Una idea central...

Somos La Iglesia católica


Nuestra familia está compuesta por personas de toda raza. Somos jóvenes y ancianos, ricos y pobres, hombres y mujeres, pecadores y santos.

Nuestra familia ha perseverado a través de los siglos y establecido a lo ancho de todo el mundo.

Con la gracia de Dios hemos fundado hospitales para poder cuidar a los enfermos, hemos abierto orfanatorios para cuidar de los niños, ayudamos a los más pobres y menos favorecidos. Somos la más grande organización caritativa de todo el planeta, llevando consuelo y alivio a los más necesitados.Educamos a más niños que cualquier otra institución escolar o religiosa.

Inventamos el método científico y las leyes de evidencia. Hemos fundado el sistema universitario.

Defendemos la dignidad de la vida humana en todas sus formas mientras promovemos el matrimonio y la familia.

Muchas ciudades llevan el nombre de nuestros venerados santos, que nos han precedido en el camino al cielo.

Guiados por el Espíritu Santo hemos compilado La Biblia. Somos transformados continuamente por Las Sagradas Escrituras y por la sagrada Tradición, que nos han guiado consistentemente por más de dos mil (2’000) años.

Somos… La Iglesia católica.

Contamos con más de un billón (1’000’000’000) de personas en nuestra familia compartiendo los Sacramentos y la plenitud de la fe cristiana. Por siglos hemos rezado por ti y tu familia, por el mundo entero, cada hora, cada día, cada vez que celebramos La Santa Misa.

Jesús de Nazaret ha puesto el fundamento de nuestra fe cuando dijo a Simón-Pedro, el primer Papa: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella» (Mt. XVI, 18).

Durante XX siglos hemos tenido una línea ininterrumpida de Pastores guiando nuestro rebaño, La Iglesia universal, con amor y con verdad, en medio de un mundo confuso y herido. Y en este mundo lleno de caos, problemas y dolor, es consolador saber que hay algo consistente, verdadero y sólido: nuestra fe católica y el amor eterno que Dios tiene y ha tenido por toda la creación.

Si has permanecido alejado de La Iglesia católica, te invitamos a verla de un modo nuevo hoy, visita www.catolicosregresen.org.

Somos una familia unida en Cristo Jesús, nuestro Señor y Salvador. Somos católicos, bienvenido a Casa...

Contenido del Blog

Tiempo de carnaval o de Cuaresma

Carnaval: Tiempo que se destinaba a las diversiones desde el Día de los Reyes hasta el Miércoles de Ceniza. También se aplica sólo a los tres días que preceden al Miércoles de Ceniza.

También se le llama Carnestolendas, por ser los tres días de carne antes de entrar en el período de abstinencia, ayuno y penitencia.

En todos los países en que se celebra el carnaval se toma en cuenta lo que significa: desahogarse de los deseos de la carne antes de entrar en tiempo de Cuaresma.

Hoy debería haber sido la celebración de nuestras fiestas de Carnaval, pero se insiste en celebrarlo durante el tiempo de Cuaresma. Y no sabemos aún a qué se debe esto. Pensábamos que tantas reuniones para separar las fiestas de carnaval con la cuaresma, eran un hecho.

¿Por qué se vuelve a caer en la incoherencia de hacer vivir a un pueblo católico de espalda a sus creencias? O, ¿ya no somos un pueblo católico?

¿Qué ha pasado con nuestras tradiciones cristianas católicas? Con nuestra pasividad hemos dejado que los enemigos del Reino nos quiten nuestro tesoro espiritual.

“Los carnavales que se organizan y celebran en muchas ciudades del mundo no son fiestas de las que se suele salir mejores de lo que somos. Tienen más de paganas que de cristianas. En estas fiestas es muy frecuente usar máscaras para cubrirse la cara y también seguramente para encubrir la vergüenza de actuar de manera diferente de lo que somos.

También los actores y payasos se cubren con la máscara, ríen y lloran conforme lo reclama el papel que representan; pero siempre se trata de una actitud simulada... Pero la máscara con que nos encubrimos sólo puede engañar a los hombres; no a Dios, que todo lo sabe y todo lo ve que y que penetra con su divina mirada hasta el fondo de nuestros corazones.” (Tomado de La Palabra en Cuaresma de Mons. Pepén).

“Sáname, Señor, porque he pecado contra Ti”, es el Salmo 40 que nos trae hoy la Liturgia de la Palabra.

Pan y Circo. Eso le daban los Romanos al pueblo para que olvidaran sus penurias.

¡Despierten, cristianos! Ya está bueno de mantenernos al margen de todo lo que sucede a nuestro alrededor.

No necesitamos de fiestas de la carne para sentirnos felices. Tenemos a Cristo. Somos sus testigos y misioneros, y debemos luchar por revelar Su presencia a todos los hombres de buena voluntad. Vamos a vivir estos 40 días de desierto que comienzan en esta semana, con espíritu de conversión.

Maruchi R. de Elmúdesi

melmudesi@hotmail.com

El Padre Maciel y los Legionarios de Cristo

Habla la otra hija del P. Marcial Maciel

Ayer, 4 de febrero, sin que nadie se lo esperara, apareció de repente, como salida de la nada, una hija del P. Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Fue la gran noticia a ocho columnas que recorrió las rotativas del mundo entero, desde el enorme "New York Times", hasta el pequeñito "Diario de Tingüindín", pasando por el "Washington Post", "El País", "Le Monde" y cientos de periódicos más, incluyendo la blogósfera a nivel internacional.

Esa chiquilla, hasta ayer desconocida, sin deberla ni temerla, se ha hecho famosa en el mundo entero en un solo día y... no puedo negar que eso me ha hecho sentirme un poco celosa, pues... yo no saldré publicada en todos los diarios (tal vez en ninguno) y ¡también soy hija del P. Maciel!

No llevo su sangre en mis venas (por eso no soy noticia), pero gran parte de lo que soy (casi todo) se lo debo a él. Sí, el P. Maciel es mi padre (Nuestro Padre, como cariñosamente le llamamos los miembros del Regnum Christi) y lo digo con mucho orgullo.

Es cierto que sus genes no son mis genes (ésos, los heredé de mis padres biológicos) pero mi cerebro está lleno de los pensamientos que él me enseñó; mis palabras están contagiadas de las palabras que desde niña leí en sus cartas, al grado que a veces confundo las suyas con las mías; mi espiritualidad es la espiritualidad que él me enseñó a desarrollar; mi vida de oración es tal como él me enseñó a orar; mi corazón siente tal como él me enseñó a sentir, siempre poniendo a los demás antes que a mí.

De él recibí las pautas para llevar con éxito mi vida matrimonial, para educar a mis hijos con disciplina y delicadeza, para trabajar con ardor por la salvación de las almas y la extensión del Reino de Cristo. Gracias a él conocí a Dios y pude tener un encuentro personal con Jesucristo, que se convirtió, desde mi adolescencia, en el Centro, Modelo y Criterio de mi vida. Soy, sin lugar a dudas, una auténtica hija del P. Maciel.

Pero... ella, mi hermana menor, la que acaba de aparecer, y no yo, es a la que han hecho famosa todos los diarios. Era de esperarse, pues ella es su hija como fruto de la debilidad humana y de un pecado secreto, de ésos que todos hemos cometido en alguna ocasión (y eso, lo escandaloso y turbio es lo que busca la prensa). Yo, en cambio, no soy noticia... porque soy hija de las cosas buenas del P. Maciel, soy fruto de sus muchas buenas obras, de sus buenos pensamientos, de su fortaleza, de su entrega; de su amor a Jesucristo, a las almas y a la Iglesia; de su intensa vida de oración y su enorme riqueza intelectual, espiritual y apostólica que dejó plasmada en su cartas y en las constituciones de la Legión y el Regnum Christi.

¿Es ella, la ahora famosa, más hija del P. Maciel que lo que soy yo? No, creo que no.

En fin... muchos me preguntaban ayer si no me sentía triste y decepcionada de Nuestro Padre con la noticia de su «doble vida». No, en absoluto. «Dobles vidas» las tenemos todos, porque todos en la Iglesia somos pecadores y nuestra vida virtuosa se ve continuamente tentada por las astucias del demonio y manchada por el pecado.

Gracias a Dios, contamos con el sacramento de la Penitencia, que nos permite, con un sincero arrepentimiento, limpiar el pasado y empezar a caminar de nuevo en gracia. Estoy plenamente segura de que Nuestro Padre recurrió a ese sacramento y que ahora está en la Gloria de Dios, no por sus pecados (que deben haber sido muchos) sino por las innumerables buenas obras que realizó durante su vida en bien de la Iglesia y las almas.

Sé que muchos se retirarán avergonzados al conocer los pecados de Nuestro Padre. Yo me quedo aquí, con los que queden, para continuar la hermosa obra que inició el P. Maciel, defendiendo nuestro carisma fundacional, para que no se pierda nada de todo lo bueno que él nos dejó en herencia.

Soy «la otra hija del P. Maciel» y, aunque no soy noticia, a él, mi padre («Nuestro Padre»), sólo le debo (al igual que ayer y que siempre) un gran respeto, una venerable admiración, un profundo cariño filial y un sincero y enorme agradecimiento. ¡Que Dios lo guarde en su Gloria!

05.II.2009

Lucrecia Rego de Planas – Directora de http://www.catholic.net/

Cortesía de: http://www.conocereisdeverdad.org/

Punto de Vista en AciPrensa:

Los legionarios de Cristo

Los legionarios de Cristo 2

Un cristiano no necesita el "yoga"

Por María Victoria Camino

El yoga, disciplina espiritual arraigada en la religión del hinduismo, no es compatible con el cristianismo, ni en la idea de Dios, ni en la idea del hombre ni en su finalidad. Por eso, un cristiano debe preguntarse si de verdad es prudente involucrarse en la práctica del yoga. A Dios, ese que los hindúes y yoghis llaman Brahman, lo conciben como un ser impersonal que abarca todo el Universo; es panteísmo. El Dios de la Biblia, en el que creemos los cristianos, es el Creador del Universo y distinto de éste. "La principal enseñanza del yoga es que la verdadera naturaleza del hombre es divina" (Swami Ajaya). La finalidad del yoga es la unión con Brahman.

Para los cristianos, el hombre es criatura de Dios, no un dios, y su finalidad es amarle y ser feliz con Él por toda la eternidad. Pero ese amor a Dios incluye el amor al prójimo. En el cristianismo no hay ni individualismo ni egoísmo ni narcisismo, sino apertura a los demás como requisito indispensable para que el amor a Dios sea verdadero.

Algunos cristianos que practican yoga, dicen que lo hacen sólo como ejercicio físico, pero eso sólo puede ser válido al principio, ya que la finalidad del hatha yoga, o yoga físico, es considerado como una forma de ayudar al yogui a lograr la iluminación o unión con Brahman, o conciencia universal (nada tiene que ver esto con el cristianismo sino que se opone a él).

