Una idea central...

Somos La Iglesia católica


Nuestra familia está compuesta por personas de toda raza. Somos jóvenes y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres, pecadores y santos.

Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.

Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.

Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.

Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.

Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.

Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.

Somos… La Iglesia católica.

Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.

Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).

Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.

Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.

Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...

Contenido del Blog

¡Ojo con el Reiki!

Tomado de http://www.religionenlibertad.com/

Por José María Zavala

En octubre de 2011, mientras entrevistaba a don Gabriele Amorth en Roma para mi libro Así se vence al demonio (LibrosLibres), salieron a relucir las rendijas por las que se cuela el Maligno causando una auténtica escabechina en la sociedad actual.
 
Una de esas rendijas es el llamado Reiki, término japonés tan en boga hoy, que sugiere una especie de “poder espiritual”.
 
Mediante la imposición de manos, este sucedáneo de medicina alternativa promete canalizar una supuesta “energía vital” para curar o paliar dolencias físicas e incluso enfermedades mentales.
 
Pero nada más lejos de la verdad, como me advertía Amorth, exorcista oficial de la diócesis de Roma.
 
Sin ir más lejos, el jueves pasado leí en este mismo portal de Religión en Libertad el SOS lanzado por el sacerdote indio James Manjackal sobre el Reiki y otras prácticas esotéricas y de la Nueva Era, precisamente:
 
“Con toda la sinceridad de mi corazón –advertía este sacerdote católico-, puedo decir que entre el 80% y el 90% de los participantes [en sus retiros carismáticos] han estado en el Yoga, el Reiki, la reencarnación, etc., que son prácticas religiosas orientales. Allí han perdido la fe en Jesucristo y en la Iglesia”.
 
Finalmente, de entre los numerosos correos que sigo recibiendo en mi web de lectores de Así se vence al demonio, extracto el siguiente de una víctima del diablo, a la cual, por razones obvias, amparo ahora en el anonimato.
Dice así:
 
“Le escribo para ver si puede ayudarme a localizar el número de teléfono de don Gabriele Amorth. Estoy metido en un problema muy gordo. Hice algo de lo que me arrepiento profundamente. Todo por querer ayudar a un amigo, pero al final hemos enfermado los dos, y más gente.Llevo pasado el peor año de mi vida. Ni se imagina la influencia demoníaca que tengo encima por haber hecho un curso de una cosa llamada Reiki, tan de moda en nuestro país. Jamás pensé que sería igual que hacer espiritismo, y que abriría las puertas a muchos demonios. Ojalá pudiera retroceder en el tiempo, pero me temo que ya es tarde…
 
"Me quedé poco a poco sin movilidad, e incluso perdí mi trabajo. He recorrido varios hospitales, sometiéndome a todo tipo de pruebas: TAC, escáneres… Pero los médicos aseguran que no tengo nada.
 
"Aun así, debí permanecer tirado en un sofá de casa de mis padres sin poder moverme y con una fatiga que me ahogaba. Ni siquiera podía subir a mi habitación, en la planta de arriba. Debí resignarme a vivir en aquel sofá durante varios meses consecutivos, mientras nadie sabía qué me pasaba.
 
"Finalmente, desesperados, mis padres me llevaron a un exorcista. Tuvieron que trasladarme en silla de ruedas. Tras el exorcismo, me sentí liberado. Desaparecieron de repente todos los síntomas. Pero fue algo pasajero, pues al cabo de unos días empecé a sentirme igual o peor que antes. Mis padres se hartaron de mí, hasta el punto de decirme que estaba obsesionado. No se imagina lo mal que sienta que a uno lo tachen de loco y de ansioso cuando tiene un problema tan gordo como el mío; dan ganas de suicidarse.
 
"Sigo soportando las 24 horas del día hormigueos fortísimos, descargas eléctricas, sensación de asfixia, alergias de todo tipo... El demonio me quiere ver destruido. Hasta las uñas de las pies se me han vuelto de repente de color amarillento, despidiendo un olor putrefacto…
 
"Pienso contarle al mundo lo que me ha pasado y cómo llegué a meterme en esto del Reiki. Soy bastante experto en cosas de Nueva Era, que por supuesto jamás volveré a hacer en mi vida”.
 
Con información también se combate al demonio.
 

Mentalidad farisaica

Por Mons. Ramón Benito De La Rosa Y Carpio

Llamamos mentalidad farisaica a aquella en la que un ser humano cualquiera, hombre o mujer, se siente decir una cosa y practica otra. El fariseo, tal como es definido en el evangelio y pasa así como un modelo a lo largo de los siglos, es el hipócrita. El hipócrita es la persona más difícil que se puede encontrar en la vida porque nunca se puede esperar un cambio en él.

Cuando nosotros repasamos el evangelio, el grupo humano con el que Jesús fue muy duro fue únicamente con los fariseos, con los hipócritas. Aquellos que se reconocían pecadores, que aceptaban sus faltas, como las prostitutas o los cobradores de impuestos injustos o cualquier otro grupo humano, Jesús los comprendía; esperaba el cambio, sabía que no podía aceptar esa conducta ni esa práctica, pero eran hombres y mujeres que aceptaban sus fallos.

El fariseo, en cambio, quería ser tildado de bueno, igual que el corrupto, que no quiere que se le llame corrupto, sino que se le llame honrado. Es un hipócrita, difícilmente cambia. Mentalidad farisaica es aquella que quiere que se le aplauda lo que hace pero piensa, dice y siente lo contrario.

Contestando a Vargas Llosa

Por Luis Fernández Cuervo

Verdades y mentiras en la historia universal

Los países católicos siempre fueron países alegres, vitales y muy poco reprimidos, también en lo sexual.

Terminaba yo mi artículo anterior diciendo que el escritor peruano Vargas Llosa mostraba “un conocimiento muy sectario y erróneo de la historia universal”. Y así es. La verdad histórica es muy diferente a como la presenta el furibundo escritor. Hoy sólo me referiré a dos de sus falsedades:

1)      Atribuir a la Iglesia Católica el haber mandado a la hoguera a millares de católicos e infieles en la Edad Media. El tema de la Inquisición merece un comentario más detenido y matizado del que es posible aquí. Remito a estudios serios sobre la Inquisición española como los del historiador inglés Henry Kamen o la española Beatriz Comella. Pero sí hay que saber, por lo menos, que su importancia no fue en la Edad Media, que termina en el Siglo XIV, sino en pleno Renacimiento y más allá, hasta el XVII y XVIII, que es cuando pasó del poder eclesiástico al poder civil.

Inquisiciones hubo tantas como religiones había en esos siglos. Para esa época, un ataque a la religión de un país —ya fuera la católica, la luterana, la anglicana o la calvinista— suponía algo tan importante para la estabilidad de su gobierno, como lo que es el terrorismo o la guerrilla para una democracia actual. En cuanto a la Inquisición española, en su momento de mayor auge, entre 1540 y 1700, los condenados a la hoguera fueron 1.346, que representan un 1,9% de todos los procesados. La Revolución Francesa, tan alabada por los laicistas como Vargas Llosa, en pocos días, llevó a la guillotina cifras posiblemente superiores, exterminó a todos los de la región de la Vandeé y además arrasó con gran cantidad de edificios y objetos de arte religiosos. Y todo eso en nombre de la igualdad, libertad y fraternidad.

2)      Atribuir a la Iglesia Católica “la postergación y humillación sistemática de la mujer”. Esta falsedad es todavía más grande, pues una de las causas de la difusión del primitivo cristianismo fue el papel importante que la mujer tuvo en él, muy por encima de la que tenía en el imperio romano. Y fue precisamente en la Edad Media cristiana donde la mujer alcanzó una dignidad y un poder como nunca había tenido.

El señor Vargas Llosa debería leer, al menos, los libros de la medievalista francesa Règine Pernoud para salir de su error. Sin una serie de mujeres descollantes —Genoveva, Juana de Arco, Catalina de Siena, Eloisa, Hildegarda de Bingen, Leonor de Aquitania, Blanca de Castilla, etc.—, que eran admiradas y respetadas por las autoridades civiles y religiosas de su tiempo, incluido el Papa, posiblemente la civilización europea habría sido imposible. Cualquier mujer podía entonces establecer un negocio o adquirir una propiedad sin autorización de su marido. Y fueron las damas del medioevo las que educaron y afinaron a los hombres, crearon el amor cortés, la galantería y el honor de servir el hombre a la mujer. ¿Donde está, pues, la “postergación y humillación sistemática de la mujer”? Fue con el Renacimiento y el nuevo auge del Derecho Romano cuando la mujer perdió los derechos que había ganado en la Edad Media.

3)      Vargas Llosa acusa también al catolicismo de “distorsiones y represiones de la vida sexual en nombre de una supuesta normalidad”, que sería la relación heterosexual. Pretende ignorar que, mientras la religión y la moral católica fueron fuertes en cualquier país, las anormalidades y delitos sexuales fueron mínimos. Confunde puritanismo con catolicismo. Los países católicos siempre fueron países alegres, vitales y muy poco reprimidos, también en lo sexual.

En cuanto a si lo heterosexual es normal o no, la voz de la historia es muy clara. En las más variadas culturas, lo constante es que, llegada a la edad núbil, y siempre con un cierto sentido religioso, se celebra el matrimonio natural de un hombre y una mujer y con ello se obtiene, como derecho matrimonial, la unión conyugal y se constituye la familia con la crianza y educación de los hijos resultantes de esa unión. Eso no es un invento del cristianismo. Eso ocurre incluso en pueblos muy primitivos, desconocedores de la agricultura, la ganadería y la religión, tal como demostró el antropólogo alemán Gusinder con los fueginos de la Patagonia.

En cualquier tiempo y cultura, cuando la institución matrimonial entra en crisis y crecen el libertinaje y las aberraciones sexuales, todo conocedor de la historia universal puede decretar sin equivocarse que esa cultura está decayendo y, de un modo u otro, desaparecerá. No siempre es bajo un fuego del cielo que los aniquile, como en Sodoma y Gomorra.

Otras veces es por la conquista de un pueblo más austero, así Roma conquistando una Hélade en franca decadencia intelectual y moral. Y Roma, después de su esplendor imperial, ofrecerá esos mismos síntomas que ahora consideran algunos —no sólo Vargas Llosa— progreso cultural: ateísmo, escepticismo y relativismo en el área intelectual; el lujo, el placer y el ocio como metas vitales; la decadencia del matrimonio con el divorcio y los adulterios; la caída de la natalidad con los abortos o el abandono de los recién nacidos y las aberraciones sexuales crecientes, como testimoniaba Pablo de Tarso en su Epístola a los Romanos: “Se envanecieron con sus razonamientos y se oscureció su insensato corazón: presumiendo de sabios se hicieron necios (…) Por eso Dios los abandonó a los malos deseos de sus corazones, a la impureza con que entre ellos deshonran sus propios cuerpos (…) pues sus mujeres hasta cambiaron el uso natural por el que es contrario a la naturaleza, e igualmente los varones, habiendo dejado el uso natural de la mujer, se abrasaron en los deseos impuros de unos por otros: cometiendo torpezas varones con varones y recibiendo en sí mismos el pago merecido por su maldad”.

El pago actual de esos mismos vicios antiguos ahora ha sido peor: el aumento increíble de las enfermedades de transmisión sexual y el SIDA, “hijo de la píldora anticonceptiva”, como dijo el descubridor del virus causante de esa inmunodeficiencia, el Dr. Montagnier. El SIDA entró en EE.UU., en El Salvador, en España y en otros países, por los homosexuales. ¿Buen motivo para el “orgullo gay”?

