Una idea central...
Somos La Iglesia católica
Nuestra familia está compuesta por personas de toda raza. Somos jóvenes y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres, pecadores y santos.
Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.
Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.
Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.
Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.
Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.
Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.
Somos… La Iglesia católica.
Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.
Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).
Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.
Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.
Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...
Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.
Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.
Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.
Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.
Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.
Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.
Somos… La Iglesia católica.
Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.
Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).
Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.
Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.
Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...
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Quiero seguir viviendo
Mi nombre es Juan José Candela Amo y tengo 32 años, gozo de buena salud, de mis facultades mentales y no soy discapacitado.
Quisiera describirte un poco quién soy, de qué trata mi vida y el por qué te escribo.
Después de cursar mis estudios del instituto decidí estudiar la carrera en Comercio Exterior, era una licenciatura relativamente nueva, con gran demanda debido a la globalización y, en teoría, con grandes expectativas de desarrollo profesional. Después de terminar mi carrera trabajé en varios países como Australia, Canadá, Estados Unidos y Méjico pero no siempre relacionado con mi profesión, nunca me fue fácil conseguir trabajo y he laborado muy poco en relación con mis estudios.
Recientemente (hace dos meses), terminé un Máster en Planificación y Gestión de Procesos Empresariales en la Universidad de Valencia con el objetivo de ser más competitivo, con la esperanza de tener más y mejores oportunidades y mejorar mi calidad de vida. Me hubiera gustado que eso fuera así pero no lo ha sido, llevo meses buscando trabajo con más de 500 currículos entregados, la mayoría enfocados a mis estudios y experiencia profesional y otros tantos en el área de hostelería en donde también tengo experiencia.
Actualmente estoy pasando por momentos muy difíciles en mi vida debido la situación económica que estamos viviendo, mis recursos económicos se agotarán en breve y mis opciones de sobrevivencia son prácticamente nulas. Todo esto ha sido verdaderamente desgastante para mí, mi moral, mis sentimientos y mis ideas están destruidas, mis ilusiones por la vida están congeladas, mis ganas de formar un hogar se han ido…mis ganas de vivir están desapareciendo.
Solía ser alguien feliz, con muchos amigos, muy alegre, lleno de vida, disfrutaba de cada momento y siempre con grandes objetivos que conseguir pero el miedo a quedarme sin que comer, sin nada, en la calle, que ahora se ha transformado en pánico, se ha convertido en mi forma de vida. La desesperación es un sentimiento y un pensamiento que han invadido mi vida que han ido creciendo en mí desde hace más de un año.
Sé que como yo hay mucha más gente (millones), y quizás mi historia es sólo una más de las tantas que hay, también sé que hay gente que ha sufrido más y que están en peores circunstancias que la mía pero también sé que merezco vivir mejor, que tengo el derecho, que merezco una oportunidad; mi voz no es sólo una, es la de millones. Lo más aterrador es que todo esto ya parece formar parte de la vida, que así es, que así será, que así somos, que una vida digna no es para todos…que ironía.
Mi búsqueda de trabajo no ha servido, no ha dado frutos, me ha llegado a parecer inútil, como si mi consejo a alguien que empieza a buscar trabajo fuera “no, no busques, no te servirá de nada”. Sin embargo, no he perdido las esperanzas, no puedo perderlas… lucharé hasta el final.
No busco caridad, no busco dinero, no busco un hombro donde llorar, sólo busco una oportunidad. Si sabes de algo o alguien que me pueda ayudar con trabajo, cualquiera que éste sea, que me permita continuar mi vida o simplemente quieres hacerme un comentario, te lo agradeceré.
Necesito ayuda, necesito una oportunidad… quiero seguir viviendo.
(candelajj@hotmail.com)
Quisiera describirte un poco quién soy, de qué trata mi vida y el por qué te escribo.
Después de cursar mis estudios del instituto decidí estudiar la carrera en Comercio Exterior, era una licenciatura relativamente nueva, con gran demanda debido a la globalización y, en teoría, con grandes expectativas de desarrollo profesional. Después de terminar mi carrera trabajé en varios países como Australia, Canadá, Estados Unidos y Méjico pero no siempre relacionado con mi profesión, nunca me fue fácil conseguir trabajo y he laborado muy poco en relación con mis estudios.
Recientemente (hace dos meses), terminé un Máster en Planificación y Gestión de Procesos Empresariales en la Universidad de Valencia con el objetivo de ser más competitivo, con la esperanza de tener más y mejores oportunidades y mejorar mi calidad de vida. Me hubiera gustado que eso fuera así pero no lo ha sido, llevo meses buscando trabajo con más de 500 currículos entregados, la mayoría enfocados a mis estudios y experiencia profesional y otros tantos en el área de hostelería en donde también tengo experiencia.
Actualmente estoy pasando por momentos muy difíciles en mi vida debido la situación económica que estamos viviendo, mis recursos económicos se agotarán en breve y mis opciones de sobrevivencia son prácticamente nulas. Todo esto ha sido verdaderamente desgastante para mí, mi moral, mis sentimientos y mis ideas están destruidas, mis ilusiones por la vida están congeladas, mis ganas de formar un hogar se han ido…mis ganas de vivir están desapareciendo.
Solía ser alguien feliz, con muchos amigos, muy alegre, lleno de vida, disfrutaba de cada momento y siempre con grandes objetivos que conseguir pero el miedo a quedarme sin que comer, sin nada, en la calle, que ahora se ha transformado en pánico, se ha convertido en mi forma de vida. La desesperación es un sentimiento y un pensamiento que han invadido mi vida que han ido creciendo en mí desde hace más de un año.
Sé que como yo hay mucha más gente (millones), y quizás mi historia es sólo una más de las tantas que hay, también sé que hay gente que ha sufrido más y que están en peores circunstancias que la mía pero también sé que merezco vivir mejor, que tengo el derecho, que merezco una oportunidad; mi voz no es sólo una, es la de millones. Lo más aterrador es que todo esto ya parece formar parte de la vida, que así es, que así será, que así somos, que una vida digna no es para todos…que ironía.
Mi búsqueda de trabajo no ha servido, no ha dado frutos, me ha llegado a parecer inútil, como si mi consejo a alguien que empieza a buscar trabajo fuera “no, no busques, no te servirá de nada”. Sin embargo, no he perdido las esperanzas, no puedo perderlas… lucharé hasta el final.
No busco caridad, no busco dinero, no busco un hombro donde llorar, sólo busco una oportunidad. Si sabes de algo o alguien que me pueda ayudar con trabajo, cualquiera que éste sea, que me permita continuar mi vida o simplemente quieres hacerme un comentario, te lo agradeceré.
Necesito ayuda, necesito una oportunidad… quiero seguir viviendo.
(candelajj@hotmail.com)
Semana Santa, aquel ayer, este hoy...
Por Luis Fernández Cuervo (luchofcuervo@gmail.com)
Ayer, en un ayer de hace veintiún siglos, Jesús de Nazaret entraba por la Puerta Dorada de Jerusalén aclamado por una muchedumbre entusiasta. Gran parte de esa misma muchedumbre el viernes gritaba: ¡crucifícale! ¡crucifícale! Y Jesucristo fue crucificado. Ayer, en un ayer actual, las procesiones del Domingo de Ramos, de muchas ciudades de tradición católica, desfilaron alegres flanqueadas por las palmas y ramos de olivo de los feligreses. Pero después, muchos de esos presuntos devotos, cumplido el rito procesional se irán a las playas a olvidar, a comer, a beber, a asolearse. Es lo importante. Algunos terminarán su vida allí, sorprendidos y ahogados por una ola traicionera. Y no son los peores. Los peores seguirán en estos días, que debieran ser santos, crucificando a Jesús con sus robos, chantajes, violaciones, secuestros y asesinatos. No es cosa sólo del país que lleva su nombre. Jesús sigue crucificado, a lo largo de toda América y Europa por la anticultura imperante. Satanás sigue triunfando… ¿hasta cuándo?
En virtud de la libertad de opinión y de cultura, usted puede organizar en estos días una exposición de arte donde Jesucristo aparezca, por ejemplo, crucificado sobre un avión de combate, con cabeza de burro o ridiculizado de otras muchas maneras. Nadie puede molestarse u oponerse. El arte es libre. Puede organizar un desfile de orgullo ateo o de orgullo gay. Si a lo largo de él, usted decide gritar insultos contra el Papa, contra Jesucristo, hacer mofa del rosario pasándoselo por la entrepierna –como ya ha ocurrido en varios países-, nadie le dirá nada. Está haciendo uso de su libertad. Pero si a usted se le ocurre decir que el acto sexual homosexual es algo inmoral, algo que va contra la Ley Natural Universal, usted es un homófobo, un peligro para la democracia y para la paz. Debe ser multado o encarcelado. Y si reincide puede perder todos sus derechos ciudadanos. No es broma. Ya hay varios padres de familia condenados en juicios legales por oponerse a que a sus hijos, desde pequeños, se les den clases de lo estupendo que es para el desarrollo de su personalidad conocer la teoría y la práctica homosexual.
Satanás baila contento en estos días. Ya ha conseguido que muchos jóvenes estén desorientados y aburridos de una vida llena de placeres pero carente de ideales, de esfuerzos y sacrificios. Ya ha conseguido que muchos de ellos terminen en la droga o el suicidio. Ya ha conseguido que millones de mujeres sean las asesinas de sus hijos no nacidos. Ya ha conseguido que muchos médicos traicionando su honor y su deber de estar siempre a favor de la salud y de la vida, se conviertan en repugnantes verdugos de niños intrauterinos.
Jesucristo curó a muchos ciegos. Hoy abundan los ciegos incurables que siguen pensando que lo más importante en un país es la buena marcha de la economía. Admiran a Chile y nos traen al Presidente Lagos a que nos de lecciones de buen desarrollo. Y Satanás se ríe porque ya consiguió que países, ayer de cultura católica, tal como Chile o España, a través de sus dóciles servidores socialistas, muestren hoy una fisonomía irreconocible.
Copio el diagnóstico de un periodista chileno al explicar el modelo que siguieron los anteriores gobiernos: “La educación, las artes, el tono moral de la sociedad –que es de las cosas menos tangibles pero más influyentes, en general todo lo que tenga que ver con la cultura fue conducido de tal manera de borrar cualquier vestigio de la tradición cristiana de Chile. Se hizo en nombre del progresismo, por supuesto. El asunto era tener un Chile “moderno”, lo cual suponía un exacerbado individualismo –y así, y es sólo un botón de muestra, llegamos a tener 7 de cada 10 niños nacidos fuera del matrimonio, más que duplicando a los nacidos dentro de él–, la desaparición de todos los “tabúes” morales –antes llamados normas, o barreras morales que evitaban que las sociedades se desbordaran-, el cultivo de la fealdad –incluyendo batidoras moliendo peces, como manifestación artística–, la falsificación de la historia y “desmitificación” de los héroes”… “la ordinariez hecha estilo”… “y así suma y sigue. El asunto fue, como en España, aunque acá no se dijo, que a Chile no lo reconociera ni la madre que lo parió. Madre que, por supuesto, fue católica.”
A Jesucristo, en aquel ayer de hace veintiún siglos lo condenó un Poncio Pilato. Hoy Jesucristo es despreciado y condenado por miles de Poncios Pilatos. Son todos los que cultivan la filosofía del relativismo. Abundan especialmente entre los políticos. Se encogen de hombros y dicen con desprecio: -¿Qué es la verdad?-. Si el interés políticamente correcto lo pide, no dudarán en flagelar a la verdad, en coronar de espinas a los pobres e inocentes y en lavarse las manos. Tienen su misma cobardía moral.
Ayer, en un ayer de hace veintiún siglos, Jesús de Nazaret entraba por la Puerta Dorada de Jerusalén aclamado por una muchedumbre entusiasta. Gran parte de esa misma muchedumbre el viernes gritaba: ¡crucifícale! ¡crucifícale! Y Jesucristo fue crucificado. Ayer, en un ayer actual, las procesiones del Domingo de Ramos, de muchas ciudades de tradición católica, desfilaron alegres flanqueadas por las palmas y ramos de olivo de los feligreses. Pero después, muchos de esos presuntos devotos, cumplido el rito procesional se irán a las playas a olvidar, a comer, a beber, a asolearse. Es lo importante. Algunos terminarán su vida allí, sorprendidos y ahogados por una ola traicionera. Y no son los peores. Los peores seguirán en estos días, que debieran ser santos, crucificando a Jesús con sus robos, chantajes, violaciones, secuestros y asesinatos. No es cosa sólo del país que lleva su nombre. Jesús sigue crucificado, a lo largo de toda América y Europa por la anticultura imperante. Satanás sigue triunfando… ¿hasta cuándo?
En virtud de la libertad de opinión y de cultura, usted puede organizar en estos días una exposición de arte donde Jesucristo aparezca, por ejemplo, crucificado sobre un avión de combate, con cabeza de burro o ridiculizado de otras muchas maneras. Nadie puede molestarse u oponerse. El arte es libre. Puede organizar un desfile de orgullo ateo o de orgullo gay. Si a lo largo de él, usted decide gritar insultos contra el Papa, contra Jesucristo, hacer mofa del rosario pasándoselo por la entrepierna –como ya ha ocurrido en varios países-, nadie le dirá nada. Está haciendo uso de su libertad. Pero si a usted se le ocurre decir que el acto sexual homosexual es algo inmoral, algo que va contra la Ley Natural Universal, usted es un homófobo, un peligro para la democracia y para la paz. Debe ser multado o encarcelado. Y si reincide puede perder todos sus derechos ciudadanos. No es broma. Ya hay varios padres de familia condenados en juicios legales por oponerse a que a sus hijos, desde pequeños, se les den clases de lo estupendo que es para el desarrollo de su personalidad conocer la teoría y la práctica homosexual.
Satanás baila contento en estos días. Ya ha conseguido que muchos jóvenes estén desorientados y aburridos de una vida llena de placeres pero carente de ideales, de esfuerzos y sacrificios. Ya ha conseguido que muchos de ellos terminen en la droga o el suicidio. Ya ha conseguido que millones de mujeres sean las asesinas de sus hijos no nacidos. Ya ha conseguido que muchos médicos traicionando su honor y su deber de estar siempre a favor de la salud y de la vida, se conviertan en repugnantes verdugos de niños intrauterinos.
Jesucristo curó a muchos ciegos. Hoy abundan los ciegos incurables que siguen pensando que lo más importante en un país es la buena marcha de la economía. Admiran a Chile y nos traen al Presidente Lagos a que nos de lecciones de buen desarrollo. Y Satanás se ríe porque ya consiguió que países, ayer de cultura católica, tal como Chile o España, a través de sus dóciles servidores socialistas, muestren hoy una fisonomía irreconocible.
Copio el diagnóstico de un periodista chileno al explicar el modelo que siguieron los anteriores gobiernos: “La educación, las artes, el tono moral de la sociedad –que es de las cosas menos tangibles pero más influyentes, en general todo lo que tenga que ver con la cultura fue conducido de tal manera de borrar cualquier vestigio de la tradición cristiana de Chile. Se hizo en nombre del progresismo, por supuesto. El asunto era tener un Chile “moderno”, lo cual suponía un exacerbado individualismo –y así, y es sólo un botón de muestra, llegamos a tener 7 de cada 10 niños nacidos fuera del matrimonio, más que duplicando a los nacidos dentro de él–, la desaparición de todos los “tabúes” morales –antes llamados normas, o barreras morales que evitaban que las sociedades se desbordaran-, el cultivo de la fealdad –incluyendo batidoras moliendo peces, como manifestación artística–, la falsificación de la historia y “desmitificación” de los héroes”… “la ordinariez hecha estilo”… “y así suma y sigue. El asunto fue, como en España, aunque acá no se dijo, que a Chile no lo reconociera ni la madre que lo parió. Madre que, por supuesto, fue católica.”
A Jesucristo, en aquel ayer de hace veintiún siglos lo condenó un Poncio Pilato. Hoy Jesucristo es despreciado y condenado por miles de Poncios Pilatos. Son todos los que cultivan la filosofía del relativismo. Abundan especialmente entre los políticos. Se encogen de hombros y dicen con desprecio: -¿Qué es la verdad?-. Si el interés políticamente correcto lo pide, no dudarán en flagelar a la verdad, en coronar de espinas a los pobres e inocentes y en lavarse las manos. Tienen su misma cobardía moral.
Comulgar sin confesar
Por Miguel Rivilla San Martín
Cualquier observador atento de las celebraciones litúrgicas, habrá constatado un fenómeno generalizado, que se está convirtiendo en algo normal.
A saber:
- Ha disminuido alarmantemente, el número de fieles que acceden al sacramento del perdón.
- Ha aumentado considerablemente, el número de fieles que se acercan a comulgar.
- Bastantes celebraciones sacramentales (bautizos, bodas, funerales…), para muchos asistentes, son meros actos sociales.
- La enseñanza de la Iglesia, basada en la Palabra de Dios, ha sido constante a lo largo de los siglos. Siempre ha enseñado que para comulgar se precisa estar en gracia de Dios -sin pecado grave en la conciencia- y guardar el ayuno pertinente.
- En su preciosa encíclica del Papa Juan Pablo II, sobre la Iglesia y la Eucaristía en su nº 36c, el Papa ha dejado clara la enseñanza oficial de la Iglesia expuesta en el Catecismo, en el Código de Derecho canónico y “la vigencia de la norma del Concilio de Trento concretando la severa exhortación del apóstol Pablo, al afirmar que, para recibir dignamente la Eucaristía, “debe preceder la confesión de los pecados, cuando uno es consciente de pecado mortal”.
- No es exagerado afirmar que muchos de los que se acercan a comulgar no reúnen las condiciones necesarias para ello; sea por ignorancia, por falta de fe, por rutina o mimetismo (¿dónde va Vicente?..) o por estar en pecado grave, incluso años sin confesarse etc...
- Esta praxis está llevando a una trivialización del sacramento principal de la Iglesia y a un falseamiento de la conciencia de muchos bautizados. Los responsables directos de cada celebración eucarística (abusos, sacrilegios, etc...) son los ministros ordenados obispos y sacerdotes, que presiden las mismas.
- A falta de una catequesis adecuada y previa, ¿no cabría una advertencia -hecha con todo respeto a los presentes, antes de dar la comunión? Verbi gratia, no hay obligación de acercarse a comulgar… Los que vayan a hacerlo, examinen su conciencia ante Dios y vean si están en su santa gracia. El tomar conciencia de este fenómeno es urgente, muy grave y de la máxima responsabilidad. Actúese en consecuencia.
Cualquier observador atento de las celebraciones litúrgicas, habrá constatado un fenómeno generalizado, que se está convirtiendo en algo normal.
A saber:
- Ha disminuido alarmantemente, el número de fieles que acceden al sacramento del perdón.
- Ha aumentado considerablemente, el número de fieles que se acercan a comulgar.
- Bastantes celebraciones sacramentales (bautizos, bodas, funerales…), para muchos asistentes, son meros actos sociales.
- La enseñanza de la Iglesia, basada en la Palabra de Dios, ha sido constante a lo largo de los siglos. Siempre ha enseñado que para comulgar se precisa estar en gracia de Dios -sin pecado grave en la conciencia- y guardar el ayuno pertinente.
- En su preciosa encíclica del Papa Juan Pablo II, sobre la Iglesia y la Eucaristía en su nº 36c, el Papa ha dejado clara la enseñanza oficial de la Iglesia expuesta en el Catecismo, en el Código de Derecho canónico y “la vigencia de la norma del Concilio de Trento concretando la severa exhortación del apóstol Pablo, al afirmar que, para recibir dignamente la Eucaristía, “debe preceder la confesión de los pecados, cuando uno es consciente de pecado mortal”.
- No es exagerado afirmar que muchos de los que se acercan a comulgar no reúnen las condiciones necesarias para ello; sea por ignorancia, por falta de fe, por rutina o mimetismo (¿dónde va Vicente?..) o por estar en pecado grave, incluso años sin confesarse etc...
- Esta praxis está llevando a una trivialización del sacramento principal de la Iglesia y a un falseamiento de la conciencia de muchos bautizados. Los responsables directos de cada celebración eucarística (abusos, sacrilegios, etc...) son los ministros ordenados obispos y sacerdotes, que presiden las mismas.
- A falta de una catequesis adecuada y previa, ¿no cabría una advertencia -hecha con todo respeto a los presentes, antes de dar la comunión? Verbi gratia, no hay obligación de acercarse a comulgar… Los que vayan a hacerlo, examinen su conciencia ante Dios y vean si están en su santa gracia. El tomar conciencia de este fenómeno es urgente, muy grave y de la máxima responsabilidad. Actúese en consecuencia.
La Iglesia en la prensa
Ya se sabe que a las cifras y a las estadísticas se les puede hacer decir lo que uno quiera.
Para comprobarlo, basta con leer cómo los diarios presentan sus propios datos de difusión con motivo de la publicación de los informes periódicos de la OJD o similares.
Algo parecido ha ocurrido con la presentación del último informe de la conferencia episcopal de Estados Unidos sobre denuncias a sacerdotes por abusos sexuales. Según publicó, “Los casos de abusos sexuales en iglesias de EEUU subieron en 2010”. Otros medios como Reuters van en la misma línea.
La realidad, sin embargo, es un poco distinta.
El informe (http://www.bishop-accountability.org/usccb/implementation/report_on_2010.pdf) indica que durante el año 2010 hubo un incremento de denuncias con respecto al año precedente: concretamente, se pasó de 398 denuncias en 2009 a 428 en 2010.
El dato significativo, sin embargo, es que la inmensa mayoría de esas denuncias se referían a años anteriores, a veces incluso decenios. Las denuncias de crímenes supuestamente cometidos en 2010 fueron siete (7). Así pues, lo que se incrementaron durante el año 2010 fueron las denuncias de casos pasados, pero no que se cometieran más abusos durante ese año (de hecho, en 2009 el número de denuncias correspondientes a ese año fueron ocho).
Teniendo en cuenta que los sacerdotes en Estados Unidos son 38.118 y los diáconos 14.779, pienso las siete denuncias de 2010 indica que se va en la buena dirección. Hace tiempo oí las cifras de Gran Bretaña (no encuentro la referencia): de 29 mil denuncias en el año 2008, 4 casos se referían a sacerdotes.
Sin duda queda todavía mucho por andar, sobre todo en casos de hace años, pero me parece que la “cura Ratzinger” está funcionando.
Para comprobarlo, basta con leer cómo los diarios presentan sus propios datos de difusión con motivo de la publicación de los informes periódicos de la OJD o similares.
Algo parecido ha ocurrido con la presentación del último informe de la conferencia episcopal de Estados Unidos sobre denuncias a sacerdotes por abusos sexuales. Según publicó, “Los casos de abusos sexuales en iglesias de EEUU subieron en 2010”. Otros medios como Reuters van en la misma línea.
La realidad, sin embargo, es un poco distinta.
El informe (http://www.bishop-accountability.org/usccb/implementation/report_on_2010.pdf) indica que durante el año 2010 hubo un incremento de denuncias con respecto al año precedente: concretamente, se pasó de 398 denuncias en 2009 a 428 en 2010.
El dato significativo, sin embargo, es que la inmensa mayoría de esas denuncias se referían a años anteriores, a veces incluso decenios. Las denuncias de crímenes supuestamente cometidos en 2010 fueron siete (7). Así pues, lo que se incrementaron durante el año 2010 fueron las denuncias de casos pasados, pero no que se cometieran más abusos durante ese año (de hecho, en 2009 el número de denuncias correspondientes a ese año fueron ocho).
