Una idea central...

Somos La Iglesia católica


Nuestra familia está compuesta por personas de toda raza. Somos jóvenes y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres, pecadores y santos.

Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.

Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.

Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.

Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.

Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.

Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.

Somos… La Iglesia católica.

Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.

Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).

Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.

Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.

Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...

Contenido del Blog

El Camino

Una breve guía para el peregrino

Tomada de www.materunitatis.org

Lo conforma, en primer, lugar las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, el Magisterio y la Tradición de nuestra Iglesia. El Cardenal Van Thuan acoge, sintetiza, plasma y contemporiza con iluminada sencillez, el bagaje espiritual de una herencia de dos mil años.

De ahí que sus textos constituyen un sólido fundamento del carisma que nos ha sido confiado. Este camino de esperanza sólo es posible transitarlo con la gracia del Espíritu Santo.
  1. ¿Quiere realizar una revolución, renovar el mundo? Prepara diariamente, en torno a ti, un nuevo Pentecostés.
  2. Comprométete con una sola campaña: hacer feliz a todos los hombres. Sacrifícate a cada segundo con Jesús, para dar paz a las almas, desarrollo a los pueblos. Esta es tu ascesis.
  3. Una línea de conducta, la del apóstol: dar la vida por el hermano. Da una parte de ti cada minuto y esta listo para dar todo por la conversión de tus hermanos.
  4. Esta será tu divisa: Todos unidos como el padre y el Hijo son uno.
  5. Cree en una sola fuerza: La Eucaristía, el cuerpo y la sangre se Cristo que te darán la vida y alimentará en el Camino de la Esperanza.
  6. Viste un solo uniforme, habla una sola lengua: la caridad. Testimonio de ser discípulo de Cristo. Es la insignia menos cara, pero la más difícil de obtener.
  7. La oración. Nadie tiene mas poder que el hombre que ora.
  8. Una sola regla: El Evangelio. Es una constitución a observar por encima de todas.
  9. Fieles a un único líder: Cristo.
  10. Un solo amor: el de María tu madre. Si la escuchas, no te desviaras.
  11. La única sabiduría: La Cruz. Que ésta sea tu criterio de elección, y tendrás paz en el alma.
  12. Un solo ideal: estar vueltos hacia Dios Padre. Lo que agrada al Padre, hazlo siempre.
  13. Temer una sola cosa: el pecado.
  14. Manteen una aspiración, “Hágase Tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Que en la tierra como en el cielo las naciones conozcan a Dios. Que en la tierra los hombres comiencen a amarse, como en el cielo. Que sobre la tierra venga la felicidad, como en el cielo .
  15. Sólo te falta una cosa. “vende todo lo que tengas, distribúyelo a los pobres y sígueme”. Esto significa que debes realizar un acto decisivo. El Señor necesita voluntarios, liberados de todo apego.
  16. Para tu apostolado utiliza el único medio eficaz, el contacto humano, para fundirte en medio de los hombres, encarnarte en ellos, comprenderlos y amarlos. Esto vale más que toda predicación y que todo libro. Es el secreto de la duración de tu obra, el éxito.
  17. Una sola cosa es importante: María eligió la mejor parte, sentarse junto al Señor. Si no tienes vida interior, y si Jesús no es la inspiración profunda… eso ya lo sabes.
  18. Un solo alimento: “la voluntad del Padre”. Por él actúas. Es un alimento que da fuerza y gozo a tu existencia. Sin él, sólo puedes morir.
  19. Un solo instante es bueno: el momento presente; en él vives el amor de Dios totalmente.
  20. Un solo manifiesto: las bienaventuranzas de Cristo.
  21. Una sola tarea es importante: el cumplimiento de tu deber. Poco importa que sea eminente o modesto, es la obra de tu Padre la que realizas, es la tarea que, en el cielo, Él ha determinado para ti.
  22. Una sola manera de hacerse santo. Lo serás por la gracia de Dios y por tu voluntad.
  23. Una sola recompensa: el Señor.

Ética periodística

Por Luis Fernández Cuervo

Decir la verdad, sólo la verdad y toda la verdad

Ustedes lo habrán visto más de una vez, en el cine o en la televisión, como el testigo en un juicio, con una mano sobre la biblia, pronuncia bajo juramento esas solemnes palabras antes de declarar.

Todos los periodistas en uso de su libertad de expresión, si entienden bien no sólo los derechos sino también los deberes que exige esa libertad tenemos la obligación de cumplir, al escribir, por ética profesional, con  la misma regla de aquel testigo: decir la verdad, sólo la verdad y toda la verdad.

En lo que yo he podido observar, donde muchos fallan a ese deber ético es en no averiguar, o en no decir, toda la verdad. ¿Pereza? ¿Agobio de tiempo? ¿Prohibiciones del jefe de redacción?... No lo sé, pero el caso es que sobre asuntos de importancia social, tales como la salud, se repiten noticias graves sin llegar al fondo de los hechos.

Hace poco ha vuelto a publicarse  que aumentan en el país los casos de cáncer de cérvix uterino (cuello del útero) y  de mama (glándula mamaria). La noticia no es nueva, está publicada repetidamente desde  hace tiempo en varios periódicos del país. Pero ninguna vez contestan a la pregunta radical: ¿por qué aumentan?

Por mi parte ésta no es la primera vez que contesto a esa pregunta, refiriéndome sobre todo al aumento mundial de ambos cánceres  y dije que la causa ya estaba comprobada desde hace tiempo con estudios estadísticos y publicaciones científicas, pero que eran muchos los poderosos intereses comerciales y los de la política de la muerte los que han logrado silenciar casi del todo cual era la causa.

Sin embargo no es muy difícil averiguar que la causa está en la mala conducta sexual de ellas… y de ellos. Algunos informadores son negligentes y hablan con imprecisión de cáncer de útero. El cáncer de endometrio uterino tiene otra causa y el de miometrio uterino otra. Algunos añaden como causa del cáncer de cérvix el que la mujer haya tenido muchos hijos, lo cual es una media verdad que puede mal entenderse como el peligro en la generosidad en la procreación.

Cuando una mujer y un hombre sanos llegan vírgenes al matrimonio, si se han sido fieles, aunque tengan 10 o 20 hijos, nunca ella tendrá cáncer de cuello uterino. En cambio, en  el cérvix alterado por sucesivos partos, si sería mas fácil en una mujer sexualmente liberada (?) que arraigara el virus del papiloma, transmitido por alguno de sus compañeros sexuales portador de ese virus.

El aumento del cáncer de mama corre parejo con el aumento de los anticonceptivos y de los abortos. Ambos producen una alteración grave en la fisiología general y hormonal de la mujer y especialmente en los ciclos de glándula mamaria: en reposo, en embarazo y en la lactancia.

Lo expliqué más detenidamente en anteriores artículos. Algunos de ellos son (“la ciencia y las madres”, junio de 1998; “No quieren ver, no quieren oír”; “¡Anticonceptivos o abortivos?” 2003, “La salud de la mujer… y del hombre, 2011) que puedo enviar a las lectoras o lectores que me lo soliciten.

Cada  vez es más evidente, y no faltan las referencias bibliográficas al respecto, de que los mal llamados anticonceptivos hormonales se comportan la mayoría de las veces como verdaderos abortivos de los primeros días del embrión humano. Eso se incluye para La PDD (píldora del día después). El uso creciente de la PDD va dejando, además, un rastro de alteraciones de salud grave e incluso de muertes.

Mi obligación, como periodista y como médico, es decir “la verdad, solo la verdad y toda la verdad”, aunque esas verdades planteen serios problemas de conciencia de otros periodistas y médicos, difíciles decisiones de conducta en muchas personas y aunque aumenten contra mí el odio y los ataques de los que se benefician con la enfermedad y la muerte de tantos seres humanos.

Lo contrario del infierno

Por Luis García Dubus

“¿Quién es la muchacha que canta?”, preguntó uno de los asistentes a la persona que estaba a su lado en una boda.

“La novia”, respondió este.

“¡Cómo va a ser! ¿No ves a la novia desfilando...?”.

“Pues ella misma es la que tú oyes cantando”, insistió el otro sonriendo.

Y era cierto. Es la única boda que he visto en la que se oye la voz de la novia cantando el “Ave María” al momento de la ceremonia.

Aquella bellísima muchacha tenía una voz preciosa, por lo que, previo a su matrimonio, grabó el “Ave María” de Gounod, y al momento del acto pusieron la grabación, mientras el organista de la iglesia tocaba el acompañamiento.

Todo esto sucedió hace exactamente 62 años, el 7 de octubre de 1950, pero lo recuerdo muy bien. También yo estaba allí. Yo era el novio.

¿Fueron aquellos jóvenes “felices para siempre” después de casarse sin problemas de ningún tipo? No sé si existirá un caso tan ideal, pero ese no fue, ciertamente, el de nuestro matrimonio. Llegaron períodos difíciles, igual que a casi todos.

Pero una frase siempre nos guió.