Carta a un fundamentalista anticatólico

Por Daniel Iglesias Grèzes

Infocatolica

Estimado J. (1):

El Espíritu Santo guía a la Iglesia en todo tiempo y es, por así decir, el “alma” que le da vida y la santifica. La Iglesia es santa porque es obra de Dios tres veces Santo, no porque los hombres que la integramos seamos totalmente santos. En realidad todos nosotros hemos pecado y estamos necesitados de purificación, pero podemos decir con San Pablo que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Romanos 5, 20).

Para ser católico no es necesario defender todas y cada una de las cosas que se han hecho en nombre de la Iglesia Católica a lo largo de sus dos mil años de historia y a lo ancho de los muchos países y culturas en las que ella se ha encarnado. También en nombre de otras realidades elevadas (la libertad, la democracia, etc.) se han cometido muchos crímenes, pero no por eso dejamos de apreciarlas. Al menos, de los pecados de los cristianos podemos decir que, aunque sean muchos, ninguno proviene del cristianismo, sino de su negación teórica o práctica, o de una mala comprensión del mismo.

En cuanto a la Inquisición, en la que usted hace tanto hincapié, hoy la Iglesia Católica rechaza sin dudas ni reticencias todos los crímenes que los inquisidores cometieron. Sin embargo, por respeto a la verdad histórica, hay que decir también que la Inquisición no mató a 50 millones de personas, como usted dice, sino a muchísimas menos, a lo largo de muchos siglos y en muchos países; y ciertamente no las mató por poseer una Biblia, sino por brujería o herejía, que entonces eran considerados delitos graves. Una “leyenda negra", creada y difundida interesadamente por protestantes y liberales, ha exagerado muchísimo el número de las víctimas de la Inquisición. No pretendo en absoluto minimizar el horror de lo ocurrido. No obstante, considero importante situarlo en sus verdaderas dimensiones. Los estudios actuales, hechos por investigadores serios (muchos de ellos no católicos) tienden a desestimar muchos aspectos de la “leyenda negra” sobre la Inquisición.

Tampoco es razonable juzgar a los inquisidores anacrónicamente, como si ellos hubieran sido subjetiva y plenamente culpables de haber violado el derecho humano a la libertad religiosa, tal como hoy lo conocemos, con métodos que hoy -con verdad- consideramos injustos. La pena de muerte era en aquella época (y lo fue hasta hace poco tiempo) una forma de castigo comúnmente aceptada. Es muy curioso que a menudo las mismas personas que exculpan a los aztecas por sus sacrificios humanos imaginen que todos los inquisidores eran sádicos. Lo más probable es que la mayoría de ellos fuesen sólo jueces que trataban de aplicar correctamente el derecho de su tiempo, que hoy nos resulta bárbaro, como tantas otras cosas de esa época remota.

Por otra parte, también los miembros de otras Iglesias o comunidades religiosas han cometido muchos errores y crímenes, pero eso no quita a priori a esas Iglesias o comunidades el derecho a ser escuchadas con respeto e imparcialidad.

El fin de la Edad Media y la Edad Moderna fueron tiempos de crisis y de grandes cambios en Europa. Aunque los católicos de entonces no están libres de culpa de las guerras de religión y otros males de la época, estudiando la historia de la Iglesia Católica se puede apreciar cómo la verdad y la santidad de Cristo nunca dejaron de brillar en ella con claridad.

Una acusación parecida a la que usted hace a la Iglesia Católica se podría hacer a cada cristiano: “¿Tú te dices hijo de Dios, crees que Dios habita en ti, y has hecho esto y esto…?” Sin embargo, no es correcto mirar nuestra historia personal o social con los ojos de un Acusador (cf. Apocalipsis 12, 10), y no ver también y sobre todo la gracia que Dios ha derramado sobre nosotros a cada paso, y a la que en mayor o menor grado hemos correspondido.

En cuanto a la Biblia, por más que esté divinamente inspirada, ciertamente no se interpreta sola, como usted pretende. Quizás el siguiente ejemplo lo haga pensar. En Mateo 16,18 Jesús dice a Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia“. Si yo tuviera como guía en materia de fe sólo a la Sagrada Escritura (como quería Lutero) ¿cómo podría saber con plena certeza si, al decir “esta piedra", Jesús se refería a Sí mismo, a Pedro o a una piedra que estaba allí? (2) ¿Hacia dónde apuntaba el dedo índice de Jesús en ese momento? Sólo Pedro y los demás apóstoles, testigos oculares del hecho narrado en el Evangelio, pudieron transmitir con plena certeza a los primeros cristianos -y éstos a las generaciones siguientes- el verdadero significado de esa expresión bíblica (y de muchas otras). En este simple ejemplo podemos apreciar el enorme valor de la Tradición eclesial como medio de transmisión de la Palabra de Dios.

A Jesucristo no se lo encuentra hoy sólo en un libro, por importante y sagrado que éste sea, porque Él es una Persona viva y vivificante. La Iglesia Católica, con plena conciencia de la pequeñez y fragilidad de sus miembros, tiene la misión de hacer presente hoy a Cristo en medio de los hombres, porque Él mismo lo quiso así.

¿Cómo sabría usted que la Biblia es Palabra de Dios si no fuera por el testimonio viviente de la Iglesia? Jesús dijo: “Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no sería válido” (Juan 5, 31). Del mismo modo se podría decir: si sólo la Biblia diera testimonio de sí misma, su testimonio no sería válido. La Biblia no es mayor que Jesucristo, la Palabra de Dios hecha carne. En último análisis, la Biblia entera sólo nos habla de Cristo. Si no hubiera una Iglesia, es decir una asamblea de creyentes en Cristo, hoy la Biblia no sería más que un interesante libro de la Antigüedad. Aunque cada libro de la Biblia dijera de sí mismo que es Palabra de Dios (cosa que no ocurre), eso no bastaría para fundamentar la fe en ella.

Es la Iglesia Católica la que, mediante su Tradición viva, transmitió en primer lugar el Evangelio de Jesucristo y compuso después los escritos del Nuevo Testamento. Es su valoración de la Biblia la que mueve a los cristianos a considerar sagrados los 73 libros que la componen. Los primeros libros del Nuevo Testamento se escribieron algunos años después de la Pascua de Cristo. Durante ese tiempo la Palabra de Dios se transmitió en la palabra y la vida de los cristianos, es decir de la Iglesia. Además, San Juan escribió al final de su Evangelio lo siguiente: “Hay además otras muchas cosas que hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni todo el mundo bastaría para contener los libros que se escribieran.” (Juan 21, 25).

¿Acaso los apóstoles olvidaron enseguida todas esas “otras muchas cosas” y no transmitieron muchas de ellas a la primera generación cristiana, y ésta a las siguientes? ¿Acaso Jesús no se identificó con sus discípulos y les prometió su presencia y su ayuda (a través del Espíritu Santo) hasta el fin de los tiempos? ¿Cree usted que Jesús abandonó a la Iglesia que Él mismo fundó, incumpliendo así su promesa?

En último término, ¿por qué usted, J., habría de tener la razón en cuanto a la interpretación de la Biblia y no la Iglesia Católica, que tiene dos mil años de historia y de fidelidad a su Divino Fundador y más de mil millones de fieles? ¿Acaso Dios le concedió a usted, J., o a quienquiera que sea su maestro, el don de la infalibilidad? ¿No es bastante soberbio de su parte pretender que usted tiene la razón en materia de fe, en contra de la Iglesia de Cristo? ¿Quién da testimonio de usted, J., o de su Iglesia, si es que tiene una? Si es así, me gustaría mucho saber su nombre y algo de su historia: año de fundación, nombre de su fundador, etc. Supongo que usted tampoco la considerará infalible.

La Iglesia Católica cuenta con la promesa hecha por Cristo a San Pedro y a sus sucesores: “los poderes del infierno no prevalecerán contra ella” (Mateo 16, 18). Ella es “columna y fundamento de la verdad” (1 Timoteo 3, 15) y “cuerpo de Cristo” (1 Corintios 12, 27), como enseña San Pablo. A ella le prometió Jesús que el Espíritu Santo la guiará hasta la verdad completa (cf. Juan 16, 13).

Usted insiste en que la Biblia se interpreta por sí misma; pero en verdad ningún libro (ni siquiera la Biblia) puede hacer tal cosa. Se requiere un esfuerzo intelectual del lector para comprenderla. Si la verdadera interpretación de la Biblia fuera siempre evidente, no existirían las interpretaciones erróneas de la Biblia y el protestantismo no se habría dividido en miles de iglesias diferentes entre sí.

La interpretación de la Biblia no sólo no es siempre evidente, sino que a menudo es difícil. ¿Cómo podría ser de otro modo, tratándose de un amplio conjunto de libros escritos durante un período que va aproximadamente del año 1000 AC al 100 DC, en culturas muy diferentes a la nuestra, en lenguas que hoy pocos conocen? Sin duda el cristianismo requiere necesariamente la ciencia teológica. Esa ciencia es una de sus características peculiares.

Hay una teología católica y una teología protestante, pero esta última (que es muy valiosa) ha sido desarrollada por las iglesias protestantes principales, que participan del movimiento ecuménico. Espero que usted me perdone, J., si le digo que ése no parece ser su caso. En cambio las sectas evangélicas y pentecostales no tienen una teología digna de ese nombre. Se han apartado de la gran tradición teológica cristiana e interpretan la Biblia de un modo fundamentalista, superficial, atado al sentido aparente de los textos, sin una exégesis correcta desde el punto de vista científico y teológico.

La reflexión teológica cristiana, al comprender cada vez mejor el sentido de la Sagrada Escritura, permite también un verdadero desarrollo doctrinal, que explicita consecuencias de la Divina Revelación que están contenidas en la Escritura sólo en forma implícita. La entera historia de la Iglesia Católica muestra la existencia de este proceso de desarrollo auténtico de la doctrina cristiana.

No sé si usted, como Lutero o Calvino, se adhiere al Credo de Nicea (compuesto por el primer concilio ecuménico, en el año 325). Si es así, usted cree que el Hijo único de Dios es “consubstancial” (en griego, homoousios) al Padre. En vano buscará en la Biblia el término “homoousios“, porque no es un término bíblico, sino filosófico. Al utilizar este término, sin embargo, los Padres del Concilio de Nicea no se apartaron de la verdadera fe, sino que la expresaron con precisión teológica, para refutar el error de Arrio, quien negaba la divinidad del Hijo. Éste no es más que uno entre los miles de ejemplos que podrían citarse de desarrollos teológicos legítimos.

Al realizar esos desarrollos, la Iglesia Católica no inventó doctrinas nuevas, como usted dice, sino que, a la luz de la fe y utilizando el don de la razón, con la asistencia del Espíritu Santo, dedujo a partir de la Sagrada Escritura expresiones nuevas de la fe antigua. Sólo ella puede llevar a cabo este proceso con la garantía de no equivocarse en lo esencial, porque sólo ella -y no cada cristiano individual- ha recibido de Dios el don de la indefectibilidad.

La Iglesia Católica no sólo no reprime la lectura y el estudio de la Biblia (como usted dice), sino que los recomienda calurosamente a sus fieles. Tampoco coarta la libre investigación teológica, pero se reserva el derecho (muy razonable) de declarar incompatibles con la fe católica las eventuales proposiciones erróneas de teólogos individuales.

Lo que la Iglesia llama Tradición (con mayúscula) no debe confundirse con las tradiciones (con minúscula) cambiantes. Traditio significa entrega. La Sagrada Tradición es divina, apostólica y eclesiástica, porque se trata de la Gracia y la Verdad que Dios Padre entrega eternamente a su Hijo, que el Hijo encarnado entregó a sus apóstoles, que éstos entregaron a la Iglesia primitiva, y que la Iglesia Católica transmite con fidelidad de generación en generación, incansablemente. No hay ninguna oposición entre la Sagrada Escritura y la Sagrada Tradición, porque ellas son dos modos de transmisión de la única Revelación Divina. En realidad, como ya le demostré, la Tradición es anterior a la Escritura y la legitima. En cuanto al Magisterio de la Iglesia, está totalmente al servicio de la Revelación y no por encima de ella. Como suele decir el Arzobispo de Montevideo (Mons. Nicolás Cotugno SDB), creer en los dogmas de la Iglesia es dejar que Dios tenga la primera y la última palabra en la vida del hombre. De modo que es totalmente falso que la Iglesia Católica o las Iglesias ortodoxas (cuya doctrina es muy similar a la católica y es seguida por muchos millones de fieles) enseñen un Evangelio diferente al de Jesucristo.