Hay programas de ejercicios físicos muy beneficiosos y sin los añadidos de religiones orientales que no son para el cristiano auténtico; por ejemplo, el estiramiento, el aerobic, el ballet acuático, etc.

Pese a la propaganda de supuestos beneficios para la salud, no siempre resulta así y pueden desencadenarse problemas físicos y para la mente. Dice Swami Prabhavananda: "A menos que se hagan correctamente, hay una buena posibilidad de dañar el cerebro. Y las personas que practican este tipo de respiración sin una supervisión adecuada pueden sufrir una enfermedad que ninguna ciencia o médico conocidos pueden curar". Gopi Krishna, al describir el despertar del "kundalini" o el poder de la serpiente enroscada, cuenta así su experiencia: "Fue variable durante muchos años, dolorosa, obsesiva... He pasado por casi todas las etapas de ... tipos de mente: mediúmica, psicótica y otros; durante un tiempo estuve alternando entre la cordura y la locura".

¿El yoga para prepararse a la oración? Un cristiano no necesita, para aprender a orar, recurrir al yoga ni a práctica esotérica alguna. La oración cristiana y la mística Nueva Era son diferentes en el fin y en los métodos. La oración contemplativa busca la unión con Dios por el amor, sabiendo que la esencia del hombre ni es divina ni puede llegar a serlo.

La Iglesia afirma en el Documento "Cristo portador del Agua de la vida": "Para los cristianos, la vida espiritual consiste en una relación con Dios que se va haciendo cada vez más profunda con la ayuda de la gracia, en un proceso que ilumina también la relación con nuestros hermanos. La espiritualidad, para la Nueva Era, significa experimentar estados de conciencia dominados por un sentido de armonía y fusión con el Todo. Así, «mística» no se refiere a un encuentro con el Dios trascendente en la plenitud del amor, sino a la experiencia provocada por un volverse sobre sí mismo, un sentimiento exaltante de estar en comunión con el universo, de dejar que la propia individualidad se hunda en el gran océano del Ser", el Cosmos.

Vayamos a lo nuestro: Para hacer oración mental, tenemos a nuestra disposición las enseñanzas de San Ignacio de Loyola (el método ignaciano), tan fielmente seguido por el Siervo de Dios Padre Tomás Morales, jesuita, en Retiros y Ejercicios Espirituales de su Fundación "La Milicia de Santa María"; la corriente mística de Santa Teresa de Jesús; también, la oración carismática que enseña, por ejemplo, el Padre James Manjackal.

Escribió el Padre Manjackal en su artículo sobre el yoga: "La apostasía e infidelidad, la frialdad religiosa y la indiferencia han llegado a Europa a partir de que fueron introducidas en Occidente la mística y las meditaciones orientales, las prácticas esotéricas y las de la Nueva Era", y habla de la necesidad de "la proclamación enérgica del mensaje de Cristo que viene de la Biblia y que es interpretado por la Iglesia para evitar dudas y confusiones que se difunden en Occidente entre muchos cristianos, y llevarles al Camino, la Verdad y la Vida: Jesucristo", pues "sólo la verdad puede hacernos libres".

El Estado Vaticano

80 años del Estado Vaticano:
un pequeño territorio para una gran misión

Su extensión es de 44 hectáreas y, sin lugar a dudas, son las 44 hectáreas mejor aprovechadas que posee cualquier país. Dentro de sus murallas medievales y renacentistas se atesoran milenios de arte, historia y literatura, y es el único Estado declarado enteramente Patrimonio de la Humanidad. ¿Cuál es el origen del país más pequeño del mundo? ¿El Vaticano siempre ha tenido la extensión territorial que hoy conocemos? ¿Por qué una realidad temporal para una misión espiritual? ¿Cómo está organizado el Vaticano hoy día?

I. El Patrimonio de san Pedro

Se conoce como Patrimonio de san Pedro (Patrimonium Petri) a las donaciones que, desde los primeros años del cristianismo en Roma y sus alrededores, muchas personas hacían al Príncipe de los Apóstoles en la figura del Papa.

Posiblemente, el primer núcleo patrimonial del que crecería luego todo el Estado Pontificio, fue el sepulcro de san Pedro; después vino el cementerio de san Calixto y, en cierta forma, también las catacumbas.

El emperador (306-337) Constantino (c. 274-337) fue uno de los primeros bienhechores al donar a la Iglesia las basílicas de san Pedro y san Pablo, dotándolas de otras extensiones que pertenecían a su patrimonio personal. Otros ricos terratenientes, patricios romanos y fieles en general, dejaban en herencia sus bienes (minas, campos, prados, etc.) al Papa en cuanto sucesor de san Pedro. Así se formó ese patrimonio, que luego se extendió por otras provincias.

Es en el Patrimonium Petri donde encontramos la raíz de la soberanía pontificia, una soberanía que fue creciendo y consolidándose conforme aumentaban los donativos al Romano Pontífice y disminuía la influencia de la sede del Imperio Romano que había pasado de Roma a Constantinopla.

Tras este cambio, los habitantes de Roma hallaron en el Papa no sólo un pastor espiritual sino también una autoridad temporal. Fue él quien les protegió y organizó ante los continuos ataques de las tribus bárbaras y quien administro los bienes y rentas del Patrimonium Petri procurando ayudarles en sus necesidades. Fue el Papa san León Magno, por ejemplo, quien hizo frente a Atila (452) y a Genserico (455).

II. El Ducado de Roma y la República santa de la Iglesia de Dios

Fue con Gregorio II (715-731) que el Papa aparece por vez primera como señor temporal del Ducado de Roma, un ducado que abarcaba, al sur, toda la Campania y, al norte, la Tuscia romana. No obstante, Gregorio II reconoce la autoridad suprema del Emperador bizantino que se hallaba en Constantinopla y que tenía, para el occidente del imperio, la sede del exarcado en Rávena.

Durante el pontificado del sirio Gregorio III (731-741) aparece en la correspondencia oficial una expresión nueva para designar al Ducado de Roma y a otros territorios del Patrimonium Petri: “República santa de la Iglesia de Dios”. El soberano de derecho aún es el emperador bizantino, pero de hecho ya lo es el Papa. De suyo, Gregorio III impulsa una política de independencia de Constantinopla (Bizancio). En este sentido, Gregorio III da un cambio estratégico al pedir ayuda a los francos (tribu de origen germánico que, con el paso del tiempo, se establecería en los territorios de la actual Francia), y no al emperador, ante el asedio de la tribu longobarda del norte de la actual Italia. Esta actitud supuso un ahondar en la ruptura que ya existía entre el Papa y Bizancio a causa de la herejía iconoclasta.

El griego san Zacarías (741-752) sucedió a Gregorio III y fue quien legitimó a Pipino, padre de Carlomagno, como rey de los francos.

III. Esteban II, Adriano I e Inocencio III, fundador, refundador y reformador de los Estados Pontificios

San Zacarías había logrado una alianza de paz con los longobardos. Pero un nuevo rey, Astolfo, tenía otros intereses: expulsó al último exarca bizantino de Rávena (752) y puso los ojos en la ciudad papal, a la que quería como capital de su reino.

Por entonces, un romano ocupaba ya la silla de Pedro. Se trataba de Esteban II (752-757), quien no dudó en acudir a Pipino para pedirle defendiese “la causa de san Pedro y la república de los romanos”. Pipino y sus hijos Carlos y Carlomán juraron defender siempre a la Iglesia y al Papa. Esteban II les concedió el título que hasta entonces habían llevado los exarcas de Rávena, Patricius Romanorum.

El Pacto entre Pipino y Esteban se formalizó en Quiercy. Los francos defienden al Papa y le restituyen los territorios ocupados, incluido el exarcado de Rávena. En la primavera del 756, Pipino redacta un documento de donación territorial al Papa. Es aquí cuando nacen los Estados Pontificios que abarcaban también la Pentápolis, el Ducado Romano, algunas ciudades aledañas y Córcega.

Al Papa Adriano I (772-795) se debe la consolidación del naciente Estado. Bajo su papado, Carlomagno, sucesor de Pipino, aprobó y confirmó el acuerdo de Quiercy en 774, añadiendo, además, Imola, Bolonia y Ferrara. Años más tarde, en el 781, se estableció con mayor precisión la extensión de los dominios del Papa, quedando asegurada su soberanía.

Siglos más tarde, otro Papa destacó especialmente por sus dotes pastorales y de gobierno. Hijo del conde de Segni y perteneciente a la alta nobleza romana, fue nombrado cardenal por su tío Clemente III a temprana edad, y elegido Papa en 1198 a la edad de 37 años. Se hizo llamar Inocencio III y Lotario fue su nombre de pila.

A él se considera reformador de los Estados Pontificios pues hizo valer sus derechos, recuperó dominios arrebatados y los colocó al frente de la política internacional, reestructuró la corte pontificia dotándola de un espíritu eminentemente eclesiástico y evangélico.

IV. 1870: desaparece el Estado más antiguo del mundo

Los Estados Pontificios habían sido hasta 1870 el país más antiguo del mundo –e históricamente lo sigue siendo–. XI siglos de historia estaban a sus espaldas. ¿Cómo se llegó al momento de su disolución?

Tres factores influyeron en ello: la revolución francesa, el Imperio Napoleónico y el nacionalismo italiano.

La revolución francesa de 1789 supuso la imposición de una visión preeminentemente anticlerical de la vida, que abogaba por la desaparición de la esfera religiosa en el ámbito civil. Ese modo de concebir las relaciones con la Iglesia católica pasó también a los Estados Pontificios.

Napoleón Bonaparte llevó a cumplimiento muchas de las reformas de la revolución francesa y, en su afán expansionista, hizo de los Estados Pontificios parte del imperio francés en 1808, poco después de que el Papa Pío VII lo coronara emperador en París. En el Congreso de Viena, las potencias que había vencido a Napoleón en 1814 restituyeron los Estados Pontificios al Papa, pero aún quedaba pendiente afrontar el espíritu nacionalista que estaba muy despierto en toda la península itálica.

Austria tenía ocupados algunos reinos de lo que, como país unido, aún no era Italia. Cuando Pío IX (1846-1878) fue elegido Papa, muchos vieron en él la persona adecuada que podía llevar a los diferentes reinos y repúblicas italianas a una unidad completa; él debería ser la persona que liderase una guerra contra el invasor. Pero Pío IX se resistió alegando que él era padre de todas las naciones. Su gesto le ganó la enemistad de muchos.

En 1848, Carlos Alberto, rey del Piamonte, declaró la guerra a Austria y una gran mayoría de italianos se adhirieron a esta causa. Distintos movimientos revolucionarios en Roma iniciaron una serie de asechanzas contra el Papa quien se vio impelido a huir al puerto de Gaeta. El 9 de febrero de 1849, la asamblea nacional declaró el cese del poder temporal del Papa, proclamó la república y confiscó los bienes de la Iglesia.

