadores como los que escogió Cristo Jesús para su Iglesia?
Ningún ser humano terrestre en el mundo esta excepto de pecado, porque hasta los mismos Santos que hoy veneramos fueron pecadores, pero fueron lo suficientemente valientes para aceptar la voluntad de Dios y para asemejarse a su perfección como fueron creados. Este sufrimiento por el que esta pasando nuestra amada Iglesia Católica, ya Cristo lo vivió en carne propia, cuando uno de sus apóstoles lo traicionó y lo entregó a la muerte, sabiendo que era el Hijo de Dios encarnado. Este hecho sucedió para dar fe, de que siempre habrá un Judas dispuesto a seguir traicionándole, pero siempre habrá un Jesús Resucitado para continuar aquella misión que el Padre le entregó.
Hubo un sacerdote que llego a ser Obispo, que sufrió dura cárcel por defender la Iglesia y que dejó plasmadas hermosas reflexiones en su libro: “El camino de la esperanza”, de las cuales quiero compartir dos de ellas, de modo de oración por nuestra Iglesia Católica.
“Antes de criticar a la Iglesia, prueba a leer los documentos y las encíclicas de los Papas. Te sorprenderá el descubrir que han tratado a fondo cada problema. Verás cómo son radicales en sus proyectos de renovación, y cómo es revolucionario el espíritu cristiano, impregnado de las Escrituras, de la gracia de Dios y de la Tradición. Como ha dicho el papa Pío XII, si pusiéramos en práctica el 2% de las enseñanzas de los Papas, la Iglesia y el mundo serían seguramente transformados”. (269)
“En los últimos dos mil años, la Iglesia ha sido traicionada por apóstoles, papas, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos; es lo que el papa Pablo VI ha definido como auto destrucción. A pesar de todo, la Iglesia ha conseguido renovarse y ha llegado a ser más resplandeciente, más joven, más fuerte; en ella, en efecto, se continúa el misterio de la pasión y de la resurrección”. (263) (van Thuan)
Visión Mundial en Dominicana
08 de Septiembre #2003
Natividad de la Santísima Virgen María
Don
Bienvenido Alvarez-Vega
Dirección Periódico Hoy
Vía correo electrónica
Ciudad,
Ref.: “Visión Mundial, La Biblia y Jesús de Nazaret”
Estimado Don Bienvenido:
Al saludarle cordialmente, como de costumbre, he querido dirigirle algunas líneas con mis comentarios sobre el contenido de las páginas de religión de este domingo.
Desde la época de los Apóstoles hasta San Jerónimo (siglo V), desde Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís (siglo XII), San Ignacio de Loyola (siglo XVI), San Pío de Pietrelcina (siglo XX), hasta nuestros contemporáneos, el Padre Milton de Gurabo y el Padre Rogelio de Capotillo, el “kid” del asunto ha estado siempre en la predicación de la Buena Noticia, el Evangelio de Jesús de Nazaret, las enseñanzas del Maestro a través de los Apóstoles, “word of mouth” [de boca en boca] como dicen nuestros primos del norte.
El sábado pasado leía un artículo sobre Lutero donde los historiadores afirmaban que al principio las imprentas de “Guttemberg”, en Alemania, se resistían a imprimir el material ‘reformista’ que proponía el cambio de la fe cristiana-católica a la fe protestante. Luego de fuertes presiones políticas y económicas, Lutero logró el consentimiento para dar cabida a la impresión de las Biblias luteranas [la Biblia del Oso] y al resto de la documentación que serviría como base del movimiento de división más impresionante que haya conocido la Iglesia de Cristo en veinte siglos de existencia.
¡Curioso! Pero es así como lo registra la historia, de la misma forma como tiene registrado los orígenes de la empresa ‘Visión Mundial’, cuyo propósito fundamental es, además de asistir de diversas maneras a los menos favorecidos, fomentar la distribución masiva de Biblias protestantes en toda Latinoamérica, incluido nuestro país. Hoy se asocian con las Asambleas de Dios, mañana con los Adventistas, luego con los Mormones y más adelante con los Testigos de Jehová.