Usted dice que la historia de la Iglesia Católica equivale a 2000 años de persecución de la verdad. Para afirmar tal cosa hace falta ignorar casi todo sobre dicha historia. Usted olvida, por ejemplo, los millones de mártires que ha dado la Iglesia Católica. Los mártires católicos no provienen sólo de los tres primeros siglos de la era cristiana, sino de cada siglo, incluido el siglo XX. Usted olvida, además, que los protestantes también son responsables de muchos crímenes. Durante las guerras de religión del siglo XVII, los protestantes persiguieron y mataron a muchos católicos, no sólo en Gran Bretaña e Irlanda, sino en media Europa. También podría sorprenderle una comparación de la suerte corrida por los indígenas de Iberoamérica (defendidos de la opresión por muchos eclesiásticos; unidos a los españoles y portugueses católicos por medio del mestizaje) y los de América del Norte (marginados y masacrados por los colonos protestantes). También fueron protestantes muchos de los traficantes de esclavos africanos y muchos de los empresarios que explotaron a los proletarios durante la época más negra del capitalismo salvaje. No siento ningún rencor hacia los protestantes, J. Sólo le recuerdo algunos hechos para que usted vea que la culpa es algo muy bien repartido en el mundo, como cabe esperar en función del dogma del pecado original.

Se equivoca usted rotundamente al afirmar que los católicos cambiamos la Palabra de Dios por “cuentitos que no alimentan… (catecismos, etc.)“. Si usted se tomara el trabajo de leer el Catecismo de la Iglesia Católica -una obra formidable- vería quizás con asombro cuán profundamente bíblica es su doctrina.

En cuanto a otras acusaciones groseras (que cambiamos la verdad por la mentira, que confiamos en otros dioses, que cambiamos los mandamientos de Dios, por lo cual el mundo se llenó de ateos, ¡que adoramos al Papa!, etc.) que usted efectúa gratuitamente, yo las rechazo también gratuitamente.

En una ocasión lamentable, usted mismo escribió que le costaba mucho amar a los católicos. Me alegra saber que usted no expresó correctamente sus sentimientos. Su epílogo, sin embargo, no es muy caritativo, ya que compara a los católicos con un ladrón. Lo invito a examinar si acaso usted mismo se está dejando dominar por el fanatismo. En fin, J., todos sus mensajes evidencian su profundo desconocimiento del catolicismo. Quiera Dios abrir un día sus ojos y liberarlo de sus prejuicios anticatólicos.

Fraternalmente,
Daniel Iglesias Grèzes

Notas:

1) Este artículo es una versión resumida y algo corregida de una serie de cartas intercambiadas en agosto y septiembre de 1999.
2) Es cierto que el nombre “Pedro” proviene de la palabra “piedra”, pero este dato por sí solo no nos daría una certeza plena acerca de la interpretación correcta de ese texto evangélico.

Hermoso gesto de humildad

Religión en Libertad

A tenor del escrito del Emmo. Sr. Cardenal William Levada, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de fecha, 20 de abril de 2012, se publican las declaraciones del Rvdo. Manuel Pous i Engroñat, a un cuestionario de la Congregación para la Doctrina de la Fe

El que suscribe, Rvdo. Manuel Pousa i Engroñat, ante las preguntas de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la fe contenidas en una lista que se me entregó en mi comparecencia ante el Sr. Cardenal de Barcelona, el 17 de enero de 2012, con mis mejores deseos y respetos DECLARO en síntesis lo siguiente:

A. LAS CUESTIONES MÁS FUNDAMENTALES

1. Una cosa son mis deseos personales, mis sentimientos, mis interpretaciones de las grandes luchas y contradicciones que encuentro en la vida, y otra mi Fe, amenazada pero inquebrantable en Dios, en Jesucristo, en la Iglesia Una Santa Católica y Apostólica.

2. Reconozco que en diferentes ocasiones he creado confusión al manifestarme, mezclando uno de estos aspectos con otro, los sentimientos humanos con el don de la fe. Así ha sido en la presente ocasión de este libro. Rectifico todo lo que pueda haber manifestado en contradicción con la Fe, la doctrina y disciplina de nuestra Iglesia. No era ésta mi intención.

3. Por eso a pesar de las contradicciones que se hallan en mis palabras y a pesar del error que supone haber manifestado mi sentir individual en un libro, quiero manifestar y ha de quedarmuy claro que:

a) Creo en Dios Padre omnipotente y creador del Cielo y Tierra: del gran regalo de la vida

b) Creo firmemente en Jesucristo, al que considero, no como una de tantas manifestaciones de Dios, sino como el que nos ha revelado a Dios, como imagen del Padre invisible. Jesús, como Hijo de Dios, no solo es un hijo de Dios, sino el Hijo único que es uno con el Padre en un mismo Espíritu de Verdad y Amor.

c) Por eso, creo asimismo en los Ángeles (más tarde, en el apartado B, precisaré este punto): enviados por Dios para guiarnos en el seguimiento de Jesucristo. Jesucristo es la Verdad de Dios, verdad no relativa sino Verdad en sí misma como se desprende del diálogo mantenido por Jesús con Poncio Pilato. Yo después de conocer y amar a Jesucristo, ya no pregunto ¿"qué es la verdad"? porque se me ha dado esta Verdad total y absoluta que es para mí Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, a quien intento encaminarme y sigo con fe, esperanza y amor, un amor que quisiera llegar a todos y acompañar a todos.

d) Por eso me mantengo agradecido en la Iglesia porque Ella es el Cuerpo de Cristo (Vid y Sarmientos), el Pueblo de Dios y Templo del Espíritu.

e) Es cierto que, a veces, deseo vivir de tal manera la fraternidad universal anunciada por el Señor Jesús, de manera que la Jerarquía y el Ministerio no se conviertan en impedimentos de esa fraternidad (ver Papa Benedicto XVI, alocución de 26 mayo de 2010), y por eso me salen frases erróneas o imprecisas como que no sería necesario el sacerdocio para celebrar la Eucaristía, o que podrían ser sacerdotes las mujeres, o que podrían cambiar muchas cosas en la Iglesia. Pero teológicamente, ni quiero ni puedo decir que Jesucristo no fundó su Iglesia, aunque no haya descendido hasta los menores detalles de su visibilidad actual.

En consecuencia, retiro esas frases que serían contra la doctrina o la disciplina de la Iglesia. Quiero vivir en “la comunión jerárquica” (Benedicto XVI).

f) Por eso, quiero mantenerme en el Cuerpo de Cristo para vivir ahí la fe, la esperanza y el amor de Dios y al prójimo. Y ya sé que sobre esto, nada me reprocha mi Iglesia, sino que me alienta, lo cual agradezco mucho.

g) Finalmente, sobre mi vida en la Iglesia Católica quiero puntualizar que no quiero llevar doble vida y que nunca la he llevado, teniendo relaciones sexuales propias de marido y mujer. He vivido, como ya manifesté, mi celibato con alegría y libertad. Mi celibato concebido para darme a Dios y al prójimo. Por eso me he mantenido, siempre en relación con la mujer, mis amigas y la Conchita en concreto (citada en el libro), en los límites de la amistad. Y que nunca he dicho o escrito que tengo novia. La propia referida manifiesta igualmente en el libro que así es (pág. 139 p 2).

Como que concibo la vida como un regalo que enamora, de este modo, he podido hablar de manera confusa de vivir "enamorado".

Recordando un poco la vieja Escolástica, diría: entregado a todos para que sean mi prójimo; enamorado de la vida; en amistad auténtica con Conchita, con Luisa (la religiosa Javeriana, difunta), con mis amigas en general. Por otra parte,   deseo manifestar que mi relación con la mujer reduce las  demostraciones de afecto,hasta el punto de llegar a ser estrictamente una amistad, y no  un "noviazgo".

B. PUNTOS CONCRETOS, SEÑALADOS POR LA SGDA. CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE, TAMBIÉN IMPORTANTES, A LOS QUE DEBO DAR RESPUESTA.

Hasta aquí, he tratado lo más fuerte de las acusaciones a la Sgda. Congregación de la Fe, que se han hecho acerca de mi persona, de mi fe y de mi relación con la Iglesia. Pero quedan puntos concretos que quiero asimismo tratar para que no queden lagunas o imprecisiones.

B. 1. Tengo que precisar algunas cosas relativas a los sacramentos (advertencias del 13 al 16). El libro no dice todo mi pensamiento, ni mi sentir. El libro es fruto de unas entrevistas grabadas y después puestas por escrito. No pretende ser una tesis doctoral y yo tampoco soy un teólogo. Así por ejemplo en el punto 13 yo quise decir que la gente no sabe confesar sus pecados. En general falta el concepto de pecado, y no sabe o no quiere detectarlo entre sus acciones habituales o puntuales. Por eso, a veces mi deseo hubiera sido, poder absolver sin acusación. Pero eso no quiere decir ni que lo haga, ni que lo crea. Pienso que hemos de hacer un esfuerzo para conocer nuestros verdaderos pecados para podernos arrepentir de ellos y así vivir el perdón de Dios.

B. 2. Sé y soy muy consciente de que el Magisterio de la Iglesia no yerra, y en concreto en las materias del Aborto, anticonceptivos, homosexualidad.
Lo que quise manifestar y creo, es que la gente hace lo que quiere y esto me hace sufrir mucho. No considero eso libertad y que ellos se sientan libres, sino que se sienten impulsados a obrar de manera egoísta e individualista. Entonces siento que además del aspecto moral, hay que acompañar a la gente para que pueda reflexionar bien.

Por eso pienso que en la homosexualidad hay grados de mayor o menor pecaminosidad. Por eso "no he bendecido la homosexualidad, la unión de homosexuales", sino que en todo caso quise bendecir a unas personas para que no se desborden en su obrar; para que su pecado (que ellos viven como afecto), no se extralimite aún más (puntos 14-17). Tales bendiciones podían interpretarse como una legitimación de la Iglesia, y en consecuencia se habrían debido evitar. Esto que puedo pensar de los homosexuales y divorciados, no lo puedo extender a los abortistas. Aquí entra en juego la vida que, con Jesucristo y con la Iglesia, respeto y fomento desde la concepción hasta la sepultura como un don que viene de Dios.

B. 3. El periodista no escribe una tesis doctoral. A veces las "comillas", que en una tesis indicarían palabras al pie de la letra, aquí sirven sobre todo para indicar que estoy tomando la palabra, sin pretender ser la reproducción exacta de mi pensamiento. Con lo cual, vale confesarlo y reconocer mi error, se mezclan a veces deseos ineficaces, sentimientos y pensamientos lógicos.

Por eso en el punto 1, no quiero decir "las cosas serían manifestaciones de Dios, carentes de realidad”, cosa que se puede entender en un sentido panteísta estricto. Quiero decir que todas las cosas de la naturaleza, se refieren a Dios, son como "retratos" o manifestaciones de Él, que es el único Absoluto. En mi entusiasmo por la vida me alegro de que todo me hable de Dios, aunque sea de manera pálida.

Sobre el punto 2. Entiendo que Jesucristo, más que una manifestación de Dios ES LA manifestación y revelación de Dios mismo, como Hijo del Hombre e Hijo de Dios.