Teniendo en cuenta que los sacerdotes en Estados Unidos son 38.118 y los diáconos 14.779, pienso las siete denuncias de 2010 indica que se va en la buena dirección. Hace tiempo oí las cifras de Gran Bretaña (no encuentro la referencia): de 29 mil denuncias en el año 2008, 4 casos se referían a sacerdotes.
Sin duda queda todavía mucho por andar, sobre todo en casos de hace años, pero me parece que la “cura Ratzinger” está funcionando.
Servir a La Iglesia
11 de Abril #2011
En honor a San Estanislao, Obispo y mártir (+ 1079)
Sr.
Gustavo Olivo Peña
www.acento.com.do
Vía correo electrónico
Ciudad,
Ref.: su artículo del día 06
(http://www.acento.com.do/index.php/blog/393/98/Servir-al-partido-servir-a-la-iglesia.html)
Distinguido sr. Olivo Peña:
Luego de saludarle cordialmente, le escribo en relación al artículo de referencia publicado en ese medio digital, lo concerniente a La Iglesia católica, que me permito con todo respeto aclarar para bien propio y de todos los que me lean.
Sobre el tema de la “quema de brujas”, le remito a este interesante artículo publicado en la Web , www.mercaba.org/DOSSIERES/brujas.htm, del cual transcribo lo siguiente:
“De un cálculo aproximado de 1’000 causas, el 63% fue juzgado por las autoridades civiles; el 17% corresponde a tribunales episcopales, mientras que el 20% corresponde a la Inquisición. La mitad de las 200 causas de que se trata, se debieron al inquisidor Heinrich Institoris, cuya persecución de brujas en el año 1484 había sido autorizada por una bula del papa Inocencio VIII.”
Sobre este asunto se ha exagerado lastimosamente demasiado, y sería oportuno que medios de comunicación como el que usted representa hiciesen un estudio serio sobre el tema y lo publicaran para beneficio de todos, muchos de ellos protestantes que no conocen la verdad sobre lo sucedido históricamente.
Respecto a los dictadores, es un asunto estratégico. Me explico. Jesús de Nazaret pasó su vida pública de apenas tres años y medio rodeado de bandoleros, ladrones, prostitutas, enfermos y pecadores, los peores en la región. Por tal razón los judíos lo odiaban con mayores fuerzas.
De ninguna forma se justifican acciones incorrectas por parte de algún miembro del Clero en cuanto a colaborar con un régimen de fuerza, pero de que se intentó hacerlos cambiar de forma de pensar y de sentir, se lo aseguro. Esa es la misión principal de todo verdadero Sacerdote, a menos que fuesen unos farsantes.
En cuanto a la muerte de S.S. Juan Pablo I, qepd, mucho se ha escrito para corroborar que no hubo “foul play” en su muerte, como dicen los primos del norte, manos sucias inmiscuidas en su deceso. Murió en paz como todo buen hombre de Dios.
No se lleve usted de Dan Brown y sus secuaces, vuelven loco a cualquiera con sus historias.
“Riquezas en el Vaticano”, “Corrupción en el Vaticano”, volvemos de nuevo a las fantasías que emanan de Hollywood cada vez que alguno quiere ganar dinero con una cinta de ciencia ficción.
Han habido algunos miembros de La Iglesia que no han correspondido correctamente ni al compromiso asumido el día de su ordenación ni a los mandamientos de Dios como todo buen cristiano, pero de ahí a decir que allí todo es corrupción no habría forma de probarlo. Basta observar con detenimiento todo cuanto sucede allí durante un día normal para uno percatarse de que algo extraordinario y muy poderoso opera para que aquello funcione como lo ha hecho hasta ahora, con sus luces y sus sombras, guiando al pueblo de Dios hasta la Jerusalén celestial.
Sobre pederastas y pedofilos, anexo este vinculo a mi blog, http://mrsavinon.blogspot.com/2011/04/encuentro-en-un-aeropuerto.html, una experiencia reciente de Mons. Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York. No tiene desperdicio como tampoco amerita comentarios adicionales.
Mons. Víctor Masalles podría narrarle una historia parecida, lo sucedido a un hermano sacerdote amigo que fue sometido a la justicia y encontrado culpable de un hecho que jamás sucedió. Su vida arruinada por el afán de una familia y un abogado en hacer dinero, como dice el anuncio del fracatán, “sin dar un golpe”. Dándole a un inocente con el mismo mazo por la cabeza.
Respecto al tema de Marcial Maciel y los legionarios de Cristo tengo que aceptar que el hombre no obró nada bien. Sin embargo, miremos su obra, su legado, los miles y miles de cristianos que viven una experiencia de fe honesta y sincera a causa de su ministerio.
Digo yo, y esto es personal, que el Diablo no perdió tiempo ni esfuerzos en acabar con un buen miembro de La Iglesia, y quizás con su obra. Maciel no se opuso a toda la maldad que se le presentaba, de la misma forma en que trabajo por hacer crecer el reino de Dios entre nosotros.
La verdadera historia de esta situación solo la sabe Dios. Los legionarios de Cristo siguen adelante tan campantes como “Johnny Walker”.
Cuanto bien ha hecho esa congregación a La Iglesia de México y del mundo.
Escándalos de gran magnitud han sucedido en el seno de La Iglesia, eso es cierto. Ahora bien, en dos mil años de existencia, ni los curas, ni los fieles, nadie ha podido ni podrá acabar con ELLA; porque es La Mujer que mencionan los hagiógrafos en todo el Libro Sagrado, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Esa que tanto detesta el imperio de la muerte y el misterio de la iniquidad.
Concluyo exhortándole, en estos últimos días de Cuaresma, ya próximos a la Semana Santa, que reflexione en todo el bien que ha hecho La Iglesia a nuestro pueblo. Son quinientos años de historia continua para estudiar y evaluar.
No se deje llevar por las pasiones del momento político en que vivimos. Miremos hacia delante con esperanza.
Aprovecho la ocasión para pedirle perdón por mi Iglesia, por cualquier cosa que haya sucedido en este tiempo que le haya escandalizado.
Que Dios le bendiga abundantemente, a usted y toda su familia.
Saludos a Don Fausto, y éxitos en este nuevo proyecto.
Con atentos saludos,
Mario R. Saviñón
En honor a San Estanislao, Obispo y mártir (+ 1079)
Sr.
Gustavo Olivo Peña
www.acento.com.do
Vía correo electrónico
Ciudad,
Ref.: su artículo del día 06
(http://www.acento.com.do/index.php/blog/393/98/Servir-al-partido-servir-a-la-iglesia.html)
Distinguido sr. Olivo Peña:
Luego de saludarle cordialmente, le escribo en relación al artículo de referencia publicado en ese medio digital, lo concerniente a La Iglesia católica, que me permito con todo respeto aclarar para bien propio y de todos los que me lean.
Sobre el tema de la “quema de brujas”, le remito a este interesante artículo publicado en la Web , www.mercaba.org/DOSSIERES/brujas.htm, del cual transcribo lo siguiente:
“De un cálculo aproximado de 1’000 causas, el 63% fue juzgado por las autoridades civiles; el 17% corresponde a tribunales episcopales, mientras que el 20% corresponde a la Inquisición. La mitad de las 200 causas de que se trata, se debieron al inquisidor Heinrich Institoris, cuya persecución de brujas en el año 1484 había sido autorizada por una bula del papa Inocencio VIII.”
Sobre este asunto se ha exagerado lastimosamente demasiado, y sería oportuno que medios de comunicación como el que usted representa hiciesen un estudio serio sobre el tema y lo publicaran para beneficio de todos, muchos de ellos protestantes que no conocen la verdad sobre lo sucedido históricamente.
Respecto a los dictadores, es un asunto estratégico. Me explico. Jesús de Nazaret pasó su vida pública de apenas tres años y medio rodeado de bandoleros, ladrones, prostitutas, enfermos y pecadores, los peores en la región. Por tal razón los judíos lo odiaban con mayores fuerzas.
De ninguna forma se justifican acciones incorrectas por parte de algún miembro del Clero en cuanto a colaborar con un régimen de fuerza, pero de que se intentó hacerlos cambiar de forma de pensar y de sentir, se lo aseguro. Esa es la misión principal de todo verdadero Sacerdote, a menos que fuesen unos farsantes.
En cuanto a la muerte de S.S. Juan Pablo I, qepd, mucho se ha escrito para corroborar que no hubo “foul play” en su muerte, como dicen los primos del norte, manos sucias inmiscuidas en su deceso. Murió en paz como todo buen hombre de Dios.
No se lleve usted de Dan Brown y sus secuaces, vuelven loco a cualquiera con sus historias.
“Riquezas en el Vaticano”, “Corrupción en el Vaticano”, volvemos de nuevo a las fantasías que emanan de Hollywood cada vez que alguno quiere ganar dinero con una cinta de ciencia ficción.
Han habido algunos miembros de La Iglesia que no han correspondido correctamente ni al compromiso asumido el día de su ordenación ni a los mandamientos de Dios como todo buen cristiano, pero de ahí a decir que allí todo es corrupción no habría forma de probarlo. Basta observar con detenimiento todo cuanto sucede allí durante un día normal para uno percatarse de que algo extraordinario y muy poderoso opera para que aquello funcione como lo ha hecho hasta ahora, con sus luces y sus sombras, guiando al pueblo de Dios hasta la Jerusalén celestial.
Sobre pederastas y pedofilos, anexo este vinculo a mi blog, http://mrsavinon.blogspot.com/2011/04/encuentro-en-un-aeropuerto.html, una experiencia reciente de Mons. Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York. No tiene desperdicio como tampoco amerita comentarios adicionales.
Mons. Víctor Masalles podría narrarle una historia parecida, lo sucedido a un hermano sacerdote amigo que fue sometido a la justicia y encontrado culpable de un hecho que jamás sucedió. Su vida arruinada por el afán de una familia y un abogado en hacer dinero, como dice el anuncio del fracatán, “sin dar un golpe”. Dándole a un inocente con el mismo mazo por la cabeza.
Respecto al tema de Marcial Maciel y los legionarios de Cristo tengo que aceptar que el hombre no obró nada bien. Sin embargo, miremos su obra, su legado, los miles y miles de cristianos que viven una experiencia de fe honesta y sincera a causa de su ministerio.
Digo yo, y esto es personal, que el Diablo no perdió tiempo ni esfuerzos en acabar con un buen miembro de La Iglesia, y quizás con su obra. Maciel no se opuso a toda la maldad que se le presentaba, de la misma forma en que trabajo por hacer crecer el reino de Dios entre nosotros.
La verdadera historia de esta situación solo la sabe Dios. Los legionarios de Cristo siguen adelante tan campantes como “Johnny Walker”.
Cuanto bien ha hecho esa congregación a La Iglesia de México y del mundo.
Escándalos de gran magnitud han sucedido en el seno de La Iglesia, eso es cierto. Ahora bien, en dos mil años de existencia, ni los curas, ni los fieles, nadie ha podido ni podrá acabar con ELLA; porque es La Mujer que mencionan los hagiógrafos en todo el Libro Sagrado, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Esa que tanto detesta el imperio de la muerte y el misterio de la iniquidad.
Concluyo exhortándole, en estos últimos días de Cuaresma, ya próximos a la Semana Santa, que reflexione en todo el bien que ha hecho La Iglesia a nuestro pueblo. Son quinientos años de historia continua para estudiar y evaluar.
No se deje llevar por las pasiones del momento político en que vivimos. Miremos hacia delante con esperanza.
Aprovecho la ocasión para pedirle perdón por mi Iglesia, por cualquier cosa que haya sucedido en este tiempo que le haya escandalizado.
Que Dios le bendiga abundantemente, a usted y toda su familia.
Saludos a Don Fausto, y éxitos en este nuevo proyecto.
Con atentos saludos,
Mario R. Saviñón
70 preguntas...
70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer.
Tomado de www.micumbre.com (Escuela para padres)
La homosexualidad es una anomalía, consistente en la práctica e inclinación hacia la atracción y relación erótica, con personas del mismo sexo.
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Los homosexuales y lesbianas, son nuestros prójimos y por lo tanto tenemos que amarles, respetarles y comprenderles profundamente, con todo nuestro corazón, aborreciendo y repudiando, en su caso, el pecado homosexual.
Los padres deben tener el criterio suficiente, para explicar a sus hijos este tema, en función de sus edades físicas, mentales y formación. Pero no dejen de comentárselo, pues es un tema que está en la boca de casi todos los adolescentes. Si los padres no lo hacen y bien, habrá otros desalmados que lo hagan y además, mal o muy mal.
70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer: Parejas de hecho, adopciones, ley natural, psiquiatría, genética, sociedad, moral, religión, etc.
¿Cuales son las características, de las más de 20 posibles orientaciones e identidades de género, desordenes y comportamientos sexuales, clasificados por las Naciones Unidas como: La homosexualidad, lesbianismos, transexuales, pedofilia, bestialidad, sadismo, exhibicionismo, necrofilia, zoofilia, etc.?
¿Debemos ayudar a los homosexuales y lesbianas, para que pongas los necesarios medios profesionales y puedan curarse?
¿Deben tener las personas la libertad de discriminar y rechazar a los homosexuales y lesbianas, que den mal ejemplo a la sociedad, con sus prácticas pecaminosas?
¿Depende la moralidad de los actos humanos, de lo que opine la mayoría, de lo que a cada uno le convenga o de lo que manda la moral?
¿Es el porcentaje de homosexuales en la sociedad menor al 2 por ciento?
¿Es homosexual el que sufre una desviación, del instinto sexual natural, aunque no sea un pervertido, ni tenga aversión hacia la relación heterosexual?
¿Es la actual cultura homosexual, la voluntad deliberada de justificar y hasta de exaltar, el comportamiento homosexual?
¿Es la homosexualidad un problema y por lo tanto, tienen que tratarlo como tal y no como un estilo de vida o una justificación, para las acciones de sodomía?
¿Es lo mismo “tendencia homosexual” que “conducta homosexual”?
¿Es lo mismo el homosexual por vicio voluntario, que el que sufrió el impacto de una desgraciada experiencia en su infancia?
¿Es pecado la anormalidad de la homosexualidad, si no se ejerce la conducta homosexual?
¿Es moral ser “orgullosamente homosexual” (el orgullo gay), o es un contrasentido, estar orgulloso de algo malo?
¿Es una clase de dictadura la “Inquisición Rosa”, que persigue a los que no son o piensan como los homosexuales o lesbianas?
¿Están haciendo hoy los homosexuales, una gran presión en los gobiernos y en los medios de comunicación, para convencerles de que sus “uniones de hecho”, mejor llamadas homomonios, se consideren auténticos matrimonios, como los de las personas heterosexuales?
¿Hay algún estudio científico serio, que pueda demostrar que el homosexualismo y el lesbianismo, son factores hereditarios, genéticos, biológicos, hormonales, neurológicos o cerebrales, y que por lo tanto su actividad es un derecho?
¿Hay hoy una tendencia a presentar como normal, las aberraciones más grandes como son la pedofilia y la zoofilia?
¿La Iglesia Católica distingue entre la tendencia y la práctica homosexual, cuando esta última, es inaceptable por ir contra la naturaleza humana?
¿La palabra lesbiana viene, del nombre de la antigua isla griega de Lesbos y es la que califica, a las mujeres que tienen el aberrante vicio de saciar su apetito sexual, con otras mujeres?
¿Los homosexuales suponen un porcentaje muchísimo más alto, entre los pederastas, que entre los heterosexuales?
¿Produce la homosexualidad la pérdida de control mental, motivada por las drogas, el alcohol, el dinero y el chantaje, junto a factores ambientales y de educación familiar o social?
¿Puede existir un atractivo platónico o de amistad entre dos hombres o dos mujeres, sin que se les considere homosexuales o lesbianas?
¿Reconociendo el problema, pueden cambiar de vida los homosexuales, con asesoramiento y reorientación profesional, religiosa y médica, si intentan eliminar los deseos y tentaciones perniciosas que dominan sus vidas?
¿Se debe aceptar a la persona homosexual, que lucha por dominarse, para evitar su actuación o comportamiento de sodomía?
¿Se debe clasificar como peligrosidad social, el ejercer la homosexualidad con el agravante de la corrupción de menores?
¿Se debe denominar “socialmente peligroso” al homosexual, que domina su tendencia, y que no es corruptor o pervertidor de menores, ni degradante o un escándalo público?
¿Se debe diferenciar a los homosexuales auténticos, que no tienen ningún interés en corregirse, con el hombre de apariencia feminoide, de la cual posiblemente no sea responsable y que puede no ser homosexual?
¿Se debe ser comprensivo con el pecador, pero aborrecer el pecado?
¿Se debe tratar de que los homosexuales y lesbianas, abandonen sus prácticas sodomitas, en lugar de marginarles?
¿Se llama sodomitas a los homosexuales en relación a lo que pasó en Sodoma y Gomorra?
¿Se puede hacer reversible una tendencia homosexual, a base de luchar contra ella, con los medios profesionales adecuados, que eviten caer en las prácticas homosexuales?
¿Se pueden medir los trastornos fisiológicos de los homosexuales?
¿Son responsables los homosexuales de sus tendencias consentidas, y de sus propios actos, voluntariamente realizados?
¿Son transexuales los que se cambian los órganos genitales, por gusto personal, pero no para corregir un defecto del cuerpo?
¿Tienen que dominarse los homosexuales de sus instintos, lo mismo que hacen los casados, con otras mujeres u hombres, que le apetecen?
¿Tienen los homosexuales y lesbianas, la opción de modificar su inclinación, aunque no la hayan escogido, o están inevitablemente obligadas a practicarla?
¿Tienen los padres y la sociedad, el derecho a impedir el proselitismo, las prácticas y los escándalos, producidos por los maestros y líderes homosexuales, que después resultarán muy difíciles eliminar?
¿Es bueno educar a los jóvenes en las virtudes y valores humanos, especialmente en la castidad y abstinencia, para ayudarles a superar los problemas relacionados con el sexo?
¿Es la educación familiar y el ejemplo, lo que más influye sobre los hijos, principalmente en sus edades tempranas, para que puedan distinguir lo que es el homosexualismo y el lesbianismo?
¿Es perniciosa para los jóvenes, la actual y exagerada libertad sexual, que termina produciendo tantos homosexuales y lesbianas?
¿Influye en los hijos el haber sufrido en los primeros años abusos sexuales o violaciones, realizadas por los padres o familiares, para que de mayores aparezcan las tendencias homosexuales?
¿Influyen las relaciones familiares en las hijas, con madres necesitadas de afecto, frías y muy exigentes, para que al llegar a adultas, tengan una conducta lesbiana?
¿Influyen las relaciones familiares en los hijos con padres hostiles, distantes, violentos, alcohólicos, etc. para que al llegar a adultos, tengan una conducta homosexual?
¿La desviación hacia la homosexualidad, puede provenir de causas morales, psicológicas, afectivas, sociales, o del clima educativo familiar y social, de los primeros años de la vida?
¿La legalización de las parejas homosexuales, va en contra de la naturaleza humana y corrompe la conciencia moral ciudadana?
¿Son intolerantes, los que no aceptan el ejercicio de la sodomía?
¿Cuál es la definición clínica y legal, de la expresión “orientación sexual”?
¿Debe practicarse la objeción de conciencia, ante las situaciones del matrimonio del mismo sexo, aunque éste sea reconocido por las leyes injustas, de algunos gobiernos?
¿Deben ser castigadas las empresas, que no quieran hacer negocios con ese grupo de personas o que les nieguen como empleados, los beneficios sociales a sus parejas?
¿Deben ser castigadas las escuelas y organizaciones religiosas o civiles, por no querer contratar a maestros homosexuales, a lesbianas, a transexuales, a travestís, etc. ni a lideres que manifiesten públicamente sus inclinaciones sexuales?
¿Por qué los gobiernos no conceden los mismos derechos civiles, que a las “parejas de hecho”, a dos hermanos o a dos personas que viven juntos y expresamente, no quieren declararse homosexuales?
¿Pueden las leyes penalizar a las personas u organizaciones, que por sus creencias religiosas o sociales, ejerciten su derecho moral a la objeción de conciencia, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, o hacia las conductas que impliquen desórdenes sexuales?
¿Pueden las leyes prohibir la discriminación, con base en la orientación sexual, de género o estatus matrimonial?
¿Se deben aceptar ética y moralmente los derechos civiles, ciudadanos y los comportamientos de las personas homosexuales?
¿Se debe admitir la aprobación legal, de la práctica homosexual y del lesbianismo?
¿Se debe auto defender la sociedad y los padres de familia, del contagio tan devastador, pernicioso y destructivo para el presente y el futuro, de la perversión voluntaria de algunos homosexuales?
¿Se deben equiparar las aberrantes uniones de homosexuales y lesbianas, que van en contra de la ley natural, a los matrimonios entre personas de distintos sexos?
¿Se debe obligar por ley a los ciudadanos, a aceptar y compartir otras opiniones relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, o solamente que todos se respeten mutuamente?
¿Se puede legitimar por el Estado, el mal moral de las uniones entre homosexuales?
¿Son contrarios a la ley natural los actos de sodomía?
¿Tiene algo que ver la realización del acto del sexo, entre dos homosexuales, con la generación de vida, de un matrimonio heterosexual?
¿La homosexualidad es una enfermedad psiquiátrica y egodistónica, catalogada por la Organización Mundial de la Salud, OMS?
¿Es cierto que los homosexuales y las lesbianas, no tienen estabilidad familiar, cambian muchísimas veces de pareja y de situación en ella, lo que complica la educación de los hijos adoptados, al obligarles a convivir con tantos supuestos padres y madres diferentes?
¿Influye en los niños la tendencia hacia la homosexualidad, cuando son adoptados por parejas homosexuales o lesbianas?
¿Los niños adoptados por parejas de homosexuales o lesbianas, reciben daños irreparables?
¿Se puede evitar la homosexualidad y el lesbianismo, cuando a los niños y a las niñas se les educa a cada uno como es, sin unificar sus roles?
¿Se puede legitimar por el Estado, el que las parejas de homosexuales, cometan el despropósito de adoptar niños, aun sabiendo que atentan contra sus derechos y los traumas psíquicos, que les producen en el presente y en el futuro, al entre otras cosas, compararse con los otros niños que tienen padre y madre?
¿Tienen alteraciones emocionales los niños criados por homosexuales?
¿Si te enteras que tu hermano o un buen amigo es homosexual, debes aceptarle o rechazarle, sabiendo que tu ayuda y amistad, puede servirle para mejorar su situación?
¿Si un hijo homosexual o lesbiana, pide a sus padres poderles visitar un fin de semana con su pareja, deben aceptarles o rechazarles, para demostrarles que aman a la persona, aunque objeten su comportamiento pecaminoso?
¿Si un hijo homosexual o lesbiana pide a sus padres que asistan a su matrimonio (homomonio) civil, deben rechazar la invitación, para demostrar que no están de acuerdo con esa decisión antinatural?
Algunas referencias para obtener respuestas, muy claras, a las preguntas indicadas anteriormente:
Páginas del Catholic.net: http://www.es.catholic.net/busqueda/index.phtml?w=homosexual&s=2&and=1
Páginas de http://www.courage-latino.org/
Páginas del Padre Jorge Loring S.J. Libro PARA SALVARTE, n° 68,24. www.arconet.es/loring
La Iglesia Católica, a través de organizaciones como www.courage-latino.org puede ser un instrumento de ayuda, para cambiar de actitud. Courage Latino tiene grupos y comunidades de hombres, mujeres y para padres, amigos y familiares en varios países. Pueden escribir a: consultas@courage-latino.org
Courage Latino http: www.courage-latino.org es un apostolado de la Iglesia Católica, para brindar atención espiritual, a personas que viven una condición de atracción al mismo sexo y que buscan vivir en castidad, encontrando un sentido para su vida. Es reconocido por el Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede y la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Las 5 metas de Courage Latino:
(Castidad desde el corazón) Tener vidas castas, de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, acerca de la homosexualidad.