Está precisamente en el evangelio de hoy. Es la que dice:
“Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre” (Mc. X, 2-16)
Esto es lo que ha declarado clara y tajantemente el Señor. Pero, ¿es posible cumplirlo?
NUESTRA HUMILDE EXPERIENCIA DICE QUE SÍ, QUE ES POSIBLE. QUE SI LE DAMOS ENTRADA A LA AYUDA DE DIOS, TODO CAMBIA PARA BIEN.

Hoy podemos decir que gracias a ÉL pudimos salvar nuestro proyecto de vida, que ÉL estuvo allí muy, muy presente cuando lo necesitamos, y que hemos descubierto y comprobado que todo lo que ÉL nos dijo que hiciéramos era para nuestro bien.

¿Sabe usted la definición de “infierno”? Recientemente leí una muy buena. Dice así: “Una situación de soledad, real, total y espantosa es lo que la teología llama infierno”. Benedicto XVI

ES POR ESO QUE UN MATRIMONIO DONDE AMBOS CÓNYUGES SE HAN HECHO AMIGOS ES lO CONTRARIO DEL INFIERNO.

Además, Dios ha derramado en nuestros corazones el Espíritu Santo, haciéndonos capaces de amarnos incondicionalmente ¡mejor aún! Conozco otras muchas parejas que viven lo mismo. Todas tienen a Dios en el centro de su matrimonio.

Y puedo asegurar que todos son matrimonios bien avenidos.

Frente a esa realidad sobrenatural, que sigue actualizándose en muchas parejas, existe otra innegable y triste posibilidad, por lo cual terminamos con:
La pregunta de hoy ¿puede la Iglesia anular un matrimonio?
El matrimonio ante Dios es indisoluble y, por lo tanto, la Iglesia no puede anularlo, pero puede declarar que allí nunca hubo unión verdadera y, por tanto, se justifica su disolución.

Cuando dos personas realmente se casan, sellan ante Dios su consentimiento de ofrendar su propia vida. Este consentimiento es “un elemento indispensable que hace al matrimonio” (Catecismo Católico, No. 1626).

Si este acto consciente, libre y maduro, nunca se realizó, tampoco ha habido matrimonio, y puede entonces declararse inexistente.
En cambio si acuden a Dios, Él con toda la fuerza de su Amor, posibilita que el matrimonio sea una maravillosa experiencia en la cual se vive una realidad de compañía y de paz totalmente contraria al infierno.

Internet...

Reino de la cobardía, la calumnia y el anonimato

LA RAZÓN. España. 31. III. MMXI - Alfonso USSÍA

Tomado de www.conocereisdeverdad.org

El estiercol

No vivo en mis tiempos y huyo de Internet. Si algo tengo que consultar, me cobijo en mi biblioteca, que me ha costado más de cincuenta años de dedicación, esfuerzo y trabajo.

Me preguntan si leo los comentarios que generan mis artículos, y los de otros foros, que creo los llaman así. Mi respuesta es contundente. No. No los leo porque, según me dicen, Internet es el reino de la cobardía, la calumnia y el anonimato.

Puedo mantener una correspondencia –lo he hecho en centenares de ocasiones– con mis críticos más feroces, siempre que sepa quiénes son. Las opiniones se firman, que ya somos mayores para insultar o elogiar desde los escondites miserables de lo incógnito. De ahí que me haya interesado el inteligente artículo, publicado en LA RAZÓN de Pedro A. Cruz Sánchez titulado «Las cloacas de Internet».

En «las cartas al Director» que se publican en los periódicos, se exige la identificación del comunicante. Pero en Internet, de acuerdo con lo que me cuentan, el insulto, la calumnia e incluso la amenaza, salen gratis. Ignoro si técnicamente es posible establecer un control de acuerdo con las leyes vigentes. Ignoro si en otros países sucede lo mismo. Ignoro si los parlamentos tienen mimbres y músculos parta legislar al respecto. Claro, que el origen de ese campo abierto al anonimato, no es otro que los «Confidenciales», donde todo puede decirse, e incluso inventarse, desde el amparo de las nubes. No quiero decir con esto que todos los confidenciales sean iguales. Los hay serios, y los hay chungos. Pero en un periódico, en una radio o en una televisión, las opiniones que se vierten tienen firma, voz o imagen.

El anónimo más tonto que he recibido en mi ya larga vida de opiniones firmadas, y que guardo como un tesoro de la cobardía, lo recibí cuando escribía en ABC. Se trata de la carta de un batasuno indignado. Me adelantaba su intención de hacerme picadillo cuando me viera, amenazaba a mi familia, y me dedicaba una interminable cadena de insultos barriobajeros. Como buen cobarde, no firmaba. Y como buen cretino, no fue cuidadoso con su secreta y abominable identidad. Metió el escrito en un sobre timbrado, con su nombre, apellidos y dirección impresos. Con ayuda de la Telefónica di con su número de teléfono y llamé al cobarde. Se estercoló. –¿Cómo ha dado con mi teléfono?–; –porque usted es tan imbécil que envía un escrito sin firmar en un sobre timbrado–. Colgó como una nena asustada. Un valiente «gudari» de la «Lucha Armada».

La libertad, como todo bien democrático, se ejerce con nombre y apellidos, como bien resalta Cruz Sánchez. «Si no es así –prosigue–, se transforma en vandalismo, una variante del fascismo más virulento, que evita la posibilidad de la disensión en convivencia, para optar por la agresión o por la calumnia diseñada en laboratorio para favorecer el linchamiento moral y físico. ¿Quién está dispuesto a amparar por más tiempo toda esa red de cloacas, encargada de canalizar el detritus más hediondo de nuestra sociedad?». Así finaliza Cruz Sánchez su inteligente y valiente comentario.

Los legisladores tienen que actuar, entre otras razones para que este humilde servidor se divierta con los comentarios acerca de sus artículos. Mientras se oculten en el podrido anonimato, no merecen la pena. Y me dicen que también los hay inteligentes, educados y discrepantes desde la medida y la sabiduría. También me informan que resultan desconsoladoras las faltas de ortografía. Legislen, por favor, que estoy deseando conocerlos. Siempre que firmen, claro.

Un bautista argentino en apuros

26 de Mayo #2005
Solemnidad del Cuerpo de Cristo

Sr.
Daniel Sapia
Web-master de conocereislaverdad.org
Vía correo electrónico
Buenos Aires, Argentina

Ref.: «Larga vida a S.S. Benedicto XVI»

“Las causas que me han hecho desgraciado quizás no hayan perturbado a otros. Todos estamos organizados de manera distinta, y no es mi culpa de tener una sensibilidad tan aguda, aunque esa sí sea mi desgracia. No nos hicimos a nosotros mismos, y el que los elementos de la infelicidad abunden más en la naturaleza de un hombre que en la de otro sólo le hacen más digno de compasión y nuestra comprensión.”

Estimado Daniel:

“Hoy más que nunca antes, por los ataques del relativismo, los apostatas, herejes y cismáticos, los promotores de las sectas y nuevos movimientos religiosos, la Nueva Era y el Nuevo Orden mundial, debemos vivir intensamente nuestra fe cristiana en estas tres dimensiones: ilustrada, orante y combatiente.”

Al saludarte cordialmente en esta tarde tan especial, de nuevo he querido escribirte para compartir contigo mis inquietudes sobre el artículo de referencia.

Hermano, es oportuno decirte que lejos de agradarme leyendo el contenido de tu página Web, sufro muchísimo. Primero, porque mucho de lo que dices en ella está tan alejado de la verdad, y luego, por el delicado oficio que nos ocupa de desenmascararte, en medio de este berenjenal de palabrería en la que faltas al más mínimo respeto debido a las ciencias, académicas y religiosas.

¡Qué embrollo tan grande el que tienes en el cerebro y el corazón!

De nuevo utilizaré el mismo esquema, tomando algunos párrafos prestados de tu obra, descuartizándola hasta poder ver bien cuanto hay por dentro.

“Como Cristiano Evangélico celebro que las riendas de la Iglesia de Roma hayan sido puestas en manos de este ortodoxo e inflexible purpurado, quien en los últimos 23 años sirvió a la Institución nada menos que como máxima autoridad (Prefecto) de lo que en alguna época fue conocido como “La Inquisición” y “Santo Oficio” (Congregación para la Doctrina de la Fe).”

La expresión es en sí demasiado cínica para un cristiano tan afamado como tu, Daniel.
El asunto de “cristiano evangélico” es de por sí cuestionable, dado que has admitido congregarte en una iglesia bautista. Según he podido indagar, el término “evangélico”, que nada tiene que ver con el Evangelio de Jesucristo, comienza a utilizarse a partir del año 1906, al celebrarse en Panamá una reunión de los directivos de las sectas bautista, episcopal, metodista y presbiteriana, para tratar el tema de la división, el sectarismo y el proselitismo en la región hispano-americana, determinándose la necesidad de utilizar “el nombre genérico de evangélico” para confundir a los católicos en cuanto a la procedencia de esos cristianos que los abordaba para que acepten la nueva fe y dejen el catolicismo. Un bonito antifaz con el cual encubrir el engaño, el disparate.