Vaya definición de objetivos tan amplios que tienen estos norteamericanos "amigos" nuestros.
Tenemos hoy que muchos hermanos cristianos leen la Palabra de Dios para interpretarla cada cual a su manera, trastornando el sentido evangélico de su contenido, ya que muy pocos verdaderamente la entienden, por más grabada que la lleven en sus corazones. Basta recordar que los mismos escribas y fariseos no entendieron el Viejo Testamento, por más que leyeron los rollos de Isaías, y eso que algunos de ellos eran “los letrados” de su tiempo.
Un ejemplo magnífico de ello lo tenemos en la carta de San Pablo a los Romanos, donde en el capítulo 8 dice lo siguiente:
“Algo entretiene la inquietud del universo, y es la esperanza de que los hijos e hijas de Dios se muestren tal como son. Pues si la creación se ve obligada a no lograr algo duradero, esto no viene de ella misma, sino de aquel que le impuso este destino...” (v. 19-20)
¿Quién será ese que le ha impuesto a la creación su propio destino?
¿Qué querrá decir San Pablo cuando dice que algo entretiene la inquietud del universo?
“También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a quienes él ha escogido y llamado. A los que de antemano conoció, también los predestinó a ser como su hijo y semejantes a él, a fin de que sea el primogénito en medio de numerosos hermanos. Así, pues, a los que él eligió los llamó, y a los que llamó los hizo justos y santos, les da la gloria...” (v. 28-30)
¿Y será que el buen ladrón es el único que ha alcanzado la gloria en el paraíso con Jesucristo?
¿Será entonces que la Virgen María no es la predestinada, la elegida, la llamada, la justa y la santa, como para alcanzar esa misma gloria de la que habla San Pablo?
¿Y será posible que un “santo varón” como Juan Pablo II tampoco sea uno de esos predestinados de los que tanto nos habla San Pablo en su carta a los Dominicanos?
¿Estaremos nosotros entre los elegidos?
Estas son algunas de las preguntas muy serias que debiéramos nosotros formularnos, los cristianos en este tiempo de tanta confusión y agobio. La demagogia, las medias verdades, las mentiras completas están a la orden del día. En medio de un pueblo mal educado, aturdido como está por tantas aflicciones, esto podría tener consecuencias fatales para ellos, para la Iglesia, para nosotros, pues su sangre nos será tomada en cuenta.
Anoche alcancé a ver el final de la película “El abogado del Diablo”, con Al Pacino. La verdad es que en esta película la magia de Hollywood provee al más avispado una buena idea de lo que nos tiene preparado la Nueva Era, el ocultismo judío y las sociedades secretas masónicas, con sus pretensiones de promover el advenimiento de un “nuevo” mesías, el Maitreya, el cristo de la Nueva Era.
De dos ‘pecadores’ será procreado el “salvador”, para con él promover una nueva redención del mundo, y guiar una buena parte de la humanidad hacia el final de los tiempos, su propia perdición.
Tenemos información digna de algún crédito de que existe todo un plan encaminado a convertir la guerra de Irak en una III Guerra Mundial.
¿Cree usted que esto sea posible en las condiciones en que estamos?
Siento escalofríos de solo pensar en ello, pues tengo la impresión de que esto podría suceder en cualquier momento. Unas cuantas ‘teclas’ aquí y allí, y tendríamos las condiciones perfectas para que todo lo que ha sido anticipado se produzca, con pelos y señales.
Prediquemos el Evangelio, prediquemos el Evangelio, prediquemos el Evangelio, así concluye el Evangelio de Marcos, donde también Jesús nos invita a orar y ayunar para poder tener las fuerzas para expulsar los demonios que nos acosan y nos oprimen.