Sobre el punto 3. Tengo pues claro que Jesús el Cristo es el Hijo de Dios por naturaleza. Pero existen los "hijitos" de Dios por adopción, que somos todos los hombres, que hemos recibido el don de Dios (“Lumen Gentium” nº 16)
Sobre el punto 4. Los Ángeles (dice el libro) "no tienen existencia real sino simbólica". Aquí no se reproduce todo mi pensamiento que, añadiendo tres palabras al texto, hubiera debido decir así: "pero como sé que para la gente, no existen (los ángeles), --son un simbolismo--, nos hemos de fijar en los seres humanos y en las cosas que vivimos". Yo personalmente creo en los Ángeles como ha manifestado siempre la Iglesia y nos recordaba el papa Pablo VI, en su “Credo”.

Sobre los puntos 5, 6 y 7. "En materia religiosa no existen verdades absolutas", dice el libro. Como el mismo libro recoge, para mí la verdad absoluta es Dios (Pág. 16). Aunque reconozco que lo que se dice en esta página y en otras es aproximativo.

Porque mi punto de partida es que Jesucristo me da una libertad que me permite caminar hacia Dios, hacia la verdad Absoluta, en la cual se muestra como conclusión, que Cristo es la "imagen de Dios invisible" (Col 1, 15). El es la verdad encarnada visiblemente en forma humana.

Por eso reconozco y me arrepiento del poco rigor teológico que hay en mis manifestaciones de las páginas 92 y 138. Creo y así lo manifiesto, y lo pongo por escrito una vez más, que hay una sola Iglesia, el Pueblo de Dios y Cuerpo de Cristo, hablando en los términos teológicos del Concilio Vaticano II.

Creo en el Dios único y este hecho también me aproxima a todos los creyentes de todas las Religiones, porque pienso y siento   que todos están atraídos hacia el Único Dios Verdadero que --en Cristo-- es revelado de manera plena, ya que en Él está la plenitud de la Divinidad corporalmente.

Sobre el punto 6.: “La religión cristiana no sería la única religión verdadera” (págs. 16 y 138).

Digo en el parágrafo anterior y creo que doy respuesta: Si Dios se expresa totalmente en Cristo, su Hijo, es fácil concluir y así lo creo, que la religión que sigue a Cristo y nos da su Espíritu de Verdad y de Amor es la VERDAD PLENA.

Sobre el punto 7. Pág. 104 = "Jesús no habría querido fundar la Iglesia".

En el mismo texto se dice que "para mí". Quiero decir que yo pienso y siento que Jesucristo no fundó la Iglesia con todos sus elementos y detalles visibles actuales: Curia, Cardenales, Dicasterios Romanos, incluso formas de piedad. Pero creo que Cristo fundó su Iglesia en su propio Cuerpo. "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos". Es decir: el Cuerpo de Cristo que es su Iglesia, que es también Pueblo de Dios y Templo del Espíritu Santo. Cristo, Señor, instituyó en su Iglesia diversos ministerios, como afirma el Concilio Vaticano II, ordenados al bien de todo el Cuerpo. Pues los ministros que poseen la sacra potestad están al servicio de sus hermanos, a fin de que todos cuantos pertenecen al Pueblo de Dios y gozan por tanto, de la verdadera dignidad cristiana, tendiendo libre y ordenadamente a un mismo fin, alcancen la salvación.

Sobre los puntos 8, 9 y 10: Como estoy acostumbrado a vivir entre toda clase de personas, especialmente las más marginadas, mi punto de partida pastoral y metodológico es que, de hecho, las personas viven la religión a su manera. Hoy en día, la gente piensa, siente, a su manera y es esto lo que quisiera decir que es un hecho que difícilmente se puede cambiar. Qué pena que, en este sentido, las reglas teóricas y morales que se dan en la predicación sean en gran parte inútiles para la gente que hace lo que quiere.

Sé bien por mi experiencia personal, que lo ideal es que, cada uno, sintiera la voz de Dios y la quisiera escuchar a fondo, pudiera adherirse al “Credo”, pudiera asistir fructuosamente a la Eucaristía y así pudiera vivir para ayudar a las necesidades de las personas.

Por todo ello ruego que se acepte mi mejor voluntad, más que mi acierto en formulaciones teológicas. Que se acepte lo que siempre he manifestado pública y privadamente. Que he vivido y quiero vivir mi Fe en este Dios manifestado en Jesucristo y en su Iglesia, a través del regalo y don que me hizo Jesús y la Iglesia de poderlo vivir en mi ministerio sacerdotal ejercido con humildad y agradecimiento, ayudado por la gracia de Dios y con la intercesión de la Virgen María.

En Barcelona, a los cinco días del mes de febrero del dos mil doce.

Manuel Pousa i Engroñat, pvre.

La metoxetamina

Por Clemente Ferrer (clementeferrer3@gmail.com)
 
La metoxetamina, otra droga peligrosísima para los jóvenes

Un grupo de investigadores del Instituto de Neuropsiquiatría y Adicciones del Hospital del Mar, ha participado en un trabajo internacional con el objetivo de dar una visión general a nivel químico, farmacológico y conductual de un nuevo compuesto químico que acaba de aparecer, según la Red Europea de Drogas Recreacionales, como una nueva droga de abuso: la metoxetamina.

Esta nueva droga, similar a la ketamina, es una sustancia disociativa, es decir, distorsiona las percepciones visuales y auditivas produciendo un sentimiento de separación del medio ambiente, sin pérdida de conciencia.

En el estudio, los investigadores han detectado que las tiendas que venden esta droga por internet, lo hacen como alternativa legal a la ketamina ya que se puede adquirir legalmente sin receta.

Este trabajo forma parte de dos proyectos, el Psychonaut Web Mapping Project y el RedNet Research Project, financiados por la Comisión Europea en el marco del Programa de Salud Pública.

Por otra parte, las drogas, casi siempre mezcladas con bebidas etílicas, son derrochadas por unos 48.000 jóvenes de entre 14 y 18 años y que anuncian serios peligros de liarse con el cannabis y la cocaína.

Son el 2,2% de la población. Pero el fenómeno ya es alarmante, produciendo las secuelas de la falta de recuerdo, el abandono de las aulas. Las discusiones pueden ser los primeros indicios del problema. Los narcóticos también están en la raíz de los siniestros de circulación. Estos fueron los resultados del último informe del Plan Nacional sobre Drogas. Se ha descubierto un acrecentamiento del consumo de la heroína; no se inyecta, se aspira en forma de pitillos, son los llamados «chinos».

La droga cuanto más se consume, con más imperiosidad se necesita. El vendedor ofrece, al adolescente incauto, que le “llevará al paraíso”, pero se calla que el precio que pagará es la propia autodestrucción, el deterioro físico y psíquico. Transformará el paraíso de unos instantes en un prolongado e insoportable infierno.

El combate contra el comercio y el derroche de narcóticos, la voluntad de parar esta nociva amenaza para la sociedad, que suscita el asesinato, el terror y favorece  la devastación de muchos mortales, reclama un pacto político, colaboración internacional y la ayuda de todos.

“He visto a los más grandes espíritus de mi generación arrastrarse de madrugada por las calles de los negros, en busca de la droga urgente, imperiosa”, afirmó, el poeta estadounidense, Allen Ginsberg.

Ètica, según los bautistas

27 de Noviembre #2006
En honor a San Juan Crisóstomo (+ 407) Obispo de Constantinopla

Dr. Miguel Núñez
Lic. Patricia Llibre
“Respuestas absolutas para un mundo relativo” por RNN TV
Vía correo electrónico
Ciudad,

“Distintos por naturaleza. El feminismo es ciertamente uno de los peores males heredados del siglo XX. La planificación de la decadencia de la sociedad se ha basado sustancialmente en llevar a la mujer a aborrecer su propia condición, negando la diferencia entre sexos, llegando al caos. Nadie está en su sitio, reina el desorden en la humanidad. Dios creó al hombre y a la mujer para que se complementasen y se ayudasen mutuamente, no para que hubiese enfrentamientos entre ellos. Si la mujer se aborrece a sí misma y no se valora cómo portadora de cualidades intrínsecas a su condición, no puede pretender que el hombre la respete. No, hombres y mujeres nunca seremos iguales, resulta imposible. La naturaleza creada por Dios no se puede cambiar.”

Estimados hermanos en Cristo Jesús:

“He aquí cinco caminos básicos de conversión: 1. La reprobación decidida de todos nuestros pecados; 2. El perdón honestamente concedido a todas las ofensas cometidas por el prójimo; 3. La oración; 4. La limosna; y 5. La humildad. No se queden ustedes, pues, inactivos, sino que sigamos todos los días estos mismos caminos, caminos fáciles, y nunca poner como pretexto nuestras miserias.”

Al saludarles cordialmente, he querido escribirles a fin de anexar estas cartas que he dirigido recientemente a diversas personalidades tratando el tema del aborto y la píldora abortiva del día después. Deseo enfáticamente resaltar una vez más que –en nuestro país- éstas siguen siendo ilegal, no importa la marca ni la casa que las distribuya.

“Uno de cada tres embarazos en Estados Unidos es abortado; 50 millones de abortos al año en todo el mundo”, pero si es que es mucho más fácil eliminar la vida que procrearla, y de eso se trata, todo un plan descabellado -muy bien orquestado- por reducir la población mundial, algunas zonas en específico, para luego poder controlarlos mejor y manipularlos al antojo de estos señores que pretenden dominarnos a todos: el Nuevo Orden Mundial y la Nueva Era.

Al pobre Dr. Le Jeune le pasaron “la aplanadora”, ya que con todo y sus magníficas investigaciones sobre genética, esto del ser humano vivo desde el mismo momento de su concepción no sirvió de nada para amilanar las intenciones de los burócratas y sus propósitos criminales. Me recuerda por un instante el escarnio y la paliza propinada a Jesús de Nazaret, con la idea de mover el corazón entumecido de los maestros de la ley y fariseos con tal de que no lo mataran.

¡Vaya ingenuidad la de Pilato! Con todo y eso, lo crucificaron.

Estudiando un artículo del economista Jeffrey Sachs, sobre la pobreza, encuentro cifras descomunales de cuántas personas mueren en el mundo diariamente a causa de esta: 20’000 hombres, mujeres y niños, por todas partes. Si consideramos que el aborto produce unas 140’000 muertes diarias, más los crímenes de guerra y la violencia en general, tendríamos que unas 200’000 personas fallecen diariamente en circunstancias totalmente injustificables.

He leído en otro informe que en helados y cosméticos nuestros hermanos europeos y americanos se gastan 12’000 millones de euros y 7’000 millones de dólares al año, suficiente plata como para dar de comer apropiadamente a 2’500 millones de personas el año entero.

Sobre aquello del juramento “Hipocrático” he comentado algo de que en su origen me parece bastante pagano, muy confuso dado el buen oficio de todo buen profesional de la salud.

www.silentscream.org/blessed.htm Silent Scream y el Dr. Nathanson han sufrido en este tiempo quizás las mismas decepciones que el Dr. Le Jeune y tantos otros hombres de buena voluntad en el suyo, la ironía de saber que sus colegas practican el oficio criminal del aborto como forma de enriquecerse sin medida de la manera más rápida posible. En días pasados preguntaba yo a la Dra. Fondeur, promotora de todas estas cosas, acerca de si ella disponía de una lista de ginecólogos a favor del aborto en Dominicana, para nosotros poder identificarlos. Aún aguardo su respuesta. Esta imagen de La Virgen María que utiliza Nathanson para manifestar públicamente su fe, me ha conmovido poderosamente, lo mismo que la de La Virgen de la AltaGracia, La Sagrada Familia, esa que veneramos nosotros los católicos dominicanos.