(Crecimiento Espiritual) Dedicar la propia vida a Cristo, a través del servicio a otros, la lectura espiritual, la oración, la meditación, la dirección espiritual individual, asistencia frecuente a Misa y la recepción asidua de los sacramentos de la Reconciliación y la Santa Eucaristía.
(Comunidad) Fomentar un espíritu de compañerismo, en el cual todos puedan compartir pensamientos y experiencias y así, asegurar que nadie tenga que enfrentar los problemas de la homosexualidad solo.
(Servicio) Estar consciente de la verdad de que amistades castas, no son solamente posibles, también necesarias, en una vida cristiana casta y obrando así, proveer ánimos al formarse y sostenerse unos a otros.
(Testimonio y Misión) Tener vidas que puedan servir, como buenos ejemplos para otros.
Tomado de www.micumbre.com (Escuela para padres)
La homosexualidad es una anomalía, consistente en la práctica e inclinación hacia la atracción y relación erótica, con personas del mismo sexo.
Amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Los homosexuales y lesbianas, son nuestros prójimos y por lo tanto tenemos que amarles, respetarles y comprenderles profundamente, con todo nuestro corazón, aborreciendo y repudiando, en su caso, el pecado homosexual.
Los padres deben tener el criterio suficiente, para explicar a sus hijos este tema, en función de sus edades físicas, mentales y formación. Pero no dejen de comentárselo, pues es un tema que está en la boca de casi todos los adolescentes. Si los padres no lo hacen y bien, habrá otros desalmados que lo hagan y además, mal o muy mal.
70 Preguntas relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, que sus hijos adolescentes le pueden hacer: Parejas de hecho, adopciones, ley natural, psiquiatría, genética, sociedad, moral, religión, etc.
¿Cuales son las características, de las más de 20 posibles orientaciones e identidades de género, desordenes y comportamientos sexuales, clasificados por las Naciones Unidas como: La homosexualidad, lesbianismos, transexuales, pedofilia, bestialidad, sadismo, exhibicionismo, necrofilia, zoofilia, etc.?
¿Debemos ayudar a los homosexuales y lesbianas, para que pongas los necesarios medios profesionales y puedan curarse?
¿Deben tener las personas la libertad de discriminar y rechazar a los homosexuales y lesbianas, que den mal ejemplo a la sociedad, con sus prácticas pecaminosas?
¿Depende la moralidad de los actos humanos, de lo que opine la mayoría, de lo que a cada uno le convenga o de lo que manda la moral?
¿Es el porcentaje de homosexuales en la sociedad menor al 2 por ciento?
¿Es homosexual el que sufre una desviación, del instinto sexual natural, aunque no sea un pervertido, ni tenga aversión hacia la relación heterosexual?
¿Es la actual cultura homosexual, la voluntad deliberada de justificar y hasta de exaltar, el comportamiento homosexual?
¿Es la homosexualidad un problema y por lo tanto, tienen que tratarlo como tal y no como un estilo de vida o una justificación, para las acciones de sodomía?
¿Es lo mismo “tendencia homosexual” que “conducta homosexual”?
¿Es lo mismo el homosexual por vicio voluntario, que el que sufrió el impacto de una desgraciada experiencia en su infancia?
¿Es pecado la anormalidad de la homosexualidad, si no se ejerce la conducta homosexual?
¿Es moral ser “orgullosamente homosexual” (el orgullo gay), o es un contrasentido, estar orgulloso de algo malo?
¿Es una clase de dictadura la “Inquisición Rosa”, que persigue a los que no son o piensan como los homosexuales o lesbianas?
¿Están haciendo hoy los homosexuales, una gran presión en los gobiernos y en los medios de comunicación, para convencerles de que sus “uniones de hecho”, mejor llamadas homomonios, se consideren auténticos matrimonios, como los de las personas heterosexuales?
¿Hay algún estudio científico serio, que pueda demostrar que el homosexualismo y el lesbianismo, son factores hereditarios, genéticos, biológicos, hormonales, neurológicos o cerebrales, y que por lo tanto su actividad es un derecho?
¿Hay hoy una tendencia a presentar como normal, las aberraciones más grandes como son la pedofilia y la zoofilia?
¿La Iglesia Católica distingue entre la tendencia y la práctica homosexual, cuando esta última, es inaceptable por ir contra la naturaleza humana?
¿La palabra lesbiana viene, del nombre de la antigua isla griega de Lesbos y es la que califica, a las mujeres que tienen el aberrante vicio de saciar su apetito sexual, con otras mujeres?
¿Los homosexuales suponen un porcentaje muchísimo más alto, entre los pederastas, que entre los heterosexuales?
¿Produce la homosexualidad la pérdida de control mental, motivada por las drogas, el alcohol, el dinero y el chantaje, junto a factores ambientales y de educación familiar o social?
¿Puede existir un atractivo platónico o de amistad entre dos hombres o dos mujeres, sin que se les considere homosexuales o lesbianas?
¿Reconociendo el problema, pueden cambiar de vida los homosexuales, con asesoramiento y reorientación profesional, religiosa y médica, si intentan eliminar los deseos y tentaciones perniciosas que dominan sus vidas?
¿Se debe aceptar a la persona homosexual, que lucha por dominarse, para evitar su actuación o comportamiento de sodomía?
¿Se debe clasificar como peligrosidad social, el ejercer la homosexualidad con el agravante de la corrupción de menores?
¿Se debe denominar “socialmente peligroso” al homosexual, que domina su tendencia, y que no es corruptor o pervertidor de menores, ni degradante o un escándalo público?
¿Se debe diferenciar a los homosexuales auténticos, que no tienen ningún interés en corregirse, con el hombre de apariencia feminoide, de la cual posiblemente no sea responsable y que puede no ser homosexual?
¿Se debe ser comprensivo con el pecador, pero aborrecer el pecado?
¿Se debe tratar de que los homosexuales y lesbianas, abandonen sus prácticas sodomitas, en lugar de marginarles?
¿Se llama sodomitas a los homosexuales en relación a lo que pasó en Sodoma y Gomorra?
¿Se puede hacer reversible una tendencia homosexual, a base de luchar contra ella, con los medios profesionales adecuados, que eviten caer en las prácticas homosexuales?
¿Se pueden medir los trastornos fisiológicos de los homosexuales?
¿Son responsables los homosexuales de sus tendencias consentidas, y de sus propios actos, voluntariamente realizados?
¿Son transexuales los que se cambian los órganos genitales, por gusto personal, pero no para corregir un defecto del cuerpo?
¿Tienen que dominarse los homosexuales de sus instintos, lo mismo que hacen los casados, con otras mujeres u hombres, que le apetecen?
¿Tienen los homosexuales y lesbianas, la opción de modificar su inclinación, aunque no la hayan escogido, o están inevitablemente obligadas a practicarla?
¿Tienen los padres y la sociedad, el derecho a impedir el proselitismo, las prácticas y los escándalos, producidos por los maestros y líderes homosexuales, que después resultarán muy difíciles eliminar?
¿Es bueno educar a los jóvenes en las virtudes y valores humanos, especialmente en la castidad y abstinencia, para ayudarles a superar los problemas relacionados con el sexo?
¿Es la educación familiar y el ejemplo, lo que más influye sobre los hijos, principalmente en sus edades tempranas, para que puedan distinguir lo que es el homosexualismo y el lesbianismo?
¿Es perniciosa para los jóvenes, la actual y exagerada libertad sexual, que termina produciendo tantos homosexuales y lesbianas?
¿Influye en los hijos el haber sufrido en los primeros años abusos sexuales o violaciones, realizadas por los padres o familiares, para que de mayores aparezcan las tendencias homosexuales?
¿Influyen las relaciones familiares en las hijas, con madres necesitadas de afecto, frías y muy exigentes, para que al llegar a adultas, tengan una conducta lesbiana?
¿Influyen las relaciones familiares en los hijos con padres hostiles, distantes, violentos, alcohólicos, etc. para que al llegar a adultos, tengan una conducta homosexual?
¿La desviación hacia la homosexualidad, puede provenir de causas morales, psicológicas, afectivas, sociales, o del clima educativo familiar y social, de los primeros años de la vida?
¿La legalización de las parejas homosexuales, va en contra de la naturaleza humana y corrompe la conciencia moral ciudadana?
¿Son intolerantes, los que no aceptan el ejercicio de la sodomía?
¿Cuál es la definición clínica y legal, de la expresión “orientación sexual”?
¿Debe practicarse la objeción de conciencia, ante las situaciones del matrimonio del mismo sexo, aunque éste sea reconocido por las leyes injustas, de algunos gobiernos?
¿Deben ser castigadas las empresas, que no quieran hacer negocios con ese grupo de personas o que les nieguen como empleados, los beneficios sociales a sus parejas?
¿Deben ser castigadas las escuelas y organizaciones religiosas o civiles, por no querer contratar a maestros homosexuales, a lesbianas, a transexuales, a travestís, etc. ni a lideres que manifiesten públicamente sus inclinaciones sexuales?
¿Por qué los gobiernos no conceden los mismos derechos civiles, que a las “parejas de hecho”, a dos hermanos o a dos personas que viven juntos y expresamente, no quieren declararse homosexuales?
¿Pueden las leyes penalizar a las personas u organizaciones, que por sus creencias religiosas o sociales, ejerciten su derecho moral a la objeción de conciencia, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, o hacia las conductas que impliquen desórdenes sexuales?
¿Pueden las leyes prohibir la discriminación, con base en la orientación sexual, de género o estatus matrimonial?
¿Se deben aceptar ética y moralmente los derechos civiles, ciudadanos y los comportamientos de las personas homosexuales?
¿Se debe admitir la aprobación legal, de la práctica homosexual y del lesbianismo?
¿Se debe auto defender la sociedad y los padres de familia, del contagio tan devastador, pernicioso y destructivo para el presente y el futuro, de la perversión voluntaria de algunos homosexuales?
¿Se deben equiparar las aberrantes uniones de homosexuales y lesbianas, que van en contra de la ley natural, a los matrimonios entre personas de distintos sexos?
¿Se debe obligar por ley a los ciudadanos, a aceptar y compartir otras opiniones relacionadas con la homosexualidad y el lesbianismo, o solamente que todos se respeten mutuamente?
¿Se puede legitimar por el Estado, el mal moral de las uniones entre homosexuales?
¿Son contrarios a la ley natural los actos de sodomía?
¿Tiene algo que ver la realización del acto del sexo, entre dos homosexuales, con la generación de vida, de un matrimonio heterosexual?
¿La homosexualidad es una enfermedad psiquiátrica y egodistónica, catalogada por la Organización Mundial de la Salud, OMS?
¿Es cierto que los homosexuales y las lesbianas, no tienen estabilidad familiar, cambian muchísimas veces de pareja y de situación en ella, lo que complica la educación de los hijos adoptados, al obligarles a convivir con tantos supuestos padres y madres diferentes?
¿Influye en los niños la tendencia hacia la homosexualidad, cuando son adoptados por parejas homosexuales o lesbianas?
¿Los niños adoptados por parejas de homosexuales o lesbianas, reciben daños irreparables?
¿Se puede evitar la homosexualidad y el lesbianismo, cuando a los niños y a las niñas se les educa a cada uno como es, sin unificar sus roles?
¿Se puede legitimar por el Estado, el que las parejas de homosexuales, cometan el despropósito de adoptar niños, aun sabiendo que atentan contra sus derechos y los traumas psíquicos, que les producen en el presente y en el futuro, al entre otras cosas, compararse con los otros niños que tienen padre y madre?
¿Tienen alteraciones emocionales los niños criados por homosexuales?
¿Si te enteras que tu hermano o un buen amigo es homosexual, debes aceptarle o rechazarle, sabiendo que tu ayuda y amistad, puede servirle para mejorar su situación?
¿Si un hijo homosexual o lesbiana, pide a sus padres poderles visitar un fin de semana con su pareja, deben aceptarles o rechazarles, para demostrarles que aman a la persona, aunque objeten su comportamiento pecaminoso?
¿Si un hijo homosexual o lesbiana pide a sus padres que asistan a su matrimonio (homomonio) civil, deben rechazar la invitación, para demostrar que no están de acuerdo con esa decisión antinatural?
Algunas referencias para obtener respuestas, muy claras, a las preguntas indicadas anteriormente:
Páginas del Catholic.net: http://www.es.catholic.net/busqueda/index.phtml?w=homosexual&s=2&and=1
Páginas de http://www.courage-latino.org/
Páginas del Padre Jorge Loring S.J. Libro PARA SALVARTE, n° 68,24. www.arconet.es/loring
La Iglesia Católica, a través de organizaciones como www.courage-latino.org puede ser un instrumento de ayuda, para cambiar de actitud. Courage Latino tiene grupos y comunidades de hombres, mujeres y para padres, amigos y familiares en varios países. Pueden escribir a: consultas@courage-latino.org
Courage Latino http: www.courage-latino.org es un apostolado de la Iglesia Católica, para brindar atención espiritual, a personas que viven una condición de atracción al mismo sexo y que buscan vivir en castidad, encontrando un sentido para su vida. Es reconocido por el Pontificio Consejo para la Familia de la Santa Sede y la Conferencia del Episcopado Mexicano.
Las 5 metas de Courage Latino:
(Castidad desde el corazón) Tener vidas castas, de acuerdo con las enseñanzas de la Iglesia Católica, acerca de la homosexualidad.
(Crecimiento Espiritual) Dedicar la propia vida a Cristo, a través del servicio a otros, la lectura espiritual, la oración, la meditación, la dirección espiritual individual, asistencia frecuente a Misa y la recepción asidua de los sacramentos de la Reconciliación y la Santa Eucaristía.
(Comunidad) Fomentar un espíritu de compañerismo, en el cual todos puedan compartir pensamientos y experiencias y así, asegurar que nadie tenga que enfrentar los problemas de la homosexualidad solo.
(Servicio) Estar consciente de la verdad de que amistades castas, no son solamente posibles, también necesarias, en una vida cristiana casta y obrando así, proveer ánimos al formarse y sostenerse unos a otros.
(Testimonio y Misión) Tener vidas que puedan servir, como buenos ejemplos para otros.
Para un feminismo inteligente y beneficioso
Por Luis Fernández Cuervo (luchofcuervo@gmail.com)
Soy decididamente feminista y lo he demostrado en varios artículos, años atrás. Valoro mucho las cualidades femeninas, en tantos puntos superiores a los varones. En mis años de profesor universitario he tenido siempre, como mejores alumnos, a ellas, con las mejores notas y con la mejor de las simpatías. Sin embargo sé que después, al buscar trabajo, muchas veces son postergadas por varones menos competentes en el desempeño de sus tareas. Por eso la inauguración, a bombo y platillo, de Ciudad Mujer, tiene en principio mi apoyo y mi aplauso.
Sin embargo quiero aportar elementos positivos de reflexión para orientar las metas feministas con ejemplos de por donde va la vanguardia del feminismo actual, tanto norteamericano como europeo, muy lejos del feminismo antivarón y antimaternal, del pasado.
En 1981 Betty Friedan y Susan Brownmiller, anunciaban la crisis del viejo feminismo y cambiaban sus propuestas. Friedan, en The Second Stage reconocía que el feminismo tenía que preocuparse de la familia si no quería perder su influencia y que la meta debía de ser “cómo hacer compatibles el trabajo, el amor, el hogar y los hijos”. Brownmiller pasaba a acercarse a las posiciones, antes odiadas de The Total Woman de Marabel Morgan, cuando descubría entonces que la feminidad era “un sentimiento romántico y una estética exquisita” y que el feminismo no había logrado compaginarse con la feminidad.»
En 2010 escribí: «Pero cuando las mujeres dejaron el hogar para lanzarse a las profesiones reservadas anteriormente a los varones, el éxito, a veces fulgurante, no fue acompañado por la felicidad. Así lo reveló muy claramente el libro de los economistas Betsey Stevenson y Justin Wolfers, (mayo, de 2009), “The Paradox of Declining Female Happiness”, que causó conmoción en los Estados Unidos. Se afirma en este libro que la ausencia de la madre en el hogar ha traído, como uno de sus frutos, la decadencia de la familia tradicional, pero ello constituye uno los mayores factores de depresión e insatisfacción entre las mujeres profesionales. El igualar o superar a los varones en la profesión prometía el paraíso y trajo la desgracia».
Veamos otras famosas feministas. Helen Brook, líder de la anticoncepción, fallecida en 1997, seis años antes declaraba: “Si tuviera que empezar de nuevo, trabajaría a favor de las familias con padre y madre.” Evelyne Sullerot en Le grand remue-ménage (1997) viene a decir lo mismo, aterrada por la descomposición social que trajeron los anticonceptivos. Las italianas de la revista Noi Donne confesaron “los científicos de todo el mundo concuerdan en confirmar hoy que los porcentajes de eficacia de los métodos naturales son parejos a los de la píldora” y pasan a apoyar los métodos naturales, no por ideas religiosas, sino porque les ayuda a vivir con mayor respeto la relación con su cuerpo y con su sexualidad, “elementos que desde siempre son patrimonio de la cultura femenina”. Naomi Wolf, famosa escritora de The Beauty Mith, en su libro Fire with Fire (1994) dice: “la muerte del feto es una muerte verdadera”(…)“en la decisión de abortar hay grados de culpabilidad, conciencia y responsabilidad”(…) “necesitamos tener la valentía de reconocer que la elevada tasa de abortos de este país –más del 25% en relación con los embarazos- solo puede entenderse como un fracaso”.
Jean Bethke Elshtain, de la Vanderbilt University, con varios libros sobre la mujer y la familia, dice: “Creo que el movimiento feminista nunca ha prestado a los niños la atención que se merecen”(...) “y ya estamos viendo las consecuencias: los niños procedentes de hogares rotos, de madres solteras, etc., sufren muchos más problemas relacionados con las drogas, el alcoholismo, la violencia, el fracaso escolar, los suicidios de adolescentes, las depresiones. Una de las cosas más tristes que está sucediendo en Norteamérica, hoy en día, es que cada vez hay más niños a los que les falta el amor, el cuidado y la atención de sus padres, aunque en lo material no les falta nada.”
Elise Claeson, Licenciada en Ciencias Sociales, columnista del diario sueco Svenska Dagbladet. En su exitoso libro, Mamma@home, (2006), propone un nuevo feminismo que se centra en la maternidad y en la naturaleza femenina. “Yo creo que es una tendencia que ha venido para quedarse. Hay signo de ello por todas partes. El viejo feminismo ha perdido porque no ve a las mujeres como ellas son, pretende convertirlas en hombres. Hay una idea feminista y socialista de que las mujeres son libres solamente cuando actúan como hombres y se incorporan al mercado laboral. Propongo que las mujeres no deberíamos intentar llegar a ser hombres; estamos bien como somos y deberíamos seguir nuestros deseos femeninos y nuestra naturaleza femenina”.
Soy decididamente feminista y lo he demostrado en varios artículos, años atrás. Valoro mucho las cualidades femeninas, en tantos puntos superiores a los varones. En mis años de profesor universitario he tenido siempre, como mejores alumnos, a ellas, con las mejores notas y con la mejor de las simpatías. Sin embargo sé que después, al buscar trabajo, muchas veces son postergadas por varones menos competentes en el desempeño de sus tareas. Por eso la inauguración, a bombo y platillo, de Ciudad Mujer, tiene en principio mi apoyo y mi aplauso.
Sin embargo quiero aportar elementos positivos de reflexión para orientar las metas feministas con ejemplos de por donde va la vanguardia del feminismo actual, tanto norteamericano como europeo, muy lejos del feminismo antivarón y antimaternal, del pasado.
En 1981 Betty Friedan y Susan Brownmiller, anunciaban la crisis del viejo feminismo y cambiaban sus propuestas. Friedan, en The Second Stage reconocía que el feminismo tenía que preocuparse de la familia si no quería perder su influencia y que la meta debía de ser “cómo hacer compatibles el trabajo, el amor, el hogar y los hijos”. Brownmiller pasaba a acercarse a las posiciones, antes odiadas de The Total Woman de Marabel Morgan, cuando descubría entonces que la feminidad era “un sentimiento romántico y una estética exquisita” y que el feminismo no había logrado compaginarse con la feminidad.»
En 2010 escribí: «Pero cuando las mujeres dejaron el hogar para lanzarse a las profesiones reservadas anteriormente a los varones, el éxito, a veces fulgurante, no fue acompañado por la felicidad. Así lo reveló muy claramente el libro de los economistas Betsey Stevenson y Justin Wolfers, (mayo, de 2009), “The Paradox of Declining Female Happiness”, que causó conmoción en los Estados Unidos. Se afirma en este libro que la ausencia de la madre en el hogar ha traído, como uno de sus frutos, la decadencia de la familia tradicional, pero ello constituye uno los mayores factores de depresión e insatisfacción entre las mujeres profesionales. El igualar o superar a los varones en la profesión prometía el paraíso y trajo la desgracia».
Veamos otras famosas feministas. Helen Brook, líder de la anticoncepción, fallecida en 1997, seis años antes declaraba: “Si tuviera que empezar de nuevo, trabajaría a favor de las familias con padre y madre.” Evelyne Sullerot en Le grand remue-ménage (1997) viene a decir lo mismo, aterrada por la descomposición social que trajeron los anticonceptivos. Las italianas de la revista Noi Donne confesaron “los científicos de todo el mundo concuerdan en confirmar hoy que los porcentajes de eficacia de los métodos naturales son parejos a los de la píldora” y pasan a apoyar los métodos naturales, no por ideas religiosas, sino porque les ayuda a vivir con mayor respeto la relación con su cuerpo y con su sexualidad, “elementos que desde siempre son patrimonio de la cultura femenina”. Naomi Wolf, famosa escritora de The Beauty Mith, en su libro Fire with Fire (1994) dice: “la muerte del feto es una muerte verdadera”(…)“en la decisión de abortar hay grados de culpabilidad, conciencia y responsabilidad”(…) “necesitamos tener la valentía de reconocer que la elevada tasa de abortos de este país –más del 25% en relación con los embarazos- solo puede entenderse como un fracaso”.
Jean Bethke Elshtain, de la Vanderbilt University, con varios libros sobre la mujer y la familia, dice: “Creo que el movimiento feminista nunca ha prestado a los niños la atención que se merecen”(...) “y ya estamos viendo las consecuencias: los niños procedentes de hogares rotos, de madres solteras, etc., sufren muchos más problemas relacionados con las drogas, el alcoholismo, la violencia, el fracaso escolar, los suicidios de adolescentes, las depresiones. Una de las cosas más tristes que está sucediendo en Norteamérica, hoy en día, es que cada vez hay más niños a los que les falta el amor, el cuidado y la atención de sus padres, aunque en lo material no les falta nada.”
Elise Claeson, Licenciada en Ciencias Sociales, columnista del diario sueco Svenska Dagbladet. En su exitoso libro, Mamma@home, (2006), propone un nuevo feminismo que se centra en la maternidad y en la naturaleza femenina. “Yo creo que es una tendencia que ha venido para quedarse. Hay signo de ello por todas partes. El viejo feminismo ha perdido porque no ve a las mujeres como ellas son, pretende convertirlas en hombres. Hay una idea feminista y socialista de que las mujeres son libres solamente cuando actúan como hombres y se incorporan al mercado laboral. Propongo que las mujeres no deberíamos intentar llegar a ser hombres; estamos bien como somos y deberíamos seguir nuestros deseos femeninos y nuestra naturaleza femenina”.