Pío IX pidió ayuda a Francia, España, Nápoles y Austria, cuyos ejércitos intervinieron y restituyeron al Papa sus posesiones. Desde entonces, tropas francesas permanecieron en Roma para proteger la soberanía pontificia. La cuestión romana estaría en adelante en la mente de todos; el nacionalismo italiano contra el poder temporal del Papa que se sabía albacea de propiedades que no le pertenecían, pero que era su deber preservar.

El 17 de marzo de 1861, Víctor Manuel de Saboya fue proclamado rey de Italia. La ciudad de Roma fue escogida como capital de la Italia unificada pero, de momento, Francia evitó que se la quitasen al Papa. Sin embargo, cuando estalló la guerra franco-prusiana, a Napoleón III no le quedó más remedio que retirar su ejército. El 20 de septiembre de 1970 las tropas italianas invadían Roma, bombardeando la ciudad y marchando por sus calles. Pío IX capituló para evitar derramamiento de sangre. Los Estados Pontificios habían desaparecido.

V. De la Ley de las Garantías al Tratado de Letrán

En 1871 el Parlamento aprobó la “Ley de las Garantías”. La ley consideraba inviolable a la persona del Papa, reconocía su capacidad de legación activa y pasiva, y le concedía el uso de los palacios del Vaticano, Letrán y de las villas de Castelgandolfo, además de una renta de tres millones y cuarto de francos. El Papa no aceptó y desde entonces permaneció enclaustrado en el Vaticano.

León XIII (1878-1903) sucedió a Pío IX, el Papa que hasta el día de hoy ha estado más tiempo en funciones. El pontificado de León XIII –también uno de los más largos, 25 años– estuvo marcado por una sensible preocupación por la cuestión social, pero también fue un hábil diplomático que, aún sin territorio, logró establecer relaciones con la Rusia de los zares, Japón y tener un delegado apostólico en Estados Unidos. León XIII defendió la causa de la soberanía pontificia en una época caracterizada por una política anticlerical y liberal del gobierno italiano que nacionalizó los bienes de la Iglesia, cerró conventos, suprimió órdenes religiosas y la enseñanza religiosa en las escuelas, etc.

Sucedieron a León XIII los papas Pío X y Benedicto XVI quienes se abocaron más a la búsqueda de una solución a la Primera Guerra Mundial. Fue hasta Pío XI (1922-1939) que la cuestión romana recobró el auge necesario, sustentado en la idea central del Magisterio de este Papa: la idea del reino de Cristo, un Cristo que reina también en la vida pública de las naciones (no por nada a Pío XI se debe la introducción litúrgica de la fiesta de Cristo Rey).

Pero llevar a la práctica su programa implicaba la necesidad de una Iglesia libre en la sociedad. Pío XI impulsó una ingente labor concordataria y de acuerdos abundantes que dieron garantías jurídicas a la acción de la Iglesia en varios países.

En 1926 comenzaron una serie de acercamientos entre el reino italiano y representantes del Papa para zanjar la cuestión romana. Benito Mussolini, primer ministro del gobierno del rey (1922-1943), manifestó un deseo de acercamiento a la Iglesia católica. ¿El motivo? Alcanzar una unidad entre el pueblo italiano valiéndose de la fe; de ese modo podía contar con apoyo popular, tan dividido aún por la cuestión romana, y hacer frente a sus pretensiones expansionistas.

El 11 de febrero de 1929 se firmada el Tratado de Letrán entre el reino italiano y la Santa Sede. El tratado, que incluía un concordato, regulaba las relaciones entre ambas partes, naciendo así el Estado de la Ciudad del Vaticano. Firmaron, a nombre del Papa, el cardenal Pietro Gasparri y, a nombre del rey Víctor Manuel III, Benito Mussolini. “En realidad, la Santa Sede no es soberana porque exista el Estado Vaticano, sino que, por el contrario, la creación de este Estado es consecuencia de la soberanía propia de la naturaleza de la Iglesia”.

Pío XI fue consciente del sacrificio que supuso renunciar definitivamente a lo que 59 años antes aún era parte del Patrimonio de san Pedro, pero, como explicó a los cardenales, “A causa de las indudables ventajas que presentan los Pactos en el terreno espiritual, hemos tenido que resignarnos a sacrificar mucho de lo temporal”.

VI. El Vaticano hoy

Al día de hoy, el Vaticano sostiene relaciones diplomáticas con 177 países. Desde el punto de vista político, se trata de una monarquía absoluta de carácter electivo. En el Papa recae el poder ejecutivo, legislativo y judicial. El gobierno de la Ciudad del Vaticano está delegado en un gobernador, responsable directo ante el Papa (desde el 15 de septiembre de 2006 el gobernador es el cardenal Giovanni Lajolo). La Secretaria de Estado representa a la Santa Sede en las relaciones diplomáticas con los países. El poder judicial es ejercido por los tribunales eclesiásticos como el de la Rota Romana y el Supremo de la Signatura Apostólica.

No obstante las pequeñas dimensiones de su territorio, el Vaticano cuenta con moneda propia, servicio postal, filatélico, telefónico, telegráfico, una conocida farmacia, un centro televisivo, centro comercial, una cadena de radio, tren, el diario L´osservatore Romano, una casa editorial, un banco (con cajeros automáticos en latín), uno de los museos más ricos e importantes del orbe y el ejército más pequeño del mundo: la guardia suiza, que se ocupa de la seguridad interna del Vaticano y de la del Papa.

Su población es de aproximadamente 1,000 habitantes, la nacionalidad vaticana no es “heredable” y su idioma oficial es el latín. Gozan también de extraterritorialidad, como propiedad Vaticana, las villas pontificias de Castelgandolfo, las basílicas mayores de san Juan de Letrán, santa María la mayor y san Pablo extramuros, además de algunos edificios esparcidos por la ciudad de Roma y propiedades como las catacumbas.

Y ¿por qué una realidad temporal para una misión espiritual? La soberanía temporal es la garantía de su independencia espiritual; la independencia del Papa frente a cualquier otro poder político y su libertad frente a condicionamientos externos en la guía de la Iglesia universal. Sí, son 44 hectáreas, un pequeño territorio, pero la misión es grande: guiar sin impedimento la conciencia de todos los fieles católicos del mundo.

Ya lo decía Pío XI, “cuando un territorio puede enorgullecerse de poseer la columnata de Bernini, la cúpula de Miguel Ángel, los tesoros de ciencia y de arte contenidos en los Archivos y las Bibliotecas, en los museos y galerías del Vaticano; cuando un territorio cubre y guarda la tumba del Príncipe de los Apóstoles, se tiene el derecho de afirmar que no existe en el mundo un territorio más grande y más precioso”.

Jorge Enrique Mújica – MMIX. II. 11jem@arcol.org

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Se puede visitar la página oficial del Estado de la Ciudad del Vaticano en español en http://www.vaticanstate.va/ES/homepage.htm

Bibliografía:

· * Johnson P., Historia del cristianismo, ed. Vergara Grupo Zeta, Barcelona 2004
· * Hughes P., Síntesis de historia de la Iglesia, Herder, Barcelona 1981
· * De Wohl L., Fundada sobre roca, Palabra, Madrid 1998
· * Llorca – G.-Villoslada – Laboa, Historia de la Iglesia Católica II Edad Media, La cristiandad en el mundo europeo y feudal (800-1303), Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2003
· * Llorca – G.-Villoslada – Laboa, Historia de la Iglesia Católica V Edad Contemporánea, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid 2003

Cortesía de www.conocereisdeverdad.org

No a la eutanasia

Espejo de papel - Fe, esperanza y caridad

http://www.diariolibre.com/noticias_det.php?id=188253

La muerte debe llegar por imposibilidad orgánica para la vida y no por decisión propia. La muerte, como la vida, no es asunto opinable. A la vida se llega sin pedirla; a la muerte, sin esperarla. La interrupción voluntaria de la vida no es acto de libertad, lo es de renuncia. En estos tiempos de individualismo hedonista se concibe la vida como propiedad de uso exclusivo; es mi vida, se dice, como si sólo sirviera para uno. El cuerpo inmóvil de Eluana era ocasión para el sacrificado amor de sus padres. A Beppino Englaro le faltó fe, esperanza y caridad.

Homero Figueroa
hfigueroa@diariolibre.com

Escuchar también el Punto de Vista de Don Alejandro Bermúdez de AciPrensa:

http://www.aciprensa.com/podcast/puntodevista/puntodevista11feb09-La_muerte_de_Eluana_Englaro.mp3

La eficacia del apostolado

Por Luis García Dubus - 2/8/2009

http://listin.com.do/app/article.aspx?id=90389

Había allí 20 ó 25 personas, pero todas estaban agrupadas alrededor de un solo hombre. El era un famoso actor teatral, y todos querían verlo y oírlo de cerca. Entonces alguien propuso algo que todos aprobaron: que el actor recitara con su prodigiosa voz el Salmo 23. Él aceptó con una condición: que después de él, también el humilde cura del pueblo lo hiciera.

El padrecito aceptó aunque con algo de vergu¨enza. Recitó el actor. El Salmo 23 en su voz embelesó a todos. Las paredes del local vibraron con los acordes de aquella portentosa voz, y cuando terminó la gente aplaudía emocionada, llena de admiración.

“¡Paren, paren!”, protestó humildemente el artista. “¡Escuchemos ahora al padrecito...!”, y el cura sacó una Biblia, porque no quería equivocarse, y comenzó a leer con sencillez: “El señor es mi pastor: nada me falta...”

Luego sucedió algo extraño: cuando terminó, nadie aplaudió, pero todos, incluyendo el declamador famoso, estaban llorando. “¿Qué pasó aquí?”, preguntó alguien. Y el mismo actor dio la respuesta diciendo: “Lo que pasa es que yo conozco el Salmo, pero el padrecito conoce al Pastor...”

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En el evangelio de hoy (Marcos 1, 29-39) aparece Jesús con la gente agrupada a su alrededor. Estando en la casa de Pedro, le llevaban todos los enfermos del pueblo y “Él curó a muchos de diversos males”. Después de aquella agotadora jornada quedó extenuado y se acostó a descansar. Sin embargo, dice el evangelio, “se levantó muy de madrugada y salió, se marchó a un lugar descampado y estuvo allí orando”.

Allí, en la oración, el Señor comprendió que la voluntad del Padre era que siguiera adelante, a pesar de que todos en el pueblo lo estaban buscando, y les dijo a sus compañeros: “Vámonos a otra parte, a los pueblitos cercanos, que voy a predicar también allí, para eso he salido”.

Cuando Jesús ora, escucha la voz del Padre, y deja que esa voz sea su fuente. Luego, lleno del amor de su Padre, sale a anunciar el Reino repleto de compasión. Más tarde podría decir: “Igual que el Padre me amó, los he amado yo”.

La pregunta de hoy…

¿En qué se basa la eficacia del apostolado? La eficacia del apostolado no se basa en que tenga yo una voz prodigiosa como el actor; se basa en que yo conozca al Pastor, como el padrecito.