Me ha parecido justo, de parte del Dr. Ortiz, reconocer públicamente que es La Iglesia católica y sus movimientos pro-VIDA, quiénes han liderado la defensa, como muestra de su compromiso indeclinable con la vida, don de Dios, que muchos otros cristianos parecen no valorar en su justa medida.

En el sitio Web http://www.georgiaguidestones.com/ he obtenido cierta información que sustenta perfectamente nuestra teoría de que existe un plan milimétricamente estructurado para reducir el nivel de población del planeta a niveles insospechados por la mayoría de nosotros. Digo que se habrán equivocado en algo en sus predicciones, al estimar el número “meta” en 500 millones de habitantes, tratándose de que actualmente somos 6’000 millones en el planeta. Si dejamos de reproducirnos al paso que llevamos (aborto), si los que envejecen mueren más prontamente (eutanasia) y los más jóvenes se enferman mortalmente (ej. SIDA, cáncer, etc.), ¿qué tiempo tomará reducir la población a los niveles esperados?

En Estados Unidos se afirma que desde que aprobaron la ley que permite el aborto en 1973, se han realizado unos 45 millones de ellos, es decir 1.5 millones al año. ¿En qué medida ha contribuido el hecho de que ciertas denominaciones protestantes apoyen estas cosas a un aumento? ¿Cómo es posible que no se hayan levantado mucho más voces para evitar tal genocidio, en un país supuestamente tan cristiano?

Algo que faltó aclarar en el programa, dado el caso de que tanto Patricia como José Alberto son abogados, es el hecho indeclinable de que la píldora abortiva del día después es ilegal porque la práctica del aborto es todavía ilegal en Dominicana. Podrían ustedes ampliar un poco más en este sentido, pues resulta increíble que se estén utilizando medios masivos de comunicación para promover estas sustancias en tales condiciones.

Con sincero afecto, en Cristo y María.

Mario R. Saviñón

Pd. Sólo sabiendo muy bien quiénes somos podremos nosotros convertirnos en las personas que deseamos ser. “Cuidado que nadie los engañe, porque muchos vendrán usurpando mi nombre”, dice Jesús de Nazaret (Lc. 21, 5-11).

Sexo y Pildoritas: Viagra y Anticonceptivos

Por Dr. Tadeusz Pacholczyk

Un prominente político fue recientemente presionado por algunos reporteros a que comentara en relación a la «injusta situación» de que las instituciones de seguro médico estén efectuando reembolsos por el uso de Viagra, pero no así por anticonceptivos. El político declinó contestar y la controversia originada condujo a acusaciones en su contra de prejuicio de género (y hasta de misoginia). Algunos comentaristas fueron aún más lejos: ¿Por qué los hombres sí consiguen medicamentos para poder tener sexo pero las mujeres no tienen igual acceso a los tratamientos necesarios para tener sexo de manera segura y sin riesgo de embarazarse? ¿Tienen los hombres más derecho que las mujeres a tener sexo, según lo implica la cobertura inequitativa de estos medicamentos?

Detrás de estas preguntas están algunas concepciones equivocadas respecto al sexo, al embarazo, y a la moralidad, así como una confusión de origen en cuanto a las acciones respectivas de estos dos tratamientos. El Viagra y las píldoras anticonceptivas no pueden ser elementos para una comparación apresurada entre el hombre y la mujer –estas poderosas substancias se utilizan para dos diferentes propósitos, y cada uno tiene sus propias y particulares consideraciones éticas. El Viagra, en esencia, es para tratar una disfunción real, pero no sucede lo mismo con los anticonceptivos. De hecho, se puede decir que el Viagra hace funcionar un sistema descompuesto, mientras que la píldora descompone un sistema que funciona perfectamente.

Cuando la píldora se utiliza para evitar el embarazo (es el uso que mayoritariamente se le da en Estados Unidos), y no para tratar los ciclos menstruales irregulares, se está alterando un saludable sistema biológico que funciona adecuadamente, y se posibilita que la pareja casada actúe en contra de su propia y natural fertilidad. Siempre que convertimos la sexualidad marital en una transacción radicalmente sin vida mediante el uso de anticonceptivos, se está cometiendo una grave violación moral. En nuestra sociedad, el embarazo y la fertilidad frecuentemente se ven como si fuesen algún tipo de problema de salud. La fertilidad, evidentemente, no es una enfermedad en lo absoluto, y no necesita ser tratada como si fuera un estado patológico. El embarazo es el normal y saludable proceso fisiológico por el cual los seres humanos entramos al mundo, y la vida-recorrido de cada persona incluye el quedarse un buen rato en el vientre materno. Sin embargo, en nuestra sociedad, el excesivo deseo de sexo, específicamente del separado de sus consecuencias, ha empujado a millones de personas a actuar en contra del orden adecuado en sus matrimonios recurriendo a los anticonceptivos.

Por otra parte, en el caso de disfunción eréctil, puede suceder que el proceso biológico normal se encuentre dañado debido a la edad o a alguna lesión, y mediante el uso de Viagra este problema se remedie. Este medicamento no está dirigido a alterar una función normal sino más bien a restablecerla. El uso médico de esta substancia para efectos de rehabilitación dentro del matrimonio no genera por lo regular problemas morales.

Habrá quienes argumenten que es natural y normal que el hombre pierda su función eréctil a cierta edad. ¿Debemos asumir que el hombre siga teniendo sexo a pesar de la impotencia por la edad, mientras que a la mujer no se le puede forzar a seguir siendo fértil más allá de la menopausia? De acuerdo a este argumento, si un hombre es ya de tal edad que no puede seguir haciendo lo que «la naturaleza» le permitía, parecería inadecuado que utilice Viagra, sino que simplemente acepte sus limitaciones con gracia. Pero este paralelismo entre el hombre y la mujer no es convincente pues la mujer tiene un límite de edad para su fertilidad más bien estricto y definido, mientras que en el hombre no es así, ya que muchos varones pueden seguir teniendo hijos en edad avanzada, inclusive sin la ayuda de medicamentos como el Viagra. Entonces, el que hombres casados lo usen aún en edades avanzadas no debe considerarse como «contra la naturaleza».

Sin embargo, el Viagra tiene otros usos que sí dan lugar a cuestionamientos morales significativos. Algunos estudios han hecho evidente que lo utilizan hombres que tienen sexo con otros hombres, algunas veces para superar la disfunción eréctil causada por el alcohol o por las drogas de fácil acceso, tales como el éxtasis y la metanfetamina tipo cristal. Aun sin disfunción eréctil, algunos ven este medicamento como una droga recreacional, como parte de un estilo de vida, o inclusive como una droga para la diversión. Por supuesto que hay serias objeciones morales virtualmente hacia cualquier uso fuera del matrimonio de este medicamento indicado para la disfunción eréctil.

Regresando a nuestro punto de partida, podemos plantearnos entonces si tiene sentido que sí se hagan reembolsos por uso de Viagra pero no para los anticonceptivos. Vale la pena mencionar que, de hecho, la mayoría de las compañías de seguros no cubren todavía el Viagra por disfunción eréctil, a pesar de la pregunta al político citada arriba. El uso de esta substancia parece tener más que ver con un estilo de vida que con un problema de salud propiamente dicho, de manera que tal vez no debiésemos esperar que el seguro médico lo cubra. A pesar de que este medicamento restablece un sistema dañado, no se trata de un sistema esencial para la salud física o para la sobrevivencia de la persona, estrictamente hablando.

El tema de la cobertura para los anticonceptivos es más sencillo aún. Considerando que estos corresponden a una elección de estilo de vida y que lo que hacen es alterar un sistema biológico saludable (que además implica riesgos para la salud de la mujer como lo son los coágulos sanguíneos, infartos y enfermedades del corazón), resulta razonable que el seguro médico no lo cubra. Vale la pena mencionar también que el anticonceptivo masculino (el condón) –que es lo que realmente más se parece al femenino– tampoco lo cubre el seguro médico de manera típica. Claro está, sin embargo, que los diversos usos médicos de las píldoras anticonceptivas (por ejemplo para tratar problemas ginecológicos tales como la irregularidad de los ciclos menstruales y los sangrados), así como ciertas aplicaciones médicas del Viagra (por ejemplo para tratar la hipertensión pulmonar), constituyen usos legítimos en la salud. Aquí sí podría resultar razonable esperar cobertura por parte de los seguros. Estas dos pildoritas, en resumen, son únicas en sus propiedades y aplicaciones, y tienen también entre sí importantes diferencias éticas.

Sobre la conferencia Rio +20

Por Luis Fernández Cuervo (luchofcuervo@gmail.com)

De la cultura de la vida humana

La guerra contra la población, declarada por la cultura internacional de la muerte, sigue implacable.

Todos los que amamos, respetamos y defendemos la vida humana debemos saberlo y no quedarnos ni callados ni pasivos. Es una lucha larga y desigual. Los de la muerte tienen un poder millonario. Esa es su fuerza. Pero toda su ideología es un montaje de mentiras. Sus acciones son criminales porque fomentan y realizan, entre otras perversidades, el genocidio del aborto donde mueren anualmente en todo el mundo millones de seres humanos inocentes e indefensos.

Cuando este artículo aparezca publicado, ya se sabrán los resultados surgidos de la reunión internacional celebrada en Río de Janeiro los días 20, 21 y 22 de junio sobre el  “Desarrollo sostenible”.

Yo no sé todavía esos resultados pero los preparativos, el borrador previo y los selectos eventos colaterales (sic) de Río+20, pretenden los mismos fines que en las anteriores conferencias del Cairo y de Pekín: frenar la natalidad mundial e ir imponiendo el derecho al aborto.

Pura cultura imperialista de la muerte.

El borrador del documento final ya daba apoyo a UNWOMEN, agencia de la ONU cuya finalidad es promover políticas de anticoncepción y aborto para todo el mundo.

Uno de los así llamados “selectos eventos colaterales”, el de “Población y Planeta: consumo y medio ambiente”, fue organizado por el Fondo de Población (ONU), la Royal Society del Reino Unido y el African Institute for Development Policy. Michael Herrmann, de ese Fondo, dijo que para llegar  “al consumo y a la producción sostenibles”, se debía terminar con los aumentos demográficos insostenibles. Y Eliya Zulu, del African Institute for Development Policy, pidió  imponer políticas anticonceptivas de “planificación familiar”, para frenar y revertir el cambio climático (¡!). “Debemos convencer –dijo- a los líderes africanos que el incontrolado crecimiento demográfico tiene un impacto negativo directo sobre el medio ambiente”.

Si no fuera por la finalidad criminal que se esconde bajo esas palabras sería motivo de risa escuchar semejantes disparates.

El cambio climático es una entidad nunca definida, fantasmal, que sustituyó al desprestigiado calentamiento global. Los que mas dañan el medioambiente siguen siendo los países desarrollados y no sólo por la polución atmosférica de sus industrias y vehículos, o por los desechos no biodegradables o radioactivos, sino muy especialmente por trabajar, en vez de para favorecer a  la población, para ir eliminándola de los países no desarrollados.

Suzana Cavenaghi, de la Latin America Population Association, fue más directa proponiendo extender la planificación familiar a los más pobres, “ya que son los que más se reproducen”. Sin embargo Brasil, anteriormente había advertido que en esta conferencia los países «pueden optar por  repetir argumentos neomaltusianos o decidir restablecer la necesidad de la solidaridad, la equidad y patrones sustentables de producción y consumo con los países desarrollados al frente de la iniciativa». Esto está de acuerdo con lo que la FAO viene diciendo últimamente. José Graziano da Silva, su director general, afirmó en marzo que no existe un problema alimentario sino una situación de absoluto despilfarro. “Se pierde o desperdicia en todo el mundo una tercera parte de los alimentos producidos cada año" y en el documento preparatorio para Río+20, la FAO dejaba claro que no era posible realizar un desarrollo sostenible si no se erradican el hambre y la desnutrición, pero que es posible alimentar a toda la población mundial si se toman decisiones políticas firmes que mejoren el acceso de las personas pobres a los alimentos, la forma en que se emplee la agricultura con fines alimentarios y bajar  niveles de alimentos desperdiciados.