Gracias de corazón por la cobertura que ha dado al caso del Padre Milton y del Padre Rogelio. Jesús y María deben estar muy contentos por su obediencia y celo cristiano.
Dios le bendiga y le proteja siempre.
Le estima,
Mario R. Saviñón
Natividad de la Santísima Virgen María
Don
Bienvenido Alvarez-Vega
Dirección Periódico Hoy
Vía correo electrónica
Ciudad,
Ref.: “Visión Mundial, La Biblia y Jesús de Nazaret”
Estimado Don Bienvenido:
Al saludarle cordialmente, como de costumbre, he querido dirigirle algunas líneas con mis comentarios sobre el contenido de las páginas de religión de este domingo.
Desde la época de los Apóstoles hasta San Jerónimo (siglo V), desde Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís (siglo XII), San Ignacio de Loyola (siglo XVI), San Pío de Pietrelcina (siglo XX), hasta nuestros contemporáneos, el Padre Milton de Gurabo y el Padre Rogelio de Capotillo, el “kid” del asunto ha estado siempre en la predicación de la Buena Noticia, el Evangelio de Jesús de Nazaret, las enseñanzas del Maestro a través de los Apóstoles, “word of mouth” [de boca en boca] como dicen nuestros primos del norte.
El sábado pasado leía un artículo sobre Lutero donde los historiadores afirmaban que al principio las imprentas de “Guttemberg”, en Alemania, se resistían a imprimir el material ‘reformista’ que proponía el cambio de la fe cristiana-católica a la fe protestante. Luego de fuertes presiones políticas y económicas, Lutero logró el consentimiento para dar cabida a la impresión de las Biblias luteranas [la Biblia del Oso] y al resto de la documentación que serviría como base del movimiento de división más impresionante que haya conocido la Iglesia de Cristo en veinte siglos de existencia.
¡Curioso! Pero es así como lo registra la historia, de la misma forma como tiene registrado los orígenes de la empresa ‘Visión Mundial’, cuyo propósito fundamental es, además de asistir de diversas maneras a los menos favorecidos, fomentar la distribución masiva de Biblias protestantes en toda Latinoamérica, incluido nuestro país. Hoy se asocian con las Asambleas de Dios, mañana con los Adventistas, luego con los Mormones y más adelante con los Testigos de Jehová.
Vaya definición de objetivos tan amplios que tienen estos norteamericanos "amigos" nuestros.
Tenemos hoy que muchos hermanos cristianos leen la Palabra de Dios para interpretarla cada cual a su manera, trastornando el sentido evangélico de su contenido, ya que muy pocos verdaderamente la entienden, por más grabada que la lleven en sus corazones. Basta recordar que los mismos escribas y fariseos no entendieron el Viejo Testamento, por más que leyeron los rollos de Isaías, y eso que algunos de ellos eran “los letrados” de su tiempo.
Un ejemplo magnífico de ello lo tenemos en la carta de San Pablo a los Romanos, donde en el capítulo 8 dice lo siguiente:
“Algo entretiene la inquietud del universo, y es la esperanza de que los hijos e hijas de Dios se muestren tal como son. Pues si la creación se ve obligada a no lograr algo duradero, esto no viene de ella misma, sino de aquel que le impuso este destino...” (v. 19-20)
¿Quién será ese que le ha impuesto a la creación su propio destino?
¿Qué querrá decir San Pablo cuando dice que algo entretiene la inquietud del universo?
“También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a quienes él ha escogido y llamado. A los que de antemano conoció, también los predestinó a ser como su hijo y semejantes a él, a fin de que sea el primogénito en medio de numerosos hermanos. Así, pues, a los que él eligió los llamó, y a los que llamó los hizo justos y santos, les da la gloria...” (v. 28-30)
¿Y será que el buen ladrón es el único que ha alcanzado la gloria en el paraíso con Jesucristo?
¿Será entonces que la Virgen María no es la predestinada, la elegida, la llamada, la justa y la santa, como para alcanzar esa misma gloria de la que habla San Pablo?