Es irónico leer que gozas con algo tan particular para nosotros en la Iglesia católica. “Ortodoxo, inflexible y radical” fue Jesús, nuestro Maestro y Señor, al punto de fastidiar a los sectarios [fariseos y saduceos], maestros de la ley y escribas, quienes le quitaron la vida justamente por ello. La Congregación para la Doctrina de la Fe, manifestación del ministerio paulino en algunos cristianos, es el organismo Vaticano cuya responsabilidad consiste en verificar que nosotros los cristianos de todo el mundo vivamos la fe tal como Jesús de Nazaret lo dispuso. ¡Fuera los herejes!

“El CRISTIANISMO ha perdurado a lo largo de la historia, viviendo, fortaleciéndose y creciendo a través de ambientes de pruebas y persecuciones. Fiel testimonio de esta perdurabilidad son los millones de hijos e hijas de Dios que hoy día predican el Evangelio de la Gracia por medio de la sangre de Cristo, a pesar de todo lo que se los ha combatido, y aún se los sigue combatiendo...”

Esto de que “el cristianismo ha perdurado” revela la malicia encubierta en el asunto, no solo para promover la confusión y el engaño, sino para ocultar la verdad. ¿Cómo puede uno hablar de la historia del cristianismo teniendo a lo sumo trescientos años de existencia?

Aquello de “vivir, fortalecerse y crecer” es ciertamente una ilusión, pues los resultados revelan completamente lo contrario: la división, el sectarismo y la indisciplina.

“Los millones de hijos e hijas de Dios” a que aludes, podrán ellos auto-denominarse cristianos si así lo prefieren, pero igual tendrías que explicar a cuáles de las miles de organizaciones seudo religiosas pertenecen, pues nosotros sabemos que no reconoces a todos como miembros de una sola.

“En realidad, uno de los verdaderos peligros para este CRISTIANISMO no lo son ni las persecuciones ni las pruebas (antes bien para el Cristiano son como el fuego que templa el acero y purifica el oro), sino que el verdadero peligro es ese tipo de “proselitismo amiguero” denominado vulgar y convenientemente como «Ecumenismo».

Lamentablemente, la bondad de los católicos ha llegado demasiado lejos, ha sido “too much” consecuente con las barbaridades planteadas por la mayoría de los sectarios, ni hablar de los mas rebeldes en el grupo. El ecumenismo implica una disposición muy recta y sincera de parte de estos en el intento por comprender los errores que cometieron, y aceptar los mismos de la manera mas humilde y receptiva posible, a fin de rehacer el desastre.

Jesús instruyó a sus discípulos a ir por el mundo y predicar el Evangelio a toda la creación, nada de proselitismo, amiguero o de ninguna otra clase.

Un “ecumenismo” que no proclama una convergencia mancomunada hacia y bajo Cristo, sino que, detrás de su fachada fraternal, subyace un firme llamado a “un volver” (en el caso de “hermanos separados”) o a “un venir” (para el resto) pero siempre bajo la premisa básica de un reconocimiento incuestionable de la autoridad Papal bajo la cual funciona la convocatoria, con el consiguiente ciego sometimiento a sus infalibles designios [1]. ESTE, y no otro, es el verdadero enemigo contemporáneo del verdadero rebaño de Dios, que vive aquella fe “una vez dada a los santos” (Judas 1:3)”

El libre albedrío, el libertinaje y Satanás son los culpables de la mayor indisciplina que jamás haya experimentado sociedad alguna en la historia de la humanidad, una partida de rebeldes sin causa.

Lo que tu nos propones aquí se torna inconsistente hasta con tu propio proyecto de iglesia bautista, ya que en un abrir y cerrar de ojos tendrás tú también a algunos que disentirán de las normas allí establecidas provocando mas ruptura y división.

¿Cómo justificas seguir a la pastora de tu iglesia bautista, y no seguir al Santo Padre de la Iglesia universal? ¿En qué consiste la diferencia?

“Con lo cual, entiendo que bajo este Papado, las Iglesias Cristianas Evangélicas seguirán siendo tenazmente cuestionadas y hasta perseguidas (aunque a veces las apariencias ecuménicas engañen), sus doctrinas seguirán siendo combatidas, intentando perseverantemente acallar sus voces. Todo lo cual resultará de bendición para ayudar a mantener aquél espíritu de prueba gracias al cual el CRISTIANISMO verdadero ha perdurado a lo largo de los siglos.”

Mira, hermano Daniel, a mi humilde entender los católicos no tendremos que hacer otra cosa que exponer el tema lo mas claramente posible, y serán ustedes mismos quiénes se darán cuenta del “ballú” que hay armado. El trompo se ha embollado demasiado y la soga se partirá, y rápido. Los únicos engañosos en esto del ecumenismo han sido siempre los protestantes, sino verifica los resultados obtenidos por el consejo mundial de iglesias en sus esfuerzos por unificar las iglesias del mundo para implantar la religión mundial de la Nueva Era en su intento por aniquilar la Iglesia católica. Es que si fuésemos justos lo admitiríamos: unidos todos contra la Iglesia.

“A esto debemos agregarle la escasa adhesión de una enorme parte de la feligresía católica a la designación de Joseph Ratzinger como Papa [3]. No tomemos meramente las muestras de júbilo en la Plaza del Vaticano en el día del "humo blanco", obvias por otra parte tratándose de una Institución que cuenta con mil millones de fieles en el mundo.”

Una vez más creo que te has equivocado en tus apreciaciones, pues la adhesión no es escasa como pequeña es la cantidad de seudo católicos que han ‘murmurado’ contra el Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, y contra el Vicario de Cristo que fue Simón-Pedro, el primero, y ahora lo es S.S. Benedicto XVI, el último.

Tres elementos -bastante desacreditados por cierto- han hecho la bulla que tu aprovechas para servirles de eco: Kung, Boff y Betto, promotores de un terrorismo anti-católico completamente trasnochado, que con la ayuda de algunos “chupatintas” y los medios de comunicación paganos, han creado la falsa impresión de multitud cuando se trata apenas de unos cuantos mendicantes de atención mundana. No nos subestimes, Daniel, nosotros no solo pensamos, sino que pensamos.

Ahora no recuerdo dónde te he visto recientemente vinculado a un ser humano poseído por el Demonio que lleva por nombre “Pepe Rodríguez”. Yo se que a veces no importa la compañía, según nuestras cortas apreciaciones, pero ¿qué habrá de pensar Jesucristo sobre esto? Algo más, recuerda siempre que no necesariamente los enemigos de mis enemigos son mis amigos. Ten esto presente a la hora de asociarte con Rodríguez.

“Ni tampoco el acto meramente protocolar que se celebrará junto a los poderes terrenales.”

“El acto protocolar” como le llamas, consiste en llevar a cabo lo que el profeta Daniel denomina como “el sacrificio perpetuo”. En días pasados celebrábamos en la Parroquia la Eucaristía dando gracias por el nacimiento de un niño, por el cumpleaños de una joven, por los treinta y cinco años de matrimonio de una parejita y por la muerte de un buen amigo. Tu ves, el acto protocolar como tu le llamas, consiste en hacer eso que Jesús nos ha mandado, en conmemoración suya, para nuestra salud espiritual y salvación eterna. Cantar con los que están alegres y llorar con los que están tristes.

Tengo pegada, en la puerta de la nevera, la foto que salió publicada en casi todos los diarios del mundo el 5 o 6 de Abril pasado, en que aparecen retratados puestos de rodilla plácidamente, George H. W. Bush, la esposa de este, George W. Bush padre, Bill Clinton y Condolezza Rice, ante el cuerpo mortal de S.S Juan Pablo II. Luego los vimos en la Plaza en los funerales, y de nuevo los vimos en el acto de “toma de posesión de las llaves del Cielo”. Parecería, y puedo yo estar equivocado, que los dueños del imperio más poderoso del planeta han exhibido un gesto mucho mayor de humildad que cantidad de argentinos y dominicanos en nuestros países.

¡Que vergüenza tan grande la que siento!

“Por todo lo expuesto, en lo personal hubiera visto “poco conveniente” la elección como Papa de un hombre carismático de perfil afable y bonachón, con habilidades de seducción “ecuménica” y con interés en un conveniente marketing de tono reformista…”

Esa es tu opinión, que nosotros respetamos aún no estemos de acuerdo contigo. Ahora bien, es obvio que no entiendes para nada a nuestra Iglesia católica, su propósito en este mundo así como las implicaciones que todo ello conlleva.

A nuestro humilde entender, la elección del Cardenal Ratzinger como Pastor universal de la Iglesia obedece a un mandato divino obrado a través de estos hombres, los 115 Cardenales, por el Espíritu de Dios que, preocupado por el curso de los acontecimientos, consciente de nuestras debilidades humanas y conocedor de los poderes del mal que nos combaten sin piedad, ha querido dejar sentada su voluntad entre nosotros a toda prisa.

Aquello que parece inapropiado para muchos, eso que muchos no atinan comprender, esa es la voluntad del Padre que nos ha creado..