Encuentro en un aeropuerto
Mons. Timothy Dolan, Arzobispo de Nueva York, cuenta una experiencia personal (“An airport encounter“), con reflexiones muy oportunas sobre los abusos sexuales del clero.
Era sólo la tercera vez que me pasaba en mis 35 felices años como sacerdote, las tres veces en los últimos 9 años y medio.
Otros sacerdotes me cuentan que les ha sucedido muchas más veces.
Pero tres son bastante. Cada vez que me ha dejado tan agitado que estaba cerca de náuseas.
Sucedió el pasado viernes.
Acababa de llegar al aeropuerto de Denver para hablar en la popular convención anual de Living Our Catholic Faith. Mientras esperaba al tren eléctrico que me llevase a la terminal, un hombre de unos cuarenta años, que también estaba esperando, se me acercó.
– “¿Es usted un sacerdote católico?”, preguntó con amabilidad.
– “Sí, claro. Mucho gusto”, le dije, tendiendo mi mano. Él la ignoró.
– “Crecí en un hogar católico”, respondió. Yo no estaba preparado para la punta aguzada de su estilete. “Ahora soy padre de dos chicos, y no puedo mirarle a usted ni a ningún otro sacerdote sin pensar en un abusador sexual”.
¿Qué responder? ¿Gritarle? ¿Pedir disculpas? ¿Expresar comprensión? Admito que todas esas reacciones vinieron a mi mente mientras me debatía entre la vergüenza y la rabia por el daño y la herida que me infligía con esas palabras punzantes.
– “Bueno”, dije recobrándome lo suficiente, “Sin duda, lamento que lo sienta así. Pero, déjeme preguntarle… ¿cuando ve un rabino o a un ministro protestante automáticamente cree ver a un abusador?”
– “No. En absoluto”, respondió con los dientes apretados.
– “¿Y cuando ve a un entrenador, un líder boy scout, un padre adoptivo, un consejero o médico?”
– “Por supuesto que no”, respondió. “¿Qué tiene que ver con esto?
– “Mucho”, respondí. “Porque cada una de esas profesiones tiene un porcentaje de abusadores tan alto, quizá mayor que el de los sacerdotes”.
– “Quizá”, admitió. “Pero la Iglesia es el único grupo que sabía lo que pasaba, no hizo nada, y se limitó a pasar los pervertidos de un lado a otro”.
– “Parece obvio que usted nunca vio las estadísticas sobre los profesores de colegios públicos”, comenté. “Solo en mi ciudad natal, Nueva York, los expertos dicen que la proporción de abusos sexuales entre profesores de la escuela pública es diez veces más alta que entre los sacerdotes, y esos abusadores, simplemente, fueron transferidos de un sitio a otro”.
[Si hubiese conocido las noticias del New York Times del pasado domingo sobre la alta tasa de abusos contra los más indefensos en la mayoría de hogares tutelados por el Estado, con abusadores simplemente transferidos de un hogar a otro, también lo hubiera mencionado].
No respondió, así que continué.
– “Perdone que sea tan contundente, pero usted lo fue conmigo, así que permítame preguntar: ¿cuando usted se mira al espejo, ve un abusador sexual?”
Ahora era él quien se sobresaltaba como yo antes.
– “¿De qué demonios me habla?”, dijo.
“Es triste, pero los estudios nos dicen que la mayoría de los niños abusados sexualmente son víctimas de sus padres o de otros miembros de la familia”, respondí.
Ya era bastante. Le vi aturdido y traté de calmarlo.
– “Le diré que, cuando le veo a usted, yo no veo un abusador, y agradecería la misma consideración de su parte”.
El tren nos había llevado a la zona de recogida de equipajes y salimos juntos.
– “Bien, entonces ¿por qué sólo oímos toda esa basura acerca de ustedes los sacerdotes?”, preguntó pensativo.
– “Lo mismo nos preguntamos los sacerdotes. Tengo una serie de razones, si le interesa”.
Asintió mientras caminábamos hacia la cinta transportadora.
– “Por un lado, los sacerdotes merecemos un escrutinio más intenso porque la gente confía más en nosotros, ya que osamos afirmar que representamos a Dios, así que si uno de nosotros hace esas cosas, aunque sólo una diminuta minoría lo haya hecho, es más repugnante.
– Segundo, me temo que hay muchos por ahí que no aman a la Iglesia y hacen lo que pueden por dañarla. Este es un tema con el que adoran azotarnos sin descanso.
– Y tercero, detesto decirlo, se puede sacar mucho dinero denunciando a la Iglesia Católica, mientras que apenas vale la pena denunciar a alguno de los grupos que comenté antes”.
Ahora ambos teníamos ya nuestro equipaje y nos dirigimos a la puerta. Él tendió su mano, la que 5 minutos antes no me había tendido. Nos dimos un apretón.
– “Gracias, encantado de haberle conocido”, dijo. Se detuvo un momento. “¿Sabe? Pienso en los grandes sacerdotes que conocí de niño. Y ahora, que trabajo en IT en la Regis University, conozco algunos jesuitas devotos. No deberíamos juzgarles a todos ustedes por los horribles pecados de unos pocos”.
– “Gracias”, dije sonriendo. Supongo que las cosas se habían arreglado porque, mientras se iba, añadió: “al menos, le debo un chiste: ¿qué sucede si no puedes pagar a tu exorcista?”
– “Ni idea”, respondí.
– “Una re-posesión”
Nos reímos y nos separamos. Pese al final feliz, aún temblaba y casi sentí que necesitaba un exorcismo para expulsar de mi alma sacudida el horror que todo este asunto ha significado para las víctimas y sus familias, para nuestros católicos, como ese hombre… y para nosotros, los sacerdotes.
Era sólo la tercera vez que me pasaba en mis 35 felices años como sacerdote, las tres veces en los últimos 9 años y medio.
Otros sacerdotes me cuentan que les ha sucedido muchas más veces.
Pero tres son bastante. Cada vez que me ha dejado tan agitado que estaba cerca de náuseas.
Sucedió el pasado viernes.
Acababa de llegar al aeropuerto de Denver para hablar en la popular convención anual de Living Our Catholic Faith. Mientras esperaba al tren eléctrico que me llevase a la terminal, un hombre de unos cuarenta años, que también estaba esperando, se me acercó.
– “¿Es usted un sacerdote católico?”, preguntó con amabilidad.
– “Sí, claro. Mucho gusto”, le dije, tendiendo mi mano. Él la ignoró.
– “Crecí en un hogar católico”, respondió. Yo no estaba preparado para la punta aguzada de su estilete. “Ahora soy padre de dos chicos, y no puedo mirarle a usted ni a ningún otro sacerdote sin pensar en un abusador sexual”.
¿Qué responder? ¿Gritarle? ¿Pedir disculpas? ¿Expresar comprensión? Admito que todas esas reacciones vinieron a mi mente mientras me debatía entre la vergüenza y la rabia por el daño y la herida que me infligía con esas palabras punzantes.
– “Bueno”, dije recobrándome lo suficiente, “Sin duda, lamento que lo sienta así. Pero, déjeme preguntarle… ¿cuando ve un rabino o a un ministro protestante automáticamente cree ver a un abusador?”
– “No. En absoluto”, respondió con los dientes apretados.
– “¿Y cuando ve a un entrenador, un líder boy scout, un padre adoptivo, un consejero o médico?”
– “Por supuesto que no”, respondió. “¿Qué tiene que ver con esto?
– “Mucho”, respondí. “Porque cada una de esas profesiones tiene un porcentaje de abusadores tan alto, quizá mayor que el de los sacerdotes”.
– “Quizá”, admitió. “Pero la Iglesia es el único grupo que sabía lo que pasaba, no hizo nada, y se limitó a pasar los pervertidos de un lado a otro”.
– “Parece obvio que usted nunca vio las estadísticas sobre los profesores de colegios públicos”, comenté. “Solo en mi ciudad natal, Nueva York, los expertos dicen que la proporción de abusos sexuales entre profesores de la escuela pública es diez veces más alta que entre los sacerdotes, y esos abusadores, simplemente, fueron transferidos de un sitio a otro”.
[Si hubiese conocido las noticias del New York Times del pasado domingo sobre la alta tasa de abusos contra los más indefensos en la mayoría de hogares tutelados por el Estado, con abusadores simplemente transferidos de un hogar a otro, también lo hubiera mencionado].
No respondió, así que continué.
– “Perdone que sea tan contundente, pero usted lo fue conmigo, así que permítame preguntar: ¿cuando usted se mira al espejo, ve un abusador sexual?”
Ahora era él quien se sobresaltaba como yo antes.
– “¿De qué demonios me habla?”, dijo.
“Es triste, pero los estudios nos dicen que la mayoría de los niños abusados sexualmente son víctimas de sus padres o de otros miembros de la familia”, respondí.
Ya era bastante. Le vi aturdido y traté de calmarlo.
– “Le diré que, cuando le veo a usted, yo no veo un abusador, y agradecería la misma consideración de su parte”.
El tren nos había llevado a la zona de recogida de equipajes y salimos juntos.
– “Bien, entonces ¿por qué sólo oímos toda esa basura acerca de ustedes los sacerdotes?”, preguntó pensativo.
– “Lo mismo nos preguntamos los sacerdotes. Tengo una serie de razones, si le interesa”.
Asintió mientras caminábamos hacia la cinta transportadora.
– “Por un lado, los sacerdotes merecemos un escrutinio más intenso porque la gente confía más en nosotros, ya que osamos afirmar que representamos a Dios, así que si uno de nosotros hace esas cosas, aunque sólo una diminuta minoría lo haya hecho, es más repugnante.
– Segundo, me temo que hay muchos por ahí que no aman a la Iglesia y hacen lo que pueden por dañarla. Este es un tema con el que adoran azotarnos sin descanso.
– Y tercero, detesto decirlo, se puede sacar mucho dinero denunciando a la Iglesia Católica, mientras que apenas vale la pena denunciar a alguno de los grupos que comenté antes”.
Ahora ambos teníamos ya nuestro equipaje y nos dirigimos a la puerta. Él tendió su mano, la que 5 minutos antes no me había tendido. Nos dimos un apretón.
– “Gracias, encantado de haberle conocido”, dijo. Se detuvo un momento. “¿Sabe? Pienso en los grandes sacerdotes que conocí de niño. Y ahora, que trabajo en IT en la Regis University, conozco algunos jesuitas devotos. No deberíamos juzgarles a todos ustedes por los horribles pecados de unos pocos”.
– “Gracias”, dije sonriendo. Supongo que las cosas se habían arreglado porque, mientras se iba, añadió: “al menos, le debo un chiste: ¿qué sucede si no puedes pagar a tu exorcista?”
– “Ni idea”, respondí.
– “Una re-posesión”
Nos reímos y nos separamos. Pese al final feliz, aún temblaba y casi sentí que necesitaba un exorcismo para expulsar de mi alma sacudida el horror que todo este asunto ha significado para las víctimas y sus familias, para nuestros católicos, como ese hombre… y para nosotros, los sacerdotes.
María Magdalena, entre la tradición y la ficción
Por Gonzalo Aranda Pérez
Profesor ordinario de Antiguo Testamento
Universidad de Navarra
(http://arvo.net/)
Una figura muy distinta en los evangelios y en el gnosticismo.
En la última década ha surgido toda una industria editorial sobre María Magdalena. Para esos intérpretes contemporáneos es la "diosa de los evangelios", la "esposa de Jesús", el Santo Grial o la fundadora real del cristianismo...
De las mujeres que aparecen en los evangelios la que más relieve tiene, después de la Madre de Jesús, es María Magdalena. Sin duda porque ocupaba un lugar destacado en los recuerdos que se transmitían de la vida de Jesús. Ante todo se la presenta como testigo importante de la muerte y resurrección del Señor. En Mateo, Marcos y Lucas siempre se la menciona la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixión (Mc 15, 40-41 y par.), vieron donde sepultaban a Jesús (Mc 15, 47) y, según san Mateo, permanecieron sentadas frente al sepulcro (Mt 27, 61). Se cuenta también que el domingo de madrugada María Magdalena y otras mujeres volvieron de nuevo a ungir el cuerpo con los aromas que habían comprado (Mc 16, 1-7 y par.), y que entonces recibieron de un ángel la noticia de la resurrección y el encargo de ir a comunicarlo a los discípulos (cfr. Mc 16, 1-7 y par.).
San Lucas, y sólo él, da además la información de que muchas mujeres que habían sido libradas de enfermedades y de espíritus inmundos seguían a Jesús en Galilea y le servían con sus bienes, entre ellas María, la llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios (Lc 8, 2-3; Mc 16, 9).
San Juan narra las cosas de otra forma. La Magdalena aparece al pie de la cruz y se la menciona en último lugar tras la Madre de Jesús, la hermana de ésta, y María, mujer de Cleofás (Jn 19, 25). Después cuenta que el domingo, cuando aún era de noche, fue al sepulcro y al ver la losa retirada corrió a comunicarlo a Pedro y al discípulo amado pensando que alguien se había llevado el cuerpo (Jn 20, 1-2). Luego leemos que estaba llorando junto al sepulcro, y a continuación viene la escena en la que se le apareció Jesús resucitado, encargándole llevar a los discípulos el mensaje de que subía al Padre (Jn 20, 11-18). En san Juan la figura de la Magdalena está cargada de simbolismo y representa a la Iglesia que busca y encuentra a su Maestro resucitado, y puede proclamar "he visto al Señor".
Tres mujeres
De los relatos evangélicos no se deduce que María Magdalena sea la pecadora que según Lc 7, 36-49 ungió a Jesús y le secó los pies que había mojado con sus lágrimas. Esta identificación se extendió en la Iglesia latina a finales del siglo VI con san Gregorio Magno. Fue resultado de un proceso de interpretación de los evangelios que no carece de lógica, pero que, ciertamente, no se impone. A partir del año 200 algunos Santos Padres y escritores eclesiásticos, de Alejandría y del norte de África (por ejemplo, Clemente de Alejandría y más tarde san Ambrosio de Milán y san Agustín) identificaron como una sola mujer a las tres que aparecen en los evangelios ungiendo a Jesús: María de Betania hermana de Lázaro (Jn 12, 1-8), otra cuyo nombre no se dice (Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-9), y la mujer pecadora de la que habla Lc 7, 36-50. El paso siguiente fue la identificación con la Magdalena.
De esta forma se ponían en armonía los distintos relatos evangélicos y se simplificaban las cosas. Con tal identificación no se vituperaba su imagen, sino que incluso quedaba ensalzada: también san Pedro había negado al Maestro, y san Pablo había sido perseguidor de los cristianos, y muchos grandes santos habían sido grandes pecadores antes de su conversión.
Otros escritores, sobre todo en Oriente, mantuvieron la distinción entre las tres (por ejemplo, san Efrén y san Juan Crisóstomo).
Receptora de revelaciones secretas
De la figura de la Magdalena que aparece en los evangelios canónicos deriva la utilización que de ella se hace en otros escritos más o menos posteriores para presentar revelaciones secretas de Jesús. Se trata de obras cuyas enseñanzas son discordantes con las de la tradición apostólica recogida en el Nuevo Testamento, y que pertenecen a algunas de las corrientes gnósticas que se dieron en los siglos II y III. Aunque a veces esas obras se han transmitido con el título de "evangelio", en realidad no pertenecen a ese género literario, ya que ni contienen narraciones acerca de la vida de Jesús, ni sus autores están interesados en ella. Los discípulos suelen aparecer sólo como los que preguntan y como los destinatarios de revelaciones hechas tras la resurrección.
No sorprende por tanto que María Magdalena fuera una de las figuras preferidas en tales escritos en cuanto receptora de la revelación secreta, ya que a ella se apareció el Señor tras la resurrección. Normalmente no se la llama María Magdalena, como sucede en los evangelios, sino que se la nombra únicamente como Mariam o Mariamne o Mariham. Esto es signo de que su identidad personal carece en cierto modo de relieve; lo que importa es lo que representa como gnóstica.
Mariam es prácticamente la única mujer que, junto a los apóstoles, escucha las revelaciones secretas de Jesús. Así la vemos en "Evangelio de Tomás", "Diálogo del Salvador", "Pistis Sofía" y otras obras haciendo preguntas al Salvador; a veces más preguntas que cualquiera de los apóstoles.
En el "Evangelio de María", donde sólo ella es la destinataria de la revelación hecha por Jesús al ascender al cielo, se dice que incluso Simón Pedro reconoce en un momento dado que el Señor le ha hablado y le da la razón: porque la amó a ella más que a las otras mujeres. Este recurso a Mariam era una forma de justificar las doctrinas apelando a esas revelaciones.
Frente a la enseñanza apostólica
Otro rasgo que aparece destacado en los escritos gnósticos es la oposición que muestran hacia Mariam los apóstoles, especialmente Simón Pedro. Esto refleja la consideración negativa que algunos gnósticos tenían de lo femenino, al mismo tiempo que han de admitir la condición de discípula de Mariam. Al final del "Evangelio de María" se narra que Pedro y Andrés recriminan a Mariam diciéndole que se ha inventado la revelación que acaba de contarles; pero Leví acusa a Pedro de actuar así por celos.
Estos datos se suelen interpretar como reflejo de una polémica de la Iglesia oficial contra el liderazgo espiritual de la mujer que propugnarían algunos de los grupos que produjeron esas obras. Pero también pueden entenderse como una forma de resaltar, dentro de esos grupos, que la doctrina apostólica transmitida en nombre de Pedro o de otros apóstoles estaba en contradicción con la que ellos exponían en nombre de Mariam.
También aparece Mariam como modelo de gnóstico, especialmente en "Evangelio de Felipe". Este escrito contiene una serie bastante desordenada de enseñanzas del Señor en forma de reflexiones espirituales de cierta amplitud. A pesar de la dificultad de ver en él un sistema coherente, su punto de partida parece ser la doctrina de que el gnóstico alcanza su perfección por la unión de su parte femenina, es decir, su alma, y la parte masculina, o sea, su ángel proveniente del Pléroma o mundo celeste.
Leyendas que ensalzan su figura
En estas representaciones Mariam es modelo del gnóstico precisamente por ser figura feminina. En una ocasión en que se menciona a la Magdalena con este nombre es para hacer notar que es "Mariam", igual que la madre de Jesús y la hermana de esta. Da la impresión de que el nombre de Mariam se convierte en símbolo de seguimiento de Cristo y unión con él. En ese sentido espiritual se habla de Mariam como la que ha alcanzado la perfección gnóstica.
Para expresarlo se dice en otro lugar que el Señor la besó (si esa es la traducción correcta de un verbo, "aspazein", que de por sí significa "saludar") muchas veces. Antes se ha hablado del "beso" como "medio por el que el perfecto concibe y da a luz", es decir, se engendra a sí mismo como gnóstico dentro del grupo; por eso, se dice, "nos besamos unos a otros". Parece que ese "beso"–transposición sin duda del "beso santo" del que habla san Pablo (Rom 16, 16; 1 Cor 16, 20; etc)– podía formar parte de un sacramento más elevado que el bautismo e incluso que la eucaristía, el llamado en ese evangelio, por analogía a la unión matrimonial, "la cámara nupcial". De él se dice que "no es algo carnal, sino que es puro".
Por todo eso entender ese pasaje como un testimonio histórico de una relación sexual entre Jesús y la Magdalena sería una lectura simplista de ese evangelio, al parecer, de comienzos del siglo III y cuyo tono general es precisamente el alejamiento de la unión sexual. De hecho ningún estudioso serio lo entiende de esa forma.
Muy lejos de aquellas corrientes gnósticas, desaparecidas en el siglo IV, en la Iglesia se fueron creando leyendas encaminadas a ensalzar la figura de la Magdalena. En la Iglesia griega se contaba que después de la resurrección se retiró a Éfeso con la Santísima Virgen y san Juan y que murió allí, siendo después llevadas sus reliquias a Constantinopla. En Francia a mediados del siglo XI surgió la leyenda, adornada con muchos detalles, de que la Magdalena, Lázaro y algunos más fueron a Marsella y evangelizaron la Provenza, que murió en Aix y que sus reliquias fueron finalmente llevadas a Vézelay.
Profesor ordinario de Antiguo Testamento
Universidad de Navarra
(http://arvo.net/)
Una figura muy distinta en los evangelios y en el gnosticismo.
En la última década ha surgido toda una industria editorial sobre María Magdalena. Para esos intérpretes contemporáneos es la "diosa de los evangelios", la "esposa de Jesús", el Santo Grial o la fundadora real del cristianismo...
De las mujeres que aparecen en los evangelios la que más relieve tiene, después de la Madre de Jesús, es María Magdalena. Sin duda porque ocupaba un lugar destacado en los recuerdos que se transmitían de la vida de Jesús. Ante todo se la presenta como testigo importante de la muerte y resurrección del Señor. En Mateo, Marcos y Lucas siempre se la menciona la primera de un grupo de mujeres que contemplaron de lejos la crucifixión (Mc 15, 40-41 y par.), vieron donde sepultaban a Jesús (Mc 15, 47) y, según san Mateo, permanecieron sentadas frente al sepulcro (Mt 27, 61). Se cuenta también que el domingo de madrugada María Magdalena y otras mujeres volvieron de nuevo a ungir el cuerpo con los aromas que habían comprado (Mc 16, 1-7 y par.), y que entonces recibieron de un ángel la noticia de la resurrección y el encargo de ir a comunicarlo a los discípulos (cfr. Mc 16, 1-7 y par.).
San Lucas, y sólo él, da además la información de que muchas mujeres que habían sido libradas de enfermedades y de espíritus inmundos seguían a Jesús en Galilea y le servían con sus bienes, entre ellas María, la llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios (Lc 8, 2-3; Mc 16, 9).
San Juan narra las cosas de otra forma. La Magdalena aparece al pie de la cruz y se la menciona en último lugar tras la Madre de Jesús, la hermana de ésta, y María, mujer de Cleofás (Jn 19, 25). Después cuenta que el domingo, cuando aún era de noche, fue al sepulcro y al ver la losa retirada corrió a comunicarlo a Pedro y al discípulo amado pensando que alguien se había llevado el cuerpo (Jn 20, 1-2). Luego leemos que estaba llorando junto al sepulcro, y a continuación viene la escena en la que se le apareció Jesús resucitado, encargándole llevar a los discípulos el mensaje de que subía al Padre (Jn 20, 11-18). En san Juan la figura de la Magdalena está cargada de simbolismo y representa a la Iglesia que busca y encuentra a su Maestro resucitado, y puede proclamar "he visto al Señor".
Tres mujeres
De los relatos evangélicos no se deduce que María Magdalena sea la pecadora que según Lc 7, 36-49 ungió a Jesús y le secó los pies que había mojado con sus lágrimas. Esta identificación se extendió en la Iglesia latina a finales del siglo VI con san Gregorio Magno. Fue resultado de un proceso de interpretación de los evangelios que no carece de lógica, pero que, ciertamente, no se impone. A partir del año 200 algunos Santos Padres y escritores eclesiásticos, de Alejandría y del norte de África (por ejemplo, Clemente de Alejandría y más tarde san Ambrosio de Milán y san Agustín) identificaron como una sola mujer a las tres que aparecen en los evangelios ungiendo a Jesús: María de Betania hermana de Lázaro (Jn 12, 1-8), otra cuyo nombre no se dice (Mt 26, 6-13; Mc 14, 3-9), y la mujer pecadora de la que habla Lc 7, 36-50. El paso siguiente fue la identificación con la Magdalena.