¿Y será posible que un “santo varón” como Juan Pablo II tampoco sea uno de esos predestinados de los que tanto nos habla San Pablo en su carta a los Dominicanos?
¿Estaremos nosotros entre los elegidos?
Estas son algunas de las preguntas muy serias que debiéramos nosotros formularnos, los cristianos en este tiempo de tanta confusión y agobio. La demagogia, las medias verdades, las mentiras completas están a la orden del día. En medio de un pueblo mal educado, aturdido como está por tantas aflicciones, esto podría tener consecuencias fatales para ellos, para la Iglesia, para nosotros, pues su sangre nos será tomada en cuenta.
Anoche alcancé a ver el final de la película “El abogado del Diablo”, con Al Pacino. La verdad es que en esta película la magia de Hollywood provee al más avispado una buena idea de lo que nos tiene preparado la Nueva Era, el ocultismo judío y las sociedades secretas masónicas, con sus pretensiones de promover el advenimiento de un “nuevo” mesías, el Maitreya, el cristo de la Nueva Era.
De dos ‘pecadores’ será procreado el “salvador”, para con él promover una nueva redención del mundo, y guiar una buena parte de la humanidad hacia el final de los tiempos, su propia perdición.
Tenemos información digna de algún crédito de que existe todo un plan encaminado a convertir la guerra de Irak en una III Guerra Mundial.
¿Cree usted que esto sea posible en las condiciones en que estamos?
Siento escalofríos de solo pensar en ello, pues tengo la impresión de que esto podría suceder en cualquier momento. Unas cuantas ‘teclas’ aquí y allí, y tendríamos las condiciones perfectas para que todo lo que ha sido anticipado se produzca, con pelos y señales.
Prediquemos el Evangelio, prediquemos el Evangelio, prediquemos el Evangelio, así concluye el Evangelio de Marcos, donde también Jesús nos invita a orar y ayunar para poder tener las fuerzas para expulsar los demonios que nos acosan y nos oprimen.
Gracias de corazón por la cobertura que ha dado al caso del Padre Milton y del Padre Rogelio. Jesús y María deben estar muy contentos por su obediencia y celo cristiano.
Dios le bendiga y le proteja siempre.
Le estima,
Mario R. Saviñón
El lado oscuro de la fecundación in vitro
Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado.
http://www.zenit.org/article-35469?l=spanish
Es bien conocida la oposición de la Iglesia católica a la fecundación in vitro (IVF), pero, hace poco, algunas de estas prácticas están siendo cuestionadas incluso por observadores que no se reconocen en la enseñanza católica.
Un artículo publicado el 10 de mayo en el New York Times consideraba el tema de pagar a mujeres para producir óvulos para otras parejas. Citaba una publicación reciente de una revista de bioética, The Hastings Center Report, que descubrió que el pago a mujeres jóvenes suele hacerse según criterios industriales.
El estudio, de Aaron Levine, profesor adjunto de política pública en el Georgia Institute of Technology, descubrió que un cuarto de los 100 anuncios de óvulos publicados en periódicos ofrecían más de 10.000 dólares, límite establecido como cantidad máxima por la American Society for Reproductive Medicine.
Se ofrece más dinero a las mujeres de universidades prestigiosas y a las que estén por encima de la media en sus resultados académicos.
Según el New York Times, casi 10.000 niños nacieron en 2006 gracias a la donación de óvulos, cerca del doble que en 2000.
El artículo también hacía referencia a la preocupación por los riesgos para la salud de las donantes, sobre todo porque las mujeres jóvenes puede que no sean conscientes de la seriedad de algunos de estos efectos secundarios.
Los riesgos sanitarios se explicaban en un artículo publicado el 3 de marzo en LifeNews.com. En el mismo, Jennifer Lahl, presidenta del Center for Bioethics and Culture Network, animaba a las mujeres a que volvieran a pensarse cualquier plan que tuvieran de donar sus óvulos.