La cultura de la vida ama a todos los hombres y pide solidaridad, esfuerzo y desarrollo inteligente para erradicar el hambre, la pobreza y la ignorancia. Pide desarrollo verdaderamente humano.

La de la muerte pretende hacer ver a los seres humanos como el enemigo principal contra el desarrollo.

Sanar el cuerpo, sanar el alma. Similitudes.

Por Juan del Carmelo (www.religionenlibertad.com)


El Señor, a su paso por este mundo, tanto se ocupó de sanar los cuerpos como de sanar las almas. Pero se ocupó más preferentemente del alma; Lo cual no tiene nada de particular, ya que así lo manifestó más de una vez: “…, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo. El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día”. (Jn 12,46-48). Y a quienes les criticaban que se mezclase con pecadores les dejó dicho: “Y oyéndolo Jesús, les dijo: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos: ni he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”. (Mc 2,13-17). Pero no se olvidó de nuestro cuerpos y en las recomendaciones a sus discípulos cuando los envió a predicar les dijo: “…, y en vuestro camino predicad diciendo: El reino de Dios se acerca. Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, arrojad a los demonios; lo que recibís gratis, dadlo gratis”. (Mt 9,7-8).

Somos cuerpo y alma, y tenemos la necesidad de mantener sanos, nuestros cuerpos y también sanas  nuestras almas y aunque muchos nos los comprendan es preferible tener primeramente sana el alma y después si es posible el cuerpo. Tener sana el alma nos es fácil porque solo depende de nosotros mismos que somos nuestros propios médicos. Tener sano el cuerpo es más difícil pues no depende enteramente de nuestra voluntad.  Ambos cuerpo y alma si no los cuidamos morirán. El cuidado que hemos de darle a nuestros cuerpos, es hasta que llegue su derrumbe total, pues él tiene fijado un límite de vida y por mucho que lo cuidemos, quizás podamos llegar a cumplir 100 años y hasta superar esta cifra con algún dígito más, pero el final inexorablemente llegará por y para nuestro bien, aunque ahora no lo comprendamos, porque el apego a las cosas  de este mundo que sufrimos, nos pone una venda en los ojos de nuestra alma que es la única capacitada para ver y comprender. Nuestro cuerpo como materia que es, tiene la cualidad de la materia que es caduca y perecedera. Cierto es que de acuerdo con nuestra doctrina católica, después del juicio final seremos dotados de un cuerpo glorioso, similar al que obtuvo nuestro Señor, después de su Resurrección a los tres días de su Pasión y Crucifixión.

Similarmente nuestra alma también puede morir, aunque por su condición de pertenencia al orden de espíritu es inmortal, como los es todo lo espiritual, pero en ella su muerte no acarrea su desaparición. Se dice que el alma muere, cuando peca mortalmente, es una muerte a la amistad y el amor del Señor. Dios no puede cohabitar en un alma humana junto con el pecado. Sin embargo esta situación por la misericordia divina tiene solución, el alma muerta por el pecado puede resucitar al amor de Dios, siempre que medie su arrepentimiento, pues sin él la misericordia de Dios no nace. Tres son los sacramentos que permiten al hombre restablecer su amistad con el Señor: el Bautismo, la Confesión y la Extremaunción. De los tres solo es la confesión la que no limpia el llamado reato de culpa.

Tanto nuestro cuerpo como nuestra alma enferman. El Señor le prestó siempre una especial atención a los sufrimientos humanos, porque no olvidemos que Dios sufre cuando nosotros sufrimos. Si sabemos y a muchos así nos consta, que Dios nos ama como Él todo lo hace, en forma ilimitada, y amando como nos ama, no tendría lógica que se desentendiese de nuestros sufrimientos corporales. A su paso por este mundo, tuvo siempre muy presente la curación de enfermos; los Evangelios, están repletos de pasajes en los que Él cura a los enfermos. Pero observemos que en la mayoría de ellos, primeramente se preocupa o bien se preocupa más por el alma del enfermo que por su dolencia corporal. Es típica su frase: “Vete en paz tus pecados te son perdonados” frase esta, la cual de inmediato producía entre los fariseos escandalo, ya que correctamente pensaban: ¿Quien es este que se atreve a perdonar los pecados si solo Dios puede perdonarlos? Jacques Bur, escribe: “Jesús, hace así tomar conciencia al hombre que el mal más profundo del que sufre es el pecado que le habita, y que la salvación que más necesita, y que Él mismo Cristo, le da es en primer lugar una salvación espiritual. Es por lo que aquellos que imploran la curación de una enfermedad física, Jesús se la concede, pero no, a menudo, sin haberles dicho primero: “Tus pecados te son perdonados” (Lc 5,20)”.  

Es patente pues, que la enfermedad del cuerpo, solo daña el cuerpo y no siempre le conduce a la muerte y en este sentido la enfermedad del alma es el pecado venial, que no mata el alma pero la daña, aunque ¡ojo! con el pecado venial, pues como dice San Agustín: “¿Que cosa más exigua que un grano de arena? Y, sin embargo, si echas demasiada en un barco, llega a sumergirlo. (…). ¿Qué más te da sucumbir bajo una masa de plomo que bajo un montón de arena?”.
  
Por otro lado tanto las enfermedades del cuerpo como las del alma dejan secuelas, heridas que muchas veces son de difícil curación. En el caso del cuerpo, este puede quedar dañado para el resto de sus días por las consecuencias que pueden tener sus enfermedades o accidentes que le dejen imposibilitada a la persona para el desarrollo de sus actitudes o funciones normales a todo ser humano. Estas secuelas de nuestro cuerpo, pueden tener y siempre tienen su repercusión en el alma del enfermo, pues ellas pueden ser aceptadas cristianamente como expresión de la voluntad divina, o pueden ser rechazadas síquicamente, pues materialmente están ahí y no pueden ser objeto de rechazo, lo que puede motivar es decir, llegar a producir en la persona dañada con la secuela de que se trate, un estado de amargura o de depresión, que aunque es son enfermedades del orden material tiene sus consecuencias en el orden espiritual del alma de ese cuerpo.

En cuanto al alma se refiere, la muerte de esta como ya hemos dicho es por razón del pecado mortal o capital, pero cabe la posibilidad de hacer resucitar a nuestra alma por los anteriormente señalados sacramentos. El perdón, que la misericordia de Dios nos otorga previo a nuestro arrepentimiento, no nos limpia plenamente, pero nos evita la perdida de la amistad con el Señor, y no nos limpia totalmente pues nos deja un resto de culpa llamada reato de culpa, que puede ser limpiado.

Y uno se pregunta, ¿qué es el reato de culpa? Son las reliquias de los pecados mortales, las cuales pueden también permanecer en el hombre justificado aún después de la remisión de la culpa, es decir, aún después del perdón en virtud del cual se excluye ya la pena eterna; la Iglesia piensa que, recibida la gracia de la justificación, puede permanecer lo que ella llama “un reato” de pena temporal, un resto de culpa, del que hay que liberarse por actos de penitencia en esta vida o purificarse en una situación posterior a la muerte, es decir pasando por el Purgatorio. Para explicar que es el reato de pena, se pone el ejemplo de la mala hierba. Es como si en un jardín arrancásemos una mala hierba; a la vista exterior la mala hierba no existiría habría desaparecido, porque había sido arrancada ya, pero debajo de la tierra subsistiría la raíz de la mala hierba, y esta volvería a crecer cuando se diesen las condiciones idóneas para ello. Y siempre será el maligno, el que se ocupará de que se den las condiciones idóneas.

Todos los anticonceptivos son abortivos

Por Eulogio López (eulogio@hispanidad.com)

Esta es la historia de la desinformación. La lucha contra el aborto se sobrentiende como lucha contra el aborto quirúrgico, sanguinolento, porque es más visible.

Pero aborto, o asesinato del no nacido es también el aborto químico, es todo aquel acto encaminado que fulmina al ser concebido, es decir, a aquel ser humano, aunque sea el microscópico cigoto, dotado de una matrícula genética distinta a la del padre y la madre que lo engendraron.

Lo bueno que tiene el anticonceptivo es que mata en silencio, en la más absoluta opacidad. Por eso, hay que recordar que todos los anticonceptivos que se venden hoy en el mercado, incluida la Píldora del Día Después (PDD), son potencialmente abortivos. Es decir, su efecto es doble: primero intentan evitar la concepción, pero el prestigio de las multinacionales farmacéuticas no puede quedar en entredicho, así que si no logra evitar la fecundación impide la anidación. En plata: si no actúan antes actúan después.

Por tanto, quien no quiera matar a su propio hijo no puede tomar antibaby, ni refugiarse en una estadística que, por otra parte, es imposible de realizar. Quiero decir que las posibilidades de que una pastilla sea abortiva puede ser mayor o menor, pero tampoco permitimos que nadie dispare en pleno campo a las 3 de la madrugada alegando que es casi imposible que ocasione un percance por aquello de que a esa hora no pase nadie por la calle.

Por otra parte, la mentirosa división entre anticoncepción y aborto ha calado en muchas conciencias cristianas y autoengañado a muchos. Por ejemplo, muchos moralistas aseguran que si el anticonceptivo se toma por razones médicas, no con el fin de impedir la procreación, la convivencia es posible. La razón médica más aducida es la de regularizar el ciclo menstrual de la mujer, pero los médicos saben muy bien que el ciclo se regula mientras la mujer toma la píldora y cuando deja de tomarla vuelve a la irregularidad. Una mujer no es un reloj. Añadimos así, a la posibilidad de un crimen, una gran mentira.

Y esto no es un mandato cristiano, es un mandato del Evangelio de la Vida. No hablo de religión, hablo de moral o de ética. Prueba de ello es que el único antibaby no abortivo es el condón (o el onanismo, si lo prefieren) y la Iglesia prohíbe ambos. Los prohíbe porque la Iglesia habla en positivo, no en negativo. La moral cristiana no es un “no” sino un “sí”, en este caso un sí a la vida. Por tanto, lo que la Iglesia exige a los católicos es que no cieguen las fuentes de la vida. Prohíbe el condón y prohíbe el onanismo, aunque no resulten abortivos ni el uno ni el otro.

Ahora bien, el anticonceptivo, todos los anticonceptivos que se venden en las límpidas farmacias, sí, son o pueden ser abortivos. Y no podemos disparar a las 3 de la mañana por el hecho de que resultaría muy improbable que le diésemos a alguien. La mera probabilidad, por muy remota que sea, hace que la ley lo prohíba. Y es que la persona es sagrada.

Con esta confusión, a muchos jóvenes novios católicos no se les explica esto y programan su matrimonio con anticonceptivos, especialmente cuando el consejo viene de maestros de moral católica, a veces muy buenas personas. Cuando sean mayores se arrepentirán de haber cegado las fuentes de la vida.

«Martín Lutero»

Los cines españoles exhiben estos días el filme "Lutero", dirigido en 2003 por Eric Tiill y protagonizado por Joseph Fiennes, conocido por su actuación en la laureada película "Shakespeare in love", y con el papel también estelar del gran Peter Ustinov, ya fallecido.

"Lutero" es una reconstrucción histórica y militante de los veinte años cruciales -entre 1510 y 1530- que marcaron la vida y la obra de Martín Lutero, uno de los personajes más decisivos en la historia moderna y contemporánea. Sin entrar en una valoración estrictamente cinematográfica -vaya por delante el reconocimiento a su buena puesta escena y ambientación, magnífica interpretación y espléndida banda sonora-, estas líneas, desde una perspectiva confesionalmente católica, buscan situar en su texto y en su contexto al personaje objeto del filme, a su obra y a su tan destacado influjo.