De esta forma se ponían en armonía los distintos relatos evangélicos y se simplificaban las cosas. Con tal identificación no se vituperaba su imagen, sino que incluso quedaba ensalzada: también san Pedro había negado al Maestro, y san Pablo había sido perseguidor de los cristianos, y muchos grandes santos habían sido grandes pecadores antes de su conversión.
Otros escritores, sobre todo en Oriente, mantuvieron la distinción entre las tres (por ejemplo, san Efrén y san Juan Crisóstomo).
Receptora de revelaciones secretas
De la figura de la Magdalena que aparece en los evangelios canónicos deriva la utilización que de ella se hace en otros escritos más o menos posteriores para presentar revelaciones secretas de Jesús. Se trata de obras cuyas enseñanzas son discordantes con las de la tradición apostólica recogida en el Nuevo Testamento, y que pertenecen a algunas de las corrientes gnósticas que se dieron en los siglos II y III. Aunque a veces esas obras se han transmitido con el título de "evangelio", en realidad no pertenecen a ese género literario, ya que ni contienen narraciones acerca de la vida de Jesús, ni sus autores están interesados en ella. Los discípulos suelen aparecer sólo como los que preguntan y como los destinatarios de revelaciones hechas tras la resurrección.
No sorprende por tanto que María Magdalena fuera una de las figuras preferidas en tales escritos en cuanto receptora de la revelación secreta, ya que a ella se apareció el Señor tras la resurrección. Normalmente no se la llama María Magdalena, como sucede en los evangelios, sino que se la nombra únicamente como Mariam o Mariamne o Mariham. Esto es signo de que su identidad personal carece en cierto modo de relieve; lo que importa es lo que representa como gnóstica.
Mariam es prácticamente la única mujer que, junto a los apóstoles, escucha las revelaciones secretas de Jesús. Así la vemos en "Evangelio de Tomás", "Diálogo del Salvador", "Pistis Sofía" y otras obras haciendo preguntas al Salvador; a veces más preguntas que cualquiera de los apóstoles.
En el "Evangelio de María", donde sólo ella es la destinataria de la revelación hecha por Jesús al ascender al cielo, se dice que incluso Simón Pedro reconoce en un momento dado que el Señor le ha hablado y le da la razón: porque la amó a ella más que a las otras mujeres. Este recurso a Mariam era una forma de justificar las doctrinas apelando a esas revelaciones.
Frente a la enseñanza apostólica
Otro rasgo que aparece destacado en los escritos gnósticos es la oposición que muestran hacia Mariam los apóstoles, especialmente Simón Pedro. Esto refleja la consideración negativa que algunos gnósticos tenían de lo femenino, al mismo tiempo que han de admitir la condición de discípula de Mariam. Al final del "Evangelio de María" se narra que Pedro y Andrés recriminan a Mariam diciéndole que se ha inventado la revelación que acaba de contarles; pero Leví acusa a Pedro de actuar así por celos.
Estos datos se suelen interpretar como reflejo de una polémica de la Iglesia oficial contra el liderazgo espiritual de la mujer que propugnarían algunos de los grupos que produjeron esas obras. Pero también pueden entenderse como una forma de resaltar, dentro de esos grupos, que la doctrina apostólica transmitida en nombre de Pedro o de otros apóstoles estaba en contradicción con la que ellos exponían en nombre de Mariam.
También aparece Mariam como modelo de gnóstico, especialmente en "Evangelio de Felipe". Este escrito contiene una serie bastante desordenada de enseñanzas del Señor en forma de reflexiones espirituales de cierta amplitud. A pesar de la dificultad de ver en él un sistema coherente, su punto de partida parece ser la doctrina de que el gnóstico alcanza su perfección por la unión de su parte femenina, es decir, su alma, y la parte masculina, o sea, su ángel proveniente del Pléroma o mundo celeste.
Leyendas que ensalzan su figura
En estas representaciones Mariam es modelo del gnóstico precisamente por ser figura feminina. En una ocasión en que se menciona a la Magdalena con este nombre es para hacer notar que es "Mariam", igual que la madre de Jesús y la hermana de esta. Da la impresión de que el nombre de Mariam se convierte en símbolo de seguimiento de Cristo y unión con él. En ese sentido espiritual se habla de Mariam como la que ha alcanzado la perfección gnóstica.
Para expresarlo se dice en otro lugar que el Señor la besó (si esa es la traducción correcta de un verbo, "aspazein", que de por sí significa "saludar") muchas veces. Antes se ha hablado del "beso" como "medio por el que el perfecto concibe y da a luz", es decir, se engendra a sí mismo como gnóstico dentro del grupo; por eso, se dice, "nos besamos unos a otros". Parece que ese "beso"–transposición sin duda del "beso santo" del que habla san Pablo (Rom 16, 16; 1 Cor 16, 20; etc)– podía formar parte de un sacramento más elevado que el bautismo e incluso que la eucaristía, el llamado en ese evangelio, por analogía a la unión matrimonial, "la cámara nupcial". De él se dice que "no es algo carnal, sino que es puro".
Por todo eso entender ese pasaje como un testimonio histórico de una relación sexual entre Jesús y la Magdalena sería una lectura simplista de ese evangelio, al parecer, de comienzos del siglo III y cuyo tono general es precisamente el alejamiento de la unión sexual. De hecho ningún estudioso serio lo entiende de esa forma.
Muy lejos de aquellas corrientes gnósticas, desaparecidas en el siglo IV, en la Iglesia se fueron creando leyendas encaminadas a ensalzar la figura de la Magdalena. En la Iglesia griega se contaba que después de la resurrección se retiró a Éfeso con la Santísima Virgen y san Juan y que murió allí, siendo después llevadas sus reliquias a Constantinopla. En Francia a mediados del siglo XI surgió la leyenda, adornada con muchos detalles, de que la Magdalena, Lázaro y algunos más fueron a Marsella y evangelizaron la Provenza, que murió en Aix y que sus reliquias fueron finalmente llevadas a Vézelay.
Ante la manipulación psicológica de las sectas
Tomado prestado de INFO-RIES
Hace unos días el diario español La Verdad publicó un artículo sobre el fenómeno sectario, firmado por Carmelo Hernández y Antonia Chinchilla, que son psicólogo y profesor de la UNED y directora de Chinchilla Abogados, respectivamente.
Lo reproducimos a continuación.
Una secta es el conjunto de seguidores de una doctrina religiosa o de una ideológica concreta. Se trata de seguir a un maestro, a un líder. En muchas sectas así sucede. En España el derecho de libertad de creencias religiosas o ideológicas está consagrado constitucionalmente y ese no es el problema en el caso de las llamadas sectas destructivas. El problema estriba en el hecho de que algunos grupos organizados o sectas, amparándose en algunas creencias y valores generalmente oscuros y marginales, promuevan entre sus principios organizativos la limitación expresa o tácita de la libertad de las personas e impongan otras restricciones a la libertad de expresión o circulación de los miembros del grupo o practiquen su explotación económica, por las largas horas de trabajo y salario mínimo. La principal característica de las sectas destructivas es su habilidad para transferir y conformar una personalidad gregaria en sus adeptos, provocándoles, mediante peligrosas técnicas de control mental y entrena miento psicológico, el llamado síndrome disociativo atípico.
Precisamente el factor económico, la sempiterna crisis económica, puede llevar a algunos ciudadanos a buscar vías de escape y huidas hacia adelante aparentemente fáciles y rápidas, buscando la salida hacia ningún sitio en determinados grupos que practican peligrosas técnicas de control mental y que precisamente por su carácter peligroso son considerados como sectas destructivas.
Los señuelos que ofrecen estos grupos para la captación de sus víctimas son, en lo superficial, muy atractivos. Palabras como «meditación», «teosofía» y algunas prácticas orientales envueltas en una abigarrada y espesa mística conceptual, entre otras, constituyen algunos de los reclamos más utilizados por estas sectas para captar fieles adictos. Algunas de ellas prefieren actuar desde el anonimato y el oscurantismo, pero existen otras que lo hacen abiertamente y de modo expansivo, incluso algunas de ellas, desde la legalidad, están entregadas a la labor de proselitismo sin esconderse, buscando un número masivo de adictos para obtener cuanto más lucro, mejor.
Las autoridades policiales mantienen a algunas de estas sectas bajo vigilancia al haberse descubierto que han creado sus centros de captación a través de personas interpuestas, generalmente extranjeros que se han instalado en nuestro país para abonar el terreno. Sin embargo, no es tarea fácil recopilar las pruebas necesarias para conseguir imputarles sus delitos, generalmente como consecuencia de su predeterminado 'modus operandi', pues para la consecución de sus fines, estas sectas, mediante el control psicológico de sus víctimas, logran que se cumplan muchos de sus objetivos, en algunas ocasiones, incluso mediante la manipulación sexual de sus adeptos.
Ese pernicioso «culto al líder del grupo», puede llegar a generar incluso grandes conflictos familiares, particularmente en las familias donde uno de sus miembros ha abandonado el hogar familiar, llevándose los niños al núcleo de la secta e imposibilitando que accedan a la educación, atención médica y a visitar a los restantes miembros de la familia fuera del grupo organizado o secta. Existen algunos casos, aún presentes en nuestra memoria histórica reciente, de sectas destructivas, con un balance terrible de muertes y desolación: en Guyana se suicidaron en masa más de 900 miembros de la secta del Templo de los Pueblos; en Suiza, Canadá y Francia, la secta Orden del Templo Solar ordenó suicidios en masa y el asesinato de 74 de sus miembros; en Uganda el Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios asesinó a más de 1000 miembros…, etc.[
En España no existe un observatorio oficial para prevenir y hacer un seguimiento de las comunidades que puedan ser clasificadas como sectas, a pesar de que la Unión Europea hizo una recomendación sobre este asunto en 1984, sin embargo, a fecha de hoy aun existen muchas lagunas al respecto. Es por ello que las denuncias que podrían llegar a poner fin a estas situaciones, activando los mecanismos de la justicia, son muy escasas todavía y realmente existe muy poca jurisprudencia aplicable al respecto. En nuestro ordenamiento, una persona cuando tiene la mayoría de edad es plenamente dueña de sus actos y en caso de que exista manipulación psicológica es, por lo general, bastante difícil de demostrar.
Para estos casos debería ser aplicado el artículo 515 del Código Penal que establece que son punibles, como asociaciones ilícitas, «las que, aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad para su consecución». Desde el 22 de mayo de 1984, cuando el Parlamento Europeo, por 98 votos a favor, 28 en contra y 27 abstenciones, aprobó el Informe Cottrell sobre sectas, hasta nuestros días ha transcurrido el tiempo suficiente para incorporar en nuestra sociedad los suficientes elementos de presión y prevención para frenar el ascenso de las sectas destructivas. Es una necesidad que no puede ni debe esperar más.
Hace unos días el diario español La Verdad publicó un artículo sobre el fenómeno sectario, firmado por Carmelo Hernández y Antonia Chinchilla, que son psicólogo y profesor de la UNED y directora de Chinchilla Abogados, respectivamente.
Lo reproducimos a continuación.
Una secta es el conjunto de seguidores de una doctrina religiosa o de una ideológica concreta. Se trata de seguir a un maestro, a un líder. En muchas sectas así sucede. En España el derecho de libertad de creencias religiosas o ideológicas está consagrado constitucionalmente y ese no es el problema en el caso de las llamadas sectas destructivas. El problema estriba en el hecho de que algunos grupos organizados o sectas, amparándose en algunas creencias y valores generalmente oscuros y marginales, promuevan entre sus principios organizativos la limitación expresa o tácita de la libertad de las personas e impongan otras restricciones a la libertad de expresión o circulación de los miembros del grupo o practiquen su explotación económica, por las largas horas de trabajo y salario mínimo. La principal característica de las sectas destructivas es su habilidad para transferir y conformar una personalidad gregaria en sus adeptos, provocándoles, mediante peligrosas técnicas de control mental y entrena miento psicológico, el llamado síndrome disociativo atípico.
Precisamente el factor económico, la sempiterna crisis económica, puede llevar a algunos ciudadanos a buscar vías de escape y huidas hacia adelante aparentemente fáciles y rápidas, buscando la salida hacia ningún sitio en determinados grupos que practican peligrosas técnicas de control mental y que precisamente por su carácter peligroso son considerados como sectas destructivas.
Los señuelos que ofrecen estos grupos para la captación de sus víctimas son, en lo superficial, muy atractivos. Palabras como «meditación», «teosofía» y algunas prácticas orientales envueltas en una abigarrada y espesa mística conceptual, entre otras, constituyen algunos de los reclamos más utilizados por estas sectas para captar fieles adictos. Algunas de ellas prefieren actuar desde el anonimato y el oscurantismo, pero existen otras que lo hacen abiertamente y de modo expansivo, incluso algunas de ellas, desde la legalidad, están entregadas a la labor de proselitismo sin esconderse, buscando un número masivo de adictos para obtener cuanto más lucro, mejor.
Las autoridades policiales mantienen a algunas de estas sectas bajo vigilancia al haberse descubierto que han creado sus centros de captación a través de personas interpuestas, generalmente extranjeros que se han instalado en nuestro país para abonar el terreno. Sin embargo, no es tarea fácil recopilar las pruebas necesarias para conseguir imputarles sus delitos, generalmente como consecuencia de su predeterminado 'modus operandi', pues para la consecución de sus fines, estas sectas, mediante el control psicológico de sus víctimas, logran que se cumplan muchos de sus objetivos, en algunas ocasiones, incluso mediante la manipulación sexual de sus adeptos.
Ese pernicioso «culto al líder del grupo», puede llegar a generar incluso grandes conflictos familiares, particularmente en las familias donde uno de sus miembros ha abandonado el hogar familiar, llevándose los niños al núcleo de la secta e imposibilitando que accedan a la educación, atención médica y a visitar a los restantes miembros de la familia fuera del grupo organizado o secta. Existen algunos casos, aún presentes en nuestra memoria histórica reciente, de sectas destructivas, con un balance terrible de muertes y desolación: en Guyana se suicidaron en masa más de 900 miembros de la secta del Templo de los Pueblos; en Suiza, Canadá y Francia, la secta Orden del Templo Solar ordenó suicidios en masa y el asesinato de 74 de sus miembros; en Uganda el Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios asesinó a más de 1000 miembros…, etc.[
En España no existe un observatorio oficial para prevenir y hacer un seguimiento de las comunidades que puedan ser clasificadas como sectas, a pesar de que la Unión Europea hizo una recomendación sobre este asunto en 1984, sin embargo, a fecha de hoy aun existen muchas lagunas al respecto. Es por ello que las denuncias que podrían llegar a poner fin a estas situaciones, activando los mecanismos de la justicia, son muy escasas todavía y realmente existe muy poca jurisprudencia aplicable al respecto. En nuestro ordenamiento, una persona cuando tiene la mayoría de edad es plenamente dueña de sus actos y en caso de que exista manipulación psicológica es, por lo general, bastante difícil de demostrar.
Para estos casos debería ser aplicado el artículo 515 del Código Penal que establece que son punibles, como asociaciones ilícitas, «las que, aun teniendo por objeto un fin lícito, empleen medios violentos o de alteración o control de la personalidad para su consecución». Desde el 22 de mayo de 1984, cuando el Parlamento Europeo, por 98 votos a favor, 28 en contra y 27 abstenciones, aprobó el Informe Cottrell sobre sectas, hasta nuestros días ha transcurrido el tiempo suficiente para incorporar en nuestra sociedad los suficientes elementos de presión y prevención para frenar el ascenso de las sectas destructivas. Es una necesidad que no puede ni debe esperar más.
Feminismo y lenguaje
Por Isidro Manuel Rodríguez Espejo
El feminismo políticamente correcto ha decidido entrar a la carga en materia de lenguaje. Si hay que atentar contra la gramática, se atenta y no pasa nada. Así, se suprime el genérico masculino. No deberá, pues, decirse “los niños” o los “chicos”, sino “los niños y las niñas” o “los chicos y las chicas”, cuando no la infancia y la adolescencia.
Ocurre, sin embargo, que el género masculino no es suprimible: Pertenece al código básico del idioma. En español, el masculino es, genéricamente, el término no marcado, y por eso “los niños” puede servir para ambos géneros. Al obrar así, el idioma ni es machista ni discrimina a nadie; responde al principio de economía que rige su funcionamiento. Pese a lo cual, algunos políticos, también correctos, nos machacan los oídos con “los ciudadanos y las ciudadanas de nuestro país”.
Las antiguas gramáticas decían que el artículo es un accidente del nombre. Está claro: El género es un mero instrumento de la concordancia gramatical. Diciendo “la juez” y no “la jueza” se evitan, a la vez, el machismo, la cacofonía y la impropiedad: la jueza es la mujer del juez.
Pero este feminismo no se para en barras: Se abre la boca diciendo “jueza”; proscribe el uso genérico de hombre - el género humano –, heredero del anthopos griego; corrige el dicho clásico de que “el hombre es la medida de todas las cosas”, por “la humanidad es la medida-...” y prohíbe hablar “del cuerpo del hombre” y del “hombre de la calle”, en vez “del cuerpo humano” y “de la gente de la calle”. Ridículo.
Podría seguir: El repertorio de ñoñería dista de estar agotado, pero vale la muestra. Nadie con un mínimo de sensatez puede oponerse a la efectiva igualdad de la mujer con el hombre, pero esta igualdad no se conseguirá a golpe de ñoñerías. En otros lugares y en otro tiempo se decía – lo decía el camarada jefe – lo del “camarada mesero”, y ya se sabe cómo acabó la historia y cómo trascurrió: El jefe, aunque camarada, almorzaba lujosamente y el camarero aunque camarada, le atendía servilmente. Y seguramente comía peor.
El feminismo políticamente correcto ha decidido entrar a la carga en materia de lenguaje. Si hay que atentar contra la gramática, se atenta y no pasa nada. Así, se suprime el genérico masculino. No deberá, pues, decirse “los niños” o los “chicos”, sino “los niños y las niñas” o “los chicos y las chicas”, cuando no la infancia y la adolescencia.
Ocurre, sin embargo, que el género masculino no es suprimible: Pertenece al código básico del idioma. En español, el masculino es, genéricamente, el término no marcado, y por eso “los niños” puede servir para ambos géneros. Al obrar así, el idioma ni es machista ni discrimina a nadie; responde al principio de economía que rige su funcionamiento. Pese a lo cual, algunos políticos, también correctos, nos machacan los oídos con “los ciudadanos y las ciudadanas de nuestro país”.
Las antiguas gramáticas decían que el artículo es un accidente del nombre. Está claro: El género es un mero instrumento de la concordancia gramatical. Diciendo “la juez” y no “la jueza” se evitan, a la vez, el machismo, la cacofonía y la impropiedad: la jueza es la mujer del juez.
Pero este feminismo no se para en barras: Se abre la boca diciendo “jueza”; proscribe el uso genérico de hombre - el género humano –, heredero del anthopos griego; corrige el dicho clásico de que “el hombre es la medida de todas las cosas”, por “la humanidad es la medida-...” y prohíbe hablar “del cuerpo del hombre” y del “hombre de la calle”, en vez “del cuerpo humano” y “de la gente de la calle”. Ridículo.
Podría seguir: El repertorio de ñoñería dista de estar agotado, pero vale la muestra. Nadie con un mínimo de sensatez puede oponerse a la efectiva igualdad de la mujer con el hombre, pero esta igualdad no se conseguirá a golpe de ñoñerías. En otros lugares y en otro tiempo se decía – lo decía el camarada jefe – lo del “camarada mesero”, y ya se sabe cómo acabó la historia y cómo trascurrió: El jefe, aunque camarada, almorzaba lujosamente y el camarero aunque camarada, le atendía servilmente. Y seguramente comía peor.
Post Abortion Syndrome
http://bloodmoneyfilm.com/blog/post-abortion-after-effects?msg1
Abortion After Effects and Symptoms
For decades, pro abortion advocates have argued that abortion is safe, and that the procedure will cleanly deal with the problem of a crisis pregnancy, even though the Supreme Court themselves admitted that negative consequences from abortion were to be expected, so much so that they were unexceptional. (PP v Karhart) But now, more and more women are speaking out. More and more psychologists are reporting a body of emotional symptoms experienced by many post-abortive women–conditions which are not healed by standard methods and remain problematic until the abortion trauma is properly addressed.
The industry’s own “customer base” is the voice here; not political pundits and preachers. The very women that the abortion industry claimed to be helping are the ones announcing the problem.
Pro Choice or No Choice? The Effects of Abortion Start Before the Abortion
The preferred label of abortion advocates for decades has been “pro choice.” It’s a well-chosen misnomer, because it moves attention away from the grisly action of the abortion itself, away from the inalienable rights of the unborn child, and towards impressions of the personal liberty and personal privacy of women. But there’s something deeply ironic about the notion of pro-choice and the personal liberty of women, and that’s the fact that upwards of 80% of women who choose abortion do in under duress, coerced by fear under heavy social pressure from friends, family, boyfriends, and work. In other words, most women chose abortion because they feel they have no other choice.
Norma McKorvey, known more famously by the pseudonym “Jane Roe,” told us the story of how one mother called in to schedule an abortion for her daughter. Norma asked the mother whether her daughter wanted the abortion, and the mother said succinctly, “it’s not her choice.” We interviewed many post-abortive women in our documentary, and each had a story of how she was pressured into it while in a state of fear and crisis. For some, boyfriends apply pressure through threats and ultimatums, promising to end the relationship if the girl chose to keep the child. For others, particularly teen age girls, its fueled by the avoidance of judgment by friends and family.
What’s particularly disturbing is that this occurs even in religious organizations that champion the pro-life cause. More than one popular minister has been exposed for demanding that his pregnant teenage daughter have an abortion in secret, because her pregnancy would do too much damage to his public reputation.
The social shaming and the gossip that surrounds a crisis pregnancy is so feared by young women that many who choose an abortion will keep it a secret for decades, and some even to their deathbeds.
The Emotional After Effects of An Abortion
When acting from an emotional crisis triggered by outside pressures, its understandable why a host of negative emotional side effects often follow an abortion procedure. They occur so commonly that some practitioners are calling it Post Abortion Syndrome, with symptoms including:
Social and relational breakdown
Sexual dysfunction
Loss of self-esteem
Nightmares
Anxiety attacks
Guilt and remorse
Inability to enjoy previously enjoyable activities
Drug abuse
Alcohol abuse
Depression
Suicide
All in all, post abortive Women are 8 times more likely to visit a psychiatrist (Badgley, 1977) than women who deliver their babies. While the abortion industry strives to suppress any evidence that abortion is harmful, many of these post-abortive conditions have been addressed in research:
Post Traumatic Stress Disorder – 65% of post abortive women contract at least some of the symptoms of PTSD, and 14% have all the symptoms (Badgley, 1977.)
Dissociation and emotional paralysis -women find themselves unable to connect to others, to experiences, and to any strong emotional state. (Kent, 1981)While the emotional paralysis is usually temporary, once it wears off, about 50% of women will begin to express strong negative emotions, 10% of whom will contract more serious psychological disorders. (Friedman, 1974.)
Guilt and Regret– 8 weeks after the abortion, 55% of women will express deep guilt and 33% will show some form of regret. In a 1989 Survey reported in the LA Times, 56% of women expressed guilt and regret.
Brooding and Antisocial Behavior- many teen age girls who have abortions begin to socially withdrawal from their support network and become more reclusive, often privately obsessing over the need to have another baby to make up for their mistake(Wallerstein, 1972) About 33% of women will develop an obsessive longing to become pregnant again, and more than half will succeed within the year, only to find themselves in the exact same crisis situation they just tried to avoid through the first abortion. This is one of the reasons why repeat abortions account for 45% of the abortions in America.