Riesgos
Los posibles riesgos incluyen infarto, infecciones, cáncer, y pérdida de la futura fertilidad, advertía Lahl.
También sostenía que la donación de un óvulo no es igual a la donación de un órgano. En este segundo caso el donante asume riesgos para salvar a un enfermo o a un moribundo. En contraste, la receptora de un óvulo no está enferma, sino que está comprando un producto.
"La sociedad condena legítimamente la venta o pago por órganos para prevenir abusos y salvar vidas, mientras tanto grandes sumas de compensaciones económicas para mujeres donantes de óvulos dan como resultado que se las explote por su necesidad de dinero", afirmaba Lahl.
No sólo se anima a las mujeres universitarias a vender sus óvulos.
El año pasado, en una conferencia sobre fertilidad, la profesora Naomi Pfeffer advertía que las mujeres de países pobres están siendo explotadas en una especie de prostitución por los occidentales que están desesperados por tener hijos, informaba el periódico Times el 19 de septiembre.
"La relación de intercambio es análoga a la de un cliente y una prostituta", afirmaba. "Es una situación única porque es el único ejemplo en el que una mujer explota el cuerpo de otra mujer", comentaba Pfeffer.
Madres de alquiler
Otra práctica que está siendo criticada es la de las madres de alquiler. La India es un destino popular para las parejas que buscan mujeres que lleven a sus hijos. Una razón que favorece esto es la falta de leyes que regulen el procedimiento, algo subrayado en un artículo publicado en el periódico Times of India el 11 de mayo.
El artículo contaba cómo, por tercera vez en el último año y medio, niños nacidos de madres de alquiler indias sufrieron obstáculos a la hora de ser reconocidos legalmente en los países de sus padres genéticos.
Los anteriores fueron los del bebé de una pareja japonesa, que tardó seis meses en resolverse, y, luego, el de una pareja alemana que tuvo que esperar meses la ciudadanía de su bebé nacido de una mujer india. El último caso era el de una pareja homosexual israelí que solicitaba la ciudadanía para su hijo de dos meses.
El artículo citaba a expertos que afirmaba que tales problemas no ocurrirían si el proyecto de ley que se ha debatido durante los últimos cinco años se hubiera aprobado.
Un artículo publicado el 9 de mayo en el Sunday Times analizaba la situación de las madres de alquiler en la India. Hablaba de la Akanksha Infertility Clinic en la ciudad de Anand, dirigida por el doctor Navana Patel y su esposa, Hitesh. Desde 2003, 167 mujeres han dado a luz 216 bebés en esta clínica, con otras 50 madres de alquiler actualmente embarazadas.
Las parejas pagan más de 14.000 libras (20.682 dólares), de las que un tercio va a la madre de alquiler. Las mujeres normalmente pertenecen a la casta inferior y vienen de aldeas pobres. Según el Sunday Times, la suma que reciben equivale a cerca de 10 años de salario.
El artículo también explicaba que en la clínica de Anand, una vez que las madres de alquiler están embarazadas, deben vivir en "hogares de confinamiento" y sólo pueden salir para los controles médicos. A sus maridos e hijos se les permite visitarlas los domingos. El Sunday Times relataba la angustia que sienten las mujeres al ser separadas de sus propios hijos y el impacto emocional a que se enfrentan cuando tienen que entregar a su hijo así gestado.
Un artículo el 26 de abril publicado por el periódico Toronto Star planteaba algunas preguntas sobre la situación de la India. En un caso, una pareja canadiense pagó a una mujer de la India como madre de alquiler, pero cuando los funcionarios canadienses ordenaron practicar pruebas de ADN sobre los gemelos nacidos resultó que, en lugar de los óvulos fertilizados por la pareja, los niños habían nacido de otra pareja desconocida. Es probable que ahora los gemelos sean enviados a un orfanato.