“Los cristianos católicos caminamos continuamente en medio de enemigos de toda clase, por lo que debemos estar siempre atentos a todo cuanto sucede a nuestro alrededor, especialmente para poder dar razón de nuestra fe.” [S.S. Benedicto XVI]

Jesús misericordioso, Tu que eres la Bondad misma y no niegas La Luz a quienes la piden, acoge en Tu sacratísimo corazón las almas de los apostatas, herejes y cismáticos y llévalas con tu Luz a la unidad de la fe con Tu Iglesia. No permitas, Señor, que ningún otro se aleje de Tu santa morada. Padre eterno, mira con ojos de piedad a estos hijos tuyos que han hecho tantas cosas sin saberlo, acógelos en tu divino corazón. No permitas, Señor, que malgasten tus bendiciones y abusen de tu gracia por insistir obstinadamente en el error. Te lo ruego, Señor. Amén.

Sin otro particular por el momento, me despido de ti con un saludo fraterno,
Atentamente,

Mario R. Saviñón

La píldora del día después

Tomado prestado de www.forumlibertas.com

El pasado 10 de septiembre, el semanario de referencia para los farmacéuticos españoles, Correo Farmacéutico, publicaba una entrevista a Emilio Jesús Alegre del Rey, farmacéutico especialista en Farmacia Hospitalaria en el Centro de Información de Medicamentos del Hospital Universitario de Puerto Real (Cádiz), en la que este experto venía a concluir “con seguridad” que la llamada píldora del día siguiente (PDS) “tiene efecto abortivo”.

“Sí, entendiendo por abortivo lo que comúnmente se entiende: que causa la eliminación de un ser humano antes de nacer. En este caso, se puede causar la eliminación de un embrión aún no implantado”, advertía.

En el ‘Informe sobre la píldora del día siguiente’, publicado en julio de 2012, Alegre del Rey muestra diez puntos a modo de conclusiones en los que advierte sobre los efectos del uso de la PDS: “es abortiva, no disminuye la tasa de embarazo imprevisto ni la de aborto provocado, y supone riesgos para las usuarias”, sobre todo “en adolescentes”.

“La novedad de este informe es que incorpora los resultados de las últimas revisiones sistemáticas" que “permiten conocer por fin, con mayor precisión, la magnitud del efecto total del levonorgestrel postcoital” (PDS), subraya el especialista farmacéutico en la entrevista. “Y lo mismo puede decirse, por cierto, del acetato de ulipristal (EllaOne (R))”, agrega.

“Desinformaciones que crean falsa seguridad”.

El experto destaca en la entrevista que lo primero que hay que hacer es “dejar de dar mensajes basados en estudios en ratas o sin análisis estadístico, para asegurar que la píldora del día siguiente no es abortiva”.

“Por el contrario, todo parece indicar que al menos un 30%, y probablemente un 50% de los embarazos que evita, son atribuibles a un mecanismo posterior a la concepción”, indica.

“Además, circulan otras desinformaciones que crean una falsa seguridad y pueden potenciar su uso. Por ejemplo, el programa ‘Sexo con seso’ de Cruz Roja asegura que esta píldora evita el 95% de los embarazos si se toma el primer día tras la relación. Ese dato sabemos que está muy sesgado. Hay que tener cuidado para que los programas formativos sean, al menos, independientes de la industria que comercializa los productos”, advierte.

En cuanto a la eficacia del producto, Alegre del Rey considera que “la reducción de la probabilidad de embarazo tras la toma de este producto parece situarse entre el 65% y el 80%. Pero se produce una paradoja, y es que, en las mujeres a las que se facilita el acceso a la píldora del día siguiente, no disminuye nada la probabilidad de tener un embarazo imprevisto”.

“Pienso que disponer de lo que algunos llaman un ‘plan B’ no ayuda a las jóvenes a decir ‘no’ ante relaciones sexuales de riesgo”, alerta.

Aunque la desinformación ante la opinión pública lleva a asegurar que facilitar la PDS reduciría los embarazos imprevistos y hasta los abortos en la población, “la evidencia científica de más de veinte estudios coincidentes demuestra desde hace años que no es así”.

“El experto concluye su entrevista con otra advertencia sobre la PDS: “como todo producto hormonal a dosis altas, sabemos que tiene sus riesgos, siendo los más frecuentes y conocidos las alteraciones del ciclo menstrual, dolor mamario y abdominal, fatiga, dolor de cabeza, etc. […] Los riesgos aumentarán […] con su uso en adolescentes, o en administraciones repetidas. Y se teme que puede causar trombosis o embarazo ectópico”.

Breve resumen sobre las conclusiones del informe acerca de la píldora del día siguiente.

Motivo del informe.

Desde hace siete años, venimos respondiendo a consultas sobre este producto que se centran en dos aspectos: por un lado, sobre el mecanismo de acción y la seguridad para el embrión, posible efecto post-fecundación y su información a las usuarias; por otro lado, sobre su seguridad para la mujer que lo toma. Estas consultas nos han llegado desde diversos ámbitos: ginecólogos, farmacéuticos comunitarios, abogados, periodistas y asociaciones profesionales.

Recientemente, con la discusión pública sobre la procedencia o no de mantener su uso facilitado sin receta, y con la proliferación de informaciones al respecto, nos han llegado nuevas demandas de información desde diversos ámbitos, privados y públicos. En la imposibilidad de contestar a todas ellas, realizadas cada una desde su óptica, hemos querido elaborar el presente informe para intentar dar satisfacción, en la medida de nuestras posibilidades, a las cuestiones planteadas.

Cuestiones planteadas.

En este informe trataremos de dar respuesta a tres cuestiones sobre levonorgestrel postcoital que nos han sido planteadas desde diversos ámbitos:

1. ¿Tiene efecto post-fecundación? Caso de que existiera, ¿sería una buena praxis omitir este dato a las usuarias por considerarlo irrelevante?

2. Su disponibilidad, bien bajo control médico con receta, o bien “expandida” (sin receta), ¿disminuye la incidencia de embarazo imprevisto y aborto?

3. Las características adicionales para que un producto se dispense sin receta, como son un bajo potencial de uso inadecuado y escaso riesgo para la salud, ¿son suficientemente satisfactorias en este producto?

CONCLUSIONES

Efectos anticonceptivos y abortivos de la PDS

1. La toma de la PDS, según la mejor evidencia disponible, reduce un 81% (IC95% 65-89%) la probabilidad de embarazo.

2. Dicho efecto no puede explicarse solamente por un mecanismo anovulatorio. La contribución del efecto anovulatorio al afecto total de la PDS es aproximadamente del 50% (podría ser del 65% si el efecto total de la PDS estuviese en el extremo inferior del intervalo de confianza antes mencionado).

3. La evidencia disponible muestra que la PDS no afecta a la capacidad de los espermatozoides para alcanzar útero y activarse para la fecundación. No disponemos de estudios que exploren su influencia en el transporte de los mismos a través de la trompa de Falopio.

4. La evidencia directa sobre efectos endometriales de la PDS es inconcluyente. Se han detectado algunas alteraciones, pero sus implicaciones sobre la implantación del embrión son dudosas. Otros efectos, como la alteración del transporte tubárico o de la comunicación hormonal materno-embrionaria, no han sido investigados.

5. Teniendo en cuenta los puntos anteriores, parece muy probable que la PDS actúe parcialmente mediante mecanismos post-fecundación que darían cuenta, al menos, de un 30% -y posiblemente, de un 50%- de su efecto en la disminución de embarazos confirmados. La negación del efecto post-fecundación (abortivo) carece actualmente de base científica relevante y no es consistente con la mejor evidencia clínica disponible sobre magnitud del efecto interceptivo de la PDS; lo mismo, por razones análogas, es aplicable al acetato de ulipristal.

6. El hecho de que la PDS pueda actuar parcialmente mediante mecanismos que causan la eliminación del embrión, supone un dato de partida para la discusión ética y para las cláusulas de conciencia, y debe ser comunicado a los profesionales. La eliminación del embrión aún no implantado tiene relevancia ética y psicológica para las potenciales usuarias, muchas de las cuales manifiestan que no tomarían un producto de ese tipo. Por tanto, resulta imprescindible que sean informadas, sin ambigüedades ni omisiones, de que la PDS puede tener un efecto abortivo antes de la implantación.

Efecto nulo en la disminución de la tasa de embarazo imprevisto y la incidencia de aborto provocado

7. Existe evidencia experimental de máximo nivel que muestra que facilitar la disponibilidad de la PDS no disminuye la tasa de embarazo imprevisto ni la de aborto provocado a nivel poblacional. Las afirmaciones según las cuales la disponibilidad de la PDS -con o sin control médico- contribuiría a disminuir los embarazos imprevistos o los abortos provocados, son contrarias a la mejor evidencia científica disponible y suponen una grave desinformación en materia sanitaria.

8. No son bien conocidas las causas de la ausencia de efecto sobre dicha tasa de embarazo imprevisto o incidencia de aborto provocado. Varios ensayos clínicos no encuentran cambios en el comportamiento sexual o uso de anticonceptivos, frente a uno que sí encuentra una sustitución parcial del empleo de métodos anticonceptivos habituales -incluido el preservativo-, por la PDS. La fiabilidad de todos estos estudios, que evalúan el comportamiento sexual autodeclarado, es reducida.