Anxiety Disorders -44% will contract some kind of anxiety disorder, 25% of whom will be diagnosed with prescription drugs by doctors. (Ashton, 1980). A common form of this anxiety is called hyperarousal, one of the symptoms of Post Traumatic Stress Disorder. This is a common occurrence among rape victims, who remain in a high adrenaline state of fight-or-flight, because nothing feels safe anymore. This makes sense, since many women report that their abortion procedure (a sexual invasion by an unknown masked man) feels just like rape. (Frank, 1978)
Sexual Dysfunction – approximately 40% of women will begin to experience sexual problems. Some will lose interest in sex and no longer derive pleasure from intercourse, others will begin to actively find it painful. Others still will become markedly more promiscuous, but will no longer bond with their sexual partners. (Speckhard, 1987)
Drug and Alcohol Abuse – post abortive women are twice as likely to abuse alcohol as women who carry to term, many of whom will develop an addiction as a result (Kuzma et at, 1981).
Neglect and Subsequent Child Abuse - because many women experience a breakdown in their relationships and their maternal ability to bond, studies show a strong correlation between abortions and subsequent child neglect and abuse (Benedict et al, 1985. )
Depression, Self-Loathing and Self Destructive Behavior - 80% of women will experience at least a phase of self-loathing, and of those, 60% will begin some form of drug abuse and an increase in alcohol abuse. 60% of those women will contemplate suicide, half of whom will actually attempt it (Reardon, 1987.) Teen age girls are at a particularly high risk in this case — being 6x more likely to take their lives within a year of the abortion (Speckhard, 1987) .
Repression and Delayed Emotional Crises - many women will so strongly repress their negative emotions that they develop “unrelated” symptoms and have no idea that the abortion was the cause until they seek therapy (Heath, 1971.) Others will have temporary emotional episodes on the anniversary of their abortion, but for many years after will not understand its root cause(Wallerstein, 1972). Still other women will claim to be satisfied with their abortion until the realize that motherhood is over. Then, either the onset of menopause or a last child leaving home will trigger a sudden emotional crisis leading back to the abortion (Mattinson, 1985).
What Do Post Abortive Women Have to Say?
Lists of academic symptoms do not do this suffering justice. The damage is being done to the lives of hundreds of thousands of real women and real girls who are not being told the truth about what is going to happen to them, much less than their “product of conception” is a living baby with whom they have already formed a bond.
In our documentary, we interviewed a number of post abortive women and let them tell their stories. Listen now as they tell the truth about what happened to them:
http://www.youtube.com/watch?v=zYzr9j5W1Lk&feature=player_embedded#at=37
If you or someone you know has experienced any of the symptoms of Post Abortion Syndrome, help is available from caring groups like Abortion Recovery International, who will help you address the root causes of your distress. Please don’t suffer in secret.
If you’d like to know more about how abortion affects women, we cover this subject in detail in our full length documentary, Bloodmoney – The Business of Abortion. We currently have a dwindling supply of sleeve-only copies available for only $10, so get your copy today.
Abortion After Effects and Symptoms
For decades, pro abortion advocates have argued that abortion is safe, and that the procedure will cleanly deal with the problem of a crisis pregnancy, even though the Supreme Court themselves admitted that negative consequences from abortion were to be expected, so much so that they were unexceptional. (PP v Karhart) But now, more and more women are speaking out. More and more psychologists are reporting a body of emotional symptoms experienced by many post-abortive women–conditions which are not healed by standard methods and remain problematic until the abortion trauma is properly addressed.
The industry’s own “customer base” is the voice here; not political pundits and preachers. The very women that the abortion industry claimed to be helping are the ones announcing the problem.
Pro Choice or No Choice? The Effects of Abortion Start Before the Abortion
The preferred label of abortion advocates for decades has been “pro choice.” It’s a well-chosen misnomer, because it moves attention away from the grisly action of the abortion itself, away from the inalienable rights of the unborn child, and towards impressions of the personal liberty and personal privacy of women. But there’s something deeply ironic about the notion of pro-choice and the personal liberty of women, and that’s the fact that upwards of 80% of women who choose abortion do in under duress, coerced by fear under heavy social pressure from friends, family, boyfriends, and work. In other words, most women chose abortion because they feel they have no other choice.
Norma McKorvey, known more famously by the pseudonym “Jane Roe,” told us the story of how one mother called in to schedule an abortion for her daughter. Norma asked the mother whether her daughter wanted the abortion, and the mother said succinctly, “it’s not her choice.” We interviewed many post-abortive women in our documentary, and each had a story of how she was pressured into it while in a state of fear and crisis. For some, boyfriends apply pressure through threats and ultimatums, promising to end the relationship if the girl chose to keep the child. For others, particularly teen age girls, its fueled by the avoidance of judgment by friends and family.
What’s particularly disturbing is that this occurs even in religious organizations that champion the pro-life cause. More than one popular minister has been exposed for demanding that his pregnant teenage daughter have an abortion in secret, because her pregnancy would do too much damage to his public reputation.
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The Emotional After Effects of An Abortion
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Social and relational breakdown
Sexual dysfunction
Loss of self-esteem
Nightmares
Anxiety attacks
Guilt and remorse
Inability to enjoy previously enjoyable activities
Drug abuse
Alcohol abuse
Depression
Suicide
All in all, post abortive Women are 8 times more likely to visit a psychiatrist (Badgley, 1977) than women who deliver their babies. While the abortion industry strives to suppress any evidence that abortion is harmful, many of these post-abortive conditions have been addressed in research:
Post Traumatic Stress Disorder – 65% of post abortive women contract at least some of the symptoms of PTSD, and 14% have all the symptoms (Badgley, 1977.)
Dissociation and emotional paralysis -women find themselves unable to connect to others, to experiences, and to any strong emotional state. (Kent, 1981)While the emotional paralysis is usually temporary, once it wears off, about 50% of women will begin to express strong negative emotions, 10% of whom will contract more serious psychological disorders. (Friedman, 1974.)
Guilt and Regret– 8 weeks after the abortion, 55% of women will express deep guilt and 33% will show some form of regret. In a 1989 Survey reported in the LA Times, 56% of women expressed guilt and regret.
Brooding and Antisocial Behavior- many teen age girls who have abortions begin to socially withdrawal from their support network and become more reclusive, often privately obsessing over the need to have another baby to make up for their mistake(Wallerstein, 1972) About 33% of women will develop an obsessive longing to become pregnant again, and more than half will succeed within the year, only to find themselves in the exact same crisis situation they just tried to avoid through the first abortion. This is one of the reasons why repeat abortions account for 45% of the abortions in America.
Anxiety Disorders -44% will contract some kind of anxiety disorder, 25% of whom will be diagnosed with prescription drugs by doctors. (Ashton, 1980). A common form of this anxiety is called hyperarousal, one of the symptoms of Post Traumatic Stress Disorder. This is a common occurrence among rape victims, who remain in a high adrenaline state of fight-or-flight, because nothing feels safe anymore. This makes sense, since many women report that their abortion procedure (a sexual invasion by an unknown masked man) feels just like rape. (Frank, 1978)
Sexual Dysfunction – approximately 40% of women will begin to experience sexual problems. Some will lose interest in sex and no longer derive pleasure from intercourse, others will begin to actively find it painful. Others still will become markedly more promiscuous, but will no longer bond with their sexual partners. (Speckhard, 1987)
Drug and Alcohol Abuse – post abortive women are twice as likely to abuse alcohol as women who carry to term, many of whom will develop an addiction as a result (Kuzma et at, 1981).
Neglect and Subsequent Child Abuse - because many women experience a breakdown in their relationships and their maternal ability to bond, studies show a strong correlation between abortions and subsequent child neglect and abuse (Benedict et al, 1985. )
Depression, Self-Loathing and Self Destructive Behavior - 80% of women will experience at least a phase of self-loathing, and of those, 60% will begin some form of drug abuse and an increase in alcohol abuse. 60% of those women will contemplate suicide, half of whom will actually attempt it (Reardon, 1987.) Teen age girls are at a particularly high risk in this case — being 6x more likely to take their lives within a year of the abortion (Speckhard, 1987) .
Repression and Delayed Emotional Crises - many women will so strongly repress their negative emotions that they develop “unrelated” symptoms and have no idea that the abortion was the cause until they seek therapy (Heath, 1971.) Others will have temporary emotional episodes on the anniversary of their abortion, but for many years after will not understand its root cause(Wallerstein, 1972). Still other women will claim to be satisfied with their abortion until the realize that motherhood is over. Then, either the onset of menopause or a last child leaving home will trigger a sudden emotional crisis leading back to the abortion (Mattinson, 1985).
What Do Post Abortive Women Have to Say?
Lists of academic symptoms do not do this suffering justice. The damage is being done to the lives of hundreds of thousands of real women and real girls who are not being told the truth about what is going to happen to them, much less than their “product of conception” is a living baby with whom they have already formed a bond.
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If you or someone you know has experienced any of the symptoms of Post Abortion Syndrome, help is available from caring groups like Abortion Recovery International, who will help you address the root causes of your distress. Please don’t suffer in secret.
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Relativismo democrático convertido en dictadura
Por Clemente Ferrer (clementeferrer3@gmail.com)
Una parábola budista asevera que un rey, del norte de la India, reunió un día a un buen número de ciegos que no sabían lo que era un elefante; a unos ciegos les hicieron tocar la cabeza, y les dijeron “esto es un elefante”.
Lo mismo dijeron a los otros, mientras les hacían tocar la trompa. El rey preguntó que es un elefante y cada uno dio su explicación. Los ciegos comenzaron a discutir y la discusión se fue haciendo violenta, hasta terminar en una pelea entre los ciegos, que constituyó el entretenimiento que el rey deseaba.
El relativismo es como este grupo de ciegos que, por tocar una parte de la verdad, se pone en tela de juicio la propia verdad. Es tan problemático porque es un desorden de la intencionalidad profunda de la conciencia respecto de la verdad, que tiene manifestaciones en todos los ámbitos de la vida.
En democracia el relativismo lleva a convertir la verdad en algo relativo ya que en las urnas se vota que es la verdad, esto es, el número de votos determinará en la asamblea, lo que es y lo que no es verdad. El relativista afirma que el modo de alcanzar la felicidad que se puede lograr en este mundo, se basa en evadir el problema de la verdad.
Estamos viviendo unos momentos llenos de esperanza y que el futuro es mucho más prometedor de lo que parece, con tal de que los que buscan la verdad sepan demostrar que su vida es más plena y más humana, que la defendida por el relativismo. Y esto es sin duda un desafío para los que desean contribuir a la difusión de la fe cristiana en el mundo actual.
“La relación entre verdad y libertad es esencial, pero hoy se encuentra frente al gran desafío del relativismo, que parece completar el concepto de libertad pero en realidad la pone en riesgo de destruirla proponiéndose como una verdadera “dictadura”, señaló Benedicto XVI.
Una parábola budista asevera que un rey, del norte de la India, reunió un día a un buen número de ciegos que no sabían lo que era un elefante; a unos ciegos les hicieron tocar la cabeza, y les dijeron “esto es un elefante”.
Lo mismo dijeron a los otros, mientras les hacían tocar la trompa. El rey preguntó que es un elefante y cada uno dio su explicación. Los ciegos comenzaron a discutir y la discusión se fue haciendo violenta, hasta terminar en una pelea entre los ciegos, que constituyó el entretenimiento que el rey deseaba.
El relativismo es como este grupo de ciegos que, por tocar una parte de la verdad, se pone en tela de juicio la propia verdad. Es tan problemático porque es un desorden de la intencionalidad profunda de la conciencia respecto de la verdad, que tiene manifestaciones en todos los ámbitos de la vida.
En democracia el relativismo lleva a convertir la verdad en algo relativo ya que en las urnas se vota que es la verdad, esto es, el número de votos determinará en la asamblea, lo que es y lo que no es verdad. El relativista afirma que el modo de alcanzar la felicidad que se puede lograr en este mundo, se basa en evadir el problema de la verdad.
Estamos viviendo unos momentos llenos de esperanza y que el futuro es mucho más prometedor de lo que parece, con tal de que los que buscan la verdad sepan demostrar que su vida es más plena y más humana, que la defendida por el relativismo. Y esto es sin duda un desafío para los que desean contribuir a la difusión de la fe cristiana en el mundo actual.
“La relación entre verdad y libertad es esencial, pero hoy se encuentra frente al gran desafío del relativismo, que parece completar el concepto de libertad pero en realidad la pone en riesgo de destruirla proponiéndose como una verdadera “dictadura”, señaló Benedicto XVI.
Verdad y mentiras sobre el aborto
Por Luis Fernández Cuervo (luchofcuervo@gmail.com)
El 21 de febrero murió el doctor Bernard Nathanson. Seguir su vida, desde su ambiente familiar, pasando por su triste título de “Rey del Aborto”, su cambio a Pro-vida, hasta llegar a su conversión y muerte dentro de la Iglesia Católica, muestra uno de los ejemplos más trágicos y clarividentes de esa lucha de la verdad contra la mentira millonaria, prepotente y avasalladora del derecho al aborto.
Conmueve hondamente leer en su carta-testamento: “Soy responsable directo de 75.000 abortos lo que empuja a dirigirme al público poseyendo credibilidad sobre la materia. Fui uno de los fundadores de la asociación nacional para revocar las leyes sobre el Aborto en EE.UU., en 1968. Entonces una encuesta veraz hubiera establecido el hecho de que la mayoría de los norteamericanos estaban en contra de leyes permisivas sobre el aborto”.
Ante ésta confesión humillante que lo presenta con un hábil manipulador de la opinión pública, lo primero es preguntarse: ¿Qué le llevó a ese terrible precipicio moral? Él mismo, en su autobiografía –El dedo de Dios-, pone el comienzo en su ambiente familiar. A su padre, el doctor Joey Nathanson, el tono escéptico y positivista de la universidad pronto le destruyó lo inculcado de la religión judía. Su matrimonio con Harriet Dover -la madre de Bernard-, también judía, fue un fracaso. Antes de su boda, Joey quiso romper el compromiso pero Harriet lo amenazó con suicidarse. Habría sido un escándalo que habría manchado su brillante carrera de médico ginecólogo. Se casaron. La dote de Harriet resultaba un estímulo para ceder. Pero él sólo consiguió que los Dover, con la intervención de un juez, entregasen la mitad de la dote prometida. El ambiente del hogar era sórdido, "había demasiada malicia, conflictos y revanchismo y odio en la casa donde yo crecí", escribirá Bernard.
Pronto huirá a estudiar medicina en la Universidad de McGill (Montreal) y en 1945 se enamora de una bonita joven, Ruth, también judía. Conviven los fines de semana, hablan de matrimonio pero ocurre una desagradable sorpresa: Ruth quedó embarazada. Bernard escribió a su padre consultándole si debe casarse o no. “La respuesta fueron cinco billetes de 100 dólares junto con la recomendación de que eligiese entre abortar o ir a los Estados Unidos para casarse.” Así que Bernard puso su carrera por delante y convenció a Ruth para que abortase.
"Lloramos los dos por el niño que íbamos a perder y por nuestro amor que sabíamos iba a quedar irreparablemente dañado con lo que íbamos a hacer". Para esa intervención, Ruth va y vuelve sola. El abortista ha sido incompetente y Ruth, con una fuerte hemorragia, está a punto de morir. Se recuperará, pero pronto romperán su relación. Ese fue el primero –recordará Nathanson con tristeza- de sus 75.000 abortos y le servirá de entrada “al satánico mundo del aborto."
Bernard se inició como médico-residente en un hospital judío. Después pasó al Hospital de Mujeres de Nueva York y entró en contacto con el mundo del aborto clandestino. Contrae matrimonio con una joven judía “tan superficial como yo” y después de cuatro años y medio, se divorcian. Después conoce a Larry Lader, médico con una idea fija: conseguir una ley que permitiese el aborto libre. Ambos fundan, en 1969, la Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto. Ambos trabajan dura y constantemente para cambiar la opinión pública norteamericana, muy opuesta a ese crimen. En 1971 Nathanson se mete de lleno en la práctica abortista. Se hace cargo de una clínica que estaba a punto de cerrar. Nathanson se da cuenta allí de una chocante paradoja pues también se atendían partos normales. Así, un día se estaba trabajando en un piso con el parto prematuro de un niño de 6 semanas y un piso mas abajo ¡abortando otro niño del mismo grado de desarrollo! Percibe la incoherencia de esa actitud pero sigue su gran actividad convenciendo y presionando para la liberación del aborto. Y a los cinco años, en 1973, su Liga consiguió que el Tribunal Supremo lo legalizara.
“¿Como lo conseguimos? Es importante conocer las tácticas que utilizamos, pues con pequeñas diferencias se repitieron con éxito en el mundo Occidental. Nuestro primer gran logro fue hacernos con los mass-media; les convencimos de que la causa proaborto favorecía a un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados de supuestas encuestas y los publicamos en los mass-media; (…) Fue la táctica de exaltar la propia mentira y conseguimos un apoyo suficiente amañando el número de abortos ilegales que se producían anualmente en EE.UU. Esta cifra era de 100.000 aproximadamente, pero la que reiteradamente dimos a los "media" fue de 1,000.000. Y una mentira lo suficientemente reiterada la hace verdad el público.” ¡Terrible afirmación!
Si de reconocer errores se trata, comenzaré por reconocer dos de mi anterior artículo sobre el doctor Bernard Nathanson. El primero es que su libro autobiográfico no se llama “El dedo de Dios”, como yo escribí, sino La mano de Dios. El segundo es que escribí semanas donde debí escribir meses. Un embrión humano de seis semanas no es viable para nacer. En cambio un feto de seis semanas puede ser viable, con un difícil parto prematuro.
Los errores de Nathanson no fueron equivocaciones de este tipo. Estremece saber que al ser responsable, directo o indirecto, de más de 75.000 abortos, tenga el valor de reconocer: yo fui un asesino en serie.
"He abortado a los hijos no nacidos de amigos, colegas, conocidos e incluso profesores. Llegué incluso a abortar a mi propio hijo". A mitad de la década de los sesenta dejó embarazada a una mujer que lo amaba mucho: Ella quería seguir adelante con el embarazo pero él se negó. Puesto que yo era uno de los expertos en el tema, yo mismo realizaría el aborto, le expliqué. Y así lo hice". Con ello, en la dureza de su conciencia surge una pequeña grieta. Sin embargo en 1971 se le conoce como “el Rey del aborto” porque está en el apogeo de ese crimen. Al final de 1972, está cansado y harto. Y en 1973, cuando su campaña para legalizar el aborto ha triunfado, será precisamente cuando deja los abortos y pasa a ser jefe de obstetricia del St. Luke´s Hospital. Empieza a tener experiencia con la novedosa técnica de las ecografías. Ve latir el corazón de los fetos. Decide reconocer la verdad. Escribe en 1974 un artículo en The New England Journal of Medicine. Allí explica que en el feto existe vida humana y concluye: el aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad es el más craso tipo de evasión moral
Alguien podría preguntar: ¿acaso los otros médicos abortistas no sabían que estaban matando a un ser humano cuando lo hacían? Nathanson contestaba que: a 300 dólares cada uno, un millón quinientos cincuenta mil abortos en los Estados Unidos, implican una industria que produce 500 millones de dólares anualmente. En el 2011 esas cifras se han multiplicado enormemente. A ese interés económico puede añadirse ahora todas las implicaciones que el aborto legal tiene para la ideología anticristiana globalizante, el feminismo radical, los lobbys antinatalistas, etc. Cuando hay un interés personal egoísta, una ideología destructiva, o un interés profesional millonario, es fácil no querer ver, no querer saber. Por eso la reacción a su artículo no se hizo esperar. Le llovieron cartas y llamadas telefónicas insultantes especialmente de grupos feministas, de los implicados en la millonaria industria del aborto. Incluso recibió amenazas de muerte.
Pero él no se detendrá. Ha dado el primer paso heroico hacia la verdad e irá a más. En 1984 saldrá a la publicidad -pronto mundial- su video El grito silencioso. Pronto le seguirá el documental Eclipse de la Razón (1987), que explica los distintos procedimientos de aborto en detalle gráfico. Empieza ahora para él una terrible etapa de conciencia. En su posterior libro La mano de Dios (1996) recordará: Durante diez años, pasé por un periodo de transición. Me despertaba cada día a las cuatro o cinco de la mañana, mirando a la oscuridad y esperando (pero sin rezar todavía) que se encendiera un mensaje declarándome inocente frente a un jurado invisible. Tuvo la tentación del suicidio y buscó las falsas soluciones del alcohol, los tranquilizantes, libros de autoestima, consejeros, e incluso cuatro años de psicoanálisis. En 1989 asiste a una manifestación de grupos pro-vida alrededor de una clínica de abortos. El ambiente pacífico que allí vio le conmueve profundamente. Estaban serenos, contentos, cantaban, rezaban… Los mismos medios de comunicación que cubrían el suceso y los policías que vigilaban, estaban asombrados de la actitud de esas personas. Nathanson recuerda que, por primera vez en toda mi vida de adulto, empecé a considerar seriamente la noción de Dios, un Dios que había permitido que anduviera por todos los proverbiales circuitos del infierno, para enseñarme el camino de la redención y la misericordia a través de su gracia.
En 1992 publica una carta testimonio, una dura confesión de su pasado abortista y una clara defensa de toda vida humana. Allí dice: Es un hecho claro que el Aborto voluntario es una premeditada destrucción de vidas humanas. Es un acto de mortífera violencia. Como científico, no es que simplemente lo crea, sino que yo sé y conozco que la vida humana comienza en la concepción. Y aunque no soy de ningún credo religioso determinado, creo con todo mi corazón que existe una divinidad que nos ordena finalizar para siempre este infinitamente triste y vergonzoso crimen contra la humanidad.
Repaso ahora la agitada vida del Doctor Bernard Nathanson. Su hundimiento profesional y moral al ser “rey del aborto” y artífice principal de NARAL. el movimiento fraudulento, que consiguió legalizar el aborto. Su terrible hallazgo científico de que en todo aborto provocado se está matando a un ciudadano en ciernes, a un ser humano indefenso y absolutamente inocente. Su valiente proclamación pública de esa verdad que conllevaba reconocer su pasado como el de un “criminal en serie”. Después, su terrible lucha interior para obtener el perdón y la paz de su conciencia. Y por último el hallazgo de la fe cristiana dentro de la Iglesia Católica. Repaso reflexivamente toda esa trayectoria y otros datos que conozco de su vida y llego a una serie de conclusiones que estimo pueden ser útiles para muchas lectoras y lectores.
La primera, y creo que la más importante, es que los hombres y mujeres no somos ríos. Podemos cambiar el cauce de nuestras vidas. Podemos entrar en la carrera de la vida con una serie de carencias, defectos y obstáculos negativos, pero no estamos fatalmente destinados al fracaso. Tampoco al triunfo. Siempre seremos timoneles de nuestro barco. Tenemos libertad para cambiar su rumbo, incluso con un giro en “u”, antes impredecible, que les parecía imposible a los que creían conocernos. Pero ese golpe de timón requiere un gran esfuerzo de voluntad, de valentía, de sinceridad. La clave está en dos cosas importantísimas en toda vida: el arrepentimiento y el perdón. Ya escribí no hace mucho sobre eso, glosando las declaraciones de una teóloga alemana recientemente fallecida. Tema importantísimo para la salud moral de nuestro pueblo, donde muchos aquí siguen insistiendo, con odio y resentimiento, en el duro castigo de los pecados y delitos de los otros, y amnistía y olvido para los propios, autocalificados como simples “errores de juventud”.