Problemas legales
A parte de la preocupación por la explotación de las mujeres, el fenómeno de las madres de alquiler está causando complicados problemas legales. El Wall Street Journal consideraba algunos de los extremos implicados en un reportaje el 15 de enero.
En América ocho estados han aprobado leyes que prohíben en parte o totalmente los contratos de madres de alquiler. Los tribunales de algunos estados han rechazado dar validez a estos contratos, mientras que diez estados han aprobado leyes que autorizan la maternidad de alquiler.
Algunos de los conflictos tienen que ver con desacuerdos sobre los derechos de la madre de alquiler, explicaba el Wall Street Journal. En diciembre, el juez del estado de Nueva Jersey, Francis Schulz, dictaminaba en una sentencia que, a pesar de haber firmado un acuerdo transfiriendo sus derechos maternales, Angelica Robinson tenía tales derechos respecto al bebé que llevaba para una pareja homosexual, Donald Robinson-Hollingsworth y Sean Hollingsworth. Robinson es hermana de Donald Hollingsworth.
Poco después vino otra vuelta de tuerca para complicar el asunto, en un artículo el 26 de enero en el New York Times que planteaba la cuestión de sí un bebé puede tener tres progenitores biológicos.
Experimentos recientes de científicos han producido crías de monos con un padre y dos madres, pues se ha combinado material genético de óvulos de las dos hembras. Si esto se hiciera con humanos llevaría a complicar aún más las disputas por la maternidad de alquiler, afirmaba el artículo.
Vida y amor
El uso de madres de alquiler y de terceras partes en la fecundación in vitro ha sido uno de los temas tratados en un documento publicado el pasado noviembre por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
En "Amor que da Vida en una Edad de Tecnología", los obispos mostraban su cercanía a las parejas que sufrían debido a problemas de fertilidad, pero indicaban que no todas las soluciones respetan la dignidad de la relación marital de la pareja. El fin no justifica los medios, y algunas tecnologías reproductivas no son legítimas moralmente, afirmaban.
El documento animaba a resistir la tentación de tener hijos producidos o hechos, como productos de la tecnología. "Los niños mismos pueden llegar a verse entonces como productos de nuestra tecnología, incluso como bienes de consumo por los que los padres han pagado y que tienen ‘derecho' a esperar - y no como personas allegadas, iguales en dignidad a sus padres y destinadas a la felicidad eterna con Dios", apuntaba.
Además, introducir a terceros, utilizando óvulos o esperma de donantes, o a través de la maternidad de alquiler, viola la integridad de la relación matrimonial, de la misma forma que se violaría con las relaciones sexuales con una persona fuera del matrimonio.
"Las clínicas de fertilidad demuestran falta de respeto a los hombres y mujeres jóvenes cuando los tratan como mercancías, al ofrecerles grandes sumas de dinero por ser donantes de esperma u óvulos con trazos intelectuales, físicos o personales específicos", añadía el documento.
Los obispos también observaban que estos incentivos monetarios pueden llegar a las mujeres a poner en peligro su salud durante el proceso de la extracción de óvulos. Hay, de hecho, muchas razones buenas para plantear serias objeciones a la fecundación in vitro.
http://www.zenit.org/article-35469?l=spanish
Es bien conocida la oposición de la Iglesia católica a la fecundación in vitro (IVF), pero, hace poco, algunas de estas prácticas están siendo cuestionadas incluso por observadores que no se reconocen en la enseñanza católica.
Un artículo publicado el 10 de mayo en el New York Times consideraba el tema de pagar a mujeres para producir óvulos para otras parejas. Citaba una publicación reciente de una revista de bioética, The Hastings Center Report, que descubrió que el pago a mujeres jóvenes suele hacerse según criterios industriales.
El estudio, de Aaron Levine, profesor adjunto de política pública en el Georgia Institute of Technology, descubrió que un cuarto de los 100 anuncios de óvulos publicados en periódicos ofrecían más de 10.000 dólares, límite establecido como cantidad máxima por la American Society for Reproductive Medicine.