Balance beneficio/riesgo negativo para la salud pública

9. Como cualquier otro producto hormonal, o incluso farmacológico, la PDS supone riesgos para la salud, y aún más cuando se usa en poblaciones escasamente representadas en los ensayos clínicos (p. ej., en adolescentes, mujeres con ciclos irregulares), en condiciones no probadas en los mismos (administraciones repetidas, más o menos frecuentes), y/o en personas con riesgos específicos (alteraciones de coagulación, historial de embarazo ectópico, salpingitis, interacciones, etc.).

10. En consecuencia, la disponibilidad de la PDS atenta contra la vida de los embriones aún no implantados, supone riesgos para las usuarias, carece de beneficios en términos de reducción de la tasa de embarazo imprevisto y aborto provocado, y ocasiona un gasto superfluo. La expansión actual de la disponibilidad de este producto hormonal, sabiendo que ésta aumenta su utilización pero no aporta beneficios y sí riesgos, parece una decisión contradictoria desde el punto de vista de la salud pública, además de las consideraciones éticas.

Costes sociales del divorcio

Tomado prestado de www.religionenlibertad.com

La sociología va acumulando la evidencia

Más delincuencia y más grave, más drogas y alcohol, más abuso infantil, más sexo precoz, más enfermedades mentales y suicidios, más pobreza... ¿no vale la pena evitarlo apostando por el matrimonio estable?

Hay al menos 8 consecuencias bien estudiadas por las que el fracaso familiar debería combatirse y prevenirse.

1. El divorcio de los padres aumenta la tasa de delincuencia en los hijos


Los hijos de familias monoparentales cuyo progenitor nunca se casó son los más propensos a verse involucrados en delincuencia o en crímenes juveniles. Pero los estudios sugieren que los hijos de hogares divorciados o separados les siguen muy de cerca [1].

Por ejemplo, un informe a partir centros correccionales juveniles de EE.UU. muestra que sólo el 13% de los delincuentes provienen de familias intactas; en cambio, un 33% tiene padres divorciados o separados y un 44% tiene padres que nunca se casaron (viven con un padre soltero) [2].

2. Los hijos que no viven con ambos padres juntos, delinquen con crímenes más graves

Otro estudio en Estados Unidos, que hizo el seguimiento de más de 6.400 niños en un período de 20 años (incluso dentro de su edad adulta), encontró que los hijos sin sus padres biológicos en la casa cometerán crímenes con penas de encarcelamiento tres veces más que los hijos de familias intactas. Resultados similares se han visto en estudios de otros países[3].

Las prisiones y manutención de presos son un gasto que quizá convendría prevenir antes de que se cometan los delitos.

3. Los adolescentes que no viven con ambos padres juntos tienen más riesgo de alcoholismo y drogas

Las tasas de alcoholismo y drogadicción son mucho menores en aquellos criados en familias de matrimonio intacto que en las familias rotas [4].

4. Riesgo de que un progenitor abuse de sus hijas: los padrastros lo multiplican por seis.

La tasa de abuso sexual en niñas a manos de sus padrastro es al menos seis o siete veces mayor que a manos de su padre biológicos en familias con matrimonios estables [5].

5. Es 70 veces más probable que a un bebé le asesine su padrastro, que no su padre biológico

Un equipo de profesores de psicología en la Universidad McMasters, en Canadá, concluyó que los niños menores de dos años de edad tienen de 70 a 100 veces más posibilidades de ser asesinados a manos de sus padrastros que a manos de sus padres biológicos.

6. Más sexo precoz y más hijos fuera del matrimonio en hijos de divorciados

Los hijos de padres divorciados tienden a una iniciación sexual más temprana [6] y a una mayor frecuencia de relaciones. Junto con la precocidad sexual, se observa también que los hijos cuyos padres se han divorciado tienen una mayor tendencia a engendrar hijos fuera del matrimonio. En Gran Bretaña se ha concluido que los hijos de padres divorciados tienen hasta tres veces más hijos fuera del matrimonio, que los hijos de matrimonios estables [7].

7. Los divorciados aumentan su riesgo de enfermedad mental, suicidio y accidente mortal

El divorcio afecta también a las relaciones entre los cónyuges y sus
respectivos equilibrios psicológicos e incluso en enfermedades fisiológicas.

El profesor chileno Ramón Florenzano resume así la evidencia empírica existente al respecto: "Las estadísticas americanas muestran que los divorciados tienen seis veces mayor frecuencia de problemas psiquiátricos que quienes permanecen casados, así como tienen el doble de posibilidades de suicidio, más problemas de alcoholismo y abuso de sustancias químicas y, curiosamente, más riesgo de morir por enfermedades médicas tales como enfermedades cardiovasculares y cáncer".[8]

Específicamente en el tema de abuso de alcohol y adicción a éste, se ha encontrado en EE.UU. que los divorciados o separados son 4,5 veces más propensos a llegar a estos resultados en comparación con las personas con matrimonios estables Cuando se analiza según sexo, se observa que las mujeres divorciadas o separadas tienen entre el doble y triple probabilidad de morir en un accidente, suicidio u homicidio. Comparado con hombres casados, entre los divorciados o separados son de 3 a 5 veces más probables las muertes debidas a accidentes, suicidios, homicidio y cirrosis.

También se ha demostrado que existen entre los no casados mayores tasas de fallecimiento por enfermedades crónicas, como la diabetes, que requieren un comportamiento regulador o tratamiento[9]

8. El divorcio engendra pobreza, y además la feminiza

El resultado global del divorcio es la creación de hogares monoparentales, generalmente encabezados por mujeres lo que da lugar al fenómeno de "feminización de la pobreza". El resultado final es que el estado se ve enfrentado a mayores demandasde asistencia social, de vivienda, de servicios judiciales y de salud mental y física. Las familias monoparentales se transformanen el foco prioritario de los programas sociales dirigidos a las personas de extrema pobreza, comprometiendo parte importantede los recursos del país.

En EEUU los hogares tienen ingresos familiares muy por debajo del que logran familias biparentales. Distintos estudios, ya desde los años 90, hablan de una disminución en el ingreso familiar producto del divorcio en un rango entre un 28 a un 42%.

En el año 2000, un 34% de las familias monoparentales mantenidas por mujeres se encontraban en condiciones de pobreza. Alrededor de un 50% de los hogares con hijos que pasan por un divorcio terminan con niveles de ingreso bajo la línea de pobreza, producto de éste.[10]

La revista Economist del 9 de abril de 1994 destacaba ya que en Gran Bretaña el 77% de las madres separadas (divorciadas o no) vivían con la ayuda que les prestaba el Estado. Estos datos de los años 90 no han hecho sino empeorar en el siglo XXI.

***

[1] Larson, D. B. Swyers, J. P. y S. S. Larson The Costly Consequences of Divorce: Assessing the Clinical, Economic, and Public Health Impact of Marital Disruption in the United States. National Institute for Healthcare Research. Rockville, Maryland

[2] Estudio realizado por Wisconsin Department of Health and Social Services (1994), citado en Larson, Swyers y Larson (1994), op. cit., pág. 15.

[3] Ob cit pag 53

[4] Hoffman, J. y Johnson, R. (1998), "A National Portrait of Family Structure and Adolescent Drug Use", Journal of Marriage and the Family, Vol. 60, N° 3, págs. 633- 645, citado en Fagan y Rector (2000), op. cit., pág. 8.

[5] Wilson, M. y Daly, M. (1987), "The Risk of Maltreatment of Children Living with Stepparents", en Child Abuse and Neglect: Biosocial Dimensions, foundations of Human Behavior, pág. 228. citado en Fagan y Rector (2000), op. cit., pág. 7.

[6] Citado en: Informe sobre el divorcio: la evidencia empírica internacional; Instituto de Ciencias de la Familia, Facultad de Derecho; Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de los Andes, pag 54.

[7] Ob cit Pag 54
[8] Ob cit pag 62
[9] Ob cit pag 63
[10] Ob cit pag 76

La Iglesia católica es mariana

Por Javier Sánchez Martínez

La Iglesia es mariana.

Sí. Pero, ¿qué queremos decir con ello? Hemos de situarnos en el plano de la catequesis que nos forma y de la teología que reflexiona. Por ello quitemos el devocionalismo de pensar que la afirmación "la Iglesia es mariana" significa que ante todo hay que potenciar el culto mariano (que es necesario, claro, sin los excesos de equiparar a María con Cristo).

La Iglesia es mariana porque la Virgen María es la mejor prefiguración, imagen y tipo de la Iglesia. 

Lo que ocurrió en María es lo que ocurre en la Iglesia; la perfección y santidad de María es la perfección y santidad que la Iglesia está llamada a alcanzar. 

Las relaciones entre la Virgen María y la Iglesia son estrechísimas, y cuanto más mire e imite a María, la Iglesia será más santa y por tanto, como María, será Virgen, Esposa y Madre.

Demos algunos pasos. 

El primer paso, la Tradición. La patrística, con su aguda percepción del Misterio, proclamaba la mutua relación entre la Virgen y la Iglesia: 

"Cristo es, pues, uno, formando un todo la cabeza y el cuerpo: uno nacido del único Dios en los cielos y de una única madre en la tierra; muchos hijos, a la vez que un solo Hijo.