La segunda es la importancia del hogar y el amor de los padres para la buena formación en humanidad de todo niño. Al leer su autobiografía, espanta la carencia de amor que tuvo Bernard Nathanson en su niñez y juventud. Crece en un hogar sórdido, egoísta, donde, según él, "había demasiada malicia, conflictos y revanchismo y odio”. Allí estaba dado el peor cimiento para el edificio de su posterior personalidad.
La tercera es la necesidad de una buena formación religiosa viva y profunda desde la infancia. Ver que el papá y la mamá la practican y la hacen coherente con la vida ordinaria. Nathanson no la tuvo. Su formación religiosa fue muy deficiente, casi nula. Sus padres practicaban rutinariamente algunos ritos del judaísmo, pero sus vidas estaban muy poco acordes con el Decálogo de Moisés. No sé si en su infancia algún maestro o rabino le enseñó las facetas más amables, paternales y profundas de Yahvé. Si lo hizo, no calaron en él, o las olvidó, porque de adulto dirá: Mi imagen de Dios era como la figura amenazadora, majestuosa y barbuda del Moisés de Miguel Ángel. Sentado en lo que parecía ser su trono, considerando mi destino y a punto de lanzar su juicio inexorablemente condenatorio. Así era mi Dios judío: terrible, despótico e implacable.
La cuarta, o la primera, según se mire, es que Dios siempre espera y ayuda. En la vida del doctor Nathanson la oculta mano de Dios, paciente y bondadosa, le va acercando a Él, poco a poco.
Cuando cumplía el servicio militar en la aviación, le sobra el tiempo y para llenarlo lee un libro sobre la Biblia. Allí descubre que el Dios del Nuevo Testamento “era una figura amable, clemente, e incomparablemente cariñosa”. También influirá el recuerdo de un profesor universitario al que siempre admiró, el psiquiatra judío Karl Stern. Transmitía una serenidad y una seguridad indefinibles. Entonces yo no sabía que en 1943, tras largos años de meditación, lectura y estudio, se había convertido al catolicismo. Nathanson leyó después su famoso libro El pilar de fuego donde Stern cuenta su conversión. Entonces comprende que Stern poseía un secreto que yo había buscado durante toda mi vida: El secreto de la paz de Cristo.
Ironía de su vida: Al final, la Iglesia Católica, (la que él había vilipendiado sistemáticamente en su campaña para legalizar el aborto, diciendo que era sólo su jerarquía la que se oponía, en contra de la mayoría de los católicos), será la que lo acogerá en su seno. En diciembre de 1996, Bernard Nathanson recibió el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación en la fiesta de la Inmaculada Concepción en la Catedral de San Patricio de Nueva York. Allí obtendrá el perdón de todos sus pecados. Allí encontrará por fin la paz de su conciencia y la alegría de vivir en una fe viva y verdadera.
El 21 de febrero murió el doctor Bernard Nathanson. Seguir su vida, desde su ambiente familiar, pasando por su triste título de “Rey del Aborto”, su cambio a Pro-vida, hasta llegar a su conversión y muerte dentro de la Iglesia Católica, muestra uno de los ejemplos más trágicos y clarividentes de esa lucha de la verdad contra la mentira millonaria, prepotente y avasalladora del derecho al aborto.
Conmueve hondamente leer en su carta-testamento: “Soy responsable directo de 75.000 abortos lo que empuja a dirigirme al público poseyendo credibilidad sobre la materia. Fui uno de los fundadores de la asociación nacional para revocar las leyes sobre el Aborto en EE.UU., en 1968. Entonces una encuesta veraz hubiera establecido el hecho de que la mayoría de los norteamericanos estaban en contra de leyes permisivas sobre el aborto”.
Ante ésta confesión humillante que lo presenta con un hábil manipulador de la opinión pública, lo primero es preguntarse: ¿Qué le llevó a ese terrible precipicio moral? Él mismo, en su autobiografía –El dedo de Dios-, pone el comienzo en su ambiente familiar. A su padre, el doctor Joey Nathanson, el tono escéptico y positivista de la universidad pronto le destruyó lo inculcado de la religión judía. Su matrimonio con Harriet Dover -la madre de Bernard-, también judía, fue un fracaso. Antes de su boda, Joey quiso romper el compromiso pero Harriet lo amenazó con suicidarse. Habría sido un escándalo que habría manchado su brillante carrera de médico ginecólogo. Se casaron. La dote de Harriet resultaba un estímulo para ceder. Pero él sólo consiguió que los Dover, con la intervención de un juez, entregasen la mitad de la dote prometida. El ambiente del hogar era sórdido, "había demasiada malicia, conflictos y revanchismo y odio en la casa donde yo crecí", escribirá Bernard.
Pronto huirá a estudiar medicina en la Universidad de McGill (Montreal) y en 1945 se enamora de una bonita joven, Ruth, también judía. Conviven los fines de semana, hablan de matrimonio pero ocurre una desagradable sorpresa: Ruth quedó embarazada. Bernard escribió a su padre consultándole si debe casarse o no. “La respuesta fueron cinco billetes de 100 dólares junto con la recomendación de que eligiese entre abortar o ir a los Estados Unidos para casarse.” Así que Bernard puso su carrera por delante y convenció a Ruth para que abortase.
"Lloramos los dos por el niño que íbamos a perder y por nuestro amor que sabíamos iba a quedar irreparablemente dañado con lo que íbamos a hacer". Para esa intervención, Ruth va y vuelve sola. El abortista ha sido incompetente y Ruth, con una fuerte hemorragia, está a punto de morir. Se recuperará, pero pronto romperán su relación. Ese fue el primero –recordará Nathanson con tristeza- de sus 75.000 abortos y le servirá de entrada “al satánico mundo del aborto."
Bernard se inició como médico-residente en un hospital judío. Después pasó al Hospital de Mujeres de Nueva York y entró en contacto con el mundo del aborto clandestino. Contrae matrimonio con una joven judía “tan superficial como yo” y después de cuatro años y medio, se divorcian. Después conoce a Larry Lader, médico con una idea fija: conseguir una ley que permitiese el aborto libre. Ambos fundan, en 1969, la Liga de Acción Nacional por el Derecho al Aborto. Ambos trabajan dura y constantemente para cambiar la opinión pública norteamericana, muy opuesta a ese crimen. En 1971 Nathanson se mete de lleno en la práctica abortista. Se hace cargo de una clínica que estaba a punto de cerrar. Nathanson se da cuenta allí de una chocante paradoja pues también se atendían partos normales. Así, un día se estaba trabajando en un piso con el parto prematuro de un niño de 6 semanas y un piso mas abajo ¡abortando otro niño del mismo grado de desarrollo! Percibe la incoherencia de esa actitud pero sigue su gran actividad convenciendo y presionando para la liberación del aborto. Y a los cinco años, en 1973, su Liga consiguió que el Tribunal Supremo lo legalizara.
“¿Como lo conseguimos? Es importante conocer las tácticas que utilizamos, pues con pequeñas diferencias se repitieron con éxito en el mundo Occidental. Nuestro primer gran logro fue hacernos con los mass-media; les convencimos de que la causa proaborto favorecía a un avanzado liberalismo y sabiendo que en encuestas veraces seríamos derrotados, amañamos los resultados de supuestas encuestas y los publicamos en los mass-media; (…) Fue la táctica de exaltar la propia mentira y conseguimos un apoyo suficiente amañando el número de abortos ilegales que se producían anualmente en EE.UU. Esta cifra era de 100.000 aproximadamente, pero la que reiteradamente dimos a los "media" fue de 1,000.000. Y una mentira lo suficientemente reiterada la hace verdad el público.” ¡Terrible afirmación!
Si de reconocer errores se trata, comenzaré por reconocer dos de mi anterior artículo sobre el doctor Bernard Nathanson. El primero es que su libro autobiográfico no se llama “El dedo de Dios”, como yo escribí, sino La mano de Dios. El segundo es que escribí semanas donde debí escribir meses. Un embrión humano de seis semanas no es viable para nacer. En cambio un feto de seis semanas puede ser viable, con un difícil parto prematuro.
Los errores de Nathanson no fueron equivocaciones de este tipo. Estremece saber que al ser responsable, directo o indirecto, de más de 75.000 abortos, tenga el valor de reconocer: yo fui un asesino en serie.
"He abortado a los hijos no nacidos de amigos, colegas, conocidos e incluso profesores. Llegué incluso a abortar a mi propio hijo". A mitad de la década de los sesenta dejó embarazada a una mujer que lo amaba mucho: Ella quería seguir adelante con el embarazo pero él se negó. Puesto que yo era uno de los expertos en el tema, yo mismo realizaría el aborto, le expliqué. Y así lo hice". Con ello, en la dureza de su conciencia surge una pequeña grieta. Sin embargo en 1971 se le conoce como “el Rey del aborto” porque está en el apogeo de ese crimen. Al final de 1972, está cansado y harto. Y en 1973, cuando su campaña para legalizar el aborto ha triunfado, será precisamente cuando deja los abortos y pasa a ser jefe de obstetricia del St. Luke´s Hospital. Empieza a tener experiencia con la novedosa técnica de las ecografías. Ve latir el corazón de los fetos. Decide reconocer la verdad. Escribe en 1974 un artículo en The New England Journal of Medicine. Allí explica que en el feto existe vida humana y concluye: el aborto debe verse como la interrupción de un proceso que de otro modo habría producido un ciudadano del mundo. Negar esta realidad es el más craso tipo de evasión moral
Alguien podría preguntar: ¿acaso los otros médicos abortistas no sabían que estaban matando a un ser humano cuando lo hacían? Nathanson contestaba que: a 300 dólares cada uno, un millón quinientos cincuenta mil abortos en los Estados Unidos, implican una industria que produce 500 millones de dólares anualmente. En el 2011 esas cifras se han multiplicado enormemente. A ese interés económico puede añadirse ahora todas las implicaciones que el aborto legal tiene para la ideología anticristiana globalizante, el feminismo radical, los lobbys antinatalistas, etc. Cuando hay un interés personal egoísta, una ideología destructiva, o un interés profesional millonario, es fácil no querer ver, no querer saber. Por eso la reacción a su artículo no se hizo esperar. Le llovieron cartas y llamadas telefónicas insultantes especialmente de grupos feministas, de los implicados en la millonaria industria del aborto. Incluso recibió amenazas de muerte.
Pero él no se detendrá. Ha dado el primer paso heroico hacia la verdad e irá a más. En 1984 saldrá a la publicidad -pronto mundial- su video El grito silencioso. Pronto le seguirá el documental Eclipse de la Razón (1987), que explica los distintos procedimientos de aborto en detalle gráfico. Empieza ahora para él una terrible etapa de conciencia. En su posterior libro La mano de Dios (1996) recordará: Durante diez años, pasé por un periodo de transición. Me despertaba cada día a las cuatro o cinco de la mañana, mirando a la oscuridad y esperando (pero sin rezar todavía) que se encendiera un mensaje declarándome inocente frente a un jurado invisible. Tuvo la tentación del suicidio y buscó las falsas soluciones del alcohol, los tranquilizantes, libros de autoestima, consejeros, e incluso cuatro años de psicoanálisis. En 1989 asiste a una manifestación de grupos pro-vida alrededor de una clínica de abortos. El ambiente pacífico que allí vio le conmueve profundamente. Estaban serenos, contentos, cantaban, rezaban… Los mismos medios de comunicación que cubrían el suceso y los policías que vigilaban, estaban asombrados de la actitud de esas personas. Nathanson recuerda que, por primera vez en toda mi vida de adulto, empecé a considerar seriamente la noción de Dios, un Dios que había permitido que anduviera por todos los proverbiales circuitos del infierno, para enseñarme el camino de la redención y la misericordia a través de su gracia.
En 1992 publica una carta testimonio, una dura confesión de su pasado abortista y una clara defensa de toda vida humana. Allí dice: Es un hecho claro que el Aborto voluntario es una premeditada destrucción de vidas humanas. Es un acto de mortífera violencia. Como científico, no es que simplemente lo crea, sino que yo sé y conozco que la vida humana comienza en la concepción. Y aunque no soy de ningún credo religioso determinado, creo con todo mi corazón que existe una divinidad que nos ordena finalizar para siempre este infinitamente triste y vergonzoso crimen contra la humanidad.
Repaso ahora la agitada vida del Doctor Bernard Nathanson. Su hundimiento profesional y moral al ser “rey del aborto” y artífice principal de NARAL. el movimiento fraudulento, que consiguió legalizar el aborto. Su terrible hallazgo científico de que en todo aborto provocado se está matando a un ciudadano en ciernes, a un ser humano indefenso y absolutamente inocente. Su valiente proclamación pública de esa verdad que conllevaba reconocer su pasado como el de un “criminal en serie”. Después, su terrible lucha interior para obtener el perdón y la paz de su conciencia. Y por último el hallazgo de la fe cristiana dentro de la Iglesia Católica. Repaso reflexivamente toda esa trayectoria y otros datos que conozco de su vida y llego a una serie de conclusiones que estimo pueden ser útiles para muchas lectoras y lectores.
La primera, y creo que la más importante, es que los hombres y mujeres no somos ríos. Podemos cambiar el cauce de nuestras vidas. Podemos entrar en la carrera de la vida con una serie de carencias, defectos y obstáculos negativos, pero no estamos fatalmente destinados al fracaso. Tampoco al triunfo. Siempre seremos timoneles de nuestro barco. Tenemos libertad para cambiar su rumbo, incluso con un giro en “u”, antes impredecible, que les parecía imposible a los que creían conocernos. Pero ese golpe de timón requiere un gran esfuerzo de voluntad, de valentía, de sinceridad. La clave está en dos cosas importantísimas en toda vida: el arrepentimiento y el perdón. Ya escribí no hace mucho sobre eso, glosando las declaraciones de una teóloga alemana recientemente fallecida. Tema importantísimo para la salud moral de nuestro pueblo, donde muchos aquí siguen insistiendo, con odio y resentimiento, en el duro castigo de los pecados y delitos de los otros, y amnistía y olvido para los propios, autocalificados como simples “errores de juventud”.
La segunda es la importancia del hogar y el amor de los padres para la buena formación en humanidad de todo niño. Al leer su autobiografía, espanta la carencia de amor que tuvo Bernard Nathanson en su niñez y juventud. Crece en un hogar sórdido, egoísta, donde, según él, "había demasiada malicia, conflictos y revanchismo y odio”. Allí estaba dado el peor cimiento para el edificio de su posterior personalidad.
La tercera es la necesidad de una buena formación religiosa viva y profunda desde la infancia. Ver que el papá y la mamá la practican y la hacen coherente con la vida ordinaria. Nathanson no la tuvo. Su formación religiosa fue muy deficiente, casi nula. Sus padres practicaban rutinariamente algunos ritos del judaísmo, pero sus vidas estaban muy poco acordes con el Decálogo de Moisés. No sé si en su infancia algún maestro o rabino le enseñó las facetas más amables, paternales y profundas de Yahvé. Si lo hizo, no calaron en él, o las olvidó, porque de adulto dirá: Mi imagen de Dios era como la figura amenazadora, majestuosa y barbuda del Moisés de Miguel Ángel. Sentado en lo que parecía ser su trono, considerando mi destino y a punto de lanzar su juicio inexorablemente condenatorio. Así era mi Dios judío: terrible, despótico e implacable.
La cuarta, o la primera, según se mire, es que Dios siempre espera y ayuda. En la vida del doctor Nathanson la oculta mano de Dios, paciente y bondadosa, le va acercando a Él, poco a poco.
Cuando cumplía el servicio militar en la aviación, le sobra el tiempo y para llenarlo lee un libro sobre la Biblia. Allí descubre que el Dios del Nuevo Testamento “era una figura amable, clemente, e incomparablemente cariñosa”. También influirá el recuerdo de un profesor universitario al que siempre admiró, el psiquiatra judío Karl Stern. Transmitía una serenidad y una seguridad indefinibles. Entonces yo no sabía que en 1943, tras largos años de meditación, lectura y estudio, se había convertido al catolicismo. Nathanson leyó después su famoso libro El pilar de fuego donde Stern cuenta su conversión. Entonces comprende que Stern poseía un secreto que yo había buscado durante toda mi vida: El secreto de la paz de Cristo.
Ironía de su vida: Al final, la Iglesia Católica, (la que él había vilipendiado sistemáticamente en su campaña para legalizar el aborto, diciendo que era sólo su jerarquía la que se oponía, en contra de la mayoría de los católicos), será la que lo acogerá en su seno. En diciembre de 1996, Bernard Nathanson recibió el Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación en la fiesta de la Inmaculada Concepción en la Catedral de San Patricio de Nueva York. Allí obtendrá el perdón de todos sus pecados. Allí encontrará por fin la paz de su conciencia y la alegría de vivir en una fe viva y verdadera.
El cartel de las sectas
Por Robin de Ruiter | 25 de Febrero de 2008
(tomado prestado de www.yoinfluyo.com)
Es una lástima que muchos católicos, atraídos por la propaganda sectaria, han abandonado la Iglesia. No saben que se exponen a perder lo más precioso que un hombre puede tener: el don de la fe.
La mayoría de las sectas se valen de todos los medios para arrancarnos la fe: se aprovechan de nuestra soledad o tristeza, de nuestra pobreza, de nuestra ignorancia religiosa, y llegan a difundir las más groseras calumnias contra la Iglesia Católica. Atacan a la Santísima Virgen María, atacan al Papa, atacan la santa misa. En fin, atacan todo lo que somos y creemos.
A veces da la impresión que muchos católicos ven con indiferencia, y hasta con desdén, la continua labor de destrucción de la fe que un verdadero enjambre de sectas está realizando entre nosotros. Nos dormimos en nuestros laureles y cuando de repente despertamos, nos damos cuenta de que un considerable número ha abandonado ya la Iglesia, atraído por la propaganda sectaria.
No es aventurado decir que estamos ante una situación parecida a la del siglo XVI, cuando poblaciones enteras pasaron a formar parte del protestantismo. Muchos católicos no saben que fuera de la Iglesia no hay salvación y se exponen a perder lo más precioso que un hombre puede tener: el don de la fe. Espero que este artículo oriente de veras a todas las personas que se ven asediados continuamente por los propagandistas sectarios que cuestionan con insistencia, y muchas veces con agresividad, nuestra fe católica.
En 1970, un importante banco norteamericano, a la sazón el banco más poderoso de la tierra, le concedió al coreano de origen japonés, Sun Myung Moon, líder de la Iglesia de la Unificación (los moonies), un crédito importantísimo. Uno de sus directores elaboró un informe en el que insistió en la necesidad de sustituir a los católicos en Hispanoamérica por iglesias como los moonies.
Al igual que ciertos poderosos banqueros, Moon es un globalista fanático. Su Iglesia de la Unificación pretende hacer que la cristiandad se rija con las mismas reglas internacionales que los economistas de la globalización han planeado para juntar a todas las naciones del mundo. Para alcanzar esta meta, la gente de estos conglomerados tenía que infiltrar y neutralizar las fuerzas patrióticas de la llamada ala derecha republicana, que se oponía al sueño de un Nuevo Orden Mundial anticristiano. Si se observa atentamente, eso es precisamente lo que Moon pretende. Estas instituciones bancarias han donado también considerables cantidades de dinero para apoyar el despliegue de la Hare Krisna.
También tienen muchos lazos con la Iglesia de la Cienciología, la Ciencia Cristiana, el Ejército de Salvación, y los Bautistas. Así mismo, extienden su influencia sobre la Iglesia mormona, que tiene su cuartel general en Salt Lake City, bajo el nombre de Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Samuel W. Taylor, en su libro Rocky Mountain Empire (“The Later Day Saints Today”, p. 66), publicado en 1978, muestra que estos grupos financieros han dado también mucho dinero para ayudar a los mormones. Estos grupos de poder económico, la Iglesia de la Cienciología, los Testigos de Jehová, y los moonies, tienen muchos lazos con los mormones y están también implicados en el control de denominaciones cristianas.
Es interesante saber que entre los más destacados masones de alto nivel no sólo se encuentran todos los líderes de los mormones, sino también otros como el difunto Herbert W. Armstrong, fundador de la Iglesia de Dios Universal (que publica la revista La Pura Verdad), todos los líderes religiosos de los Testigos de Jehová, así como ciertos líderes evangelistas [1].
Estas organizaciones no sólo han sido establecidas para controlar la religión, sino que son también fundaciones exentas de impuestos, utilizadas por las familias "iluminadas" para evadir impuestos y ocultar su riqueza, al mismo tiempo que mantienen su poder financiero. La prensa controlada las hace aparecer como organizaciones caritativas, cuando en realidad muchos de los donativos de estas fundaciones son para su propio provecho.
Otra amenaza a la fe cristiana es el movimiento New Age (Nueva Era). Este movimiento está compuesto por grupos reducidos de miembros que son autónomos e independientes. Disfrazan sus objetivos bajo etiquetas generales como la búsqueda de un mundo nuevo, mejor que el actual. La Nueva Era no sólo interviene en incontables publicaciones y libros (cada semana aparecen unos 50 títulos nuevos), sino también en cursos de relajación, sesiones de canalización, yoga y “zen”. También difunden su propia música, a saber, la New Age Music. De la misma manera, intervienen en actos de propaganda en salones y teatros.
Procuran contar con la colaboración de todos los grupos y movimientos ecologistas, feministas, pacifistas, etcétera, que se oponen a la situación actual de la sociedad. Además de ejercer la Nueva Era gran influencia en la radio y televisión, numerosas editoriales se especializan en publicar sus temas preferidos: ocultismo, parapsicología, medicina alternativa, canalización, entre otros. En los últimos años, ha tratado de asociar con ella al clero de la Iglesia Católica. Para difundir su espíritu y doctrinas en el nivel intelectual se invita, entre otras personas, a muchos sacerdotes católicos a participar en sus encuentros internacionales, con todos los gastos pagados.
Con ocasión de una reunión en Gante, el Cardenal Godfried Danneels, Arzobispo de Malinas, Bruselas, publicó en la Navidad de 1990 una extensa carta pastoral titulada: “¿Cristo o Acuario? El católico frente a la New Age”. Aquí también queremos mencionar a la secta CENTI, (Centros de Teoterapia Integral) la cual últimamente se extiende cada vez más en diferentes países de Latinoamérica, contradiciendo y atacando descaradamente los dogmas de fe de la Iglesia Católica.
Este movimiento evangélico se ha establecido en 37 países, teniendo como sede principal la ciudad de Miami. Los miembros de la secta se definen como un grupo de misioneros de la Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia, organismo fundado por el doctor Néstor Chamorro Pesántez, quién ha desarrollado durante 36 años, junto a su esposa, una labor gran comisionista enmarcada por supuestos milagros, señales y prodigios. A pesar de su alegación a ser cristianos, es notable recalcar que las prácticas del movimiento son un remedo ridículo a las ceremonias del judaísmo. La mentira inicia desde la base de su teoría de la “teoterapia”.
Los líderes sectarios y adeptos, consideran al doctor Chamorro y esposa como "sus padres de la fe". Aducen también que este hombre milagroso fue el inventor de la "teoterapia" por inspiración divina. Los líderes de cada distrito inician a los novatos a la secta anticipando que no son un grupo evangelista, y a Chamorro lo introducen en las mentes, como un "escogido" de Dios para derramar por todo el mundo la forma correcta de entender y vivir el Evangelio mediante su “gran invento”. Sin embargo, sepa el lector que esta actividad no fue creada por el prodigioso Chamorro en la década de los sesenta.