Se basa en la oración. Se fundamenta en el amor. Pero no en el amor del apóstol, sino en el amor de Dios en el apóstol. Y la llegada del Reino de Dios es eso: cada vez más personas amando con el amor que han recibido del Padre en el silencio del descampado.

En la auténtica oración que empalma con la voluntad de Dios. “Más vale un error cometido por amor, que un milagro hecho con dureza” (Teresa de Calcuta).

La vida del Siervo de los siervos de Dios

Pedro en la tempestad
Por Jose Luis Restán

http://iglesia.libertaddigital.com/pedro-en-la-tempestad-1276236174.html

"Cuando seas viejo, otro te ceñirá y te llevará a donde no quieres". Palabras dirigidas por Jesús a Pedro junto al lago, después de inquirirle tres veces sobre su amor. Palabras que a lo largo de los siglos han podido aplicar, de una u otra forma, cada uno de sus sucesores. Y Joseph Ratzinger debió pensarlo en la vigilia de su elección, cuando casi lívido (lo ha relatado su amigo, el cardenal de Colonia Joachim Meissner) les rogó a los cardenales: "No me hagáis esto".

Bien dice H. U. von Balthasar, en su monumental obra El complejo antirromano (un libro para repasar estos días) que el ministerio petrino tiene inevitablemente la forma de la cruz, que está expuesto a la irrisión del mundo, a la burla de los poderosos y los sabios, e incluso al maltrato y la humillación por parte de quienes son sus hijos. Todo esto hemos podido verlo concentrado en los últimos días: desde las invectivas de los teólogos progresistas que auguran un desastre apocalíptico para la Iglesia dirigida por Benedicto XVI hasta el sarcasmo cínico de los periódicos; desde la estupidez de aquellos que han gozado de la misericordia de Pedro a los rumores sordos que recorren incluso los palacios apostólicos; desde la ignorancia de buena parte del pueblo alimentado sólo por groserías televisivas a las amenazas de los rabinos contra el Papa que más cerca ha estado del corazón del Judaísmo.

"No me hagáis esto". Y se lo hicieron, le cargaron la espalda con este fardo imposible (la idea, de nuevo, es del maestro von Balthasar) y lo entregaron al rumor incesante, a la crítica y al vilipendio: demasiado refinado en sus elaboraciones teológicas, aislado del mundo, nostálgico de la cristiandad preconciliar... y cosas peores. Pero él, lejos de enrocarse, sigue con ese rostro de niño (es plenamente católico y se siente satisfecho de serlo, ha dicho el Frankfurter Allgemeine Zeitung) y se dirige a su pueblo y al mundo sin malas palabras, sin amargura, para explicar que es tarea explícita del pastor la llamada a la unidad y que ante los jirones del Cuerpo de Cristo, siente la necesidad de decir: "Ay de mí, Señor amado, ahora la red se ha roto... no permitas que se rompa tu red y ayúdanos a ser servidores de la unidad". Y después, pacientemente, ha hecho saber que "estos prelados me han manifestado su vivo sufrimiento por la situación en la que se encontraban" y por eso ha decidido realizar un "acto de misericordia paterna", levantando la excomunión que pesaba sobre ellos, a la espera de que a este gesto le siga el solícito empeño de dar los pasos necesarios para llegar a la plena comunión, testimoniando un "verdadero reconocimiento del magisterio y de la autoridad del Papa y del concilio Vaticano II".

Es imposible una transparencia y una sencillez mayor, no hay lugar para la ambigüedad o la mala interpretación, pero por este gesto ligado a su ministerio el Papa Benedicto ha sido apaleado por unos y otros en la plaza pública.

Hace apenas un mes explicaba, recordando las bellas jornadas de Sydney, que el Papa no es el centro de la fiesta ni un superstar, es sólo y totalmente vicario, indica a Otro que está en medio de nosotros.

La verdad es que resulta grotesco escuchar al sabelotodo de Küng que el Papa olvida a mil millones de católicos para entregarse en brazos de una minoría ultramontana, o leer que el mismo Boff –que ha jugado a romper la unidad de la Iglesia con el pretexto de servir a los pobres– anuncia que Benedicto XVI provocará un cisma con su escorarse a la derecha, que en realidad ha sido salir a campo abierto a buscar a la oveja perdida. Pero peor aún son los discursos con apariencia de moderación, los que menean la cabeza con aire de suficiencia frente al nuevo pescador que según ellos siempre se equivoca al lanzar la red, los que ahora evocan a un Juan Pablo II al que machacaron durante años sin piedad y repiten que esta Iglesia no tiene remedio, a no ser que asuma sus amarteladas fórmulas.

Podríamos entretenernos en contestar uno por uno estos discursos, como podríamos insistir en los fallos de comunicación o en las debilidades del equipo que rodea al Papa, que siempre los ha habido y siempre los habrá. Pero nada de eso puede suprimir el hecho de que el sufrimiento y la humillación de estos días sirven también para indicar cuál es el modo de gobernar y de vencer que usa Cristo, tan incomprensible y escandaloso para todos, empezando por los propios católicos.

En Benedicto XVI, la misericordia y la defensa de la verdad caminan indisolublemente unidas pero no se confunden la grandeza de alma con la ingenuidad, ni la tensión hacia a la unidad con la cesión en lo esencial de la fe. El discurrir de los días nos dejará verlo en toda su amplitud, incluso a quienes ahora sospechan. En todo caso al timonel de la barca no se le han asegurado días de calma chicha, sino una sucesión de tempestades y bonanzas que sólo el designio de Dios conoce. Por eso conviene recordar ahora una de sus primeras peticiones al buen pueblo sencillo: "rezad por mí, para que no huya, por miedo, delante de los lobos".

Recemos, sí, para que no se arredre, ni se canse del oficio recibido, el de ser siervo de los siervos de Dios.

Un buen ginecólogo

El mejor ginecólogo

Si hubiese más médicos así, el mundo sería mucho mejor.

Llega una mujer muy angustiada al consultorio de su ginecólogo y le dice:

-Doctor: por favor ayúdeme, tengo un problema muy serio. Mi bebé, este que tengo en los brazos, aún no cumple un año y ya estoy de nuevo embarazada. No quiero tener hijos en tan poco tiempo, no puedo tener este niño, necesito un espacio mayor entre uno y otro...

El médico entonces le preguntó:

- Muy bien, entonces ¿que quiere que yo haga?

Ella respondió:

- Deseo interrumpir mi embarazo y quiero contar con su ayuda.

El médico se quedó pensando un poco y después de algún tiempo de silencio le dice a la mujer:

- Creo que tengo un método mejor para solucionar el problema y es menos peligroso para usted.

La mujer sonrió, pensando que el médico aceptaría ayudarla.

Él siguió hablando:

- Vea bien señora, para no tener que estar con dos bebés a la vez en tan corto espacio de tiempo, vamos a matar a este niño que está en sus brazos. Así usted podrá descansar para tener el otro, tendrá un periodo de descanso hasta que el otro niño nazca. Si vamos a matar, no hay diferencia entre uno y otro de los niños. Y hasta es más fácil sacrificar éste que usted tiene entre sus brazos puesto que usted no correrá ningún riesgo.

La mujer se asustó y dijo:

- ¡No, doctor! ¡Que horror! ¡Matar a un niño es un crimen!

- También pienso lo mismo, señora, pero me pareció usted tan convencida de eso, que por un momento pensé en ayudarla.

El médico sonrió y después de algunas consideraciones, vio que su lección surtía efecto.

Convenció a la madre de que no hay la menor diferencia entre matar un niño que ya nació y matar a uno que está por nacer, y que está vivo en el seno materno.

¡EL CRIMEN ES EXACTAMENTE EL MISMO!

¿Sabes tú desde cuándo te ama Dios? Desde el mismo vientre de tu madre. (Salmo 139)

Los estados progres y la cultura de la muerte

"La culminación de 'la modernidad' podemos resumirla de la siguiente manera:

1. Odio al ser humano, a quien se contempla como una lamentable molestia que hay que cuidar y alimentar, de la que hay que ocuparse de continuo. Por tanto, aborto, antinatalismo, con la promoción entusiasta de la homosexualidad y desprecio por el débil, entendido como aquel que no produce lo que consume.

2. Pensamiento débil, relativista: nada es verdad ni nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira.

3. Tolerancia: estamos dispuestos a creer en todo, también en una contradicción, por la sencilla razón de que no creemos en nada. De ahí, que el fruto lógico de dicha corriente de no pensamiento sea el sincretismo, disfrazado de religión laica universal, un credo poco numinoso y muy legalista.

4. Deificación del hombre: de los que hayan logrado sobrevivir, claro está, a la gran matanza del inicio de la vida -antes de nacer- y del abandono durante la última etapa -por senilidad improductiva o mero decaimiento físico-.

5. Otra de las notas distintivas de la modernidad, podría resumirse así: lo grande es hermoso y poderoso. La modernidad progresista es calvinista: sometimiento de lo pequeño a lo grande, del individuo, las familias y la microempresa, al Estado o a la multinacional y, sobre todo, a los mercados. Es el imperio de lo grande sobre lo pequeño, del fuerte sobre el débil, de la tenaza contra la propiedad individual, proceso que comenzó con la tontuna de las economías de escala y las masas críticas, tan queridas de todo tipo de depredador, sea público o privado.

En otras palabras, al modernismo progre le encanta tanto el Estado fuerte -naturalmente muy solidario- como las mercados y multinacionales fuertes -naturalmente con responsabilidad social corporativa-.

Un estado y unos mercados y grandes empresas dedicados, preferentemente, a expoliar al individuo y expropiarle su propiedad que, en el mejor de los casos, termina siendo propiedad delegada y gestionada por políticos (contribuyentes) y por intermediarios financieros (accionistas y fondistas).

La modernidad atenta contra el derecho a la propiedad privada y se ha convertido en una gigantesca expropiación global de bienes, por tanto, el enemigo número UNO de la justicia social."

La meditación cristiana, y las demás...

CARTA DE LA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE A LOS OBISPOS DE LA IGLESIA CATÓLICA SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA MEDITACIÓN CRISTIANA

"Con la actual difusión de los métodos orientales de meditación en el mundo cristiano y en las comunidades eclesiales, nos encontramos de frente a una aguda renovación del intento, no exento de riesgos y errores, de fundir la meditación cristiana con la no cristiana. Las propuestas en este sentido son numerosas y más o menos radicales: algunas utilizan métodos orientales con el único fin de conseguir la preparación psicofísica para una contemplación realmente cristiana; otras van más allá y buscan originar, con diversas técnicas, experiencias espirituales análogas a las que se mencionan en los escritos de ciertos místicos católicos (13); otras incluso no temen colocar aquel absoluto sin imágenes y conceptos, propio de la teoría budista (14), en el mismo plano de la majestad de Dios, revelada en Cristo, que se eleva por encima de la realidad finita. Para tal fin, se sirven de una «teología negativa» que supera cualquier afirmación que tenga algún contenido sobre Dios, negando que las cosas del mundo puedan ser una semilla que remita a la infinitud de Dios. Por esto, proponen abandonar no sólo la meditación de las obras salvíficas que el Dios de la Antigua y Nueva Alianza ha realizado en la historia, sino también la misma idea de Dios, Uno y Trino, que es Amor, en favor de una inmersión «en el abismo indeterminado de la divinidad» (15). Estas propuestas u otras análogas de armonización entre meditación cristiana y técnicas orientales deberán ser continuamente cribadas con un cuidadoso discernimiento de contenidos y de métodos, para evitar la caída en un pernicioso sincretismo."

http://www.encuentra.com/articulos.php?id_sec=49&id_art=2860&id_ejemplar=0

Fin de la cultura occidental

El concepto mismo de democracia, tal y como hoy lo entendemos, sólo ha podido desarrollarse dentro del pensamiento que conocemos como “humanismo cristiano”.