"Pues así como la cabeza y los miembros son un hijo a la vez que muchos hijos, asimismo María y la Iglesia son una madre y varias madres; una virgen y muchas vírgenes.

"Ambas son madres, y ambas vírgenes; ambas concibieron sin voluptuosidad por obra del mismo Espíritu ambas dieron a luz sin pecado la descendencia de Dios Padre. María, sin pecado alguno, dio a luz la cabeza del cuerpo; la Iglesia, por la remisión de los pecados dio a luz el cuerpo de la cabeza. Ambas son la madre de Cristo, pero ninguna de ellas dio a luz al Cristo total sin la otra.

"Por todo ello, en las Escrituras divinamente inspiradas se entiende con razón como dicho en singular de la virgen María lo que en términos universales se dice de la virgen madre Iglesia, y se entiende como dicho de la virgen madre Iglesia en general lo que en especial se dice de la virgen madre María; y lo mismo si se habla de una de ellas que de la otra, lo dicho se entiende casi indiferente y comúnmente como dicho de las dos" (Isaac de la Estrella, sermón 51).

El Misterio de la Virgen Madre desvela el misterio de la Iglesia misma; aquello que la Virgen es en plenitud, eso será la Iglesia aún peregrina. Son palabras de Juan Pablo II recogiendo la enseñanza de la Lumen Gentium del Vaticano II:

"Un reflejo de la misma analogía —y de la misma verdad— lo hallamos en la Constitución dogmática sobre la Iglesia. María es la «figura» de la Iglesia: «Pues en el misterio de la Iglesia, que con razón es llamada también madre y virgen, precedió la Santísima Virgen, presentándose de forma eminente y singular como modelo tanto de la virgen como de la madre (...) Engendró en la tierra al mismo Hijo del Padre (...) a quien Dios constituyó primogénito entre muchos hermanos (cf. Rom 8, 29), esto es, los fieles, a cuya generación y educación coopera con amor materno». «La Iglesia, contemplando su profunda santidad e imitando su caridad y cumpliendo fielmente la voluntad del Padre, se hace también madre mediante la palabra de Dios aceptada con fidelidad, pues por la predicación y el bautismo engendra a una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por obra del Espíritu Santo y nacidos de Dios». Se trata de la maternidad «según el espíritu» en relación con los hijos y las hijas del género humano. Y tal maternidad —como ya se ha dicho— es también la «parte» de la mujer en la virginidad. La Iglesia «es igualmente virgen, que guarda pura e íntegramente la fe prometida al Esposo». Esto se realiza plenamente en María. La Iglesia, por consiguiente, «a imitación de la Madre de su Señor, por la virtud del Espíritu Santo, conserva virginalmente una fe íntegra, una esperanza sólida y una caridad sincera» (Mulieris dignitatem, 22)".

De aquí -de estas relaciones teológicas- se deduce que en la Iglesia se dan y coexisten dos principios sustanciales: la Iglesia es mariana y la Iglesia es petrina, pero la dimensión mariana es más excelente y superior. Juan Pablo II recoge tanto los términos como el contenido de un gran teólogo (Von Balthasar) al que cita incluso en nota a pie de página (y no obstante algunos se dedican en blogs y foros a decir que este gran teólogo es medio hereje o modernista: ¿y sin embargo el Magisterio lo cita y se apoya en su reflexión?).

Decía el Papa:

"Esto tiene una importancia fundamental para entender la Iglesia misma en su esencia, evitando trasladar a la Iglesia —incluso en su ser una «institución» compuesta por hombres y mujeres insertos en la historia— criterios de comprensión y de juicio que no afecten a su naturaleza. Aunque la Iglesia posee una estructura «jerárquica», sin embargo esta estructura está ordenada totalmente a la santidad de los miembros del Cuerpo místico de Cristo. La santidad, por otra parte, se mide según el «gran misterio», en el que la Esposa responde con el don del amor al don del Esposo, y lo hace «en el Espíritu Santo», porque «el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado» (Rom 5, 5). El Concilio Vaticano II, confirmando la enseñanza de toda la tradición, ha recordado que en la jerarquía de la santidad precisamente la «mujer», María de Nazaret, es «figura» de la Iglesia. Ella «precede» a todos en el camino de la santidad; en su persona la «Iglesia ha alcanzado ya la perfección con la que existe inmaculada y sin mancha» (cf. Ef 5, 27). En este sentido se puede decir que la Iglesia es, a la vez, «mariana» y «apostólico-petrina».(55)" (Mulieris dignitatem, 27).

Más importante de lo que parece a primera vista es la nota 55, citando a Von Balthasar. Allí el Papa escribe:

"Este perfil mariano es igualmente  -si no lo es mucho más- fundamental y característico para la Iglesia que el perfil apostólico y petrino, al que está profundamente unido... La dimensión mariana de la Iglesia antecede a la petrina, aunque esté estrechamente unida a ella y sea complementaria. María, la Inmaculada, precede, a cualquier otro, y obviamente al mismo Pedro y a los apóstoles, no sólo porque Pedro y los apóstoles, proviniendo d ela masa del género humano que nace bajo el pecado, forman parte de la Iglesia, "sancta ex peccatoribus", sino también porque su triple munus no tiende más que a formar a la Iglesia en ese ideal de santidad, en que ya está formado y figurado en María. Como bien ha dicho un teólogo contemporáneo, "María es reina de los apóstoles, sin pretender para ella los poderes apostólicos. Ella tiene otra cosa y más" (H. U. von Balthasar, Neue Klarstellungen...)".

¿Consecuencias?

-Lo espiritual y la santidad es lo primero, porque la santidad es la realización de la Iglesia.

-Lo mariano en la Iglesia es acogida y disponibilidad a Cristo, la recepción libre y amorosa del don.

-Lo jerárquico necesario e imprescindible no tiene la primacía, ya que ésta pertenece a María. A veces querer fortalecer únicamente lo jerárquico, lo organizativo e institucional, lleva a ahogar lo mariano en la Iglesia.

-Lo petrino está orientado a lo mariano; el ministerio se dirige a favorecer la santidad de la Iglesia.

-Todas las fiestas marianas, los misterios de la Virgen Madre, guardan relación con la Iglesia misma. La Virgen María no existe en sí misma ni para sí misma, ni el culto mariano se detiene en ella; las solemnidades y fiestas de la Virgen iluminan la realidad, el destino y la vocación de la Iglesia (si celebramos a María Inmaculada es contemplando también el misterio de la Iglesia-Esposa sin mancha ni arruga; si celebramos a María en su Asunción es contemplando también el misterio de la Iglesia que peregrina al cielo para las bodas con el Cordero, etc.).

El cerebro de la mujer y el embarazo

Por Luis Fernández Cuervo

Los defensores del aborto fundamentan su posición sobre la libertad sexual de la mujer, como un camino hacia su felicidad. Sobre ella construyen unos presuntos derechos sexuales y reproductivos que son formas encubiertas de llamar al aborto. Sin embargo, uno de los avances de la neurofisiología y psiconeurología es detectar las áreas y los cambios que sufre el cerebro en relación con determinados estados afectivos y uno de los cambios más importantes y positivos que ocurren en el cerebro de las mujeres, es en el embarazo y en el aborto. Esto hay que entenderlo bien, porque una visión materialista o una vulgarización informativa por un periodista apresurado y  superficial, tenderá siempre a tomar como causa –los cambios focales del cerebro- lo que muchas veces no es causa sino efecto.

Entender bien a un ser tan especial como es todo ser humano, compuesto de espíritu y de cuerpo animal, es aceptar que la situación corporal puede afectar profundamente el estado anímico, pero también aceptar el camino inverso: que las causas espirituales (éxito, fracaso, enamoramiento, alegría,  etc.) puedan producir cambios profundos en el cuerpo.

Toda la patología psicosomática, comenzó a desarrollar, ya por la mitad del siglo pasado, la influencia grave que lo espiritual podía tener sobre lo corporal. Así se descubrieron, por ejemplo, que lesiones o estados tan orgánicos como una úlcera gástrica, un colon irritable, las frecuentes jaquecas, algunos estado alérgicos, tenían su causa en situaciones afectivas específicas.

A este respecto se han estudiado muy bien los cambios cerebrales que experimenta una mujer durante su embarazo, en su aborto espontáneo o en el aborto provocado. Ya escribí en anteriores ocasiones como un feminismo correcto, inteligente –el que nos tratan de inducir es todo lo contrario-  debe tener muy en cuenta todas las realidades naturales y beneficiosas (que pueden detectarse por métodos experimentales) que ocurren en el cerebro de las mujeres en el embarazo, el parto y la lactancia. Porque la naturaleza de la mujer está hecha, en principio, para la maternidad y para la mayoría de ellas la maternidad supone un importante factor para el desarrollo y maduración de su personalidad.

Lo que escribo a continuación  está basado en algunas ideas, que sobre el cerebro femenino y sus cambios, ha divulgado mas de una vez la doctora Natalia López Moratalla, neurocientífica y bioquímica de la Universidad  de Navarra, que conoce muy bien, desde su especialidad el cerebro femenino.