Se ofrece más dinero a las mujeres de universidades prestigiosas y a las que estén por encima de la media en sus resultados académicos.
Según el New York Times, casi 10.000 niños nacieron en 2006 gracias a la donación de óvulos, cerca del doble que en 2000.
El artículo también hacía referencia a la preocupación por los riesgos para la salud de las donantes, sobre todo porque las mujeres jóvenes puede que no sean conscientes de la seriedad de algunos de estos efectos secundarios.
Los riesgos sanitarios se explicaban en un artículo publicado el 3 de marzo en LifeNews.com. En el mismo, Jennifer Lahl, presidenta del Center for Bioethics and Culture Network, animaba a las mujeres a que volvieran a pensarse cualquier plan que tuvieran de donar sus óvulos.
Riesgos
Los posibles riesgos incluyen infarto, infecciones, cáncer, y pérdida de la futura fertilidad, advertía Lahl.
También sostenía que la donación de un óvulo no es igual a la donación de un órgano. En este segundo caso el donante asume riesgos para salvar a un enfermo o a un moribundo. En contraste, la receptora de un óvulo no está enferma, sino que está comprando un producto.
"La sociedad condena legítimamente la venta o pago por órganos para prevenir abusos y salvar vidas, mientras tanto grandes sumas de compensaciones económicas para mujeres donantes de óvulos dan como resultado que se las explote por su necesidad de dinero", afirmaba Lahl.
No sólo se anima a las mujeres universitarias a vender sus óvulos.
El año pasado, en una conferencia sobre fertilidad, la profesora Naomi Pfeffer advertía que las mujeres de países pobres están siendo explotadas en una especie de prostitución por los occidentales que están desesperados por tener hijos, informaba el periódico Times el 19 de septiembre.
"La relación de intercambio es análoga a la de un cliente y una prostituta", afirmaba. "Es una situación única porque es el único ejemplo en el que una mujer explota el cuerpo de otra mujer", comentaba Pfeffer.
Madres de alquiler
Otra práctica que está siendo criticada es la de las madres de alquiler. La India es un destino popular para las parejas que buscan mujeres que lleven a sus hijos. Una razón que favorece esto es la falta de leyes que regulen el procedimiento, algo subrayado en un artículo publicado en el periódico Times of India el 11 de mayo.
El artículo contaba cómo, por tercera vez en el último año y medio, niños nacidos de madres de alquiler indias sufrieron obstáculos a la hora de ser reconocidos legalmente en los países de sus padres genéticos.
Los anteriores fueron los del bebé de una pareja japonesa, que tardó seis meses en resolverse, y, luego, el de una pareja alemana que tuvo que esperar meses la ciudadanía de su bebé nacido de una mujer india. El último caso era el de una pareja homosexual israelí que solicitaba la ciudadanía para su hijo de dos meses.
El artículo citaba a expertos que afirmaba que tales problemas no ocurrirían si el proyecto de ley que se ha debatido durante los últimos cinco años se hubiera aprobado.
Un artículo publicado el 9 de mayo en el Sunday Times analizaba la situación de las madres de alquiler en la India. Hablaba de la Akanksha Infertility Clinic en la ciudad de Anand, dirigida por el doctor Navana Patel y su esposa, Hitesh. Desde 2003, 167 mujeres han dado a luz 216 bebés en esta clínica, con otras 50 madres de alquiler actualmente embarazadas.
Las parejas pagan más de 14.000 libras (20.682 dólares), de las que un tercio va a la madre de alquiler. Las mujeres normalmente pertenecen a la casta inferior y vienen de aldeas pobres. Según el Sunday Times, la suma que reciben equivale a cerca de 10 años de salario.