Teoterapia es una modalidad de consejería cristiana que surgió en el pensamiento del Reverendo Mario E. Rivera Méndez en la década de los cincuenta. Luego de haber estudiado psicología, teología y aspectos de la medicina, Méndez vio la necesidad de integrar el conocimiento de estos diversos campos del saber humano para obtener una modalidad terapéutica que pudiera traer respuestas acerca de la condición humana y ayudar a las personas a lidiar con sus conflictos emocionales. El resultado de esta integración interdisciplinaria d como origen la modalidad de consejería cristiana llamada “teoterapia”.
El verdadero fundador se adelantó en una década a las fantásticas teorías inspiradas de Chamorro. Esta secta, cuyos fundadores han hecho una gran fortuna con base en los diezmos, primicias y otros beneficios que obligatoriamente adquieren de sus seguidores, cae en grandes contradicciones. Ofrecen además paquetes turísticos organizados por sus empresas de viajes (montada con el dinero de los adeptos), que incluyen viajes de retiros espirituales varias veces al año y la peregrinación obligada que todo "cristiano" debe hacer a Jerusalén, imitando a la religión musulmana que obliga la peregrinación a La Meca.
Para adquirir "voluntariamente" ingresos por parte de los adeptos, los pseudo líderes mal utilizan ciertos versículos de La Biblia, a fin de mentalizar a sus seguidores en que cada centavo que aportan es para la obra de Dios. Muchas familias han sido sacrificadas por medio de la separación de algunos de sus miembros queridos, fortunas y herencias resquebrajadas por "la causa de Dios".
Las empresas de los Chamorro en Colombia van desde la principal cadena radial denominada Colradio S.A., periódicos, incubadora de empresas y agencias de viajes en varias ciudades de ese país y Ecuador (quienes organizan las peregrinaciones anteriormente mencionadas a precios elevados en el mercado). Como valor agregado, mencionamos que el CENTI estuvo involucrado en un escándalo económico de grandes proporciones, sin que las causas, hasta el momento, hayan sido esclarecidas. La revista francesa Le Point publicó en 1993 que desde hace muchos años, los abogados de las distintas sectas destructivas trabajan juntos en casos judiciales en que las mismas son objeto de demandas.
La misma revista informó que durante una reunión en 1992 de diferentes representantes de las distintas sectas se fundó en Francia una federación llamada Firephim (Federación de las Minorías Religiosas y Filosóficas), una organización para defender los derechos de las sectas [2]. La presidenta de Firephim es la señora Gounord, de la Iglesia de la Cienciología; el tesorero es el líder de la secta Moon, Bernard Mitjaville; y el secretario general es el "raeliano" Jaques Aizac. El Wellspring Retreat and Resource Center for Post-Cult Rehabilitation publicó en el Wellspring Messenger de Julio-Agosto de 1994, una lista de las sectas destructivas que son miembros de este "cártel de las sectas". Entre muchas otras están los moonies, la Cienciología, cultos satánicos, la Meditación Trascendental, los raelianos (culto sexual), los druidas, muchos grupos de masones, la Wicca Occidental, los Niños de Dios, los bahais, los Testigos de Jehová, y muchas otros movimientos “religiosos”.
Las sectas, para confundir a los católicos sinceros, muchas veces sacan a relucir los defectos de los peores elementos entre la Iglesia católica. Muchos católicos no son conscientes de que los ataques por parte de las sectas no se refieren a la Iglesia como comunidad, sino a algunos católicos malos, ignorantes y rebeldes. Estos se llaman católicos, pero no viven su religión. Estos no son ovejas de Jesucristo (Jn. 10, 26-28). ¡No podemos fijarnos en ellos! No podemos pasar por alto todo lo bueno que se encuentra en la Iglesia católica.
Los pecados que cometan ciertos católicos no deben constituir obstáculo alguno para los cristianos sinceros. Mediante La Biblia y un examen de los documentos históricos, se puede identificar a la Iglesia Católica, sin lugar a dudas, con aquella única Iglesia que fundó Jesús. Cualquier enciclopedia seria, facilita las fechas de la Iglesia Católica, desde su fundación hasta hoy. Jesús fundó una sola Iglesia (Mt 16, 18), y no autorizó a nadie más para que fundara otra. Así mismo, prometió que los poderes del infierno no prevalecerán contra su Iglesia, y que “Él estaría con ella todos los días hasta que se termine este mundo” (Mt 28, 20).
Esta promesa es otra por la cual podemos identificar a la Iglesia Católica con la verdadera fundada por Cristo. ¡Nadie puede hundirla! Gracias a la asistencia y la protección de Cristo, la Iglesia sigue firme a pesar de todos los ataques que ha tenido que soportar durante los últimos dos mil años. Cristo está con nosotros y nos acompañará hasta que se termina este mundo (Mt. 28:20). Es una lástima que muchos católicos, atraídos por la propaganda sectaria, han abandonado la Iglesia. No saben que se exponen a perder lo más precioso que un hombre puede tener: el don de la fe.
Diversas voces autorizadas se han levantado para pedir que se vuelva a utilizar en la Iglesia una sana apologética [3]. El Pbro. Dizán Vázquez dice en su libro Católico: ¡Defiende tu fe!, que la Iglesia debe intensificar en su propio seno un proceso de evangelización integral que llegue a todos los bautizados que no han descubierto el tesoro inagotable de su fe. Es preciso ayudar a muchos católicos a recobrar la confianza en su propia Iglesia, en sus enseñanzas, y en su moral. Devolverles la seguridad de que su Iglesia no lo ha estado engañando, como lo repiten tanto los sectarios; ayudarlo a sentir justamente orgulloso de su identidad católica [4].
Referencias
[1] Fritz Springmeier & Cisco Wheeler, The Illuminati Formula used to create an Undetecable Total Mind Controlled Slave, Chackamas 1996, 255.
[2] Le Point, 27. February 1993, 4.
[3] Apologética es la parte de la teología que se dedica a exponer las pruebas y fundamentos de la fe católica, especialmente en confrontación con los ataques de que es objeto.
[4] Pbro. Dizán Vázquez, Católico: ¡Defiende tu fe!, Chihuahua, 1993.
(tomado prestado de www.yoinfluyo.com)
Es una lástima que muchos católicos, atraídos por la propaganda sectaria, han abandonado la Iglesia. No saben que se exponen a perder lo más precioso que un hombre puede tener: el don de la fe.
La mayoría de las sectas se valen de todos los medios para arrancarnos la fe: se aprovechan de nuestra soledad o tristeza, de nuestra pobreza, de nuestra ignorancia religiosa, y llegan a difundir las más groseras calumnias contra la Iglesia Católica. Atacan a la Santísima Virgen María, atacan al Papa, atacan la santa misa. En fin, atacan todo lo que somos y creemos.
A veces da la impresión que muchos católicos ven con indiferencia, y hasta con desdén, la continua labor de destrucción de la fe que un verdadero enjambre de sectas está realizando entre nosotros. Nos dormimos en nuestros laureles y cuando de repente despertamos, nos damos cuenta de que un considerable número ha abandonado ya la Iglesia, atraído por la propaganda sectaria.
No es aventurado decir que estamos ante una situación parecida a la del siglo XVI, cuando poblaciones enteras pasaron a formar parte del protestantismo. Muchos católicos no saben que fuera de la Iglesia no hay salvación y se exponen a perder lo más precioso que un hombre puede tener: el don de la fe. Espero que este artículo oriente de veras a todas las personas que se ven asediados continuamente por los propagandistas sectarios que cuestionan con insistencia, y muchas veces con agresividad, nuestra fe católica.
En 1970, un importante banco norteamericano, a la sazón el banco más poderoso de la tierra, le concedió al coreano de origen japonés, Sun Myung Moon, líder de la Iglesia de la Unificación (los moonies), un crédito importantísimo. Uno de sus directores elaboró un informe en el que insistió en la necesidad de sustituir a los católicos en Hispanoamérica por iglesias como los moonies.
Al igual que ciertos poderosos banqueros, Moon es un globalista fanático. Su Iglesia de la Unificación pretende hacer que la cristiandad se rija con las mismas reglas internacionales que los economistas de la globalización han planeado para juntar a todas las naciones del mundo. Para alcanzar esta meta, la gente de estos conglomerados tenía que infiltrar y neutralizar las fuerzas patrióticas de la llamada ala derecha republicana, que se oponía al sueño de un Nuevo Orden Mundial anticristiano. Si se observa atentamente, eso es precisamente lo que Moon pretende. Estas instituciones bancarias han donado también considerables cantidades de dinero para apoyar el despliegue de la Hare Krisna.
También tienen muchos lazos con la Iglesia de la Cienciología, la Ciencia Cristiana, el Ejército de Salvación, y los Bautistas. Así mismo, extienden su influencia sobre la Iglesia mormona, que tiene su cuartel general en Salt Lake City, bajo el nombre de Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Samuel W. Taylor, en su libro Rocky Mountain Empire (“The Later Day Saints Today”, p. 66), publicado en 1978, muestra que estos grupos financieros han dado también mucho dinero para ayudar a los mormones. Estos grupos de poder económico, la Iglesia de la Cienciología, los Testigos de Jehová, y los moonies, tienen muchos lazos con los mormones y están también implicados en el control de denominaciones cristianas.
Es interesante saber que entre los más destacados masones de alto nivel no sólo se encuentran todos los líderes de los mormones, sino también otros como el difunto Herbert W. Armstrong, fundador de la Iglesia de Dios Universal (que publica la revista La Pura Verdad), todos los líderes religiosos de los Testigos de Jehová, así como ciertos líderes evangelistas [1].
Estas organizaciones no sólo han sido establecidas para controlar la religión, sino que son también fundaciones exentas de impuestos, utilizadas por las familias "iluminadas" para evadir impuestos y ocultar su riqueza, al mismo tiempo que mantienen su poder financiero. La prensa controlada las hace aparecer como organizaciones caritativas, cuando en realidad muchos de los donativos de estas fundaciones son para su propio provecho.
Otra amenaza a la fe cristiana es el movimiento New Age (Nueva Era). Este movimiento está compuesto por grupos reducidos de miembros que son autónomos e independientes. Disfrazan sus objetivos bajo etiquetas generales como la búsqueda de un mundo nuevo, mejor que el actual. La Nueva Era no sólo interviene en incontables publicaciones y libros (cada semana aparecen unos 50 títulos nuevos), sino también en cursos de relajación, sesiones de canalización, yoga y “zen”. También difunden su propia música, a saber, la New Age Music. De la misma manera, intervienen en actos de propaganda en salones y teatros.
Procuran contar con la colaboración de todos los grupos y movimientos ecologistas, feministas, pacifistas, etcétera, que se oponen a la situación actual de la sociedad. Además de ejercer la Nueva Era gran influencia en la radio y televisión, numerosas editoriales se especializan en publicar sus temas preferidos: ocultismo, parapsicología, medicina alternativa, canalización, entre otros. En los últimos años, ha tratado de asociar con ella al clero de la Iglesia Católica. Para difundir su espíritu y doctrinas en el nivel intelectual se invita, entre otras personas, a muchos sacerdotes católicos a participar en sus encuentros internacionales, con todos los gastos pagados.
Con ocasión de una reunión en Gante, el Cardenal Godfried Danneels, Arzobispo de Malinas, Bruselas, publicó en la Navidad de 1990 una extensa carta pastoral titulada: “¿Cristo o Acuario? El católico frente a la New Age”. Aquí también queremos mencionar a la secta CENTI, (Centros de Teoterapia Integral) la cual últimamente se extiende cada vez más en diferentes países de Latinoamérica, contradiciendo y atacando descaradamente los dogmas de fe de la Iglesia Católica.
Este movimiento evangélico se ha establecido en 37 países, teniendo como sede principal la ciudad de Miami. Los miembros de la secta se definen como un grupo de misioneros de la Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia, organismo fundado por el doctor Néstor Chamorro Pesántez, quién ha desarrollado durante 36 años, junto a su esposa, una labor gran comisionista enmarcada por supuestos milagros, señales y prodigios. A pesar de su alegación a ser cristianos, es notable recalcar que las prácticas del movimiento son un remedo ridículo a las ceremonias del judaísmo. La mentira inicia desde la base de su teoría de la “teoterapia”.
Los líderes sectarios y adeptos, consideran al doctor Chamorro y esposa como "sus padres de la fe". Aducen también que este hombre milagroso fue el inventor de la "teoterapia" por inspiración divina. Los líderes de cada distrito inician a los novatos a la secta anticipando que no son un grupo evangelista, y a Chamorro lo introducen en las mentes, como un "escogido" de Dios para derramar por todo el mundo la forma correcta de entender y vivir el Evangelio mediante su “gran invento”. Sin embargo, sepa el lector que esta actividad no fue creada por el prodigioso Chamorro en la década de los sesenta.
Teoterapia es una modalidad de consejería cristiana que surgió en el pensamiento del Reverendo Mario E. Rivera Méndez en la década de los cincuenta. Luego de haber estudiado psicología, teología y aspectos de la medicina, Méndez vio la necesidad de integrar el conocimiento de estos diversos campos del saber humano para obtener una modalidad terapéutica que pudiera traer respuestas acerca de la condición humana y ayudar a las personas a lidiar con sus conflictos emocionales. El resultado de esta integración interdisciplinaria d como origen la modalidad de consejería cristiana llamada “teoterapia”.
El verdadero fundador se adelantó en una década a las fantásticas teorías inspiradas de Chamorro. Esta secta, cuyos fundadores han hecho una gran fortuna con base en los diezmos, primicias y otros beneficios que obligatoriamente adquieren de sus seguidores, cae en grandes contradicciones. Ofrecen además paquetes turísticos organizados por sus empresas de viajes (montada con el dinero de los adeptos), que incluyen viajes de retiros espirituales varias veces al año y la peregrinación obligada que todo "cristiano" debe hacer a Jerusalén, imitando a la religión musulmana que obliga la peregrinación a La Meca.
Para adquirir "voluntariamente" ingresos por parte de los adeptos, los pseudo líderes mal utilizan ciertos versículos de La Biblia, a fin de mentalizar a sus seguidores en que cada centavo que aportan es para la obra de Dios. Muchas familias han sido sacrificadas por medio de la separación de algunos de sus miembros queridos, fortunas y herencias resquebrajadas por "la causa de Dios".
Las empresas de los Chamorro en Colombia van desde la principal cadena radial denominada Colradio S.A., periódicos, incubadora de empresas y agencias de viajes en varias ciudades de ese país y Ecuador (quienes organizan las peregrinaciones anteriormente mencionadas a precios elevados en el mercado). Como valor agregado, mencionamos que el CENTI estuvo involucrado en un escándalo económico de grandes proporciones, sin que las causas, hasta el momento, hayan sido esclarecidas. La revista francesa Le Point publicó en 1993 que desde hace muchos años, los abogados de las distintas sectas destructivas trabajan juntos en casos judiciales en que las mismas son objeto de demandas.
La misma revista informó que durante una reunión en 1992 de diferentes representantes de las distintas sectas se fundó en Francia una federación llamada Firephim (Federación de las Minorías Religiosas y Filosóficas), una organización para defender los derechos de las sectas [2]. La presidenta de Firephim es la señora Gounord, de la Iglesia de la Cienciología; el tesorero es el líder de la secta Moon, Bernard Mitjaville; y el secretario general es el "raeliano" Jaques Aizac. El Wellspring Retreat and Resource Center for Post-Cult Rehabilitation publicó en el Wellspring Messenger de Julio-Agosto de 1994, una lista de las sectas destructivas que son miembros de este "cártel de las sectas". Entre muchas otras están los moonies, la Cienciología, cultos satánicos, la Meditación Trascendental, los raelianos (culto sexual), los druidas, muchos grupos de masones, la Wicca Occidental, los Niños de Dios, los bahais, los Testigos de Jehová, y muchas otros movimientos “religiosos”.
Las sectas, para confundir a los católicos sinceros, muchas veces sacan a relucir los defectos de los peores elementos entre la Iglesia católica. Muchos católicos no son conscientes de que los ataques por parte de las sectas no se refieren a la Iglesia como comunidad, sino a algunos católicos malos, ignorantes y rebeldes. Estos se llaman católicos, pero no viven su religión. Estos no son ovejas de Jesucristo (Jn. 10, 26-28). ¡No podemos fijarnos en ellos! No podemos pasar por alto todo lo bueno que se encuentra en la Iglesia católica.
Los pecados que cometan ciertos católicos no deben constituir obstáculo alguno para los cristianos sinceros. Mediante La Biblia y un examen de los documentos históricos, se puede identificar a la Iglesia Católica, sin lugar a dudas, con aquella única Iglesia que fundó Jesús. Cualquier enciclopedia seria, facilita las fechas de la Iglesia Católica, desde su fundación hasta hoy. Jesús fundó una sola Iglesia (Mt 16, 18), y no autorizó a nadie más para que fundara otra. Así mismo, prometió que los poderes del infierno no prevalecerán contra su Iglesia, y que “Él estaría con ella todos los días hasta que se termine este mundo” (Mt 28, 20).
Esta promesa es otra por la cual podemos identificar a la Iglesia Católica con la verdadera fundada por Cristo. ¡Nadie puede hundirla! Gracias a la asistencia y la protección de Cristo, la Iglesia sigue firme a pesar de todos los ataques que ha tenido que soportar durante los últimos dos mil años. Cristo está con nosotros y nos acompañará hasta que se termina este mundo (Mt. 28:20). Es una lástima que muchos católicos, atraídos por la propaganda sectaria, han abandonado la Iglesia. No saben que se exponen a perder lo más precioso que un hombre puede tener: el don de la fe.
Diversas voces autorizadas se han levantado para pedir que se vuelva a utilizar en la Iglesia una sana apologética [3]. El Pbro. Dizán Vázquez dice en su libro Católico: ¡Defiende tu fe!, que la Iglesia debe intensificar en su propio seno un proceso de evangelización integral que llegue a todos los bautizados que no han descubierto el tesoro inagotable de su fe. Es preciso ayudar a muchos católicos a recobrar la confianza en su propia Iglesia, en sus enseñanzas, y en su moral. Devolverles la seguridad de que su Iglesia no lo ha estado engañando, como lo repiten tanto los sectarios; ayudarlo a sentir justamente orgulloso de su identidad católica [4].
Referencias
[1] Fritz Springmeier & Cisco Wheeler, The Illuminati Formula used to create an Undetecable Total Mind Controlled Slave, Chackamas 1996, 255.
[2] Le Point, 27. February 1993, 4.
[3] Apologética es la parte de la teología que se dedica a exponer las pruebas y fundamentos de la fe católica, especialmente en confrontación con los ataques de que es objeto.
[4] Pbro. Dizán Vázquez, Católico: ¡Defiende tu fe!, Chihuahua, 1993.
Entremos en La Cuaresma
Por Mons. Ramòn Benito De La Rosa y Carpio
Vamos a interrumpir las entregas que estoy haciendo, desde el sábado 26 de febrero sobre el tema “El papel de los laicos en la Iglesia”, ya que empieza el tiempo de la Cuaresma, que hace parte de la vida cristiana y de la cultura dominicana, y creo conveniente referirme a ella.
La práctica cuaresmal se remonta a los días de Jesucristo mismo.
Él pasó cuarenta días y cuarenta noches en ayuno total y en oración en el desierto de Judá, como preparación inmediata para su ministerio. Allí sufrió las tentaciones del diablo, relacionadas con el placer, el dinero y el poder, y las venció. Es, pues, un ejercicio milenario del cristianismo.
Como de costumbre, el Papa Benedicto XVI ha enviado un mensaje para la Cuaresma 2011. Hoy quiero destacar unos puntos de dicho mensaje, que me parecen interesantes y novedosos, dentro del esquema tradicional.
La Cuaresma, como hemos dicho, dura cuarenta días. Dentro de ellos hay cinco domingos, en cada uno de los cuales se lee un relato del Evangelio, significativo para los objetivos espirituales propios de este período. También se acentúan tres prácticas, la limosna, el ayuno y la oración (escucha de la Palabra de Dios y diálogo con Él). El Papa Benedicto XVI, precisamente, se refiere a esos ocho puntos, los cinco domingos de la Cuaresma y las tres prácticas tradicionales. En verdad que cada uno es un tema en sí mismo. En su mensaje el Papa nos introduce en ellos con profundas y hermosas pistas. Son los que, precisamente, quiero destacar.
1. LAS TENTACIONES: Mateo 4, 1-11
“El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la Gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf. Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25).
Es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha «contra los Dominadores de este mundo tenebroso» (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal”.
2. LA TRANSFIGURACIÓN: Mateo 17, 1-9
“El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor”.
3. LA SAMARITANA: Juan 4, 5-42
“La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín”.
4. EL CIEGO DE NACIMIENTO: Juan 9, 1-41
“El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».
5. LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO: Juan 11, 1-45
“Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27).
La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza”.
6. EL AYUNO
“El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa -y no sólo de lo superfluo- aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf. Mc 12, 31)”.
7. LA LIMOSNA
“En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir.
La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años... Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma”» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia”.
8. LA ORACIÓN
“En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo.
La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la trascendencia, simplemente marca nuestros pasos hacia un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna”.
Vamos a interrumpir las entregas que estoy haciendo, desde el sábado 26 de febrero sobre el tema “El papel de los laicos en la Iglesia”, ya que empieza el tiempo de la Cuaresma, que hace parte de la vida cristiana y de la cultura dominicana, y creo conveniente referirme a ella.
La práctica cuaresmal se remonta a los días de Jesucristo mismo.
Él pasó cuarenta días y cuarenta noches en ayuno total y en oración en el desierto de Judá, como preparación inmediata para su ministerio. Allí sufrió las tentaciones del diablo, relacionadas con el placer, el dinero y el poder, y las venció. Es, pues, un ejercicio milenario del cristianismo.
Como de costumbre, el Papa Benedicto XVI ha enviado un mensaje para la Cuaresma 2011. Hoy quiero destacar unos puntos de dicho mensaje, que me parecen interesantes y novedosos, dentro del esquema tradicional.
La Cuaresma, como hemos dicho, dura cuarenta días. Dentro de ellos hay cinco domingos, en cada uno de los cuales se lee un relato del Evangelio, significativo para los objetivos espirituales propios de este período. También se acentúan tres prácticas, la limosna, el ayuno y la oración (escucha de la Palabra de Dios y diálogo con Él). El Papa Benedicto XVI, precisamente, se refiere a esos ocho puntos, los cinco domingos de la Cuaresma y las tres prácticas tradicionales. En verdad que cada uno es un tema en sí mismo. En su mensaje el Papa nos introduce en ellos con profundas y hermosas pistas. Son los que, precisamente, quiero destacar.
1. LAS TENTACIONES: Mateo 4, 1-11
“El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la Gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf. Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25).
Es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha «contra los Dominadores de este mundo tenebroso» (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal”.
2. LA TRANSFIGURACIÓN: Mateo 17, 1-9
“El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor”.
3. LA SAMARITANA: Juan 4, 5-42
“La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín”.
4. EL CIEGO DE NACIMIENTO: Juan 9, 1-41
“El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».
5. LA RESURRECCIÓN DE LÁZARO: Juan 11, 1-45
“Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27).
La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza”.
6. EL AYUNO
“El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa -y no sólo de lo superfluo- aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf. Mc 12, 31)”.
7. LA LIMOSNA
“En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir.
La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años... Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma”» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia”.
8. LA ORACIÓN
“En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo.
La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la trascendencia, simplemente marca nuestros pasos hacia un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna”.
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