No existe un cerebro unisex –dice la doctora- porque la mujer y el varón no somos genéticamente iguales. En la pubertad infantil el cerebro queda literalmente bañado en hormonas femeninas, en las mujeres y en hormonas masculinas en los varones, dependiendo de la distinta dotación genética. En la adolescencia, situación muy dirigida por las hormonas, en el varón la liberación hormonal es lineal, mientras que en la mujer comienza a ser una liberación cíclica, como seguirá siendo durante toda su vida fértil.

El embarazo cambia radicalmente el cerebro de una mujer, tanto que viendo las neuronas piramidales de las capas de la corteza cerebral, puedes decir si esa mujer ha tenido un hijo, no ha tenido ninguno o ha tenido varios, porque todo ese proceso deja huella en el cerebro. Esto tiene mucho que ver con el contacto físico y emocional y con la armonía de las dos vidas que tiene lugar durante la gestación  y en cierta medida en la lactancia.”

Pero aunque una mujer sea sólo mamá de un niño adoptado y no haya vivido los cambios  hormonales y cerebrales de esa situación tan especial como es un embarazo, puede desarrollar un cerebro maternal, que a la embarazada le viene dado naturalmente. El contacto físico afectuoso, cariñoso, con el niño desarrolla ese cerebro maternal, por esa vinculación afectiva, dejando una huella típica en el cerebro por esa situación.

Al final, como en toda situación vital, el amor de donación, de entrega a los demás, es la clave para nuestro desarrollo hacia la felicidad.

¿Quién soy yo?

Por Luis García Dubus

El barbero tenía una expresión entre sorprendido y alarmado cuando me dijo: “Oiga, licenciado, esa sí es una pregunta difícil...! ¿Qué quiere usted que yo le responda...?” “Es cierto”, le dije, “pero yo sólo quiero que tú me digas tu respuesta personal nada más.” Mi pobre amigo no podía salir de su confusión. Dar una respuesta directa a aquella interrogante era para él algo verdaderamente intrincado y espinoso.

Espero que a usted no le cause tanta mortificación la dichosa pregunta porque también a usted deseo hacérsela hoy. Aquí va:

¿Quién es Jesucristo para usted? Antes de responder, quizás le gustaría saber la respuesta que han dado algunas otras personas.

Por ejemplo mi amigo el médico.

Para él Jesucristo fue “un gran hombre”.

Y, añadió: “El es un personaje de la talla de Zoroastro, Confucio, Lao Tse y Buda. Sin duda, un individuo extraordinario”.

Para él Jesucristo es un personaje histórico, y nada más. Nació, vivió y murió. Por tanto, no está aquí. Está muerto.

¿Podría esta respuesta parecerse a la suya…?

Pero volvamos al barbero. En su respuesta hubo un paso más que en la del médico. Para él, Jesucristo nació, vivió, murió y resucitó.

“Entonces, tú crees que Él está vivo”, le dije.

“Sí, claro”, me contestó.

“Bueno, pues si está vivo, ¿dónde está...?” “El está en el cielo”, respondió, “y algún día volverá”.

Pienso que su respuesta mejoró grandemente la del médico, pero al fin y al cabo, también para el barbero, Jesucristo no está aquí. Está ausente.

¿Y para usted? ¿Quién es? ¿Está vivo, o muerto? ¿Está ausente, o presente? El mismo Señor se la hace a sus discípulos, según aparece en el evangelio de hoy.

Pedro respondió: “Tú eres el Mesías. El Hijo de Dios”.

Pedro lo estaba viendo, lo conocía, lo trataba, era su amigo. Para él el Señor estaba vivo y estaba allí presente. Pero ahora, porque recibió esa revelación, supo que aquel amigo suyo era el Hijo de Dios.

Usted y yo tenemos que recibir la misma revelación de Pedro, pero al revés.

Pedro primero sabía que Jesucristo era su amigo, y luego lo descubrió como el Mesías.

Nosotros ya sabemos que Jesucristo es el Mesías; ahora nos falta descubrirlo como amigo.

Nos hace falta lo que a Pedro le sobraba: encontrarlo, conocerlo, tratarlo, ser su amigo.

Con razón ha dicho Juan Pablo II: “Descubrir a Cristo, y cada vez mejor, es la aventura más maravillosa de nuestra vida”.

Tenemos, entonces, tres caminos: la fe del médico, que rinde tributo histórico, la fe del barbero, que rinde tributo de adoración distante a un Dios ausente y la fe del discípulo, que está en proceso continuo de descubrir y aceptar su íntima amistad.

¿Por cuál de estos caminos transita usted en su vida?

La pregunta de hoy
¿Cómo se logra una amistad íntima con Jesucristo? Igual que con cualquier otro amigo: juntándose con Él.

Y con el Señor sucede que mientras más lo trata uno, más lo conoce, y mientras más lo conoce, más desea su compañía y su amistad.

Para conocerlo mejor: los evangelios.

Y para juntarse con Él: la conversación íntima y, desde luego, los sacramentos.

Él está siempre disponible. Sólo falta que esté disponible... yo.

¿Qué hay más allá de la cocaína?

Por Clemente Ferrer

La droga es la muerte, la inmolación de millones de seres humanos ingenuos, en aras de uno de los más sucios y macabros negocios que ha conocido la humanidad.

Se debe luchar contra la droga, con una educación adecuada, con una menor permisividad, con un mayor respeto a la persona, con el ofrecimiento a la juventud de una perspectiva vital.

Los adolescentes juzgan que la sustancia más grave es la cocaína, seguida de las píldoras sintéticas, el cannabis, el alcohol y, por último, el tabaco. Asimismo opinan sobre los beneficios del consumo de estimulantes: el 89% de los muchachos juzgan que no gratifica nada el derroche de pastillas; el 87,1% opina lo mismo de la cocaína; el 70,8% del cannabis; el 56,9% del alcohol y el 57,1% del tabaco.

Los dos problemas básicos son de carácter relacional, peleas con los allegados: un 16% y de violencia un 14,2%. Les siguen los atropellos, con un 11,7%, y los aprietos mentales, con el 10,4%.

La batalla contra el comercio y el consumo de narcóticos. La voluntad de parar está dañina amenaza para la sociedad, que origina el homicidio, el terror y favorece la ruina física y psíquica de muchos mortales, reivindica un compromiso gubernamental, una contribución mundial y el apoyo de toda la colectividad.

“He visto a los más grandes espíritus de mi generación, arrastrarse de madrugada por las calles de los negros, en busca de la droga urgente imperiosa”, afirma Allen Ginsberg.

El "rapto" - mitología protestante

Por Luis Santamaría (www.sotodelamarina.com)

En algunos ambientes protestantes –sobre todo entre los "born again christians" o “cristianos renacidos” presentes en los Estados Unidos– hay un tema de moda que plantea una escatología peculiar. Se trata del “rapto” o “arrebatamiento” (rapture), que en resumen es lo siguiente: "cuando llegue el fin de los tiempos, en un momento previo a la tribulación predicha por el Apocalipsis, los creyentes verdaderos serán arrebatados (o “raptados”) corporalmente por el Señor".

Esto hay que enmarcarlo en un sistema de pensamiento llamado “dispensacionalismo premilenario”, según el cual hay un calendario muy preciso en la historia de la humanidad, aunque el reloj divino se habría parado en la época del Nuevo Testamento, y sólo volverá a ponerse en marcha cuando se inicien los últimos tiempos.

Si tenemos que buscarle un padre a esta teoría, no nos queda otro remedio que fijarnos en John Nelson Darby (1800-1882), una figura imprescindible del protestantismo fundamentalista del siglo XIX que, tras abandonar la Iglesia anglicana, se hizo miembro de los Hermanos de Plymouth y desarrolló sus ideas escatológicas más peculiares. Se habla de dispensacionalismo porque divide la historia universal en diferentes edades o “dispensaciones” según el plan salvífico de Dios. La era contemporánea es, para Darby, el momento en el que Dios separará los creyentes verdaderos de los no creyentes, como se separa el trigo y la cizaña en el tiempo de la siega, anticipando así el retorno inminente del Señor Jesús.

Darby era inglés, pero se desplazó con frecuencia para difundir sus ideas, que han influido mucho en Norteamérica, adonde acudió en siete ocasiones. También podemos encontrar estas tesis en el mundo pentecostal. Sin ir más lejos, la mayor confesión protestante española –la Iglesia de Filadelfia, formada por gitanos– asume la teología dispensacionalista. Según los grupos y los pastores que aborden el tema del rapto, se puede llegar a extremos que serían objeto de risa si no fuera porque constituyen episodios de temor apocalíptico muy poco cristiano.

Un amigo me contaba recientemente algo que vivió cuando fue miembro de una comunidad pentecostal, aquí en España. Uno de sus hermanos del grupo, minusválido, después de un adoctrinamiento intensivo basado en estas enseñanzas escatológicas que incluía películas sobre el tema, regresó de la capilla al centro especializado en el que vivía, y en medio de un temporal salió a la calle en su silla de ruedas convencido de que llegaba el momento del arrebatamiento, y de que Jesús le devolvería las piernas que le faltaban. Un ejemplo de los efectos que puede tener todo esto leído en clave fanática, y que no nos queda muy lejos.