El artículo también explicaba que en la clínica de Anand, una vez que las madres de alquiler están embarazadas, deben vivir en "hogares de confinamiento" y sólo pueden salir para los controles médicos. A sus maridos e hijos se les permite visitarlas los domingos. El Sunday Times relataba la angustia que sienten las mujeres al ser separadas de sus propios hijos y el impacto emocional a que se enfrentan cuando tienen que entregar a su hijo así gestado.
Un artículo el 26 de abril publicado por el periódico Toronto Star planteaba algunas preguntas sobre la situación de la India. En un caso, una pareja canadiense pagó a una mujer de la India como madre de alquiler, pero cuando los funcionarios canadienses ordenaron practicar pruebas de ADN sobre los gemelos nacidos resultó que, en lugar de los óvulos fertilizados por la pareja, los niños habían nacido de otra pareja desconocida. Es probable que ahora los gemelos sean enviados a un orfanato.
Problemas legales
A parte de la preocupación por la explotación de las mujeres, el fenómeno de las madres de alquiler está causando complicados problemas legales. El Wall Street Journal consideraba algunos de los extremos implicados en un reportaje el 15 de enero.
En América ocho estados han aprobado leyes que prohíben en parte o totalmente los contratos de madres de alquiler. Los tribunales de algunos estados han rechazado dar validez a estos contratos, mientras que diez estados han aprobado leyes que autorizan la maternidad de alquiler.
Algunos de los conflictos tienen que ver con desacuerdos sobre los derechos de la madre de alquiler, explicaba el Wall Street Journal. En diciembre, el juez del estado de Nueva Jersey, Francis Schulz, dictaminaba en una sentencia que, a pesar de haber firmado un acuerdo transfiriendo sus derechos maternales, Angelica Robinson tenía tales derechos respecto al bebé que llevaba para una pareja homosexual, Donald Robinson-Hollingsworth y Sean Hollingsworth. Robinson es hermana de Donald Hollingsworth.
Poco después vino otra vuelta de tuerca para complicar el asunto, en un artículo el 26 de enero en el New York Times que planteaba la cuestión de sí un bebé puede tener tres progenitores biológicos.
Experimentos recientes de científicos han producido crías de monos con un padre y dos madres, pues se ha combinado material genético de óvulos de las dos hembras. Si esto se hiciera con humanos llevaría a complicar aún más las disputas por la maternidad de alquiler, afirmaba el artículo.
Vida y amor
El uso de madres de alquiler y de terceras partes en la fecundación in vitro ha sido uno de los temas tratados en un documento publicado el pasado noviembre por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
En "Amor que da Vida en una Edad de Tecnología", los obispos mostraban su cercanía a las parejas que sufrían debido a problemas de fertilidad, pero indicaban que no todas las soluciones respetan la dignidad de la relación marital de la pareja. El fin no justifica los medios, y algunas tecnologías reproductivas no son legítimas moralmente, afirmaban.
El documento animaba a resistir la tentación de tener hijos producidos o hechos, como productos de la tecnología. "Los niños mismos pueden llegar a verse entonces como productos de nuestra tecnología, incluso como bienes de consumo por los que los padres han pagado y que tienen ‘derecho' a esperar - y no como personas allegadas, iguales en dignidad a sus padres y destinadas a la felicidad eterna con Dios", apuntaba.
Además, introducir a terceros, utilizando óvulos o esperma de donantes, o a través de la maternidad de alquiler, viola la integridad de la relación matrimonial, de la misma forma que se violaría con las relaciones sexuales con una persona fuera del matrimonio.
"Las clínicas de fertilidad demuestran falta de respeto a los hombres y mujeres jóvenes cuando los tratan como mercancías, al ofrecerles grandes sumas de dinero por ser donantes de esperma u óvulos con trazos intelectuales, físicos o personales específicos", añadía el documento.
Los obispos también observaban que estos incentivos monetarios pueden llegar a las mujeres a poner en peligro su salud durante el proceso de la extracción de óvulos. Hay, de hecho, muchas razones buenas para plantear serias objeciones a la fecundación in vitro.
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