¿Quién fue Martín Lutero?

Nacido en Eisleben, en la Alemania profunda de Sajonia, el 10 de noviembre de 1483, Martín Lutero creció en un ambiente familiar espartano y agrio. Estudió Teología con los Hermanos de la Vida Común en Eisenach y Filosofía con los Agustinos en Erfurt, en una cátedra saturada del llamado pensamiento nominalista, que estaba cargado de relativismo.

En 1505 se hace fraile agustino y recibe poco después –el 2 de mayo de aquel mismo año-.la ordenación sacerdotal. Aquí comienza la película tras una escena previa de la pavorosa tormenta del día de Santa Marta, que casi ocasiona la muerte de Lutero y que marcará su vida.

Su carácter, reflejado desigualmente en la película, ofrecía inequívocos rasgos de melancolía y tristeza y una fuerte y, a veces, contradictoria personalidad. De sincera y voluntarista religiosidad, vivía obsesionado por los escrúpulos, se estremecía sobremanera por la cruz, percibía a veces a Jesucristo como verdugo y le obsesionaba la idea de la predestinación y de la salvación eternas.

Entre 1510 y 1511 marcha a Roma comisionado por su Orden Religiosa para la reforma de la misma. Sus primeras impresiones -reales, pero demasiado exageradas en el filme- no fueron muy distintas a las de cualquier otro peregrino y será con el paso de los años y también en aras a la leyenda cuando el propio Lutero y sus seguidores las extremen.

En 1511 regresa a Alemania y es enviado como profesor a la Universidad de Wittemberg, que era la Universidad del Príncipe de Sajonia. Pronto se hace popular por su radicalismo y por sus ansias de autenticidad. Llega entonces a esta ciudad el fraile dominico Juan Tetzel a predicar las indulgencias y las ideas y los sentimientos de Lutero se exacerban.

El 31 de octubre de 1517 publicaba sus célebres 95 tesis de protesta en la puerta de la Universidad de Wittermberg –los historiadores dudan de la veracidad concreta de esta escena, no de su contenido- y comienza, ya de modo irreversible, el proceso que desembocará no sólo en la llamada comúnmente reforma luterana o protestante, sino una verdadera revolución o ruptura con la Iglesia Romana.

Las causas de la reforma protestante

La historiografía moderna más contrastada ha abandonado ya las tesis o soluciones monistas de la reforma protestante o luterana para hablar de una multiplicad o conjunto de causas. La película "Lutero" parece, no obstante, abonarse más a las primeras tesis.

Entre estas soluciones monistas o aisladas los historiadores habla de seis: su viaje a Roma de 1510, la construcción de la nueva Basílica de San Pedro de Roma y la consiguiente predicación de las indulgencias para sufragar sus gastos, el abusivo culto a las reliquias, una toma de conciencia por parte de las masas populares de la opresión religiosa -es la tesis de Karl Marx- con consecuencias económicas de pobreza para el pueblo, la necesaria renovación del cristianismo y el efecto de unas sucesivas crisis personales de Lutero, acentuadas por su compleja personalidad.

En el filme que nos ocupa abunda en las dos primeras razones, refleja la tercera y apunta ligeramente hacia la cuarta, sin un desarrollo fílmico y argumental al respecto convincente.

Sin descartar como "sumandos" ninguna de estas causas menores, los historiadores convergen hoy día en presentar el luteranismo como un complejo conjunto y entramado de factores. Unos son de carácter religioso como la debilitación progresiva de la autoridad moral papal y la mundanización de la jerarquía -excesivamente mostrada en la película-, los fallidos intentos de reforma desde el interior de la Iglesia y la decadencia de la Filosofía y de la Teología.

Más importantes todavía fueron las razones políticas y sociales, que la película no ignora, pero que, al mostrarlas sin argumento fílmico propio, impide al espectador no versado en estos temas captar su verdadero alcance. Estas razones políticas eran el nacionalismo alemán antiromano y antipontificio, el rechazo en Alemania a la dinastía de los Ausburgos, encarnada entonces por un jovencísimo Carlos V de Alemania y I de España, la estructura social feudal alemana que acentuaba la división clasista en la sociedad y ahogaba las justas reivindicaciones del proletariado agrario y de la pequeña burguesía y unos años de malas cosechas que hicieron cundir el hambre, lo cual fue hábilmente instrumentalizado por los Príncipes alemanes en su intento de robustecer su poder autónomo y nacionalista.
La imprenta y la equidistancia

Al desarrollo del Luteranismo contribuyó de manera decisiva la imprenta, descubierta, en lares alemanes precisamente, setenta años antes. La imprenta otorgó a las tesis y a los escritos de Lutero una difusión hasta entonces inaudita. La película refleja correctamente esta realidad.

Por último y lejos de planteamientos maniqueos acerca de Lutero como mito de excelencia y de libertad o mito de perversión e inmoralidad, su compleja personalidad y psicología, sus "filias" y sus célebres "fobias" -el demonio, los judíos, los turcos y el Papa-, el factor humano de Martín Lutero, añadió a todo este cúmulo de causas la gota que colmó el vaso, la chispa que prendió el cañaveral.

Principios y consecuencias de Lutero

La Teología luterana se hizo fuerte -escribimos esquemáticamente en aras a la sencillez y a la mejor compresión de las cosas- en cuatro grandes ideas o principios excluyentes: Su sí a “solo” Cristo conllevaba la negación de la Iglesia como sacramento de mediación, del ministerio del primado petrino así como la supresión práctica del culto a María y a los santos; su sí a la “sola“ fe -la llamada fe fiducial- negaba en la práctica el valor de las obras o de los méritos, escudándose en que sólo salvan los méritos de Cristo; su sí a la “sola” Escritura sola suponía un rechazo a la Tradición y al ministerio de la Iglesia para interpretarlo válida y universalmente; su sí a la “sola” gracia rechazaba en el fondo la libertad y se sumergía en la predestinación.

Lutero quiso una Iglesia más libre y cayó en las manos del poder civil de los Príncipes. Su "libre examen" abría inexorablemente las puertas del subjetivismo y del relativismo. Lutero quería una Iglesia más pura y más auténtica y la hizo puritana, gélida y desangelada. Lutero pretendía una religiosidad más verdadera y cundió el indiferentismo religioso. Lutero rehúsa el culto a los santos y él mismo fue y es tomado después por santo y héroe. El Luteranismo fragmentó la Iglesia, se fragmentó a sí mismo en varios cientos de confesiones actuales que siguen "por libre" y "por separado" el credo de Lutero y fragmentó el pensamiento.

La verdadera reforma de la Iglesia

Roma no estuvo lo suficientemente atenta y provista de reflejos para captar lo que con los años vendría. Quizás estaba demasiado mundanizada y ensimismada. Cuando a partir de 1546 comenzaba azaroso el Concilio de Trento, era ya demasiado tarde para evitar la ruptura.

Sin embargo, cuando Trento concluía su quehacer en 1564, la Iglesia aprendió la lección y surgió un extraordinario "corpus" doctrinal, quizás, eso sí, un tanto herido y condolido y, por ello, defensivo y apologético.

Y de Trento y de su entorno anterior y posterior brotaría una extraordinaria pléyade de santos - Juan de Dios, Camilo de Lelis, Ignacio de Loyola, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Juan de Avila, Francisco Javier, Francisco de Borja, Carlos Borromeo, Felipe Neri, Pedro Canisio, José de Calasanz, Vicente de Paúl, Francisco de Sales María Ward, Juana María Lestonac, Angela de Merici, Roberto Berlamino...- que sanaron heridas y, sobre todo, fortalecieron a la Iglesia y la reformaron desde dentro y como la Iglesia debía ser reformada.

Y ahora, casi cinco siglos después, los cristianos protestantes y los cristianos católicos, lejos ya de discusiones y conflictos, están llamados a caminar fraternalmente en pos de una reconciliación y de una unidad que entonces no fue posible, pero que sigue siendo un mandato categórico y inexcusable de fidelidad a Jesucristo, el único Señor de la Iglesia.

New Age: El retorno al gnosticismo

Por Joan Manuel Gutiérrez Delgado

Pero, ¿qué es exactamente el New Age? ¿Una nueva moda religiosa? ¿Una evasión del mundo real o la proyección de un mundo lleno de ilusión?, ¿Es aquello que algunos llaman el retorno al IV Reich? ¿O más bien es una nueva mentalidad religiosa que surge en el mundo científico, frío y sin sentido trascendental de Occidente?

En este escrito, quiero presentar las líneas filosoficoteológicas generales de lo que es en realidad el New Age y mediante qué signos o características se manifiesta al hombre de hoy.

Los creyentes católicos debemos conocer realmente estas nuevas sensibilidades religiosas que hablan de sincretismo, niegan la revelación cristiana y propugnan el culto del yo y de numerosas falsificaciones de la verdadera fe cristiana.

I. Definición y origen

A. ¿Qué es el New Age?

El New Age es un conjunto de prácticas aparentemente heteróclitas, pero unificadas por una visión de humanización total (holista): técnicas de "ampliación de la conciencia" y medicina del alma, astrología o channelling (comunicación con la entidad del mundo invisible), control del cuerpo por medio de artes marciales, y mediante el aislamiento sensorial o las terapias inocuas; control de la naturaleza con el arte foral, la ecología o el vegetarianismo. El New Age es un nuevo modo de ver la realidad de las cosas. Según lo definen los propios fundadores del New Age, este movimiento es "un nuevo paradigma".

Por otra parte, Donald Leonard afirma que es un "lago esotérico y misterioso donde fluyen las corrientes de los años 60: Ecologistas, movimientos radicales, ambientalistas y pacifistas". El movimiento de la Nueva Era busca la liberación de la naturaleza humana y cósmica de sus múltiples dolencias y sufrimientos, no a través de paradigmas políticos o ideológicos, si bien el New Age de hecho está unido al partido verde, sino por medio de la meditación y del conocimiento. Hace que la humanidad penetre en el nivel de conocimiento espiritual-planetario, para entrar en una "nueva era" caracterizada por la paz y la felicidad.

La conocida newager Marilyn Ferguson, afirma que el New Age es una "red sin líderes, que trabaja para realizar cambios radicales en los Estados Unidos". Pero, según Franc Rodé, se trata de un "supermercado de religiones donde cada uno toma lo que le gusta y deja el resto". Y según los sondeos sociológicos, se trata de una religiosidad destinada a convertirse en fenómeno de masas por su ambigüedad, su fuerza y su capacidad de servir al romanticismo y al sentimentalismo religioso de la sociedad actual.

B. Origen y sus inspiradores

A la pregunta de cómo nace el New Age, podemos responder que posee dos fuentes principales de nacimiento: la corriente del Acuario con Paul Le Cour y la Sociedad Teosófica con Alice Balley, que más adelante veremos.

M. F. Jacques define con el nombre de "precursores de la era del Acuario" las corrientes esoteroocultistas, nacidas en la segunda mitad del siglo XIX. Este pensamiento esotérico trata sobre la transformación de la civilización: Cada vez que el sol entra en un nuevo signo zodiacal, esto es, alrededor de cada 2.160 años. La última transformación acaecida fue la del cristianismo en la era de Piscis. Por esto, el próximo gran cambio que se acompañará al advenimiento de la era del Acuario corresponderá a una hecatombe, a la que seguirá la venida de un "gran Rey", el retorno del Cristo-Acuario, que marcará el inicio de una nueva edad de oro. La nueva religión, entonces, será un esoterismo cristiano y gnóstico, basado en el Evangelio de San Juan, el verdadero evangelio del Acuario.