Como dice Damian Thompson, comentando de forma muy gráfica la idea darbysta del rapto, “sigue siendo una de las imágenes apocalípticas más potentes jamás ideadas, pues de un solo golpe libra a todos los cristianos de los horrores que causa la llegada del fin, a la vez que les permite contemplar cómo los condenados perecen en el emocionante drama de la Gran Tribulación”. Esto, explica el periodista, permite mantener el fervor milenarista “a fuego lento”, sin llegar a la explosión, pero consiguiendo así mantener a las personas y a las comunidades en esa tensión de que Cristo puede llegar en el momento menos esperado.

Hace poco pude leer en una explicación de la tesis dispensacionalista que en la actualidad, “el cumplimiento e intensidad de los eventos apocalípticos nos indican que el rapto de la Iglesia puede suceder en cualquier momento”.

En los Estados Unidos, como dije antes, esto del rapto es una materia de dominio común, algo que forma parte del imaginario colectivo como creencia difundida entre grandes sectores del evangelismo. Sin ir más lejos, recuerdo una escena de Los Simpson en la que, en un momento de catástrofe apocalíptica, los Flanders, familia vecina de los protagonistas se pone a orar, y son arrebatados hacia el cielo. Hay algunas películas y producciones audiovisuales en las que vemos desaparecer gente de forma repentina, ilustrando esta expectativa.

Pero lo más destacado de los últimos años, en este ámbito, es la serie de novelas "Left behind", que también se ha llevado al cine con el título "Lo que quedó atrás", en España, que forma una trilogía junto con "Fuerzas de la tribulación" y "El mundo en guerra". E incluso se ha hecho un videojuego (publicitado así: “el primer juego en el que la adoración es más poderosa que las armas”). A lo largo de doce libros, Tim LaHaye y Jerry B. Jenkins plantean de forma literaria una convicción que comparten muchos protestantes. El argumento de la primera novela sirve para hacernos una idea: en un vuelo comercial desaparecen de repente varios pasajeros, y sólo queda su ropa. Lo mismo pasa en el resto del mundo con millones de personas. Se trata del comienzo del Apocalipsis. Imaginen lo que pudo suponer esta serie literaria, y sus versiones audiovisuales, en los Estados Unidos en torno al año 2000 y, sobre todo, después del 11-S.

El tema del rapto tiene una base escriturística que es necesario desentrañar, así que vayamos a la Biblia.

En su primera Carta a los Tesalonicenses, en torno al año 50 –se trata del primer escrito del Nuevo Testamento–, Pablo escribe sobre “la suerte de los difuntos” para hacer una llamada a la esperanza cristiana en la resurrección de los que mueren unidos a Cristo. Cuando llegue la parusía, la segunda venida del Señor, al son de la trompeta resucitarán los muertos, y “después nosotros, los que aún quedemos vivos, seremos arrebatados, junto con ellos, entre nubes, y saldremos por los aires al encuentro del Señor” (1 Tes. 4, 17). Parece que la comunidad de Tesalónica, expectante de una inmediata vuelta de Jesús que no terminaba de llegar, se preguntaba por el destino de los creyentes fallecidos en el ínterin, además de interrogarse por la fecha de la parusía. El mismo Pablo, en una primera época, esperaba vivir cuando todo esto sucediera.

Además, los defensores del arrebatamiento emplean otra cita bíblica, y esta vez del mismo Jesús, de su “discurso escatológico” en el evangelio según San Mateo: cuando venga el Hijo del hombre “dos hombres estarán entonces trabajando en el campo; a uno se lo llevarán y dejarán al otro. Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y dejarán a la otra” (Mt 24,40-41). En el evangelio de Marcos la referencia es menos explícita, ya que serán los ángeles los que convoquen a los elegidos de todo el mundo (cf. Mc 13,27).

¿Qué pensar de todo esto?

¿Tienen razón los que, basándose en la Biblia, defienden la inminencia de la venida del Señor y la realidad del arrebatamiento de los creyentes verdaderos?

La respuesta podemos encontrarla en la misma Escritura. San Pablo contestaba en su escrito a las inquietudes de los cristianos de Tesalónica, que parecen ser las preocupaciones de ciertos grupos actuales.

¿Cuándo volverá Cristo?

Sólo Dios lo sabe.

¿Y qué pasará con los que hayan muerto?

Ellos, y los que vivan en ese momento, compartirán la victoria de Cristo resucitado sobre la muerte; no habrá ventaja de los vivos sobre los muertos.

En estos textos constatamos varias afirmaciones de fe fundamentales, además de las respuestas paulinas que acabamos de decir: los acontecimientos finales son de iniciativa divina, y no pueden ser adelantados o retrasados por los hombres, tal como a veces defienden algunos intérpretes errados. Se nos habla de unos hombres que son apartados del resto de la gente, tal como sucede en el Apocalipsis con la multitud incontable que ha lavado sus túnicas en la sangre del Cordero. Tal es el sentido de la consagración que tiene lugar en el bautismo, cuando el creyente es incorporado a Cristo, es ungido (en griego christos) como él, y se une a su misterio pascual, es decir, a su muerte y resurrección. Por eso la actitud del cristiano es la vigilancia. Pero no la tensión apocalíptica y fanática. Por eso Pablo escribía también a los tesalonicenses exhortándoles a trabajar sin molestar a nadie, haciendo siempre el bien (cf. 2 Tes. 3, 11-13).

La imagen de Cristo en la parusía como un remedo de secuestrador es ciertamente temible. Y el tono vital que contagia no es muy optimista que digamos. En este campo, del Dios revelado en Jesús, no podemos aprender otra cosa que una llamada a la esperanza, no basada en cálculos temporales ni en temores paralizadores.

Seremos convocados por el Señor a un juicio, y la garantía de lo que nos ha prometido y nos espera al final la tenemos en María, la Madre del Señor. Eso es lo que hemos celebrado hace unos días con el misterio de su Asunción: su existencia entera, su cuerpo y su alma participando de la gloria de Cristo.

El Anticristo

Por Miguel Rivilla San Martin

Todo el mundo ha oído hablar de él. Pocos tienen idea clara de quién es o qué significa. Etimológicamente sería “el adversario de Cristo”. El apóstol y evangelista San Juan lo cita cuatro veces en sus cartas. Con él se designa a los que en su tiempo negaban la divinidad de Cristo (1 Jo. 2, 18) o al enemigo que surgirá al final de los tiempos (1 Jo 4, 3).

Para la exégesis católica sería “el hombre de pecado, el hijo de perdición que se contrapone y levanta contra todo lo que es Dios y digno de veneración”. “Se establece incluso en el templo de Dios y se hace pasar por Dios”. “Es el sin ley a quien el Señor arrojará con el aliento de su boca y aniquilará con el fulgor de su venida”.

La tradición cristiana espera un combate final, llevado a cabo por las potencias malignas, antes del triunfo definitivo de Jesús y de sus seguidores.

Hay padres de la Iglesia que ven en el Anticristo un personaje que descollará por su odio inmenso hacia Cristo, como el mismo Satán, bajo cualquier aspecto. Otros interpretan el Anticristo como una tendencia anticristiana, como un símbolo de la maldad, que se manifiesta a través de varias personas, poderes o sistemas opuestos radicalmente a Jesucristo o contra todo lo que signifique Dios (marxismo, comunismo).

A lo largo de los siglos se ha tratado de identificar al Anticristo con diversos personajes históricos que se opusieron al cristianismo, verbi gratia: Nerón, Calígula, Mahoma, Lutero e incluso algún papa indigno. Se puede considerar también como Anticristo aquel poder, histórico, que actuará sobre todo en los últimos tiempos, simbolizado por la Bestia del Apocalipsis a la que el Dragón = Satán, da “su fuerza, su trono y gran autoridad”, y la segunda Bestia (herejes y falsos profetas), su valiosa ayuda.

Hoy día se continúa a la espera del Anticristo. No faltan personas buenas y santas que anuncian que “ya está entre nosotros”. No deja de ser curioso que en la Historia de 20 siglos, los antagonistas religiosos se han tratado mutuamente de anticristo de buena o mala fe, cada vez que el contrario de turno se oponía a las enseñanzas del otro grupo. Así Lutero fue para los papistas el “anticristo” y el papa para los protestantes.

Todavía hoy el comunismo ateo, las sectas en su infinita variedad, con sus secuelas destructivas para sus adeptos son la presencia del Anticristo en el mundo. Oportuno parece, después de lo expuesto, recordar aquí la solemne profecía que hace en su segunda carta Timoteo a su discípulo Tito a propósito de lo que sucederá al final:

"Te conjuro en presencia de Dios y de Cristo Jesús, que vendrá a juzgar a vivos y muertos, por su Manifestación y por su Reino: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la sana doctrina, sino que arrastrados por sus pasiones se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades ; apartarán sus oídos de la Verdad y se volverán a las fábulas”. (2 Tim. 4, 1-5).

¿No se está cumpliendo ya el anuncio profético?