(Hispanidad Digital - http://www.hispanidad.com/noticia.aspx?ID=106229)

Ninguna religión, ninguna civilización o pensamiento político, llegó nunca tan lejos de como llega la palabra de Cristo en el amor y en el reconocimiento del prójimo, sea este de la condición que sea. Nadie propuso jamás que se amase incluso a quienes nos odian, y mucho más fácil que eso es, por supuesto, respetar a quienes simplemente discrepan ideológicamente de nosotros. Indudablemente, los cristianos, podemos ser los mejores demócratas.

Por lo mismo, sólo una sociedad con raíces cristianas puede sustentar con facilidad un sistema político verdaderamente demócrata. ¿Cómo, por ejemplo, una sociedad mahometana va a aceptar en igualdad el voto de una mujer, sí cree que una mujer vale justo la mitad de lo que vale un hombre? ¿Y cómo va a aceptar un musulmán el voto de un converso del Islam al cristianismo y aun menos el de un ateo, cuando muchos musulmanes no les reconocen ni tan siquiera el derecho a existir? Las democracias no funcionan en sociedades que se oponen a los principios éticos cristianos.

La democracia moderna, en gran medida heredera de la lógica cristiana, recoge esa maravillosa idea de que todos somos iguales. Pero se olvida de la segunda parte: Todos somos iguales, porque todos somos hijos de Dios. Y aún más, también se olvida de profundizar en ella: Puesto que todos somos hijos de Dios, todos somos verdaderamente hermanos ¡y hemos de tratarnos como tales! Incluso por encima de las leyes humanas. Por eso los cristianos somos los demócratas más respetuosos, aunque no nos identifiquemos plenamente con el sistema.

Y es que los cristianos no podemos dar por buena la democracia liberal, porque aun partiendo en sus inicios del pensamiento cristiano, la democracia liberal ignora a Dios y erige al hombre, en una nueva revolución luciferina, como única fuente de derecho.

Por ello los cristianos deberíamos haber intuido que la democracia liberal está condenada al desastre. Es como esperar ver engordar y madurar los frutos de un árbol, cuando le hemos cercenado sus raíces: sabemos con certeza que pasado un tiempo, los frutos se pudrirán sin llegar jamás a madurar. De igual manera, nuestras actuales sociedades democráticas producen frutos podridos: Aborto, eutanasia, desintegración familiar, individualismo atroz, degradación sexual, amoralidad pública, injusticia social, nihilismo… incluso llevó al mismísimo populismo nazi al poder, en la que entonces era la más culta de todas las democracias europeas.

He aquí el problema: La democracia liberal, al prescindir de la fuente espiritual que le permitió nacer, es realmente un árbol sin raíces que da frutos podridos y lleva a nuestra sociedad a su autodestrucción. Los cristianos no deberíamos jamás, haber dado por buenas las actuales democracias liberales, porque sabemos que no están asentadas sobre roca.

Los cimientos morales de Occidente se encuentran en la fe cristiana y en el profundo respeto a la realidad humana que del mismo cristianismo se desprende. Occidente ha de asentarse sobre sus cimientos originales o se hundirá, porque de tanto negar nuestro origen cristiano, hemos llegado al absurdo de llegar a ignorar y a despreciar el Derecho Natural.

Imaginemos que quisiéramos romper con todo lo que nos ata a nuestros padres, para ello deberíamos renegar hasta de nuestro propio ADN, lo que nos llevaría a nuestra propia aniquilación. Igualmente, al desvincular a Cristo de nuestra sociedad, hemos llegado a renegar de la esencia de lo humano y a atacar a la Ley Natural, una Ley tan primigenia que es reconocida, de forma innata, por cualquier ser humano de buena voluntad. Al hacerlo, hemos sentado las bases de nuestra propia autodestrucción social… y así lo están percibiendo desde otras civilizaciones.

El hombre tiene una naturaleza y no puede, por más que lo quieran quienes defienden las teorías de género y semejantes, mutarla a su antojo. Por ello y prescindiendo de la cantidad de gente a la que esas teorías lleguen a convencer, las ingenierías sociales que niegan la realidad histórica y antropológica del ser humano, desvirtuando la realidad social y humana de la familia, tendrán consecuencias desastrosas para la civilización occidental.

En la medida que las democracias occidentales van alejándose de sus cimientos cristianos, pierden el sentido de la trascendencia que hasta entonces han mantenido y desplazan su interés hacia los egoísmos individuales, egoísmos que terminan por desembocar en una concepción nihilista de la vida. El nihilismo conlleva sinergias disgregadoras para la sociedad, ataca los vínculos familiares y desembocan inevitablemente en la des-estructuración social que ya estamos padeciendo, también en el plano económico.

Las democracias occidentales deben de replantearse sus cimientos, si es que queremos que nuestra civilización siga existiendo. Hemos de volver a nuestros orígenes y hemos de rectificar el tremendo error que ha permitido a nuestra civilización desviarse hasta el punto de legislar leyes que van en contra la propia naturaleza del ser humano.

El hombre está sometido a su naturaleza y no se puede legislar en contra de esta. Toda ley humana ha de estar subordinada a una ley primigenia o Ley Natural.

Debemos también de reconocer a Dios y de asumir que no somos dueños de nuestras propias vidas pues, ni se nos consulta si queremos existir cuando somos concebidos, ni podemos evitar que nuestras vidas se extingan.

Así pues, la democracia liberal, que negándoselo a Dios, considera al individuo como fuente de toda soberanía social, es una aberración que ningún cristiano debiera defender y que nos ha llevado, debido a la ignorancia de muchos y al engreimiento de otros, a monstruosidades como el aborto, la eutanasia, las teorías de género y, tarde o temprano, a los gobiernos populistas.

Pero si ese mismo sistema político reconociese a Dios como fuente de la que mana toda legitimidad, y como fuente del derecho a la Ley Natural o Divina, sí estaríamos empezando a tener un sistema político viable, pues ese reconocimiento impediría legislar contra-natura, fomentaría la trascendencia en la sociedad y cimentaría correctamente la moral y los valores cristiano-occidentales. Aunque claro, ya no estaríamos hablando de “democracia liberal”, estaríamos hablando de una democracia confesional cristiana.

Efrén Pablos García
e-pablos@proyecta.net

Catolicismo discriminatorio, dicen ellos...

20 de Enero #2009
En honor a Nuestra Señora de la AltaGracia

Sr.
Daniel Efraín Raimundo
Director de Nuevos Tiempos Digital (Cafébambú)
Vía e-mail: redaccion@cafebambu.com
cafebambu76@gmail.com
Ciudad,

Ref.: "Católicos vis-a-vis protestantes"

"We –ourselves- are in dire need of reformation and renewal today… Reformers, we –ourselves- need to be reformed... Protestants, we are the ones against who protest must be made... We confess that we evangelicals have betrayed our belief by our behavior…" (An evangelical manifesto)

Distinguido sr. Director:

"La Iglesia es el instrumento válido y el camino recto para nosotros poder vivir una experiencia realmente liberadora… La posibilidad de acceso a la maravilla de la vida en Cristo; una vida que, viviéndola aquí sobre la tierra, nos hará sentir la libertad y la eternidad de los hijos de Dios… Y su Liturgia será la que haga posible estimular tal experiencia entre todos sus fieles."

Luego de saludarle, y desearle un buen año 2009, he querido escribirle a fin de compartir unas ideas en torno a estas opiniones ("un catolicismo discriminatorio") vertidas por el Sr. Santana, en relación a la Carta Pastoral católica (ver texto completo) con motivo de la tradicional fiesta nacional de nuestra Señora de La Alta-Gracia.

La división que nos afecta hoy a todos como cristianos, delatada desde el principio por Jesús de Nazaret (Lc. XVIII, 9-14), es la evidencia más elocuente de la excelencia en el oficio de Lucifer, en su reto por impedir que muchos –hombres y mujeres de buena voluntad- vivan su fe cristiana como Dios mismo lo ha mandado.

Todo el que sea motivo de división entre los hermanos; todo aquel que sea motivo de escándalo para los más pequeños en la fe, le hace un gran favor al imperio de la muerte y al misterio de la iniquidad, actuando en contra de los designios de Dios.

He aquí la gravedad de la división que denunciamos responsablemente: la atomización del cristianismo a niveles realmente alarmantes, y sus consecuencias insospechables tan terribles en términos muy generales.

Revisando una Biblia que poseo, heredada de Papá (c. 1958), he encontrado estas definiciones que nos ayudarán a entender mejor la problemática que confrontamos, que es bueno presentar públicamente para que se sepa.

Reforma – movimiento religioso del siglo XVI, que se reveló contra la autoridad y el magisterio de la Iglesia católica, dividió el mundo cristiano y dio origen al protestantismo.

Reforma protestante – conjunto de grupos e iglesias disidentes organizadas por Lutero, Swinglio, Calvino, Muntzer y Enrique VIII.

Protestante – miembro de cualquier grupo religioso que sigue los principios religiosos de la reforma protestante; nombre genérico aplicado a los cristianos que en el siglo XVI rechazaron la autoridad y el magisterio de la Iglesia católica.

Protestantismo – movimiento religioso disidente que en el siglo XVI negó la autoridad y el magisterio de la Iglesia católica; sistema de principios doctrinarios sostenidos por cristianos adheridos a la reforma protestante formada por distintos grupos disidentes.

Hereje – cada uno de los miembros de una comunidad protestante; persona que no obstante profesar la religión cristiana niega formalmente un dogma o artículo de fe católica.

Herejía – doctrina o interpretación falsa que niega alguna de las verdades o artículos de fe que enseña la Iglesia católica.

Heresiarca – jefe o iniciador de una herejía.

Martín Lutero – sacerdote de la orden de San Agustín, natural de Alemania, que en 1517 se reveló contra la autoridad del Papa León X y dio principio a la reforma protestante.

Luteranismo – sistema doctrinario ideado y enseñado por Martín Lutero que, junto a otras escuelas teológicas disidentes, constituye la base ideológica del protestantismo moderno.