También, Alice Bailey (1880-1949), discípula de la Sociedad Teosófica, esperaba la transición hacia una nueva era, donde se reconciliarían todas las religiones en la identidad de sus orígenes, basados en lo que ella denominaba la verdad eterna. Bailey desarrolló las ideas gnósticas de Helena Blavatsky (1831-1891), como la nueva encarnación del Cristo cósmico. "La doctrina teosófica de la Sra. Blavatsky estriba en un esquema de tipo gnóstico-neoplatónico; unidad esencial de todo, ley cósmica (karma), manifestaciones del espíritu en la materia (avatara) y el regreso del hombre al espíritu".

Se creará una religión mundial donde Dios será similar al Brahman hindú, anunciado por todos los avatares, como Cristo, era tras era. El espíritu de la Nueva Era está en la ley de la reencarnación y continuará la revelación por el nuevo Salvador o avatar.

II. Características

La característica principal del New Age es su preferencia por la reflexión oriental de estilo panteísta, como camino para vivir una nueva religiosidad. Propugna un sistema religioso donde Dios se disuelve en lo Divino y viene a ser una "energía cósmica". Dios se identifica con lo último de la realidad de las cosas, especialmente con la psique humana. El movimiento de la Nueva Era busca lo trascendente, y no lo sensible, para liberarse en su totalidad de lo terreno, y se une a la conciencia cósmica o conciencia colectiva. Excluye la noción de creación y refuta toda visión dualista de la realidad.

También se trata de una visión "científica" de la realidad basándose en el holismo y en la evolución. El holismo de la física moderna, que identifica la materia con las ondas de la energía, hace del universo, según Fritjof Capra, un "océano de energía" donde todo nace, participa de la misma realidad y se halla en evolución constante.

Como técnicas, el New Age adopta la música, la danza, el arte en general, las artes marciales, el yoga, el budismo zen, el misticismo, la búsqueda de la sabiduría en las civilizaciones antiguas, la magia, la droga, el contracto con la naturaleza (la diosa Gaia) y otros métodos y técnicas. Utiliza la psicología de Jung (conciencia colectiva) y la psicología humanística de Maslow, que se basa en la experiencia de la unidad con el cosmos.

El New Age busca una transformación cultural de la sociedad, que incluye la sustitución de todas las religiones en nombre de una Nueva Era (tal y como es la traducción propia en lengua inglesa: new age). Este movimiento también niega las verdades más fundamentales de la fe cristiana, si bien tiene como texto básico de estudio la Biblia, especialmente el Evangelio según San Juan.

III. La fe del New Age

El New Age expresa una concepción innovativa del mundo (del cosmos, en su concepción más extensa) con los siguientes adjetivos:

holística (la realidad de las cosas se encuentra en el Todo),

ecológica (la diosa Gaia es la madre Tierra, que debe ser adorada),

andrógina (el mundo es una unión de lo masculino y lo femenino),

mística (lo divino pertenece a un Todo),

mundial (conciencia colectiva).

En el movimiento de la Nueva Era, se transita de la fe sencilla a lo gnóstico o creencias ocultas, de la religión a la espiritualidad, de la oración-súplica a la oración-mantra, de la obediencia a la experiencia... La fe está fundamentada en una espiritualidad esotérico-mística, donde se busca la unidad con una visión totalizante de la realidad de las cosas. También, se promueven un complejo de técnicas para explorar las fuentes del Ser y del Uno donde se refuerza el narcisismo del ego.

En la fe del New Age hay un sentido de profundo vacío existencial y de un deseo divino no colmado, donde se buscan las razones para vivir. Lo espiritual se identifica con lo emocional, aparece el culto de uno mismo, y existe un misticismo pagano, en donde se adora una divinidad sin nombre.

Según el New Age, el mundo va ""hacia una mayor unidad"" (en palabras de Teilhard de Chardin). La cosmogénesis, o la organización de la materia en aglomeraciones siempre diversificadas, con el paso del tiempo produce la biogénesis, o la vida en la tierra. La vida crea la biosfera, que se desarrolla en formas más complejas hasta llegar a la creación del cerebro. Aquí nos encontramos con la antropogénesis, la ascensión hacia el hombre. El hombre es el resultado final por encima de todos los seres del universo. Por ello, el hombre es persona en cuanto es conciencia pensante a sí misma. Después se origina un desarrollo de nivel cósmico: la conciencia no es solamente vida, sino reflexión. Entonces, la unidad logra el dominio absoluto sobre la propia evolución, y puede decidir sobre sí misma. Posteriormente, el hombre evoluciona hacia la noegénesis, o la génesis del espíritu, creando una nueva era de luz y de amor.

El objetivo planetario del New Age es la creación de un verdadero y propio sistema nervioso de la nueva humanidad: la comunidad científica mundial (educación mundial). Ésta es la transformación de la era del Acuario que nos llevará a la Omega, que es la realidad total y totalizante, el primer motor de la actividad humana que posee dimensiones universales. También es incorruptible, trascendente, unificadora, es el Amor divino.

Gnosis y razón se encuentran relacionadas entre sí, y esto se debe a una duda fundamental contemplando la capacidad de la razón y de la conciencia moderna de responder a los más profundos interrogantes del hombre. El objetivo de los neognósticos del New Age es reconducir el desgarrón que el saber puramente racionalista (positivismo y materialismo ateo) ha producido en un mundo todavía desilusionado y sin esperanza.

El semanario NEWSWEEK publicaba no hace mucho tiempo un análisis sobre las inclinaciones espirituales y religiosas en Estados Unidos, indicando que la ley de la oferta y de la demanda y los trucos comerciales se están aplicando ya a las diferentes comunidades religiosas cristianas.

De este modo la ley del mercado hace que la eficacia de un pastor protestante o de un sacerdote católico no se mida por su ejemplo fiel a las Sagradas Escrituras o a la predicación propia, sino a la cantidad de gente que acude a la iglesia y a la cantidad de dólares recaudados en las ceremonias religiosas. Así, para que la religión convenza deberá observar las "prescripciones de calidad" propias de un mercado competitivo, porque aparentemente esto es de lo que se trata, de ganar clientela. NEWSWEEK anota tres:

1. Se presenta como un menú de restaurante. Las diversas confesiones e iglesias ofrecen doctrinas entre las que cada persona escoge, según sus gustos. No se trata de pertenecer a una fe determinada, sino de írsela haciendo a la medida, escogiendo un poco de esta religión y un poco de la otra.

2. Religiosidad entendida como feeling, sentimiento. No existe ningún interés por la formación religiosa ni por la profundización en la fe o en los fundamentos propios de la religión. Las creencias que se admiten son epidérmicas y no exigen una adhesión comprometedora a ninguna religión en concreto.

3. Religión fácil. Es una religiosidad basada en una intensa vida social, en vistas a satisfacer el sentimiento religioso propio de todos los hombres.

Por otra parte, el Credo del New Age es ambiguo y busca la satisfacción de todos los gustos y medias espirituales a elegir. Evidentemente, posee "dogmas" o directrices adoctrinales, aunque no se sostienen como tales, y son éstos los que fundamentan su Credo:

1. Rechazo radical de la filosofía y la religión de la "Old Age", Era Antigua. Esto significa una oposición frontal frente a la civilización judeocristiana.
Promueve las religiones paganas (ritos celtas, mitología germánica...).

2. Se enfrenta al dualismo creado por Occidente denominado ""Dios y hombre"", considerando que la humanidad es una, la naturaleza y la humanidad son una sola realidad, el Universo y Dios son uno.

3. Propone el libre examen de la percepción de la realidad, donde cada uno interpreta como quiere las religiones y la realidad existencial que las rodea, frente al dogmatismo religioso de las religiones tradicionales.

4. Predica la Era del Acuario, que teóricamente nos traerá una era de armonía y paz cósmica a lo largo del Tercer Milenio. Nacerá así una nueva religión, bajo la llegada de un Cristo Aquarius liberador.

Frente a este Credo, nos encontramos con otra realidad, y es el hecho palpable de la expansión vertiginosa del New Age por todo el globo terrestre: múltiples seminarios, un sin fin de cursos, revistas y librerías. Concretamente se han creado unos 50.000 centros y librerías New Age que, con imágenes y rótulos diversos, se reproducen por doquier, comercializando todo tipo de objetos, plantas, curiosidades diversas. Existen actualmente más de 100.000 libros publicados sobre cualquier tema que desarrolle el pensamiento newager, como si se tratara de un apostolado escrito. Además de poseer numerosos supermercados y farmacias especializados en alimentos newagers (alimentos ecológicos, vegetarianos, de relajación...) y medicina alternativa.

Conclusión

He realizado una explicación breve de la Era de Acuario, del New Age. Debido al factor tiempo no ha sido una explicación completa ni exhaustiva. Esto podría hacerse en un Seminario sobre esta temática. Sí que hay abundante bibliografía. Precisamente en una colección que dirige Mons. González se publicará un trabajo mío sobre el New Age y su relación actual con el cristianismo.

A lo largo de esta conferencia hemos caminado por el sendero de la Nueva Era. Conocemos las ideas básicas de la espiritualidad del New Age, cuáles son sus características fundamentales y cómo se manifiesta al hombre y mujer del siglo XXI. Pero me surge una pregunta que me inquieta: ¿cómo podemos vivir nuestra religión católica ante el influjo irremediable de este nuevo movimiento sincrético, esotérico y ocultista?

Por una parte, conviene reconocer que la Era del Acuario nos propone una visión ambigua del mundo en lo espiritual y en lo religioso. Intrínsecamente, es una respuesta a las preguntas y a la sed de trascendencia del hombre actual. Pero el agua que presenta el New Age es un agua no potable, contaminada de lo pagano, lo gnóstico y lo sincrético.

Por otra parte, Juan Pablo II insiste en una nueva evangelización que supere al New Age, y también a todos los nuevos movimientos religiosos denominados "sectas".

Urge defender la fe frente a estas nuevas concepciones descristianizadoras. Considero que tal defensa consiste en efectuar un refuerzo de la identidad cristiana, ligar de nuevo la relación auténtica entre fe y obras (praxis), fe y vida cristiana, y una conciencia vital de aquello a lo que oramos y en lo que cristianamente creemos. Potenciar nuestras creencias cristianas básicamente desde la reflexión del Credo de nuestra fe católica, completada a través de una catequesis profunda y desde la vivencia de la fe personal, que logre adentrar a todo creyente en la auténtica senda del itinerarium Dei. La catequesis está destinada a llevar a cabo esta función evangelizadora, frente al mundo actual, necesitado de dar respuesta a cuestiones inquietantes de la existencia humana.

En este sentido, Francesc Torralba afirma: "Hay un redescubrimiento de la dimensión invisible del ser humano, de la interioritas agustiniana. (...) Después del eclipse de Dios que ha caracterizado el siglo XX, el hombre contemporáneo parece abrirse, desde múltiples perspectivas, al Reino del Espíritu, a la esfera de lo sagrado, pero le faltan pedagogos, maestros espirituales".

Y podemos añadir: Tales pedagogos o maestros espirituales los encontramos en Edith Stein, John Henry Newman, Teresa de Lisieux, von Balthasar, Henry de Lubac, Teresa de Calcuta... y tantos otros. Estos pensadores y testimonios cristianos del siglo XX nos ofrecen su peculiar espiritualidad, madurada tras la experiencia personal con el Dios-Amor, y tras los duros golpes de la vida. Nos presentan una catequesis desde la vivencia coherente de la fe, llevada incluso hasta el extremo de dar la vida heroicamente, como Edith Stein al morir en la cámara de gas de Auschwitz en 1942. Urge una nueva proclamación entusiasta y con convicción clara del Evangelio, sin miedos, escuchando constantemente en nuestro interior el mensaje esperanzador del Papa Wojtyla: ""Abrir las puertas de vuestros corazones a Cristo"".