Louis Pasteur (+ 1895), acostumbraba disfrutar sus vacaciones de verano en un pequeño poblado en el sur de Francia. Usualmente, por las tardes, jugaba al ajedrez con el Cura Párroco, excepto los sábados, cuando el Sacerdote se retiraba a preparar la homilía para la Misa dominical a la que todos asistían. Un buen día, muy quitado de bulla, el buen Sacerdote le preguntó, ¿cómo explicaría usted a la gente sencilla el origen divino de La Iglesia? Pasteur, lo pensó por un instante y respondió:

"Diría a la gente: escoged doce jóvenes de vuestra comunidad, enseñadles durante tres años todo lo que sabéis, después mandad uno a Nueva York, otro a Londres, un tercero a Sydney, un cuarto a Sudáfrica, y así sucesivamente. Después de dos mil años, id a ver si se sabe aún algo de ellos".

Es muy fácil re-inventar La Iglesia que concibiera Cristo y que sus Apóstoles desarrollaron con el paso de tantos siglos a base de sangre, sudor y lágrimas. Parecería fácil re-interpretar los sentimientos que tuvieron los sucesores de Cristo y sus Apóstoles durante quince siglos de Cristianismo, hombres y mujeres que dieron la vida defendiendo su fe de los mismos atentados de su tiempo. Es fácil querer venir a re-plantear las cosas como queremos que sean y no como realmente han sido y son.

Nuestra sociedad sufre la aflicción de un profundo proceso de fragmentación a causa de este mismo modo de pensar que, por su naturaleza, ofrecerá siempre una visión reducida de las cosas, descuidando por completo el horizonte de la verdad; la verdad sobre Dios y sobre nosotros mismos.

El relativismo nunca será capaz de ofertar ninguna visión en su totalidad. Ignora los principios básicos que pueden hacernos capaces de vivir y crecer en unidad, orden y armonía.

Este es el grave problema que nos presenta hoy el protestantismo, que tal parece nadie quiere dilucidar abiertamente. Con una cantidad enorme de medias verdades y mentiras completas se pretende seguir confundiendo a nuestro pueblo sobre las razones que movieron a unos cuantos a producir el debacle que dio como resultado lo que conocemos como protestantismo contemporáneo, un escenario en el que cada cual pretende decir y hacer virtualmente lo que le venga en ganas.

La correcta lectura de las enseñanzas de La Iglesia católica, el Magisterio que hemos heredado de nuestros Padres en la fe, cobra particular importancia en nuestros días, pues será de ordinario uno de los medios más importantes para poder alcanzar el conocimiento de la verdad, que ha de servirnos para alimentar una genuina bondad cristiana y nos hará libres, tal como tantas veces lo repite.

Se ha dicho antes y es todavía actual, lo que en los primeros siglos del cristianismo escribiera San Juan Crisóstomo (+ 407), lamentándose de la ignorancia religiosa de muchos cristianos de su época:

"A veces ocurre que consagramos todo nuestro esfuerzo a ciertas cosas, no sólo superfluas, sino incluso inútiles o perjudiciales, mientras se abandona y desprecia el estudio de la sana doctrina cristiana. Aquellos que en las competiciones hípicas se excitan hasta el colmo, pueden referir con rapidez el nombre, la yeguada, la raza, la nación, el entrenamiento de los caballos, los años de su vida, la velocidad de su carrera, y con quién, si galoparan unidos, conseguirán la victoria; y qué caballo, entre éstos o aquellos, si toma parte en la carrera y si fuera montado por tal jinete, vencería la prueba. Si por el contrario, nos preguntamos cuántas son las epístolas de San Pablo, ni siquiera su número sabemos expresar".

Jesús de Nazaret nos urge para que iluminemos con la sana doctrina la oscuridad y la cerrazón de tantos que ignoran las verdades fundamentales de la fe y la moral.

"No todos entienden este lenguaje, sino solamente aquellos a quienes se les ha concedido" (Mt. XIX, 3-12). "Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos" (Mt. XVI, 13-23). Por un lado tenemos que Jesús afirma que no todos entienden este lenguaje de Dios, y por el otro es asunto de que Dios elige a quien se lo desea revelar. ¡Santo misterio!

Para su debida edificación, anexo este vínculo con sabia e interesante información sobre la doctrina católica, un repaso de las enseñanzas católicas básicas, tomada prestada del sitio en la Web: catolicos regresen.

Y esta otra enseñanza muy inteligente de Don Alejandro Bermúdez, Directo de Aciprensa, sobre racionalismo biblico y otros apuntes.

Espero haber contribuido en algo a la discusión de este tema que considero de particular importancia, especialmente ahora que tanto nos afecta La Nueva Era y el resurgimiento de los brujos de antaño.

Cualquier cosa que pueda aclarar, sabe que siempre estoy a su orden.

Atentamente,

Mario R. Saviñón

Pd. He leído con interés el sermón de Su Santidad a los jóvenes durante la Vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud, dedicada enteramente al Espíritu Santo. Buenísima. Léala cuando pueda. Y esto otro, la Homilía durante la Misa esa noche.

Pare de sufrir

La «Iglesia» más controvertida de América Latina.

La Iglesia Universal del Reino de Dios o comunidad del Espíritu Santo.

Los nuevos conquistadores de América.

Por Miguel Ángel Pastorino, miembro de la Comisión Nacional de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Uruguaya, miembro fundador RIES, y fundador del SEAS.

Tomado de www.conoze.com/doc.php?doc=679

Junto con la Iglesia Pentecostal «Dios es Amor» del Pastor David Miranda, el caso más escandaloso es sin lugar a dudas la Iglesia Universal del Reino de Dios[14] (IURD), fundada en Brasil en 1977, por Edir Macedo, quien la sigue liderando desde su residencia en Miami desde 1986. En algunos países[15] la IURD lleva el nombre de «Oración Fuerte al Espíritu Santo», o «Comunidad Cristiana del Espíritu Santo».

No tienen problema en la doble pertenencia institucional, ya que afirman diariamente en televisión: «Amigo, amiga, si ud. es católico, evangélico, espiritista, o no practica, no importa, venga al Templo Mayor y reciba gratuitamente la bendición de Dios... verá la eficacia del poder de Dios, aquí». Incorporan sin problema signos, y el léxico de cualquier tradición religiosa que les sirva para la captación de fieles. Han creado una religiosidad «a gusto del consumidor», donde solo importa la eficacia, no el contenido.

La IURD es sin duda la iglesia (¿secta?) más rechazada dentro del amplio mundo pentecostal, y es criticada duramente por investigadores sociales como secta peligrosa y destructiva. No es estrictamente pentecostal[16], sino una estratégica amalgama de catolicismo popular, practicas afrobrasileñas, espiritismo, pentecostalismo y con un toque de empresa de última generación, haciendo una oferta permanente de «sacramentales» y fetiches mágicos que reinventan y significan todas las semanas ofreciendo a través de ellos: sanidad, liberación de demonios y prosperidad económica. Utilizan importantes técnicas de manipulación psicológica con sus adeptos[17] y han dejado a cientos de personas en la calle a costa de diezmar sus propiedades. Han sido catalogados como una «mafia internacional disfrazada de culto pentecostal», como una «una cuadrilla que se dedica a la extorsión y al robo»[18]. Se les conoce por la cantidad de denuncias judiciales en todos los países de América y su imparable crecimiento entre los más pobres y sectores de la clase media baja.

Alquilan estadios y los llenan tanto en Brasil como e Miami. Entre 1980 y 1989 el número de templos creció en un 2.600 %. Tiene la mayor parte de sus templos en Brasil, pero en Estados Unidos tienen decenas de templos y en Los Ángeles fue inaugurada hace unos años la «Catedral de la Fe» con capacidad para 2500 personas. Luego se expandió hacia Canadá, México, América Central y el Caribe. Su expansión en América fue durante la década del 90 y con un crecimiento jamás visto por otro movimiento religioso. Construyó (o compró) «templos» en Argentina (1990), Paraguay, Venezuela (1995), Uruguay (1990), Bolivia, Colombia, Perú, Chile (1991), Rep. Dominicana, Puerto Rico, México (1993), Guatemala, El Salvador, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Ecuador.

En Europa comenzó en Portugal, expandiéndose hacia España, Francia, Inglaterra e Italia. Entrando también en Alemania, Rusia, Rumania, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, y Suiza.
A partir de 1992 llega a África y se encuentra hoy en Sudáfrica, Angola, Mozambique, Cabo Verde, Kenia, Lesotho, Bissau, Costa de Marfil, Malawi y Uganda.

En Asia tiene sedes en Japón, India y Filipinas. En el 2000 operaba en más de 45 países con más de 13 millones de fieles.

Hoy en día tienen más de 4.000 templos en todo Brasil, con un promedio de 3 millones de miembros. Son dueños (solo en Brasil) de un Banco, dos periódicos, una revista, 60 emisoras de radio y la red televisiva TV Récord, la segunda más grande de Brasil, con 25 repetidoras en todo en el territorio (cuando la compró le salió 45 millones de dólares, en 1989). Desde hace varios años la Justicia y el gobierno del Brasil investigan a los líderes «por presuntas vinculaciones con el Cartel de Cali y el lavado de dinero»[19]. Actualmente la IURD tiene un ingreso que supera los 1000 millones de dólares al año.

Son el movimiento que más rápido crece en el continente y tiene mayor poder económico que ninguna otra denominación, y en muchos países es tal su poder económico y estrategias jurídicas, que las denuncias judiciales quedan sin efecto. Su discurso apunta a las necesidades inmediatas de las personas que más sufren en la ciudad, que son quienes están más vulnerables ante sus propuestas y exigencias.

Este es un caso preocupante, y hay diferencias en la clasificación, ya que teólogos cristianos (católicos, evangélicos, y pentecostales) no los consideran dentro del cristianismo, en cambio los sociólogos lo incluyen dentro del amplio mundo pentecostal. Es importante subrayar que no mantienen vínculo alguno con otras iglesias, el ecumenismo no entra en sus postulados, salvo que oportunamente cambien de opinión por una cuestión de «imagen».

De todas formas, una profunda y seria investigación deja claramente demostrado que estamos no ante una iglesia pentecostal, sino ante una secta destructiva con disfraz pentecostal[20].

Esperamos que estas breves reflexiones arrojen un poco de luz sobre un tipo de experiencia religiosa que pronto será preocupación no sólo de los investigadores, sino de todas las sociedades que comienzan a sentir su influencia, como es el caso de España debido a la fuerte inmigración latinoamericana de este último tiempo.

Notas

[14] PASTORINO, Miguel Angel, La Iglesia Universal del Reino de Dios - Pare de Sufrir, Quincenario Entre Todos de la Arquidiócesis de Montevideo, marzo 2003.
[15] España, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia.
[16] Sin embargo ellos se presentan como una Iglesia evangélica pentecostal, y esto da lugar a la confusión.
[17] BAAMONDE, José María, La manipulación psicológica de las sectas, Paulinas, Madrid, 2003.
[18] José Saramago, Jornal Do Brasil, 30 enero 1996.
[19] SILLETA, Alfredo, La Iglesia Universal del Reino de Dios, en www.sectas.org.ar
[20] Las técnicas de manipulación psicológica en estos grupos y la cosmovisión que sustenta muchos de sus métodos de captación y adoctrinamiento están desarrollados en la ponencia: "Aspectos ambiguos de pentecostales y Afrobrasileños" dictada por José María Baamonde y Miguel Pastorino en el mismo Congreso.

La ambigüedad del pentecostalismo

América Latina en llamas.

Por Miguel Ángel Pastorino, miembro de la Comisión Nacional de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso de la Conferencia Episcopal Uruguaya, miembro fundador RIES, y fundador del SEAS.

Tomado de www.conoze.com/doc.php?doc=679

[1] En toda América Latina el movimiento que más ha crecido es el llamado pentecostalismo, cuya imagen de «incendio espiritual», utilizada tanto por algunos de sus teólogos[2] y pastoralistas, como por sus críticos, muestra la ambigüedad de sus múltiples manifestaciones. En tan solo 100 años de existencia se ha transformado en el movimiento cristiano de mayor y más rápido crecimiento de toda la historia[3]. Surgiendo en la primera década del siglo XX, ya en 1970 totalizaban 73 millones, para llegar en 1989 a 352 millones en todo el mundo[4], y hoy se habla de 500 millones. Tiene una tasa de crecimiento del 10% anual, mientras que las iglesias protestantes históricas corren el riesgo de desaparecer o quedar reducidas a ínfimas minorías.

En Argentina superan el 60% de las entidades inscriptas en el Ministerio de Culto, y dicen llegar a 4 millones de fieles. En Brasil han llegado al 18% de la población total (25 millones de fieles). En Chile han superado el 25%, en Guatemala a un 45%, y en Colombia se habla de un 35%. Compran templos y medios de comunicación todos los años, y se multiplican a una velocidad imposible de ignorar. Sólo en Brasil el mercado evangélico-pentecostal maneja más de 1000 millones de dólares al año y genera unos dos millones de empleos.

El CMI preveía en 1970 que el cristianismo mayoritario para finales del s. XX sería de color, pentecostal y se encontraría en el Tercer Mundo, y todo indica que no se han equivocado... Sin lugar a dudas, la mayoría cristiana en América es pentecostal[5].

El pentecostalismo es, ante todo, una experiencia[6], un movimiento religioso y no una denominación u organización religiosa, una «vivencia» espiritual, antes que una doctrina. Y si bien existen comunidades religiosas autodenominadas «pentecostales», el pentecostalismo es algo mucho más amplio que el conjunto de iglesias llamadas «pentecostales»[7].

Se suele ubicar bajo el término de «pentecostal» a todos aquellos movimientos, iglesias y sectas que sostienen la vuelta —vivencial- al cristianismo primitivo apostólico (Hch 2), buscando «ser llenos» del Espíritu Santo que les lleva a dar testimonio de Cristo «con poder», entusiasmo y celo misionero arrollador, al igual que los primeros cristianos, «conquistando las naciones para Cristo», y confiados en la inminente y victoriosa segunda venida de Jesús. El énfasis en los carismas (fe, lenguas, profecía, sanidad, liberación de demonios), un culto fuertemente emocional donde la alabanza y la danza tienen un puesto privilegiado -todos levantando las manos, danzando, cantando, y orando en voz alta a la vez-, y el celo misionero entusiasta, son algunas de sus notas sobresalientes. Pero no todo pentecostalismo es homogéneo: existen Iglesias institucionalizadas, activas en el diálogo ecuménico (Asambleas de Dios, Iglesia de Dios, etc.), existe una renovación pentecostal al interior de Iglesias históricas (católica, anglicana, reformada, bautistas, etc), y neopentecostales de origen norteamericano. Existen también teólogos pentecostales de la liberación, y neoconservadores fundamentalistas, pastores militando en política[8], y apolíticos, personas admirables por su trabajo y manipuladores de los jamás vistos. Pero en toda su variedad sobresale un pentecostalismo popular latinoamericano que es el que ha experimentado mayor desarrollo y expansión, y es este el que más preocupaciones está generando en los investigadores, ya que en pocos años ha llegado a Europa, Asia, África y Oceanía.

Este pentecostalismo popular es de carácter masivo (encuentros en carpas, y estadios aglutinando de cientos a miles de personas por culto), pero con rasgos propios de la religiosidad popular de su contexto. No se denominan iglesias, sino «ministerios», muy ligados a la figura del pastor, un líder carismático, autoritario, paternalista, que hace las veces de «caudillo» en el cual se proyectan los ideales del pueblo. Llegan a contar millones de fieles bajo un solo pastor[9].

Suelen ser en su mayoría compulsivamente proselitistas, y con un marcado fundamentalismo bíblico, acompañado de un subrayado anti-intelectualismo. Su propaganda está centrada en la sanidad, la liberación espiritual y la prosperidad material, respondiendo de algún modo a las búsquedas básicas del pueblo, y en el lenguaje y símbolos de las supersticiones locales, muchas veces de corte animista. Algunos dicen que el pentecostalismo popular será en Latinoamérica, lo que fue la reforma del siglo XVI en Europa[10], ya que su crecimiento en tamaño y número, y su impacto cultural hace temblar a quienes pretendan la hegemonía religiosa del continente. Son muchos los que dejan el catolicismo nominal o sus denominaciones protestantes clásicas, para formar parte de los nuevos «ministerios» evangélicos, en las que con entusiasmo intentan resolver sus problemas cotidianos. Muchos de estos grupos han incorporado también prácticas mágicas, reinventando sacramentales que poseen poderes para «obrar prodigios», con una lógica instrumental, funcionalista y con elementos mágicos y animistas.

Sabemos por otra parte, que no es tanto el grado de carencia económica lo que atrae a la gente al pentecostalismo, sino su grado de vulnerabilidad y fragilidad ante la vida misma, más aún, en un contexto donde la inseguridad y la inestabilidad están presentes en todas las áreas de su existencia (climática, familiar, laboral, económica, etc.).

Los pentecostales en general hablan el lenguaje del pueblo, les hablan al corazón, no con ideas abstractas, y les otorgan un ámbito de sentido, un lugar para realizarse, sobretodo para aquellos que no tienen lugar en el mundo. Su culto es un ámbito para la experiencia del Misterio, para la fiesta y el gozo de vivir en las manos de Dios, y todos participan activamente, no hay más jerarquías que el pastor de turno. Cada uno de los fieles se siente y se sabe un apóstol de Jesucristo enviado con una misión única e insustituible. De ahí que no existan pentecostales nominales —como pasa con las Iglesias históricas del cristianismo-, tan solo «convertidos».

El Pentecostalismo es un «cristianismo primario», cuyos temas centrales (milagros, curaciones, escatología, demonología) son los temas dejados de lado por las Iglesias históricas que se «aggiornaron» en la década del 60, adaptándose a la tesis de la secularización progresiva. Y ésta últimas aggiornadas son las que ven vaciarse sus templos, y en algunos casos bajo riesgo de desaparecer, mientras que las denominaciones llamadas «evangélicas» (pentecostales) que no forman parte del CMI consolidan su poder y feligresía día tras día[11]. La crisis moderna afecta a quienes se amalgamaron con sus mitos y se vuelve un kairós (tiempo propicio) para los pentecostales antimodernos.

Una nueva forma de ser cristiano se expande por el mundo, y sin duda que los investigadores del fenómeno religioso no podemos seguir mirando al costado ante la gigantesca ola de manifestaciones religiosas que están ahí, frente a nosotros, interpelándonos, porque con el tiempo ya no podrán ser ignorados quienes se han convertido en mayoría. El problema será discernir cuánto de humanizante y cuanto de destructivo nos dejará un movimiento tan amplio, complejo y que ha dado origen a tantas sectas fundamentalistas. El tiempo lo dirá, pero no podemos ignorar un fenómeno de tal magnitud.

En tiempos de crisis cultural como los que hoy vivimos, donde reina el relativismo moral, filosófico, y religioso, se entiende que la búsqueda desenfrenada de seguridad, de una cosmovisión sin fisuras, de una palabra «fuerte» en medio de tanto discurso «débil», de una fe «vivida», antes que aprendida, abra la posibilidad a la emergencia de brotes fundamentalistas[12] al interior de todas las religiones y movimientos religiosos, con todos los riesgos que esto implica, de fanatismos, iluminismos y sectarismos destructivos.

Asistimos a un tiempo privilegiado para el retorno de cosmovisiones sin aparentes fisuras, de ahí el éxito de cualquier versión fundamentalista, sin importar la doctrina de origen (islámica, cristiana, judía), así como también su contra-reacción relativista y ecléctica (gnosticismo, esoterismos, New Age, etc), dos tendencias propias de las crisis civilizacionales de la historia, tiempos de una metamorfosis de lo sagrado[13]. En un clima de inseguridad, incertidumbre y sin sentido, las ofertas de recuperación están a la vista.

El continente latinoamericano golpeado por la pobreza y la inseguridad en todos los órdenes de la vida, hace más propenso el surgimiento de figuras de autoridad que tomen el control, más aún cuando sus necesidades urgentes requieren una respuesta inmediata. Y el pueblo no escuchará los discursos abstractos, sino a quienes responden a sus necesidades existenciales más urgentes. Y esto exige una reflexión no sólo a las religiones tradicionales en cuanto a su misión, servicio y testimonio en el mundo, sino a la sociedad toda.

Con los efectos de la globalización cultural, el movimiento migratorio actual y el impulso misionero de religiones y sectas, nos encontramos caminando inevitablemente hacia una sociedad multicultural y multirreligiosa. Aprender a vivir con la diferencia, con el «otro», es un desafío y un aprendizaje constante, que nos trae riquezas que no podemos —ni debemos- borrar, y también ambigüedades que es preciso discernir. El desafío recién comienza.

Notas

[1] Este artículo es un resumen de la ponencia presentada en el Congreso Internacional "Manipulacion psicológica, grupos sectarios y religiosidad alternativa", en la Universidad Autónoma de Madrid, el 14 de julio de 2005.
[2] DEIROS, Pablo, Latinoamérica en Llamas, Ed. Caribe, 1994. (Bautista renovado)
[3] AA.VV, Revista CONCILIUM, junio 1996 (Movimientos Pentecostales).
[4] BARRET, David, ed. The World Christian Encyclopedia: A Comparative Study of Churches and Religion in the Modern World, AD 1900-2000, Oxford University Press, Nueva York, 1990.
[5] AA.VV, En la fuerza del Espíritu. Los pentecostales en América Latina, AIPRAL/CELEP, Guatemala, 1996.
[6] SEPÚLVEDA, Juan, Una aproximación teológica a la experiencia pentecostal latinoamericana, Santiago de Chile, 1998.
[7] CAMPOS, Bernardo, De la reforma protestante a la pentecostalidad de la Iglesia, CLAI, Quito, 1997.
[8] Cada año aumentan los candidatos políticos de origen evangélico-pentecostal, los partidos confesionales y el "clientelismo político", ya que quien busca mayoría de votos buscará la simpatía del pentecostalismo (Guatemala, Brasil, El Salvador, etc.)
[9] Yong Gi Cho en Corea dice tener 2 millones de fieles en su Iglesia, y los pastores latinoamericanos llenan estados de 3000 a 50.000 personas en sus campañas evangelísticas cada año.
[10] COX, Harvey G., Fire from Heaven. The Rise of pentecostal Spirituality and the Reshaping of Religion in the Twenty-First Century, Addison-Wesley, Reading (Massachussetts),1995.
[11] INTROVIGNE, Massimo, El Pentecostalismo y el final de la secularización, en Revista Arbil, Nº 71-72
[12] MARDONES, J.M., Fundamentalismos, Verbo Divino, 1999.
[13] VELASCO, J.M., Metamorfosis de lo sagrado y futuro del cristianismo, Sal Terrae, 2000.

Políticos y feministas radicales

Distinguidos amigos de la prensa nacional.

¿No parece a ustedes ciertamente contradictoria la postura que asumen algunos políticos en compañía de ciertas feministas radicales de predicar la no violencia contra la mujer y al mismo tiempo promover la despenalización del aborto, bajo el alegato de un supuesto "derecho a decidir"?

Planteamos abiertamente la pregunta al estar totalmente convencidos de que no hay nada más agresivo para la propia mujer que la negación, y posterior destrucción, de eso que lleva bien arraigado en el vientre materno.

Resulta por demás contradictorio también esto de celebrar con bombos y platillos el 60 aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, para luego negar el primero y más esencial de todos estos derechos: la vida del ser humano más indefenso e inocente que existe, presente aún en el seno de la madre.

¿Cómo pueden estos eñores celebrar La Navidad?, cuando La Navidad es vida, precisamente de Aquel que nace del vientre de una madre para venir a salvarnos.

!Enséñanos Señor!

!ENSEÑAME, SEÑOR!

Enséñame Señor, a ser dulce y delicado en todos los acontecimientos de la vida; en los desagrados, en la falta de consideración de los demás, en la insinceridad de aquellos en quienes yo confiaba...en la infidelidad de aquellos en quienes yo me apoyaba.

Déjame Señor, que me ponga a un lado para pensar en la felicidad de los demás.

Déjame Señor, que oculte mis penas y mis angustias, para que yo sea el único en sufrir sus efectos.

Enséñame, a aprovecharme del sufrimiento que se me presenta en mi camino.

Déjame que lo use para suavizarme, no para endurecerme ni amargarme.

Señor, deja que me haga paciente, no irritable, generoso en mi perdón, no mezquino, altivo e insufrible.

Que nadie sea menos bueno por haber percibido mi influencia.

Que nadie, Señor, sea menos puro, menos auténtico, menos dulce, menos noble, por haber sido mi compañero de viaje en nuestra jornada hacia la VIDA ETERNA.

Y mientras voy dando vueltas de una distracción a otra, déjame Señor, susurrar de rato en rato una palabra de amor hacia ti.

Permite, oh! mi Señor, que yo viva mi vida en lo sobrenatural lleno de alegría para el bien y vigorosa en su empeño de santidad.

Relatos sobre el anti-Cristo, según San Juan


1 Jn. II, 18-22 Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora. Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros. Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad. ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el Anticristo: el que niega al Padre y al Hijo.

1 Jn. IV, 3 Y todo el que niega a Jesús, no procede de Dios, sino que está inspirado por el Anticristo, por el que ustedes oyeron decir que vendría y ya está en el mundo.

2 Jn. 7 Porque han invadido el mundo muchos seductores que no confiesan a Jesucristo manifestado en la carne. ¡Ellos son el Seductor y el Anticristo!

Ap. XIX, 20 Pero la Bestia fue capturada, junto con el falso profeta –aquel que realizaba prodigios delante de la otra Bestia, y así logró seducir a los que llevaban la marca de la Bestia y adoraban su imagen– y ambos fueron arrojados vivos al estanque de azufre ardiente.

Justificar actitudes

Por Juan Francisco Puello Herrera – Diciembre 26, 2008

No es buena la decisión de justificar todo lo que hacemos. Desde esa perspectiva, frecuentemente la justificación acompaña una mala acción. Todo aquel que busca una justificación a todas sus actuaciones, lo que persigue es estar bien consigo mismo sin importar las consecuencias que su proceder pueda acarrear a otros.

Existen excepciones a este tipo de conducta, pero como tales, habría que explicarlas desde una óptica diferente. Por esto, las vivencias tienen un sentido valorativo en la vida, ya que ellas nos dan la oportunidad de analizar nuestro accionar con el raciocinio y no con las emociones. No obstante, se dan casos que dan a pensar sobre esta premisa. A manera de ejemplo ¿Cuál debería ser el proceder de un mentor que habiendo sido engañado por su discípulo lo perdona, pero éste continúa mediante “sutilezas” tratando de hacerle daño?

Pasado el tiempo, cuando todo pareciera haber vuelto a la normalidad, las traiciones continúan pero ya en un terreno muy delicado, el espiritual. La incursión en el cinismo es reiterativa y en cada encuentro casual los saludos van acompañados de una risa burlona. ¿Es lícito, entonces, hacerle ver a ese discípulo que ya no habrá más oportunidad para él? ¿Procede hacerle ver que reconsidere su actitud perniciosa?

Teniendo en cuenta que mediante reiteradas advertencias se le hizo ver que ese no era el camino correcto para alcanzar la salvación. Incluso llegando a expresarle que tuviera el cuidado de no utilizar a Dios para proyectarse profesionalmente y hacer de esa aventura una empresa comercial, advertencias que ignoró y que lo han ido convirtiendo en un ser mediatizado, sin escrúpulos e hipócrita; no obstante esta expresa advertencia continúa aprovechando al máximo una supuesta relación con Dios en su “proyecto de vida” plagado de incoherencias, y esto es algo muy serio.

En el caso que nos ocupa, este discípulo, llevado de la mano por guías ciegos, deviene su vocación en una administración de bienes materiales que se confunden con los espirituales. Por esto, su testimonio de vida se debilita porque se conoce su modus operandi. En verdad es complicado esto de las justificaciones, pero queda una lección: “No hay nada escondido que no salga a la luz, ni nada tan secreto que no llegue a conocerse claramente”. (Lucas 8,17)

No obstante, dice la Palabra que es inevitable que sucedan escándalos y que si tu hermano te ofende siete veces en un día y siete veces vuelve a decirte “lo siento”, lo perdonarás (véase Lucas 17,1-6) Es difícil aplicar esto, pero ahí está el radicalismo del amor cristiano.

Herodes también celebra La Navidad

UNO de los signos más evidentes de la sobrenaturalidad de la Navidad no se manifestó en el pesebre donde nació Jesús, sino en el palacio donde moraba Herodes. Como los pastores que cuidaban sus rebaños, como los sabios venidos de Oriente, Herodes reconoce la sobrenaturalidad del nacimiento de Cristo; y, como los pastores y los sabios, se apresura a celebrarlo... a su modo.

Los cristianos celebramos con la Navidad de Cristo el advenimiento de una nueva era: nuestra naturaleza caída es por fin redimida; y esa redención, que no pasa inadvertida a sus beneficiarios, mucho menos podía pasar a su máximo damnificado. Cierta iconografía cristiana ha pintado la Navidad con trazos ternuristas y algo merengosos, adulterando el sentido profundo del reinado que se instaura, que no es un reinado pacífico (o sólo lo es si consideramos que la Navidad es una prefiguración de la Parusía), sino combatiente.

Las campanas de la Navidad, nos recuerda Chesterton, suenan con el estrépito de cañonazos; pues lo que la Navidad viene a instaurar es una batalla crudelísima, una guerra sin cuartel contra quien, en la narración evangélica, es encarnado por Herodes.

Herodes combate la Navidad matando niños. Es una nota característica (o, dicho más propiamente, constitutiva) de todos los cultos demoníacos el odio a las vidas nuevas; porque en toda vida nueva se resume la nueva alianza que Dios ha entablado con los hombres. Y, puesto que toda vida nueva adquiere a los ojos de Dios una condición sagrada, adquiere también la condición de víctima propiciatoria a los ojos del Enemigo. Esto, que es una verdad teológica profunda (aunque ya ni los curas hablen del Enemigo), es también una verdad histórica irrefutable.

En todos los ocasos de la Historia, las vidas nuevas han sido perseguidas sin desmayo: su fragilidad golpeada, su inocencia escarnecida, su dignidad vituperada, su existencia misma perseguida con brutal y eficiente encono. En este nuevo ocaso de la Historia, la persecución herodiana de las vidas nuevas se extiende hasta lo que los profetas del Antiguo Testamento llamaban «la abominación de la desolación»; esto es, hasta la profanación del recinto sagrado donde toda vida nueva halla refugio y sustento.

La conversión del seno materno es un campo de batalla donde se ejerce la más feroz de las violencias contra las vidas nuevas constituye la más estremecedora manifestación demoníaca de nuestra época; y es la forma en que Herodes sigue celebrando la Navidad.

Herodes celebró la Navidad dejándose arrastrar por un rapto repentino de cólera. Pero el Enemigo no suele emplear estrategias tan burdas; por el contrario, suele enmascarar sus crímenes bajo una fachada de farisaico humanitarismo. Y una de sus estrategias más queridas consiste en desplegar argumentos que favorezcan el ofuscamiento de la conciencia moral:

«¡Ay de los que a lo malo llaman bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!», clamaba Isaías.

Los enemigos de las vidas nuevas llaman ahora derecho a lo que es un crimen; y disfrazan de filantropía y feminismo lo que no es sino esencial odio al linaje humano y eterna enemistad a la mujer.

Este odio es de índole demoníaca; y todas las coartadas ideológicas que se esgrimen para justificarlo o maquillarlo con afeites no son sino añagazas de quien dijo: Non serviam.

Hay un pasaje muy enigmático y disputado de las Escrituras (II Tes 2, 3-8) en el que San Pablo se refiere a un misterioso «obstáculo» que retiene al impío y lo impide manifestarse; basta con que dicho obstáculo se retire, nos dice San Pablo, para que sobrevengan los Últimos Tiempos.

Yo siempre he identificado ese «obstáculo» con el discernimiento moral del hombre, con la capacidad que el hombre posee para emitir mediante la razón un juicio objetivo sobre lo que está bien y lo que está mal, según establecía Aristóteles en su Política. La persecución herodiana contra las vidas nuevas, sancionada legalmente y aceptada socialmente, nos indica que tal discernimiento se ha nublado; y tal vez que el obstáculo ha sido removido.

Feliz y sacra Navidad a todos; y no olviden que la Navidad sólo puede celebrarse combatiendo a Herodes.

‘ABC’ Esp. 2008-12-22 –

Dr. Juan Manuel de Prada

¿La libertad desenganchada del bien?


"Si la libertad se separa del bien, si no cuenta lo que se elige, sino solo elegir, la libertad lleva en sí un destino de muerte y conduce a una civilización a apagarse."